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SECKETARIA DE INSTRUCCíOJSf PUBLICA Y BELLA8 ARTES 



ANALES 



DEL 



INSTITUTO MEDICO MCIOiL 



CONTINUACIÓN DE «EL ESTUDIO)) 



TOMO XI.— NUM. 1. 



SUMARIO. 

Nuevo procedimiento para dosificar el ácido clorhídrico del jugo gástrico 
en sus diversos estados, por el Prof. Juan Manuel Noriega 

Datos acerca de las plantas fibrosas de Méxic(í, por el Dr. Fernando Al- 
tamirano, Director del Instituto Médico Nacional. — Informe rendi- 
do al señor Ministro de Fomento 

Tratado de la fiebre epidémica ó endémica remitente pútrida, petequial y 
contagiosa, observada en esta Capital, por el Dr. D. Anacleto Ar- 
guelles. — Publicada en 1811 y ahora por segunda vez. 



MÉXICO 

TALLERES DE LA «TIPOGRAFÍA MEXICANA» 

5a Calle de Nezahualcóyotl i6i 

1910 



SECRETARIA DE INSTRUCCIÓN PUBLICA Y BELLAS ARTES 



ANALES 



DEL 



INSTITUTO MEDICO NACIONAL 



CONTINUACIÓN DE «EL ESTUDIO» 



TOMO XI.— ANO 1909- 




LIBRAR Y 
NEW YORK 
80TANICAL 



MÉXICO 

TALLERES DE LA «TIPOGRAFÍA MEXICANA» 

5? Calle de Nezahualcóyotl i6l 

1910 



XA 

,/v'3/77 



NUEVO PROCEDIMIENTO 

PARA DOSIFICAR EL ACIDO CLORHÍDRICO DEL JUGO GÁSTRICO 

EJÍSUS DIVERSOS ESTADOS, 

Por el Prof. Juan Manuel Noriega. ' 



La iniportaiicia que el ácido clorhídrico tiene tn el jugo 
gástrico, desde el punto de vista fisiológico, es indiscutible, 
y el conocimiento de la cantidad en que existe y sus diver- 
sos estados, es de no menor importancia, desde el punto de 
vista del diagnóstico; por lo tanto, un buen procedimiento 
para su dosificación, será una verdadera ventaja para el 
químico y una garantía para el clínico. 

Existen dos procedimientos para dicho objeto. Brevemen- 
te los expondré 3^ señalaré sus inconvenientes, para después 
proponer un camino nuevo en este género de análisis. 

I? — Sedetermina la acideztotaldel jugo gástrico en 10 ce. 
del mismo. Hn seguida, en otros 10 c. c. se determina la can- 
tidad que tienen de ácido clorhídrico libre y débilmente 
combinado, evaporando el líquido en que por medio de la 
solución décimonormal de sosa cáustica, se determinó la aci- 
dez total; calcinando el residuo de la evaporación y obte- 
niendo como resultado de estas manipulaciones, el que los 
ácidos orgánicos se transformen en carbonato de sodio, y 
el ácido clorhídrico en cloruro. Se disuelven las cenizas en 
agua destilada; se añade una cantidad de solución décimo- 



ANALES DEL INSTITUTO 



normal de ácido clorhídrico exactamente igual á la ^^ de 
sosa, que para la determinación de la acidez se puso, resul- 
tando que tiene que haber un sobrante de solución acida, y 
esta cantidad tiene que ser igual á la de ácido clorhídrico 
libre que existía en el jugo gástrico. Kste exceso de ácido 
clorhídrico se calcula de nuevo por la solución -^ de sosa 
cáustica. 

Hasta aquí el procedimiento es muy racional, pero como 
se dosifican sumados el ácido clorhídrico libre y el débil- 
mente combinado, es indispensable después separarles y 
M. Mintz aconseja dosificar el ácido libre que después se 
restará d^ la suma anterior, representando la diferencia el 
ácido débilmente combinado. Para esto, se toman lo c. c. 
de jugo gástrico 3' se les va añadiendo, lentamente^ la solu- 
ción — de sosa cáustica, y frecuentemente se va tomando 
10 ' -^ 

una pequeña cantidad (2 ó 3 gotas) y se ve si da la reacción 
de Gun/burg, suspendiendo la adición en el momento en 
que dicha reacción deje de producirse; así se ha valorado 
todo el HCl libre, porque, al decir de los autores, la solu- 
ción alcalina, primero neutraliza á este ácido que á los or- 
gánicos. La diferencia entre el HCl libre 3^ el débilmente 
combinado que se calculó antes y el libre ahora calculado, 
da el HCl débilmente combinado. 

El autor de este método no dice cómo se ha de conocer 
la tercera porción de HCl: el combinado con las bases mi- 
nerales. 

Al procedimiento anterior, pueden hacerse algunas obje- 
ciones en cuanto á su segunda parte; pues la primera sólo 
tiene el inconveniente de ser difícil en su ejecución 3'- mo- 
lesta por el uso de varios licores titulados; pero sobrepo- 
niéndose á las dificultades y conociendo la técnica, se eje- 
cutará satisfactoriamente. Mas la segunda parte, tiene los 
siguientes inconvenientes: El estar tomando gotas del líqui- 
do en estudio, disminuye la cantidad de este líquido y por 
tanto refAilta un error en menos; por ctra parte, para deter- 



MEDICO NACIONAL 



minar con exactitud el fin de la reacción, sería necesario, á 
cada gota de solución alcalina añadida, tomar una gota del 
líquido ensayado y verificar la reacción de Gunzburg y así 
la pérdida sería incalculablemente grande; se tiene, pues, 
que añadir la solución alcalina por porciones racionalmen- 
te grandes, y pocas veces, tomar las referidas gotas, resul- 
tando de esto, que al encontrar el fin de la reacción es por- 
que ya se puso un exceso de álcali. Para evitar estos erro- 
res, se podría hacer la primera prueba como queda dicho y 
repetir la operación varias veces, hasta lograr un resultado 
preciso con una sola adición de álcali; pero esto sería lar- 
go, y además requeriría el que se dispusiera de mucho ju- 
go gástrico, cosa que no es lo común en la práctica, una 
vez determinado el HCl libre se resta de la suma HCl libre 
HCl combinado obtenido primero, y la diferencia será 
el HCl débilmente combinado. Repito que el autor del 
procedimiento nada dice del HCl combinado. 

Kl procedimiento de los Sres. Hayen y Winter, aunque 
más completo, adolece de los mismos inconvenientes; pues, 
según expresión de Hngel y Moittesier, sólo da resultados 
aproximados. Para ejecutarlo se toman tres capsulitas, que 
se marcan, con las letras A, B y C; en cada una, se ponen 
5 c. c. de jugo gástrico; en la A, se añade un poco de solu- 
ción de carbonato de sodio, hasta reacción alcalina y las tres 
capsulitas se ponen en baño de María, por tres horas. Kn- 
tonces á la cápsula B, se añade solución de carbonato y se 
vuelve á evaporar hasta sequedad. En seguida, las tres se 
incineran, el residuo se disuelve en agua destilada, se aci- 
dulan con ácido nítrico hasta reacción acida franca; cada 
solución, se pone en un vaso de precipitación, se neutraliza 
la acidez con carbonato de calcio, se agrega solución de cro- 
mato de potasio y se valoran los cloruros con solución -^ 
de nitrato de plata; el número de c. c. de licor de plata gas- 
tados, se multiplica por 0.73; el resultado indica la cantidad 
de ácido clorhídrico por t,ooo. 



-VXALES DEL INSTITUTO 



Este resultado se interpreta del modo siguiente: en la cáp- 
sula A, en razón de la adición de carbonato de sodio, todo 
el ácido clorhídrico se obtiene al estado de cloruro de sodio y 
por tanto en este se indaga el ácido clorhídrico total (T.) 

En la cápsula B, en razón de la evoporación y desecación, 
desaparece el ácido clorhídrico libre, en tanto que el débil- 
mente combinado en razón de la adición de carbonato de so- 
dio anterior á la calcinación, pasa al estado de cloruro de 
sodio; en este caso se dosifican juntamente ácido clorhídri- 
co débilmente combinado y combinado (A). T — Arzá ácido 
clorhídrico libre. 

En la cápsula C, en razón de la evaporación y calcina- 
ción sin carbonato, se pierden el ácido clorhídrico libre y 
el débilmente combinado y sólo queda el ácido clohídrico 
combinado (B), y por tanto A —B=. á ácido clorhídrico 
débilmente combinado. 

Este procedimiento, nn\y racional teóricamente conside- 
rado, es sumamente delicado: la menor elevación de tem- 
peratura que pase de lOO grados, hace que se pierda todo 
ó parte del ácido débilmente combinado; la insuficiencia de 
la evaporación ó de la desecación, hace que se quede una 
parte del ácido libre; lo largo de la desecación y todo lo an- 
terior hacen que los resultados, como antes se dijo, sean 
únicamente aproximados. La ejecución requiere habilidad 
y calma, y aun así no es un modelo de procedimientos, ni 
por su exactitud ni por su duración. 

En vista, pues, de los inconvenientes que los anteriores 
procedimientos tienen, todos los que con más ó menos fre- 
cuencia tenemos que practicar análisis de jugo gástrico, 
hemos resentido la falta de un procedimiento que sin ser 
demasiado largo ni molesto por su técnica, sea constante 
en sus resultados, preciso en los mismos y de pocas dificul- 
tades para su ejecución. Tratando de obviar esos inconve- 
nientes y encontrar estas ventajas, he ideado el siguiente: 

i" — En lo c. c. de jugo gástrico, se destruye la materia 



MEDICO NACIONAL 



orgánica, después de haber neutralizado la acidez con car- 
bonato de sodio, con objeto de transformar el ácido clorhí- 
drico libre y el débilmente combinado, en cloruro de sodio. 
Se puede emplear el método de Charpantier para la destruc- 
ción de la materia orgánica, lo mismo que se aplica en el 
caso de las orinas: á los lo c. c. de jugo gástrico se añaden 
3 gotas de ácido sulfúrico, luego permanganato hasta que 
queda un sobrante; es decir, hasta que calentando suave- 
mente deje de reducirse; el exceso se reduce con alcohol, se 
filtra y se lava varias veces el filtro para que no quede en 
él, parte del cloruro de sodio; en el líquido filtrado se valo- 
ra el cloruro de sodio con el licor arbitrario de cloruro de 
sodio de 29.06 7coj qi^e como es sabido si se opera sobre 10 c. c. 
de solución de cloruro, basta leer el número de c, c. de licor 
argéntico gastado para tener en gramos la cantidad de clo- 
ruro de sodio que la solución de esta sal tiene de ella en 
1 ,00o c. c; de la cantidad de cloruro obtenida, se deduce por 
el cálculo la cantidad correspondiente de ácido clorhídrico, 
valiéndose de los pesos moleculares del cloruro de sodio y 
del ácido clorhídrico. La cifra obtenida que llamaremos A, 
representa el ácido clorhídrico total. 

2^ — Se toman 10 c. c. de jugo gástrico y se evaporan en 
baño de María hasta la perfecta sequedad; el residuo se cal- 
cina para destruir la materia orgánica y para hacer que se 
desprendan el ácido clorhídrico libre y el débilmente com- 
binado; el residuo de la calcinación se disuelve en agua des- 
tilada, y en la solución obtenida se valora el ácido clorhídri- 
co de los cloruros, lo mismo que antes ó sea por medio del 
nitrato de plata 29.06 Veo, y deduciendo de la cantidad de 
cloruro de sodio la de ácido clorhídrico combinado. Bsta 
cantidad la llamaremos B. 

Si de A se resta B, queda una diferencia que llamaremos 
C, ó sea ácido clorhídrico libre, más ácido clorhídrico débil- 
mente combinado (A — B^C.) 

3^ — Se toman 25 c. c. de jugo gástrico, se ponen en un 



ANALES DEL ISNTITUTO 



aparato destilatorio de cristal perfectamente bien arreglado, 
de tal manera que no liaj^a la menor pérdida de vapores des- 
tilados, para lo cual se procura que el matrás donde se pon- 
cha líquido, sea de cortas dimensiones, los ajustes perfectos 
y no menos la refrigeración; se destila con precaución has- 
ta dejar un residuo seco, pero sin elevar tanto la tempera- 
tura que este residuo se queme. Estas precauciones tienen 
por objeto el que destile todo el ácido clorhídrico libre y 
nada de él se pierda y que no se desprenda nada del ácido 
débilmente combinado. El producto destilado encierra no 
sólo el ácido clorhídrico libre del jugo gástrico, sino tam- 
bién los ácidos grasos; por tanto, lo primero que se hace con 
él es ver si el volumen es el que primitivamente tenía, 
25 c. c; y si disminuyó, se completa con agua destilada, se 
toman 10 c. c. se destru3'e la materia orgánica (ácidos gra- 
sos) y se procede como en los dos casos anteriores. Es con- 
veniente antes de la destrucción de la materia orgánica, aña- 
dir carbonato de sodio para transformar el ácido clorhídri- 
co en cloruro de sodio; de la cantidad de este compuesto que 
se encuentre se deduce la cantidad correspondiente de áci- 
do clorhídrico. Ya hemos visto que tenemos una cifra C, 
que representa la suma de ácido clorhídrico libre y débil- 
mente combinado; por tanto, si de C restamos el número 
ahora obtenido, que llamaremos D, tendremos C — D=E 
ácido débilmente combinado. D representa la cantidad de 
ácido clorhídrico libre. 

En resumen: hemos obtenido las cifras A, B, D y E, ó 
sea ácido clorhídrico total, combinado, libre y débilmente 
combinado. La cifra A, que se obtiene primero y las restan- 
tes en seguida, sirven por sus relaciones como para una 
contraprueba. 

La ejecución de este procedimiento no requiere mucho 
tiempo ni excepcionales cuidados, salvo la destilación y los 
resultados los cuales tienen que .ser precisos por ser sus' ba- 
ses racionales. 



MEDICO ÍS'ACIONAL 



DATOS ACERCA DE LAS PLANTAS FIBROSAS DE MÉXICO 

Por el Dr. Fernando Altaniirano 

Director del Instituto Médico Nacional. 



Informe que tiene la lioiira de rendir el Director del Instituto Alédico Nacional 
al Señor ]\Iiiiistro de Fomento. 

Con fecha 9 de Febrero próximo, tuvo Ud. á bien, Señor 
Ministro, pedirme en carta particular los datos que tuvie- 
ra este Instituto acerca de la producción de fibras en Mé- 
xico, á fin de utilizar esos informes en la contestación de 
una carta de los Señores Hollingsworth & Vose Co. Pre- 
via aprobación de Ud., me dediqué á ese trabajo, hasta el 
mes de Marzo, por haberlo impedido otras labores oficiales 
de urgencia. Habiéndolo terminado ya, tengo la honra de 
remitirlo á Ud. suplicándole que, si le encontrase puntos 
de corrección ó cambios que hacerle, se sirva indicármelo 
para reponerlo en la forma que mejor le pareciere. 

El plan bajo el cual se ha escrito, es el siguiente: Se 
han enumerado por orden de Estados, las plantas fibrosas 
que, según noticias, existen en cada Entidad Federativa; se 
ha colocado la lista de los nombres vulgares, con indicación 
de los lugares donde se encuentran; la abundancia de ellas; 
las aplicaciones de las fibras; su precio y algunas otras ob- 
servaciones. En columna separada, hacia atrás de los nom- 
bres vulgares, se han escrito los nombres técnicos que ha 
sido posible determinar. Entre estas dos columnas, hay 
una de números arábigos que corresponde á cada nombre 
vulgar, cuyo objeto es facilitar la correspondencia entre los 
nombres técnicos y los vulgares. Además, se acompaña á 
esta primera lista, otra por orden de familias botánicas, don- 
de se podrán ver fácilmente los nombres técnicos 3^ su co- 



10 AKALES DEL INSTITUTO 



rrespoiidencia con los vulgares en cada Estado. Debo ad- 
vertir, que la clasificación botánica se ha limitado, en lo ge- 
neral, al género simplemente, por no tener seguridad d'j la 
especie á que deba referirse tal ó cual nombre vulf^^ar. Este 
defecto que es uno de los principales, .-e podrá corregir más 
tarde, cuando se obtengan los ejemplares de las plantas en 
cuestión, para ser indentificadas; mas no por ser defectuo- 
so este trabajo en ese punto, deja de tener importancia lo 
que se ha consignado y de proporcionar los medios para 
que los industriídes tengan conocimiento de nuestras plan- 
tas fibrosas, pudiendo así decidir varios problemas de los 
que les interesen. No representando este trabajo sino 
el estado de nuestros conocimientos en el año de 1889, se 
debe considerar como la primera parte de una obra más ex- 
tensa que se deberá continuar. Ea segnnda parte llevará 
todo lo que se investigue según el pro3'ecto que tendré la 
honra desometerá la aprobación de ese Ministerio. Así pues, 
este informe contiene solamente los datos que sobre plantas 
fibrosas se recogieron en el Institnto durante el año de 1889, 
con motivo de la Exposición de París. No se ha querido, 
por ahora, mezclarlos con los datos recientes, porque éstos 
se refieren tanto á plantas 3'a usadas por el vulgo ó indus- 
trialmente, como á las que se consignan en lo.i escritos 
científicos, indicando que pueden ser útiles como textiles. 
Las que ahora se presentan son, por tanto, del dominio po- 
pular, 3^ se remitieron de las localidades que se les han asig- 
nado por las Autoridades Políticas y personas que se nom- 
braron para colaborar en los trabajos de la Exposición. Por 
lomismo, esosdatos representan unanoticia estadística de las 
plantas fibrosas usadas en casi toda la República, en 1889. 
Desde esa época se guardaron varios ejemplares de las plan- 
tas remitidas 3' de las fibras, pero están incompletos, y son 
insuficientes para indentificaciones correctas. La ma3'oría 
de esas muestras, se llevó á la Exposición 3^ no volvió. En 
los Certámenes subsecuentes, no se ha vuelto á encargar al 



MÉDICO ^¡ACIONAL 11 



Instituto del estudio de los productos naturales que se lian 
presentado en esas Exposiciones. 

El interés principal de la Casa Hollingswortli, según ma- 
nifiesta en su carta, es que se le diga si en México hay una 

FLORA DE LAS FIBRAS SILVESTRES Ó SEA BRAVAS, en sufi- 
ciente cantidad para hacer frente á las necesidades de la 
fabricación de sogas y papel, que valga la pena cosecharlas, 
ó bien si hay plantas fibrosas, cuyo cultivo proporcione ga- 
nancias halagadoras. Para dar á ese Ministerio los datos 
necesarios que resolvieran esas cuestiones, era preciso ha- 
cer un estudio más detenido y emprender las excursiones 
á ese fin conducentes, lo que por ahora no es posible. Esto 
se hará más tarde; pero, entre tanto, para facilitar la con- 
testación de la Casa Hollingswortli á ese respecto, se ha 
agregado, como notas bibliográficas á cada nombre técnico, 
la página de la obra del Sr. Dodge, titulada: "^4 descriptive 
catalogue of usefiit jiber plants of tJie ]\^orld^ iiicluding the 
structural ajid economic classifications of fiber^ by CJias. Ri- 
chards Dodge ^ special Agent. Washington. Governinent. 
Printing office. iSof Es una obra de las más completas 
sobre ese asunto, y documentada oficialmente, comprendien- 
do las noticias de 1018 especies de plantas fibrosas de las 
que se usan en todo el mundo. Las plantas han sido inden- 
tificadas, en su ma\^oría, por botánicos competentes, y las 
fibras han sido también estudiadas y experimentadas por 
establecimientos industriales en grande. Entre las especies 
que cita esa obra, se encuentran muchas de las de México, 
algunas de las cuales fueron enviadas del Instituto Médico 
por el Dr. José Ramírez, á quien cita el autor en el curso 
de su obra; lo mismo que al Instituto Médico. Yo propor- 
cioné al Dr. Ramírez varios de los ejemplares de fibras que 
remitió al Departamento de Washington, de donde es em- 
pleado el Sr. Dodge. Como se verá en la lista de los nombres 
técnicos, la mayoría de las plantas inscritas en ese informe 
se pueden consultar en la obra del Sr. Dodge, con respecto 



12 ANALES DEL INSTITUTO 



á SUS cualidades; resultando en la experinieutacióu de las 
fibras que producen, etc., etc. Mas en esa publicación no se 
dan detalles tan extensos de la distribución geográfica de 
nuestras especies fibrosas usuales, ni muchas de las noticias 
que se han tomado de los datos que el Instituto tiene. Por 
otra parte, repito, qje aunque se encuentren en esa obra 
los nombres de los géneros botánicos que corresponden á 
las plantas inscritas en mi informe, no por eso se crea que 
ha}' identificación correcta; son simples aproximaciones que 
servirán de datos preliminares para los trabajos posterio- 
res. Lo mismo debo decir respecto de los especímenes bo- 
tánicos que he consultado en el Herbario del Instituto, y 
de las muestras que tenemos en el IVIusec^ Farmacológico. 

Si algunos Bstados no figuran en este trabajo, es porque 
no se remitieron ó no se recibieron aquí las muestras, ni 
notician de ellas; pero no porque dejen de producirse en esas 
localidades. 

México, Abril 25 de 1907. 

F. Altamiraxo. 



PLANTAS FIBROSAS DE MÉXICO. 
Estado de Coahuila. 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

162 Cannabis sativa, i Cáñamo, Marihuana. 
181 Agave 2 Ixtle de Maguey. — Para alfom- 
bras, mantas, etc.. — $0.12 libra. 

,, ,, .... 3 Ixtle de lechuguilla. Abunda. — $1 

arroba. 

,, ,, .... 4 Lechuguilla. — Para ixtle y vino. 

Abunda. 

,, ,, .... 5 Maguey blanco. — La penca para 

sacar ixtle ó pita (con el maguey 
se fabrica alcohol.) 



MEDICO NACIONAL 



13 



Orden Nombre científico 



185 Yucca?. 



Nombre vulgar 



6 Palma. — Para pita. Abunda. 



Estado de Nuevo León. 



33 Gossypium. 
35 Heliocarpus 

181 Agave. . . 



33 » 
33 M 



1 Algodón. — Linares, Villa Allende. 

2 Catana. — Jurisdicción de Linares. 

Planta silvestre. Fibra Textil. 

3 Ixtle de Lechuguilla. 

4 Lechuguilla. Villa de Gracia? — 

Produce Ixtle. 

5 Malváceas. — Produce fibra textil. 

6 Malvácea. — Textil. — Villa de 

Gracia? 



33 G0SS3; 



181 Agave 



178 Ananas sativus. 
i8t Agave . . . . 



Estado de Tamaulipas. 

pium . . I Algodón. — Camargo. 

2 Algodón blanco. — Municipalidad 
de Mier. 

3 Algodón amarillo, con pepita. — 
Municipalidad de Mier. 

4 Algodón blanco con pepitas. — 
Municipalidad de Mier. 

5 Algodón. — Hacienda de la Cruz. 

6 Algodón. — Municipalidad de Ma- 
tamoros. 

7 Algodón. — Ciudad Victoria. 

8 Espadilla. — Ciudad Victoria, en la 
Hacienda de la Purísima y de 
Palmillas. Tula. 

9 Guapilla. — Tampico.— Fibra. 

10 Ixtle de peine ó penca. — Jau- 
mave? 

11 Ixtle de Mesotillo. — Jaumave. 



14 ANALES DEL INSTITUTO 

Orden Nombre científica Nombre vulgar 

i8i Agave . , , . 12 Ixtle de Lechuguilla. — Cerro 

Gordo? 

„ 13 Ixtle de Mague3^ — Hacienda de 

la Purísima. 
„ .... 14 Ixtle de Maguey meco, — Palmi- 
llas. 
,^ .... 15 Ixtle de Maguey. — Tula. 
,, .... 16 Jarcia Mesotillo. — Ciudad Victo- 
ria, en la Hacienda de la Purísi- 
ma y en la de Palmillas. 
„ .... 17 Jarcia. — Tampico. — Xicotencatl. 

— Fibra textil. 
,, .... 18 Lechuguilla. — Jaumave.— Pro- 
duce ixtle para mantas, morra- 
les, escobetones, escobetillas y 
almartigones. 
,, .... 19 Lechuguilla. — Jaumave. — Ha- 
cienda de la Maroma. 
33-35¿Hibiscus¿He- 

liocarpus . . 20 Majahua. — Tampico. 
181 Agave .... 21 Mezotillo. — Jaumave. — Fibra. 
¿ 22 Mimbre. — La Purísima. 

33 Malváceas. . . 23 Malva. — Palmillas. 

185 Yucca 24 Palma de Jaumave. — Hacienda 

de la Maroma. — Fibra. 

Estado de Veracruz. 

177 Musa textilis. . . i Abacá. — Veracruz. Córdoba, 
33 Gossypium. . . 2 Algodón. 

35 TriumíTeta ... 3 Cadillo. — Localidades diversas. — 

Produce fibra. 
¿ 4 Chichilo. — Localidades diversas. — 

Fibra. 



MÉDICO NACIONAL 15 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

,, . . 5 Escobilla. — Localidades diversas. 
— Fibra. 
i8i i\gave 6 Henequén. — Tuxpaii.-Para cuer- 
das. 
185 Yucca 7 Izote. — Cantón de Coatepec. — Fi- 
bra. 
185 Yucca gloriosa. . 8 Izote. — Córdoba. 
35 Heliocarpus ... 9 Jonote. — Localidades diversas. — 

Se le llama palo de Jonote. 
,, 10 Jonote. — Localidades diversas. — 

Filamento de su nombre. 
,, II Majahua de Jonote. — Localidades 

diversas. 
¿ 12 Majahua de Tecolixtle. — Locali- 

dades diversas. 
207 Gramineas ... 13 Millo. — Para escobetas. 
185 Yucca? .... 14 Palma blanca. — Localidades di- 
versas. — Para sombreros. 
181 Agave? .... 15 Pita. — P'ibra. 
162 Boehmeria. . . 16 Ramié. — Fibra. 

? 17 Tecolcuixte. — Localidades diver- 

sas. — Arbusto Fibroso. 
178 Bromelia karatas 18 Timbirichi. — Córdoba. 
194 Oreodoxa regia . 19 Yagua. — Córdoba. 

181 Agave 20 Zapupe. — Cantón de Tuxpan. — 

Municipalidad de Tepezintla. — 
Se fabrican cuerdas con esta fi- 
bra. 

Estado de Tabasco. 

33 Gossypium. . , i Algodón. 

33 Eriodendron?. . . 

33 Bonibax?. ... 2 Ceiba. 



16 



ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

34 Guazuma ... 3 Guaziima. 

35 Heliocarpusame- 

ricanus ... 4 Jolochin blanco. 
33 Hampea intege- 

rrima, Schl. . . 5 Majaluia blanca. 
33 Hibiscus tilia- 

ceus. L . . . 6 Majahua amarilla. 

181 Agave 7 Maguey. 

33 Sida carpinifolia. 

Iv 8 Malvavisco. 

194 Oreodoxa regia, 

H. B. K . . . 9 Palma real. 

181 Agave 10 Pita. 

33 Eriodendron . . . 
18 Cochlospermum? 

(Sin) .... II Pochote. 

Estado de Yucatán. 

33 Goss3^pium. . . I Algodón en rama. — Yucatán. 

? 2 Caliuna. — Yucatán. 

? 3 Cahum. — Yucatán. 

? 4 Citanci. — Yucatán. 

33 vSida ? (Sin) . . 5 Cliicliibe. — Yucatán. 

? 6 Chinici. — Yucatán. 

? 7 Chinten. — Yucatán. — Filamento. 

? 8 Chucumú, — Yucatán. -Filamento. 
181 Agave rigida, 

Mili. (Sin) ... 9 Henequén. — Yucatán. — Hacienda 
de Xuhú. 

? 10 Hool. — Yucatán. — Filamento. 

162 Urtica? .... II Laall — Yucatán. (Ortiga). 

? 12 Mimbres. — Yucatán. — Para ces- 
tos. 



MEDICO NACIONAL 



Orden Nombre científico 



207 Triticum. 



33 Briodendrou . . . 
178 Bromelia piíi- 

guin, L . . . 
177 Musa, sp. . . , 
33 Eriodendron oc- 
cidentale, Tr. 
et Pl. (Sin).. . 
33 Gossypinni. . , 

181 Agave, sp. 

? 
? 

181 Agave rígida, 
Mili. (Sin) . . . 

33 Abutilón trique- 
tnim, Prels . . 

39 Kriodendroii, 
(Sin) 

33 Malvácea . . . 



Nombre vulgar 

13 Paja corriente. — Yucatán. — Para 

.sombreros. — (Sotuta. ) 

14 Paja del País. — Yucatán. (Hala- 

chón.) 

15 Prim. (Pochote) Yucatán. 

16 Piñuela. — Yucatán. 

17 Plátano. --Yucatán. 



18 Pochote. — Yucatán. 

19 Pool (Algodón). — Yucatán. (Ta- 

ñían.) 

20 Sac-ci. (Henequén) Yucatán. 

21 Sac-ci. Yucatán. — Filamento. 

22 Sacxiu. — Yucatán. 

23 Yzalbay. Yucatán. 

24 Yaxci. — Yucatán. — Filamento. 

25 Sacxiu. — Yucatán. 

26 Yaxche. — Yucatán. 

27 Malva de Yucatán. — Malva ame- 

ricana. 



181 Agave sp?. 



Estado de Sinaloa. 

1 Colotahui ó Palotazo. — D. de S. 

Ignacio. — Abunda. — Es plan- 
ta silvestre. 

2 Colotahui ó Palotazo. — D. de Si- 

naloa. — Fibra. 

3 Henequén. — D. de Mazatlán. 



18 ANALES DEL ISNTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

i8i Agave sp? ... 4 Henequén ó Ixtle. — En la Ha- 
cienda de los Pencos. 
,, ,, ... 5 Henequén. — D. del Fuerte. 

,, ,, ... 6 Henequén. 

,, ,, ... 7 Ixtle. —D. de San Ignacio- — Ma- 

gue}' para Ixtle. 
,, ,, ... 8 Mezcal. —En la Hacienda de los 

Pericos. — Sirve para hacer ix- 
tle. 
185 Yucca? ... I 9 Palma. — En la Hacienda de los 
194 Palmera?. , . j Pericos. — Para hacer sombre- 

ros y petates. 



Estado dk Jalisco. 

1 Ixtle. — Municipalidad de Tlajo- 

muloo. 

2 Jarcia. — Municipalidad de Gua- 

dalajara. 

181 Agave 3 Lechuguilla. — Municipalidad de 

Cuquio. 
,, 4 Maguey. — Municipalidad de Tla- 

joniulco. — Fibra. 
162 Cannabis sativa. 5 Marihuana. — Municipalidad de 

Guadalajara. 
35 Corchorus? capsu- 

laris. . . . 6 Yute. — Municipalidad de Tlajo- 

mulco. — Fibra. 



Estado de Colima. 

I Acapan. — Municipalidad de Ix- 
tlahuacán. — Textil. 



MÉDICO NACIONAL 19 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

33 Eriodendron ... 2 Algodón Pochote. — Municipali- 
dad de Colima. — $2.25 arroba. 
? 3 Algodón del Pueblito. — Munici- 

palidad de Ixtlahuacán.-$i6.04 
quintal. 
? 4 Algodón de Sihuatlan. — Munici- 

palidad de Manzanillo. — 16 4 
quin. 
33 Malva scoparia, 

Iv 5 Huinar.- Municipalidad de Co- 
lima. — Fibra. — $3 arroba. 
35 Sidarhombifolia, 

Iv. (Sin). ... 6 Huinar Municipalidad de Ixtla- 

huacan.r— Textil. 
181 Agave sp . . . 7 Lechuguilla. — Municipalidad de 

Ixtlahuacan. — $2.25 arroba. 
162 Cannabis sativa. 8 Marihuana. — Municipalidad de 

Colima. 

177 Musa? 9 Plátano. — $3 arroba de la fibra. 

33 Abutilón inca- 

num 10 Tronadora. Fibra. — Municipali- 
dad de Colima. 



Estado de Michoacan. 

163 Platanus mexi- 
cana, Moric, 

(Sin). . . . I Álamo blanco. — Puruándiro. — 

Produce alguna fibra. 
33 Gossypium. . . 2 i\lgodón. — Ario. 

3 Algodón. — Tacámbaro. — Fibra. 
33 Malva scoparia, 

L. (Herit) . . 4 Cuicillo.— Tacámbaro. 

5 Huinare prieto. — Apantzingan. 



20 



ANALES DEL INSTITUTO 



Orden 



Nombre científico 



i8i Agave. 



56 Lino 



33 Hampea? 

33 Hibiscus. 

181 Agave 



Nombre vulgar 

6 Huinare Terepe. — x\pantzingan. 

7 Huinare blando, — Apantzingan. 

8 Huinare. — Coalconián. 

9 Huinare. — Jijilpan. 
19 Hninare. — Maravatío. 

II Huinare. — Puruándiro.— Abun- 
dante. — Fibra. 

1 2 Huinare. — Zamora. — Abundantí- 
simo. — Fibra. 

13 Huinare. — Tacámbaro. 

14 Lechuguilla. — Huarachita. 

15 Lechuguilla. — Jijilpan. — $ 3.50 

arroba. 

16 Lechuguilla. — Sahuayo. 

1 7 Lechuguilla. — Tacámbaro. 

18 Lechuguilla. — Zamora. — Para te- 

la.s de arriero: — $0.37 vara de 
tela. 

19 Lechuguilla. — Zamora. — Fibra 

para reatas. 
?o Lirio, — Contepec. 

2 1 Lino. — Maravatío. — Fibra. 

22 Lino. — Maravatío. — Fibra. 

23 ]\Lijahua, — Apantzingan. 

24 Majahna. — Coalconián. 

25 Maguey de Pina. — Ario. 

26 Mague}' de Pina. — Coalconián, 

27 Mague}' de pita. — Cojuniatlán. 

28 Mague}', — Irinibo, — El mezolote 

produce fibra fina, — Se usa pa- 
ra hacer un cordón que hace ofi- 
cios de Yosca, 

29 Maguey. — Contepec. — Fibra. 

30 Maguey de pulque. — Jiquilpan. 



MÉDICO NACIONAL 21 



Orden Noiiibrt? científico Nombre vulgar 

— Cada planta produce 7 libras 
de fibra. — $3 arroba. 
181 Agave .... 31 Maguey. — Maravatío. — En la 

Municipalidad de Seugui. — La 
fibra para cordeles, reatas 3'' a3^a- 
tes. — Cada planta produce 2 li- 
bras de fibra. 
,, ,, .... 32 Maguey. — Maravatío. — Ur.a plan- 

ta produce 2 libras de fibra.— 
$4 arroba. 
,, ,, .... 33 Maguey blanco. — Maravatío. 

,, ,, .... 34 Maguey prieto. — Maravatío. 

,, ,, .... 35 Maguey listoncillo. — Morelia. — 

Filamento. 
,, ,, .... 36 Maguey bruto. ^ — Puruándiro. 

,, ,, .... 37 Maguey de Castilla. — Puruándi- 

ro. — Para pita. 
38 Maguey manso. — Puruándiro. — 
Para pita. 
„ ,, • . • • 39 Maguey. — Puruándiro. — Fibra 

para reatas, costales, aparejos, 
etc. 
,j .... 40 Maguey de pina. — Tacámbaro, 
,, ,, .... 41 Maguey prieto. — Tacámbaro. 

,, „ .... 42 Mnguey manso. — Tacámbaro. 

,, .... 43 Maguey blanco. — Tacámbaro. 

,, ,, .... 44 Maguey. — Uruápam. — Fibra. 

,, .... 45 Maguey mezcalillo. — Zamora. — 

Para mezcal. 
.... 46 Maguey manso. — Zamora. — Fi- 
bra. 
.... 47 Malva. — Tacámbaro. 

. 48 Malvavisco.— Maravatío.— Fibra. 
— 2 metros de altura. 



22 



ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico 

162 Cannabis 

162 Urtica. . 
194 Palmeros. 



185 Yucca. 



177 Musa. . . 



33 Eriodendron 



33 Pachira? 
177 Musa. . . 



Nombre vulgar 

49 Marihuana. — Tacámbaro. 

50 Marihuana. — Puruándiro. 

5 1 Ortiga. — Zilácuaro. — Abunda. 

52 Palma. — Ario. 

53 Palma. — Apantzingan. 

54 Palma. — Maravatío. — Cada plan- 

ta produce 6 libras de fibra. 
Para colchones y aparejos. — 
$0.50 arroba. 

55 Palma. — Maravatío en la Muni- 

cipalidad de Senguio. Cada 
planta produce 6 libras de fi- 
bra. — $4 arroba. 

56 Palma. — Puruándiro. Para som- 

breros. -Cada sombrero corrien- 
te vale $0.25. 

57 Palma. — Zamora. — Fibra. 

58 Plátano (sicua). — Apatzingan. 

59 Plátano (sicua). —Puruándiro. — 

Para fibra. 

60 Plátano. — Tacámbaro. — Fibra. 

61 Pochote. — Ario. 

62 Pochote. — Apatzingan. 

63 Pochote. — Jiquilpan. — Fibra de 

la corteza. 

64 Pochote. — Zamora. — Abunda. — 

Fibra- 

65 Sicua de abrojo. — Coalcomán. 

66 Sicua Clavellina. — Coalcomán. 

67 Sicua de plátano. — Tacámbaro. 

68 Sicua de vastago. — Zamora. — Pa- 

ra cordones y tejidos. — $0.03 
libra. 

69 Sicua de plátano. — Zitácuaro. 



MÉDICO NACIONAL 28 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

? 70 Sonajillo. — Apatziiigaii. 

? 71 Sonajillo. — Maravatío. — En la 

Municipalidad de Sengui. — Fi- 
bra. 
207 Deyeuxia, sp? . . 72 Sonajillo, — Puruándiro. — Algo 

de fibra. 
,, . . 73 Si ri muta ó Majaliua. — Zamora. — 

La raíz para escobetas. — $0.05 
kilo. 
,, . . 74 Timbiriche. — x\rio. 

178 B rom el i a kara- 
tas, L. (Sin) . . 75 Timbiriche. — Coalcomán. 
267 Triticum . . . 76 Trigo. — Puruándiro.— Los tallos 

para sombreros. 
,, . . . jj Trigo. — Zitácuaro. — Los tallos 

como textil. 
,, ... 78 Tronadora. — Coalcomán. — Fibra. 

206 C3'perus .... 79 Yule. — Hahuya. — Para petates y 

sillas. $0.05 arroba. — Consumo 
anual, 14,000 arrobas. 
197 Typha 80 Tule. — Zinapécuaro. — Para pe- 
tates. 



Estado de Guerrero. 

? I Alahuatl. — Zaragoza, Municipa- 

lidad de Olinalá. — Fibra. 
? • 2 Alahuatl.-Municipalidadde Cuá- 

lac. — Fibra. 
5 Anona 3 Anona. — Zaragoza. — Municipa- 
lidad de Olinalá. — Fibra. 
,, .... 4 Anona. -Alpuyeca.-Fibra, la flor 
es muy aromática. 



24. ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

i8i Agave. .... 5 Espadilla. — Zaragoza, Municipa- 
lidad de Olinalá. — Fibra, 
,, .... 6 Espadilla. — Cuálac. — Fibra. 
,, .... 7 Espadilla.-Municipalidad de Oli- 
nalá. — Fibra de un maguey. 
Abunda. — Se usa para la fabri- 
cación de cohetes. 
„ .... 8 Ixtle de niague3\— Mina. — Para 

cables y sacos. 
,, .... 9 Lechuguilla.— Znragoza, Munici- 
palidad de Olinalá. — Fibra. 
,, .... 10 Lechuguilla. -Cuálac. -Fibra para, 

reatas. 
,, .... II Lechuguilla. — Alpiu'eca.— Fibra 

para reatas. 
33 Pachira insiguis 12 MajahuaClavellinaóXiloxóchitl. 

— Mina, Alunicipalidad de 
Coyuca. — Para cables. 
II Bonibax?. ... 13 Majahua ceiba. — Mina, Munici- 
palidad de Coyuca. — Para ca- 
bles. 
181 Agave 14 Mague}'. — Zaragoza, Municipali- 
dad de Olinalá. — Fibra. 
,, .... 15 Maguey.- Zaragoza, Municipali- 
dad de Olinalá. — Fibra. 
,, .... 16 Maguey Cacalotentle. — Cuálac. 

Los cordeles son débiles. 
,, .... 17 Maguey.— Municipalidad de Cuá- 
lac. — Fibra.— Produce nial pul- 
que. 
33 Sidacarpinifolia, 

L. (Sin). ... 18 Malvavisco. — Zaragoza, Munici 

palidad de Olinalá. Fibra pa- 
ra cuerdas. 



MEDICO NACIONAL 



25 



Orden Nombre científico 



Nombre vulgar 



,, . . 19 Malvavisca.-Alpuyeca.-Abunda. 

178 Bromelia pin- 

giiin, L. (Sin) . 20 Piñuela. — Zaragoza, Municipali- 
dad de Olinalá. 



33 Gossypiuni. 



Estado de Oaxaca. 

I Algodón blanco. — Cuicatláu. 
Abundante. Precio $0.03 libra. 
,5 2 Algodón. -Choapam. -Abundan- 

te. — $0.03 la libra. 
,, barba- 
dense, L. (Sin)' 3 Algodón. -Tuxtepec -Abundan- 
te. — $0.04 kilo. 



,, Gossypium^her- 
baceum, L-. 

(Sin) .... 

., Gossypium. . . 



4 Algodón Coyuche. — Tuxtepec. - 

Abundante. — $0.06 ¡kilo. 

5 Algodón deChilcotla.-Teotitlán. 

— Abundante. — $0.10 kilo. 

6 Algodón en Palma. — Tuxtepec. 

— Abundante. — $0.50 kilo. 

7 Bejucos. — Teliuantepec. — Abun- 

da extraordinariamente en esta 
región más que en cualquiera 
otra. 

8 Bejuco de Algodón. — Tuxtepec, 

9 Bejuco de Apochote. — -'Tuxtepec. 

Abundante. 

10 Bejuco barbasco. — Tuxtepec — 

Abundante. — Textil. 

11 BejucoCorrea.-Tuxtepec- Abun- 

dante. — Klástico y fuerte. 



26 



ANALES DEL INSTITUTO 



Nombre científico Nombre vulgar 

12 Bejuco corriente, -Clioapan. — Pa- 
ra canastillos. 

13 Bejuco crudo. — Tuxtepec- Abun- 
dante. 

14 Bejuco de culebra. — Tuxtepec. 

15 Bejuco Cliniecate. — Tuxtepec. — 
Abundante. — Textil. 

16 Bejuco Eliá. — Tuxtepec. -Textil. 

17 Bejuco de estribo. — Tuxtepec. — 
Textil. 

18 Bejuco lagunoso ó Espadaña. — 
Tuxtepec. — Abundante. 

19 Bejuco de Juchitán. — Jucliitán. — 
Para tejer sillones. 

20 Bejuco de junco blanco 6 Esteri- 
lla.blanca. — Tuxtepec. — Abun- 
dante. — Textil. 

21 Bejuco de llaga. — Tuxtepec. — 
Abundante. — Textil. 

22 Bejuco otatillo. Colorado. — Tux- 
tepec. — Abundante. — Textil. 

23 Bejuco de Pabia. — Tuxtepec. — 
Abundante. 

24 Bejuco pegado. -Tuxtepec-Abun- 
dante. — Para liar. 

25 Bejuco Pimienta. — Tuxtepec. — 

Abundante. — Textil. 
129 Bignonia Lind- 

ley *DC, (Sin) 26 Bejuco de tres lomos. — Tuxtepec. 
—Textil. 
? 27 Bejucos textiles. — Teliuantepec. 

Abundante. 
207 Graminea ... 28 Caña Otate ó Esterilla negra. — 

Juchitán. — Abundante. — Sirve 
para hacer sillones. 



MEDICO NACIONAL 



27 



Nombre científico 



Nombre vulgar 



33 Guazuma? 

Agave . . 
35 Heliocarpus? 

Agave? 



35 Heliocarpus (sin) 29 Cuaulote. Yana.-Tehuantepec - 

Abundante. — Se usa para atar 
el zacate. 

30 Festonado. — Tlacolula. — Abun- 
dante. — Textil. 

31 Jonotaó Majahua. — Cuicatlán. — 
Abundante. — Textil. 

32 Ixtle. — Villa Alta. — Abundante. 
Fibra. — $0.06 libra. 

33 Ixtle. — Juquila. — Para hamacas. 

34 Ixtle. -Miahuatlán. — Abundante. 
Para cuerdas. 

35 Ixtle. — Teotitlán. — Abundante. 
$0.05 libra. 

36 Ixtle. — Tuxtepec. — Abundante. 
$0.09 libra. 

37 Ixtle. -Juchitán.-Para hamacas. 

38 Ixtle. — Huajuapam. — Para lazos 
trenzados. 

39 Ixtle.— Tlaxiaco.— Abundante. — 
Para lazos. — $0.06 libra. 

40 Ixtle. — Cuicatlán. — Abundante. 
$0.04 libra. 

41 Ixtle de Maguey fibroso. — Villa 
Alta, Cerros de San Miguel So- 
la. — Para cordelería y fabrica- 
ción de mezcal. 

42 Itayata. — Cuicatlán. — Es un ár- 
bol que produce esta fibra. 

43 Itayata árbol. — Jamiltepec. — Pro- 
duce fibra de clase superior. 

44 Itayata árbol. — Tuxtepec. — Pro- 
duce buena fibra. 



28 ANALES DEL ISKTITUTO 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

,, .... 45 Ita3'ata majaliua. Oaxaca. Abun- 
dante. — Textil. 
,, .... 46 Jonote. — Jamiltepec. 

,, .... 47 Mague}^ silvestre. — Jamiltepec. — 

Abundante. — $0.06 libra. 
,, .... 48 Mague}' de pulque. — Ixtlán. — 

Abundante. —$0.06 libra. 
? 49 Majahua. — Jamiltepec. 

? 50 Majahua de palo cordoncillo. -Ja- 

miltepec— Abundante. — Fibra 
textil. 
? 51 Majahua ó Yagua. — Oaxaca (así 

llaman los indios á muchas cor- 
tezas de árboles que solamente 
usan para liar tercios ó amarrar 
techos, etc. — Usan las cortezas 
anchas.) 
35 Heliocarpus . . 52 Majahua ó Jonote. — Oaxaca. — 

Mu}' abundan te. -Textil. — No- 
ta: Este Jonote es distinto del 
de Tuxtepec. 
ii5Apocinum? . . 53 Majahua ó cáñamo silvestre. — 

Abundante. — Textil por exce- 
lencia. — Alguna.-í cintas miden 
40 metros de largo. 
35 Muntingia? . | 54 Majahua capulín. — Oaxaca-— Es 
109 Ardisia . . j la variedad colorada, que es me- 

jor que la blanca. — Abundante. 
,, • • • 55 IMajahua capulín. -Oaxaca. — Su- 

perabundante. — Para textil 3- 
papel. 
,, ... 56 Majahua espinilla. — Oaxaca. — 

Abundante en alto grado. — 
Cuando está húmeda la fibra es 



MÉDICO NACIONAI, 29 



Orden Nombre científico Nombre vulgfar 

un textil más resistente que el 
de las otras Majahuas. 
i8i Agave .... 57 Majahua hormiguillo. — Oaxaca. 

Textil y curtiente. 

,, .... 58 Majahua. — Tuxtepec, 

„ .... 59 Majatina. — Cuicatlán. 

,, .... 60 Maguey. — Tuxtepec. — Abundan- 

te. — $0.06 libra de fibra. 

„ .... 6r Maguey Ciuxi.-Villa Alvarez, en 

los cerros de San Miguel Sola. 
— Para Alcohol. — Abundante. 

„ .... 62 Maguey Cuise.^ — Villa Juárez. — 

Abundante. — Fibra. — $0.12 li- 
bra. 

„ .... 63 Maguey Espadilla.-Villa Juárez- 
Abundante. — Fibra. —$0.06 li- 
bra. 

), .... 64 Maguey fino. — Villa de Alvarez, 

cerros de S. Miguel Sola. — Pa- 
ra fibra fina propia para hilar 
y para fabricar el alcohol llama- 
do «Pelón». — Abundante. 

}) .... 65 Maguey gigantesco ó Espadilla. 

— Alvarez, cerros de S. Miguel 
Sola. — Abunda. — Con el jugo 
se fabrica mezcal. 

yy .... 66 Maguey Jabalí. — Villa Alvarez. 

— Abunda. — Para alcohol. 

„ .... 67 Maguey mexicano. — Villa Juá- 
rez. — Abunda. — $0.06 libra de 
fibra. 

i, .... 68 Maguey Nicuixi.— Villa Alvarez. 
— Abunda. — Para alcohol. 



;■}() ANALES ÜEL INSTITÜTa 

Oiilen Nombre científico Non bre vulgar 

,, . . . , 69 Maguey pita. — Villa Alvarez. — 

Abunda--Fiijra de primera clase. 

,, .... 70 Alaguey de pulque. — Villa Juá- 

res. — $0.06 libra de fibra. 
..... 71 ]\ I aguc}^ Tóbala. — Villa x^lvarez^ 
eu S. Miguel Sola. — Abundan- 
te. — Produce mezcal exquisito- 
, .... 72 Mague}^ Tobasiclie. — Villa Juá. 

rez. — fo.06 libra de fibra. 
, .... 73 Mague}' Tror.ado. — Villa Juárez. 
— x\bunda.-$o. i 2 libra de fibra. 
,, .... 74 Maguey para Tuixi. -Villa Alva- 
rez. -Abundante. — Para Jarcie- 
ría. 
„ .... 75 Maguey yucateco. --Villa Alvarez. 

— Abunda.-Produce aguamiel. 

33 Sida? 76 Malvavisco. — Teliuantepec. — La 

fibra del tallo es muy resistente. 
207 Gramíneas? . . 77 Otate blanco. — Tuxtepec. — Para 
194 Palmera? . . . esterillas y techos de jacales. 

185 Yucca? .... 78 Palma. — Huajuapan.— Para som- 
breros. 
197 Palmera? ... 79 Palma. — Miahnatlán.-Para este- 
ras en el suelo. 
? 80 Palo cordoncillo. — Jainiltepec. — 

Textil. 
? 81 Palo cordoncillo. — Cuicatlán. — 

Fibra. 
? 82 Palo cordoncillo. — Tuxtepec. — 

Fibra. 
178 Bromelia pin- 

guin .... 83 Piñuela de Mate. — Tlacolula. — 

Abunda. — Nota: — La fruta se 
llama Piñoncillo. 



MÉDICO NACIONAL 31 



Orden Xonibre científico Nombre vulgar 

? 84 Pita floja. — Tiixtepec. — Abunda. 

— $0.10 libra. 
? 85 Pita.— Cuicatlán. — Fibra. — $0.12 

libra. 
? 86 Pita. — Choa pan .-Abunda. 

? Sy Pita.— Jucliitlán. -Abunda. -#0,12 

libra 
? 88 Pita. — Tehuantepec. — Escasa. — 

$0.40 libra. —Para hamacas. 
33 Eriodendron ... 89 Pochote. — Ejutla. — Abunda. 

,, . . 90 Pochote. — Janiiltepec, en Pochu- 

tla. — Abunda. 
,, . . 91 Pochote algodón.— Tehuantepec, 
— Abunda. — $0.03 libra. 
181 Agave 92 Rabo de león.-Cuicatlán. -Abun- 
da. — $0.05 la libra. 
,, .... 93 Tobachici, ó Cirial. — Ocotlán. — 
Abunda. — Textil. — Para fabri- 
car el supremo mezcal de Po- 
chutla. 
,, .... 94 Petastate chico. — Coixtlahuaca. 
— Abunda. — Textil.— Dá miel 
para pulque. 
., .... 95 Tepostate chico. — Nochistlán. — 

Abunda en la zona de Nochis- 
tlán á Miahuatlán y de Coixtla- 
huaca á Ixtlán. En Coixtlahua- 
ca hay la,'mejor clase de Aga- 
ves. 
„ .... 96 Tepostate grande. — Tlacolula. — 
Abunda. — Para Ixtle para pul- 
que y para mezcal. 
>, .... 97 Yacua mata buey. — Juchitlán. — 
Abunda. 



32 ANALES DEL INSTITUTO 

Orden Nombre científico Nombre vnlgar 

? 98 Yacua Uña de gato. — Oaxaca. — 

Abunda.— Arboles gigantescos 
que unos tienen la madera du- 
ra y otros blanda como la del 
Zompantle. 

181 Agave Q9 Vicuichi. — Tlacolula.- Abunda. - 

Produce mezcal. 

II Agave 100 Villa ó Tabalá (en Zapoteco).— 

Tlacolula. — Textil. — Para fa- 
bricar mezcla. -Produce la me- 
jor Potasa. 

185 Aloe? loi Zabila. — Tlacolula. — Abunda. 



EST.ADO DR ChI.^PAS. 

33 Gossypium, sp . i Algodón en rama. — San Bartolo- 
mé. — $0.10 libra. 
10 1 Agave? .... 2 Henequén, — Ocampo. 

,, .... 3 Henequén. — Tuxtla Gutiérrez. 
— $0.06 kilo. 
206 Heleocharis geni- 
culata, Roem. 

(Sin) .... 4 Mimbre o Junco. — Munici]:)<'ilidad 
de Chiapa de Corzo. 
185 Fourcroya. . 5 Pita fina. — Tuxtla Gutiérrez. — 

$002 kilo. 
181 Agave .... 6 Pita ordinaria. — Tuxtla Gutié- 
rrez. — So.oi kilo. 



EvSTADO DE DURANGO. 

163 Platanus ... i Álamo. — San Juan de Guadalupe. 
33 Gossypium . . 2 Algodón. — Durango. 



MEDICO NACIONAL 



3:? 



Orden 



Nombre científico 



Nombre vulgar 



207 Gramínea 
181 Agave . 



3 Carrizo. — Durango, en la Muni- 
cipalidad de Pueblo Nuevo. 

4 Lechuguilla. — Durango, en la 
Municipalidad del mismo. 

, . 5 Lechuguilla. 

6 Lechuguilla. — San Juan de Gua- 
dalupe, en la Municipalidad 
del mismo. — Fibra. — Abunda. 

7 Lechuguilla. — Mapimí en la Mu- 
nicipalidad de Villa Lerdo. 

. . 8 Abundantísimo. —La fibra es 
excelente.— Al año de plantada 
se puede extraer la fibra. — Se 
usa para costales, sacos, tape- 
tes, etc. 
. , 9 Lino. — Durango. 

10 Maguey mezcal. — Nombre de 
Dios, en la Municipalidad del 
mismo nombre. — Abunda. — 
Para mezcal. 
,, .... II Mague}^- — Mapimí, en la Muni- 
cipalidad de Villa Lerdo. 
? 12 Mimbre. — San Juan de Guada- 

lupe. 

185 Yucca 13 Palma. — San Juan del Río, en la 

Municipalidad de Poanas. -Fi- 
bras textiles. — Para jarcia, apa- 
rejos, etc. — Abunda en Breñas. 
„ .... 14 Palma. — Mapimí, en la Munici- 
palidad de Villa Lerdo. 



56 Linuní 
181 Agave 



194 Copernicia nana, 
Subrn. (Sin) . 



15 Palmilla.— Mapimí, en la Muni- 

cipalidad de Villa Lerdo. 

16 Palmilla.— La Breña- —Palmero, 



34 



ANALES DEL rSNTITDTO 



Orden 



Nombre científico 



177 Musa . . . 
207 Triticuiii , 

185 Dasj^lirion? 
18 1 Agave? . . 



Nombre vulgar 

abunda. — De tres metros de al- 
tura. La fibra se usa para teji- 
dos, sombreros, etc. 

17 Plátano. — Durango. 

18 Trigo. — San Juan de Guadalupe- 

— Para sombreros, canastillas. 

19 Zotol. — Mapimí, en la Municipa- 

lidad de Villa Lerdo. 



Estado de Zacatecas. 



207 Gramínea 



181 i\gave 



161 Urtica . 
207 Bambusa 
185 Yucca. . 



33 Ericdendrou? 



1 Carrizo. — J achipila. — Para ces- 

tos, 

2 Lechuguilln. — Pinos. 

3 Ixtle blanco, — Pinos, Municipa- 

lidad del mismo. Proviene del 
I^ilague}' llamado verde. Produ- 
ce buena fibra y también mez- 
cal. 

4 Ixtle — Pinos. Fibra de maguey. 

5 Maguey manso. — Municipalidad 

de Ojo Caliente.— Produce pul- 
que. 

6 Maguey silvestre. — Municipali- 

dad Ojo Caliente. — Fibra. — 
Produce pulque. 

7 Ortiguilla. — Villanueva. 

8 Otate. — Villanueva. — Para cestos 

9 Palma, — Municipalidad de Juchi- 

pila, — Para sombreros. 
10 Pochote. — Zacatecas, al sur. — 
Produce algodón. 



MEDIO© NACIONAI, 35 



•Orden Nombre científico Nombre vulgar 

i8i Agave , , . , ii Tepemete. — Municipalidad de 

Ciudad García. — Pinos. — Hs 
un mague}'' que produce buena 
fibra. 



EvSTADo DE San Luis Potosí, 

362 Cannabis sativa 

L I Cáñamo indio.-Municipalidad de 

Valles. 
210 Dioon edule, 

Lindl . , , . 2 Chamal. — Municipalidad de San- 
ta Catarina. 
181 Agave , . , , 3 Espadín. — Municipalidad de la 

Angostura. 
,, . , , , 4 Espadín. — Municipalidad de Va- 
lles. 
„ .... 5 Filamentos especiales para servi- 
lletas. — Municipalidad de Tan- 
lajas. 
181 Agave? .... 6 Ixtle.-Municipalidad de Catorce. 
„ .... 7 Ixtle. — Municipalidad de San 
Luis. 
.... 8 Ixtle.-Municipalidad de S. Luis. 
— Para alfombras y mantas. 
„ » . , . 9 Ixtle. — Municipalidad de San 

Luis. — Para cordelillo, hilillo 
y lazos. 
181 Agave rígida, 

Mili .... 10 Ixtle de jarcia.- — Municipalidad 

de Valles. 
181 Agave hethera- 

cantha, Zuce. , 1 1 Ixtle de lechuguilla. — Municipa- 
lidad de San Ciro. 



36 ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

,, . . 12 Ixtle de lecliiiguilla.— Municipa- 

lidad de Valles. 
i8i Agave? .... 13 Ixtle de Maguey blanco. — Muni- 
cipalidad de San Ciro. 

^, .... 14 Ixtle de Mague3^ — Santa María 

del Río. — Para mantas. 

,, .... 15 Ixtle de Maguey .-Municipalidad 

de la Soledad. 

., .... 16 Ixtle de Maguey. — Municipali- 

dad de Taniazunchale. 

^j .... 17 Ixtle de Alaguey. -Municipalidad 

de Saliuas. 

j, .... 18 Ixtle de Maguey.-Municipalidad 

Villa de Re3^es. 

„ .... 19 Ixtles de varias clases. — Munici- 

palidad de Iturbide. 
181 Agave ¿Hechtia? 

Por la resisten- 
cia, más bien 

Agave ... 20 Guapilla.— Municipalidad de Va- 
lles. — Abundan te. -Produce fi- 
lamento muy fino y resistente. 

„ . . 21 Jarcia. — Municipaliad de Cerri- 

tos. 

,, ... 22 Jarcia. — Municipalidad de Char- 

cas. 
181 Agave .... 23 Lechuguilla. — Municipalidad de 

Angostura. — Textil, 

„ .... 24 Lechuguilla. — Municipalidad de 

San Lucas. 

,, .... 25 Maguey. — Municipalidad de Ala- 
quines. — Produce filamentos. 
33 ? 26 Malva. — Municipalidad de San 

Lucas. — Para costales. 



MÉDICO NACIONAL • 37' 



Ordeu Nombre científico Nombre vulgar 

185 Yucca 27 Palma. — Municipalidad de San 

Lvicas. — Para canastillas, peta- 
quillas, etc. 
185 Yucca? .... 28 Palma loca. — Municipalidad de 

Guadalcazar. 
,, .... 29 Palma loca. — Municipalidad de 

Valles. 
,, .... 30 Palma. — Municipalidad de San 
Luis. — Las fibras para palmos 
y cojines. 
„ .... 31 Palma.-Municipalidad de la Pas- 
tora. — Para sombreros. 
294 Chamaerops hu- 
niilis. (Sin. 

cult.) 32 Palmito.— Municipalidad de Gua- 
dalcazar. 
,, .... 33 Palmito blandito.-Municipalidad 

de Valles. 
,, .... 34 Pita.-Municipalidadde SanLuis. 
— Para reatas. 
207 Triticum. ... 35 Trigo. — Santa María del Río. — 

El popote para sombreros. 

169 Salix 36 Sauz. — Municipalidad de Santa 

María del Río. — Las varas pa- 
ra petacas, canastas, fruteros y 
figuras varias. 
181 Agave? .... 37 Sotol. — Municipalidad de Cerri- 

tos. — Para los techos de las ca- 
sas. — x^demás la cabeza ó me- 
zote se come asada al horno y 
por la fermentación produce al- 
cohol. 
. , . 38 Sotol. — Municipalidad de San 
Luis. 



38 



ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico 

206 Cyperus?. . . 
185 Yiicca?. . . . 



181 Agave, . . . 



Nombre vulgar 

39 Tule. — Municipalidad de San 

Luis. — Para asientos de sillas. 

40 Zamandoque. — Municipalidad de 

la Angostura (es una palma.) 

41 Zamandoque. — Municipalidad de 

Guadalcazar (es una palma./ 

42 Zamandoque. — Municipalidad de 

Cenitos (es una palma.) — Tex- 
til. — Se usa para amarrar ma- 
nojos de forraje. 

43 Zamandoque. — Municipalidad de 

Valles (es una palma.) 



Estado de Guanajuato. 

181 Agave .... I Lecliuguilla.-San Luis de la Paz. 

— Es un maguey. — Produce fi- 
bra. 
.... 2 Mague}'. — Guanajuato. — Fila- 
mento para sogas y para hilillo, 

,, .... 3 Maguey manso. — San Luis de la 

Paz. -Fibra para cuerda, alfom- 
bra y aj^ates. 

„ .... 4 Maguey mesóte. — San Luis de la 

Paz. — Fibra para sogas. 

„ .... 5 ALnguey verde. — San Luis de la 

Paz. — Fibra. 



162 Cannabis sativa, 
L. (Sin) . 



6 Marihuana ó Cáñamo del país. — 
San Luis de la Paz. 



MÉDICO NACIONAL 39 



Estado de Querétaro. 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

163 Plataiuis ... I Álamo. — Jalpani. 
162 Caniiabis sativa, 

L . . . . 2 Cáñamo, — San Juan del Río, Ha- 

t cienda de Santa Matilde.-Tex- 

til. Escaso. Cultivado. 
,, .... 3 Marihuana ó Cáñamo indiano. — 

Amealco, Pueblo de Tlaxcalte- 
pec. 

18 1 Agave 4 Ixtle. — Amealco. 

,, .... 5 Ixtle. -San Juan del Río, Hacien- 
dade Santa Matilde. — Abunda. 
— Para costales y calabrotes. 
„ .... 6 Ixtle de maguey. — Cadereita. — 
Fibra.-Un a planta produce ocho 
libras de fibra. — $ r.50 arroba. 
j, .... 7 Ixtle de Maguey .-Tolimán.-Mu- 

nicipalidad de Peña mi 11er. — 

Abunda.-$o.o6 libra. 

. . . , 8 Ixtle de lechuguilla. -$0.06 libra. 

,; . . , , 9 Ixtle de Maguey. -Tolimán. — Se 

llama á este maguey Cuate. — 

$0.06 libra de fibra. 

., , . ,. . 10 Ixtle ó fibra de maguey jarcia. — 

Tolimán. — $0.06 libra. 

Estado de Hidalgo. 

? I Cocos. — Ixmiquilpam. 

181 Agave .... 2 Ixtle: — Ixmiquilpam. 

,, .... 3 Jarcia. — Ixmiquilpam. 

„ .... 4 Maguey. — Apam. — Fibra. 



40 ANALES DEL INSTITUTO 



Estado de México. 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

i8i Agave i Ixtle. — Chalco, IMunicipalidad de 

Ixtapalapan. 
,, .... 2 Lechuguilla del monte. — Tlaliie- 

paiitla, en la Municipalidad de» 
Jilotzingo. 
. . , . 3 Magne3',-Tlalnepantla en la Mu- 
nicipalidad de Jilotzingo.- Pro- 
duce buena fibra. Es escaso. 
,, .... 4 Maguey. — Tlalnepantla, en la 

Municipalidad de Jilotzingo. — 
Abunda. — La fibra se usa para 
ayates. — $0.25 libra de fibra. 
,, .... 5 Maguey. — Ixtlaliuaca. — Fibras. 

— Ha}' seis clases de magueyes 
que producen fibras. 
197 Typba .... 6 Plumilla. — Chalco. 

Estado de Morelos. 

33 Gossypium . . i Algodón fino. — Mazatepec. 

? 2 Alatle delgado.-Morelos. -Fibra. 

35 Heliocarpus . . 3 Cuaulahuac, — Yautepec. 
181 Agave .... 4 Ixtle. -Jonacatepec.-Para hondas. 
„ .... 5 Ixtle. — Huitzilan.-Para hondas. 
,, .... 6 Maguey silvestre. — Miacatlán. — 
Para extraer fibra y para prepa- 
rar mezcal. 
„ .... 7 Maguey silvestre. — Tetccala. — 

Fibra. 
., .... 8 Maguey Tepextle. — Tepoztlán.- 

Yautepec. 



MÉDICO NACIONAL ■41 

Orden Nombre científico Nombre vulgar 

„ .... 9 Maguey silvestre. — Xochitepec. 

— Fibra y mezcal. 
,, . , . . lo Maguey de pulque. -Xochitepec. 

185 Yucca II Palma. — Jiutepec.-Para capotes. 

33 Eriodendron ... 12 Pochote.-Miacatláu. -Produce al- 
godón. 
178 Bromelia karatas 

L 13 Timbiriche. — Miacatlán. 

206 Cyperus. ... 14 Tule de Coatetelco. — Miacatlán. 



Estado de Puebla. 

181 Agave I Agave (falso henequén.) — Te- 

huacán. 

,, .... 2 Algodón silvestre.- Tehuacán. — 

Municipalidad de Ajalpam. 

„ .... 3 Algodón fino. — Matamoros, Mu- 
nicipalidad de Epatlán. — Para 
hilados y tejidos.-Es silvestre. 

„ .... 4 Algodón amarillo. — Zacapoaxtla, 

Municipalidad de Coetzala. — 
Para hilados y tejidos. — Sil- 
vestre. 

.j .... 5 Algodón blanco. — Zacapoaxtla, 
Municipalidad de Coetzala. Pa- 
ra hilados y tejidos.-Silvestre. 

,, .... 6 Algodón para hilos. — Zacatlán, 
Municipalidad del mismo.-Sil- 
vestre. 
185 Dasylirion? . . 7 Bejuco de Cucharilla.-Huauchi- 

nango, Municipalidad Zihua- 
teutla. — Para amarres. 
207 Bambusa? ... 8 Bejuco de Otates. — Huauchinan- 



42 ANALES DEL ISNTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

go, Municipalidad de Pantepec. 
Para cestos. 

? 9 Caña preparada. — Tétela, Muni- 

cipalidad Cuautenipau. — Para 
cestos. — Silvestre. 

? lo Caxcaya. — Tehuacán, Municipa- 

lidad del mismo. — Textil. -Pa- 
ra reatas. — Abunda. 
185 Dasylirion . . ir Cucharilla. — Teliuacán.— Textil. 

— Abunda. 

181 Agave - • . ) ^ ... ^ , 

/. TT 1 ^. > 12 Guapilla. — iehuacan. 

176 Hecntia • - j 

181 Agave 13 Henequén, — Teliuacán. 

185 Yucca 14 Hizot'o. — Tehuacán. 

181 Agave. . ., . . 15 Ichtledoó Pita para costuras.-Te- 

huacán. — Silvestre. 
185 Yucca .... 16 Izote. — Chalchicomula. -Munici- 
palidad del mismo nombre. Se 
usa la raíz para hilados y teji- 
dos. — Silvestre. 

181 Agave 17 Ixtle. — Tétela. — Municipalidad 

del mismo nombre. — Para cor- 
delería. — Silvestre. 
.... 18 Ixtle. -Tétela. -Municipalidad del 
mismo nombre. — Para Jarcia. 
.... 19 Ixtle. — Teziutlán. — Municipali- 
dad del mismo. — ^Parn jarcia. - 
Silvestre. 
. . . 20 Ixtle — Tepeaca. — Municipalidad 

del mismo. — Para jarcia. 
.... 21 Ixtle. — Zacatlán.-Municipalidad 
del mismo. — Para jarcia. 
35 Heliocarpus . . 22 Jonote. — Zacatlán. 

„ . . 23 Jonote colarado.-Huaucliinango. 



') 



)» 



)» 



MÉDICO NACIONAL 43 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

-- Municipalidad de Jalpan. — 
Escaso. 
,, . . 24 Jonote. — Zacapoxtla. -Municipa- 

lidad Xochitlán. — Abunda. — 
Para combustible. 
, . . 25 Jonote. — Tétela. — Municipalidad 

de Tuzamapan.-Abunda.-Para 
amarres. 

,, . . 26 Jonote. — Tétela. — Municipalidad 

de Cuautempan. — Fibra para 
jarcia fina. 

., . . 27 Jonote. — Tehuacán. — Municipa- 

lidad de Eloxocliitlán. — Abun- 
da. — Para muebles. 

,, . ,. 28 Jonote.— Tehuacán.- Municipali- 

dad de Chapulco. — Abunda. — 
Para construcciones. 

,, . . 29 Jonote. — Tehuacán. — Municipa- 

lidad de Mazatepec.-Silvestre. 
— Para jarcia, 

,, . . 30 Jonote. -Zacapoxtla. -Municipali- 

del mismo. — Para muebles y 
construcciones. — Escasa. 

„ . . 31 Jonote. — Huauchinango. -Muni- 

cipalidad de Jalpan. — Para rea- 
tas. —Abunda. 

., . . 32 Jonote. — Zacapoaxtla, Municipa- 

lidad de Jalpam. — Para jarcia. 
— Silvestre. 
33 Ericdendron? . 33 Lana silvestre. — Huauchinango, 

Municipalidad de Jalpan. 
— Silvestre. 
181 Agave .... 34 Lechuguilla. — Tétela. — Fibra.— 

Curtiente. 



ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico 



55 Linuin 



i8i Agave 



178 Tillandsia 
181 Agave 



Nombre vulgar 

35 Lechuguilla, — Tétela, Municipa- ' 

lidad de Cuautempam. — Para 
cordeles. 

36 Lechuguilla. — Chalchicouiula, 

Muuicipalidad de Morelos. 

37 Liuo.- Atlixco, Muuicipalidad de 

Atzitzihuacáu. 

38 Lino. — Chalchicomula, Munici- 

palidad del misuio uombre. — 
Cultivado. 

39 Lino. — Zacapoaxtla, Muuicipali- 

dad de Cuetzaláu. — Silvestre. 

40 Maguey papalometl. — Tehuacán 

— Se llama discipliuado. 

41 Maguey cimarrón. — Tehuacán. 

42 Mague}^ cimarrón hoja ancha. — 

Tehuacán. 

43 Maguey Teucholote, espina lar- 

ga. — Tehuacán. 

44 Maguey cimarrón hoja larga. — 

Tehuacán. 

45 Maguey Cacaya. — Tehuacán. 

46 Maguey espadilla. — Tehuacán. 

47 Maguey Caca3^a hoja ancha. — 

Tehuacán. 

48 Maguey papalometl. -Tirabuzón. 

— Tehuacán. 

49 Maguey liso. — Tehuacán. 

50 Maguey liso hoja larga. — Tehua- 

cán. 

51 Maguey lechuguilla.-Tehuacán. 

52 Magueyito textil. — Tehuacán. 

53 Maguey Xoctete. -Tehuacán, Mu- 

nicipalidad de Tehuacán. — Pa- 
ra reatas. 



MEDICO NACIONAL 



45 



Orden Nombre científico 







. . . 


185 


Noli na . 




181 


Agave . 


. 


194 


Chamaerc 


)ps . ? . 


185 


Yucca. . 




^^ 





181 Agave 



177 Musa 



Nombre vulgar 

54 Maguey lecliiiguilla.-Tehuacán, 

Municipalidad de Tehuacán. — 
Abunda. — Para reatas. 

55 Maguey. — Cholula, Municipali- 

dad de Cholula. — Fibras. 

56 Maguey. — Cholula.- Municipali- 

dad de Cholula. 

57 Maguey lechuguilla. — Zacatlán. 

Municipalidad de Idem.-Abun- 
da. — Textil. 

58 Maguey pinto. — Zacatlán. — Mu- 

nicipalidad de Ideni.-Abunda. 

59 Maguey mezcal. — Tepeaca.-Mu- 

nicipalidad de ídem. -Abunda. 

60 Nolina recurvata. — Tehuacán. 

61 Mil Maguey. — Tehuacán. 

62 Palma abanico. — Tehuacán. 

63 Palma. — Zacatlán. 

64 Palma. — Etla. -Municipalidad de 

ídem. — Para sombreros. 

65 Palma. — Tehuacán. — Municipa- 

lidad de Caltepec.-Para tejidos 
— Silvestre. 

66 Palma Sotol. — Tehuacán. — Mu- 

nicipalidad de Tehuacán. — 
Abunda. 

67 Papalometl.-Tehuacán.-De hoja 

ancha, 

68 Pita agao. — Huauchinango.-Mu- 

uicipalidad de Jalpan. — Para 
tejidos. — Cultivada. 

69 Plátano. — Tétela. — Municipali- 

dad de Cuautempam. — Fibra, 
Silvestre. 



46 AKALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

33 Eriodendron . 70 Pochote. — Matamoros. — Munici- 
palidad de Teopantlán. -Abun- 
da. — Para muebles, 
j, . 71 Pochote. — Huejotzingo. — Muni- 

cipalidad de ídem. — Abunda.— 
Para muebles}' construcciones. 
,^ . 72 Pochotillo. — Zaragoza. — Munici- 

palidad de ídem. — Abunda. — 
Para muebles}^ construcciones. 
,, . 73 Pochote. — Huauchinango. 

,, . 74 Pochote. — ]\Iatamoros.— Munici- 

palidad de Idem.-Para hilados 
y tejidos. — Silvestre. 
162 Boehmeria? . . 75 Rumié. — Tatlauquitepec. — Mu- 
nicipalidad de ídem. — Textil. - 
— Para tejidos. 

185 Musa 76 Sábila. — Tehuacán. 

? 77 Tencholote liso. — Tehuacán. 

185 Yucca? .... 78 Yuca. — Tehuacán. 
,, .... 79 Yuca filifera. 

185 Dasylirion? • I ^ ^ f r -r i 

o A -i í 80 Zotolin. — iehuacan. 

181 Agave? . . . ) 



Estado dp: Tlaxcala. 

181 Agave I Ixtle.— Zaragoza, en Santa Isabel 

Xilozütla. — Fibra de maguey. - 
Para costales. 



Territorio de Tepic. 

33 Guazuma ... i Cuacima.-Municipalidadde Ama- 

tláu. 



MEDICO NACIONAL 



47 



Orden Nombre científico 



i8i Agave 



178 Bronielia pin- 
guiíi. L. (Sin) 



i8r Agave . . 
33 Eriodetidron 

t8i Agave. . . 



178 Brome lia pin- 
guin, L. . . 

33 Guazuma . . , 



33 Hibiscus 



185 Yucca 



Nombre vulgar 

2 Ixtle. — Municipalidad de Ixtlán. 

— Abunda. — Proviene de un 
Agave llamado mezcal. $0.10. 

3 Ixtle de Jocuiztle. — Alunicipali- 

dad de Ixtlán. — Escasa. $0.10 
libra. 

4 Ixtle de niague3\-Municipalidad 

de Ixtlán.- -Escasa. $0.10 libra. 

5 Lana vegetal. -Municipalidad de 

Tepic. — Muy abundante. — Pa- 
ra colchones, 

6 Lechuguilla. — Municipalidad de 

Tepic. — Abunda en los cerros. 
— La fibra se usa para tejidos, 
jarcia, sogas, lazos, etc. Las 
cabezas producen pulque. 

7 Maguey Cuaniara. — Municipali- 

dad de Tepic. — Es una pita. 

8 Majaua de Cuazina.-Municipali- 

dad de Tepic. — Abunda. $0.25 
libra. 

9 Majaua de rosa amarilla. — Muni- 

cipalidad de San Blas. — Abun- 
da. $0.50 libra. 

10 Majaua del mar.-Municipalidad 

de San Blas. —Abunda. $0.25 
libra. 

11 Palma espada. — Municipalidad 

de San Blas. — Se venden cogo- 
llos. $0.10 docena. — Se usan 
para sombreros y esteras que 
tienen gran consumo. 



48 ANALES DEL INSTITUTO 



Orden Nombre científico Nombre vulgar 

178 Broiiielia pin- 

guin, L. . . 12 Pita de Guaniara.-Municipalidad 
de Santiago Ixcuintla, — Abun- 
da. 
33 Pachira .... 13 Pita de clavellina. — Municipali- 
dad de San Blas. — Ab u nd a. 
$ 0.25 libra. 
T78 Bronielia piu- 

guin, L. . . 14 Pita de Guamara. -Municipalidad 

de vSan Blas. — Abunda. $0.25 
libra. 

177 Musa 15 Plátano. — Municipalidad de San 

Blas. — Abundantísimo. 



PLANTAS FIBROSAS USUALES EN MÉXICO 

Lista de los nombres técnicos, por orden de familias botá- 
nicas, con indicaciones de los Estados en que vegetan las 
plantas á que se refieren, del número que corresponde á las 
láminas fotográficas del álbum adjunto y de las páginas de 
la obra del Sr. Dodge en que se encuentran los estudios in- 
dustriales hechos acerca de varias plantas fibrosas de Mé- 
xico en este Informe, 

Or<l. 5- Anoiíaceas. 

Anona L. 272. 279 D. 61. 

Ord. i8. Bixineas. 

Cochlospermum . . L D. 120. 

Ord. 33. Malvaceas. 

Abutilón incanum . L. 314 . . . . D. 37. 
Abutilón incanum . L. 314 . . . . D. 37. 



MEDICO NACIONAL 



4;j 



Oi-(l. .-í.s- ^lalvacc 



Abutilón . , 
Abutilón . 
Bomba X . 
Kriodendron 



Gossypium 



Hampea 
Hibiscus 



Malvacea 
Malva . 



Pachira 



Síáí 



L. 314 
L. 414 
L. 223, 
L. 316 
L. 316 
L. 31^ 
L. 316 
L. . . 



L. 316 
L. 316 
L. 316 

L. 223 
L. 223 

L. 223 

Iv. 323 

L. 223 
L. 223 
L. 223 
L. 223 
L. 223 
L. 

L. 273, 267, 
L. ., „ 

L. 

L. 

L. 311, 267 

L. 311, 267 

L. ". . . . 

L 



16 



D. 
D. 
D. 91 



D. 
D, 
D. 
D. 
D. 



D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 
D. 



3150- 
„ D. 

.. D. 



60 
60 
60 
60 
60 



60 
60 
60 

74 
74 
74 

74 
74- 
74 
74 
74 
74 

97 
97 
97 






L. 313 • 



. D. 237. 

• D. 237- 

. D. 251^. Clavellina. 

■ D- 255 

• D. 255 

. D. 296. Srlioniboi- 

dea. 
, D. 296. 



50 



ANALES DEL INSTITUTO 



Ord. 33. Malvaceas. 



vSida 



Ord. 34. Esterculiaceas. 

Gnazuiiia . . . . 



Ord. 35. Tiliáceas. 



Corclioriis 
Muiitingia 
Heliocarpus 



Triiinifeta 



Ord. 56. Lineas. 

Liiuuii 

> ' 

Ord. 109. Mirsiiicas. 

Ai'disia 

Ord. lis. Apocinaceas. 

Apoc3-niini . . . 

Orrl. 129. Hignoniaceas. 

Bignonia .... 

Ord. 162. Urticáceas. 

Boehmeria . . . 
,, ... 



L. 313 
L. 313 



. D. 296. 
. D. 296. 



L. 234,439, 265. 

L. 234,439 . . D. 187. 

L. 234,439 . . D. 187. 



L. 318 
L. 319 
L. 318 
L. 31S 
L. 318 
L. 31'"^- 
L. 318 
L. 318 
L. 318 



Iv. 3i9> 273 
L. 3í9> 273 



L. 



L. 444 • 



L. . 



L. 



D. 125. 



. D. 198. 
. D. 189. 
. D. 189. 
. D. 189 
. D. 89. 



D. 282, 
D. 2]8. 



D. 62. A . cababium. 



D. 84. B. viniiiialis. 



D. 85. 
D. 85. 



MÉDICO NACIONAL 51 



Ord. 162. Urticact-as. 

Caiiiiabis ..... ly. 

L. 

L- 

L. 

L. 

L- 

L. 

Urtica L. 230 . . . . D. 322. 

,. ..... L. 230 . . . . D. 322. 

„ Iv. 230 . . . . D. 322. 



Onl.163. Platanáceas, 

Plataiins L. 

L. 



L. 



Ord. 169. .Salicineas. 

Salix L. 

Ord, 177. Mnsaceas. 

Musa L D. 245. 

L D. 245. 

L D. 245- 

Iv D- 245. 

Iv . D. 245. 

L D. 245. 

L D. 245. 

Ord. 178. Broiiieliaceas. 

Broiiielia L D. 94. 

L D. 94. 

„ L D. 94. 



52 



ANALES DEL ISNTITÜTO 



Ord 178. Bromeliaceas. 



Bronielia 



L. 
L. 



Hechtia L. 231 

Tillandsia , . . L- 231 



D. 94. 

D. 94. 

D. 94. 
D. 



Ord. 181. A 



Agave 



Ord. i8i. A 



Agave 



Foiircroya 



narilideas 



iiarilideas 



. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
. L 
L 
. L 
. L 
. L 



. L. 
. L. 
. L. 
. L. 
. L. 
. L. 
. L. 
. L. 
. L. 



D. 


41. 


D. 


41 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 



D. 


41 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


41. 


D. 


168. 





MEDICO NACIONAL 53 


Onl. 185. I,iliaceas. 




Aloe .... 


. . . L. . . . 


. . . D. 54. 


Dasylirion . 


L. . . . 


. . . D. 147. ' 


,, . . . 


. . . L. . . . 


. . . D. 147. 


Nolina . . . 


. . L. . . . 


. . . D. 


Yucca . . . 


. . . L. . . . 


. . . D. 330. 


} ... 


. . . L. . . . 


. . . D. 330. 


,, ... 


. . L. . . . 


. . . D. 330. 


,, ... 


. . L. . . . 


• . D. 330. 


,, ... 


. . L. . . . 


. . . D. 330. 


n ... 


. . L. . . . 


• • D- 330. 


,, ... 


. . L. . . . 


. D. 330. 


,, ... 


. . L. . . . 


. . D. 330. 


,, ... 


L. . . . 


■ • D- 330. 


?) 


. . L. . . . 


■ . D. 330. 


,, .... 


. . L 


• D. 330. 


Ord. 194. Palma 


s. 




Cliamaerops. . 


. . . L. 




M 


. . L. 




Copernicia. . . 


. , L. . . . 


. . D. 124. 


Oreodoxa . . . 


. . Iv 


• . D- 253- 


Palma .... 


. . L 


. . D. 256. 


,, .... 


. . L 


. . D. 256. 


,, .... 


. . L 


. . D. 256. 


Ord. 197. Tifacea 


^. 




Typlia .... 


. . L 


. . D. 319. 


Typlia .... 


. . Iv 


. . D. 319. 


Ord. 206. Ciperace 


as. 




Heléchos . . . 


. . L 


. . D. 156. 


Cyperiis . . . 


. . L 


. . D. 144. 


M ... 


L 


. . D. 144. 


,, ... 


. . L 


. . D. 144. 



54 



ANALES DEL INSTITUTO 



Ord. 207. Gramíneas. 














Bambusa . . . 


. L D. 


79 


,, ... 


. L. . 








. D. 


79 


Gramínea. . . 
,. ... 


T 

> ^ -é ■ > 








. D. 
. D. 


187 
187 


,, ... 

;■> ... 


. L. . 

, L. . 








. D. 
. D. 


187 
187 


Triticiim . . . 
1 ) ... 


. L. . 
. L. . 








, D. 
. D. 


316 
316 


n 


. L. . 








. D. 


316 


Orfl. 210. Cicadeceas. 






Dioon 


. L. 













A NUESTROS LECTORES 

Reproducimos, textualmente, á continuación, por creer- 
lo de interés, un curioso trabajo que acerca de la «fiebre re- 
mitente pútrida, observada en la ciudad de México», publicó 
en 1811 el Dr. Anacleto Rodríguez i\rgüelles. 



MÉDICO NACIONAL 57 



TRATADO 

DE LA FIEBRE EPIDÉMICA Ó ENDÉMICA, 

REMITENTE PÚTRIDA, 

PETEQUIAL Y CONTAGIOSA. 

OBSERVADA EN ESTA CAPITAL 

POR 

EL DR. D. Anacleto Rodríguez Arguelles, 

Primer Profesor Médico- Cirujano Jubilado de la 
Real Armada, 

QUE RENDIDO DEDICA 

AL EXMO. SEÑOR 

D. FRANCISCO XAVIER VENÉGAS 

DK SAAVEDRA, RODRÍGUEZ DE ARENZANA, GÜEMEZ, MORA, 

PACHECO, DAZA Y MALDONADO, Caballero del Orden de Ca- 
latrava, Teniente general de los Reales Exércitos, Virey, 
Gobernador y Capitán general de esta Nueva España, Pre- 
sidente de su Real Audiencia, Superintendente general 
Subdelegado de Real Hacienda. Minas. Azogues y Ramo 
del Tabaco, Juez Conservador de éste, Presidente de su 
Real Junta, y subdelegado general de Correos en el mismo 
Reyno. 

CON SUPERIOR PERMISO. 

En México: Por D. Mariano José de Zúñiga y Ontiveros, 

año de 1811. 



MÉDICO NACIONAL , 59 



ExMo. Señor: 

El bien de la humanidad, y servir en el modo que pueda 
á la Patria, son los poderosos motivos que me han obligado 
á dedicar á V. E. , y si es de su superior agrado, dar al Pú- 
blico baxo su respetable nombre y patrocinio, este Tratado 
de la Fiebre epidémica ó endémica, remitente pútrida, pete- 
quial y contagiosa, que de alganos años á esta parte he ob- 
servado en esta Capital en los enfermos que se me han con- 
fiado y he dirigido. En él expondré las señales que la dan 
á conocer y anuncian su éxito, sus causas 3^ el método cu- 
rativo mas suave, benigno y eficaz que hasta ahora he ex- 
perimentado, el que probablemente podrá convenir para las 
calenturas que se padecen en algunas poblaciones de este 
Reyno que tengan el mismo genio. 

Este método está apo3'ado en las sabias máximas del 
Padre de la Medicinn, y en la sólida práctica, en muchos 
puntos original, del insigne Doctor moderno Guillermo Cu- 
llen, primer Médico del Re}^ de Inglaterra en Escocia, y 
Catedrático de Medicina práctica de la Universidad de Edim- 
burgo. 

Si la Milicia y la Política son deudoras á V. E., séalo 
también la Medicina, como ya ha empezado á experimentar 
en este Reunió, promoviendo 3' autorizando V. E. , con su 
presencia el interesante descubrimiento filantrópico de la 
vacunación, perteneciente á esta ciencia: ciencia recomen- 
dada por Dios en las sagradas Letras, honrada por los Re- 
3'es, que es el apo3^o de las Monarquías, y por último de la 
salud pública. 

Si yo ahora estimulado de los favores con que poco hace 
la bondad de V. E., se ha servido honrarme, me dexára lle- 
var de los sentimientos que me inspiran, y del dilatado cam- 
po que me suministran las virtudes chrisiianas, morales, 
militares 3- políticas de V. E., su zelo del bien público, su 



60 ANALES DEL INSTITUTO 



clemencia }'■ amor á la humanidad (como tiene acreditado 
en los vastos y distinguidos cargos que S. M. le ha confe- 
rido, ya de General de los Exércitos, ya de Gobernador de 
Cádiz en la Península, ya en fin de Virrey y Capitán ge- 
neral de esta N. E. en los tiempos mas difíciles de la Patria, 
añadiendo cada dia en todos ellos nuevos blasones á sus ar- 
mas) podria formar un elogio muy dilatado, pero el justo 
recelo de ofender la modestia de V. E. me impone silencio. 
Solo me resta pedir al Todo poderoso prospere la impor- 
tante vida de V. E. muchos años para la felicidad de estos 
preciosos Dominios de nuestro amado Soberano el Señor D. 
Fkrnando Skptimo, que Dios restituya á su Trono. Mé- 
xico Enero 4 de iSii. 

RXMÓ. vSEÑOR. 

B. L. M. de V. E. 
su mas atento y reconocido Servidor, 

Dr. Aiiacleto Rodríguez Arguelles. 



MÉDICO NACIONAL 61 



DICTAMEN DEL REAL TRIBUNAL 
DEL PROTO MEDICA'IO. 

Exnio. Señor. =: El Opúsculo que á V. E. presenta D. 
Anacleto Rodríguez, deseoso de dará luz sus conociniieutos 
prácticos eu el manejo de la fiebre pútrida, lo pasó este Tri- 
bunal sucesivamente á dos Profesores, quienes por sus acha- 
ques no lo vieron bien, y se hizo preciso para que no sufriera 
tan larga demora su censura traerlo á su examen, el que en 
efecto se ha hecho con la debida reflexión á fin de que la hu- 
manidad doliente pueda ser socorrida con el método que pro- 
pone su Autor. 

Entre las muchas fiebres que hay en México, quiere Dios 
que no sea la pútrida tan común, aunque alguna vez la de 
otro carácter degenera en esta, y que quando se observa, los 
Profesores diestros, á pesar de la malignidad que trae con- 
sigo, la ataquen con los auxilios correspondientes. 

Los que D. Anacleto Rodríguez aconseja en su Tratado 
son tomados de los mejores Autores de Medicina, pero tan 
delicados en su uso que solo puede hacerlo quien exacta- 
mente conozca la enfermedad y el tiempo oportuno para su 
aplicación, por lo que á las veces desconfiando aun éste de 
sí para el acierto, consulta y qüestiona, pues que de aquella 
pende el feliz ó adverso éxito de la enfermedad. 

De esto se deduce que el conocimiento fiel de la fiebre pú- 
trida y la dirección del método curativo que propone el Au- 
tor del Opúsculo no es para el pueblo rudo, sino para el 
Profesor hábil y práctico que sabrá adelantar, proponer y 
graduar las mediciuas indicadas de modo que aprovechen al 
paciente y gloríen al Profesor. 



62 ANALES DEL INSTITUTO 



Por conducto de éste solamente podrá usarse del Tratado 
que presenta el expresado D. Anacleto, así como de otras 
obras de conocido mérito que tenemos en la Medicina, por- 
que aventurar tan delicado manejo al antojo de los ignoran- 
tes ocasionaría ciertamente mas daño que utilidad, en cuyo 
supuesto, si así se previniere por Prólogo del Opúsculo, no 
halla embarazo este Tribunal en que se publique, si así le 
pareciere á V. K. 

Dios guarde á V. E. muchos años. México Mayo 1 3 de 
181 1. — Exmo. Señor. — Dr y Mro. José Ignacio García Jove. 
— Dr. Juan Antonio Vicuña y Mendoza. — Exmo. Señor D. 
Francisco Xavier de Venégas. 



MÉDICO NACIONAL 63 



PROLOGO. 



Considerando qne nuichos individuos de esta Capital, 
quando sean acometidos de esta calentura, podrán carecer 
de auxilios médicos y peligrar, he creido hacer un servicio 
al Público (siguiendo la doctrina de los Autores propuestos) 
dando á conocer en e':te Tratado el carácter de esta calentu- 
ra, causas, éxito y método curativo, de un estilo claro, fácil 
de entender y dictar su administración por los Señores Pá- 
rrocos y otras personas de una regular instrucción. 

Este método está acomodado en cantidades, horas y demás 
circunstancias á ambos sexos, á todos temperamentos, eda- 
des y estados de la vida según el clima, sensibilidad y na- 
turaleza de estos habitantes. 

Hl encomendar la curación á los Señores Párrocos y otras 
personas, se entiende para aquellos sugetos ó lugares que no 
puedan tener Médico, pues habiendo proporción lo mas pru- 
dente y acertado será llamar á un Profesor acreditado de los 
muchos que tiene esta Corte, y entregarle á él la dirección 
del enfermo y manejo de los remedios. 

Si 3'^o no me engaño, quando no en todos, en la maj'^or 
parte de los enfermos, empieza esta calentura por una inter- 
mitente bastarda, siendo en unos cotidiana, etí otros ter- 
ciana doble, triple, <fec.; de aquí las anomalías y obscuridad 
en los principios para conocer su genio. Después de cierto 
número de accesiones pasa á continua, y entonces es fácil 
conocer su carácter: en otros es continua desde los principios. 



64 ANALES DEL IKSTITUTO 



Como en todas estas estaciones he visto repetir por algu- 
nos años con el mismo carácter esta calentura, ya con mas 
ó menos gravedad, pin distinción de sexos, edades ni clases, 
me ha parecido por tanto ser endémica. Se llama tiphus pe- 
tequial, y es una variedad de la que describí y publiqué en 
esta Capital el íiñode 1804, con el nombre de calentura ama- 
rilla ó vómito negro que se padece en Veracruz y muchas 
Islas de esta América, con la diferencia de no ser esta de que 
trato tan aguda, ni traer el a})arato inflamatorio de estómago 
y vientre, que con tanta freqücncia acompaña á aquella aun 
desde los principios, y que hace inútiles los principales re- 
medios que en esta son tan saludables. 

Ahora suplico al Lector imparcial disimule mis defectos 
por sola su benignidad, y no por mis excusas. 



Señales que dan á conocer esta caleiitura. 

Las señales que dan á conocer esta calentura .son las si- 
guientes. En algnnos enfermos se presenta con apariencia 
de catarro, 3' tal vez puede tener algún origen de él; en los 
primeros dias se siente debilidad y falta de fuerzas, un ata- 
que casi insensible de calenturn, notada por un calosfrió 
ligero y por remisiones cortas, calor aumentado, calentura 
no muy alta, que tiene un aumento al medio dia y otro mas 
grande á la noche, pero par la mañana y tarde baxa; el pul- 
so es freqüente, pero blando 3^ decaido en los mas; en algu- 
nos es lleno 3' duro, dolor de cabeza, turbación de ideas, en- 
cendimiento de rostro en los jóvenes y robustos, la lengua 
blanca y húmeda en los mas, en algunos amarilla y seca, 
sed, basca ó vómito; en otros dolores de huesos y sudores 
de medio cuerpo arriba, inapetencia, estreñimiento, dolor y 
tensión en el vientre. 

Algunos de estos síntomas suelen variar ó faltar, pero 
los constantes son la debilidad, el dolor de cabeza, la turba- 



MÉDICO NACIONAL fiO 



cion de ideas, la sed, la inapetencia, la lengua blanca y hú- 
meda y la calentura del modo referido. Por lo común estos 
síntomas son moderad' is hasta el sexto ó séptimo dia, desde 
este en adelante la calentura 3^ demás síntomas crecen, apa- 
recen las peteqnias encarnadas ó moradas en la espalda, y 
sucesivamente en el pecho y extremidades se manifiesta el 
delirio, el comavigil, el sopor, &c. 

Como en la primera semana los síntomas son suaves, al- 
gunos enfermos dudan de su gravedad, y difieren los auxi- 
lios espirituales y médicos, muriendo algunos el nueve ó el 
once, haciéndose todo con precipitación; lo que se ha de te- 
ner presente para advertirles el riesgo y que no pierdan 
tiempo, y obedezcan al Director ó Médico desde los princi- 
pios. 

Si se sigue el método curativo que expondré, y no se tur- 
ba la naturaleza con remedios estimulantes é intempestivos, 
casi siempre se termina esta calentura en salud el día ca- 
torce, prolongándose alguna vez hasta el diez y siete y veinte 
y uno; en toda su carrera se notan con claridad los días ín- 
dices 3^ críticos de Hipócrates, á saber: el 4, el 7, el 9. el 11, 
el 14, &c., tanto en el pulso como en otras funciones, y en 
las evacuciones biliosas de vientre moderadas, como en las 
orinas abundantes y cargadas ó con nubécula, y en el sudor 
ó traspiración moderados y generales, especialmente el día 
catorce. 

Seña/es q^ie anuncian S7i éxito. 

El pulso lleno, vigoroso, blando é igual, lo mismo, lo baxo 
de la calentura, el ma3''or vigor del cuerpo, la diminución 
ó cesación del dolor del vientre, de las petequias, del dolor 
de cabeza, delirio, sopor, sed, buelta graduada del sueño, 
sordera, y el irse limpiando la lengua por grados hasta po- 
nerse roxa, son señales saludables. 

Quando la calentura es de mal carácter, ó lo que es mas, 



66 ANALES DEL INSTITUTO 

si el enfermo avisa tarde ó reiisa tomar los remedios en toda 
su extensión, la calentura sube y todos los síntomas se agra- 
van: el pulso débil y freqüente, la falta de fuerzas, la situa- 
ción boca arriba, el vientre elevado y con dolor, las evacua- 
ciones de vientre líquidas é involuntarias, la soltura de la 
orina, la dificultad de respirar, las petequias líbidas, la len- 
gua árida ó negra, la sed extrema, el rostro pálido ó morado, 
el delirio ó sopor constante, el salto de los tendones y la 
trabazón de quixadas son todas señales malas, é indicau 
gran peligro ó muerte. 

Cattsa próxima^ 

La causa próxima de esta calentura como de todas las 
demás (siguiendo el citado Cnllen) reside en el sistema ner- 
vioso, como que este es el centro y origen de todos los mo- 
vimientos del cuerpo. 

Para comprehender el mecanismo de la causa próxima 
es menester hacer atención á que todas las causas remotas 
ó las mas principales de esta calentura son de una poten- 
cia sedativa, las que aplicadas al sistema nervioso disminu- 
3^en la energía de cerebro; por conseqüencia producen la de- 
bilidad en todas las funciones, y con especialidad en la ac- 
ción de los vasos pequeños y capilares de la superficie del 
cuerpo. Sin embargo tal es al mismo tiempo la naturaleza 
de la economía animal que esta debilidad y atonía se hace 
indirectamente un estimulante para el sistema sanguíneo. 
Este estimulante ayudado de-la acción del frió y del es-pas- 
mo que la acompaña, aumenta la acción del corazón y de 
las arterias mayores, y permanece de este modo hasta que 
haya podido restablecer la energía del cerebro, comunicar 
esta energía á los vasos capilares, reanimar su acción, y so- 
bre todo destruir por este medio su es -pasmo. Disipado ya 
el es-pasmo, el sudor y todas las otras señales de relaxacion 
de los vasos secretorios se manifiestan. 



I 



MÉDICO NACIONAL 67 



La observación atenta de la mayor parte de los fenómenos 
que presenta esta calentura desde su principio hasta su fin, 
no dexan la menor duda quj son efectos de la falta de ener- 
gía en el cerebro. 

La causa de la calentura obra inmediatamente en el só- 
lido vivo: la tendencia á la putrefacción ó qualesquiera otra 
mutación que se advierta en los líquidos es efecto del daño 
que recibe el sólido; así no ha}- razón para creer que la ter- 
minación de la calentura depende de la expulsión de la ma- 
teria morbífica; por consiguiente no se debe mirar el estado 
de la cólera, que con tanta freqüencia acompaña á esta ca- 
lentura como la causa de ella, sino como una circunstancia 
agravante, que la acompaña accidentalmente por razón del 
calor, del clima, estación, temperamento del enfermo, y es- 
tado en que se hallan las funciones del hígado. 



Causas rernotas. 

Las causas de esta calentura, según las mejores observa- 
ciones, son: las exhalaciones de las lagunas, pantanos y de- 
más parages húmedos, y las aguas estancadas y corrom- 
pidas. Hstas exhalaciones se hacen mas perniciosas si se 
mezclan y combinan en la atmósfera con los vapores pútri- 
dos que se felevan de los mataderos inmundos, cementerios 
mal construidos, ó que no se entierran bien los cadáveres en 
ellos, 3' de los lugares en que habitan mas personas que 
pueden contener, como en alguno de los hospitales, cárce- 
les, casas de vecindad, &c. 

Estas exhalaciones y vapores obran con mucho poder en 
las naturalezas no acostumbradas y ya predispuestas ó de- 
bilitadas por otras causas, como pasiones de ánimo, trabajos 
mentales y corporales, intemperie cálida, fría y húmeda su- 
frida por algún tiempo, escasos y malos alimentos, exceso 
de éstos y de licores espirituosos, la falta de aseo en las per- 



68 ANALES DEL INSTITUTO 



sonas y vestidos, de limpieza en las habitaciones y calles, 
especialmente si se ponen á secar en ellas al ayre libre las 
materias corrompidas de las targcas y otros parages seme- 
jantes. 

La extinción de algnnas de estas cansa j, si fuese posible, 
podrá precaver esta calentura, ó á lo menos hacerla menos 
freqüente y menos peligrosa. 



Método curativo. 

Luego que algún individuo se sienta herido de la calen- 
tura se meterá en la cama, 3^ se le dará la bebida siguiente. 

R. Crémor tártaro una dragma, vino emético una onza, 
para los débiles media, y cinco onzas de agua común todo 
mezclado. 

De esta bebida bien meneada con cuchara de madera se le 
dará al enfermo una cucharada mezclada con medio posillo 
de agua común, bebiendo encima otro medio; á la hora y me- 
dia se le dará una taza de caldo 6 atole, 3' á la hora y media 
de éste otra cucharada del mismo modo, y así se va siguiendo 
todo el dia hasta las nueve ó diez de la noche, que cesa la 
bebida y sigue el mismo alimento cada tres ó quatro horas 
hasta el otro dia que se empieza del mismo modo. 

Esta bebida se continúa hasta que el enfermo haya hecho 
tres ó quatro vómitos regulares, ó algunas evacuaciones de 
vientre moderadas. Los vómitos se ayudarán con una regu- 
lar cantidad de agua tibia. Estos vomitivos se deben dar en 
menores cantidades á los niños, 3^ con mas precaución á las 
embarazadas, quebrados y enfermos del pecho, ó lo mejor 
será no darlos con el fin de hacer vomitar, sino de mover el 
vientre suavemente, lo que se consigue dando pequeñas can- 
tidades en la misma agua común alargando las distancias. 

Lnego que los enfermos ha3'an vomitado con las cucha- 
radas de la. bebida arriba referida, ya no se debe dar una 



■M&mCO NACIOÍíAl. G9 



cucharada sino media ó menos, desbaratada en el medio po- 
sillo de agua, solo con el fin de promover en los siguientes 
•dias un suave sudor ó traspiración. 

Kn lugar de esta bebida se puede hacer uso de una diso- 
lución de dos granos de tártaro emético en media ó una libra 
■de agua común, dándole al enfermo dos, tres ó mas cucha- 
radas cada dos horas con las mismas distancias de los ali- 
mentos, y todo en los mismos términos que la bebida ante- 
rior, hasta conseguir las mismas evacuaciones, y después se 
sigue dando cada dos ó tres horas una ó dos cucharadas con 
el fin de mantener el sudor, como se dixo antes. 

Según mis últimas observaciones, este segundo vomitivo 
lo prefiero al primero por haberlo hallado mas suave y eficaz, 
cortándose con él algunas de estas calenturas en la primera 
semana, acompañado este remedio de la dieta, lavativas, be- 
bida de pasto y plantillas, como mas abaxo expondré. No es 
bueno insistir en hacer vomitar á los enfermos, ó promover 
la diarrea con el fin de quitar la costra blanca de la lengua, 
si permanece, pues estn es obra de la naturaleza. 

Por último, para no tener dudas, este método que acabo 
de indicar es el mas conveniente á todo febricitante desde el 
primer dia, aunque no se sepa la especie de la calentura que 
ha de sobrevenir, pues quando no sane alivia, y puede evitar 
qualesquiera degeneración. 

Después de haber vomitado el enfermo, como se ha dicho, 
si fuere joven robusto, con pulso duro y lleno, fuerte dolor 
de cabeza, 3' el rostro mas ó menos encendido, se puede ha- 
cer una ó dos sangrías; pero yo no me he visto precisado á 
hacerlas en este suelo aun siendo jóvenes. 

El remedio del vomitivo ayudado siempre de los otros que 
he referido, es bueno hasta el sexto ó séptimo dia, en cuyo 
tiempo si el enfermo no se ha limpiado de calentura se debe 
suspender este remedio, y echar mano del siguiente, que es 
el único correctivo ó antídoto de la debilidad 3' putrefacción 
que ya empieza á manifestarse. 



70 AKALES DEL INSTITUTO 

R. Quina naranjada, buena y sutilmente pulverizada una 
onza, con la suficiente cantidad de xarave de limón ó naranja 
para los fuertes de estómago, y para los débiles, de corteza 
de cidra; se hará una opiata ó conserva, de esta opiata se le 
dará al enfermo una cucharada á las seis ó siete de la maña, 
na, desleida en la suficiente cantidad del agua de espinosilla 
ó segunda de cebada, tibias, agregándole antes de bebería 
quatro ó cinco gotas del espíritu de nitro dulce, procurando 
hacer buches y gárgaras de agua después de tomada para 
no vomitarla. 

A las once de la mañana se le dará otra cucharada en los 
mismos términos, y otra á las seis de la tarde; si hay mucha 
gravedad se repetirá otra á las ocho de la noche. Acabada la 
primera receta de la opiata se empieza otra, y así se conti- 
núa hasta que sane el enfermo, debiendo consumir en todo 
este tiempo tres ó quatro, y á veces cinco ó seis recetas de 
opiata para no peligrar, ó .si se prolongase la calentura. 

Hste método ha sido tan eficaz, que ha salvado á algunos 
enfermos, sin haber tenido tiempo antes de tomarlo mas que 
para darle un ligero evacuante ó echarle una lavativa. Lo 
mismo se debe hacer quando desde los primeros dias la ca- 
lentura amenaza peligro; pero entonces se han de aumentar 
las cantidades de la opiata, de modo que tome el enfermo, 
si puede ser, dos opiatas en las veinte y quatro horas del 
modo que se ha referido, haciendo como le llaman los Auto- 
res, una curación coacta. 

Esta opiata así compuesta, para darla á los niños será en 
mucha menos cantidad que á los adultos: si se niegan á to- 
marla por la boca se les echarán lavativas del mismo modo 
y á las mismas horas. Lo mismo se hará con los adultos, 
con la diferencia que en estos es menester aumentar ó do- 
blar las cantidades de la opiata en las lavativas, quando ab- 
solutamente se niegan á tomarlas por la boca. 

Si tomando el enfermo la opiata la arrojase por cursos es 
malo, y entonces se deben contener mezclándole á la opiata 



MÉDICO NACIONAL 71 



dos Ó tres granos del extracto aquoso del opio disueltos en 
una poca de agua, sin mudar las cantidades y horas que 
se ha dicho de la opiata. Al mismo tiempo se aplicará al 
estómago una tostada de pan mojada en vino tinto y unta- 
da de triaca, repetida dos ó tres veces al dia. Luego que se 
ha3/an contenido los cursos no se dará mas opio, y se segui- 
rá con la opiata como en los demás casos. Lo mismo se di- 
ce de la tostada sobre el estómago. 

Sucede algunas veces, que á pesar de tomar el enfermo 
la opiata, el delirio, el sopor y la debilidad son grandes y 
constantes, y entonces es menester aplicar dos vexigatorios, 
uno en cada pierna ó muslo, y otro tercero en la nuca, cui- 
dando de que las cantáridas sean fuertes y vigorosas para 
que á las quatro ó seis horas levanten la vexiga, la que se 
cortará y se curará diariamente la llaga por los términos 
regulares hasta que se cierre; generalmente el tiempo me- 
jor de aplicar los vexigatorios es del nueve al once, aunque 
yo pocas veces me he visto precisado á aplicarlos. Si en al- 
gún tiempo de la enfermedad se presenta dolor al costado ó 
dificultad de respirar, se debe aplicar sobre él otro vexiga- 
torio en el sitio del dolor ó entre las espaldillas. 

Bu el mismo tiempo en que se aplican los vexigatorios, 
y con el mismo fin de calmar el delirio <fec., se le mezcla á ca- 
da toma de la opiata una, dos, tres ó quatro cucharadas (se- 
gún la gravedad) del agua mefitica alcanforada: si el enfer- 
mo no puede tomar por la boca se le administrará en lava- 
tivas. También es muy bueno para estos casos el almizcle 
en cantidad de seis ú ocho granos por la boca ó en lavati- 
vas: luego que el enfermo esté libre del riesgo se suspen- 
derán estos remedios 3^ se quedará solo con la opiata. Kn 
esta opiata he fundado toda la esperanza; la infusión ó co- 
cimiento de quina y otros remedios semejantes no me han 
merecido confianza. 

Si en qualquier tiempo de la calentura tuviere el enfer- 
mo vómitos y nanceas freqüentes que todo lo arroja, se sus- 



72 ANALES DEL INSTITUTO 

penderá la opiata 3' toda medicina, }'■ se procurará calmar 
estos accidentes con la bebida siguiente. 

R. Agua de flor de tila ó común cinco onzas, xarabe de 
cidra espirituoso dos dragmas, láudano líquido y tintura 
de castor diez gotas de cada uno, todo mezclado. 

De esta bebida se le dará á el enfermo una cucharada cada 
media hora ó una, y así se seguirá continuando esta bebida 
por mañana y noche, excepto las horas de sueño. Duraute 
esta bebida el alimento será medio posillo de atole 6 caldo 
cada hora, alternando con la bebida. Bstas pequeñas can- 
tidades de alimento son para que el enfermo no las ve mite: 
si estuviere estreñido se le echarán lavativas una ó dos ve- 
ces al dia; si todo esto no basta para alivirale se le aplicará 
un vexigatorio en la región del estómago. Calmados ya al 
fin los vómitos se suspenderá la bebida y todo lo demás, y se 
volverá á los remedios que se estaban administrando antes. 

En todo el discurso de esta calentura se le darár al en- 
fermo alimentos líquidos cada tres ó quatro horas; por la 
mañana 3^ hasta las cinco de la tarde caldos, y en el resto 
de ésta y toda la noche atoles; á los caldos se le agregará á 
mediado de la segunda semana, quando hay debilidad, me- 
dia cucharada ó una de vino xerez, si al enfermo le sienta 
ó no le repugna. 

Por bebida de pasto se le dará una infusión hervida y ti- 
bia de la espincsilla, endulzada con el xarave de naranja ó 
limón, y tomada en moderada cantidad cada vez y siempre 
una hora antes ó después de qualquiera alimento: se puede 
alternar con esta agua la de segunda de cebada, endulzada 
también con el mismo xarave. 

Se pondrán también dos veces al dia plantillas tibias en 
las plantas de los pies, compuestas de levadura, mostaza y 
vinagre. Siempre que esté estreñido el vientre se le echa- 
rá cada veinte y quatro horas una lavativa compuesta de 
un quartillo de agua natural templada, una cucharada de vi- 
nagre y otra de miel prieta ó azúcar. Quando el vientre es- 



MEDICO NACIONAL 



tuviere hincliado y adolorido se pondrá sobre él ini redaño 
de puerco mojado en un cocimiento de malbas tibio, con un 
poco de azeyte violado y manzanilla: quando esté seco el 
redaño ó frió se volverá á humedecer en el mismo cocimien- 
to y azeytes, y no se quitará hasta que esté bueno, ó en caso 
de evacuaciones. 

El enfermo guardará silencio y tendrá poca luz; manten- 
drá siempre un abrigo moderado en la cama; se mudará de 
camisa y ropa interior caliente después que haya habido su- 
dores; el quarto tendrá un calor moderado y ventilación, pro- 
curando regarlo dos ó tres veces al dia con un poco de vina- 
gre, que estará en una olla cerca del aposento, donde estén 
en infusión algunas plantas aromáticas, como v.g. el laurel, 
algunos pedazos de limón y ajos. 

Al enfermo no le asistirán mas personas que las que sean 
necesarias, 3^ estas olerán siempre algún aroma, ó traerán 
en la boca algún cigarro ó puro para en algún modo preser- 
varse del contagio: también es buen preservativo el vinagre 
anti séptico ó de los quatro ladrones; con un poquito de él 
se refriegan las manos, se enjuaga la boca y se aplica á la 
nariz quando qualesquiera persona va á entrar en el quarto 
del enfermo ó se aproxima á él. Este vinagre se vende muy 
bueno en algunas de las boticas de esta Capital. Para las 
demás personas que no son necesarias el mejor preservati- 
vo es huir pronto, retirarse lejos y volver tarde. 

La convalecencia empieza quando el enfermo está iinipio 
de calentura; en los dos ó tres primeros dias de é^.ta se le 
dará una sopa ligera, caldos, atoles, champurrado ó choco- 
late con mu}' poco pan, y algunos tragos de vino generoso, 
agua natural templada. Después se le dará al medio dia 
una poca de gallina cocida y tierna, 3^ así se irán de dia en 
dia aumentando las cantidades del alimento, siendo siem- 
pre la cena ligera, 3^ ademas todos los dias á las once toma 
rá una cucharada de rosolle ó rosoli de quina, mezclándole 
una ó dos cucharadas de agua, si al enfermo le sentase. 



74 ANALES DEL INSTITUTO 



Hl variar de piezas el enfermo y exponerse al a3're libre 
hasta salir á la calle también ha de ser por grados, para evi- 
tar una recaida ú otro accidente, hasta que esté perfecta- 
mente sano. Si muere no se hará uso del quarto hasta que 
esté purificado con los saumerios de Cádiz. El modo de usar- 
los lo dicen en la botica donde se venden. 



SECRETARIA DE INSTRUCCIÓN PUBLICA Y BELLAS ARTES 



ANALES 



INSTITUTO 




CONTINUACIÓN DE «EL ESTUDIO. 



TOMO XI — NUM. 2. 



SUMARIO. 

Medidas Físico-Químicas, por el Sr. Adolfo P. Castañares 75 

Dosificación del cloruro de sodio en la oiina, cuando en la misma 

existen bromuros ó yoduros, por el Prof. J. M. Noriega 77 

Consideraciones acerca de los datos de mortalidad recog^idos en la 
Ciudad de Guadalupe Hidalgo, D. F., por la .Sección 5.' del 
Instituto Médico Nacional.— Antonio A. Loaeza 79 



.MÉXICO 



IMPRENTA UE IGNACIO ESCALANTE 

I.'' CALLK DE 57 NÚM. <S. 
I9IO 



MEDIDAS FÍSICO QUÍMICAS 



LIBRARY 
NEW YORK 
BOTANICAL 

GARDláN. 



Uno de los problemas científicos de mayor trascendencia 
de la época actual es, sin duda alguna, la determinación de 
las llamadas «Constantes Físico-químicas.» En los últimos 
años, los hombres de ciencia más notables se han ocupado 
de este asunto, y pasman el maravilloso perfeccionamiento 
en la construcción de los aparatos que se requieren para es- 
tos casos y la sutileza de los métodos de investigación para 
alcanzar el máximo de exactitud en esas medidas. 

La importancia concedida á estos estudios, base de las 
ciencias físico-químicas modernas, ha permitido, y en mu- 
chos casos ha sido el único medio, fijar la constitución quí- 
mica de la materia y llegar al establecimiento de las leyes 
que, elevando estas ciencias á la categoría de ciencias exac- 
tas, las han salvado del empirismo en que se encontraban. 

La industria moderna, sobre todo la industria química, 
debe también en buena parte su maravillosa evolución á 
esos estudios, y puede afirmarse, sin temor de exagerar, que 
si en nuestra Mesa Central la industria no se ha desarro- 
llado, como debiera, débese en alto grado á la falta absolu- 
ta de esos datos, 3- no pocos de los fracasos sufridos deben 
atribuirse á su desconocimiento. 



76 ANALES DEL INSTITUTO 



En vista de lo anterior, y dado qne, sin la posesión de 
esos datos, es sencillamete ilusorio todo trabajo científico 
relacionado con esas ciencias (y la gran mayoría de los tra- 
bajos efectuados hasta hoy, sometidc s á una severa crítica 
científica necesitarán, sin duda alguna, una completa rati- 
ficación) y con objeto de contribuir al desarrollo de la in- 
dustria en nuestro suelo, la Sección de Química Industrial 
del Instituto Médico Nacional, incluyó en su programa de 
trabajos los relacionados á esos estudios. 

Durante el año dértrabajos que hoy termina, se determi- 
nó de preferencia la temperatura de ebullición de los disol- 
ventes y reactivos más usados, por ser ese dato una de las 
propiedades que permiten asegurarse de la pureza de una 
substancia, y por ende la base de investigaciones posterio- 
res. Muchas de las substancias estudiadas se prepararon 
sintéticamente; otras, partiendo del producto «puro» comer- 
cial, se llevaron á su máximo de pureza por los procedi- 
mientos más recomendados. 

En todos los casos, la temperatura de ebu*]lición fué siem- 
pre corregida, y la presión atmosférica reducida á o° C. 

Los resultados fueron los siguientes: 

mm. 

Alcohol etílico T.E. = 71°. «♦ C P» = 588 

Alcohol metílico T.E. = 58°. 2 C Po = 587.9 

Cloroíorino T.E. 53°. 35 C Po = 587.5 

Éter suhurico T.E. = 27°. 6 C Po = 588.9 

Acetona T.E. = 48°. 75 G Po = 587.9 

Benzol (hencena) T.E. = 72°. O C P» = 588 

Toluol (toluena) T.E. = 101°.55 C P» = 58(j 

Tetracloruro de carbono. . T.E. = (58^.2 C Po = 583.3 

Sulfuro (le carbono TE. = 38°. 6 C Po = 591 

Acido acético T.E. = 109°. 5 C P» = 587 

Yoduro de metilo T.E. = 34°. (5 C Po = 687 

Anilina T.E. = 174°. 4 C Po = 589.4 

Nitrobenzol (nitrobencena) T.E. = 199°. 8 C Po = 587.9 

Cloruro de benzoi lo T.E. = 186°.2 C P» = 587.3 

México, Marzo 30 de 1910. 

Adolfo P. Castañares. 



MÉDICO NACIONAL 77 



Dosificación del Cloruro de Sodio en la Orina 

Cuando en la misma existen bromuros ó yoduros. 

Los bromuros y los yoduros, como es bien sabido, los eli- 
mina el organismo humano en la orina. Por otra parte, es 
igualmente bien sabido que, al dosificar el cloruro de sodio 
de la orina, si se está verificando la eliminación de alguna 
de la sales antes mencionadas, resultará inevitablemente 
un error en más, tanto ma3'or cuanto más bromuro ó 3^odu- 
ro se elimine. 

Evitar rápidamente este error haciendo antes una valo- 
ración del bromuro ó yoduro, violenta como lo requiere 
la clínica y exacta como deben ser las valoraciones quími- 
cas, es lo que me propongo exponer en estas líneas. 

Primeramente se debe investigar si la orina tiene estas 
sales, pues no siempre el cliente tiene cuidado de hacerlo 
saber al analizador. Para esto hago lo siguiente: á la orina 
colocada en una copa de ensayo, le agrego ácido clorhídri- 
co, en cantidad casi igual á la de orina; luego pongo agua 
oxigenada 2 c. c. por 10 c. c. de orina y 10 c. c. de ácido y en 
estas condiciones el bromo ó el yodo quedan en libertad; si 
se agrega cloroformo y se agita, estos cuerpos pasarán al 
cloroformo y le comunicarán un color violeta. Si este cloro- 
formo teñido se agita con amoníaco el color desaparece y 
en caso de yodo, tiñe de azul el engrudo. 

Una vez asegurados de que la orina tiene alguna de es- 
tas sales extrañas, se procede á la dosificación como sigue: 

Trátese un volumen conocido de orina, 10 c. c. por ácido 
clorhídrico en volumen igual; añádanse 3 c. c. de agua oxi- 
genada y por último 10 c. c. de cloroformo; todo esto se hará 
en un tubo de vidrio que esté graduado en c. c. y que ten- 
ga un buen tapón de goma; agítese con cuid ado de tal ma- 
nera que, sin emulsionarse el cloroformo con la orina, sí 



ANALES DEL INSTITUTO 



se ponga eu contacto íntimo con este líqnido y le quite 
todo el yodo ó todo el bromo que tenga en libertad: el clo- 
roformo quedará violeta y la orina recobrará su color primi- 
tivo, lo cual es importante rectificar por comparación con la 
misma orina 

En un tubo igual al anterior, se pondrán lo c. c. de agua 
destilada que tenga en disolución o.oi de bromuro ó de yo- 
duro de potasio, de sodio, etc., según sea el que la orina ten- 
ga, se le añadirán ácido clorhídrico, agua oxigenada y clo- 
roformo como en el caso anterior con la orina. El cloroformo 
en los dos tubos resultará con un color violeta; remoto será 
el caso de que en ambos tubos el matiz sea igual, pero si 
esto fuese, sería porque en lo c. c. de orina existía o. oí 
de sal dosificada; pero el caso frecuente es que los matices 
sean diversos y entonces á aquel cuyo tinte sea más fuer- 
te, se le añade tanto cloroformo cuanto sea necesario para 
igualar las coloraciones exactamente. En seguida se esta- 
blece una proporción: si al número de c. c. de cloroformo 
del tubo testigo se le llama N y al mismo de c. c. de cloro- 
formo del tubo con orina se le llama N' 

N : o.oi : : N' : X 

X será igual á la cantidad de bromuro ó de yoduro que tie- 
nen lo c. c. de orina, que multiplicados por loo darán la 
cantidad que la orina tiene, de la referida sal, por litro. 

Al hacer la valoración del cloruro de sodio por el nitrato 
de plata, obtendremos una cifra que será mayor que la real, 
sien la orina hay bromuro ó yoduro y de esta cifra se descon- 
tará la cantidad de sal antes valorada; pero teniendo cui- 
dado de relacionar los pesos moleculares para que la subs- 
tracción resulte exacta 3^ debida. Para esto, se establece 
una relación entre los pesos moleculares del cloruro de so- 
dio por una parte, y del bromuro ó del 3^oduro por la otra, 
ó sea: el peso molecular del bromuro ó yoduro, es al peso 
molecular del cloruro de sodio, como la cantidad encontra- 



MÉDICO NACIONAL 79 



da de yoduro ó bromuro es á x que representa el número 
real que, de la cantidad total de cloruros obtenida, debe subs- 
traerse para tener la cantidad real de cloruro de sodio que 
tiene la orina. 

Kl caso es más frecuente de lo que puede suponerse y en 
mi práctica, sobre todo en el Hospital, he encontrado muy 
á menudo este caso y he visto la diferencia enorme que en 
algunos casos existe entre la cifra que pudiéramos llamar 
aparente y la cifra real de cloruros, y como el valorar con 
exactitud este cuerpo es cosa que interesa grandemente al 
clínico, he ideado estos procedimientos rápidos, como esa 
práctica lo requiere, para investigar y valorar las sales tan- 
tas veces mencionadas, en la orina. 



J. M. NORIEGA. 



CONSIDERACIONES 



ACERCA DE LOS 



Datos de Mortalidad Recogidos en la Ciudad de Guadalupe Hidalgo, D. F. 

POR LA SKCCION 5a. DEL INSTITUTO MEDICO NACIONAL 



Según acuerdo del señor Director del Plantel, paso á ex- 
poner el resultado de los estudios hechos relativamente á la 
mortalidad que se verificó en Guadalupe Hidalgo (D. F.) 
en los años de 1898 á 1908, y que comprenden, como se ve, 
un período de once años. 

Una vez que se tiene á la vista el conjunto de datos ob- 
tenidos, puede observarse desde luego, que la mortalidad en 
estudio ha seguido una progresión de aumento constante, 
á partir de la cantidad de 419 defunciones, verificadas en 



ANALES DEL INSTITUTO 



el primer año estudiado, 1898, hasta la de 828 que se obtu- 
vo en el año de 190S, último de los que se estudiaron. 

Es la segunda, según se observa, casi doble de la seña- 
lada al primer año. Al estudiar cómo fué progresando esta 
mortalidad en cada año, vemos que al de 1899 ^^ corres- 
ponden 600; al de 1900, 590; 671 tocan al de 1901 y 611 al 
de 1902. 

A 1903 le corresponden 600, y entonces principia una 
baja en la progresión que ascendía en los 6 años anterio- 
res; en el de 1904 continúa la baja hasta 560 defunciones. 
Vuelve el aumento en 1905 con 688 fallecimientos y con 
691 en 1906, para llegar en 1907 á 776, y alcanzar su máxi- 
mo al fin de los 11 años, con la cantidad de 828 que dejé 
señalada para 1908. 

Para darme cuenta, hasta donde es posible, del fuerte au- 
mento anotado al último año, hice el estudio detenido de 
las enfermedades que más muertes causaron en ese año, y 
puedo asegurar que ni en 1908 ni en 1907, año en que ya 
se marca serio aumento en el número de defunciones, ha}' 
alguna circunstancia por la cual, teniendo en cuenta única- 
mente el padecimiento que produce la muerte, pueda ex- 
plicarse el aumento de que me vengo ocupando. 

Para que se vean con claridad los datos obtenidos, así co 
mo los estudios en que se fundan, ordeno mi trabajo de 
acuerdo con los cuadros gráficos que acompañan á este es- 
crito. 

Divido mi estudio en dos secciones. La primera corres- 
ponde á las enfermedades que causaron las defunciones, 3' 
la segunda toca á las edades en que se verificaron. 

Primera Parte. 

Enfermedades que han ¿ausado las defu7icio7ies. 

Observando con cuidado el cuadro núm. i, en el cual 
constan las enfermedades del primer trimestre del año de 



MÉDICO NACIONAL 8t 



1898, se ve que el mayor número de defunciones corres- 
ponde á la pulmonía. 

Debo advertir que los certificados que recabé del Regis- 
tro Civil de la ciudad de Guadalupe Hidalgo, han sido fir- 
mados, en su mayoría, por curanderos, ajenos á los conoci- 
mientos médicos, y menciono el hecho, precisamente porque, 
durante este trimestre, de los cuarenta casos en que se en- 
cuentra la pulmonía, como diagnóstico de la causa de de- 
función, únicamente en 9 se ha firmado el documento de 
que hablo, por Médico Cirujano. Este dato, de no ser Mé- 
dico quiea extiende el certificado, tiene gran importancia, 
como se verá más adelante, para hacer las apreciaciones 
respecto á Guadalupe Hidalgo, 

Viene en este trimestre, en segundo lugar, la tos ferina, 
á la cual corresponden 6 defunciones, y no deja de llamar la 
atención el hecho de que sea una enfermedad del aparata 
respiratorio la que ocupe el segundo lugar. Más la llama 
todavía, si se nota la enfermedad que en este trimestre es la 
tercera en cuanto á su frecuencia: se trata de la bronquitis, 
la cual da 5 defunciones. Una nueva enfermedad del apa- 
rato respiratorio guarda el cuarto lugar: se trata de la tu- 
berculosis pulmonar. Son, como puede verse, 55, el total 
de muertos que, en los meses de Enero, Febrero y Marzo,, 
es decir, los meses en general más fríos del año, causaron, 
las dolencias del aparato respiratorio. 

Teniendo en; consideración el número total de defuncio- 
nes en este trimestre, que es de 86, se notará que las cau- 
sadas por dolencias del aparato respiratorio son casi el do- 
ble de las causadas por las demás enfermedades, que son 
31. Todavía pudieran ponerse en los padecimientos del apa- 
rato respiratorio tres casos que se atribuyen á la gripa, si 
se tiene en cuenta la frecuencia de las alteraciones de ese 
aparato en esta enfermedad, y sobre todo el juicio de algu- 
nos Médicos y del vulgo, al calificar de gripa, ciertos pade- 
cimientos del aparato respiratorio. 



82 ANALES DEL INSTITUTO 



L-as otras enfermedades que funcionaron como causa de 
defunción en el trimestre son 23, considerando entre ellas 
la gripa, como enfermedad infecciosa general. Las otras 
son cirrosis hepática, con 4 casos. Con 3 quedan consigna- 
das la gripa, la congestión cerebral y la hidropesía; dos ca- 
sos corresponden á congestión pulmonar, lesión cardíaca, 
hemorragia cerebral, alferecía 3^ fiebre. Diré de una vez 
por todas, que cada ocasión que señale con asterisco algu- 
na enfermedad, es porque ha sido indicado ese nombre, por 
persona ignorante en medicina, como causa de la defun- 
ción. 

Por fin, una defunción se marcó con el nombre de dolor 
de costado, (*) y ésta puede agregarse todavía en favor de 
las ya numerosas que tocan al aparato respiratorio, otra con 
el de gastritis crónica, una con el de cáncer del estómago, 
otra con el de diarrea, una con el de mielitis, una con el de 
paludismo, otra con el de eclampsia y una, última, con el 
de debilidad congénita. 

Hecho el anterior análisis del trimestre, llama poderosa- 
mente la atención, el que no se vean en todo él anotadas las 
enfermedades infecciosas tan comunes en el Distrito Fe- 
deral, á saber: tifo, escarlatina, sarampión, etc. Ya veremos 
lo que arroja el estudio detenido de los otros meses. 

Se formó otro cuadro con las localidades en que se veri- 
ficaron las defunciones en toda la iMunicipalidad, con el 
objeto de saber en cuál y por qué, se obtuvo el mayor nú- 
mero de individuos muertos, resultando lo siguiente: como 
orden de la mayor frecuencia, Guadalupe Hidalgo (ciudad 
cabecera de la Alunicipalidad), 43 defunciones; Magdalena 
Salinas, (*) 16; San Juan de Aragón (*) 10; Ticomán, 8; 
3 en la Hacienda de la Escalera (*) y 2 respectivamente en 
Santa Isabel Tola, f*) Atzcoalco (*) y San Bartolo Atepe- 
huacán. (*) También aquí uso el asterisco para marcar las 
localidades en donde extendió el certificado, el que se lla- 
ma ^;'íÍ¿://¿:£7 en estos pueblos. 



MÉDICO NACIONAL 83 

Igualmente tengo señaladas en este trimestre las enfer- 
medades que causaron la muerte en cada pueblo de la Mu- 
nicipalidad, y del estudio de ellas, puede decirse que la pul- 
monía fué la que mayor número determinó, á saber: loen 
Guadalupe Hidalgo, 8 en San Juan de Aragón, 7 en Tico- 
mán, 6 en Magdalena Salinas, 3 en Hacienda de Escalera, 
y 2 respectivamente en Santa Isabel Tola, Atzacoalco y San 
Bartolo Atepeliuacán. 

Viene después como frecuente, la bronquitis con cinco 
casos en Guadalupe Hidalgo, señalándose después 4 en la 
misma localidad, para la tuberculosis pulmonar, y otros 4 
para la cirrosis vulgar, 3 casos corresponden á la gripa y 
otros 3 á la congestión cerebral, en la propia ciudad. To- 
can otros 3 á Magdalena Salinas, con la hidropesía. 

La cifra 2 corresponde á las enfermedades siguientes, con 
expresión de las localidades en que causaron las defuncio- 
nes: tos ferina, congestión pulmonar, lesión cardíaca y hemo- 
rragia cerebral en Guadalupe Hidalgo; 2 hechos de tos fe- 
rina, 2 de alferecía }'■ 2 de fiebre en Magdalena Salinas. 

Por fin, la cifra i corresponde á gastritis crónica, cáncer 
del estómago, mielitis, paludismo, eclampsia y debilidad 
congénita. Bu San Juan de Aragón hubo un caso de dia- 
rrea y I de tos ferina, otro caso de esta enfermedad en Ti- 
comán y otro de dolor de costado en Magdalena Salinas. 

Haciendo las sumas respectivas, se obtienen 43 defuncio- 
nes en el primer trimestre de 1898 en Guadalupe Hidalgo, 
16 en Magdalena Salinas, 10 en San Juan de Aragón, 8 en 
Ticomán, 3 en la Hacienda de Bscalera y 2 respectivamen- 
te en Santa Isabel Tola, Atzacoalco y San Bartolo Atepe- 
liuacán. Claro, que para poder obtener algunas conclusio- 
nes, siquiera sea aproximadas, respecto á los datos anterio- 
res, es preciso estudiar, entre otras cosas, el censo de la 
Municipalidad. 

Veamos ahora lo que enseña el estudio de los datos co- 
rrespondientes al segundo trimestre de 1898. Se ve, anali- 



8á ANALES DEL INSTITUTO 

zaiido la gráfica correspondiente, que existen dos columnas 
en la mortalidad, de altura mucho maj^or que las otras que 
pertenecen á este trimestre; la primera, la más alta, indica 
el núm. 49, como cantidad de personas muertas por pulmo- 
nía, y la segunda, con 15 casos, corresponde al saram- 
pión. 

Haciendo una agrupación análoga á la que acepté para 
el trimestre anterior, debo colocar entre las defunciones 
por dolencias del aparato respiratorio, las siguientes cifras: 
8 que son las terceras en frecuencia de mortalidad y tocan 
á la tos ferina, 6 á la bronco-neumonía, 5 á la bronquitis, 
2 á la tuberculosis pulmonar, i á hemorragia pulmonar, i á 
dolor de costado, i á enfisema pulmonar y otra á broquitis 
capilar; todo lo cual hace un total de 74. 

En este trimestre, en que la mortalidad total fué 141, se 
ve que á las dolencias del aparato respiratorio toca más de 
la mitad. 

Bl resto se encuentra distribuido como sigue: los 15 ca- 
sos, ya indicados, de sarampión; 7 corresponden á la ente- 
rocolitis, 6 al tifo, 5 á enteritis, 3 á congestión cerebral, 3 
á alferecía, otros 3 á viruela, 2 á gastro enteritis, 2 á cirro- 
sis hepática, el mismo número- á erisipela y á eclampsia, 
así como á mal de Pott y falta de desarrollo. — Suma, 54. 

Por fin, la cifra i corresponde á las enfermedades que 
siguen: amigdalitis, insuficiencia mitral, diarrea, hemorra- 
gia cerebral, periencefalitis, meningitis cerebral, corea, gri- 
pa, reumatismo, paludismo, leucocitemia, inanición y hemo- 
rragia post-partum. — Suma, 13. 

Debo hacer notar que entre las enfermedades que acabo 
de señalar existen algunas que llaman la atención, como 
causa de muerte; sea la primera la amigdalitis, que común- 
mente no la provoca; sea la leucocitemia, porque es padeci- 
miento raro en el Distrito Federal y la tercera es la ina- 
nición 

Acerca de esta última, convedría tener alguna aclaración 



MÉDICO NACIONAL 85 



que, en verdad, no toca al certificado Médico; pero que de- 
jaría evidente la causa por la cual no comió el sujeto, toda 
vez que en nuestro medio social es rarísimo que una perso- 
na muera por la falta material de alimentos, produciéndo- 
se, sí, la inanición, cuando, v. gr, un cáncer del esófago im- 
pide la entrada de los alimentos al estómago. 

Pasemos al estudio del 3"' trimestre de 1S98. Desde lue- 
go fué la neumonía el padecimiento que produjo la mayoría 
de defunciones, porque alcanzó la cantidad de 41 casos, más 
II de tos ferina, los cuales, según costumbre, he venido 
agregando en la cuenta de la mortalidad por enfermedades 
del aparato respiratorio, más 3 que en este trimestre tocan 
á la tuberculosis pulmonar, y otros 3 á la bronquitis. Dos 
se refieren en este trimestre al enfisema pulmonar, y 2 á la 
bronquitis capilar, i á la bronco-neumonía y otro á la ate- 
lectasia pulmonar. Total por padecimientos del aparato res- 
piratorio: 64. 

Veamos la que toca á las otras causas de defunción. Kn 
la curva de este trimestre se marca luego una columna de 
bastante consideración para la viruela, cosa que no se había 
observado en los trimestres anteriores. Corresponden á esa 
columna 19 casos, y viene en segundo lugar el sarampión, 
enfermedad también infecto-contagiosa, con 12 casos, y es 
la tos ferina con 11 casos (que ya agrupé en el aparato res- 
piratorio), enfermedad también de carácter infeccioso y con- 
tagioso, la que ocupa el tercer lugar en esta serie de enfer- 
medades. — Suma, 31. 

Dentro de un momento se verá que no alcanzaron nin- 
guna de las demás causas de defunción las cifras de que me 
vengo ocupando. 

Guarda lugar importante en orden de frecuencia la ente- 
ritis, que en este trimestre causó 10 fallecimientos, 5 tocan 
á la enterocolitis. Correspondiendo después el número 3 á 
los padecimientos que siguen, gastro enteritis, disentería, 
diarrea, tifo y alferecía. — Suma, 30. 



86 ANALES DEL INSTITUTO 



Con la cifra 2 quedan representadas, excepción hecha de 
las del aparato respiratorio, las siguientes enfermedades: 
insuficiencia mitral, inflamación intestinal, cirrosis hepá- 
tica, congestión cerebral 3^ escarlatina. — Suma, 8. 

Esta enfermedad se menciona por primera vez en el tri- 
mestre que estoy estudiando, en el cual es en el que más 
enfermedades han existido. 

Por fin, la cifra i toca á los padecimientos que voy á ex- 
poner: peritonitis, lesión cardíaca, aneurisma, anemia cere- 
bral, tetania, albuminuria, debilidad congénita, uremia por 
retención, desgarradura de la matriz, cistitis é hidropesía. 
Suma, 11; y el total en el trimestre es 144. Hn los diag- 
nósticos señalados como causa de la defunción de una sola 
persona, existen en este trimestre 2 que llaman mi atención, 
el primero, desgarradura de la matriz por lo excepcional que 
es que se verifique este accidente, 3^ el segundo el compren- 
dido en la palabra cistitis, porque salvo los casos en que es 
específica, esto es, engendrada por padecimientos de grande 
trascendencia, no provoca por sí sola la muerte. 

El estudio de los datos recogidos en el 4^ trimestre de 
1898 arroja lo siguiente: es aún la pulmonía la que guarda 
el primer lugar en orden de frecuencia para producir la 
muerte, con 41 defunciones, pues ningún otro padecimiento 
alcanza en el trimestre ni la cuarta parte de esta cifra. 

Haciendo en este trimestre lo que en los anteriores, se 
pueden agrupar en el aparato respiratorio 6 casos de tuber- 
culosis pulmonar, 4 de tos ferina, 3 de bronquitis, i de con- 
gestión pulmonar, otro de hemorragia pulmonar, uno de 
pleuro-neumonía y otro de atelectasia pulmonar; lo que hace 
un total de 58 casos de muertes por enfermedades de este 
aparato. 

Es digno de notar que en los cuatro trimestres estudia- 
dos durante este año, ha sido el 4° el que arroja la cifra me- 
nor en cuanto á la mortalidad por tos ferina. — Suma, 58. 

Las otras causas de muerte en estos últimos 3 meses de 



MÉDICO KACIONAL 87 



1898 han sido, en orden de frecuencia, los siguientes: ii 
casos corresponden á la enteritis y 8 á la enterocolitis, 6 á 
la eclampsia, 5 á la diarrea, 3 casos tocan á la gastro ente- 
ritis y el mismo número á la alferecía y á la viruela. — Su- 
ma: 39. 

La cifra 2 tocó en éste á las enfermedades anotadas del 
modo siguiente: lesión cardíaca, absceso hepático, influenza, 
hidropesía, inanición y falta de desarrollo. — Suma, 12. 

Con la cifra i anoto las siguientes causas de defunción: 
dolor de costado, infección intestinal, oclusión intestinal, 
hernia umbilical, euterorragia, cirrosis hepática, tubercu- 
losis mes'jutérica, meningitis cerebro-espinal, congestión 
cerebral, hemorragia cerebral, nefritis, escarlatina, tifo, eri- 
sipela, fiebre puerperal, mastoiditis, fiebre, ahogado por 
sumersión y perniciosa. — Suma, 19. 

Como se ve, fué este trimestre de 1898 aquel en el cual 
se marca mayor variedad en las causas de la muerte, y re- 
firiéndome á los calificativos que me llaman la atención en 
él, puedo mencionar la mastoiditis, por ser mu}^ raro que 
produzca por sí sola la muerte, y la perniciosa por no ser 
enfermedad que se vea con franqueza en el Distrito Fede- 
ral siempre que se entienda por este padecimiento el pro- 
ducido por los hemátozoarios del paludismo. 

Debo hacer notar en este trimestre que el total de defun- 
ciones registradas en el Juzgado de la ciudad de Guadalu- 
pe Hidalgo, es de 131. Desgraciadamente hay tres casos 
en que el certificado no anota la causa de defunción, y ade- 
más tampoco da cuenta de la edad ni sexo de la persona 
muerta, por lo cual no puedo dar colocación entre el cua- 
dro de edades á estos tres hechos, contando ahí sólo 128 
casos. 

Ahora vo}- á ocuparme en estudiar las defunciones acae- 
cidas en el primer trimestre de 1899. Aquí, como en los es- 
tudiados en el año anterior, vuelve á predominar la pulmo- 
nía como causa de defunción, con un total de 53 casos, vie- 



88 ANALES DEL INSTITUTO 



ne en segundo lugar la bronquitis con 8 casos, luego la 
tuberculosis pulmonar y la bronco-neumonía, con 7 casos 
cada una; luego la tos ferina, con 6 defunciones, que es, 
como se ve, la quinta en importancia, según el número de 
muertos que origina, y es ésta la que iguala en número á 
la enfermedad ajena al aparato respiratorio que causó más 
mortalidad. 

Todavía se pueden aumentar, al activo de este aparato, 
las defunciones siguientes: dos casos de bronquitis capilar 
y dos de enfisema pulmonar, más otro de atelectasia pul- 
monar; total, 86 defunciones en este trimestre por el apa- 
rato que me ocupa; esto es: más de las dos terceras partes 
de la mortalidad general. 

De los otros aparatos, el que por sus dolencias produjo 
mayor mortalidad, fué el digestivo, pues seis casos corres- 
pondieron á la enteritis, única vez que esta enfermedad 
igualó al quinto lugar de las del aparato respiratorio. Si- 
guiendo el orden numérico, cuatro casos tocaron á la in- 
fluenza y cuatro á la eclampsia. — Suma, 14. 

Con tres están señaladas la entero-colitis, la meningitis 
y la alferecía. Con dos la gastro-enteritis, la disentería, la 
oclusión intestinal, la cirrosis hepática, la congestión cere- 
bral y la hidropesía. Toca la cifra i á las enfermedades 
que siguen: peritonitis, tuberculosis mesentérica, mal de 
Bright, mal de Pott, mielitis, anenii'^ cerebral, hemorra- 
gia cerebral, viruela, escarlatina, inanición, fiebre y agota- 
miento nervioso. — Suma, 33. 

Total en el trimestre, 133; no estando anotados dos casos, 
por ignorarse la causa de la muerte. 

Llaman en este trimestre la atención, los calificativos que 
siguen: anemia cerebral, inanición y agotamiento nervioso. 

La primera enfermedad, por lo raro que es verla produ- 
cir la muerte; la segunda, porque 3'a he dicho que, dado 
nuestro medio social, se produce por excepción, y la terce- 
ra, por la circunstancia de no ser padecimiento señalado 



MÉDICO NACIONAL 89 



como causa de muerte, especialmente cuando no coincide 
con otras condiciones. 

Veamos lo que resulta del estudio de la mortalidad por 
localidades, acaecida durante el trimestre primero de 1899. 

Desde luego diré, que únicamente en la ciudad de Guada- 
lupe Hidalgo fueron extendidos los certificados por Médi- 
cos recibidos; los de todas las otras localidades, lo fueron 
por personas desprovistas de título profesional. 

Vuelve á verificarse el hecho que he venido mencionan- 
do, relativo á la mayor frecuencia de muertes causadas por 
dolencias del aparato respiratorio; pues solamente en Gua- 
dalupe Hidalgo hubo 8 casos de neumonía, que es el mayor 
de los números que señalan causas de defunción en esa lo- 
calidad; 7 de bronco-neumonía, 6 de bronquitis, 5 de tuber- 
culosis pulmonar, 2 de bronquitis capilar y 2 de enfisema 
pulmonar. Seis casos tocan ala enteritis, 4 á la eclampsia, 
3 á la meningitis, 3 á la influenza y 3 á la entero-colitis. 

Dos hechos se refieren á gastro-enteritis, 2 á oclusión in- 
testinal, 2 á cirrosis hepática, 2 á congestión cerebral y i 
á las siguientes enfermedades: tuberculosis mesentérica, 
peritonitis. Mal de Bright, Mal de Pott, mielitis, anemia ce- 
rebral, hemorragia cerebral, inanición, agotamiento nervio- 
so y atelectasia pulmonar. Hn estas designaciones de cau- 
sa de muerte, aun cuando han sido dadas por Médico, lla- 
man la atención las que yo había señalado en párrafo an- 
terior: anemia cerebral, inanición y agotamiento nervioso. 
Hl total fué para esa ciudad en el trimestre, 67. 

Magdalena Salinas es la segunda localidad de esta Mu- 
nicipalidad; en cuanto al número de defunciones que aca- 
rrea; en ella figuran 16 casos de pulmonía, 6 de tos ferina, 
2 de tuberculosis pulmonar, 2 de alferecía, i de viruela y 
I de hidropesía. — Total, 28 muertos. 

Veamos lo que sucedió en San Juan de Aragón: 11 per- 
sonas murieron de neumonía, una de escarlatina y una de 
alferecía. — Suma, 13. 



90 ANALES DEL INSTITUTO 



Hn la población de Zacatenco, fallecieron 3 personas de 
pnlmonía. En la de Cnautepec, 5 de pulmonía, 2 de bron- 
quitis, 2 de disentería, una de influenza, otra de hidropesía 
3^ una de fiebre. — Suma, 12. 

En Santiago Atepetlac, únicamente murió un sujeto de 
pulmonía, 2 de este mismo padecimiento fallecieron en San 
Bartolo x\tepehuacán, 3 en Santa Isabel Tola, 2 en Tico- 
mán y 2 en Atzacoalco. 

Diré de una vez, que en este primer trimestre de 1899, 
corresponden al sexo masculino 'j^ muertes 3' 58 al feme- 
menino. — Suma, 135; superior en dos unidades á la toma- 
da en cuenta al hablar de las causas de defunción, porque, 
como se dijo antes, en dos casos no se especificó ésta. 

Veamos lo que la Municipalidad de Guadalupe Hidalgo 
arroja en el tercer trimestre de 1898, considerando las loca- 
lidades. 

En este mes coresponde el máximo en la Ciudad de Gua- 
dalupe Hidalgo á la enteritis, con 8 casos, y la enterocoli- 
tis que dio 5; la pulmonía solo 5 casos proporcionó en este 
trimestre. La viruela figuró en 4 casos, en 3 la gastro-en- 
teritis, en 3 la tuberculosis pulmonar 3^ 2 con cada lina de 
las enfermedades siguientes: cirrosis hepática, bronquitis, 
bronquitis capilar, tos ferina, enfisema pulmonar, conges- 
tión cerebral 3'' escarlatina. 

Con uno, quedaron señaladas las enfermedades que siguen: 
infección intestinal, bronco-neiimonía, atelectasia pulmo- 
nar, lesión cardíaca, aneurisma, anemia cerebral, tetania, 
sarampión, tifo, cistitis, albuminuria, debilidad congénita, 
uremia por retención, peritonitis 3^ desgarradura de la ma- 
triz. Suma, 15. Total, 57 casos, de los cuales 32 fueron 
hombres 3^ 25 mujeres; todos certificados por médico. 

Si se suman las cifras que corresponden á enfermedades 
del aparato respiratorio, resultan 18, en la ciudad mencio- 
nada 

En San Juan de Aragón se verificó la mortalidad del mo- 



MÉDICO NACIONAL 91 



do siguiente: pulmonía, 7 casos; 4 de tos ferina, 2 de sa- 
rampión y 2 de tifo; i de disentería, i de infección intesti- 
nal y I de bronquitis. — Total, 18 casos; 9 hombres y 9 mu- 
jeres. 

Magdalena Salinas dio este resultado: pulmonía, 8; sa- 
rampión, 5; tos ferina, 4; tetania, 3; alferecía, 3; i de disen- 
tería, I de inflamación intestinal y i de hidropesía. — Total, 
26; correspondiendo 13 a cada sexo. 

La Hacienda de Escalera arrojó lo siguiente: 5 muertos de 
viruela y i de pulmonía. — Total, 6: 4 hombres y 2 mujeres. 

Kn Ticomán se obtuvo: 9 fallecimientos por pulmonía, 6 
de viruela, 3 de diarrea y 2 de sarampión. — Total, 20: 8 hom- 
bres y 12 mujeres. 

En Zacatenco se obtuvo: pulmonía 3; i de disentería y i 
de inflamación intestinal. — Total, 5: 4 hombres y i mujer. 

En Santa Isabel Tola se ven 3 muertos de pulmonía, i 
hombre y 2 mujeres. — Total, 3. 

En Atzacoalco una sola defunción por pulmonía, en hom- 
bre. 

Ocho se verificaron en San Bartolo Atepehuacáii, distri- 
buidas así: 4 por pulmonía, 2 por sarampión, i por tos fe- 
rina y I por viruela. De estas 8 muertes, 4 corresponden á 
cada sexo. En todas estas poblaciones cortas no dio el cer- 
tificado ningún médico. 

Veamos cómo se distribuyen por localidades en el 4° tri- 
mestre de 1908. 

Desde luego la cabecera de Guadalupe Hidalgo da lo si- 
guiente: 10 enteritis, 8 enterocolitis, 6 eclampsias, 4 pulmo- 
nías, 3 bronquitis, 3 tuberculosis pulmonares, 3 gastro-en- 
teritis, 2 abscesos de hígado, 2 lesiones cardiacas, 2 influen- 
zas, 2 faltas de desarrollo, 2 inaniciones y i correspondiendo 
á cada una de las enfermedades siguientes: infección intes- 
tinal, enterorragia, cirrosis hepática, tuberculosis mesenté- 
rica, congestión cerebral, hemorragia cerebral, meningitis 
cerebro-espinal, congestión pulmonar y hemorragia pulmo- 



92 ANALES DEL INSTITUTO 



nar, nefritis, inastoiditis, oclusión intestinal, pleuroneumo- 
nía, atelectasia pulmonar, escarlatina, fiebre puerperal, per- 
niciosa y hernia umbilical. — Total, 65 defunciones. Todos 
los certificados fueron extendidos por médico. Únicamente 
me llama la atención el diagnóstico de perniciosa, por la ra- 
zón que indiqué en trimestres anteriores. 

El pueblo de Ticomán produjo la siguiente mortalidad: 
6 por pulmonía, 3 de diarrea y 3 de viruela. — Total^ 12 
muertos. 

Bn Magdalena Salinas, se observaron 18 personas muer- 
tas de pulmonía, 3 de tuberculosis pulmonar, 2 de tos feri- 
na, y I de diarrea, inflamación intestinal, tifo, erisipela, hi- 
dropesía, alferecía, y dolor de costado. — Total 30. 

En San Juan de Aragón hubo 7 muertos de pulmonía, 2 
de alferecía, i ahogado por sumersión y i de tos ferina. — 
Total, II. 

En Zacatenco, se verificó una sola defunción en este tri- 
mestre, debida á pulmonía. 

En Santa Isabel Tola, otra muerte por la misma causa. 

En San Bartolo Atepehuacán hubo 6 defunciones: 3 por 
pulmonía y i de cada una de las siguientes enfermedades: 
diarrea, hidropesía y fiebre. 

Por fin, en Atzacoalco, hubo 2 muertes en el cuarto tri- 
mestre de 1898; I por tos ferina 3^ otra por pulmonía. 

Con respecto á sexos, hubo 63 hombres y 65 mujeres, 
muertos durante el 4" trimestre de 1898, en la Municipali- 
dad de Guadalupe Hidalgo. 

Paso ahora á examinar, los datos que arroja el año de 
1899, acerca de los cuales hago notar que están divididos en 
dos secciones: una corresponde al primer trimestre de este 
año, y otra que abarca los otros tres trimestres, por las ra- 
zones que á su tiempo enunciaré. 

Consultando la gráfica trazada con las cifras de mortali- 
dad del primer trimestre, se notan 32 columnas, que corres- 
ponden á otras tantas enfermedades que causaron la muerte. 



MÉDICO NACIONAL 93 



La altura de estas columnas, es variable; una es mucho más 
grande que las otras. 

La mayor corresponde á neumonía, enfermedad que ori- 
ginó 53 casos de muerte, en el trimestre que estudio. Viene 
después, en orden de frecuencia, la bronquitis, que en estos 
tres meses originó 8 defunciones. 

Según he acostumbrado, voy á continuar enumerando las 
enfermedades del aparato respiratorio. 

Viene á continuación la cifra 7, que corresponde tanto á 
la bronco-neumonía, como á la tuberculosis pulmonar. 

La tos ferina dio en este trimestre, 6 defunciones. 

La bronquitis capilar y el enfisema pulmonar, dan 2 de- 
funciones cada una. Por último, la atelectasia pulmonar, pro- 
dujo una defunción. — Suma: 86 muertes por enfermedades 
del aparato respiratorio, descartando la influenza, para agru- 
parla en las enfermedades infecciosas. 

Paso ahora á ocuparme de las defunciones ocasionadas por 
enfermedades del aparato digestivo y, mencionándolas en 
el orden de frecuencia que usé para el aparato respiratorio, 
se obtiene lo siguiente: 6 muertes produjo la enteritis, 3 la 
entero-colitis y 2 cada una de estas enfermedades: gastro- 
enteritis, disentería, oclusión intestinal y cirrosis hepática. 

Por último, hubo una defunción causada por peritonitis y 
otra por tuberculosis mesentérica. — Suma: 19 casos. 

Dicho lo anterior, voy á ocuparme de las enfermedades 
infecciosas, siguiendo siempre el orden de la mayor frecuen- 
cia. Fué la influenza quien produjo en el primer trimestre 
de 1899, el mayor número de defunciones, dando 4 muertes; 
una la escarlatina y otra la viruela. — Suma: 6. 

Aceptando todavía el orden de frecuencia, encuentro el 
número de 4 muertos por eclampsia, 3 por alferecía y otros 
3 por meningitis. 

La cifra 2, corresponde á estas 2 enfermedades: conges- 
tión cerebral é hidropesía. 

Por último, con la cifra i, quedaron anotados en el trimes 



94 ABALES DEL INSTITUTO 



tre, estos padecimientos: Mal de Bright, Mal de Pott, mie- 
litis, hemorragia cerebral, inanición, fiebre y agotamiento 
nervioso. 

Teniendo en cuenta los números señalados, encontramos 
un total de 133 muertes en todo el primer trimestre de 1899, 
del cual total, más de las dos terceras partes corresponden á 
la mortalidad del aparato respiratorio, con las 86 defuncio- 
nes que dejo anotadas. 

Es de observarse que sólo constan mencionadas en mi ex- 
posición 133 casos y no 135 en este trimestre, porque se ig- 
nora la causa de la muerte en dos casos. 

Veamos ahora cómo se distribuyeron las causas de mor- 
talidad según las distintas localidades de la Municipalidad. 

Desde luego fué Guadalupe Hidalgo, la ciudad cabecera 
de ella, la que dio el ma3'or contingente con 67 casos: de los 
cuales 8 fueron por pulmonía, 7 por bronco-neumonía, 6 por 
bronquitis, 6 por enteritis, 5 por tuberculosis pulmonar, 4 
por eclampsia y 3 por cada una de estas enfermedades: in- 
fluenza, meningitis, entero-colitis; 2 por estas otras: gastro- 
enteritis, oclusión intestinal, cirrosis hepática, bronquitis 
capilar, enfisema pulmonar y congestión pulmonar; y por 
último, con la cifra i se anotan estas causas de muerte: tu- 
berculosis mesentérica, peritonitis, atelectasia pulmonar, 
Mal de Bright, Mal de Pott, mielitis, anemia cerebral, he- 
morragia cerebral, inanición y agotamiento nervioso. 

Bn la anterior enumeración, encuentro que predominó, 
con mucho, la muerte por lesión del aparato respiratorio, es- 
pecialmente por neumonía. Además, las causas enumera- 
das al último entre las que causaron una defunción, se ha- 
cen notables: la anemia cerebral, la inanición 3^ el agota- 
miento nervioso. 

]\Iagdalena Salinas es la segunda población en importan- 
cia, respecto del número de muertes en el primer trimestre 
de 1899, del modo siguiente: 16 muertes por neumonía, 6 
por tos ferina, 2 por tuberculosis pulmonar, 2 por alferecía, 



MÉDICO NACIONAL 95 



1 por viruela y otro por hidropesía. — Suma, 28. Ninguno 
de estos hechos fué certificado por médico. 

Viene después, en orden de importancia, por las defun- 
ciones, San Juan de Aragón, que produjo 13 muertes, debi- 
das á estas causas: 1 1 por pulmonía, r por escarlatina y otra 
por alferecía. Tampoco fueron cerfificadas por médico. 

Cuautepec ocupa en este trimestre el 4^? lugar, con 12 
muertes, distribuidas así: 5 por pulmonía, 2 por bronquitis, 

2 por disentería, y una por cada una de estas causas: escar- 
latina, hidropesía y fiebre. 

Dos poblaciones, Zacatenco y Santa Isabel Tola, dieron 

3 defunciones cada una, siendo en ambas la pulmonía la cau- 
sa señalada para la defunción. Estas no han sido, como en 
los anteriores casos, certificadas por médico. 

Con dos están designadas en ese período de tiempo, San 
Bartolo Atepehuacán, Ticomán y Atzacoalco; siendo la pul- 
monía, causa de la muerte en los 6 hechos que suman las 
tres rancherías, y quedando la cifra i para Santiago Atepe- 
tlac, en cuya localidad se indica que esa persona murió de 
pulmonía, certificada por médico. 

Bl total de hombres muertos, fué ']']\ el total de mujeres 
fué de 88. — Suma, 135. 

Ya he dicho, que por ignorarse la causa de la muerte en 
dos casos, sólo he consignado en este primer trimestre de 
1899, 133 defunciones. 

Paso á analizar el 2^ trimestre de 1899 Y ^^^ ^ ^^ expo- 
sición continuará sobre bases iguales á los que llevó estu- 
diados, es decir, agrupo los padecimientos en el orden des- 
cendente de su frecuencia, y además por aparatos, analizan- 
do particularmente los que dan mayor mortalidad, aceptando 
las designaciones con que constan en el Registro Civil de 
la ciudad de Guadalupe Hidalgo. Desde luego hago cons- 
tar que fué la pulmonía la que dio el mayor número de fa- 
llecimientos en este trimestre, con 74 defunciones; la bron- 
quitis dio 7 defunciones; la bronco-neumonía produjo otras 



96 ANALES DEL INSTITUTO 



7 muertes, 5 la tuberculosis pulmonar, 3 la tos ferina, 3^ i 
cada una de estas enfermedades: enfisema pulmonar, edema 
de la glotis, atelectasia pulmonar 3- bronquitis crónica. — 
Suma 100 muertos por enfermedades del aparato respira- 
torio, en este trimestre. 

Comparándolo con el 2^ trimestre del año de 1898, se no- 
ta que fué ma3'or en el de 1899 la mortalidad por dolencias 
del aparato en cuestión. Desde luego la pulmonía, dando en 
esta vez 74 muertes, figura con cantidad casi doble de la de 
igual trimestre en el año anterior, en el cual hubo 49 defun- 
ciones. 

Pasemos á examinar las otras causas de muerte, en este 
2^ trimestre, que se presentan así: 11 cases por enteritis, 10 
por alferecía, 5 por tifo, por enterocolitis y por viruela. Por 
diarrea se presentaron 4 casos. Vienen después los padeci- 
mientos que causaron menor mortalidad, distribuidos así: 
meningitis, 3 casos; lesión cardíaca, 3; 3^ 2 defunciones cau- 
saron cada una de estas enfermedades: congestión cerebral, 
peritonitis, amigdalitis, intermitentes y sarampión. De cau- 
sa desconocida, fueron también dos casos, los cuales no los 
anoto en las sumas. Por último, la cifra uno corresponde 
como causa de defunción á los padecimientos que siguen: 
diátesis purulenta, fiebre perniciosa, meningitis tuberculo- 
sa, fiebre, endopericarditis, septicemia puerperal, mal de 
Briglit, cirrosis hepática 3^ diátesis escrofulosa. Llama so- 
bremanera mi atención la diátesis purulenta 3^ la escrofulo- 
sa, como causas de muerte, mas ya he dado la explicación 
de estos errores, que constan en este trimestre lo mismo que 
en los anteriores. La suma de los distintos hechos anota- 
dos da 167 muertes. 

Pasemos al estudio de lo acontecido en el 3""^ trimestre 
de 1899, en el cual la principal cifra de mortalidad toca á 
la pulmonía, con 59 defunciones, y continuando el análisis 
de las que se refieren al aparato respiratorio, tenemos: 6 por 
tuberculosis pulmonar, 3 por bronquitis, 3 por dolor de eos- 



MÉDICO NACIONAL 97 



tado y otras 3 por congestión pulmonar, 2 por tos ferina y 
I por cada una de estas enfermedades: angina laríngea, en- 
fisema pulmonar, bronco-neumonía y atelectasia pulmonar. 
Total 80 personas muertas por enfermedades del aparato 
respiratorio, en este trimestre. Este número, es menor que 
el de lob, observado en el 2^ de este año. 

Veamos ahora las muertes por otras causas, según su 
importancia numérica; tenemos desde luego 14 casos de en- 
teritis y II de entero-colitis, 8 de alferecía, 5 de sarampión, 
5 de cirrosis hepática y 3 por cada una de estas enfermeda- 
des: diarrea, congestión cerebral, disentería y meningitis. 
Con la cifra 2 están anotadas: tifo, cirrosis hepática, atrep- 
sia, albuminuria y cáncer del estómago. Por último, con la 
cifra uno tenemos: peritonitis, amigdalitis, lesión cardíaca, 
fiebre, falta de desarrollo, debilidad congénita, erisipela, co- 
litis membranosa, colera infantil, hemorragia, hemorragia 
cerebral, reblandecimiento cerebral, escarlatina, alcoholis- 
mo y hemorragia post-partum. — Suma todo en el 3^''- trimes- 
tre, 160. 

Pasemos á examinar el 4° trimestre de 1899, y conside- 
rando las enfermedades que produjeron defunciones, se pue- 
de desde luego observar que la neumonía dio 58; cantidad 
menor á la observada en los dos trimestres anteriores, por- 
que en el 2° tuvimos 74 y en el 3^ 59; únicamente en el pri- 
mer trimestre del mismo año, pudo anotarse la cifra 53. Se 
ve claramente que el i^ y el 4^ trimestres han dado la me- 
nor mortalidad por neumonía. 

Sumando las demás causas de mortalidad, por dolencias 
del aparato respiratorio, tenemos: 8 por tuberculosis pulmo- 
nar, 3 por tos ferina, 2 por bronquitis, bronco-neumonía y 
dolor de costado, más una por atelectasia pulmonar y otra 
por bronquitis capilar; casos que, sumados con los de neu- 
monía, nos dan yj muertes por enfermedades del aparato 
respiratorio, en este 4° trimestre. 

Pasemos á examinar las demás causas de defunción, te- 



98 ANALES DEL INSTITUTO 



niendo en cuenta la mayor frecuencia: 19 personas murie- 
ron de enteritis, 4 de diarrea, 3 de enterocolitis y 3 de alfe- 
recía. Dos personas murieron de cada una de estas enfer- 
medades: congestión cerebral, hidropesía, meningitis, cirro- 
sis hepática y erisipela. 

Queda por último, en este trimestre, la cifra uno, seña- 
lando las siguientes causas de defunción: hepatitis, tétanos, 
fiebre puerperal, alferecía, inanición, anemia cerebral, lesión 
cardíaca, epitelioma, falta de desarrollo, cólico, disentería, 
colerina, osteosarcoma, invaginación intestinal, viruela, ane- 
mia, intermitentes, agotamiento senil, tifo, endocarditis, de- 
rrame de bilis, alcoholosis aguda, absceso hepático y desga- 
rradura de la matriz. — Suma, 140 muertes en este 4^ tri- 
mestre de 1899. Comparando el año de 1898, con el de 1899, 
en sus trimestres, tenemos: que en el i^ hubo más cantidad 
de muertes por tos ferina, sarampión, viruela y tifo que en 
el 2*-' Además, la neumonía se exageró marcadamente en el 
2^^- año, en particular en el 2*^ trimestre. Por ultimo, las en- 
fermedades intestinales, han sido más frecuentes en el 2^ 
año analizado, con un máximo en el 4" trimestre de 1899, 
en el cual si sumamos las enteritis, entero-colitis, diarrea, 
cólico, disentería y colerina, obtenemos 29 casos de muerte, 
por padecimientos del aparato digestivo, cosa que no sucedió 
en ningún otro de los años que me ocupan. 

Pasemos al estudio del año de 1900, examinando desde 
luego el primer trimestre. Durante él, fueron 56 las defun- 
ciones verificadas por pulmonía; 1 1 por tuberculosis pulmo- 
nar, 10 por bronquitis, 9 por bronco-neumonía, 5 por efise- 
ma pulmonar, 3 por tos ferina y uno por estas enfermeda- 
des: atelectasia pulmonar, edema de la glotis y cougestión 
pulmonar. — Suma, 97 muertes por padecimientos del apa- 
rato respiratorio. 

Las demás enfermedades, que originaron la muerte fue- 
ron : enteritis, 1 1 casos, 6 de diarrea, 6 de tifo, 6 de alferecía, 
5 de sarampión, 3 de lesión cardíaca, 3 de cirrosis hepática. 



MÉDICO NACIONAL 99 



2 de enterocolitis, 2 de debilidad congénita y, por último, 

1 de cada una de estas enfermedades: cólera infantil, al- 
coholismo, cáncer del estómago, paludismo, peritonitis, 
oclusión intestinal, intoxicación carbónica^ derrame de bi- 
lis, gripa, gastritis, anemia cerebral, meningitis, agotamien- 
to senil, septicemia puerperal, hemorragia cerebral, escar- 
latina, dolor de costado y enfermedad de Addison. Suma: 
159 muertos en todo el trimestre. 

Pasemos á examinar los hechos relativos al 2." trimestre 
de 1900. Fué la pulmonía, con 32 defunciones, la enfer- 
medad que causó mayor mortalidad; por tuberculosis pul- 
monar murieron 7 personas, por bronquitis murieron 6, 

3 por bronco-neumonía, otras 3 de congestión pulmonar, 
y uno por desgarradura del pulmón, otra de enfisema pul- 
monary otrade pleuro-neumonía. Suma: 54 personas muer- 
tas por el aparato respiratorio, en este trimestre. 

Las otras causas de defunción, se reparten como sigue: 
9 de enteritis, 6 de eclampsia infantil, 6 de meningitis, 5 de 
enterocolitis, 5 de diarrea, 4 de alcoholismo, 3 de lesión 
cardíaca, 2 de erisipela, 2 de agotamiento senil, 2 de tu- 
berculosis intestinal, 2 de tos ferina, 2 de cirrosis hepática, 

2 de congestión cerebral y 2 de falta de desarrollo. 

Por último, la cifra uno, corresponde á estos padecimien- 
tos: saram[)ión, debilidad congénita, quemadura, hemorra- 
gia cerebral, gastritis, fiebre remitente, leucemia, conges- 
tión hepática, fiebre, conmoción cerebral y cáncer del úte- 
ro. Total: 1 1 7. 

Si comparamos lo acontecido en este segundo trimestre, 
con el anterior, podemos ver que la mortalidad minoró en 
el segundo estudiado, casi en una tercera parte, pues si en 
el primero tuvimos 159 defunciones, en éste sólo contamos 
I 17. Ya he repetido que la neumonía, junta con otros pa- 
decimientos del aparato respiratorio, son los que dan ma- 

13 



100 ANALES DEL INSTJTUTO 



yor mortalidad, y justamente el haber bajado la cifra to- 
cante á estos padecimientos, es lo que hace disminuir la 
cantidad total, pues si en el primer trimestre murieron 97 
personas (esto es, casi 100 gentes por el aparato respira- 
torio), en el segundo murieron 54 (esto es casi la mitad). 
Es además, el segundo trimestre de 1900 el que de los es- 
tudiados hasta ahora, da mortalidad más corta, en su cali- 
dad de segundo trimestre. Es digno de notar que en él se 
exacerbó la mortalidad por tuberculosis pulmonar, llegan- 
do á 7, lo cual no se había advertido en los otros segundos 
trimestres que llevo analizados. 

En el tercero de 1900, se marcó nuevamente un aumen- 
to, aunque poco considerable, en la cantidad de personas 
que murieron de pulmonía, pues se tuvieron en él, 49 de- 
funciones por este motivo; 7 personas murieron por tuber- 
culosis pulmonar, 4 de dolor de costado, 3 por bronquitis, 
2 por enfisema pulmonar, 2 por congestión pulmonar y i 
por espasmo de la glotis. Suma: 68 personas muertas por 
padecimientos del aparato respiratorio. 

Por sufrimientos del digestivo hubo, igualmente, un nú- 
mero de defunciones importantes en este trimestre, á sa- 
ber: 17 personas fallecieron de enteritis, 10 de entero-coli- 
tis, 6 de diarrea, 2 de cólera infantil, uno de gastritis, uno 
de cáncer del estómago y uno de gastralgia, por más que 
no se vea la causa evidente en este síntqma para explicar 
la muerte. Otra persona murió de oclusión intestinal, otra 
de tuberculosis intestinal y otra de cólico intestinal. 

Por último, anotando según la frecuencia, las otras causas 
de muerte, tenemos 5 por cirrosis hepática, 3 por lesión 
cardíaca, 2 por eclampsia infantil, 2 de tifo y 2 por agota- 
miento senil. Por fin, la cifra uno, tocó á estas enfermeda- 
des: falta de desarrollo, fiebre puerperal, sarampión, sep- 
ticemia puerperal, congestión hepática, angina de pecho, 



MÉDICO NACIONAL 101 



reumatismo, alcoholismo, hepatitis supurada, oclusión in- 
testinal, reblandecimiento cerebral, hemorragia post-par- 
tum, meningitis y gripa. Total: 138 personas muertas. 

Como se ve, en este trimestre aumentó algo la mortali- 
dad por neumonía, comparada con la obtenida por la mis- 
ma causa, en el trimestre anterior, y sobretodo, se marca- 
ron más los padecimientos del aparato digestiv^o, con rela- 
ción á los del anterior trimestre. Comparado con el tercero 
del año de 1899, vemos que en el de 1900, fué menor la 
mortalidad por pulmonía, y un poco mayor la debida á 
dolencias del aparato digestivo. 

Voy ahora á ocuparme de estudiar lo acontecido en el 
4." y último trimestre de 1900. Desde luego se nota que la 
mortalidad, en conjunto, es la mayor de todo el año, puesto 
que la tenemos representada por la cifra 176. Este au- 
mento se debe, sin duda, al del número de defunciones por 
neumonía y otras enfermedades del aparato respiratorio. 
De la primera causa señalada, encontramos 50 muertes, y 
délas otras los siguientes números: 6 por bronco-neumonía, 
6 de tos ferina, 6 por tuberculosis pulmonar, 4 por bron- 
quitis, 4 de congestión pulmonar, 2 de asfixia por espasmo 
de la glotis y uno de cada uno de estos padecimientos: do- 
lor de costado, asfixia por sumersión y laringitis. Suma: 
81 muertos por dolencias del aparato respiratorio, cifra 
mucho mayor que la ya encontrada por estas mismas cau- 
sas en los otros trimestres. Hago notar que, en este 4." de 
1900, aumentó la mortalidad por tos ferina, en relación á 
los otros del mismo año. No se había observado cosa igual 
en el resto del tiempo que llevo estudiado. 

Veamos ahora lo que aconteció con las otras causas de 
muerte, en este trimestre: 21 fueron los que fallecieron de 
entero-colitis, 16 de enteritis, 11 de diarrea, 8 de tifo y 3 
de cada una de estas enfermedades: cirrosis hepática, al- 



102 ANALES DEL INSTITUTO 



cohoHsmo y meningitis. La cifra 2 correspondió á estos 
padecimientos: albuminuria, gripa, disentería, aneurisma y 
falta de desarrollo. 

Por último, con la cifra i quedan anotados los siguientes 
padecimientos: hidropesía, gangrena de la boca, cálculos 
vesicales, congestión cerebral, fiebre gástrica, litiasis renal, 
viruela, atrepsia, endocarditis, tuberculosis intestinal, em- 
bolia cerebral, lesión cardíaca, hidrocefalia, peritonitis, co- 
lerina, diabetes, fiebre tifoidea, cáncer del hígado, lesiones 
traumáticas y desgarraduras de la matriz. Suma: 176. 

Como se ve, también en este trimestre ascendió el número 
de personas muertas por enfermedades del aparato diges- 
tivo, lo cual, unido al alto número de los del aparato res- 
piratorio, explica el aumento en la mortalidad. Igualmente 
aparece en este trimestre el tifo, causando 8 defunciones y 
es la primera vez, que en el período total de tiempo que 
estudio, se alcanza esta cifra por dicha enfermedad, pues 
en el trimestre comparable de 1899, hubo una sola defun- 
ción por tifo. Son también dignos de anotarse en este tri- 
mestre, 6 casos de tos ferina, porque de los trimestres 
estudiados, en éste es en el que se ha observado la mayor 
mortalidad por esta causa. Hasta aquí los datos recogidos 
directamente del Registro Civil de Guadalupe Hidalgo. 
Desde el año de 1901 en adelante, son tomados del "Bole- 
tín mensual de estadística del Distrito Federal." 

Pasemos á estudiar lo que aconteció en el primer trimes- 
tre de 1 90 1. Desde luego se nota, que hubo en él una 
mortalidad muy análoga, á la del de igual nombre del año 
anterior, tanto que apenas se diferencian en 6 unidades, 
porque el que ahora estudio, dio una mortalidad total de 
162, y el del año anterior dio la de 156. Veamos cómo se 
distribuyen las 162 defunciones que ahora estudio: anali- 
zando, como de costumbre, primeramente las relativas al 



MÉDICO NACIONAL 103 



aparato respiratorio, tenemos: por neumonía, 56 defuncio- 
nes, 13 de tos ferina, 11 de tuberculosis pulmonar, 7 de 
bronco-neumonía, 3 de congestión y apoplejía pulmonar, 
3 de bronquitis aguda, 2 de bronquitis crónica y uno de 
tuberculosis de la laringe, de enfisema pulmonar, de en- 
fermedad de la laringe, y de pleuresía. Suma: 99 personas 
muertas por dolencias del aparato respiratorio, en este pri- 
mer trimestre de 1901. Llama en él la atención, que es el 
de mayor mortalidad por estas dolencias, de todos los pri- 
meros estudiados hasta aquí, y además el hecho de que en 
éste existió un aumento en la mortalidad por tos ferina (13 
casos), que no se había señalado hasta este momento, ni 
tampoco se había señalado el de 1 1 casos por tuberculo- 
sis pulmonar. La neumonía sí había alcanzado cifra igual- 
mente alta, y aun poco más que la encontrada en el pri- 
mer trimestre que examino. 

Veamos ahora las otras causas de defunción en este pe- 
ríodo de tiempo, en el cual tenemos i i casos de diarrea, 
6 de enfermedades orgánicas del corazón, 5 de gripa, 4 de 
cirrosis del hígado, 4 de congestión y hemorragia cerebral. 
Con el número 3 quedaron señaladas estas enfermedades: 
fiebre tifoidea, eclampsia no puerperal, y encefalitis. Con 
el número 2 estas otras: tifo, otras enfermedades del estó- 
mago, hernia y obstrucciones intestinales, viruela, alcoho- 
lismo, otras enfermedades de la médula espinal, y diarrea 
y enteritis (de menos de dos años). Por último, con la ci- 
fra uno, se señalaron en este trimestre las causas siguien- 
tes: fiebre intermitente, tuberculosis generalizada, cáncer 
del estómago, del hígado, pericarditis, angina de pecho, 
debilidad congénita, escarlatina, sarampión, difteria y me- 
ningitis. Total de personas muertas en este primer trimes- 
tre de 190 1: 162. 

Pasemos al estudio del 2." trimestre del mismo año. En 



104 ANALES DEL INSTITUTO 



él, como en todos los anteriores, son las dolencias del apa- 
rato respiratorio, las que rinden mayor mortalidad, y los 
casos se distribuyen del modo siguiente: 50 de neumonía, 
13 de bronco-neumonía, 8 de bronquitis aguda, 6 de tos 
ferina, 2 de pleuresía, 2 de tuberculosis pulmonar, uno de 
congestión y apoplejía pulmonar, y otro por enfermedades 
de la laringe. Suma: 83 casos de muerte; número muy pa- 
recido al que dio el primer trimestre, ya estudiado. Digo 
esto, porque el conjunto de mortalidad en este 2." trimes- 
tre es mayor, pues dio 181 casos y no fueron ciertamente 
las dolencias del aparato respiratorio las que causaron tal 
aumento, porque en ese trimestre se nota ciertamente que 
fué mayor el número de muertos por padecimiento agudo: 
neumonía, bronco-neumonía y bronquitis, habiendo des- 
aparecido completamente en él, y por primera vez, los pa- 
decimientos de larga duración (tos ferina y tuberculosis 
pulmonar). Examinando con atención las otras causas de 
mortalidad, podemos ver, que son los padecimientos del 
aparato digestivo, los que dieron en el trimestre la mayor 
mortalidad, puesto que 18 personas murieron de diarrea y 
enteritis (de menos de 2 años), 16 de diarrea y enteritis 
(de 2 años y más), 8 de congestión y hemorragia cerebral, 
8 de gripa, 8 de sarampión, y 4 personas de cada una de 
estas enfermedades: tifo, erisipela, cirrosis del hígado, al- 
coholismo y eclampsia (no puerperal). 

Como se vé, además de las cifras relativas á las enfer- 
medades del aparato digestivo, constan 8 casos de gripa y 
otros 8 de sarampión, como hechos que no se han presen- 
tado á este grado en todos los segundos trimestres estu- 
diados hasta aquí; pues solamente en el de 189S, se notó 
mayor número de casos de sarampión, porque allá fueron 
I 5 las defunciones por esa enfermedad. La mortalidad por 
gripa no está mencionada en el segundo trimestre de los 



MÉDICO NACIONAL 103 

años examinados. Los números menores, que causaron 
mortalidad en el segundo trimestre de 1901, quedan dis- 
tribuidos así: 2 muertes causaron, respectivamente, la di- 
sentería, la anemia, la gangrena, la debilidad congénita y 
los traumatismos accidentales. Por último, con la cifra 
uno, debo consignar en este trimestre, las siguientes en- 
fermedades: orgánicas del corazón, hernia y obstrucción 
intestinal, otras enfermedades del aparato digestivo, que- 
maduras por fuego, conmoción eléctrica, fiebre intermiten- 
te, cáncer del peritoneo, meningitis, enfermedad de los rí- 
ñones y, por último, fiebre tifoidea. Suma: 181 personas 
muertas en todo el trimestre. 

Veamos ahora lo que aconteció en el 3er. trimestre del 
propio año de 1901. La neumonía fué la enfermedad que, 
como de costumbre, dio mayor mortalidad, con 52 hechos; 
8 personas murieron por tuberculosis de los pulmones, 7 
por bronco-neumonía, otras 7 por bronquitis aguda, 2 por 
congestión y apoplejía pulmonar, y uno por enfermedad 
de la laringe. Suma: ']^ casos de muerte por enfermeda- 
des del aparato respiratorio, número menor que el del tri- 
mestre anterior. 

Las otras causas de defunción fueron, en 20 personas, 
diarrea y enteritis (menos de 2 años) y en 16 la misma 
causa (de 2 y más años). 

En este trimestre todas las demás causas de muerte figu- 
ran con cifras mucho menores, y así tenemos que la cifra 3, 
corresponde á: eclampsia (no puerperal), debilidad congé- 
nita, causas de muerte no especificadas, tifo y mal de 
Bright. La cifra 2 corresponde á estos padecimientos: tu- 
berculosis generalizada, hernia y obstrucción intestinal, ci- 
rrosis del hígado, disentería, congestión y hemorragia ce- 
rebrales, enfermedades orgánicas del corazón y hemorra- 
gia puerperal. 



106 ANALES DEL INSTITUTO 



Por último, en este trimestre correspondió la cifra i á 
los padecimientos que paso á mencionar: escarlatina, tos 
ferina, alcoholismo, accidentes del parto, hidropesía, gripa, 
cáncer de los órganos genitales de la mujer, cáncer de 
otros órganos no especificados, enfermedad no definida 
del intestino, difteria v convulsiones de los niños. Suma: 

153- 

Veamos ahora lo que aconteció en el 4." trimestre de 

1 901. Desde luego la mortalidad de conjunto fué mayor 

que la del 3.°, pues hubo 175 defunciones. Es digno de 

notar igualmente que la de este año apenas excede en una 

unidad á la de igual nombre del año anterior, 1900, que 

dio, 174 defunciones. 

Fueron las enfermedades del aparato respiratorio, las 
que dieron, como viene siendo costumbre, la mayor mor- 
talidad, con estos casos: 51 por pulmonía, i 2 por bronqui- 
tis aguda, 5 por bronco-neumonía, 9 por tuberculosis pul- 
monar, 5 por tos ferina, 4 por apoplejía y congestión pul- 
monar, 2 por enfisema pulmonar, i por enfermedad de la 
laringe y otro por pleuresía. Suma, 85; cifra que sólo di- 
fiere de la del año anterior en una unidad. 

Se marca en este trimestre, al igual de lo que aconteció 
en el año anterior, el aumento de mortalidad por dolencias 
del aparato digestivo, en particular por diarrea y enteritis 
(2 años y más), 26; de diarrea y enteritis (menos de 2 años), 
14 casos. 

Todas las demás causas de muerte son mucho menos 
importantes en este trimestre, porque las que dieron ma- 
yor número de defunciones, se marcan con la cifra 4, y son: 
meningitis, tifo, gripa, convulsiones de los niños, causas 
no especificadas ó mal definidas, y diarrea crónica. 

Tres personas murieron de congesti()n y hemorragia 
cerebral. 



MÉDICO NACIONAL 107 



La cifra 2 correspondió á estas otras enfermedades: Mal 
de Bright, alcoholismo y fiebre intermitente. 

Por último, con la cifra uno estuvieron representadas las 
enfermedades que expreso en seguida: enfermedades de las 
arterias, ateroma y aneurisma (todo esto correspondiendo á 
un solo individuo), tumores uterinos (no cancerosos), "debi- 
lidad congénita," icteria, disentería, enfermedades orgánicas 
del corazón, enfermedad no cancerosa del estómago, cirro- 
sis del hígado, peritonitis, enfermedad no especificada del 
aparato digestivo, enfermedades dudosas de la vejiga, hi- 
dropesía y cáncer de órgano no especificado. 

Suman todos los hechos de este trimestre, 175 casos. 

Vamos ahora á examinar lo concerniente á 1902, comen- 
zando, como es natural, por el primer trimestre, el cual dio 
I 5 I defunciones. Este total es muy parecido al de los años 
anteriores, en la misma época. Las 151 defunciones que 
ahora estudio, quedan distribuidas así: neumonía, 47 ca- 
sos; bronquitis aguda, 7; 6 de bronco-neumonía, 4 de tos 
ferina, 3 de tuberculosis pulmonar, 3 de pleuresía, 3 de con- 
gestión y apoplejía pulmonar. Una persona murió por 
bronquitis crónica en este trimestre, y otra por enfemedad 
de la laringe. Suma: 75 casos en todo este tiempo, por en- 
fermedades respiratorias, cantidad que es menor que en 
otros años. 

El resto de causas de defunción fueron, en este primer 
trimestre: 14 casos de diarrea y enteritis, 8 de gripa, 7 de 
diarrea crónica, y 7 de debilidad congénita, icteria y es- 
clerema. 

5 fallecieron en este trimestre, por diarrea y enteritis (me- 
nos de dos años), 5 por enfermedades del corazón y 5 por 
tifo. Con la cifra 3 debo de consignar, convulsiones de los 
niños. Queda la cifra 2 para estas otras enfermedades: ci- 
rrosis del hígado, congestión y hemorragia cerebral, hernia 



108 AXALES DEL INSTITUTO 



V obstrucciones intestinales, y alcoholismo. Quedan para 
apuntar con la cifra uno: erisipela, infección purulenta y 
septicemia, peritonitis, hemorragia puerperal, traumatismo 
accidental, reblandecimiento cerebral, enfermedad indeter- 
minada del estómag-o, sarampión, cáncer del estómago é hí- 
gado, meninigitis, enfermedad indeterminada del intestino, 
icteria grave, mal de Bright y enfermedad de la vejiga. 

Pasemos á examinar lo cpie aconteció en el 2." trimes- 
tre de 1902. Desde luego la mortalidad fué de 144; menor 
que la del primer trimestre, la cual fué de i 5 i casos. Com- 
parándola con la de otros segundos trimestres, se nota que 
es intermedia, porque ha fluctuado bastante la mortalidad, 
en los años anteriores, v. g., en 1900 fué de 117, en tanto 
que en 1901, fué de 181. El modo como quedan consigna- 
das las muertes, en abril, mayo y junio de 1902, es éste: 
54 personas murieron de neumonía, 12 de tuberculosis pul- 
monar (esta causa de defunción no había predominado con 
cifra análoga, en ninguno de los otros segundos trimestres, 
puesto que en algunos años, ni está mencionada en estos 
meses), la bronco-neumonía dio 6 defunciones, 3 la bron- 
quitis aguda, 2 la pleuresía, i la bronquitis crónica, i por 
enfermedad de la laringe y otro por congestión y apoplejía 
pulmonar. Suman, en conjunto, 80 defunciones, lo cual 
forma más de la mitad del total de defunciones, en el tri- 
mestre, y es comparable á las más altas cifras de mortalidad 
causada por dolencias del aparato respiratorio, en los se- 
gundos trimestres de otros años. 

Analicemos las otras causas de defunción: 9 personas 
murieron de diarrea crónica, 9 de diarrea y enteritis (2 
años y más), 8 casos correspondieron á diarrea y enteritis 
(menos de 2 años), 4 casos de convulsiones de los niños, 3 
á"debilidadcongénita," esclerema, congestión y hemorragia 
cerebral, 2 tocaron á tifo, 2 á hernias y obstrucciones intes- 



MÉDICO NACIONAL 109 



tíñales, 2 á gripa, 2 á disentería, 2 á meningitis, 2 á enferme- 
dades de la médula espinal y 2 á cirrosis del hígado. 

Por fin, la cifra uno, correspondió á enfermedades orgá- 
nicas del corazón, tuberculosis no pulmonar, absorción 
de gases deletéreos, cáncer de los órganos genitales de la 
mujer, angina de pecho, "enfermedades de las arterias, ate- 
roma y aneurisma," peritonitis, accidentes del parto y muer- 
te súbita, tuberculosis de las meninges, enfermedad no de- 
terminada del estómago, erisipela, mal de Bright, gangrena, 
y vicios de conformación. Suma: 144 personas muertas en 
este trimestre. 

Pasemos al 3^^" trimestre de 1902, y veremos que el nú- 
mero de defunciones aumentó en relación al número de 
muertes acaecidas en el trimestre anterior; porque en el 3." 
que ahora estudio, tuvimos 162 defunciones, contra 144 
del 2^ Igualmente es superior el de 1902, al de los años 
anteriores, pues únicamente se le asemeja el de 1899, con 
160 defunciones. 

Las 162 que ahora voy á examinar, se distribuyen de 
este modo: 54 por neumonía, 9 por tuberculosis pulmonar, 
7 por tos ferina, 3 por bronco-neumonía, 3 por bronquitis 
aguda, I por enfisema pulmonar, 1 por enfermedad de la 
laringe y i por congestión y apoplejía pulmonar. Suma: 79 
personas muertas por dolencias del aparato respiratorio. 

Las otras causas de defunción, están repartidas de este 
modo: 16 personas murieron de diarrea y enteritis (2 años y 
más), I 3 de diarrea y enteritis (menos de 2 años), 8 de cirro- 
sis del hígado, 5 de diarrea crónica, 3 de gripa, 3 de en- 
fermedades de las arterias, ateroma y aneurisma, 3 de me- 
ningitis, 3 de enfermedades del intestino no especificadas, 
3 de debilidad senil y 3 de hernias y obstrucción intestinal. 

Con la cifra 2 figuran cada una de las enfermedades 
siguientes: enfermedades orgánicas del corazón, convulsio- 



lio ANALES DEL INSTITUTO 



nes de los niños, enfermedades de los huesos y vicios de 
conformación. 

Por último, con la cifra uno, anotamos: leucemia, disen- 
tería, congestión y hemorragia cerebrales, enfermedad del 
estómago, enfermedad del hígado, accidentes del parto, 
difteria, alcoholismo, mal de Bright, hidropesía, fiebre ti- 
foidea, erisipela, cáncer del estómago ó hígado, gangrena 
y causas no especificadas. Suma: 162 muertes. 

Estudiemos ahora lo que aconteció en el 4." trimestre 
del mismo año. Desde luego puede observarse que, este 
trimestre, con sus 154 muertos, es inferior al 3." que acabo 
de estudiar, y además inferior todavía á los cuartos trimes- 
tres de otros años que dieron 176 y 175, respectivamente, 
en los años de 1900 y 1901. Únicamente se obtuvo un nú- 
mero tan reducido, como el de 1902, en el año de 1899. 

Veamos ahora el detalle de lo acontecido en octubre, 
noviembre y diciembre de 1902. Por neumonía murieron 
55 personas, 6 por tuberculosis pulmonar, 5 por tos ferina, 
5 por bronquitis aguda, 4 por bronconeumonía, 3 por en- 
fisema pulmonar, 2 por congestión y apoplejía pulmonar, i 
por enfermedad de la laringe, i por bronquitis crónica, i 
por otra enfermedad del aparato respiratorio. Suma: 83 per- 
sonas muertas en este período de tiempo, por padecimien- 
tos del aparato respiratorio, cifra bastante elevada y que 
no explica la menor mortalidad en este trimestre. 

Ahora, si se toma en cuenta que las enfermedades del 
aparate digestivo tampoco bajaron marcadamente, como 
se va á ver, debemos creer que estribó en las causas de 
menor importancia, la diminuci(')n de mortalidad. 

Especificaré cuál fué la mortalidad por el aparato diges- 
tivo, con los números siguientes: 17 personas murieron de 
diarrea y enteritis, 12 por diarrea crónica, 6 por cirrosis 
del hígado, 2 por enfermedades del estómago, 2 por enfer- 



MÉDICO NACIONAL 111 



medades del intestino y una de diarrea y enteritis (menos 
de 2 años). Suma: 40 por enfermedades del aparato diges- 
tivo, número comparable al obtenido en otros trimestres. 
Las demás causas de defunción quedaron, en este trimestre, 
como sigue: 4 por convulsiones de los niños, 4 por sumer- 
sión accidental, 3 de gripa, 3 de meningitis y 2 de cada una 
de estas enfermedades: difteria y crup, disentería, tifo y en- 
fermedades orgánicas del corazón, y finalmente con la cifra 

1 quedaron consignadas estas causas de defunción: alcoho- 
lismo, enfermedad de la médula espinal, gangrena, debili- 
dad senil, causa no especificada, infección purulenta y sep- 
ticemia, reumatismo articular agudo, septicemia puerperal 
y debilidad congénita. Suma en el trimestre: 154. 

En el primer trimestre de 1903 hubo 139 defunciones, 
número manifiestamente menor que el del trimestre de 
igual nombre en los años anteriores. Vamos á examinar las 
cifras parciales para ver si descubrimos la razón de esta 
baja. 

47 personas murieron de neumonía, 10 de tuberculosis 
pulmonar, 7 de bronco-neumonía, 5 de bronquitis aguda, 
4 de pleuresía, 3 de tos ferina, 2 de congestión pulmonar, 

2 de enfermedad de la laringe y una de enfisema pulmonar. 
Suma: 81 personas muertas en este trimestre por enferme- 
dades del aparato respiratorio. Este número resulta mayor 
que el del año anterior, 1902, y menor al de otros años es- 
tudiados antes, hecho que es digno de tomarse en cuenta. 
Igualmente lo es el de que la tuberculosis pulmonar da, en 
este primer trimestre, fuerte mortalidad, cosa que sólo se 
había notado en el primer trimestre de 1901. Dejaré, ade- 
más, anotado á este respecto, que la tuberculosis pulmo- 
nar ha venido dando mortalidad de cierto interés desde los 
dos últimos trimestres de 1902. 

Veamos ahora lo que puede asentarse respecto á las de- 



112 ANALES DEL INSTITUTO 



funciones causadas en el primer trimestre de 1903, en lo 
referente á las demás causas: 1 1 personas murieron de dia- 
rrea y enteritis (2 años y más), 6 fallecieron de gripa, 5 de 
debilidad congénita, icteria, escleroma, 3 murieron de con- 
vulsiones de los niños, 3 de diarrea y enteritis (menos de 
2 años), 3 de diarrea crónica y 3 de otras enfermedades del 
intestino, 2 por tifo, 2 por congestión y hemorragia cere- 
bral, 2 por hernias y obstrucciones intestinales, 2 por cirro- 
sis del hígado y 2 por enfermedades del corazón. 

Por anemia y clorosis falleció una persona, otra por en- 
fermedad no especificada del estómago, una por mal de 
Bright, una por septicemia puerperal, una de enfermedad 
no especificada de la primera infancia, una de epilepsia, 
una de úlcera del estómago, una de traumatismo acciden- 
tal, una de viruela, una de sarampión, una de meningitis, 
una de enfermedad no definida del hígado, una de debili- 
dad senil y una de sumersión accidental. 

En el segundo trimestre de 1903, los hechos de mortali- 
dad se verificaron del modo siguiente: 57 personas murie- 
ron de neumonía, 7 de tos ferina, 6 de tuberculosis pulmo- 
nar, 4 de congestión y apoplejía pulmonar, 2 de bronquitis 
ao'uda y una de cada uno de estos padecimientos: enfisema 
pulmonar, bronco-neumonía, enfermedad no definida del 
aparato respiratorio y pleuresía. Suma: 80 personas muer- 
tas en este trimestre. Este número sí es bastante menor 
que los registrados por los mismos motivos en años ante- 
riores, pues el único que se le parece es el segundo trimes- 
tre de 1899, con sus 91 defunciones. Ahora, si compara- 
mos los otros años que llevo estudiados, teniendo en cuen- 
ta la mayor mortalidad en el segundo, con relación al ter- 
cer trimestre, encontramos que más bien es mayor el nú- 
mero que corresponde al primero con relación al segundo 
trimestre, y en el año que ahora estudio aconteció lo con- 
trario. 



MÉDICO NACIONAL 113 



Veamos ahora para las otras causas de defunción lo que 
aconteció: i6 personas murieron por diarrea y enteritis 
(menos de 2 años), 12 personas murieron de diarrea y en- 
teritis (de 2 años y más), 7 de convulsiones de los niños, 6 
de diarrea crónica y 4 de cada uno de estos padecimientos: 
tifo exantemático, fiebre intermitente, viruela, enfermeda- 
des orgánicas del corazón y enfermedades no definidas del 
hígado. En cambio, la cifra 3, solamente á una causa de 
defunción pudo referirse en esta vez: cirrosis del hígado. 
La cifra 2 correspondió á cada uno de estos grupos: enfer- 
medades no especificadas del intestino, mal de Bright, eri- 
sipela, congestión y hemorragia cerebral, é infección puru- 
lenta (septicemia). Por último, con la i figuraron los pade- 
cimientos que paso á exponer: gripa, vicios de conforma- 
ción, fracturas, fiebre tifoidea, disentería, «padecimiento ar- 
terial, ateroma y aneurisma,» meningitis, debilidad senil, 
sarampión, difteria, tuberculosis abdominal, enfermedad de 
la faringe, y, por último, un niño murió de debilidad congé- 
nita, icteria, esclerema. El caso que se refiere á enferme- 
dad de la faringe, puede corresponder á los padecimientos 
del aparato respiratorio; mas como la faringe es un lugar 
de paso, tanto para las vías digestivas como para las res- 
piratorias, he preferido no acomodar esta causa de muerte 
en grupo alguno, sino dejar el caso entre las múltiples cau- 
sas de defunción. La suma fué de 167 muertes en este tri- 
mestre. 

Veamos ahora lo que aconteció en el tercer trimestre de 
1903. Desde luego tenemos que la cifra total de 152 es in- 
ferior á la del segundo trimestre ya analizado, y, compara- 
da con las de los propios trimestres de los años anteriores, 
puede verse que su cifra es semejante á las otras, excepto 
á la correspondiente á 1899, que fué la mayor observada 
en el tercer trimestre de los estudiados, pues fué de lóo. 



114 ANALES DEL INSTITUTO 



Los 152 casos que corresponden al tercer trimestre de 
1903, se distribuyen así: 38 casos de neumonía, 8 de tuber- 
culosis pulmonar, 4 de congestión y apoplejía pulmonar, 3 
de tos ferina, 2 de bronquitis aguda, 2 de bronco-neumo- 
nía y uno de enfermedad de la laringe; siendo la suma de 
muertes, por dolencias del aparato respiratorio, 58, que es 
en realidad la más corta de todas las que se han ofrecido 
hasta hoy á nuestro estudio, pues, como se recordará, bas- 
taba la neumonía para igualar esa suma en los terceros tri- 
mestres estudiados antes. 

El resto de defunciones se repartió como sigue: 19 per- 
sonas de diarrea y enteritis (2 años y más), 13 personas 
murieron por diarrea y enteritis (menos de 2 años), 9 de 
diarrea crónica, 6 de «debilidad congénita, icteriay esclere- 
ma,» 5 de convulsiones de los niños, 4 de cirrosis del híga- 
do, 3 de enfermedades no especificadas del sistema nervio- 
so y 3 de gangrena. 

Dos personas murieron de cada uno de estos padeci- 
mientos: tifo, fiebre intermitente, vicios de conformación, 
enfermedades no definidas del hígado, mal de Bright y ne- 
fritis aguda. 

Con la cifra i quedaron consignadas en este trimestre 
las siguientes causas de defunción: fiebre tifoidea, saram- 
pión, meningitis, erisipela, eclampsia (no puerperal), enfer- 
medades orgánicas del corazón, embolia y trombosis, pleu- 
resía, icteria grave, septicemia puerperal, debilidad senil, 
sumersión accidental, gripa, cáncer del estómago y del hí- 
gado, enfermedades no especificadas del intestino y perito- 
nitis, absorción de gases deletéreos, sífilis, congestión y 
hemorragia cerebral, y parálisis general. Suma: i 52 defun- 
ciones. Si se compara esta cifra con los totales de los otros 
terceros trimestres estudiados, puede verse (jue se ecjuipa- 
ra con varios de ellos y apenas difiere una unidad del de 



MÉDICO NACIONAL 115 



1 90 1, por lo cual se ve claramente que no hay diferencia 
en los totales que examino, aunque sí la hay en las muertes 
engendradas por enfermedades del aparato respiratorio. 
Ahora bien, si observamos que la cifra de 48 casos, que en 
el tercer trimestre de 1903 corresponde al total de defun- 
ciones por padecimientos del aparato digestivo, tampoco 
explica el que se nivelen las cifras totales, puede asegu- 
rarse que las otras causas de defunción que originaron me- 
nor mortalidad, aumentaron considerablemente, y así es en 
efecto, cosa que se advierte contando la lista de causas de 
muerte, que fueron 41, en tanto qne sólo fueron 30 y tan- 
tas en los años anteriores. 

Veamos, para terminar el estudio de la mortalidad del 
año de 1903, lo que aconteció en el cuarto trimestre, en el 
cual el total de defunciones fué de 142, número también 
inferior á los correlativos de los años anteriores: las cau- 
sas de mortalidad se agruparon del modo siguiente: 51 por 
neumonía, 5 por bronco-neumonía, 3 por tuberculosis pul- 
monar, 2 por pleuresía, 2 j)or tos ferina, 2 de congestión y 
apoplejía pulmonar, una de l)ronquitis aguda y otra por en- 
fermedad de la laringe. Suma: 67 personas muertas por 
enfermedades del aparato respiratorio. Hago notar que, en 
este trimestre, el número de personas muertas por dolen- 
cias de este aparato, es uno de los menores registrados en 
el tiempo que llevo analizado. Además, como el número 
de hechos de neumonía es análogo al de los anteriores tri- 
mestres, se infiere que fueron las otras causas de muerte 
las que disminuyeron de un modo marcado, como en reali- 
dad aconteció. 

Veamos el resto de causas de defunción en el trimestre 
examinado, y encontraremos i i casos de diarrea y enteritis 
(2 años y más), 10 casos de diarrea y enteritis (menos de 
2 años) y 8 casos de tifo exantemático. Me detengo un mo- 



116 ÁSALES DEL IXSTITT^TO 



mentó en esta causa de defunción, para asentar que es el 
primer año que, en el cuarto trimestre, tiene tal núme- 
ro de defunciones; porque en otros años no ha existido un 
solo caso de esta enfermedad, y cuando se señaló en 1901 
hubo 4 defunciones. En el trimestre de que aquí me ocupo, 
4 personas murieron de diarrea crónica y 3 de cada una 
de estas enfermedades: debilidad senil, enfermedades no 
definidas del hígado, convulsiones de los niños, congestión 
y hemorragia cerebral, reblandecimiento cerebral, «enferme- 
dades de las arterias, ateroma y aneurisma,» mal de Bright, 
vicios de conformación, sarampión, enfermedades no espe- 
cificadas del intestino, y «debilidad congénita, icteria y es- 
clerema.» Con la cifra i señalamos en este trimestre: enfer- 
medad no definida del aparato respiratorio, gripa, cáncer 
de los órganos genitales de la mujer, reumatismo articular 
agudo, enfermedad orgánica del corazón, cirrosis del híga- 
do, enfermedad no especificada de los huesos, sumersión 
accidental, cólera nostras, «cáncer del peritoneo, intestino y 
recto,» alcoholismo, enfermedad no definida de la médula 
espinal, hemorragia puer[)eral, flemón, absceso caliente y 
fractura. Suma: 142 personas muertas en este trimestre. 
Pasaremos á estudiar los hechos relativos al primer tri- 
mestre de 1904. Desde luego puede verse que la suma de 
muertes alcanzó la cifra de 136, bastante inferior á la al- 
canzada en todos los otros primeros trimestres estudiados. 
En cuanto al detalle de estas muertes, es el siguiente: 39 
casos de neumonía, número inferior, cuando menos en 20 
casos, á los obtenidos por esta misma causa de defunción 
en análogos trimestres anteriores; 10 personas murieron de 
bronco-neumonía, 5 de tuberculosis pulmonar, 3 de bron- 
quitis aguda, 2 de enfermedades de la laringe, 2 de conges- 
tión y apoplejía pulmonar, y una de pleuresía; suman 62 
los muertos habidos en este trimestre por padecimientos 



MÉDICO NACIONAL 117 



del aparato respiratorio, número muy inferior al de los años 
anteriores, como lo hacía esperar la baja en el número de 
neumónicos. 

El resto de muertes acaecidas en el trimestre fué como 
sigue: 1 1 personas de diarrea y enteritis (menos de 2 años), 
8 de cirrosis del hígado, 7 de convulsiones de los niños, 6 
de meningitis, 6 de diarrea y enteritis (2 años y más), 5 de 
gripa, 4 de vicios de conformación, 3 de viruela, 3 de con- 
gestión y hemorragia cerebral, 3 por enfermedades orgá- 
nicas del corazón, 3 por diarrea crónica, 2 por disentería, 
2 por tuberculosis generalizada 3^ una por cada una de las 
siguientes enfermedades: mal de Bright, sarampión, escar- 
latina, epilepsia, parálisis sin causa indicada, angina de pe- 
cho, «padecimiento arterial, ateromay aneurisma,» hernia y 
obstrucción intestinal, accidente del parto, flemón y absce- 
so caliente, é hidropesía. Suma en total, 136 muertes. 

Veamos lo que aconteció en el segundo trimestre del año 
estudiado. El número de muertes fué considerable, habien- 
do alcanzado el máximum absoluto de todos los años hasta 
aquí estudiados, pues únicamente el segundo trimestre de 
1 90 1 había dado una mortalidad mayor que 180. Puede 
verse en el trimestre que ahora examino, que la mortalidad 
por neumonía subió considerablemente (á 64), sobre todo 
si se compara con la obtenida por la misma causa en el pri- 
mer trimestre de 1904, en el cual bajó casi á la mitad de la 
cifra señalada. Igualmente hago notar que la cifra 64, que 
correspondió á la neumonía en el trimestre que ahora estu- 
dio, es mayor en 14 unidades á la que dio la misma enfer- 
medad el año de 1901, en el cual hubo un total de 181 de- 
funciones, y con esta sola causa se explica en parte el au- 
mento considerable en la mortalidad que analizo; mas en 
este trimestre igualmente dio fuerte número la tos ferina, 
que mató en este período de tiempo 13 personas, y fué tam- 



118 ANALES DEL INSTITUTO 



bien gránele la mortalidad de la bronquitis aguda, que mató 
1 1 personas, 6 la tuberculosis pulmonar y 6 la bronco 
neumonía; una persona murió por enfermedad de la larin- 
ge, una por enfisema pulmonar y una por congestión y apo- 
plejía pulmonar. Suma: 103 persotias muertas por enferme- 
dades del aparato respiratorio. Es éste el mayor número 
que hemos encontrado en todo el tiempo examinado, y ha- 
go notar que esta mortalidad se debe principalmente alas 
enfermedades agudas del aparato respiratorio: neumonía, 
bronquitis y tos ferina. Esta última enfermedad ya hacía 
tiempo que no ofrecía este aumento, pues hubo 9 casos en 
el primer trimestre de 1898, y luego hubo en ese mismo 
año otros cuantos casos, 3 en cada ulterior trimestre. Des- 
pués 3 casos en el segundo trimestre de 1899 y 6 en el 
cuarto de 1900. En el primer trimestre de 1901 vimos tam- 
bién I 3 casos de muerte por tos ferina, luego 6 en el se- 
ííundo trimestre, uno en el tercero v c; en el cuarto. Nada 
notable en 1902. En el segundo y tercer trimestres de 1903 
hubo algunos hechos. Así llegamos á la cifra 13 para el se- 
gundo trimestre de 1904. Debo decir que en los trimestres 
ulteriores de este año, no son frecuentes los casos de muer- 
te por la misma enfermedad, como aconteció en 1901. 

En cuanto á las otras cansas de defunción verificadas en 
el trimestre estudiado, fueron como sigue: 14 personas mu- 
rieron de gripa, i 2 por diarrea y enteritis (2 años y más), 9 
por diarrea y enteritis (menos de 2 años), 5 personas por 
congestión y hemorragia cerebral, 4 por convulsiones de los 
niños, 4 por enfermedades orgánicas del corazón, 3 de dia- 
rrea crónica, 3 de escarlatina, 3 de alcoholismo y 2 de cada 
uno de estos padecimientos: meningitis, enfermedades no 
especificadas del intestino, «debilidad congénita, icteria y 
esclerema,» cirrosis del hígado y vicios de conformación. 

Para finalizar, con la cifra i se anotaron en este trimes- 



MÉDICO NACIONAL 119 



tre las siguientes causas de defunción: viruela, sarampión, 
tuberculosis abdominal, mal de Bright, septicemia puerpe- 
ral, gangrena, fiebre intermitente, parálisis general, enfer- 
medad no definida del hígado, tifo, cólera nostras, enferme- 
dad no definida del sistema nervioso, hernia y obstrucción 
intestinal, y enfermedad especial no definida de la primera 
infancia. Suma: 184 personas muertas en todo este tri- 
mestre. 

Veamos lo que aconteció en el tercer trimestre de 1904. 
Desde luego debo hacer notar que el número total de de- 
funciones fué de 138, mucho menor que el del trimestre an- 
teriormente estudiado y también que las cantidades de los 
terceros trimestres de otros años, pues en todos ellos hubo 
cifras superiores á 150, excepto el tercero de 1900, en que 
hubo 138 muertes, cifra igual á la que ahora estudio. Se 
agruparon las causas de defunción como sigue: 39 por neu- 
monía, 6 por bronquitis aguda, 4 por tuberculosis pulmo- 
nar, 2 por bronco-neumonía y una por tos ferina. Suma: 52 
personas muertas por enfermedades del aparato respirato- 
rio. Es ésta una de las menores cifras encontradas en las 
muertes originadas por dolencias del aparato en cuestión; 
porque no fué tan baja ni aun en el año de 1900, en cuyo 
tercer trimestre murieron 62 personas por padecimientos 
del citado aparato. La circunstancia de haber disminuido 
tanto los muertos por estas causas en 1904, da cuenta de la 
diminución en la mortalidad que llevo señalada. Las otras 
causas de muerte en este tiempo fueron: la diarrea y ente- 
ritis (2 años y más), que engendró 16 muertes; la diarrea y 
enteritis (menos de 2 años), que produjo 12; la diarrea cró- 
nica dio 9, 6 la cirrosis del hígado, 5 las enfermedades or- 
gánicas del corazón, 4 la gripa, 4 los vicios de conforma- 
ción, 3 las meningitis, 3 las convulsiones de los niños, 2 la 
«debilidad congénita, icteria y esclerema,» 2 el tifo, 2 la 



120 ANALES DKL INSTJTUTO 



disentería, 2 la gangrena, 2 la debilidad senil; quedan, por 
último, representadas en este trimestre con la cifra i estas 
enfermedades: angina de pecho, enfermedad no definida del 
estómago, enfermedad no especificada del hígado, muerte 
súbita, difteria, cólera nostras, erisipela, enfermedad no de- 
finida del intestino, mal de Bright, diabetes, traumatismo 
accidental, reumatismo articular agudo, congestión y apo- 
plejía pulmonar, y enfermedad no definida de la primera 
infancia. Suma: 138 defunciones en todo el tercer trimes- 
tre de 1904. 

Mucho menor que la de este trimestre fué la mortalidad 
del cuarto, el cual ofrece como total la cifra de 105 casos. 
Es éste el menor número que hemos encontrado hasta hoy 
en todos los trimestres examinados. 

Para explicar esta baja tan considerable, podemos ver 
que sólo se presentaron 23 hechos de muerte por neumo- 
nía, el menor número tami)ién de todos los observados; 8 
por bronco-neumonía, 5 por tuberculosis pulmonar, 6 por 
congestión y apoplejía pulmonar, 4 por bronquitis aguda, 
2 por enfisema pulmonar, uno por tos ferina, otro por en- 
fermedad de la laringe y un último por bronquitis crónica. 
Según esto fueron 51 las personas que murieron por enfer- 
medades del aparato respiratorio. Suma bastante menor 
que la obtenida por esta misma causa en otros cuartos tri- 
mestres. 

Las demás causas de defunción quedaron distribuidas de 
este modo: 8 por diarrea y enteritis (2 años y más), 8 por 
cirrosis del hígado, 7 de diarrea crónica, 6 de convulsiones 
de los niños, 2 de cada uno de estos padecimientos: me- 
ningitis simple, diarrea y enteritis (menos de 2 años) y mal 
de Bright, y uno, de los siguientes padecimientos: difteria, 
«cáncer del peritoneo, intestino ó recto,» enfermedad no 
definida del hígado, hemorragia puerperal, accidente del 



MÉDICO NACIONAL 121 



parto, vicio de conformación, enfermedad no especificada, 
cáncer de la boca, diabetes, epilepsia, hernia y obstrucción 
intestinal, enfermedad no especificada del intestino, septi- 
cemia puerperal, hidropesía, gripa, erisipela, enfermedad 
no definida del sistema nervioso, cálculos vesicales y «debi- 
lidad congénita, icteria y esclerema.» Suma: 105 personas 
muertas durante el cuarto trimestre de 1904. 

Los números obtenidos durante el primer trimestre de 
1905, vuelven á ser mayores, teniendo, por lo mismo, ma- 
yor semejanza con los observados en años anteriores, ex- 
cepto en el de 1904. 

Estudiando lo relativo al primer trimestre, se nota la ci- 
fra total de 154 muertes en todo él, con el detalle siguiente: 
47 personas murieron de neumonía, 10 de tuberculosis pul- 
monar, 2 de bronquitis aguda y una de cada uno de estos 
padecimientos: bronquitis crónica, pleuresía, tos ferina y 
enfisema pulmonar. Suma: 73 personas muertas por enfer- 
medades de este aparato, que es más ó menos lo observa- 
do en años anteriores en sus primeros trimestres. Única- 
mente hago hincapié en el número de muertes por tuber- 
culosis pulmonar, diciendo: que ya en los otros primeros 
trimestres de años anteriores se advierte aumento semejan- 
te de esta enfermedad, como causa de defunción. 

Las demás causas que ocasionaron la muerte en el tri- 
mestre fueron: 1 1 de diarrea y enteritis (menos de 2 años) y 
1 1 de enfermedades del corazón. Detengo por un momen- 
to el análisis al notar este crecido número de muertes, para 
examinar lo acontecido en otros primeros trimestres, y en- 
cuentro que, en efecto, ya en análogas épocas de los años 
anteriores se nota la existencia de esta causa de muerte, 
cosa que no sucede en otros trimestres ó acontece en es- 
cala insignificante. También se puede notar que hasta hoy 
es el mayor número encontrado en esta causa de defunción. 



122 ANALES DEL INSTITUTO 



Continuando el análisis se advierten 9 casos de gripa, 7 de 
diarrea y enteritis (2 años y más), 7 de cirrosis del hígado 
y 4 por convulsiones de los niños. El número 3 correspon- 
dió á cada uno de estos padecimientos: enfermedades no 
definidas del estómago, diarrea crónica y debilidad congé- 
nita. La cifra 2 tocó á estas otras: vicios de conformación, 
traumatismos accidentales, enfermedades no especificadas 
del hígado, fiebre intermitente y mal de Bright. Por último, 
con la cifra i consigno en este trimestre los hechos que 
siguen: tifo, peritonitis, septicemia puerperal, conmoción 
eléctrica, sumersión accidental, hidropesía, erisipela, enfer- 
medad de la vejiga, falta de cuidados, disentería, diabetes 
y enfermedad no especificada del intestino. Suma: 154 en 
todo el trimestre. 

Veamos ahora lo que aconteció en el segundo trimestre 
de 1905. Desde luego el número total de defunciones (163) 
es muy comparable al obtenido en los otros segundos tri- 
mestres de otro año, y por lo que al detalle se refiere que- 
dó en la siguiente forma: 46 personas murieron de neumo- 
nía, 12 de tuberculosis pulmonar. Como se ve, fué éste un 
período de tiempo en el cual se marcó la tuberculosis, la 
cual no fué frecuente en los demás trimestres. 

Cuatro personas murieron de bronquitis aguda, 3 de tos 
ferina, 2 de enfisema pulmonar, 2 de bronco-neumonía y 2 
de bronquitis crónica. Fueron, pues, 71 las personas muer- 
tas durante este tiempo por padecimientos del aparato res- 
piratorio. 

Las demás causas de defunción se distribuyeron así: 16 
personas murieron de diarrea y enteritis (menos de 2 años) 
10 fallecieron de gripa, 5 de «debilidad congénita, icteria y 
esclerema,» 5 de diarrea y enteritis (2 años y más), 5 de dia- 
rrea crónica, 4 de cirrosis del hígado, 4 de viruela y 4 de 
enfermedades orgánicas del corazón. La cifra 3 correspon- 



MÉDICO NACIONAL 123 



dio á meningitis, á congestión y hemorragia cerebral y á 
enfermedades del estómago no especificadas. Con el núme- 
ro 2 señalamos: tifo, convulsiones de los niños, reumatismo 
articular agudo, disentería, peritonitis, gangrena y enfer- 
medades del hígado no especificadas. 

Por último, tocaron á la cifra i estos padecimientos: có- 
lera nostras, epilepsia, fiebre intermitente, erisipela, tuber- 
culosis abdominal, cáncer del estómago y del hígado, en- 
cefalitis, enfermedad no especificada de la vejiga, vicios de 
conformación, debilidad senil, causa de defunción mal de- 
finida, fiebre recurrente, alcoholismo, nefritis aguda, hernia 
y obstrucción intestinal, y fractura. Suma: 163 personas 
muertas en este trimestre. 

Pasemos á examinarlo que aconteció en el tercer trimes- 
tre del mismo año de 1905. El número de defunciones al- 
canzó la cantidad de 178. Desde luego se ve que, como 
tercer trimestre, es éste el que ha dado mayor mortalidad 
entre todos los que llevo estudiados hasta este momento, y 
examinando los detalles puede verse que: 57 personas mu- 
rieron de neumonía, 9 de tuberculosis pulmonar, 4 de bron- 
quitis aguda, 3 de tos ferina, 3 de congestión y apoplejía 
pulmonar, 2 por bronco-neumonía, una por enfermedad no 
definida de la laringe y otra de bronquitis crónica. Suma: 
80 personas muertas por dolencias del aparato respiratorio 
durante este tiempo. Las otras causas de defunción queda- 
ron anotadas como sigue: i 7 personas murieron de diarrea y 
enteritis (abajo de 2 años), 15 de diarrea y enteritis (2 años 
y más), 9 de enteritis crónica, 7 de cirrosis del hígado, 6 de 
vicios de conformación, 4 de enfermedades orgánicas del 
corazón, 3 de cáncer de los órganos genitales de la mujer, 
3 de tifo, 3 de enfermedades no definidas del intestino y 3 
de disentería. 

Dos personas murieron de cada uno de estos padecimien- 



124 ANALES DEL IXÍSTlTUl O 



tos: afecciones no determinadas del estómago, afecciones 
no determinadas del hígado, «debilidad congénita, icteria y 
esclerema,» tuberculosis abdominal, meningitis, congestión 
y hemorragia cerebral, 3^ convulsiones de los niños; y una 
persona de cada una de estas enfermedades: sarampión, tu- 
berculosis generalizada, cáncer de órgano no especificado, 
enfermedad de la uretra y absceso urinoso, hemorragia 
puerperal, septicemia puerperal, debilidad senil, gripa, ane- 
mia ó clorosis, mal de Bright, viruela, escarlatina, hemorra- 
gia y nefritis aguda. Suma: 178 personas muertas durante 
todo este tercer trimestre de 1905. 

Terminaremos el análisis de las defunciones ocurridas en 
el cuarto trimestre de 1905, en el cual se volvió á elevar la 
cifra de mortalidad considerablemente, pues llegó á 193 de- 
funciones. Es indudablemente el más considerable de los 
números que hasta hoy hemos tenido como cifra de defun- 
ción y especialmente en lo que toca al cuarto trimestre, por- 
que en los años que llevo examinados la mayoría queda con 
cifras en derredor de i 50. Cierto es que en dichos cuartos 
trimestres es cuando la mortalidad ha sido más elevada, y 
tuvimos las cifras de 1 7 5 y i 7 6 en los años de 1 900 y 1 90 1 . 
En esos años resultó la mayoría de muertes por dolencias 
del aparato respiratorio, que dio, según se recordará, 80 y 
81 defunciones respectivamente. También se marcó la mor- 
talidad por padecimientos del aparato digestivo. 

Veamos lo que aconteció en el año de 1905. Desde lue- 
go se ve que 53 personas murieron de neumonía, i i de tu- 
berculosis pulmonar, 9 por bronco-neumonía, 6 por bron- 
quitis aguda, 5 por tos ferina, 5 por bronquitis crónica, 3 
por enfermedades no especificadas de la laringe, 2 por con- 
gestión y apoplejía pulmonar, una por enfisema pulmonar 
y otra por tuberculosis de la laringe. Suma, 96 personas 
muertas por enfermedades del aparato respiratorio en este 



MÉDICO NACIONAL 125 



trimestre. Como se ve, es el mayor número que se ha en- 
contrado como mortalidad por tales enfermedades en todo 
el tiempo revisado hasta aquí. 

Igualmente se encuentra exagerada la mortalidad por pa- 
decimientos del aparato digestivo, dando 22 muertes por 
diarrea y enteritis (2 años y más), 14 por diarrea y enteritis 
(abajo de 2 años), 7 de cirrosis del hígado y 9 de enteritis 
crónica. Ya con estas cifras se nota la mayor mortalidad 
por dolencias del aparato digestivo: 50 personas muertas 
es lo anotado hasta aquí. 

Siete personas murieron de «debilidad congénita, icteria, 
esclerema,» 6 de meningitis, 5 de convulsiones de los niños, 
4 de enfermedades orgánicas del corazón, 3 de congestión 
y hemorragia cerebral, 2 de cada uno de estos padecimien- 
tos: afecciones no determinadas del hígado, septicemia 
puerperal y tifo, quedando en este trimestre la cifra i para 
estos padecimientos: tuberculosis abdominal, cáncer de ór- 
gano no especificado, enfermedad no definida de la médula 
espinal, pleuresía, vicios de conformación, debilidad senil, 
hidropesía, causa de muerte no especificada, gripa, anemia 
ó clorosis, enfermedad no especificada del intestino, virue- 
la, cáncer del estómago, alcoholismo, afección no determi- 
nada del estómago y afección no determinada del intestino. 
Suma: 193 casos de muerte en el trimestre. 

Vamos ahora á ocuparnos de las defunciones acaecidas 
durante el primer trimestre de 1906. Desde luego se vio 
que 55 personas murieron de neumonía, 14 de bronco-neu- 
monía, 7 de tos ferina, 5 de tuberculosis pulmonar, 4 de 
bronquitis aguda y 3 de pleuresía. Suma: 88 personas 
muertas en el trimestre, por enfermedades del aparato res- 
piratorio. 

Veamos ahora lo que aconteció en el resto del tiempo 
que ahora estudio: 9 personas murieron de gripa, otras 9 



126 ANALES BEL INSTITUTO 



de diarrea y enteritis (2 años y más), 7 por convulsiones 
de los niños, 5 por diarrea y enteritis (abajo de 2 años), 5 
de «debilidad congénita, icteria y esclerema,» 5 de cirro- 
sis del hígado, 4 por enteritis crónica, 4 por vicio de con- 
formación y 3 por cada una de estas enfermedades: me- 
ningitis, mal de Bright y tifo; 2 de cada uno de estos pa- 
decimientos: nefritis aguda, alcoholismo, enfermedades or- 
gánicas del corazón y afecciones no determinadas del es- 
tómago. La cifra uno, se aplica en este trimestre á los si- 
guientes padecimientos: enfermedades de las arterias (ate- 
roma, aneurisma), disentería, debilidad senil, causa de 
muerte mal definida, difteria, sífilis, reumatismo crónico, 
angina de pecho, enfermedad no definida del intestino, cán- 
cer de los órganos genitales de la mujer, congestión y he- 
morragia cerebral, y falta de cuidados. Suma: 165 casos 
de muerte en este trimestre. 

Pasemos al estudio del 2." trimestre. En él se verifica- 
ron 50 defunciones por neumonía, 9 [)or tuberculosis pul- 
monar, 4 por bronco-neumonía, i por tos ferina, i por 
bronquitis aguda y uno por congestión y apoplejía pul- 
monar. Suma: 66 personas muertas por enfermedades del 
aparato respiratorio. Como segundo trimestre es, el ac- 
tual, uno de los en el que se ha notado menor número de 
muertes por padecimientos del aparato respiratorio. Vea- 
mos ahora lo c|ue aconteció con las otras causas de defun- 
ción en este trimestre: 19 personas murieron de diarrea y 
enteritis (abajo de 2 años), 12 de diarrea y enteritis (2 años 
y más), 5 de enfermedades no especificadas del intestino, 
4 de «debilidad congénita, icteria y esclerema,» 4 de cirro- 
sis del hígado, 3 de cada uno de estos padecimientos: en- 
fermedades orgánicas del corazón, enteritis crónica y 
afecciones no determinadas del estómago; 2 murieron de 
cada una de estas enfermedades: « congestión y hemorra- 



MÉDICO NACIONAL 121 



gia cerebral,» convulsiones de los niños, mal de Bright, 
hidropesía, vicios de conformación y traumatismos acci- 
dentales. Por último, la cifra uno marca en este tiempo 
las siguientes causas de defunción: cáncer de órgano no 
especificado, afección no determinada del estómago, en- 
fermedad no definida del hígado, peritonitis, viruela, sífi- 
lis, reumatismo articular agudo, hemorragia, enfermedad 
de la laringe, fiebre tifoidea, cólera nostras y anemia (clo- 
rosis). Suma: 143 personas muertas durante el 2." trimes- 
tre del año de 1906. 

Veamos ahora lo que aconteció en el tercero. Desde 
luego se nota que el número de defunciones aumentó con- 
siderablemente, alcanzando 181 en todo este tiempo, y 
quedaron señaladas por las siguientes causas: 52 perso- 
nas murieron de neumonía, 9 de bronco-neumonía, 6 de 
bronquitis aguda, 6 de congestión y apoplejía pulmonar, 5 
de tuberculosis de los pulmones, 2 de tos ferina y una por 
enfermedad no definida de la laringe. Suma: 81 las perso- 
nas que murieron durante este trimestre, por enfermedad 
del aparato respiratorio. Bien se hecha de ver que la mor- 
talidad aumentó bastante comparándola con la del iP tri- 
mestre del mismo año. Ahora, comparando este trimestre 
con los terceros de los otros años, encontramos que úni- 
camente los de los años de 1899 y 1902, son los que die- 
ron cifras análogas á la obtenida en el que ahora estudio. 
Todos los demás, nada análogo presentan, y las cifras se 
hallan al derredor de 65. Son ahora, como en otros años, 
los padecimientos ag"udos de las vías respiratorias los que 
han dado mayor mortalidad. 

Examinando las demás causas de muerte durante este 
tiempo, tenemos: 26 personas muertas de diarrea y ente- 
ritis (2 años y más), 16 de diarrea y enteritis (abajo de 2 
años), 7 de enfermedad orgánica del corazón, 6 de «debi- 



128 AXALES DEL IXSTITITO 



lidad congénita, icteria y esclerema,» y 5 de cada uiio de 
estos padecimientos: viruela, enfermedades no definidas 
del intestino y vicios de conformación. La cifra 3 corres- 
pondió en este trimestre á enteritis crónica y á meningi- 
tis, y la 2 á congestión y hemorragia cerebral, convulsio- 
nes de los niños, y cáncer del estómago ó del hígado, y 
quedaron marcadas con la uno, todas estas enfermedades: 
tifo, crup, icteria grave, mal de Bright, falta de cuidados, 
suicidio por veneno, gripa, cólera nostras, disentería, cán- 
cer de órgano no especificado, cirrosis del hígado, otra 
afección no determinada del hígado, hemorragia puerpe- 
ral, fiebre intermitente, erisipela, afección no especificada 
del estómago, hernia y obstrucción intestinal y debilidad 
congénita. Suma: 181 en todo este trimestre. 

Para terminar el año de 1906, debo exponer que duran- 
te el 4." trimestre se verificó la mayor mortalidad que se 
ha presentado en los años estudiados, pues llego á 203. 

Esta gran mortalidad queda distribuida del modo siguien- 
te: 59 personas murieron de neumonía, i 2 de bronco-neu- 
monía, 9 de bronquitis aguda, 8 de tuberculosis pulmo- 
nar, 6 de congestión y apoplejía pulmonar, 4 de tos ferina, 
I de pleuresía y otra de enfisema pulmonar. Suma: 100 
personas muertas por enfermedades del aparato respirato- 
rio, durante el trimestre en estudio. Como se ve, si bien es 
cierto que el número de muertos por dolencias del aparato 
respiratorio es abundante, no basta para elevar tanto la ci- 
fra total, que es mucho mayor que las más altas observa- 
das, las cuales estaban por los números de 170 y 180. Ve- 
remos si en las otras causas de muerte hallamos explicación 
de la diferencia que estudio. Para este fin voy á mencionar 
primeramente cuántas personas murieron por enfermeda- 
des del aparato digestivo. Desde luego resultó que por dia- 
rrea y enteritis (2 años y más), fallecieron 31 personas, nú- 



MÉDICO NACIONAL 129 



mero que es mayor que los habitualmente señalados en 
otros trimestres; pudiendo decir en términos generales, que 
casi lo duplica. De diarrea y enteritis (abajo de 2 años), mu- 
rieron 18 personas. También este número es de bastante 
consideración. De cirrosis del hígado, 6; de enteritis cróni- 
ca, 4; de otras enfermedades del intestino, no determinadas, 
3; de enfermedades del estómago no especificadas, 3. Dos 
personas murieron de enfermedad no determinada del hí- 
gado, I de «cáncer del peritoneo, intestino y recto,» y otra 
de peritonitis. Suma: 69 personas muertas por padecimien- 
tos del aparato digestivo. Este si es el mayor número ob- 
tenido por este grupo, y unido al de la mayor mortalidad 
por dolencias del respiratorio, sí puede explicar en parte el 
aumento tan grande que me ocupa. 

Veamos lo que aconteció con las otras causas de muerte: 
6 personas murieron por enfermedades orgánicas del cora- 
zón, 6 por convulsiones de los niños, 3 por meningitis, 2 
por gripa, y i por cada uno de estos padecimientos: cán- 
cer de los órganos genitales de la mujer, encefalitis, vicios 
de conformación, enfermedad no especificada de la primera 
infancia, falta de cuidados en la infancia, traumatismo ac- 
cidental no especificado, tifo, «anemia y clorosis,» conges- 
tión y hemorragia cerebral, enfermedad de la laringe, cau- 
sa no especificada, sarampión, escarlatina, flemón y absce- 
so caliente, afección de los huesos, «debilidad congénita, ic- 
teria y esclerema» é inanición. Suma: 203 personas muer- 
tas en este trimestre. 

Pasemos al estudio de las defunciones que acontecieron 
en 1907. Salta desde luego á la vista que entre la cifra de 
203 personas que murieron en el último trimestre estudia- 
do, y la de 148 que arroja el primero, que voy á analizar, 
existe buena diferencia. Veamos cómo puede explicarse, 
haciendo el análisis de los hechos encontrados. Treinta y 



130 ANALES L>EL INSTITUTO 



nueve personas murieron de neumonía, 23 de bronco-neu- 
monía, 20 de bronquitis aguda, 4 de tuberculosis pulmonar, 
3 de tos ferina y 2 de «congestión y apoplejía pulmonar.» 
Suma: 91 personas muertas por dolencias del aparato res- 
piratorio. Como se ve, esta cifra es la habitual para este gru- 
po de padecimientos, en los primeros trimestres de cada 
año. Es bueno notar también que durante el que ahora es- 
tudio los padecimientos agudos presentaron bastante can- 
tidad, sumando 82 casos, lo cual no había sucedido en ante- 
riores trimestres. 

En cambio la mortalidad por otras causas es muy redu- 
cida durante todo ese tiempo y distribuida del modo si- 
guiente: 13 personas murieron de diarrea y enteritis (2 
años y más), 8 de diarrea y enteritis (abajo de dos años), 
7 de enfermedades orgánicas del corazón, 4 de gripa y 3 
de cada uno de estos padecimientos: tifo, meningitis y mal 
de Bright; 2 de cada uno de estos otros: convulsiones de 
los niños, enfermedades no definidas del intestino y vicio 
de conformación congénito; tocando el número uno á los 
padecimientos siguientes: erisipela, «congestión y hemo- 
rragia cerei^ral,» angina de pecho, enteritis crónica y sui- 
cidio por arma de fuego. Es la primera ocasión que en- 
contramos esta causa de muerte, en todo el tiempo estu- 
diado. Igualmente el número uno sirvi<') para designar estas 
otras causas de muerte: tuberculosis abdominal, enferme- 
dad no especificada de la médula espinal, «hernia y obs- 
trucción intestinal,» sarampión y cirrosis del hígado. Suma: 
148 personas muertas en este primer trimestre de 1907, 
que es uno de los de menos mortalidad éntrelos examinados, 
pues únicamente los primeros de 1903 y 1906, le son infe- 
riores, por no alcanzar 140 defunciones cada uno. 

Pasemos al estudio del 2." trimestre del mismo año 1907. 
En él murieron 45 personas de neumonía, 25 de bronco- 



MÉDICO NACIONAL 131 



neumonía, 19 de bronquitis aguda, 5 de tuberculosis pul- 
monar, I de enfisema pulmonar, i de «congestión y apo- 
plejía pulmonar» y uno de tos ferina. Suma: 97 personas 
muertas por padecimientos del aparato respiratorio, du- 
rante el trimestre. Como se ve, es el numero que más ó 
menos, hemos venido teniendo en los diez años de estudio, 
y el aumento de la mortalidad total debe corresponder á 
otras causas de defunción. 

Veamos lo que arroja el estudio de esas otras causas de 
defunción: 28 personas murieron de diarrea y enteritis (2 
años y más), 21 de diarrea y enteritis (abajo de 2 años), 1 1 
de enteritis crónica, 7 de sarampión y 4 de cada uno de 
estos padecimientos: meningitis, «hernia y obstrucción in- 
testinal,» 3 de afecciones no determinadas del hígado, 3 de 
cirrosis del hígado y 2 de cada uno de estos padecimien- 
tos: hemorragia puerperal, gripa, enfermedades orgánicas 
del corazón y vicios de conformación congénitos. 

El número uno correspondió durante este trimestre á 
estas enfermedades: diabetes, «congestión y hemorragia 
cerebral,» gangrena, crup, alcoholismo, epilepsia, «enfer- 
medades de la uretra y abscesos urinosos,» y «debilidad 
congénita, icteria, esclerema.» Total: 194 personas muer- 
tas durante el trimestre. 

El tercero de 1907 vuelve á dar un número elevado de 
defunciones, contando 205 en todo él. Como se ve, es el 
más elevado en cuanto á tercer trimestre, porque ninguno 
había llegado hasta aquí á 200 defunciones. Es cierto que 
de una manera general se advierte ascenso en el número 
de muertes, considerando todos los terceros trimestres, 
con relación á los primeros y segundos; pero ninguno ha- 
bía llegado á la cifra alcanzada en éste. Veamos cuáles 
causas fueron las que produjeron muerte. De neumonía 
murieron 36 personas, 17 de bronquitis aguda, i4debron- 



132 ANALEÍS DEL INSTITITO 



xo-neumonía, 5 de tuberculosis pulmonar, i de pleuresía, 
I de «congestión y apoplejía pulmonar» y i de enfisema 
pulmonar. Suma: 75 muertes por dolencias del aparato 
respiratorio, en este período de tiempo. Como se ve, no es 
muy elevado y, por lo mismo, otras deben ser las causas 
que originaron tan grande aumento en la mortalidad. 

Examinemos las otras causas de muerte: 31 personas 
murieron de diarrea y enteritis (2 años y más), 24 de dia- 
rrea y enteritis (abajo de 2 años), 17 de diarrea crónica, 7 
por otras enfermedades del intestino no especificadas. Voy 
á continuar enumerando en esta vez únicamente los muer- 
tos por alteraciones del aparato digestivo, como lo he hecho 
cada vez (jue deseo encontrar la razón del aumento en el 
número de defunciones: 5 personas murieron por cirrosis 
del hígado, 3 de afecciones no especificadas del hígado y 
I de peritonitis. Suma: 88 personas muertas por padeci- 
mientos del aparato digestivo. Kste número sí es bastante 
elevado ypuede explicar en parte el aumento de mortalidad. 
Las otras causas que produjeron la muerte quedan distri- 
buidas así: 10 personas de sarampión, 6 de enfermedades 
orgánicas del corazón, 5 de «debilidad congénita, icteria 
y esclerema,» 3 de convulsiones de los niños, 2 de cada 
uno de estos {)adecimientos: «congestión y hemorragia ce- 
rebral,» mal de Bright, gripa, angina de pecho, }' i de cada 
uno de estos otros: «Enfermedades de las arterias, atero- 
ma y aneurisma,» hemorragia puerperal, fractura, cólera 
nostras, alcoholismo, enfermedad de la próstata, causa de 
muerte no especificada, epilepsia, gangrena y vicios de 
cenformación. Son estas causas las que, unidas á las ya se- 
ñaladas, dan el total de 205. 

Veamos ahora lo que sucedió en el 4." trimestre de 1907. 
Desde luego se nota que el total de muertes en estos tres 
meses fué muy elevado, pues llegó á 229, que es la cifra 



MÉDICO NACIONAL 133 



más alta observada durante todo el tiempo que llevo estu- 
diado. Las muertes quedaron distribuidas del modo si- 
guiente: 51 personas murieron de neumonía, 26 de bron- 
quitis aguda, 10 de bronco-neumonía, 4 de tuberculosis 
pulmonar, 3 de «congestión y hemorragia cerebral,» 2 de 
tos ferina, i de «congestión 3' apoplejía pulmonar,» i de 
enfermedad no definida del aparato respiratorio y i de 
bronquitis crónica. Suma: 99 personas muertas por sufri- 
mientos de este aparato. Esta cifra es la mayor observada 
hasta esta fecha y, por lo mismo, explica en parte la ele- 
vada mortalidad total de este trimestre. 

Examinemos ahora lo que corresponde al aparato diges- 
tivo: 30 personas murieron de diarrea y enteritis (2 años y 
más), 20 de diarrea y enteritis (abajo de 2 años), 10 de ci- 
rrosis del hígado, 7 de enteritis crónica, 6 de enfermedades 
no definidas del intestino, i de cáncer del estómago ó hí- 
gado, I de afecciones de la boca y sus anexos, i de cálcu- 
los biliares, i de cólera nostr¿is, i de tuberculosis abdomi- 
nal, I de enfermedad no definida del hígado y i de hernia 
y obstrucción intestinal. Suman 80 las defunciones por pa- 
decimientos del aparato digestivo durante el cuarto trimes- 
tre de 1907. Esta cifra, unida á la de 99 que ya detallé para 
las dolencias del aparato respiratorio, da un total de 179, lo 
cual sí explica el aumento en el número total de muertes. 
Y efectivamente, las otras causas señaladas dieron núme- 
ros relativamente pequeños, y lo que es más, menores de 
los que son habituales en los otros trimestres. Las defun- 
ciones se verificaron así: 9 personas por gripa, 6 por enfer- 
medades orgánicas del corazón, ó de meningitis simple, 6 
de mal de Bright, 4 de convulsiones de los niños, 3 de vi- 
cios de conformación. El número 2 correspondió á viruela 
y cáncer de los órganos genitales de la mujer. El número i 
á estas causas: enfermedades de la vejiga no especificadas, 



134 ANALES DEL INSTITUTO 



traumatismo accidental, escarlatina, epilepsia, hemorragia 
uterina, gangrena, difteria, erisipela, alcoholismo, flemón 
y absceso caliente, fractura, y á «debilidad congénita, icte- 
ria, esclerema.» Suma: 229 personas muertas en estos 3 me- 
ses, los de mayor mortalidad absoluta entre los estudiados. 

Pasemos al análisis de los hechos relativos al año de 
1908, el último de los que comprende este estudio. Como 
se recordará, es el que dio mayor mortalidad de los 1 1 años 
que comprende esta memoria, y pronto veremos como re- 
sultado del estudio de los trimestres, las causas que aumen- 
taron la muerte referida. 

En cuanto al primero se obtuvo, como total de muertes, 
211. Bien se nota que es una de las mayores cifras hasta 
aquí encontradas, pues únicamente el último trimestre de 
1907 le es superior. 43 personas murieron, en el trimestre 
aludido, de neumonía, 31 de bronco-neumonía, 29 de bron- 
quitis aguda, 9 de tuberculosis pulmonar, 2 de tos ferina, 

1 de congestión y apoplejía j>ulmonar, y otra de enferme- 
dad no especificada de la laringe. Suma: 116 personas 
muertas durante el trimestre por dolencias del aparato res- 
piratorio. Este es el mayor número de todos los obtenidos 
hasta este momento, como originado por padecimientos 
del aparato respiratorio. 

Veamos ahora las muertes que engendraron las altera- 
ciones del aparato digestivo. 18 personas murieron por 
diarrea y enteritis (2 años y más), 10 de diarrea y enteritis 
(abajo de 2 años), 6 de enfermedades no especificadas del 
intestino, 4 de cirrosis del hígado, 4 de enteritis crónica, 

2 de peritonitis, i de cólera nostras, i de cáncer del estó- 
mago ó hígado y i de enfermedad no definida del hígado. 
Suma: 47 personas muertas por sufrimientos del aparato 
digestivo. No es éste un número grand<% ni mucho menos, 
por las causas en estudio. 



MÉDICO NACIONAL 135 



Queda, por lo mismo, en pie que el aumento en la mor- 
talidad por alteraciones del aparato respiratorio, habido en 
el primer trimestre de 1908, debe unirse á otras causas 
para explicar el aumento total, y en efecto, puede verse 
que fueron bastante abundantes las otras causas de morta- 
lidad y algunas de ellas dieron buen número de defuncio- 
nes. Nótase desde luego que la gripa originó en este tri- 
mestre 12 muertes, cosa que por rareza había sucedido 
hasta esta fecha. Debo declarar que en otros primeros tri- 
mestres se había señalado ya la recrudecencia de la gripa, 
y así, en 1905 y 1906, habíamos tenido 9 casos respectiva- 
mente por esta causa de defunción. También habían sido 
numerosas las muertes por gripa en los segundos trimes- 
tres de los mismos años, en los cuales teníamos 10 y 14 
respectivamente. Bien se ve que únicamente el número 14 
es mayor que el que ahora señalo para 1908. 

De convulsiones de los niños murieron 9 personas; 4 de 
cada uno de estos padecimientos: enfermedades orgánicas 
del corazón y vicios de conformación; 2 personas murieron 
de cada uno de estos padecimientos: tifo, alcoholismo, me- 
ningitis y debilidad senil; y el número i correspondió á 
congestión y hemorragia cerebral, embolia y trombosis, sa- 
rampión, suicidio por veneno, erisipela, reblandecimiento 
cerebral, tuberculosis generalizada, diabetes, anemia y clo- 
rosis, enfermedad de la laringe y gangrena. Suma: 21 r 
personas. 

Pasaremos á examinar lo que aconteció el segundo tri- 
mestre del año de 1908. Ya se recordará que fué éste el 
que dio el mayor número de muertes en los 1 1 años estu- 
diados, por lo cual puede preverse que sus trimestres tam- 
bién son bastante considerables en el número de defuncio- 
nes. En realidad se advierte que 189 fueron las personas 
muertas en este período de tiempo. Ningún segundo tri- 



136 ANALES DEL INSTJTUTO 



mestre había alcanzado esta cifra, la cual se distribuyó del 
modo siguiente: 39 personas murieron de neumonía, 20 de 
bronco-neumonía, 8 de tuberculosis pulmonar, 6 de bron- 
quitis aguda, 3 de tos ferina y i de enfisema pulmonar. 
Suma: 77 personas muertas por enfermedades del aparato 
respiratorio. Para segundo trimestre, es realmente uno de 
los que han dado mayor mortalidad por esta causa; mas 
no llena ni la mitad del total en el trimestre, por lo que se 
debe buscar en otros motivos el aumento de la mortalidad. 

Separemos una vez más las personas muertas por el apa- 
rato digestivo, para saber si esta causa puede explicar el 
aumento que me ocupa, y tenemos que: 30 personas mu- 
rieron de diarrea y enteritis (2 años y más), 10 de diarrea 
crónica y otras 10 de diarrea y enteritis (abajo de 2 años); 
7 fallecieron de afecciones no especificadas del intestino, 3 
de cirrosis del hígado, 2 de tuberculosis abdominal, i de 
enfermedad no especificada del estómago, otro de cáncer 
del estómago ó del hígado, otro de «hernia, obstrucción 
intestinal.» Suma: 65 personas muertas por enfermedades 
del aparato digestivo. Como se ve, la cifra es elevada por 
esta causa, y sumada con la correspondiente al aparato 
respiratorio, que fué de 77 casos, tenemos una suma de 
142, la cual sí da cuenta de la mayor parte de la mortali- 
dad habida en el trimestre. 

Las 47 defunciones restantes se explican del modo si- 
guiente: 10 personas murieron de gripa, 4 de convulsiones 
de los niños, otras 4 de vicios de conformación, 3 perso- 
nas murieron de cada una de estas enfermedades: tifo, me- 
ningitis, mal de Bright y enfermedades orgánicas del co- 
razón. Con la cifra 2 quedó señalada la escarlatina y la 
debilidad senil. Por último, la cifra uno correspondió á to- 
dos estos })adecimientos: sarampión, tuberculosis genera- 
lizada, «congestión, hemorragia cerebral,» epilepsia, afee- 



MÉDICO NACIONAL 137 



ción no determinada de los huesos y «debilidad congénita, 
icteria, esclerema.» 

Con el mismo número uno, encontramos indicados los 
siguientes hechos que separo por particulares: una persona 
murió por «suicidio por arma de fuego» y otra por «sui- 
cidio por suspensión ó estrangulación.» Como se ve, son 
2 suicidios en el trimestre, los cuales, unidos á otros dos, 
ya anotados en anteriores trimestres, me hacen indicar 
el hecho para que más tarde se le busque alguna explica- 
ción. Una persona más murió en el trimestre que me ocupa, 
de sumersión accidental, otra de cáncer en los (jrganos ge- 
nitales de la mujer, otro más de «enfermedades de las ar- 
terias, ateroma, y aneurisma,» otra de mal de Pott y una 
última de gangrena, hechos que, sumados con todos los 
anteriores relativos á los aparatos respiratorio y digestivo, 
nos dan la suma de 189 muertes acaecidas en el segundo 
trimestre de 1908. 

Examinemos las que se verificaron en e4 3". Desde lue- 
go, aquí la mortalidad fué mucho más crecida, apenas 
comparable á la del primer trimestre del año en estudio. 
Los casos del actual fueron 213, mayores, por tanto, en dos 
unidades á los del primer trimestre. 

Veamos cómo se explica esta amplia mortalidad que ha 
ido aumentando en progresión ascendente durante el año 
actual: 31 personas murieron de neumonía, 21 de bronqui- 
tis aguda, 10 de bronco-neumonía, 8 de tuberculosis pul- 
monar, 3 de tos ferina, 2 de enfisema pulmonar y uno de 
tuberculosis de la laringe. Suma: 76 personas muertas por 
enfermedades del aparato respiratorio. 

Bien se advierte que no es muy abundante el número 
de personas muertas en este trimestre por la causa en cues- 
tión, particularmente si se tiene en cuenta la gran morta- 
lidad en todo el trimestre. 



138 ANALES DKL INSTITUTO 



Paso á examinar el aparato digestivo, que nos da 50 
personas muertas de diarrea y enteritis (2 años y más), 14 
por enteritis crónica, 1 1 murieron de diarrea y enteritis 
(abajo de 2 años), 4 por enfermedades no especificadas del 
intestino, 3 de cirrosis del hígado, 2 de afección no espe- 
cificada del estómago y otras 2 de enfermedades del hígado, 
tampoco especificadas, y una de hernia, obstrucción intesti- 
nal. Suma: 87 personas muertas por enfermedades de este 
aparato. Esta cifra sí es mucho mayor que las señaladas 
en otros trimestres, lo cual, unido á lo anteriormente ano- 
tado del aparato digestivo, nos da 162 muertes por estas 
dos causas. Son indudablemente las más importantes para 
expHcar los hechos, pues la cifra restante es corta, y en 
ella se distribuyen todos los demás hechos, que son como 
sigue: 8 personas murieron de vicios de conformación, g 
de convulsiones de los niños, 5 de mal de Bright, 4 de en- 
fermedades orgánicas del corazón, 3 de alcoholismo, otros 
3 de meningitis y 3 más de tifo; 2 personas murieron de 
gripa, otras 2 de «debilidad congénita, icteria, esclerema» 
y dos también de sumersión accidental. 

Por último, la cifra uno correspondió en este trimestre á 
erisipela, meningitis, «congestión, hemorragia cerebral» y 
parálisis general. 

Con el mismo número designamos albuminuria y eclamp- 
sia puerperales, «flemón, absceso caliente,» así como tam- 
bién enfermedad especial no determinada de la primera 
infancia. 

Igualmente correspondió la cifra uno á fiebre tifoidea, 
enfermedad no venérea de los órganos genitales del hom- 
bre, gangrena, debilidad senil, traumatismo accidental no 
determinado. Suma: 213 personas muertas durante todo 
el trimestre. 

Pasaremos ahora á analizar el cuarto y último trimestre 



MÉDICO NACIONAL 139 



de los estudiados, en la municipalidad de Guadalupe Hi- 
dalgo: este cuarto trimestre es el más abundante de todos 
ellos, en cuanto al número de defunciones que originó, 
pues aun cuando todos los trimestres de este año han ve- 
nido siendo de más en más abundantes en mortalidad, nin- 
guno puede compararse con el actual, que rindió 217 de- 
funciones, explicadas del modo siguiente: por lo que toca 
al aparato respiratorio: 33 personas murieron de neumo- 
nía, 25 de bronco-neumonía, 12 de pleuresía, i de enferme- 
dad no determinada de la laringe, otro de bronquitis crónica, 
uno más de «congestión, apoplejía pulmonar,» y uno últi- 
mo, de enfisema pulmonar. Suman 93 las personas muer- 
tas en este trimestre por enfermedades del aparato en 
cuestión. Es el número mayor de todos los obtenidos por 
esta causa en los trimestres estudiados en los once años 
hasta aquí analizados. 

Las muertes por enfermedades del aparato digestivo que 
debo continuar examinando, para darme cuenta de si hay 
aumento en el número de personas muertas por este mo- 
tivo, son como sigue: 32 personas murieron de diarrea y 
enteritis (2 años y más), 10 de diarrea y enteritis (abajo de 
2 años), 7 de enteritis crónica, 6 de otras enfermedades no 
especificadas del intestino, 3 de disentería, y otras 3 de 
cirrosis del hígado, 2 de tuberculosis abdominal, otras 2 
de icteria grave. El número uno correspondió en este tri- 
mestre, para el aparato digestivo, á cáncer del estómago ó 
del hígado, y á otra afección no especificada del mismo hí- 
gado. Suma: 67 personas muertas por enfermedades del 
aparato digestivo. Como se ve, esta cifra no es elevada; 
antes, bien, comparada con la que han dado, bajo el mismo 
concepto, otros trimestres, es menor. Queda, pues, única- 
mente como muy elevada para el trimestre, la cifra relativa 
al aparato respiratorio. La enumeración del resto de en- 

18 



140 ANALES DEfa INSTITUTO 



fermedades, no presenta hechos que sean demasiado ex- 
traordinarios, pues ni el número de causas es excesivo, 
aunque sí algo crecido, ni tampoco lo es el del número de 
muertos por cada una. 

Únicamente llama mi atención el primer número que 
voy á consignar, 13; estas fueron las personas que falle- 
cieron de vicios de conformación. Es la primera vez que 
esto sucede, y aun cuando pienso que se trata de infantes, 
quizá nacidos en malas condiciones de viabilidad, no por 
esto es menos digna de tomarse en consideración. 

Todos los otros números que me resta considerar son 
mucho menores: 6 personas murieron de escarlatina, 5 de 
enfermedades orgánicas del corazón, 4 de meningitis, 3 de 
enfermedades de la faringe, otros 3 de mal de Bright, 2 
personas murieron de «congestión ó hemorragia cerebral» 
y otras 2 de difteria. Queda el número uno para señalar 
cada una de estas enfermedades, como causa de defunción: 
enfermedad no determinada de la médula espinal «enfer- 
medad de las arterias, ateroma, aneurisma,» fractura, tifo 
y cólera nostras. 

Con el mismo número se designó á erisipela, á tubercu- 
losis de órgano no especificado, á reumatismo crónico, tu- 
berculosis generalizada, alcoholismo y otra enfermedad 
general no especificada. 

Este mismo número uno sirvió para señalar estos otros 
padecimientos como causa de defunción: convulsiones de 
los niños, «afección de la boca y anexos,» accidentes no es- 
pecificados del parto, caquexia palustre y reblandecimien- 
to cerebral. 

Para terminar debo señalar que, igualmente, con la cifra 
uno se anotaron «flemón, absceso caliente,» así como «de- 
bilidad congénita, icteria, esclerema,» y una última persona 
murió de debilidad senil. Suma: 217 personas muertas en 



MÉDICO NACIONAL 141 



el Último trimestre de 1908, que también fue el último de 
los analizados, quedando terminado con esto, el estudio 
relativo á la mortalidad de la Municipalidad de Guadalupe 
Hidalgo, emprendido por la Sección. 

Faso á tratar la parte relativa á las edades en que se ve- 
rificaron las defunciones durante los once años de 1898 á 
1908, en la Municipalidad que estudio. 

Desde luego manifiesto que los resultados constan bajo 
la forma de gráficas, en donde están anotadas las edades 
de los sujetos, cuya defunción fué comunicada al Registro 
Civil de la ciudad aludida. El primer año analizado es el 
de 1898, y de él se construyeron curvas correspondiendo 
á cada uno de los cuatro trimestres que lo forman, por lo 
cual, analizado cada uno, pasaré á efectuar comparaciones 
entre ellos, para ver á qué hechos puede llegarse. 

Los datos del primer trimestre, de enero á marzo de 
1898, fueron recogidos por el personal de esta Sección, en 
los archivos de la ciudad de Guadalupe Hidalgo. 

Acordamos fueran divididas las edades en 13 grupos, de 
este modo: de o á 5 años, de 5 á 10 años, de 10 á 15, de 
15 á 20, de 20 á 25, de 25 á 30, de 30 á 35, de 35 á 40, 
de 40 á 45, de 45 á 50, de 50 á 55, de 55 á 60 años y, por 
último, agrupamos bajo el nombre de vejez, los compren- 
didos de 60 años en adelante. 

Hecho el cómputo respectivo, notamos que de los 86 
muertos, que hubo en este primer trimestre en 2 de ellos 
no se menciona la edad, por tanto sólo 84 personas toma- 
mos en consideración para hacer los cálculos que estoy 
analizando. 

Por supuesto que, respecto de la edad, aun en los casos 
en que está anotada, no siempre debe ser la exacta; porque 
es bien sabido cómo la mayoría de nuestra gente analfabeta 
ignora no sólo la edad de sus deudos, sino la su) a propia, 



142 ANALES DEL INSTITUTO 



y como al no poderla señalar los deudos de un difunto, debe 
expresar, la edad aparente, la persona encargada de exten- 
der el certificado de defunción, y como quien extiende di- 
cho certificado es, en la inmensa mayoría de los casos que 
yo estudio, una persona ajena totalmente á los conoci- 
mientos médicos, por eso debe concederse muy relativo 
interés á los datos así encontrados. 

Dicho esto, veamos en qué edades murieron las personas, 
en el primer trimestre de 1898. 

Desde luego, la mayoría corresponde á la primera infan- 
cia, esto es, á la columna comprendida de o á 5 años, que 
dio 36 defunciones. Corresponde el segundo lugar á vejez, 
con 10 casos, comprendiendo los muertos de 61 años en 
adelante. Tocó el tercer lugar, con 9 defunciones, á la edad 
de 25 á 30 años. Viene después, en cuarto lugar, la colum- 
na comprendida de 5 á 10 años; con 5 defunciones. Vienen 
á continuación, tres columnas á quienes corresponde igual 
número de muertes, es decir, 4. Estas tres columnas, están 
representadas por los años siguientes: de 40 á 45 años, de 
45 á 50 y de 55 á 60 años. Es hecho digno de tomarse en 
cuenta, al ver equiparadas estas tres edades, en cuanto al 
número de defunciones. En los estudios de todo lo ulte- 
rior, continuaré pendiente de él, para ver si se repite ó si 
formó una verdadera coincidencia. 

De 30 á 35 años y de 35 á 40, son también unas mis- 
mas las cifras de mortalidad y se encuentran marcadas con 
el número tres. 

Vienen los últimos escalones en los números de las eda- 
des, dando 2 defunciones, en las edades comprendidas de 
10 á 15 y de 20 á 25. Por último, el número uno corres- 
ponde también á dos columnas, con las edades de 15 a 20 
años y de 50 á 55 años. Suma: 84. Faltan dos hechos en 
los que no se mencionó la edad. 



MÉDICO NACIONAL 143 



Pasemos á analizar las curvas obtenidas en el segundo 
trimestre del año de 1898: fué también la primera infan- 
cia, de o á 5 años, la que dio el mayor número de defun- 
ciones, con 78 casos. El segundo lugar, lo guardó la edad 
comprendida de 5 á 10 años, con 12 casos. 

El tercero le correspondió á la vejez, con 7 hechos. Vie- 
ne luego la de 30 á 35 años, con 6 casos, y el número 6 
toca á la de 55 á 60 años. Cinco hechos pueden encontrar- 
se, igualmente, en dos edades, y son las comprendidas entre 
35 y 40 años, así como las de 40 á 45. Luego vienen cua- 
tro defunciones en el trimestre, que corresponden á tres 
columnas y son las comprendidas entre los 10 y 15, entre 
los 20 y 25, así como entre los 25 y 30. Toca á continua- 
ción el número tres, á dos columnas: la de los 45 á 50años 
y la de 50 á 55. Viene en último término, el número uno 
para distribuirse en una colnmna única, la de los 15 á 20 
años, Suma: 138. 

La curva de este trimestre, se diferencia de la del prime- 
ro, en que la vejez no es en éste, como en aquél, la que 
guarda el segundo lugar, como frecuencia. 

Además, no se repite el hecho de dar igual número de 
defunciones las edades de 40 á 45 y las de 45 á 50 años. 

En el segundo trimestre, resulta que es mayor el número 
de veces, en que 2 columnas dan igual mortalidad. En 
éste se verificó 4 ocasiones, en tanto que en aquél, sólo 2 
sucedió. Por último, en el segundo trimestre que analizo, 
la baja de la primera infancia con 78 muertes, á la segun- 
da infancia, que es en el caso la segunda en frecuencia, 
para producir la muerte con 12 hechos, es sumamente vio- 
lenta, porque casi significa la segunda, la séptima parte de 
la primera columna. 

Pasaremos al examen del tercer trimestre de este mismo 
año de 1898. Aquí, como en los anteriores, fué la primera 



144 ANALES DEL INSTITUTO 



infancia la que produjo el mayor número de muertes: 87 
casos de o á 5 años, y en esta vez sí se verifica, que la se- 
gunda infancia, la comprendida de 5 á 10 años, sea la que 
ocupa el segundo lugar, por la frecuencia, con i 2 casos. 
Aquí, como en el segundo trimestre, la caída del primero 
para el segundo escalón, es violentísima y apenas corres- 
ponde á la octava parte, en cuanto á la frecuencia obser- 
vada en la primera columna. El tercer lugar, corresponde 
en este caso á la vejez, de los 60 años en adelante, con 7 
casos, y el mismo número 7, toca á la columna de los 25 á 
los 30 años. 

Es la primera vez, en que no predomina en lugar la edad 
de los 30 á 35, como ha sucedido en los dos trimestres 
analizados; sino que ésta predominancia toca, como acabo 
de manifestar, á la edad de los 25 a los 30, que no obs- 
tante, se encuentra muy próxima de la anterior, esto es, de 
la de 30 á 35 años. 

Viene ahora la columna de los 20 á los 25 años, con 5 
hechos, y después, dos columnas vienen á contar igual nú- 
mero de casos, la comprendida de los 35 á 40 años y la 
que abarca la de los 45 á 50, con cuatro defunciones cada 
columna. A continuación podemos colocar la que cuenta 
sólo 3 casos y está comprendida de los 55 á 60 años. 

Después, se encuentran colocadas cuatro columnas de 
igual altura, con dos defunciones en cada una, y corres- 
ponden á las edades siguientes: de los 10 á los i 5años, de 
los 15 a los 20, de los 30 á los 35 y, por último, la de los 
50 á 55 años. 

Termina lo que debo exponer, en relación con este ter- 
cer trimestre de 1898, con una sola columna para la cifra 
uno, en la edad de 40 á 45 años, es decir que, en esa edad, 
sólo una defunción se verificó. Es la primera ocasión que, 
en estos trimestres, se nota una mortalidad tan mínima en 



MÉDICO NACIONAL 145 



la edad apuntada. En los trimestres anteriores, si bien se 
recuerda, puede verse, que el número i correspondió en 
las dos veces, á la edad de 15 á 20 años, hecho mucho más 
natural, porque en estos momentos de la vida se tiene, pro- 
bablemente, el mayor vigor para luchar contra las enfer- 
medades. 

Pasaremos ahora al estudio del cuarto trimestre de 1 898. 
Debo advertir, antes de analizarlo en detalle, que en este 
trimestre se registraron, como puede verse en la parte re- 
lativa á mortalidad general, 128 muertes, mas en el cuadro 
por edades sólo constan 127, por no estar señalada en una 
defunción la edad relativa. 

Vuelve á predominar, como en trimestres anteriores, la 
edad comprendida de o á 5 años, en cuanto al número de 
defunciones, que fueron 60. Viene en segundo lugar, la 
vejez, con 17 muertes, y hago notar, que estamos en los 
meses de octubre, noviembre y diciembre, en los cuales al- 
canzó su máximo de este año la mortalidad en la vejez. 
Hago notar también que en el primer trimestre, compren- 
diendo: enero, febrero y marzo, fué el segundo máximo, 
de esta edad avanzada. 

Preséntanse á continuación, dos edades con igual mor- 
talidad: la de 5 á 10 años y la de 35 á 40, dando 7 muertes 
cada edad. Como se vé, nuevamente la de 5 á 10 es de im- 
portancia, y unida con la de los primeros años en la vida, 
produce el máximo absoluto de mortalidad en esos años 
y en cada uno de los trimestres; en consecuencia, lo mismo 
sucede en el año de 1898. Respecto de la otra edad que 
acabo de mencionar, la de 35 á 40, diré, que es la primera 
vez que dá un tan crecido número en todo el año. 

Las edades de 40 á 45 años y de 45 á 50, son con el 
número de seis defunciones,- las que continúan en orden á 
importancia en el último trimestre de 1898. Viene después, 



146 ANALES DEL INSTITUTO 



una sola columna para el número cinco. Son estas, en efecto, 
las defunciones que se registraron de los 25 a los 30 años. 
Durante el período de tiempo que examino, es la primera 
vez que se produce tan corta mortalidad, en estas edades. 

El número cuatro, como cantidad de defunciones, co- 
rresponde á las edades de i 5 á 20 años, de 30 á 35 y de 
55 a 60, siendo, como se vé, tres columnas iguales en su 
mortalidad sin que parezca haber relación análoga en los 
otros tres trimestres examinados. 

Una sola columna, corresponde á la cifra tres, y es la 
tocante á los años comprendidos entre los 20 y 25. 

Para terminarlo relativo á este último trimestre de 1898, 
debo decir que hubo dos columnas con igual número de 
defunciones y que forman, ciertamente, el mínimo de todo 
este corto lapso de tiempo: son las tocantes á las edades 
de 10 á 15 y las de 50 á 55, dando cada una de ellas dos 
muertes. En la primera de estas últimas edades señaladas, 
coincide con lo observado en los otros trimestres; es efec- 
tivamente la edad de 10 á 15 años en todas ellas, aquella 
que menor mortalidad ha rendido. 

Pasemos ahora al análisis de la mortalidad de i 899. Esta 
la dividimos para su estudio del modo siguiente: trece ca- 
pítulos abarca como las anteriores, desde o á 5 años, divi- 
diéndose después de 5 en 5 años, hasta los 60; correspondien- 
do de esta última edad, en adelante, á la vejez. Hago hinca- 
pié en este detalle porque, como se verá en el estudio de los 
años ulteriores, se observará otra división, siendo la actual 
enteramente particular á la Sección quinta de este Plantel, 
que así acordó considerarlas mientras que las aludidas obe- 
decerán, como se observará, á lo que suministren los datos 
del Gobierno del Distrito. 

En el primer trimestre de 1-899, pudo notarse que la ma- 
yor mortalidad corresponde, como se ha encontrado hasta 



MÉDICO NACIONAL 147 



aquí, á la edad comprendida de o á 5 años, con 56 defun- 
ciones. La vejez y la edad comprendida de 55 á 60 años, 
son las que, dando en este trimestre un igual número de 
defunciones, ocupan el segundo lugar, con i 2 muertes cada 
una. 

Me ocurre efectuar una comparación entre el primer tri- 
mestre de i8g8 y el mismo primer trimestre de 1899, por- 
que son los únicos que tiene tomados por separado y con 
curva especial esta Sección. 

Desde luego, alcanzó mayor mortalidad el año de 1899, 
por lo que á la niñez se refiere, llegando casi al doble. 
Cosa análoga acontece con la vejez, porque en este año 
fué mayor la cifra que en el anterior. Además, si se unen 
las cifras iguales que ya he mencionado, correspondiendo 
á edades avanzadas, arriba de 55 años, se obtiene la cifra 
24, esto es más que el doble de la análoga observada el 
año de 1898, por lo cual, puede afirmarse que los meses 
de enero, febrero y marzo de 1899, fueron más crueles 
para niños y ancianos, que los correspondientes al año 
anterior. 

La cifra diez, corresponde al tercer lugar, por lo que á 
mortalidad se refiere, en el trimestre ahora analizado, y 
toca á la edad relativa á los 25 y 30 años. 

Es la primera vez, que en el tiempo analizado, se nota 
tal cifra para estas edades. 

El cuarto lugar corresponde á la cifra seis, para tres co- 
lumnas de edades, á saber: de 5 á 10 años, de 30 á 35 
y de 45 á 50. No encuentro relación alguna entre estas 
cifras y las observadas en el primer trimestre de 1899. 

El número cinco, corresponde en esta vez á la mortali- 
dad observada entre los 35 y 40 años. Toca el número 4, 
como cifra de mortalidad, á las columnas que se hallan en- 
tre los 10 y 15 y los 50 y 55 años. Viene á continuación 

19 



14S ANALES DEL INSTITUTO 



la cifra tres, que es de las que en este trimestre denotan 
menor mortalidad y corresponde á las edades comprendi- 
das entre 40 y 45 años. 

Dos columnas terminan la serie en este primer trimestre 
de 1899, y son las menores en el número de muertes que 
originaron. Ambas marcan el número dos en altura y 
tocan á las edades de 15 á 20 años y de 20 á 25. En- 
cuentro que estas dos últimas columnas, están en relación 
con las anteriormente estudiadas, esto es, que en las eda- 
des á que me refiero en el primer trimestre de 1898, die- 
ron también corta mortalidad. Suma: 128. 

Veamos lo rpie se obtiene analizando los tres últimos tri- 
mestres del año de 1899, los cuales, como es sabido, se re- 
copilaron en conjunto con el objeto de acelerar los trabajos, 
desde el momento en que el número de empleados, aumen- 
tó en esta Sección quinta. 

Desde luego salta á la vista, la notable predominancia 
de las muertes que acaecieron en los primeros años de la 
vida, en los comprendidos de o á 5 años. 

Efectivamente, durante este período de tiempo, se veri- 
ficaron 2^-^=^ defunciones en la edad de o á 5 años. Toma- 
das así en conjunto, son mucho más notables en su magni- 
tud y hacen resaltar que, la segunda edad, como orden de 
im[)ortancia, dando 32 defunciones, no forma la tercera 
parte de la verificada en la niñez. La segunda en orden 
numérico, á que me he referido, es la vejez, á saber: la 
comprendida de 60 años en adelante. 

Viene en tercer lugar, en este conjunto de los tres meses, 
una edad que ya ha venido ocupando este mismo lugar, 
en los trimestres anteriores; quiero referirme á la de 5 á 10 
años, que dio 29 fallecimientos: unida á la primera infancia, 
da una cifra, que forma un máximo alarmante, para la mor- 
talidad de los niños, hasta los 10 años. 



MÉDICO XACIOXAL 149 



El cuarto luoar, toca en este período de tiempo, á la 
edad comprendida entre los 55 y 60 años, la cual arroja 
26 defunciones, que unidas á las de la extrema vejez, tiene 
como consecuencia, que es la edad avanzada la que ocupa 
el segundo lu^ar, en orden á la frecuencia de la muerte; 
cosa natural, si se tiene presente que es la avanzada edad 
la época de la vida, en la cual se está más cercano á la 
muerte, fin de la humanidad. 

El quinto lugar toca, con 25 casos en este conjunto de 
los tres meses, á la edad de los 25 a los 30 años. 

El hecho es también digno de mencionarse, porque ya 
se había encontrado cosa semejante, al hacer el examen de 
los trimestres de 1898. Con estos nuevos datos numéricos 
puede ya asegurase, que la edad de 25 á 30 años, es la ter- 
cera en orden á importancia, en estos dos años que llevo 
analizados, para producir la muerte, cosa que no debe sor- 
prender, si se recuerda que es la época de la vida en que, 
por razón natural, se exponen más que en otras á las dis- 
tintas causas de enfermedad, muchas de las cuales produ- 
cen la muerte. 

22 son las defunciones, que deben colocarse en orden 
descendente, en los 3 meses que ahora examino, y tocan 
á los individuos de 35 á 40, nueva época de la vida, en 
que se exponen las personas por sus actividades, á la 
muerte, consecuencia frecuente de esas mismas activida- 
des. 

Toca después su turno al número 20, como determi- 
nante de la mayoría de muertes en el orden descendente 
que analizo, y son las producidas entre los 40 y 50 años. 

Vienen á continuación los números menores de la curva 
que analizo. Toca la cifra 17 á las defunciones habidas 
entre 40 y 45 años. Guarda el siguiente lugar, la edad de 
50 á58 años, con 16 muertes; el número 13 sirve para se- 



150 ANALES DEL INSTJTUTO 



ñalar las muertes que se verificaron de los 30 á 35 años, 
siendo en esta vez, como en los anteriores trimestres, la 
época de la vida en que menos muertes hubo, cuando las 
personas tienen la edad que ocurre llamar de máximo de 
vigor, de los 30 á los 35 años. Ocupan lugar muy secun- 
dario, dos puntos de la curva que fijan en 10 el número 
de muertes habidas en los trimestres, y son las señaladas 
entre los 15 y 20 años, así como la que está entre los 20 
y 25. Son en realidad estos momentos déla vida, los mis- 
mos que en los otros trimestres ya analizados, los que 
dan la menor mortalidad, y toca el último lugar, con el 
número 3, á la edad comprendida de 10 á 15 años. El to- 
tal de defunciones que consta en la curva es de 458, no 
siendo igual al de 467, suma total verdadera de las muer- 
tes en ese período de tiempo, por ignorarse la edad en 9 
casos. He ahí el conjunto de hechos, que pueden inferir- 
se, estudiando la curva respectiva. 



MÉDICO NACIONAL 151 



Exposición relativa á las gráficas, en que consta el con- 
junto de mortalidad habida en la Municipalidad de Guadalupe 
Hidalgo, en los años de 1898 á 1908. 



Como asunto final de los trabajos llevados á cabo, en 
lo relativo á la mortalidad que estadio, se construyeron 2 
gráficas á líneas curvas y rectas, esto es, en forma radiada, 
de tal suerte que, analizando la piimera, puede verse^ cla- 
ra y brevemente, el número total de defunciones habidas 
en cada uno de los 11 años, de 1898, 1899, 1900, 1901, 
1902, 1903, 1904, 1905, 1906, 1907 y 1908, para indicar, 
según la longitud correspondiente á cada radio, el núme- 
ro de defunciones, que es lo que se trata de analizar. Pa- 
ra este objeto, se trazaron una serie de círculos concén- 
tricos, separados i centímetro uno de otro, correspon- 
diendo cada centímetro á 50 defunciones. Además, se 
unieron los extremos de los radios con líneas rectas, obte- 
niendo así un polígono irregular de 1 1 lados. 

El centro del polígono, corresponde á o, en cuanto á 
las defunciones; el primer círculo, á 50, y así, de 50 en 50; 
según llevo dicho, hasta el decimosexto círculo que co- 
rresponde á 800 muertos. 

De este modo pueden observarse tres períodos cre- 
cientes en la mortalidad, separados por tres momentos de 
menor mortalidad, como paso á explicarlo. 

Comienza la menor mortalidad el año de 1898, con 499 
defunciones; sigue el año de 1899, con 600; luego el de 



152 ANALES DEL INSTITUTO 



1900, dá 590 muertes, y el de 1901, que arroja 671. For- 
man estos 4 años, el primer grupo de tiempo, en el cual 
vino aumentando la mortalidad. 

Considero el 2" grupo formado por los 4 años siguien- 
tes: 19C2, 1903, 1904 y 1905, en los cuales la mortalidad 
fué respectivamente de 611, 600, 560 y 688. Cierto que 
entre las dos cifras extremas de este grupo, que son real- 
mente mayores que en los otros años, existen 2 cifras en 
las cuales el aumento no se verifica; pero, si se considera 
el período de 4 años, entonces sí se puede notar el au- 
mento á que me vengo refiriendo. 

Mucho más marcado es el mismo aumento, consideran- 
do el tercero y último grupo que he descrito, y es el com- 
prendido en los años de 1906, 1907 y 1908. 

Por último, en la Sección de mi cargo, se trazó una 
curiosísima figura en líneas radiadas, según las bases de 
las que acabo de describir, únicamente, que en la que 
ahora me refiero, cada radio corresponde á un grupo de 
enfermedades, y durante los i i años examinados se en- 
contraron 14 órdenes de enfermedades como causa de 
muerte, por eso decía, cada radio en la figura indica un 
orden de enfermedades; estos han sido connotados de 
acuerdo con la clasificación de Bertillón. 

Mirando la gráfica, se apreciará mejor que con las des- 
cripciones, su especial irregularidad, y analizándola puede 
verse que: el menor número de mortalidad correspondió 
en los 1 1 años, á enfermedades de los órganos de la loco- 
moción, con 5 casos; el segundo, á enfermedades de la 
piel y del tejido celular, con 26 casos; el tercero, á vejez, 
con 32 hechos; el cuarto, á estado puerperal, con 40 casos. 
Tocó el quinto lugar á las afecciones producidas por cau- 
sas exteriores, el sexto lugar se refiere, con 86 defuncio- 
nes en los once años, al aparato urinario y sus anexos. 



MÉDICO NACIONAL 153 



Viene ahora el séptimo lugar que corresponde, con 79 ca- 
sos, á vicios de conformación. Procede colocar después, 
en el octavo lugar, el capítulo titulado, «enfermedades 
mal definidas,» con 94 hechos. El noveno lugar viene á 
corresponder á los muertos de este capítulo, «primera in- 
fancia,» con I 16 hechos. El décimo lugar toca á enferme- 
dades del aparato circulatorio, con 175 casos. El 11." lu- 
gar, corresponde á las enfermedades de los órganos de 
los sentidos, con 388 hechos. El 12." lugar se refiere á en- 
fermedades generales, con 1,177 casos; el 13." toca á «las 
enfermedades del aparato digestivo» que originaron 1,844 
defunciones y, por fin, viene el lugar 14." que se refiere á 
«enfermedades del aparato respiratorio,» con 3,000 defun- 
ciones en los mismos 1 1 años. 

Estos datos numéricos, tan disímbolos, son los que dan 
á la gráfica el aspecto estrellado tan irregular que posee, 
de tal modo, que entre las dimensiones de uno y otro rayo 
de la estrella, hay ostensibles diferencias. 

Márcase en definitiva, que fué el aparato respiratorio el 
que alcanzó la más alta cifra de mortalidad: 3,000; dejan- 
do, por lo mismo, atrás al aparato digestivo, que dio 1,844 
defunciones. Menor fué todavía la cifra inmediata inferior, 
que correspondió á enfermedades generales, de 1,177, y 
mucho menor todavía, todas las demás que apenas suben 
de tres centt.^nas. 

IJej.mdo establecidos los hechos relatados, doy por con- 
cluido el análisis de los datos de mortalidad verificada en 
I I años, en la municij)alidad de Guadalupe Hidalgo. 

iat ^afe- óc t'a Sección 5* 



Nota. — El detalle de la inortalidad, relativo á edades, puede observarse en 
las curvas 1, II y III, que acompañan este trabajo. 



GUADALUPE HIDALGO. D. F. 

Morfaf/dac/ por edades duran/e /os eños de /898 á /SOO. 




/Vúm /. 



GUADALUPE HIDALGO, D.E 

Morfa//c/ac/ por ec/ades c/urar>/-e /os años de /S>0/ á /306. 




A/dm. //. 



GUADALUPE HIDALGO, D.F. 

Mortal/dad por edades durante los años de 1907 y 1908. 




Numero II L 



Al or\ n ü 



Mortalidad Anual en Guadalupe HiDALcaD.F 

1898 A 1908 




ENFERMEDADES QUE DETERMINARON LA MORTALIDAD 
EN GUADALUPE HIDALGO. D. F. 

Con erpresion de/ /o/a/ c/e c/eíunciones de cada una /898 a /908. 




i 



y^'" 



SECRETARIA DE INSTRUCCIÓN PUBLICA Y BELLAS ARTES 



ANALES 



DEL 



INSTITÜTI) llEDICd NiCIONU 



CONTINUACIÓN DE «EL ESTUDIO>^ 
TOMO XI-— NUM. 3. 



SITMARTO. 

Candelilla. Euphorbia cerífera. Alcocer 155 

El mosquito de la ciudad de México (Culex quiuquefasciatics, Say), 

por A. L. Herrera 163 

El Floripondio. Datura Arbórea, Linn. . 421 



MÉXICO 

IMPRENTA I. ESCALANTE, S. A. 

I. a GAI-LE DE 57 NÚM. 8. 
191 I 




EUPHOHBIA CERIFEHA. AI.COChlR 



CANDELILLA. „„.^«, 

NEW YOlW: 

Euphorbia cerífera, Alcocer. boTAMCaí 

oardbn. 



Aun cuando se principió desde 1905 el estudio de es- 
ta planta en el Instituto, no se había publicado sino una 
pequeña parte de él, porque se estaba en espera de la cla- 
sificación, la cual se retardó por falta de flores, pues no se 
lograron completas y en buen estado, sino en el mes de 
agosto del corriente año. 

Pudo entonces rectificarse la clasificación que provisio- 
nalmente se había hecho, y hoy se publican los estudios 
suficientes para que se pueda identificar el vegetal y uti- 
lizarlo fácil y económicamente en la industria. 



DESCRIPCIÓN BOTÁNICA. 

Planta vivaz de cepa crasa, tuberiforme y leñosa; tallos 
ó ramos múltiples, mimbreados, levemente flexuosos; al- 
gunos sub-dicótomos, cilindricos, estrangulados en algu- 
nos nudos; lampiños y de color verde glauco; tienen de 
30-45 cms., y aveces hasta de 75-80 de largo y 5 mms. 
de diámetro. 



156 ANALES DEL INSTITUTO 



Hojas caulinares esparcidas y distantes; sumamente pe- 
queñas y, por lo mismo, poco visibles en los tallos tiernos, 
son caedizas en los adultos y dan á los ramos del vegetal 
el aspecto de áfilos. Su color es moreno-rojizo obscuro, y 
llevan diseminados pequeños pelos blancos. Su forma no 
es común;lalámina colorida, — casi siempre encorvada ó re- 
torcida — de base ancha, se estrecha en seguida para ensan- 
charse después, formando un limbo lineal-lanceolado, acu- 
minado de 3-4 ó 5 mms, de largo por i mm. ó menos de 
ancho en su parte media. Esta lámina se articula sobre un 
peciolo verde, carnoso, hinchado, que se funde en el tallo 
y lateralmente se dilata para sostener las estípulas (rudi- 
mentarias?) rojizas y vellosas que parecen dos puntos co- 
loridos. 

Los ramos llevan en su extremidad superior grupos de 
2-4 hojas tiernas (yema terminal), lanceoladas y á veces 
coloridas, en las que es más visible la tumefacción del pe- 
ciolo que disminuye gradualmente de arriba á abajo hasta 
ser poco aparente en las cicatrices inferiores. 

Las inflorescencias axilares son cimas uníparas contraídas 
con involucros muy pequeños, coloridos, vellosos y caedi- 
zos, unos completos y otros incompletos. Los involucros 
completos que tienen un pedicelo corto y rollizo con dos 
brácteas, oval-agudas y opuestas en su base, son casi hemis- 
féricos y llevan en su borde 5 lóbulos membranosos, dividi- 
dos en dos grandes dientes, cuyos márgenes son aflecado- 
dentados, y alternan con 5 glándulas reniformes y enteras 
(aveces divididas por un estrangulamiento de su parte me- 
dia en dos redondas ó discoideas), de color rojizo ó púrpura 
obscuro, con pelitos escamosos blancos; glándulas que lle- 
van un apéndice oval petaloide y extendido, 2-3 dentado 
en su extremo libre, y que blanco ó algo rosado por enci- 
ma suele ser de color obscuro, casi morado por debajo. 



MÉDICO NACIONAL 157 



Flores masculinas 4, articuladas al nivel de las glándu- 
las; con las anteras separadas y divergentes y las bracteo- 
las numerosas, blancas y aflecadas. 

Flor femenina con los caracteres comunes del género, 
siendo 2 fidos los estilos rojos; y lo mismo los tiene el pe- 
queño fruto, pedicelado y 3 lobado, de 3-4 mms. de lar- 
go, y cuyos tres granos son foveolados. 

Los involucros incompletos carecen de la flor central fe- 
menina; y como fueron los únicos que florecieron y se ob- 
servaron durante el año de 1909, en la planta viva que po- 
see el Instituto Médico, se aseveró que la especie debía 
ser dioica; pero habiendo floreado en este año los involu- 
cros completos, debe considerarse la planta como polí- 
gama. 

El color blanquizco de los tallos depende de la gran can- 
tidad de cera vegetal de que está revestida su epidermis; 
lo que ha dado lugar á diversos ensayos de explotación de 
esa cera; y probablemente el origen del nombre vulgar es 
á la vez la forma especial de los ramos, y la circunstancia 
de estar cargados de cera; esa circunstancia induce á pro- 
poner como nombre específico el de EupJiorbia cerífera 
que está al frente de esta descripción. 

La Candelilla vegeta en los Estados del Norte de nues- 
tro país y en los del Sur de la República vecina. 



CERA. 



Para extraerla conviene dividir la planta en trozos de 
cuatro á cinco centímetros de largo, los cuales se envuel 
ven en tela de alambre y se colocan dentro del agua de 



158 ANALES DEL INSTITUTO 



una caldera calentada por vapor, para que la cera se fun- 
da y suba á la superficie del agua, de donde se puede re- 
coger dejándola escurrir por una abertura de la pared de 
la vasija. 

El producto obtenido por este procedimiento es de co- 
lor gris amarillento, algunas veces casi blanco, porque en- 
cierra cierta cantidad de agua. 

Cuando no la contiene, ni tierra, es de color muy obs- 
curo, casi negro; pero la cera cruda está siempre mezcla- 
da con tierra y materia leñosa. 

Para purificarla recomienda el Sr. j\Ic. Connell Sanders 
filtrarla caliente por carbón animal, para lo cual se coloca 
éste mezclado con viruta de hierro que sirve para conducir 
el calor, en un recipiente, de hierro también, de forma 
cilindrica, con paredes dobles para que entre ellas circule 
vapor que le proporcione constante calor. 

Al salir de los filtros está la cera con color amarillento 
obscuro, que puede trocarse en amarillo claro ligeramen- 
te verdoso, dividiendo en capas delgadas la masa, ponién- 
dolas al sol por I 5 ó 20 días y rodándolas de cuando en 
cuando con una mezcla de partes iguales de alcohol y 
esencia de trementina y 5% de ácido oleico. 

El rendimiento de la cera purificada, calculado sobre el 
peso de la planta seca, varía según la edad y origen de 
ésta, y es por lo regular de 2.5 y 5%. 

Esta cera es menos dura y menos quebradiza que la de 
carnauba, y fundida es más viscosa que ella; es más dura y 
más quebradiza que la de abejas, y más bien tiene aparien- 
cia de resina que de cera. 

Las propiedades de la cera varían, especialmente, según 
la época del año en que ha sido recogida laplanta, y su edad 
y origen. En la tabla siguiente se encuentran las constantes 
físicas y químicas obtenidas con distintas muestras de cera. 



MÉDICO NACIONAL 159 



Limites de variación. 

Densidad, y|° de 0.9820 á 0.9856 

índice de refracción, á 85" 1.4545 ,, 1.4626 

Acidez {miligramos de KOH) , 12.73 , , 18. 11 

Cifra de saponificación ,, 35.0 ,, 86.50 

Cifra de Reichert-Meissl 0.53 ,, 7.69 

Absorción de Yodo , 14.42 ,. 20.40 Va 

Materia no saponificable ,, 76.7 ,, 77.27% 

Proporción de hidrocarburos , 42.49 ,, 59.70% 

* Hidrógeno desprendido por la descom- 
posición de alcoholes, á o" y 760 mni. .. 35-35 (^- c. 



Por lo común la cera de invierno tiene más alto el pun- 
to de fusión, la densidad, la acidez, la cifra de saponifica- 
ción, la absorción de yodo, y la riqueza en hidrocarbu- 
ros; menos cantidad de ácidos volátiles y color más obs- 
curo. 

Para aislar los hidrocarburos con el propósito de des- 
cubrir su composición química, se tomó el residuo del tra- 
tamiento de la cera con cal potasada, es decir, la cera li- 
bre de alcoholes superiores de la serie grasa y se trató por 
alcohol absoluto y bencena, para disolver los hidrocar- 
buros. 

Después de filtrada esta solución se evaporó y se hizo 
cristalizar varias veces, y el producto se trató en seguida 
con anhidrido acético en presencia del acetato de sodio 
anhidro, para descomponer toda huella de alcoholes su- 
periores. 

El producto, cristalizado varias veces previa solución en 
bencena y éter sulfúrico, dio una substancia blanca, cris- 
talina, con punto de fusión casi constante entre 67° y 68° C. 

* Este dato se refiere á una cera de plantas recogidas en el vei-ano. 



160 ANALES DEL INSTITUTO 



El análisis elemental de este producto dio el resultado 



siguiente: 



A. B. 

Carbono 84.5(),9í; 85.47% 

Hidrótjeno 14.03% 14. 12% 



Una determinación del peso molecular por el método 
ebullioscópico di(5 el número 511; de manera que es pro- 
bable que la fórmula del producto aislado esté compren- 
dida entre C.^' H'^* y O^ H"^; es decir, entre el hentriacon- 
tano y el pentriacontano de la serie de las parafinas, y no 
es imposible que se trate de una mezcla de varios de es- 
tos hidrocarburos saturados. 

La cera se disuelve fácilmente en cloroformo, éter sul- 
fúrico caliente, bencena y esencia de trementina. El al- 
cohol absoluto disuelve 65% en caliente, y la parte que no 
lo hace se funde á 68° C.,y está compuesta, principalmen- 
te, de hidrocarburos. 

Parece que las plantas que han vegetado cerca de las 
costas, contienen menos cera y más látex cauchífero que 
las del interior del país, lo que quizá depende de la alta 
temperatura y exceso de humedad en que se han desarro- 
llado. 

En el Boletín Imperial de Londres se ha publicado un 
análisis de la cera de candelilla, y los Sres. R. F. Haré y 
A. P. Bjerregaard han publicado otro en «The Journal of 
Industrial and EngineeringChemistry» de los Estados Uni- 
dos, que difieren entre sí y con el consignado anteriormen- 
te, como puede verse comparándolos con ellos, para lo cual 
se copia aquí: 



MÉDICO NACIONAL 161 



Instituto Haré 

Imperial. y Bjerregaard. 

Punto de fusión 77°4 - - - ■ 67°© á 68°o 

Densidad á 15^» 0.9473 .. .0.9825 

Cifra de saponificación 104,1... 64.9 

Acidez 0.03 .. 12.4 

Absorción de yodo 5-23% 36.8% 

No saponificaiale gi.2% 

Materia mineral (ceniza) 0.34% 

Ácidos grasos 6-57% 

índice de refracción 1.4555 a 71 °C. 

Comparando estos análisis se llega á pensar que el pu- 
blicado por el Instituto Imperial se refiere á una cera su- 
mamente impura, ó no extraída de la candelilla. El de Ha- 
re y Bjerregaard es muy parecido al del Sr. Sanders y las 
diferencias observadas se deben quizá á la manera co- 
mo, estos señores han preparado la muestra por cristali- 
zación en el alcohol, y también á que se trata de una cera 
derivada de una sola variedad de la planta. 

En el «Chemist &Druggist» de Londres, correspondien- 
te al 6 de agosto de 1 910, se lee lo siguiente: «Según el 
Cónsul Americano en Hamburgo, los fabricantes de dicha 
ciudad no consideran la cera de candelilla mexicana igual 
á la de carnauba, para los usos industriales, sino única- 
mente para la fabricación de grasa para zapatos. La cera 
de candelilla se vendía en Hamburgo al precio de 155 
marcos por 100 kilos, pero se prefiere siempre la carnau- 
ba. Los fabricantes de velas no la aceptan porque se fun- 
de á 7 5° y la carnauba entre 83° y 91° C; pero el bajo pun- 
to de fusión de la cera de candelilla es ventajoso para la 
fabricación de grasa, aunque para lograr su aceptación sea 
necesario probablemente que se obtenga á precio más 
bajo que la carnauba.» 

Además de la ventaja proveniente de la temperatura de 
fusión, tiene la cera de candelilla, para la fabricación de 



162 ANALES DEL INSTITUTO 



betún y grasa para zapatos, la cualidad de presentar su- 
perficie muy dura y brillante, y por su viscosidad no deja 
evaporar fácilmente la esencia de trementina ni los otros 
disolventes que de ordinario se emplean para estos pre- 
parados. 

Puede también aprovecharse la citada cera para fabri- 
car barnices, sobre todo de color, pues después de haber- 
se evaporado los disolventes de ellos queda una superficie 
brillante, resistente y duradera. 

El Señor McConnell Sanders cree que la cera de cande- 
lilla, sola ó mezclada con caucho ó gutapercha, puede uti- 
lizarse con gran provecho como aislador para aparatos 
eléctricos. Las mezclas citadas tienen consistencias que 
pueden hacerse variar mucho, y se disuelven en cloroformo, 
bencena y bisulfuro de carbono, lo que facilita demasiado 
su empleo en forma de barniz, ó de esmalte, para la fabri- 
cación de dinamos y otros aparatos eléctricos. 

Puede utilizarse también la cera de candelilla en subs- 
titución de la goma laca para fabricar lacres; en mezclas 
destinadas para obtener moldes de dentaduras postizas; 
para hacer impermeables papeles y lienzos, y para prepa- 
rar tintas para litografía, ceras para pisos, barnices para 
metales, y otros muchos compuestos en que se requiere 
cera que se funda á alta temperatura, que sea dura y que 
resista la acción química de muchos cuerpos. 

La cera de candelilla, vendida abajo precio y entregada 
pura, será casi seguramente muy bien recibida por los fa- 
bricantes. F.sos requisitos se satisfacen con facilidad y por 
consiguiente la explotación de la citada substancia será be- 
neficiosa. 

Nota. — Este artículo ha sido redactado teniendo á la vista los estudios del Sr. 
Gabriel Alcocer, encargado del Departamento de Botánica, y del Sr. J. McCon- 
nell Sanders, Jefe de la Secci<3n de Química Industrial, ambos del Instituto Mé- 
dico Nacional. 




Culex fatijans (macho ) 

SEGÚN GOELDl 




Culex fa%ans (hembra) 

SEGÚN GOELDI 



MÉDICO NACIONAL 163 



EL MOSQUITO DE LA CIUDAD DE MÉXICO 



(Cui.F.x quixqup:kasciatus Say). 



FOK, j^. Tj. ü 3í]I^I^:B e,^. 



Introducción. — La plaga de mosquitos apareció en la 
Ciudad de México hace unos 24 años. Fué importada de 
los Estados Unidos, tan pronto como se establecieron los 
Ferrocarriles Central y Nacional. 

Anteriormente se encontraban algunos mosquitos en los 
jardines, particularmente una especie cosmopolita (Culex 
nigripes), muy común en el Bosque de Chapultepec. 

No había plaga, propiamente dicha. Se enviaron ejem- 
plares de mosquitos al Sr. Williston, y más tarde al Dr. 
L. O. Howard, Jefe del bureau de Entomología de Was- 
hington, quien me informó que se trataba del Culex píui- 
gens, actualmente Culex quinquefasciatus. Me ocuparé ex- 
tensamente de esta especie. 

f- Clasificación y descripción del Culex quinquefasciatíLs 
ó Cítlex fatigans. DistriMición Geográfica. Variedades, Im- 
portancia medica!^' 

* Segáa Blanchard. Les Mnustiques, p. 355. 



164 ANALES DEjL INSTJTUTO 



Según la clasificación de Blanchard, pertenece á los In- 
sectos Nematoceros ó Macroceros, suborden de los Díp- 
teros, provistos de largas antenas filiformes, de más de seis 
artejos, adornadas con pelos dispuestos por verticilos más 
ó menos densos. Pertenece á la familia de los Culicidos, 
por no tener sutura en forma de V en el tórax, ni espolón. 
Alas sin vellos. Cabeza sin ocelas. Patas largas, así como 
las antenas, con más de 12 artejos, nervadura costal pro- 
longándose en todo el borde del ala. 

Insectos muy delicados. Antenas largas y plumosas, so- 
bretodo en el macho. Palpos rara vez pendientes, casi 
siempre rígidos y largos, algunas veces tan largos como la 
trompa. Esta, larga y dirigida hacia adelante, excepto en dos 
géneros. Tórax levantado, como joroba. Patas largas y fi- 
nas, ineptas para la marcha. Alas delicadas, comunmente 
con más de seis nervaduras longitudinales; escamas sobre 
las nervaduras y en toda la longitud del borde posterior. 

El desarrollo se hace en las aguas estancadas. Larva 
ápoda, eucéfala, adaptada para el nado, provista de ojos, 
anfineústica. (Culex, Anopheles) ó metaneústica. (Core- 
tJira). Labio inferior representado por una lámina triangu- 
lar dentada. Extremidad posterior diversamente conforma- 
da, pero siempre provista de apéndices en relación con la 
locomoción ó con la respiración; lleva los dos orificios es- 
tigmatices únicos, en los cualesdesembocanlosgruesostron- 
cos traquéanos longitudinales, que inhalan el aire atmos- 
férico. (Culex, A7iophe¿es, MacJUonyx). La ninfa está orga- 
nizada para el nado; tiene forma de clavo de cabeza gruesa 
ó de signo de interrogación; las patas del imago, en vía de 
evolución, están replegadas bajo el tórax. 

Esta familia se divide en dos grupos naturales, caracte- 
rizados por sus costumbres y por algunos detalles de su 
anatomía ó de su evolución, los CorelJwinae y los Cii/ici- 



MÉDICO NACIONAL 165 



nae: éstos tienen trompa larga, palpos rectilíneos, para- 
lelos á la trompa y llegando á tener su longitud; alas 
cubiertas de escamas sobre las nervaduras y en el borde 
posterior. 

Insectos de los bosquecillos y jardines. Penetran gene- 
ralmente á las caballerizas, establos y casas. Pican al hom- 
bre y á diversos animales y desempeñan un papel conside- 
rable en la propagación de diversas enfermedades. 

DeterminaciÓ7i del género por medio de la clave de Theo- 
bald. 

Sección A. Trompa formada para la succión. Metanoto 
desnudo. 

c. Palpos cortos en la hembra, largos en el macho. Hor- 
queta anterior larga. En este grupo, las nervaduras trans- 
versas y las escamas de las alas forman los principales ca- 
racteres distintivos. 

Síib-fainilia III. Cíilicinae. 

B. Patas uniformemente escamosas, escamas en forma 
de pala. 

Escamas de las alas pequeñas, las laterales en forma de 
bastoncillos. Cabeza y escutelo con escamas especiales. 
Genero Qdex. Determinación de la Sección á que perte- 
nece la especie: 

Alas no manchadas, patas no anilladas. Sección IX. Mo- 
reno obscuro, con escamas moreno dorado, con 2 ó 3 lí- 
neas longitudinales negruzcas, anillos del abdomen, blanco 
crema, encorvados.' 

Bibliografía y sinonimia.'^ 



1 Según R. Blanchard, (^Zíí Motistiques, p.35^) ^1 ci^ie copiamos en la parte des- 
criptiva. 

2 Según Howard,en carta que nos envióel 4 de Enero de 1910, no existeen Mé- 
xico el Culex pipiens. Le remitimos ejemplares del mismo mosquito que identificó 
en 1900 como Culex punges y nos contestó que es Culex quinquefascialHS Say (cu- 
bensis Bigot =punc;ens Howard & Coquillet= fatigans Wiedemann.) 



166 ANALES DEL INSTITUTO 



Culex fatigans ^ Wiedemann, 1828. — Wiedemann, 
1828, I, p. 10,17.— Bigot. 1891, P- 251, 1896, p. 2>0'— 
Giles, 1899, p. 65, fig-. 3; 1900 c, p. 298, 97; 1901 c, p. 
159; 1902, p. 438, 84. — Low, 1901 a y b. — Vincent, 
1901, — Thompson, 1901. — Theobald, 1901, b, p. X; 1901, 
c. II, p. 151, 120, pl. XXIX, fig. 114 — 115; p. 355; 1902 
a, p. 391. — Durham, 1902, p. 50 y 57, Aitken, 1902, p. 
326. — Rcvue Scicnt. 1902, I, p. 250. — Ed. y Et. Sergent, 
1903, p. 10 y 17. 

Culex pungens. Wiedemann, 1828, I, p, 9, 16, — Wal- 
ker, 1848, p. 7. — Osten-Sacken, 1878, p. 18. — Howard, 
1896, p. 9 y 22; 1900, cr, p. 30. — Giles, 1900 r, p. 294,94. 
— Smith, 1901. 

C^ilex aestuans. Wiedemann, 1828, I, p. 11, 20. — Gi- 
les, 1900 c, p. 308,107. 

Cíilex pallipes. Meigen, 1838, VJT, p. 1,19. — (rimmer- 
thal, 1845, p. 293,13 (?). — Ficalhi. 1896, p. 280, 41. 

CmÍcx cubensis. — Bigot, 1857, p. 329. — Osten — Sa- 
cken, 1878, p. 19. 

Cídcx anxifer. — Bigot, 1859. — Bigot, 1859, p. ii7,pl. 
II. fig. I. — Daruty de Grandpré y d'Emmerez de Char- 
moy, 1900, p. 5, pk I- fig. 1-3- 

Culex Macleayi. — Skuse. i88g. — Skuse, 1889, ¡). 1746, 
209. — Giles, 1900, r. p. 312, 116. 

Hetcronyclia dolosa. Arribálzaga, 1891. — Arribálzaga, 
1891, II, p. 15Ó, I. — Giles, 1900, c, p. 302, 102. 

Grey Mosquito. Ross, \^<^% d, c. 

Lídex Skusei. Giles, 1900. — Giles, 1900, c, p. 292, 92. 

Culex pungens. Wiedemann, 1828 (non Robineau — 
Desvoidy, 1827), — C. aestuans Wiedemann, 1828. — C 
pallipes Meigen, 1838 (non Robineau — Desvoidy, 1827; 

••■ No sabemos si esta sinonimia será aceptada por Howard (Véase más adelante 
lo que nos dice sobre el particular). 



MÉDICO NACIONAL 167 



non Macquarb, 1838), —C c?íóe7¿sis Bigot, 1857. — C. anxi- 
fer Bigot, 1859). — C. Macleayi Skwáe, 1889. — Hetero- 
7iyc ha dolosa lKYÚbk\z?ig'A, 1891. — C. Skusci, Giles, 1900.* 

Diagnosis . «Fíiscus; tJioi'ace bivittato; abdomine albo fas- 
ciato; pedibíLs flavidis.» Wicdcinami. 

«Fíiscus; abdomine incisuris albidis; rostro flavo ápice 
fusco; pedibtis pallideflavis, tarsis fuscis» Meigen. (Véanse 
las Figuras i á 37 y 39.) 

9 Cabeza morena en los lados; escamas blanco crema, 
en pala; en el medio, escamas en podadera, moreno dora- 
do, más ó menos claro ó aun crema, y escamas en tornillo 
moreno ocráceo. O/os estrechamente circundados de cla- 
ro, rodeados de sedas morenas y negras. Antenas de plu- 
mosidad clara. Trompa de escamadura moreno obscuro, 
tirando al violáceo, más clara en el vértice y algunas ve- 
ces, también, en medio. Palpos velludos. Tórax con 2 lí- 
neas sombrías submedianas, en las partes desnudas, algu- 
nas veces también una línea media; escamas en podadera, 
dorado claro, algunas veces ensanchadas. Sedas negras, 
en 3 series. Escíitelo de escamadura dorada ó crema, bor- 
deado de sedas morenas, en número variable. Abdomen 
moreno obscuro; segmentos bordeados de sedas moreno 
dorado pálido, adornadas con un círculo blanco basilar, di- 
latado en medio; manchas blancas laterales; primer segmen- 
to con dos manchas ocráceas, ó mejor violáceo. Vientre 
salpicado de blanco. Alas sobrepasando al abdomen. Es- 
camas morenas y moreno púrpura (Fig, 6), más largas en 
la 2.'' 3.'' y 4."" nervaduras, sobre la rama anterior de la 5."", 
la extremidad de la b^ y sobre las dos horquetas. 

La anterior de aquéllas más larga y más estrecha que 



■'■■• Según el Dr. L. O. Hovvard, el Culex faligans es el Ciilex qiiinqitcfasciatus, 
(i;i littera). Este Cnlex qit.inqnefascialns es sinónimo de ?C. inipiger Walker (según 
lloward)!! — Blanchard. «Les Moustiques.» p. 374. 



168 ANALES DEL INSTITl'TO 



la posterior. Transversa posterior un poco más larga que 
la media, de la que está separada por una distancia igual 
á dos veces su longitud próximamente. Patas morenas; fé- 
mures más claroshacia abajo, manchados de amarillo en el 
vértice; sedas moreno claro en las tibias; las del tercer par 
un poco más largas que el primer tarsiano. FóruiíLla nn- 
geal. o. o — o. o — o. o; uñas de mediana talla. 

9 Antenas circundadas de claro, con verticilos moreno 
obscuro; trompa moreno ocráceo, dilatada hacia la extre- 
midad, después acuminada en la punta; escamadura mo- 
reno púrpura obscuro; /¿í/^í?^ más largos que la trompa, 
afilados y circundados de claro hacia su primer tercio;y¿?r- 
nmla íingeal: i . i — i . i — o. o. 

Longitiid: 4""" á 5""" 5. 

Caracteres de la larva del Culex quinquefasciatus. 

Según la clave del Sr. Harrison G. Dyar ( United States 
Department of Agricíiltnre. Washington, D. C. — Circic- 
lar N." y2. Key to the Known Larvae of tlic Mosquitoes of 
the United States). Véanse las Figuras 2, 7, 8, 21 á 31. 

Larvas con un tubo respiratorio alargado. Flotan aba- 
jo de la superficie del agua, casi siempre oblicuamen- 
te. El último segmento, más alia del tubo respiratorio, 
con un pincel ventral en medio del segmento y atrás. Sub- 
familia'. CuLiciNAE. Pincel bucal doblándose hacia adentro, 
como penacho, vibrátil, casi siempre moviéndose conti- 
nuamente. Se alimentan con organismos microsc(5picos y 
detritus vegetales. Antenas con pinceles hacia afuera en 
una escotadura, parte apical de la antena más delgada; tu- 
bo respiratorio largo, casi tres veces tan largo como an- 
cho, una mancha de espinas en el peine lateral del octavo 
segmento; segmento anal sin pinceles enfrente del pincel 
ventral; tubo respiratorio con cuatro pares de pinceles ha- 
cia afuera y posteriormente, el sub-apical desviado á un la- 



MÉDICO NACIONAL 169 



do. (Tubo respiratorio cinco veces más largo que ancho, 
su pectén tiene 15 dientes, pelos sub dorsales del 3/' 74." 
segmentos abdominales, dobles. Ctilex pipiens). Tubo res- 
piratorio 4 veces más largo que ancho, su pectén tiene 9 
dientes; pelos sub-dorsales del 3," y 4." segmentos abdomi- 
nales, simples. CílIcx fatigans^\<^<\^\VíAww {quinqiLcfascia- 
tus Say.) 






Habitat del Cíilex ptiiLgeiis ó qíiinqíiefasciatíLs, segi'tn Ho- 
ward. 

(The Mosfjuitoes of the S. U. 1900, p. 30). 

Culex pungens Wied. 

Habitat. White Mountains, N. H.; Beverley, Mass., 
Sept. 5; Cambridge, Mass., Septiembre 16 to Noviembre 
5; Boston, Mass; Baltimore, Md, Noviembre 5 (Nat. Mus.), 
Noviembre 26 (Lugger); Charlton Heights, Md., Diciem- 
bre I (Pratt); District of Columbia, Enero 30, Marzo 5, 
Mayo 6 y 15, Junio 28, Julio 11, Agosto, Octubre 10, 15, 
25 y 31, Noviembre 4, 8, 13, 16 y 23, Diciembre 23 
(Pergande); Ithaca, N, Y., Mayo 29, Julio 17, Agosto 28 
(Comstock); Illinois (Nason); Minnesota (Lugger); Lincoln, 
Nebr., Septiembre 20 (Bruner); Lexington, Ky., Noviem- 
bre 10 (Garman); New Orleans, La., Diciembre 17 (Ho- 
ward); San Antonio, Texas, Mayo 5 (Marlatt); Georgia, 
Agosto, (Coquillett); Portland, Jamaica (Johnson); Ciudad 
de México(Barrett); Distrito de Colombia, Agosto 22 y 28, 
Septiembre i ." (Barber); Jackson, Va., Octubre (Thayer); 
Stillwater, Okla., Junio (Bogue); Filadelfia, Pa. (Woldert); 



170 anai.es del instituto 



Nueva Orleans, Luisiana, Junio (Veazie); oriente de Texas 
(Woldert); Summit, New Jersey, Mayo (La Rué Holmes); 
Middletown, Coiin., Junio (Davis); Cuba, Lazear. 

Habitat'^ Especie muy extendida en la zona intertropi- 
cal; se extiende aún más allá de ésta, principalmente en el 
hemisferio austral: España, Portugal, Gibraltar, Argelia, 
Egipto, Indias (Madras, Calcuta, etc.), Birmania, Estrecho 
de Malaca, China (Hong-Kong, Foutcheou), Australia, 
Islas Fidji, Isla Mauricio, Reunión, Madagascar, Zanzíbar 
y regiones vecinas (Mombassa), Natal, costa occidental 
de África (Senegal), República Argentina, Brasil, Guya- 
na, América Central, Antillas (Trinidad, Barbadas, San 
Vicente, Jamaica, etc.), Bermudas, Estados Unidos. Espe- 
cie desconocida en Francia y en Italia; señalada en Curlan- 
dia por Gimmerthal, pero aparentemente por error. 

Observaciones. En los Estados Unidos, donde este in- 
secto es muy común, Howard ha estudiado cuidadosa- 
mente sus metamorfosis (Véase más adelante). En Was- 
hington, este Mosquito es bastante común en estío, aun en 
los barrios en que no hay agua estancada, pues se desa- 
rrolla entonces en las atargeas. La especie presenta cier- 
tas variaciones, que se refieren especialmente al color, la 
nerviación de las alas, y las sedas del escutelo. Estas, por 
ejemplo, varían de 6 á 9 en el lóbulo medio. 

Según estas variaciones, Theobald admite 4 sub-espe- 
cies distintas, además del tipo establecido en vista de los 
ejemplares de la India. 

I.** Sub-especie hUco-annulatus. — Tórax con vestigios 
de las líneas glabras sub-medias. Abdomen circundado de 
anillos curvos, rubios, con manchas laterales de un blanco 
puro. 

2." Sub-especie //'/-///¿¿"íí/zí^. — Una línea media de sedas 

* Según Blanchard. 



MÉDICO NACIONAL 171 



que dan al tórax la apariencia de que estuviese señalado 
con tres líneas longitudinales, 

3.° Sub-especie Macleayi. — {Culex Macleayi, Skuse). — 
Tórax marcado con 2 líneas glabras sub-medias, dilatadas 
hacia su terminación anterior. De Australia. 

4." Sub-especie Skusei. (C. Skusei, Giles). Tórax con 
vestigios de 4 líneas glabras paralelas. Anillos del abdo- 
men rubio pálido; manchas laterales blancas. — De Aus- 
tralia. 

Ross ha reconocido en las Indias, que el Culex fatigans , 
que designaba al principio con el nombre de «Grey Mos- 
quito» (Mosquito gris), era el agente de diseminación de 
los Hematozoarios de los Páseres ( Haeinoproteus Dani- 
levsky y probablemente, i'¿imh'\é\-\, Halter¿d¿M7?i Danilevskyi); 
sus observaciones, de que nos ocuparemos más adelante, 
tienen una importancia histórica considerable, puesto que 
han sido el punto de partida de todos los descubrimientos 
recientes acerca del paludismo y el papel patogénico de los 
Mosquitos. 

No se limita á esto la misión del C. fatigans ó quinque- 
fasciatíLs: transmite también al hombre la Fila^'ia Baiicrof- 
ti, á lo menos en las Pequeñas Antillas (Low, Vincent), y 
en Mauricio (Daruty de Grandpré); y al perro, la Filaría 
immitis, al menos en Australia (T. L. Bancroft). 

Los tipos de C pallipes Meigen existen también en el 
Museo de París, donde están representados por 2 9 de Es- 
paña y por detritus de tórax. 

En 1898, el Profesor Ronald Ross reanudó sus investi- 
gaciones sobre las Plasmodia.s del Passeí^ indicns y pudo 
seguir la evolución esporogónica en el organismo de un 
Ctilex gris, que pudo ser identificado como Cnlex pipiensi^ 

* Eli esto hay una contradicción, pues el mismo Dr. Blancliard dice, en la página 
357 de su obra sobre mosquitos, que el «Grey Mosquito» es el Culex fatigans. 



172 ANALES DEL INSTITUTO 



demostró, además, que un Ciíle.r, infectado experimental- 
mente y cuya saliva encierra esporozoitos más ó menos 
numerosos, es capaz de inocular, por sólo su piquete, á un 
Gorrión sano. 

Estas observaciones capitales han sido el punto de par- 
tida de todos nuestros conocimientos recientes sobre el pa- 
ludismo, la fiebre amarilla, la filariosis y otras enfermeda- 
des temibles que transmiten los Mosquitos. La Sociedad 
Real de Londres envió á Daniels á las Indias, para que 
comprobase los resultados obtenidos por Ross, y estos re- 
sultados fueron plenamente contirmatlos. La Academia de 
Ciencias de Estocolmo consai^ró estos descubrimientos, 
concediendo á Ross el premio Nobel de medicina para el 
año 1902. 

Ciertas formas de Plasmodias aviarias se desarrollan 
igualmente en el Ctilex fatigmis de his Indias. 

Es probable que el Culcx fatigans ó quinquefasciatns de 
las Indias contribuya á la diseminación de los Hcemoproteus 
(parásitos endoglobulares de la sangre de las aves). 

Durham y Myers dicen haber encontrado en la trompa 
del Cu/ex fatigans ó quinqíiefasciatus un pequeño bacilo 
(de la fiebre amarilla); pero la falta de cultivos deja alguna 
duda acerca de esto. 

La migración de las larvas de Filaría Bancrofti se veri- 
fica cuando los Mosquitos pican un animal de sangre ca- 
liente, y no tiene lugar cuando el insecto chupa frutas 
(Manson): tal vez las larvas son capaces de distinguir un 
jugo vegetal de la sangre de un mamífero. Lowy Vincent 
llegan á la misma conclusión en sus observaciones acerca 
del Ctdex fatigans. 

La filariosis es común en toda la zona intertropical y aun 
pasa este límite, sobre todo hacia el Norte. Son los agen- 
tes principales de esta diseminaci(')n, ciertos culicidos que 



MÉDICO NACIONAL 173 



tienen casi la misma distribución geográfica, como el Cu- 
lex qiiinqíLefasciahis y la Stegomyia calopíis. 

El primero de estos insectos desempeña el papel indica- 
do en las Pequeñas Antillas (Low), en la Trinidad (Vincent) 
y en la Isla Mauricio (Daruty de Grandpré). Se remonta 
hasta España y Portugal, lo que constituye un peligro per- 
manente para el Suroeste de Europa/ 

El Ciclex q^LÍnqtLefasciatíLS puede ser uno de los huéspe- 
des intermediarios de la Filaría immitis. Las metamorfo- 
sis que la Microfilaria sufre en el cuerpo del mosquito, son 
semejantes á las que presenta la Filaria iioctítrna, con la 
diferencia de que se verifican en los tubos de Malpighi y 
no en los músculos torácicos. 

2." Historia de la vida del Mosquito (Culex pungens ó 
sea Culex qíñnquefasciatns) por el Dr. L, O. Howard.^ 

Este mosquito, muy común y extensamente distribuido, 
se encuentra desde las Montañas Blancas, en New Hamp- 
shire, hasta Cuba y desde la Colombia Británica hasta Mé- 
xico. 

Deposita sus huevos en número de 200 á 400, en una 
masa que tiene forma de balsa, en la superficie del agua. 
Los huevos están colocados en series longitudinales, de 6 
á 13, habiendo 3 á 4 ó 40 en cada hilera.^ La masa de hue- 
vos es de un color gris moreno por encima y blanco phi- 
teado por debajo, debiéndose este último color á una pelí- 
cula de aire. Ponen las hembras en la mañana temprano, 
antes del amanecer, y si hace calor, nacen á las dos de la 
tarde del mismo día. Las larvas son pequeñas y activas y 
se conocen con el nombre de «maromeros.»'* Se les ve fre- 



1 Y de México (?). (H.). 

2 The Insect Book, p. 104. 

3 En cada huevera hay 200 á 400 hiievecillos. 

4 En México las confunden vulgarmente con las larvas de efímeros, mosco (Nolo- 
necta), Tanypits (fig. 38), etc. (H.). 



174 AKALES DEL INSTITUTO 



cuentemente en las barricas abandonadas y en las piletas 
de las caballerizas. La punta del abdomen está provista de 
un largo tubo respiratorio, con dos grandes vesículas aé- 
reas que se extienden casi hasta la punta, en la cual tienen 
un doble orificio guarnecido de cuatro paletas. Este tubo 
nace en el octavo segmento del abdomen. El noveno lleva 
en la punta cuatro paletas y seis pelos. Las paletas tie- 
nen el aspecto de branquias, aunque probablemente sólo 
sirven para el nado. Las partes de la boca están curiosa- 
mente modificadas, provistas de largas pestañas constante- 
mente en vibración, atrayendo y dirigiendo ala boca peque- 
ñas partículas de materias animales y vegetales del agua. 
Los «maromeros» permanecen en la superficie del agua 
cuando están respirando por medio de sus tubos respira- 
torios, y descienden cuando buscan alimento. Sufren tres 
mudas diferentes, llegan á la madurez y se transforman en 
pupas, en un plazo mínimo de siete días, en verano, nece- 
sitando mucho más tiempo á principios de la primavera ó 
cuando se desarrollan en agua fría, en el otoño. La pupa 
difiere radicalmente de la larva ó maromero, por el hecho 
de que respira á través de los órganos como orejas ó trom- 
petas que salen del tórax, en lugar de hacerlo por medio 
de un tubo res[)iratorio abdominal. La pupa permanece en 
la superficie del agua vertical mente; pero cuando algo la 
asusta se mueve como un resorte, activamente, hasta llegar 
al fondo y volviendo á~la superficie después de muy poco 
tiempo. Permanece en el estado de pupa durante dos días, 
si hace calor. Pasado este período se abre la piel en el dor- 
so y el mosquito sale por medio de esfuerzos especiales, 
permaneciendo sobre el zurrón de la pupa hasta que se ex 
tienden sus alas, y volando después. La duración de una 
sola generación puede ser de diez días: sesenta horas para 
el huevo, siete días para la larva y dos para la pupa. Este 



MÉDICO NACIONAL 175 



período puede, sin embargo, aumentarse indefinidamente 
si hace frío. 

3.° Estudios sobre el Qílex qidnqíLefasciatus poi' el Dr. 
Emilio Augusto Goeldi^ 

Sigue en importancia, después del Stegomyia fasciata, 
y como importuno huésped nocturno, el Culex quinquefas- 
ciatzis.^ S'e caracteriza esta especie de mosquito, relativa- 
mente grande, por un colorido general moreno castaño; 
sensiblemente más rojizo en el cefalotórax, en el cual, con 
un lente de aumento, se perciben unas vellosidades cortas, 
con reflejos dorados, faltando apenas en la parte media an- 
terior, donde la superficie está como desnuda y con dos 
líneas longitudinales obscuras en relieve. Los límites entre 
los segmentos abdominales están marcados por unos ani- 
llos aparentes de color bermellón amarillento claro, con- 
trastando bien con el tono moreno obscuro del resto del 
abdomen. Alas un poco fuliginosas, hialinas; nervaduras 
marcadas por líneas obscuras; patas, palpos, trompa y par- 
tes inferiores moreno claro, uniforme, sin dibujos ó ador- 
nos notables. El macho, un poco más delgado que la hem- 
bra (lo que es normal en otros Culícidos), ostenta un enor- 
me penacho en sus antenas, mucho más vistoso que en los 
machos de Stegomyia, rivalizando, en este sentido, con los 
machos del género Megarhimis . 

En su distribución geográfica se parece mucho al Ste- 
gomyia fasciata y es su compañero inseparable. 

Pueden distinguirse una multitud de sub-especies y ra- 
zas entre los individuos procedentes de diversas partes del 
mundo. No entraremos en estos pormenores, contentándo- 
nos con decir que los ejemplares del Para corresponden á 
la forma típica. 

1 Memorias do Musen Goldi. Os Mosqviitos no Para. Para (Brazil), 1905, p. 15 y 
sigtes. 

2 Goeldi le da siempre el nombre áe fatigaits. (H.). 



176 ANALES DEL INSTITUTO 



El Culex quinquefasciatus es próximo pariente del CtUex 
pipiens europeo, al que se parece mucho y que Lineo con- 
sideraba como el prototipo de la familia. Se distingue, 
principalmente, por las nervaduras de las alas (primera cel- 
dilla submarg-inal y segunda celdilla posterior con sus res- 
pectivas puntas interiores casi en líneas perpendiculares).' 

Me limitaré á enumerar las localidades de Ift América 
del Sur donde he obtenido ejemplares de Culex fatigans 
ó qíñnquefasciatus científicamente identificados: Panamá, 
Demerara, Para, Río Janeiro, Buenos Aires y República 
Argentina. 

Según Theobald, el Dr. Lutz ha declarado que esta es- 
pecie representa el mosquito nocturno común del Brasil, 
que se encuentra por todas partes y pica solamente de no- 
che. En la ciudad de Para es asombrosa la frecuencia de 
este insolente mosquito nocturno; en el barrio de Nazareth 
forma nubes de millones de individuos, asalta las casas en 
las primeras horas de la noche, penetrando por puertas \ 
ventanas y asechando la oportunidad de picarnos. La mú- 
sica ó zumbido que producen simultáneamente miles de 
mosquitos, volando en una pieza obscura, es capaz de ha- 
cernos arrancar los cabellos. Con sobrada razón Plinio, na- 
turalista y escritor casi contemporáneo de Jesucristo, les 
llamaba «truculenta.»^ Y cada día se me hace más odiosa 
esta música al pensar en las funestas consecuencias de que 
es fatal precursora y mensajera, según mi firme convicción. 
Por millares los tenemos en las noches en las recámaras, y 
si matamos generalmente algunas centenas (recuerdo que 
cierta noche matamos en un cuarto, en poco tiempo, nada 
menos que 143 individuos de este mosquito), restan mu- 



1 Ya dije que estas dos especies son iguales, según Howard y Coquillel. (H.). 

2 Truculentas: truculento, fiero, terrible, atroz. Quo Iruculenlior visu /o>el (Tá- 
cito): para tener el aspecto más feroz. (H.). 



MÉDIdO NACIONAL ^177 



chos centenares, capaces de convertir el sueño en un ver- 
dadero suplicio, durante una noche en la cual es una nece- 
sidad higiénica ineludible el reposo del cuerpo, después de 
un día de continuo trabajo físico ó intelectual, cuando se 
duplica el gasto de energía por efecto de un clima tropical 
enervante. 

¡De qué sirve la relativa frescura de la noche en el Para 
si nc se puede dormir á causa de los mosquitos! 

Pero no solamente es enemigo del hombre el Ctilex fati- 
gans ó qtiinquefasciahis por el dolor físico que produce su 
piquete y porque hace imposible un sueño reparador: nos 
inflinge, de una manera invisible, perjuicios mucho más 
graves. Según los recientes estudios del Dr. Ronald Ross, 
médico militar en las Indias Inglesas, el Ctilex fatigaiis ó 
quinquefasciatus ó «Grey Mosquito,» hospeda un singular 
parásito de la sangre, conocido con el nombre cientíhco de 
Proteosonia (Labbé), hoy He?noproteus danilewskyi, Kruse. 
Se ha demostrado experimentalmente que este parásito es 
transmisible á las aves y á los reptiles, por inoculación di- 
recta, mediante el piquete de este insecto. (Theobald, Cti- 
licides, \, p. 83, sigtes., p. vol. 11, p. i6; Ross, «Indian Me- 
dical Gazette,» vol. 33, Dic, 1898, y vol. 34, Enero, 1899, 
y otros muchos artículos del mismo autor). 

Además, el Dr. Manson descubrió recientemente la his- 
toria completa de la vida de un pequeño gusano (Nemáto- 
do) parásito de la sangre del hombre, la Filaria sangtiinis 
homÍ7iis, hoy Filaria Bancrofti, y pudo demostrar que el 
Cíilex fatigans es intermediario vehículo y transmisor de 
semejante parásito. (Theobald, Culicides, I, p. 88; vol. II, 
p. 161; Manson, «Journal oí Linnean Society,» vol. XIV, 
pp. 301-31 i; otros artículos del mismo autor en «Lancet,» 
«British Medical Journal,» etc.). Ahora bien, la filariosis 
produce una mortalidad considerable en las regiones tropi- 



178 ANALES DEL INSTITUTO 



cales y subtropicales, Los negros y los productos de sus 
cruzamientos son perseguidos de preferencia, según pare- 
ce, por esta traidora y peligrosa enfermedad. Hay una bre- 
ve pero substancial publicación sobre este asunto, y que da 
los consejos deducidos de la experiencia, señalando los pe- 
ligros que hay en el Para, cuando negros y blancos duer- 
men en la misma casa, infestada por este mosquito, y que 
justifica el empleo de mosquiteros: nos referimos al traba- 
jo, varias veces citado, de los Dres. Myers y Durham, de la 
«Liverpool Medical School.»* En la obra de Theobaldy en 
este trabajo se comprueba, más de una vez, que casi todas 
las comarcas donde la filariosis es una enfermedad frecuen- 
te, predomina el Culex fatigans ó qiiinqiicfasciatus, mos- 
quito nocturno «essentially a Household form» (esencial- 
mente casero). De manera que también aquí observamos 
la concordancia, ya encontrada dos veces, y también signi- 
ficativa, entre la distribución geográfica de cierta enferme- 
dad, y determinada especie de mosquitos: «au bon enten- 
deur salut.» 

Dimensiones de los kiievccillos. — Los del Cíilex pnngens 
de la América del Norte (sinónimo de Culex fatigans 
ó quinquefasciatns, según Theobald), miden, al decir del 
Dr. Howard, que ha hecho estudios detallados de ellos, 
o""" 1 6 de diámetro en la base. Algunos huevos de Culex 
fatigans ó quinqtiefasciatns del Para, que yo he medido, 
tienen, por término medio, o"""7 1 de largo y o'"'"i6 de 
diámetro en la base (valor medio de 3), medidas que con- 
vienen admirablemente con las obtenidas por Howard en 
1900. 

Forma de los luievecillos. — Pueden compararse á conos 



* En México no escasean los negros y se emplean generalmente como sirvientes 
de los carros Pullman, lo que puede significar un peligro de contagio |)ara los pasaje- 
ros de los trenes nocturnos. (H.). 



MÉDICO NACIONAL 179 



muy alargados, semejantes á las semillas de Araucaria (A. 
brasiliciisis). 

Color. — Fuliginoso, moreno claro, con una zona clara en 
la punta. Observando los huevecillos que tengan la parte 
más gruesa hacia abajo, sobre el agua, se nota que están 
revestidos en su punta hna, dirigida hacia afuera en sentido 
opuesto, de una peh'cula transparente de aire, aparato evi- 
dentemente hidrostático, que sirve para evitar la sumersión 
del huevo. (Figs. 9 á 20). 

Adhesión. — Es grande la coherencia del conjunto de 
huevecillos, que están unidos fuertemente; pero con una 
aguja de disección se llega fácilmente á desligar la porción 
que se desea. 

Situación. — Están colocados verticalmente y no en sen- 
tido horizontal, como los del Stegomyia. 

Larvas. — Dilatan dos días en salir del huevo, siendo el 
tiempo mínimo observado, de 16 horas. Desde mi tierna 
edad aprendí á distinguir las larvas de Culex, Anopheles y 
Stegomyia. Las del Ctílex fatigans ó quinqtiefasciatus, por 
ejemplo, tienen la forma de un tronco que se va estrechan- 
do en el sentido antero-posterior. (Fig. 7). Su cabeza es 
trapezoidal, bastante achatada. Poseen un sifón respirato- 
rio muy comprimido. (Figs. 8 y 2 i á 30). Comparando mis 
larvas con las figuras de Howard y Theobald, observo que 
las cerdas comprimidas se extienden no solamente en 8 pa- 
res sobre el cefalotórax, sino también sobre los dos anillos 
abdominales siguientes. Miden, al nacer, i"""6. 

Viven estas larvas de materias orgánicas muy tenues, en 
suspensión en el agua; de algas de diversas categorías, ho- 
jas en descomposición, pieles vacías de larvas, etc., y aun 
parece que debe acusárselas de canibalismo, pues las ma- 
yores devoran á las más pequeñas. Hay en la economía de 
estas larvas un hecho importante: á pesar de ser acuáticas, 

23 



180 ANALES DEL INSTITUTO 



tienen respiración aérea, muriendo infaliblemente cuando 
se les impide ésta.* 

Todas estas larvas tienen una necesidad imperiosa de 
salir muchas veces á la superficie ó de permanecer cerca 
de ella. 

Según parece, las larvas de Ciilex son de una densidad 
mayor que la del agua; si no se sostienen con sus movi- 
mientos de flagelos, caen al fondo, y una vez que están en 
él sólo consiguen elevarse mediante esfuerzos musculares 
evidentes. 

Por tanto, hacen estos viajes continuamente, y si no tie- 
nen la necesaria robustez y vigor, están perdidas y mueren 
ahogadas. 

Parece una paradoja, pero es incontestable que un ani- 
mal acuático pueda ahogarse así. 

Llegando á la superficie se mantienen en posición obli- 
cua, á unos 45° de la vertical, con la cabeza hacia abajo. 
Los dos poderosos aparatos ciliares situados alrededor de 
la boca, están en constante movimiento de rotación, como 
turbinas, llevando partículas nutritivas hacia aquel resumi- 
dero insaciable. El sifón respiratorio, volteado para arriba, 
llega á ponerse en contacto con el aire, proveyéndose de 
aire libre, como una locomotora mediante una manguera 
parada frente á un depósito. 

En condiciones normales y favorables, en buen tiempo y 
habiendo abundancia de alimentos, crecen las larvas casi á 
la vista del observador. Mudan de piel varias veces, cam- 
biando la vieja por una piel nueva más amplia. Llegan á 
ser adultas en 7 á 8 días. 

Q'isálidas ó pupas. Sigue el estado de crisálida ó pupa. 

I Sin embargo, según el Dr. Howard, pueden vivir 24 á 48 horas en el cieno hú- 
medo, y continuar su desarrollo luego que vuelve á llover y se llena de agua el lugar 
en que se encuentran. Este importante medio de defensa evita la destrucción de gran- 
des cantidades de larvas. («Notes on the .Mosquitoesof the United States,» p. 16). 



MÉDICO NACIONAL 181 



Esta (is un ser inofensivo, condenado á una vida puramen- 
te vegetativa, pues no puede tomar alimento. Tiene la ca- 
beza y el cefalotórax enrollados y envueltos en una cu- 
bierta quitinosa, especie de saco, del que salen solamente 
un par de sifones respiratorios del tórax, teniendo la forma 
de corneta. El abdomen es largo y lleva dos remos anales 
pareciéndose al de ciertos camarones. * Las pupas se man- 
tienen perpendicularmente en el agua y se distinguen des- 
de Ivijos por su color obscuro. 

Las del Culex fatigans ó qzimquefasciatus, permanecen 
sólo dos días en este estado. 

Insecto adulto. El mosquito alado, completo, rompiendo 
su envoltura, sale de ella por una hendedura dorsal, y des- 
pués de un cuarto de hora más ó menos, levanta el vuelo, 
alejándose presuroso de su cuna y desde entonces cuida 
de su propia existencia. 

Desarróllase así todo el ciclo del desenvolvimiento del 
Culex fatigans ó quinqtiefasciatns, en 1 1 días. 

Salido el mosquito de la crisálida ó pupa y debidamen- 
te endurecidas sus alas y toda su caparazón quitinosa, en 
contacto con el aire durante algunas horas, comienza á sen- 
tir hambre y trata de procurarse alimentos. En vista de 
que la alimentación en el reino de los insectos es, general- 
mente, de naturaleza vegetal, no hay duda, en mi concep- 
to, que no se exceptuaban, en épocas primitivas, en tiem- 
pos geológicos anteriores, los Culícidos y algunos otros 
grupos aislados, tanto de esta clase de los Dípteros, como 
de otras, entre las cuales hoy encontramos la hemofilia co- 
mo una costumbre profunda y tradicional mente arraigada. 
Después volveremos á tratar este asunto. 

Es fácil reconocer siempre el sexo masculino en diver- 

••■ Esta curiosa convergencia ó adaptación paralela, de un crustáceo y un insecto, 
no había sido señalada, probablemente, Dor los escritores anteriores al Dr. Goeldi. (H) 



182 ANALES DEL INSTITUTO 



sas especies de mosquitos, por sus antenas adornadas con 
vistosas plumas, al paso que las hembras muestran sola- 
mente, á la simple vista, bien distinta entre las partes bu- 
cales, uwci probocis ó trompa, en forma de estilete compri- 
mido, recto ó lig-eramente curvo. Hace alíi^unos meses hi- 
ce el siguiente significativo experimento: observando en la 
noche una azucarera que estaba en una mesa envuelta en 
una nube de mosquitos, y notando que muchos estaban 
dentro de ella, la tapé de pronto con un pedazo de papel é 
introduje, por una abertura, un poco de algodón impregna- 
do en cloroformo. Algunos minutos después verifiqué el 
resultado: había 37' mosquitos muertos ó agonizantes; 35 
individuos de Cidex fatigan s ó quinqncfasciatus; 2 de Ste- 
ooniyia fasciata: 34 ejemplares machos, 3 hembras, (una 
(\^Stegomyia, 2 de Ciilex fatigans óquinqiiefasciatiLs). Una 
míiyoría enorme, per lo tanto, estaba formada de machos. 

Y cuantas veces se repita este experimento otras tantas se 
llegará al mismo resultado, variando de una manera insigni- 
ficante la proporción de representantes de uno y otro sexo. 

Hace algunos días hice un experimento complementario. 
Observando en la noche que una parte de un mosrjuitero 
inmediata á mi cara estaba lleno de mosquitos, por el lado 
exterior, que caminaban hacia arriba y hacia abajo, con el 
empeño manifiesto y conocido de descubrir un agujero 
bastante grande para penetrar y picarme, tuve la inspira- 
ción de aplastarlos contra la pared, con la palma de la ma- 
no. Levánteme y conté 2'^ individuos muertos, de Culex 
fatigans ó qiiinqnefasciahis, todos hembras! Y esto era en 
mi recámara. 

Y será siempre así cuando procuremos averiguar la re- 
lación numérica de los dos sexos que invaden nuestros dor- 
mitorios. Se encontrará una enorme mayoría de individuos 
del sexo femenino. 



MÉDICO NACIONAL 183 



Todos los autores que tuvimos ocasión de consultar á 
este respecto, están conformes en que es muy difícil ex- 
plicar por qué hay entre los Culícidos semejante gusto de 
chupar sangre, limitado al sexo femenino'. (Howard, p. 12; 
Theobald, p. 69 y sigts. Véase también: David Sharp. 
«Insect.» Cambridge. Natural History. 1901, p. 467.) 
Nada es tan difícil de explicar como esto: pocos lectores 
habrá que no hayan tenido oportunidad de observar, espe- 
cialmente en este clima tropical, cómo es perseguida por 
una nube de pequeñas moscas é insectos semejantes, cual- 
quiera escoriación ó herida de las partes descubiertas del 
cuerpo. Dichos insectos absorben el suero de la sangre, 
substancia algo dulce. Sábese, igualmente, que los bor- 
des de los ojos, por ejemplo, de los grandes mamíferos, 
durante ciertos períodos estivales, son perseguidos por los 
mismos dípteros impertinentes, que son «traídos por el hu- 
mor que humedece al ojo para facilitar sus movimientos. 

Ahora bien, todos estos pequeños dípteros, así como di- 
versas moscas del tamaño común (Stomoxys, etc.) y otras, 
grandes, como los Tabánidos, nos indican el camino reco- 
rrido por la hemofilia: los culícidos, orimitívamente, solo 
tomaban savias azucaradas; conocieron la sangre animal, 
mediante el suero sanguíneo de las heridas, y contentán- 
dose los machos con aquéllas, las hembras comenzaron á 
practicar íntencionalmente perforaciones en la piel, para 
obtener el líquido que deseaban.' 

Ayudados en esta tarea por un aparato bucal más ro- 

1 El Cnlex elegans y el Culex salinus son la excepción de esta regla, pues tanto 
el macho como la hembra pican fuertemente (H.). 

2 En los grandes pantanos y en las regiones árticas abundan los mosquitos y no 
encuentran animales á quienes picar y, sin embargo, se reproducen en proporciones 
asombrosas. No escreibleque las hembras absorljan la sangre porque comprendan que 
es mzíyor su poder alimenticio. Sencillamente puede admitirse que necesitan mayor 
cantidad de aWmentos, como toda hembra en gestación. Donde poníamos papeles 
haplofitados, muchas hembras los picaban, ó se acercaban á las gentes dormidas para 
sangrarlas (H.). 



184 ANALES DEL INSTITUTO 



busto que perfora mejor que el de los machos; * utilizando 
ventajosamente este líquido, obtenido de manera tan fácil 
y «barata,» como viático píira las exigencias aumentadas 
del trabajo fisiológico del desove y del consumo de mate- 
ria respectivo, una disposición para este procedimiento de- 
bía fácilmente cambiarse en costumbre y hábito arraigado 
como regla y norma y, finalmente, como indispensable. 

Y no son pocos los ejemplos que podemos presentar, 
en la serie animal, de casos extraños, á veces de inauditas 
exigencias que tienen las hembras para reproducir su espe- 
cie. Los últimos proglotis ó cucurbltinas de una Tenia (so- 
litaria) no son morfológicamente sino una enorme bolsa de 
huevos; en ciertas Anguílulas, gusanos nemátodos (á K>s 
que pertenece la Meloidogyne exigua, causa de la enferme- 
dad del cafeto en el Sur del Brasil), la hembra se transfor- 
ma en disforme saco de huevos repleto de óvulos; en los 
coccidos (pulgones, parásitos de los vegetales), la hembra 
termina su existencia individual, disolviéndose en un mon- 
tón de huevos cubierto por el disco dorsal, á modo de es- 
cudo protector. 

En estos tres ejemplos, la hembra se sacrifica literalmen- 
te en provecho de su prole, á un grado que sorprende, 
pues significa nada menos que la completa disolución ma- 
terial del cuerpo materno en descendientes. 

A la luz de una comparación con otros órdenes ó cla- 
ses del reino animal, disminuye y aun desaparece la difi- 
cultad á que anteriormente se ha hecho alusión. La succión 
de sangre, adquirida accidentalmente y de una manera se- 
cundaria, como hábito, se convierte en un factor esencial 
de su vida, en relación con la madurez de los productos 
sexuales de la hembra: hoy estos insectos necesitan sangre 
para la propagación de su especie. 

* véase la nota anterior (H.). 



MÉDICO NACIONAL IHÓ 



Muchos de mis lectores habrán asistido á la salida de un 
nuevo enjambre de una colmena y á la salida de los zán- 
ganos, y también habrán visto la salida de las formas ala- 
das de un hormiguero. Aquel grandioso hervidero de in- 
numerables individuos alados en el aire, no es otra cosa, á 
decir verdad, que el himeneo de estos insectos, pues en 
aquella ocasión, y en el aire, se encuentran los individuos 
de ambos sexos. 

Exactamente de la misma manera se explican los enjam- 
bres de mosquitos (pie se observan al anochecer, entrando 
por las ventanas y llenando las piezas con su molesto zum- 
bido: es que están celebrando allí sus orgías y bacanales. 
vSon principalmente los machos los que, reunidos en tur- 
bas de 50, 100 ó más individuos, condensados en compac- 
ta nube, invaden á esa hora la casa, para encontrar á las 
hembras que allí saben ó suponen que existen. ¿Quién no 
habrá presenciado la escena que se nos presenta, cuando 
entramos á un cuarto obscuro en la hora indicada? 

Una música infernal de innumerables mosquitos hiere 
nuestro oido y al mismo tiempo vienen á chocar contra 
nuestra cara, con irritante cinismo y «palpable provoca- 
ción.» Al encender una luz vemos, alrededor del foco lu- 
minoso, que danza y ejecuta fantásticas cabriolas la im- 
pía muchedumbre: son dos nubes, cada una compuesta de 
individuos de un solo sexo, que describiendo caprichosas 
evoluciones^ ejecutan, mediante el sonido que producen las 
vibraciones de las alas y balancines, una orquesta ó coro 
recitativo, que dirije la batuta de Eros. 

Pronto se convencerá el observador de que hay dos so- 
nidos, uno más alto y otro más bajo: el primero es produ- 
cido por los machos, el segundo por las hembras. Con al- 
guna práctica se llega á este resultado: hay diferencias, 
perfectamente perceptibles, en el timbre del sonido que 



186 ANALES DEL INSTITUTO 



producen las diversas eepecies, asi como las hay entre los 
dos sexos de una misma especie. 

El zumbido del Culex fatigans c> qiiinquefasciahcs, difiere 
del de Stegomyia fasciata y el de éste del de Taeniorhyíi- 
chus, que no es igual al de AiiopJieles. Siento no conocer 
bastante la teoría de la música para definir el carácter 
físico-acústico del canto de cada una de estas especies: 
estoy convencido de que el sonido de cada una tiene 
cierto número de vibraciones, que podrá ser determi- 
nado y medido por medios científicos rigurosamente 
exactos.* 

Cantan para reconocerse los dos sexos á cierta dis- 
tancia. 

Nada es menos ceremonioso que la unión sexual. Una 
hembra se separa repentinamente de sus compañeras y se 
aproxima á la nube de los machos que danzan en el aire. 
Inmediatamente es seguida por el macho que se une á ella 
y luego se apartan de la indiscreta multitud. No es raro 
que se olviden en estos momentos de la prudencia más 
elemental y tropiezen y aun rueden por el suelo. 

También observé casos en que una hembra caía seguida 
por dos machos al mismo tiempo, dando el espectáculo de 
un formidable combate, prueba del fenesí sexual que rei- 
na en estas bacanales. 

Dicen los autores (Theol^ald, p. 65) que los machos de 
los Culícidos, con excepción de \os A?topheles, no acostum- 
bran frecuentar las casas. «Ihave never seen a male C. pi- 
piefis or of any other European species indoors.» Esta afir- 
mación no se aplica á nuestros mosquitos del Para, don- 
de el Ciilex fatigans ó quinqiiefasciatus y la Stegoinyia fas- 



* Se ha determinado, ei. efecto. Vé."-sc Blanchard. Les Mousliques, 11.51. — Po- 
dría suceder que el zumbido se debiese a la vibración de las escamas situadas en el 
borde de las alas, como en los apéndices análogos de los «papalotes» ó cometas (H.). 



MÉDICO NACIONAL 187 



data, machos, penetran diariamente en las casas, formando 
como nubes.' 

Parece que la unión sexual tiene por efecto despertar y 
estimular los instintos sanguinarios de las hembras, pues, 
según todo lo que se sabe y la opinión de todos los auto- 
res, las hembras ejercen exclusivamente la profesión de la 
hemofilia. 

Tan pronto como una hembra ha verificado la cópula y 
está provista de una respetable carga de esperma en su tri- 
ple bolsa, especialmente destinada para XQ(i\\^\x\-Á.(receptactt- 
¿umseminisj, con extraordinaria furia se arroja sobre cual- 
quier mamífero grande, inclusive el hombre,^ que esté den- 
tro de su área, proporcional á su capacidad para el vuelo y 
á la eneraría de los músculos motores de las alas, extravén- 
doles su sangre. No una sino muchas veces tuve ocasión 
de ver cómo un mosquito elije el lugar á propósito para 
practicar una perforación, orientándose previamente para 
acercarse á un vaso sanguíneo. 

Si no se le molesta levanta las patas superiores y les im- 
prime un movimiento de vaivén, como señal de satisfac- 
ción, llenándose de sangre hasta más no poder. Una vez 
repleto, queda como ebrio y se deja atrapar fácilmente con 
un tubo de vidrio. Así es como he obtenido siempre las 
hembras de nuestros mosquitos para mis investigaciones. 
Por último, la hembra repleta de sangre, dilatado su abdo- 
men, atarantada, tropezándose con las paredes, parece ha- 
berse transformado en saco ó tubo deforme, á través del 
cualse transparenta un líquido rojo traidoramente substraí- 
do de nuestro cuerpo (corpus delicti), visible á cierta dis- 
tancia. 

1 Lo mismo he observado en México, y diariamente he colectado machos en las 
casas, en la estación propia (H.). 

2 También chupan la sangre de las aves, toman con agrado el vino (Dr. Gray), 
papas cocidas, jarabe, etc. (H.). 



188 ANALES DEL INSTITUTO 



La digestión de la sangre es bastante rápida. Mis obser- 
vaciones á este respecto, en el Culex fatigans ó quinquefas- 
ciattis principalmente, me autorizan para declarar que, á las 
24 horas, una diminución apreciable de los contornos del 
estómago indica un progreso rápido de la digestión, com- 
probado por repetidas y abundantes defecaciones. Supon- 
go que en las noches siguientes la hembra estará otra vez 
en condiciones de repetir la experiencia. No hay duda de 
que una misma hembra puede buscar y normalmente bus- 
cará más de una ración de sangre, picando en noches suce- 
sivas y tal vez á individuos diferentes. 

(Ya estaba escrito lo que precede cuando leí en el «Jour- 
nal of Tropical Medicine,» 1901 (Diciembre 16), un artículo 
de I. E. Dutton sobre la filariosis humana, en el cual veo 
que los miembros de la «Liverpool Expedition» en Nige- 
ria, pudieron averiguar que el Anopheles costalisy el A.fu- 
nestus chupan la sangre por lo menos de dos en dos días, 
para obtener la madurez del ovario). 

Este es un punto principal, que debe llamarnos la aten- 
ción por su interés sanitario, y que suministra la explica- 
ción de la transmisibilidad de ciertas enfermedades al hom- 
bre por intermedio del mosquito, cjue sirve de vehículo. 

Si una hembra se contentase con una sola ración de san- 
gre humana, extraída de un solo individuo, la enfermedad 
se extinguiría forzosamente, pues aunque el mosquito hem- 
bra estuviese infectado con parásitos, éstos morirían á con- 
secuencia de la muerte del mosquito, pues no son heredi- 
tarios. 

Número de descendientes. — Por un simple cálculo pode- 
mos convencernos de que la descendencia teórica de una 
sola hembra de C^ilex fatigans ó quinqtiefasciatiis llega á 
160 millones, como ala quinta generación, en el corto es- 
pacio de unos 3 meses. 



MÉDICO NACIONAL 189 



hifliiencia de los alimentos. — El Dr. Goeldi ha hecho nu- 
merosos experimentos acerca de la influencia de los alimen- 
tos en la vida del Culex fatigans ó qícinquefasciatíis, y pro- 
porciona el resumen siguiente, que me parece de mucho 
interés para obtener la multiplicación de esta especie en 
cautiverio. 

I. La miel constituye un alimento muy bueno, desde el 
punto de vista de la longevidad del mosquito en cautive- 
rio, prolongando la existencia de los mosquitos en cuestión 
de un modo extraordinario. ^ Vigoriza tanto al macho como 
á la hembra y ambos la toman con mucha avidez. 

II. La sangre es un alimento que sólo toman de heridas 
producidas en la superficie del cuerpo de los vertebrados 
superiores; es absorbida con avidez por las hembras, agra- 
dando aparentemente ásu paladar; pero es perjudicial para 
la duración de la vida del individuo, la cual acorta, por los 
motivos expuestos más adelante. La sangre extraída por 
otros medios, aunque esté fresca, es desechada ó recibida 
con indiferencia, no sólo por los machos sino también por 
las hembras. 

III. La sangre absorbida es un alimento que favorece y 
acelera el desove, produciendo en el organismo reproduc- 
tor de la hembra una reacción enérgica é inmediata, apre- 
ciable desde la primera ración. 

IV. La miel, por el contrario, tiene, respecto á la ovula- 
ción, un efecto retardador é interruptor, ó cuando menos, 
neutral. El mismo efecto ejercen los líquidos azucarados y 
los alimentos vegetales.^ 

V. Se dispone así de un medio infalible para conservar y 
prolongar la vida de las hembras cautivas, suprimiendo la 

1 Según Howaid, el Dr. Woldert ha conseguido que vivan algunos mosquitos en 
cautiverio hasta 6o días. Según Manson viven semanas enteras en un vaso, si se les 
da como alimento el plátano maduro. (H.). 

2 Véase la nota anterior. (H.). 



190 ANALES DEL INSTITUTO 



ovulación, durante un largo período de tiempo, si se recu- 
rre ala alimentación con miel, ó de provocar la rápida pues- 
ta de huevos, proporcionándoles una alimentación con san- 
gre. 

VI. Esto es tan exacto, que la facultad de depositar hue- 
vos fecundos (por las hembras previamente fecundadas) de 
la Stego7nyia fasciata, puede conservarse latente por espa- 
cio de 23 días á 102, según que se les dé miel ó sangre. 
(Esta circunstancia no deja de ser interesante desde el pun- 
to de vista fisiológico, por la extraordinaria vitíilidad de la 
esperma depositada en el receptaculuní semmis). 

VIL En otras palabras: la miel es un alimento ventajoso 
para el individuo, prolongándole la vida; pero no es venta- 
joso para la especie, porque ejerce un efecto retardador 
sobre las funciones reproductoras de la hembra. 

VIII. Estamos autorizados para considerar la sangre co- 
mo condición necesaria é indispensable para la postura de 
huevos fértiles,* y creemos que, por los experimentos antes 
relatados, se ha demostrado, por la primera vez, lo que has- 
ta aquí era una hipótesis. El Dr. Goeldi no consiguió ha- 
cer picar en cautiverio al C^ilex fatigan s ó qíiinquefascia- 
tíis, lo que dificulta ciertos experimentos. 



* * 



Nota acerca de los moscos zancudos qne han invadido la 
capital en el presente año (188^), por el Sr. Dr. Don Jesús 
Sánchez. 

Este artículo fué publicado en la «Gaceta Médica de Mé- 

* Ya dije que los mosquitos se reproducen en lugares desiertos, donde no hay ani- 
males de sangre caliente. (H.). 



MÉDICO NACIONAL 191 



xico,» tomo 20, número 21; en «La Naturaleza,» tomo VII, 
p. 203, y en la «Zoología Médica» del mismo Dr. Jesús 
Sánchez, página 735. 

"■^Culex Peñafieli, Will. ^ ^ En carta dirigida por el 
Dr. Williston al Dr. Peñafiel, que este amigo mío me ha 
comunicado bondadosamente, dice lo siguiente: «No he 
«estado en posibilidad de obtenerla descripción de una es- 
«pecie de Cttlex ( C. bigoti, Bellardi. Saggio di Ditte^^i 
«Messicana) y así es que no puedo decir positivamente si 
«la especie es nueva; pero le acompaño á Ud. su descrip- 
«ción, que le facilitará la distinciiSn de la especie si Ud. 
«quiere publicarla.» 

«Flavus, capite 7'ufo, antennis fusco nigres, palpis et ros- 
«tri parte apicale fuscis , toraxis, do7'so ex /¿avo ferrtigmoso, 
abdoininis niarginibtts seginentorum singiiloriim posteriori- 
«biis phis 7ninusvae luteis , fenwj'ibtis apicem versíLS tibis tar- 
«cisque fuscis. ^^ Long corp. 6-j """ 

No se explica por qué creyó el Dr. Sánchez, mi distin- 
guido y excelente amigo, que el Culex Peñajieli fuese la 
especie repentinamente desarrollada en la Ciudad de Mé- 
xico. En primer lugar parece que ya estaba descrita, co- 
mo lo presintió Williston, con el nombre de Citlex Bigoti 
de Bellardi, desde 1864. Es una especie mucho más gran- 
de que el Culex fatigans ó qíiinquefasciatus, pues mide 
13""" y esta segunda especie ^ 4'"'" á 5""" menos déla mi- 
tad. 

El Citlex Bigoti ha sido encontrado en el Brasil y debe 
ser poco común en México. El Dr. A. Dugés, que estuvo 
estudiando los mosquitos del país por encargo del Con- 
sejo S. de Salubridad, ni siquiera lo menciona en su ma- 
nuscrito, que tengo á la vista, y en el cual cita las prin- 

* Las dimensiones que da Williston no son exactas según se ve en la obra de 
Blanchard, y en el caso de que las dos especies (Bigoti y Peñafieli) sean iguales. 



192 ANALES DEL INSTITUTO 



cipales especies de México, que recibió de toda la Repú- 
blica. Yo nunca he visto al Qilex Bigoti: es problable que 
el profesor Williston, al examinar alguna colección de mos- 
quitos de la Ciudad de México, se haya fijado solamente 
en la especie que creía nueva, desdeñando la que para él 
era muy conocida y vulgar, el Cnlex fatigans ó qtñnque- 
fasciatus. 

Por otra parte, la descripción de Williston es muy vaga 
y me parece algo aventurado considerar su Cíilex Peñafie- 
li como sinónimo de Ctilex Bigoti, dejando esta respon- 
sabilidad al Dr. Blanchard, que tal vez no hace más que co- 
[)iar á Theobald.* 

Continúa el Dr. Sánchez: 

«Historia Natttral. De vez en cuando se nota el hecho 
«curioso de una multiplicación excesiva del número de in- 
«dividuos de una misma especie animal ó vegetal: ciertas 
«frutas, por ejemplo, toman en la estación propia un incre- 
«mento tan considerable que superan en mucho á la [)roduc- 
«ción normal; entre los insectos especialmente se presenta 
«con frecuencia el hecho que señalamos. «Es preciso no olvi- 
«dar, dice Darwin, en su célebre libro acerca del Origen de 
«las especies ,<\\)iktQ.-A<\-á. sérorganizado se esfuerza siempre por 
«multiplicarse; que cada uno de ellos sostiene una lucha du- 
«rante cierto período; que los jóvenes y los viejos están 
«inevitablemente expuestos á una destrucción incesante, 
«sea durante cada generación, sea á ciertos intervalos. Que 
«uno de estos frenos se relaje un poco y el número de in- 
«dividuos de una especie sube rápidamente á una cifra 
«prodigiosa.» Llamo la atención sobre estas notables pa- 
«labras del sabio naturalista inglés, porque tal vez con 
«ellas encontremos una explicación satisfactoria de la in- 

* El Dr. Howard me escribe, diciéndome que se perdió el ejemplar tii)o de 
C. Peñafieli y fine no puede identificarse esta especie. 



MÉDICO NACIONAL 193 



«vasión que ha sufrido y sufre actualmente la capital con 
«ese enjambre de zancudos, que más ó menos han moles- 
«tado con sus piquetes á todos los habitantes de ella. 

«En el tiempo transcurrido de Febrero á Octubre de 
«este año (1885), la capital y algunas de las poblacio- 
«nes de los alrededores, han sufrido una verdadera inva- 
«sión de mosquitos.»' 

«Las hembras de estos dípteros están provistas de es- 
«tilos de que carecen los machos;^ cuando dichas hem- 
«bras son fecundadas necesitan un suplemento de nutrición 
«azoada, se vuelven muy voraces, y no satisfechas con el 
«jugo de las plantas que ordinariamente les sirven de nu- 
«trición, pican al hombre y chupan su sangre, vertien- 
«do en la herida una saliva irritante, cuyo efecto anestési- 
«co se hace sentir, dice Van Beneden, en su obra Corii- 
«mensaux et parasites, algún tiempo después. En el líquido 
«acre no se ha reconocido un ácido como el ácido fórmico 
«délas hormigas; debe también estar muy diluido, pues el 
«ilustre Humboldt no obtuvo resultado alguno haciéndose 
«pequeñas heridas y frotando sobre ellas con el cuerpo de 
«los moscos. Después de un reconocimiento previo que 
«practica el insecto, zumbando al rededor del punto que 
«elige,^ se posa sobre la piel, se inclina hacia adelante 
«levantando sus largas zancas posteriores, é introduce su 

1 «Osten Sacken refiere que en el año de 1827 no había ningún mosquito en las 
«islas Sandwich. En 1828 ó 1830 fué abandonado en la costa de una de las Islas un 
«barco mexicano. Pronto observaron los habitantes que al rededor de aquel sitio com- 
«pareció un insecto sanguinario y aun desconocido. Este fenómeno llamó la atención, 
«de modo que los indígenas curiosos se dirigían por la noche á aquel sitio para hacer- 
«se picar por aquel extraño animalito. Desde entonces se extendieron los mosquitos 
«por las islas, convirtiéndose poco á poco en una plaga.» Esta cita que nos proporcio- 
na el Dr. Sánchez, hace más verosímil nuestra idea, de que el Culex fatigans ó 
qiiifiqt/e/ascia¿2is vino á México en ]os trenes de los ferrocarriles Central y Nacional, 
aclimatándose rápidamente (H). 

2 Ya cité algunas excepciones á esta regla (H.). 

3 Este molesto ruido, que producen al volar los mosquitos, ha influido para de- 
signarlos con el nombre de Conie/as del diablo, que se les da en Suiinam. 



194 ANALES DEL INSTITUTO 



«trompa á través de la epidermis. He notado en algunos 
«casos, que casi instantáneamente aparece en el lugar he- 
«rido un levantamiento de la piel, como si se inyectase una 
«gota de un líquido con la jeringa de Pravaz. ¿Cuál puede 
«ser la causa del hecho referido? No es evidente el vene- 
«no puesto allí por el mosco, porque la cantidad que pu- 
«diera dar sería ciertamente muy pequeña en atención á la 
«pequenez de sus glándulas salivares. El hinchamiento de la 
«piel no se explica por la simple introducción de la trom- 
«pa, porque no se obtiene cuando uno se pica, por ejem- 
«plo, con la punta de una aguja. No queda otra explica- 
«ción del fenómeno, en mi concepto, sino la de que el 
«insecto vierte en la herida una cantidad de su ponzoña, 
«produciendo una irritación y el aflujo sanguíneo consi- 
«guiente, del cual se aprovecha para chupar hasta satis- 
«facerse. Esta opinión, acerca del momento de la instila- 
«ción del veneno y de la utilidad que reporta el insecto, 
«está en contradicción con lo que á este respecto afirma el 
«citado naturalista Van Beneden, el cual, en la misma 
«obra á que antes me referí, dice lo siguiente: «Sólo las 
«hembras agujeran la piel con un taladro dentado en su 
«extremidad, chupan la sangre y antes de volar, instilan un 
«líquido venenoso en el fondo de la herida. Esta morde- 
«dura parece tener un efecto anestésico, que se hace 
«sentir solamente algún tiempo después. La pequeña re- 
«gión mordida parece cloroformada. «Estos parásitos pa- 
«gan con una canallada el socorro que han exigido.» Sal- 
«vo los respetos que se deben al sabio citado, me sepa- 
«ro de su parecer porque ¿qué objeto tendría esa instila- 
«ción tardía? La experiencia siguiente, muy fácil de ejecu- 
«tar, confirma lo que digo. Cuando el cínife se posa so- 
«bre la pi<íl y se le deja picar y h.enchirse de sangre á su 
«entera satisfacción, en cuya o[)eración gasta unos cuan- 



MÉDICO NACIONAL 195 



«tos minutos, vuela sin de jarinflamación alguna dolorosa, 
«desaparece á poco ese levantamiento de la piel de que 
«antes hice mérito, y el lugar picado sólo conserva una 
«huella que bien pronto desaparece. Si, por el contrario, 
«se interrumpe la operación del insecto obligándole á le- 
«vantar el campo antes de tiempo, entonces sí se experi- 
«menta esa inflamación dolorosa, que dura algunos días. 
«Esta observación, hecha por Humboldt en la América 
«del Sur, y repetida aquí por varias personas, prueba pre- 
«cisamente lo contrario de lo que asienta Van Beneden; 
«al principio vierte el mosco su saliva irritante en la he- 
«rida, para procurar un aflujo sanguíneo, ttbi stirnubis 
«ibi afluxus; obtenido éste chupa la sangre y la saliva 
«á la vez, de manera que al terminar su festín nada 
«deja en la herida que pueda inflamarla, pero si, por el 
«contrario, el animalito ha sido interrumpido en su em- 
«presa, deja la saliva y la sangre, que no ha tenido 
«tiempo de chupar, es decir, queda en la herida el lí- 
«quido estimulante que produce la inflamación. Si se mata 
«al insecto en el lugar en que pica, es posible que la ex- 
«tremidad de su córnea trompa quede como incrustada 
«en la piel, y haciendo el oficio de un cuerpo extraño, 
«determine una inflamación dolorosa, hasta su expul- 
«sión.» 

Blanchard interpreta estos hechos de otra manera y di- 
ce: «según la sensibilidad individual y la especie que ha 
producido el piquete, estos síntomas tienen una intensidad 
y una duración variable: la actividad del veneno varía, sin 
duda alguna, de una especie á otra. Por lo demás, la irri- 
tación especial no se produce en todos los casos de pi- 
quetes, sino únicamente cuando el insecto ha encontrado 
capilares sanguíneos; él puede desalojar su aguijón bajo 
la piel y dirigirle en diversos sentidos sin encontrar capi- 

25 



196 ANALES DEL INSTITUTO 



lares; si se retira entonces, su piquete no produce otro 
efecto que el de un simple piquete de aguja.» 

Blanchard agrega que los extranjeros llegan á acos- 
tumbrarse al piquete de los mosquitos, y su organismo no 
lo siente, tal vez por la producción de una antitoxina. En 
México, los piquetes del Culex fatigans ó quinquefasciatus 
no producen esa inmunidad y nadie deja de sentirlos. Hay 
otra especie á la que se acostumbran menos aún las per- 
sonas, el Ctdex impiger ó nigj'ipes, especialmente los ni- 
ños, á quienes produce ronchas dolorosas y aun abcesos 
difíciles de curar.* 

«En la historia natural de los dípteros, que son objeto 
«de esta nota, hay algunos hechos curiosos. Son preferi- 
«das por ellos las capas inferiores de la atmósfera, y pa- 
«rece que huyen de un aire cargado de vapores. Su dis- 
«tribución geográfica no depende solamente de la tempe- 
«ratura, de la humedad ó déla vegetación; según Iluni- 
«boldt, algún ligero cambio en el aire ó en el agua es bas- 
«tante para modificarla; existen en África algunas pobla- 
«ciones rodeadas de pantanos, con una temperatura me- 
«dia de 19 á 28 grados centígrados, y sin embargo, es- 
«tán libres de zancudos. En el Valle de Río Grande de la 
«Magdalena, en la América de Sur, notó el ilustre Barón 
«que estos insectos eran muy activos de las 8 á las i 2 de 
«la noche; parecía que descansaban tres ó cuatro horas, 
«para volver á la madrugada, con un apetito devorador. 
«En esas regiones los pequeños cínifes son crepusculares, 
«se les llama tempraneros, y los grandes son nocturnos; 
«las ciudades de Angostura, Nueva Granada y Mompox, 
«donde por falta de policía las calles, plazas y patios están 

■■ Últimamente la Sra .D., de edad avanzada, estuvo enferma, dos meses, por causa 
de un piquete de esta especie, en una pierna. No podía andar, y sufrió cruelmen- 
te. (Nov. 1910. — H.) 



MÉDICO NACIONAL 197 



«llenos de maleza, son tristemente célebres por la abun- 
«dancia de mosquitos. Los habitantes pasan la vida que- 
«jándose del insufrible tormento de ¿os moscos, y el saludo 
«matinal es ¿qué tal le fué á Ud. anoche con los zancudos? 
«Los campesinos de ciertas localidades próximas á los 
«grandes ríos, duermen con el cuerpo enterrado en la 
«arena, sacando sólo la cabeza, que se cubren con un pa- 
«ñuelo. En el viaje á las regiones equinocciales del 
«Nuevo Continente, el mayor sufrimiento de Humboldt 
«fué el que le causaron los mosquitos y las hormigas; el 
«eminente botánico Bonpland, su compañero de viaje, te- 
«nía que preparar las plantas que colectaba metido en 
«los hornitos de los indios, soportando con valor heroico 
«el calor y la sofocación que le producía el humo. P. Még- 
«nin en su libro Los parásitos y las enfermedades parasita- 
«rias, refiriéndose al Culex pipiens, L. del Antiguo Conti- 
«nente, dice que este insecto atormenta al hombre con sus 
«piquetes, pero respeta á los animales. Algunas personas 
«me refieren haber observado, que el zancudo de aquí (Cu- 
«lex Peüafieli, Will) pica al perro, al caballo, etc. Este es 
«un punto curioso que necesita estudiarse.* 

«En nuestro país son muy comunes estos moscos, y 
«como al estado de larva y de ninfa viven en las aguas al- 
«teradas, y al estado de imago ó insecto perfecto, se ali- 
«mentan con los jugos vegetales, encuentran en los lugares 
«inundados y provistos de vegetación, las condiciones de 
«un medio apropiado para su existencia y multiplicación. 
«Por esto es que los cuarteles ó barrios de la ciudad, cuyas 
«calles no tienen el declive suficiente, para el escurrimien- 
«to de las aguas pluviales, en donde existen baches, charcos 



* Según dice el Dr. Hagen, citado por Howard, se ha visto á un mosquito pi- 
car la crisálida de una mariposa, y hay pruebas de que estos insectos perforan el 
cráneo de los peces tiernos ó alevinos y los matan (H.). 



198 ANALES DEL INSTITUTO 



«Ó zanjas, en donde se estanca y corrompe el agua, las ca- 
«sas que tienen jardín propio ó tienen cerca los jardines 
«públicos, son los sitios más especialmente visitados por 
«estos incomodísimos huéspedes. 

«En algunos lugares calientes y pantanosos de nuestro 
«país, constantemente se multiplican con exceso los mos- 
«quitos. A este propósito recordaré que en 1830, la colo- 
«nia francesa que intentó establecerse en Coatzacoalcos, 
«fracasó en sus propósitos, entre otras causas, por la mo- 
«lestia que ocasionaba á los colonos la muchedumbre de 
«mosquitos.* 

«Para dar una idea de los sufrimientos que tuvieron, 
«translado aquí, de la obra escrita en francés por M. Ma- 
«th'\euáeFossey,y útu\dá3iLe Afexi^2¿e, el pasaje siguiente: 

«Pasamos en este viaje de Acayucan á Veracruz, por 
«agua, siguiendo el curso de los ríos San Juan, San An- 
«drés, Alvarado y lámar, noches verdaderamente horri- 
«bles. La tempestad estallaba sobre nuestras cabezas de 
«dos á tres de la tarde, y la lluvia caía enseguida á torren- 
«tes hasta la mañana del día siguiente. Nos cubría un tol- 
«do hecho con pieles de bueyes, no curtidas, las cuales ex- 
«halaban un olor fétido, bajo la acción alternativa del ca- 
«lor y la humedad. Nuestro mayor suplicio comenzal)a 
«cuando los bosques se teñían con el tinte rojizo del sol 
«poniente. Los mosquitos llegaban entonces por enjam- 
«bres de tal manera densos que el sol perdía su brillo. A 

* «Estas plagas de mosquitos son muy antiguas. Según Pausanias^ la ciudad de 
«Myus fué abandonada por sus habitantes, por haber sobrevenido grandes ban- 
«dadas de estos insectos.* Aquéllos se refugiaron en Mileto, y en mi tiempo, dice, 
«no quedaba de la ciudad de Myus sino un Templo de Baco.» Teodoro dice que 
Sapor, rey de Persia, se vio obligado á levantar el sitio de Nisibis por causa de 
una plaga de mosquitos que atacaron á sus elefantes y bestias de carga, determinan- 
do la derrota de su ejército. En México, en el Estado de Chiapas, ha sido 
abandonado un pueblo por la multitud de murciélagos que tenia; y el tormento 
que producen los mosquitos hace inhabitables muchas comarcas del Sur de Te- 
huantepec (H.). 



MÉDICO NACIONAL 199 



«pesar del juego de nuestros pañuelos, nuestra habitación 
«era desde luego invadida. Yo me acurrucaba, me tapaba, 
«me embozaba en la capa, poniendo mis cinco sentidos en 
«un solo objeto, el de tapar herméticamente los conduc- 
«tos por donde podría introducirse el enemigo, cuya 
«aproximación conocía por el zumbido; mas bien pronto, 
«sofocado por el calor y la falta de aire, me veía precisado 
«á descubrirme. Con frecuencia, después de varias horas 
«de lucha, caía en un acceso de furor, contra los mosqui- 
«tos, contra la naturaleza, contra mí mismo, furor impoten- 
«te, cuyas consecuencias yo solo reportaba. Dejando caer 
«la cabeza entre las manos, permanecía inmóvil. Resigna- 
«do á sufrir, me ofrecía en sacrificio á esta plaga digna de 
«figurar entre los mayores tormentos; afrontaba yo el do- 
«lor y una risa de condenado se dibujaba en mis labios 
«cuando estos insectos infernales redoblaban sus ataques. 
«Vencido al fin por los sufrimientos y el sueño, mi pacien- 
«cia cedía á tantos males y buscaba de nuevo, bajo mi ca- 
«pa, una tregua de un instante, y un reposo acibarado con 
«el veneno de mil picaduras. Semejantes momentos son 
«años en la vida.» Nuestro ilustre compatriota, el historia- 
«dor Clavijero, escribía en 1870 haciendo notar que los 
«dípteros de que hablábamos estaban confinados en el 
«Valle de México á las lagunas, dejando libre de su pre- 
«sencia á la Ciudad. Realmente esta es la primera vez que 
«presenciamos la multiplicación extraordinaria de esos 
«zancudos, tan molestos por sus picaduras. Algunos supo- 
«nen que han sido exportados en los grandes cargamen- 
«tos de plátanos que vienen á la capital de tierras calien- 
«tes; pero debe reflexionarse que al estado de huevo, de 
«oruga ó ninfa, este insecto vive en el agua, y que al es- 
«tado perfecto de imago, no sería fácil su transporte, si 
«no es en los wagones, procedentes de las mismas locali- 



200 ANALES DEL INSTITUTO 



«dades. Siguiendo el curso de los ríos pueden los zancu- 
«dos transportarse de un punto á otro, emigrar, según 
«asegura haberlo observado Humboldt; pero ¿es creíble 
«que animales de un país caliente, encuentren en climas 
«templados condiciones tan favorables que les permitan 
«una reproducción tanto más fácil que la de su propia pa- 
«tria? Si esto fuera cierto ¿cómo explicar que hasta hoy se 
«verificó su transporte, siendo así que los trenes de Vera- 
«cruz y de Morelos están establecidos hace ya varios años? 
«Además, las poblaciones del transito, las comprendidas 
«en la misma red ferrocarrilera, ¿han sido invadidas? 

«No conocemos aún ni está hecha la clasificación de 
«nuestros dípteros. No puedo afirmar que entre las varias 
«especies que habitan el Valle de México existe ó no el 
«zancudo de las tierras calientes,* pero sí puedo asegu- 
«rar que la especie de Cítlex tan abundante hoy en la Ciu- 
«dad, no es nueva en el Valle; en mi opinión es la mis- 
«ma especie que habita en los lagos. El sabio citado, de 
«quien he tomado varias indicaciones para formar esta no- 
«ta, dice que las diversas especies de mosquitos, que ob- 
«servó en la América del Sur, quedan confinadas cada 
«una á un cantón diferente, y no se confunden jaiuás, 
«aunque estos cantones estén muy próximos unos á otros. 
«Fundado en este hecho, y juzgando por analogía en es- 
«pecies del mismo género, creo debe rechazarse la opi- 
«nión de los que admiten como fácil la aclimatación y la 
«fácil reproducción en nuestro Valle de un insecto impor- 
«tado de las tierras calientes del país. La causa, no de la 
«importación de zancudos, sí de una multiplicación extra- 
«ordinaria de los individuos de la especie existente nor- 
«malmente en algunas localidades del Valle, y observada 

* Ya se dijo que la especie del Valle y Ciudad de México es el Culex /aligans 
ó quique/asciatus, cosmopolita, pero que invadió á México en 1885 (H.). 



MÉDICO NACIONAL, 201 



«por primera vez en la ciudad de México, es, á mi juicio, 
«debida á varias causas (sic). Por una parte, la tempera- 
«tura de los meses de Julio y Agosto de este año de 1885, 
«ha sido superior en algunos grados á la que se observa 
«comunmente en esta época, según informes del Sr. 
«D. Miguel Pérez, subdirector del Observatorio Meteo- 
«rológico Central; por otra, sin que sepamos la causa, es- 
«te año han faltado por completo ó han venido en corto 
«número al Valle, muchas de esas especies de aves insectívo- 
«ras que en la naturaleza tienen por objeto poner un di- 
«que á esa prodigiosa multiplicación de insectos. 

«Los culícidos, dice Macquart, producen varias genera- 
«ciones por año, lo que haría su multiplicación espantosa, 
«si no sirviese en sus diferentes estados, de nutrición 
«abundante á las aves y á los peces. Que una de las cau- 
«sas de destrucción de una especie desaparezca, dice Dar- 
«win, y bien pronto el número de individuos que la com- 
«ponen, la elevará á una cifra prodigiosa. 

«En el caso presente es evidente que los enemigos na- 
«turales de los moscos, entre las aves, son las golondri- 
«nas, * y esa gran variedad de zancudos y palmípedas que 
«anualmente vienen al Valle de México, atraídas por la 
«multitud de insectos que les proporcionan nutrición abun- 
«dante. Esta causa de destrucción comienza en Febrero, 
«época de la llegada aquí de las golondrinas, y se prolon- 
«ga durante todo el año; en Octubre nos abandonan 
«estas útiles aves; mas en su lugar llegan sin cesar, en el 
«invierno, distintas aves, principalmente ribereñas, que se 
«suceden las unas á otras. Mi observación personal, con- 

* El Sr. D. Miguel J. Bachiller, Ex-prefecto del Instituto Médico, nos informa 
que, en 1905^ observó personalmente en una caballeriza de la Villa de Guadalupe, 
que las golondrinas volaban cerca del techo, atrapando grandes cantidades de mos- 
quitos, llevándoles después á sus polluelos. Por tanto, la explicación que nos pro- 
pone el Sr. Dr. Sánchez, no es infundada en lo que se refiere á las golondrinas. 



202 ANALES DEL INSTITUTO 



«firmada por la de otras muchas personas residentes 
«en la capital y fuera de ella, me autoriza para señalar el 
«hecho curioso de la escasez, de la falta casi absoluta este 
«año de las aves insectívoras citadas. Si hay exactitud en 
«lo dicho, tendremos ya explicada la gran multiplicación de 
«los zancudos. 

«El enemigo natural, el que pone un límite á su desarollo 
«y procreación, ha faltado esta vez: las condiciones clima- 
«téricas, por el contrario, le han sido favorables, y la to- 
«pografía de nuestro Valle, abundante en zanjas y panta- 
«nos, ha permitido la extensión, hasta la ciudad, de estos 
«animalitos, generalmente confinados á los lagos. 

«Esto supuesto, es lógico deducir el mal estado higiénico 
«del Valle, puesto que los zancudos caracterizan los cli- 
«mas malsanos, en virtud de que su desarrollo y multipli- 
«cación, dependen de las mismas causas que originan los 
«miasmas. 

«Admitiendo, con Macquart, la gran utilidad de los 
«Dípteros en el plan general de la naturaleza, no podemos 
«desconocer nuestro derecho para rechazar esa especie de 
«invasión, procur¿indo destruir, ó [)or lo menos alejar á 
«esos enemigos, que tanto perjudican nuestra salud ó 
«nuestros intereses. El hombre ha podido, en algunos ca- 
«sos, conseguir este fin; en Inglaterra, por ejemplo, el lo- 
«bo está extinguido; en la India han disminuido mucho los 
«grandes carniceros felinos, león, tigre, etc., gracias á la 
«incesante persecución que se les ha hecho. Entre no- 
«sotros tenemos un ejemplo de los resultados de esa perse- 
«cución, en la hermosa ave llamada Quetzal por los indí- 
«genas, Pharomachrus mocinno De La Llave, la cual es ca- 
«da día más rara aquí y en Guatemala, por el afán con que 
«se la busca desde tiempo inmemorial, por la belleza de su 
«plumaje; algunos criaderos de percas en la Baja Califor- 



MEDICO NACIONAL ^no 



«nía se han agotado, porque la pesca de este molusco se 
«hace allí desatendiendo los reglamentos que previenen 
«se deje de bucear en ciertas épocas, con el objeto de no 
«destruir inútilmente las crías; es de presumirse que 
«la ciudad de Durango sería inhabitable sin la perse- 
«cución activa que se hace allí á los alacranes que lo in- 
«festan y cuya ponzoña es mortal para los niños. A medi- 
«da que descendemos en la serie zoológica, nos encontra- 
«mos con mayores dificultades para destruir una especie 
«que á su debilidad individual, opone su número infinito, 
«su fecundidad prodigiosa y su organización especial, que 
«á veces permite esa vida latente de los Rotíferos y los 
«Tardígrados, que, como los granos vegetales, revelan su 
«existencia después de estar varios kños como muer- 
«tos, poniéndolos en ciertas condiciones de calórico y 
«de humedad; en otros, como en las Hidras, la división de 
«su cuerpo en múltiples fragmentos, en vez de su aniqui- 
«lamiento, es origen de su multiplicaaión, porque cada 
«uno de esos fragmentos viene á ser bien pronto un ani- 
«mal perfecto. Ciertamente que el hombre nc podrá des- 
«truir nunca estos organismos inferiores, pero evidente- 
«mente puede alejarlos de sí, disponiendo á su derredor 
«un medio impropio para la vida de esos seres. Una com- 
«pa ración muy vulgar hará comprender con claridad mi 
«pensamiento; todo el mundo reconocerá la impotencia 
«humana para destruir la especie parásita llamado pio- 
«jo de la cabeza; pero también convendrá en que el hom- 
«bre educado, que cuida su cuerpo y lo asea, quita al in- 
«mundo insecto las condiciones de existencia y lo aleja de 
«sí. No debemos olvidar la influencia del medio en las con- 
«diciones de existencia de una especie organizada cual- 
«quiera, animal ó vegetal. De aquí es que mientras el Va- 
«lle de México esté en las condiciones actuales, sus habi- 



204 ANALES DEL INSTITUTO 



«tantes estarán sujetos á todos los males que traen consigo 
«los pantanos y las grandes aglomeraciones de substancias 
«en putrefacción. La plaga actual délos mosquitos desapa- 
«recerá naturalmente, con las aguas estancadas, al acer- 
«carse el invierno próximo, y si no me he equivocado en 
«la apreciación de las causas de su excesiva multiplicación, 
«es de esperarse que, en los años venideros, su área de di- 
«seminación se reduzca á los límites ordinarios. En resu- 
«men: lo expuesto en esta nota puede compendiarse en las 
«proposiciones siguientes: 

«I."" La causa de la multiplicación délos mosquitos zancu- 
«dos en la capital es complexa. Las condiciones climatéri- 
«cas de la estación, y la falta ó la escasez de algunas aves 
«insectívoras, la explican perfectamente. 

«2. ■''No es aceptable la opinión deque los zancudos han si- 
«do transportados al Valle de México procedentes de otros 
«lugares; es preferible suponer, que habitualmente conti- 
«nados á los lagos, y localidades pantanosas provistas de 
«vegetación, en este año han extendido su área de disemi- 
«minación, favorecidos por las condiciones de la ciudad y 
«sus alrededores. 

«3." Desde el punto de vista higiénico, es importante fi- 
«jar la atención en la multiplicación de los zancudos; las 
«condiciones de su existencia son las mismas que las de los 
«miasmas palustres, puesto que parece ser condición in- 
«dispensable para el desarrollo de los gérmenes, la pre- 
«sencia de las aguas adulteradas ó corrompidas. No sería 
«imposible que, como lo asegura Humboldt para la Amé- 
«rica del Sur, acpií también el piquete de los zancudos fa- 
«voreciera la transmisión de los miasmas citados.* 

«4."^ Puede predecirse que al aproximarse el invierno ce- 

* Cuando escribió este articulo el Dr. Sánchez no se sabia que la malaria fuese 
propagada por el Anopheles (H.)- 



MÉDICO NACIONAL 205 



«sará la plaga de los mosquitos, pues es sabido que esta 
«estación es contraria á la propagación de la mayor parte 
«de los insectos; pero ¿será una suspensión temporal y en 
«la próxima primavera aparecerán de nuevo, ó volverán 
«las cosas á su estado normal y los zancudos quedarán 
«confinados á los lagos y lugares pantanosos? Juzgando 
«por analogía, creo que en los años siguientes sucederá 
«lo mismo, así como no se ha repetido la excesiva procrea- 
«ción de las mariposas viajeras, ni de las orugas procesio- 
«narias que vimos en años anteriores. 

«5.'' La manera más á propósito para prevenir la repeti- 
«ción del mal que actualmente sufre la ciudad con la pre- 
«sencia de los mosquitos, consiste en cegar las zanjas y 
«baches que abundan en sus recintos, así como las ciéne- 
«gas ó pantanos de sus alrededores. 

«Med. Es opinión muy generalizada en ciertas localida- 
«des de la América del Sur, como en Orinoco, Casiquiare 
«y Río Caura, lugares muy malsanos, que los piquetes de 
«los mosquitos zancudos aumentan la disposición de los 
«órganos para recibir la impresión de los miasmas. Esta 
«creencia, mencionada por el ilustre Humboldt en su via- 
«je á las regiones equinocciales del Nuevo Continente, 
«parece haber recibido plena confirmación en otras partes: 
«por ejemplo, en la Habana, si hemos de creer las noti- 
«cias referentes á este asunto publicadas en un diario de 
«esta capital. '" En algunos lugares en que se multiplican 
«con exceso se hace intolerable la vida, como nos lo ense- 
«ña el fracaso de la colonia francesa de Tehuantepec, re- 



«• Con el título de «El Contagio por medio de los mosquitos,» un periódico de 
esta capital da la noticia siguiente: «Los Dres. Finlay y Delgado, de la Habana, 
«han publicado en aquella ciudad un folleto importante sobre la estadística fie las 
«inoculaciones con mosquitos contaminados en enfermos de fiebre amarilla. Los 
«citados médicos creen que el mosquito es, en Cuba, el medio más peligroso para 
«la transmisión de tan terrible enfermedad.» 



206 ANALES DEL INSTITUTO 



«ferido antes. Las personas susceptibles, picadas por los 
«mosquitos, sufren dolores muy intensos, dependientes de 
«la irritabilidad nerviosa de la piel, y se llegan á poner en 
«un estado parecido al que producen las fiebres eruptivas. 
«Cuando se verificó la invasión de la capital por los zan- 
«cudos, en 1885, aseguraron los periódicos que algunos 
«niños de pecho habían sucumbido á consecuencia de fleg- 
«masías graves de la piel. La aparición de innumerables 
«legiones de mosquitos en algunas localidades del Antiguo 
«Continente, poco antes de la invasión del cólera, no se 
«ha explicado aún satisfactoriamente. Aquí el profesor 
«de farmacia, D. Francisco Estrada, escribió en 1884, 
«en el periódico titulado el «Correo de San Luis» que 
«se publica en la capital de ese Estado, un artículo 
«referente al modo de propagación del cólera morbus. Se- 
«gún él, los moscos constituyen uno de los principales 
«vehículos de transmisión de la terrible enfermedad, la 
«cual marcha lentamente, á razón de cinco leguas diarias 
«por término medio, como lo harían los insectos en cues- 
«tión.' Del mismo modo que las moscas pueden inocular 
«el virus carbonoso ó sea el vibrión déla pústula maligna, 
«no sería extraño suponer, dice, que puedan transportar é 
«inocular con su trompa el microbio ó bacilus del cólera 
«morbus. lista opinión no pasa hasta hoy de una teoría.^ 
«Respecto de los zancudos, parece bien comprobado que 
«no pican á los animales muertos, y esta circunstancia ha- 
«ce suponer que no sean agentes para transmitir al hom 
«bre el carbón, como lo son las moscas del género Siniii- 

1 Se ha observado que los mosquitos no viajan, alejándose del lugar en que na- 
cen, sino en los trenes ó por otros medios pasivos de emigración (H.). 

2 Hasta hoy se ha admitido la propagación por los mosquitos, del paludismo, la 
fiebre amarilla, la filariosis, la lepra, el escorbuto, el dengue, la peste, la úlcera de 
las tierras calientes, la esplenomegalia, la verruga, la carata ó pinta, el cancroide, 
la fiebre ondulante y la epizootia equina del África (H.). 



MÉDICO NACIONAL 207 



«lia."- A mi modo de ver, en la cuestión de la transmisión 
«de las enfermedades por los dípteros, tiene alguna im- 
«portancia la observación siguiente. Estando enfermo de 
«fiebre tifoidea un sobrino mío, de unos ocho años de edad, 
«al tiempo de la gran invasión de la capital por los mos- 
«cos zancudos, verificada en el año de 1885, noté con sor- 
«presa, que todas las mañanas amanecían en su cama mul- 
«titud de cadáveres de zancudos, cuyos cuerpos, muy 
«abultados en su porción abdominal, indicaban claramente 
«que habían chupado, hasta repletarse, la sangre del enfer- 
«mito. No he tenido oportunidad de confirmar este hecho, 
«mas si realmente, como sospecho, la sangre de los tifoi- 
«deos es una especie de veneno páralos zancudos, es una 
«circunstancia feliz que impide la propagación de la enfer- 
«medad por ese conducto. ¿Podría suceder lo mismo con 
«otros insectos? ^ 

«Para terminar con las relaciones que pueden tener los 
«mosquitos con la medicina, referiré los dos hechos 
«siguientes, tomados de la obra del Dr. E. L. Taschemberg, 
«titulada «Los Insectos.» 

«En la familia de los pequeños mosquitos de color cla- 
«ro amarillento, cuyas larvas viven en gran uúmero en las 
«setas, hay también unas especies que, á causa de sus 
«alas obscuras se han llamado mosquitos fúnebres ó escia- 
«ras. Una gran especie, con el abdomen amarillo, es pro- 
«pia de la Luisiana, donde se le ve en grandes agrupacio- 
«nes siempre que reinan peligrosas calenturas y sobre to- 
«do la fiebre amarilla. Este fenómeno, que aún no ha podido 



1 El Dr. Ulrich cita, sin embargo, un caso observado en el Interior (H.). Veáse lo 
que dice después el Dr. Orvañanos. 

2 Una persona me aseguraba que las moscas morían, en gran cantidad, después 
de picar á una enferma de la medula, que estaba completamente insensible. El Dr. 
Sánchez no dice si habia formalina ú otro antiséptico poderoso en la recámara y 
que pudiese matar á los mosquitos (H.). 



208 ANALES DEL INSTITUTO 



«explicarse, es tan extraño, que la especie reconocida por 
«Osten Sacken como esciara, se ha llamado mosca cie^ la 
«Jiebre amarilla (yellow fever Fly). Este hecho pudiera tal 
«vez observarse en Veracruz v en otros luofares de la eos- 
«ta orienta] de nuestro país, que tiene tantos puntos de se- 
«mejanza con la Luisiana.' 

«El otro hecho es el siguiente. Hablando de los moscos 
«del género G//(?.r, el citado autor dice: Estos atormentado- 
«res tienen también, sin embargo, su parte buena, á juz- 
«gar por el plan curativo que empleó en Veracruz con una 
«Señora el médico Delacoux. La paciente estaba aletarga- 
«da hacía doce horas á consecuencia de una inflamación 
«cerebral y presentaba síntomas de una próxima muerte. 
«El médico desnudó á la enferma y dejóla expuesta doce 
«horas á la picadura de los mosquitos; al cabo de este 
«tiempo el letargo cesó y la enferma se encontró al día 
«siguiente no sólo entre los vivos, sino también notable- 
«mente mejorada.^ 

«En el tomo VII de «La Naturaleza,» p. 326, agreg^ó el 
«Dr. Sánchez la siguiente nota: 

«El año pasado (1885) sufrió la capital la invasión de 
«multitud de mosquitos zancudos, que molestaron á sus 
«habitantes durante algunos meses, con sus piquetes en- 
«venenados, produciendo en algunos niños flegmasías gra- 
«ves de la piel. La coincidencia, señalada por muchas per- 
«sonas, de la falta casi absoluta de golondrinas en la épo- 
«ca en que anualmente nos visitan (Febrero-Octubre), me 
«hizo suponer que esta circunstancia, entre otras, era una 
«de las causas (pie había motivado una multiplicación ex- 
«cesiva de estos molestos insectos, aclimatados de mucho 

1 Hoy se sabe que la SIcgomjia es el veliiciilo Iransmisor de la fiebre ama- 
rilla (H.). 

2 Sabemos que el mosquito de Veíacniz puede transmitir la fiel)re amarilla, 
y por esto no debe emi)learse como lo liizo el Dr. Delacoux (H.). 



MÉDICO NACIONAL 209 



«tiempo atrás, á mi juicio, en el Valle de México, aunque 
«confinados normalmente á los lagos vecinos y otros lu- 
«gares húmedos y boscosos, como Chapultepec, etc.' 

«En este año nos han visitado de nuevo los mosquitos, 
«haciéndose notable su presencia, especialmente al finali- 
«zar la estación de aguas, y esto coincidiendo con la pre- 
«sencia de las golondrinas, en número considerable. 

«Podría admitirse que la multiplicación de los mosquitos 
«ha sido menos abundante por la presencia del enemigo 
«natural de estos y otros insectos, pero qu^ no ha sido su- 
«ficiente para reducirlos á su número y área de distribu- 
«ción normales, cuyo resultado se efectuará probablemen- 
«te en algunos años.^ De no ser así confieso no encontrar 
«una explicación satisfactoria de esa extraordinaria multi- 
«plicación de los mosquitosen laCapital, de la cual di cuen- 
«ta á la Academia de Medicina, y á la Sociedad de Histo- 
«ria Natural, en una memoria presentada el año pasado. 

«El Dr. Peñafiel remitió ejemplares del mosco de que 
«tratamos, para su clasificación, al Dr. Sr. W. Williston, 
«de New Hawen, Conn,, notable entomologista norteame- 
«ricano, y este señor encontró ser una especie nueva, que 
«describió con el nombre de Cíilex Peñajieli.» 

El error en que incurrió el Dr, Sánchez es muy dis- 
culpable y debióse, como ya dijimos, á que se cometió 
una equivocación completa al clasificar la especie de mos- 
quito déla Ciudad de México como nueva. Si desde un 
principio el Dr. Sánchez hubiera sabido que se tratabadel 
Culex fatigans ó qítinqíLcfasciatus, cosmopolita, muy cono- 
cido y abundante en los Estados Unidos, habría supuesto 
que procedía de la nación vecina y que había arribado 
en los furgones y carros de los ferrocarriles; pero se le 

1 La especie más común de Chapultepec es Culex nigripes (H.). 

2 En 1910 continúa la plaga (H.). 



210 ANALES DEL INSTITUTO 



dijo que era este mosquito una especie nueva, y no pudo 
ocurrirse la idea de que viniese de los Estados Unidos. 
Naturalmente creyó el Dr. Sánchez que ya existía la pla- 
ga en los alrededores de México, al estado latente/ 

Consulta al Dr. L. O. Howard, Jefe del Burean de Ento- 
uiologia de Washington. 

A fin de averiguar si existía el Cíilcx fatigans ó quinque- 
fasciatus en la República Mexicana, antes de 1895, escribí 
una extensa carta á mi sabio amigo el Dr. L. O. Howard, 
Jefe del Bureau de Entomología de Washington, suplicán- 
dole consultase la bibliografía del asunto y particularmen- 
te la obra de Bellardi sobre los Dípteros Mexicanos. He 
aquí la carta que recibimos acerca de esta consulta: 

Washington, D. C. — Diciembre 3 de 1909. — Mi estima- 
do Profesor Herrera: 

. . .Puedo informar á Ud. que Bellardi trata únicamente 
de dos mosquitos, á saber: Culex mexicanns, que es una 
especie de Jantinosonia, y Culex bigoti, que es el tipo 
del género Lutzia. Tenemos ejemplares del verdadero 
Culex fatigans de Salvatierra y León; hay ejemplares 
también de Laguna del Carmen, lugar que no hemos po- 
dido identihcar.'' De hecho, hemos visto muy pocos 
mosquitos de la meseta mexicana y no tenemos pruebas 
directas, además de lo dicho, de que el Culex fatigans, 
que nosotros llamamos Culex quinquefasciatus, exista en 
esa región. ¿Puede Ud. enviarme ejemplares procedentes 
de la Ciudad de México, de lo que Ud. considera como /¿72í?'- 
gansf Por lo demás, Ud. conoce el artículo de Sánchez, 
publicado en «La Naturíileza,» tomoVH, sobre lainvasión 



1 El Dr. Dugés lia encontrado en Ciuanajiiato, el Culex quinqnefascialus y noel 
C. bigoli. 

2 En una de las haciendas de Cliiapas, qne llevan el nombre de Laguna de! Car- 
men, y existe en las municipalidades de San Martin, Pneblojuárez y San Felipe (H.) 



MÉDICO»NACIONAL 211 



de la Ciudad de México por los mosquitos. Estos fueron 
descritos como Culex peñajieli por Williston, pero la des- 
cripción es incierta y parece que se perdieron los ejem- 
plares típicos.» 

El Dr. Howard olvida que el Dr. Dugés y yo hemos 
enviado mosquitos de la Ciudad de México, que él clasifi- 
có como C. pungens, (sinónimo ahora á^ fatigans). 

En su contestación ala carta que con este motivo le re- 
mitimos dice el mismo naturalista: 

«Departamento de Agricultura de los Estados Uni- 
dos. — Bureau de Entoníología, Washington. D. C. — Ene- 
ro 4 de 1 910. — Mi estimado Profesor Herrera: Sus mos- 
quitos llegaron en muy malas condiciones, pero han sido 
estudiadosporMr. F. Knab,deeste Bureau, quien encontró 
que pertenecen á dos especies, una de ellas nueva. La otra 
es Culex q^ñiiquefasciatus Say ( — cubensis Bigot — pun- 
gens Howard & Qo<:\\\\\\^\.i, fatigaiis Wiedemann), pero no 
se les hubiera podido identificar, por estar mal conserva- 
dos, si uno de ellos no fuera macho. Se prepararon los ór- 
ganos genitales de éste y se estableció la identidad de la 
especie de una manera indudable. La presencia de esta 
forma en la Ciudad de México es muy interesante y la teo- 
ría de Ud., respecto á su importación por los trenes es, in- 
dudablemente, exacta. Observo que Ud. lamenta el cam- 
bio de nombre, pero le aseguro que estos cambios son 
inevitables, por la aplicación de la ley de prioridad y por 
los progresos que se han hecho en la bibliografía del asun- 
to y en el estudio de estosinsectos. Aconsejo á Ud. que de- 
seche todas las identificaciones anteriores y publicaciones 
iniciales y se atenga á la sinonimia que le indico. Nuestras 
primeras ideas acerca de las especies de mosquitos fue- 
ron muy superficiales é inexactas, y sólo el estudio cui- 
dadoso de colecciones numerosas y de larvas, así como de 



212 ANALES DEL (INSTITUTO 



los Órganos genitales de los machos, nos ha permitido ad- 
quirir un conocimiento más exacto de la cuestión. 

La identidad de Culex peñafieli x\o podrá establecerse. 
El Dr. Knab teme que así suceda porque los ejemplares 
típicos, según parece, se han perdido y la descripción es 
insuficiente. La especie que fué determinada para Ud. co- 
mo Cnlex ii}ipiger,'i>^<g\x\\ Mr. Knob, no se encuentra, cier- 
tamente, en México. No tenemos ejemplares, de ella. Si 
Ud. puede enviarnos ejemplares, tendremos mucho gusto 
en verlos, pues será interesante averiguar algo acerca de 
la forma aborígene de mosquitos del Valle de México. — 
Sírvase anotar que el Cnlex pipieris es diferente de C. quin- 
qíiefasciatus y no existe en México. — L. O. Howard. 

El Culex impiger se encontró en Chapultepec y fué iden- 
tificado por el Dr. Howard. Según el M. S. del Dr. A. Du- 
gés, el Culex pipie7is existe en Tacuba, D. F. Los ejem- 
plares de Culex qiímquefasciatus k que se refiere el Dr. 
Howard y que le enviamos últimamente, fueron colecta- 
dos en la Ciudad de México, en las recámaras de una casa 
de la S'' calle de Carpió. 

Noía preli}?iÍ7iar acerca de la dcstruccilin de los mosquitos 
zancudos (Cíilex). 

En el año de 1890 publicamos en «El Estudio,» órga- 
no del Instituto Médico Nacional, el artículo que hoy co- 
piamos aquí, agregándole las correcciones y observacio- 
nes necesarias.* 

Debemos advertir que este trabajo fué hecho en cola- 
boración con nuestro distinguido amigo y condiscípulo, el 
Sr. Profesor D. Miguel Cordero, quien formaba parte, has- 
ta 1909, del personal del Instituto Médico y cuyo nombre 
consta al calce del artículo de que se trata. 

* «El Estudio,» Tomo IV^, p. 31. 



MÉDICO NACIONAL, 213 



«La Revue Scientifique» de París publicó, en el N.° i6, 
«Vol. 45, Octubre, 1890, un artículo relativo ala destruc- 
«ción del mosquito: se refiere que Mr. Lamborn, delosEs- 
«tados Unidos, publicó unas 200 páginas, cuyo fin es el 
«que acabamos de indicar. 

«El Sr. Lamborn, con motivo de la abundancia de mos- 
«quitos^ en ciertas épocas del año, tuvo la feliz idea de en- 
«viar una comunicación á diversos entomologistas de los 
«Estados Uuidos, pidiendo datos acerca de la vida de 
«los Cídex y de los medios más prácticos para destruirlos; 
«solicitó trabajos pormenorizados, estimulando á los natu- 
«ralistas que se ocupan de estos asuntos, con tres premios, 
«que ya se adjudicaron, y en los cuales se invirtió la suma 
«de 1,000 francos. El resultado de tan brillante idea fué 
«la formación de tres memorias, cuyo conjunto constituye 
«el volumen publicado por Mr. Lamborn, y que lleva por 
«título «Dragón- Flies ver sus Mosquitoes» Applenton N. 
«York, (literalmente: Caballitos del diablo ó libélulas con- 
«tra los mosquitos). 

Se cree que los Nevrópteros conocidos con el nombre 
de «Caballitos del diablo» son los enemigos naturales de 
los mosquitos, y por eso Air. Lamborn solicitó que se es- 
tudiaran de preferencia las ventajas que podían presen- 
tar esos insectos para la destrucción de los Culex 

En el Mediodía de Francia se queman polvos para ale- 
jarlos; se recomiendan lavatorios conjugo de limón, vina- 
gre, infusión de grana, cuasia, agua fenicada, etc. Pero es- 
tos medios sólo son paliativosy seríade desear que se des- 
cubrieran otros procedimientos de destrucción eficaces, 

«Los medios artificiales de destrucción, varían mucho, 
«pero son poco eficaces ó de difícil aplicación.^ Se ha reco- 

1 Se dice moscos ó mosquitos, pero es más conveniente el segundo de estos nombres. 

2 Esto no es j'a admisible en 1910 (H.^. 



214 ANALES DEL INSTITUTO 



«mendado la canalización y el petróleo. La primera tiene 
«por objeto eliminar las aguas estancadas favorables á los 
«Ctilex, y presenta otras muchas ventajas. El petróleo, de- 
«positado en capa delgada en la superficie del agua, 
«mata las larvas en el espacio de 5, 10 ó 15 minutos cuan- 
«do más; las asfixia, pegando unos con otros los apéndices 
«sedosos de su orificio respiratorio. La Sra. Aaron cree 
«fjue con 15 francos de petróleo se podría cubrir una su- 
«perficie de 100 acres de agua, cuatro veces. Este medio 
«podría dar excelentes resultados cuando se tratara de un 
«depósito de poca extensión, lejano de todo centro en que 
«abunden los mosquitos.' Los hongos entomoforeos no 
«dan resultado y las epidemias de mohos no destruyen á 
«los mosquitos. Las algas de agua dulce propuestas por 
«M. Gratacap parece que son muy nocivas para las lar- 
«vas: les impiden salir á respirar á la superficie del agua. 
«Pero estas algas no se desarrollan en todas partes, re- 
«quieren medios especiales, y no se ha probado que los 
«pantanos, preferidos por los mosquitos, sean apropia- 
«dos para aquellas plantas. Las libélulas serían de poca 
«utilidad, según la Sra. Aaron, aun cuando se encontra- 
«ran en abundancia; M. Weeks dice que su multiplicación 
«artificial sería inútil é inq)racticable, y que no debe acon- 
«sejarse. AL Beutenmüller asegura que todavía no se co- 
«nocen suficientemente las costumbres de estos insectos, 
«y que, por lo mismo, no es posible emitir ninguna opi- 
«nión acerca de su eficacia.»^ 

La destrucción de los mosquitos es en alto grado im- 
j)ortante, sobre todo desde el punto de vista médico; por 
eso hemos creído que al presente artículo podía dársele ca- 
l)ida en un periódico como El Estudio. 

1 Se aplica hoy el petróleo á grandes extensiones (H.). 

2 Howard dice que Iss larvas de las libélulas también destruyen á los mosquitos. 
(Ihe Músqniloes of the U. S. ]). 48). 



MÉDICO NACIONAL 215 



En efecto, además de las molestias que nos originan los 
Culex con sus piquetes dolorosos, pueden causarnos per- 
juicios de mayor consideración. 

El Dr. Bordier dice que la elefantíasis de los árabes es 
contagiosa. El Dr. Manson, de China, ha demostrado, ex- 
primentalmente, que el mosquito, tan abundante en los 
países calientes, es el intermedio necesario entre el esta- 
do de Filaría de Bancro/¿, animal adulto que se encuentra 
en la sangre de las personas enfermas de elefantíasis y 
el estado de Filaría de VVucJierer , embrión que se en- 
cuentraenlos órganos enfermos. SehacercioradoelDr. Aían- 
son de que al chupar la sangre de los elefantíasicos (los mos- 
quitos les pican constantemente), pasan al estómago del 
insecto, próximamente, 120 filarlas de Wucherer; sólo 5 ó 
6 de ellas, nuevos Jonás, pueden librarse de la muerte: 
terminan su desarrollo en este medio, y adquieren i milí- 
metro de longitud y 5 centesimos de milímetro de ancho. 
Esto acontece precisamente en el momento en que el mos- 
quito se posa sobre el agua para poner sus huevos y mo- 
rir. La filaría de Wucherer adulta, es decir, la filaría de 
Bancroft, sepárase del mosquito, es fecundada por los 
individuos machos y entonces, si pasa al hombre con el 
agua ingerida, puede vivir en la sangre de éste, infestán- 
dola con sus embriones: según los azares de sus emigra- 
ciones, las filarías de Wucherer producirán elefantíasis, he- 
matoquiluría, hidrocele, ascitis, etc. 

Pero no es esto todo: el mosquito lleno de filarías de 
Wucherer, antes de poner sus huevos, puede chupar san- 
gre á un individuo sano é inocularle algunas filarías, que 
ya sea al estado embrionario ó al estado de filarlas de 
Bancroft, son capaces de producir la elefantíasis, justificán- 
dose, por lo mismo, la creencia vulgar de que esta enfer- 
medad es contagiosa. Se comprende, según esto, la posi- 



216 ANALES DEL INSTITUTO 



bilidad deque los negros hayan importado la elefantíasis al 
Nuevo Continente, alas Antillas, y deque en la Barbada ha- 
ya aparecido esta enfermedad repentinamente, al fin del si- 
glo; se comprende que la geografía médica de la elefan- 
tíasis esté subordinada á la geografía zoológica del mosqui- 
to. ( La géooraphie Medícale , por A. Bordier, París. 1884).' 

M. Lewis ha visto que entre 140 hembras de mos- 
quitos, 20 están llenas de filarías de especie indetermina- 
da. Grassi ha demostrado que las moscas son, en muchos 
casos, agentes de diseminación de parásitos patógenos, y 
es natural suponer que los mosquitos lo sean igualmente. 
El Dr. Orvañanos nos ha dicho que puede admitirse la po- 
sibilidad de estas transmisiones. El Dr. Finlay, de la Ha- 
bana, considera á los mosquitos como la causa principal 
de la propagación de la fiebre amarilla. M. Hammond 
opina en el mismo sentido. En México se cree que el mal 
del Pinto se contagia por medio de los mosquitos; pero es- 
tas aserciones no se han [)robado aún.^ 

El Dr. Orvañanos ha tenido la bondad de comunicarnos 
que en la Citidad de Alexico varias personas han muerto a 
C07isecuencia de piquetes de niosqíiitos , presentando los sínto- 
mas del evenenamiento séptico} 

Es bien sabido, además, que donde abundan extraor- 
dinariamente los mosquitos, como sucede en una buena 
parte de la República, se hacen inhabitables regiones férti- 
les y extensas, cuya explotación contribuiría eficazmente 
á la riqueza y prosperidad nacionales. 

No creemos necesario aducir mayor número de razona- 



1 Véase más adelante un estudio moderno sobre la elefantiasis, muy posterior 
al de Bordier (H.). 

2 Recuérdese que este artículo fué publicado en 1890 (H.). 

3 Para lo relativo al mal de San Lázaro y al mal del Pinto, ¡¡uede consultarse 
la oljra del Dr. Orvañanos sobre «Geografía Médica Mexicana» y el estudio del 
Dr. D. M. Toussaint. Bolelin del Instituto Anatomo-Patológico. 1908-1909. 



MÉDICO NACIONAL 217 



mientos para hacer comprender que la destrucción de los 
zancudos es una necesidad imprescindible y que las sumas 
invertidas en atacarles, y el tiempo y el trabajo que se em- 
pleen en ello, serán compensados, con ventaja, por los be- 
neficios que reporte la nación. 

En nuesto concepto es casi inútil el uso de paliativos, 
polvos insecticidas,* mosquiteros y otros medios, y deci- 
mos casi inútil en lo que se refiere al ataque y destrucción, 
hasta donde sea posible, de la molesta plaga, pues aquellas 
medidas no están al alcance de todas las personas, ni son 
aplicables en todos los casos, ni suprimen para siempre 
estos incómodos insectos; es preciso que la obra de des- 
trucción se verifique en gran escala. 

Mr. Lamborn cree que su libro será el primero de una 
serie que no tardará en publicarse, y por este motivo nos 
hemos apresurado á dar á conocer algunas observaciones, 
incompletas^ relativas al mosquito de la Ciudad de Méxi- 
co. Nos hemos propuesto continuar estos trabajos y quizá 
más tarde publicaremos algún artículo menos inperfecto 
que el presente. 

Nuestras investigaciones acerca de la anatomía, fisiología, 
biología y destrucción del mosquito, fueron emprendidas 
desde hace mucho tiempo, con el mayor cuidado posible, 
y algunos artículos se han publicado referentes á dichas 
investigaciones en «La Naturaleza.» 

Nuestro propósito es el mismo del Sr. Lamborn: des- 
truir el molesto insecto de que se trata, por medios fáciles 
y económicos. Con tal motivo emprendimos una serie de 
exprimentos con el Culex en completo estado de desarro- 
llo, con ninfas y larvas. Nuestros exprimentos dan origen 
á la clasificación siguiente: 

* Decíamos esto cuando se empleaba el polvo insecticida de crisantema quemado 
y no in natura: en esta última forma es muy eficaz (H.). 



218 ANALES DEL INSTITUTO 



Medios de destrucción:\. Medios zoológicos. — II. Medios 
FÍSICOS. — III. Medios químicos. 

I. — Medios zoológicos. 

Pueden consistir en la propagación de los enemigos di- 
rectos de los mosquitos ó en la destrucción de las especies 
animales que persiguen á los enemigos de estos dípteros. 
Las consideraciones siguientes tienen por base los datos 
adquiridos acerca de la fauna del Valle de México.' 

Vamos á ocuparnos de los enemigos directos del mosqui- 
to, (}ue son vertebrados ó invertebrados, acuáticos ó te- 
rrestres, sedentarios ó emigrantes, propios de la estación 
fría ó exclusivos de la calurosa. 

Vertebrados. — Entre los Mamíferos del Valle de Méxi- 
co, enemigos directos de los mosquitos, se encuentran sola- 
mente los quirópteros ó murciélagos, cinco ó seis espe- 
cies. Es bien sabido que estos animales son nocturnos y 
crepusculares, circunstancia que les favorece en su tarea 
destructora de mosquitos. Son abundantes y por lo gene- 
ral sedentarios. Su vuelo les permite perseguir al Qdex 
en el aire ó en la superficie de los pantanos y lagos. Cal- 
culamos que el murciélago común en la Ciudad de Méxi- 
co {Nyctiiiomíis iiasiLtiLs) destruye unos 400 mosquitos al 
día. Esta especie de murciélago habita en las ciudades ó 
cerca de ellas, lo mismo que el Vespertilio albesce^is. ¿Con- 
vendría, por lo tanto, propagar estas especies^ y aun im- 
portar otras? Teóricamente se puede optar por la afirma- 
tiva, mas se presenta una grave dificultad: que el mosqui- 
to no vive en todas las estaciones. Resultaría de ello que 
en invierno la población excedente de murciélegos, no te- 
niendo alimentos, emigraría, á menos que artificialmente 



1 Véase «La Naturaleza,» 2.-' serie, tomo I, p. 222 y siguientes. 

2 No viven los pequeños murciélagos en cautiverio el tiempo necesario para 
que se pueda favorecer la propagación (H.). 



MÉDICO NACIONAL 219 



se proveyese á sus necesidades, lo que es imposible. Por 
otra parte, no sabemos si en la estación en que el mosqui- 
to abunda, gusta el Nictinomo más de él que de ciertos 
Coleópteros, Nevrópteros ó Lepidópteros nocturnos ó 
crepusculares (Lachnosterna, Termes, Agrotis). 

Entre las aves insectívoras del Valle de México se cuen- 
tan las acuáticas y las terrestres, emigrantes ó sedenta- 
rias. Entre las terrestres, las más importantes son: los Hi- 
rundinideos ó Golondrinas, los Tiranideos ó Mosqueros, 
los Troquilideos ó Colibríes, los Caprimulgideos ó Cuer- 
po ruines. 

Los Tiranideos ó Mosqueros, en su mayoría, son inmi- 
grantes en otoño é invierno. Son diurnos y por esto no 
pueden ser muy eficaces como exterminadores del insec- 
to, que aparece en el crepúsculo vespertino y sólo es per- 
seguido por los Mosqueros durante unos cuantos minutos. 
Además, el mosquito disminuye mucho en el invierno. 

La base de la alimentación de los Colibríes ó Troquili- 
deos no es el Culex. Estas aves emigran con mucha irre- 
gularidad y la mayoría de los ornitologistas las conside- 
ran como errantes ó erráticas. No son nocturnas. Por otra 
parte, ya sea que se trate de éstas ó de otras aves diur- 
nas de pequeñas dimensiones, que den caza á los insectos 
crepusculares, no bastaría para su sustento el pequeño nú- 
mero de mosquitos que pudiesen capturar en las horas 
crepusculares, siendo imposible que permanecieran sin 
alimentos 24 horas, entre dos crepúsculos consecutivos, 
alimentándose exclusivamente de zancudos. Las Golondri- 
nas ó Hirundinideos contribuyen á destruirlos, llegando 
al Valle de México con la oportunidad necesaria, pero son 
diurnas y no se propagan lo suficiente para aniquilar la 
plaga, como se ha visto y lo certifica el Sr. Dr. don Jesús 
Sánchez. 



38 



220 ANALES DEL INSTITUTO 



Se encuentran en el Valle de México unas tres especies de 
Caprimulgidos ó Cuerpo-ruin. Son poco abundantes, soli- 
tarios, inmigrantes en otoño. Calculamos que destruyen 
centenares de mosquitos, sobre todo durante el crepúscu- 
lo vespertino.' La propagación de estas avecillas sería 
útil para nuestro objeto, pero siempre que pudiera llevar- 
se á cabo por medios fáciles. 

Hemos tenido en cautiverio un Antrostomus vociferans , 
que no se decidió á comerlos insectos que le proporcio- 
namos, pues toma los mosquitos al vuelo, lo mismo que 
las golondrinas: esta dificultad nos parece, por lo tanto, in- 
superable. 

Además de las especies mencionadas, el Siurus rnolacilla 
(Aguador), el Cinclus inexicanns (Tordo de agua) y el Sayor- 
nis nigricans (Aguador) persiguen al mosquito adulto (el 
Cinclus á sus larvas), pero su pequeño número y sus hábi- 
tos solitarios, les hacen insuficientes para el tin de que se 
trata. Los batracios jóvenes, en general, y los peces del Va- 
lle de México destruyen las larvas del insecto en cuestión.^ 

htverteh'ados iei^resíres. — Entre los más importantes 
debemos citar las libélulas y las arañas. 

Las arañas persiguen á los mosquitos, que forman, al- 
gunas veces, parte muy principal de su alimentación. Los 
arácnidos que construyen una red para atrapar su presa, 
la sitúan cerca de las lámparas de las habitaciones, y á pro- 
pósito de esta costumbre, recordamos un hecho que lla- 
mó la atención en los Estados Unidos, y fué el aumento 
de telarañas cerca de los focos luminosos. ^ 

1 Mr. Harvey encontró 600 mosquitos en el buche de un Cuerpo-ruin. (Howard. 
The Mosquitoes of the U. S., p. 49). 

2 Véase más adelante lo que se dice á propósito del «Million,» los juilitos y 
otros destructores de larvas. (1909). 

3 En una casa de la calle del Sabino vi una curiosa trampa, formada por las 
arañas, en un rincón obscuro y lleno de mosquitos muertos: entre los dos soportes 
de fusibles de la instalación eléctrica estaba tendida hábilmente la red. 



MÉDICO NACIONAL 221 



La propagación de las arañas sería ventajosa, aunque 
poco factible, por varias razones. El aseo nesesario de las 
casas impide ponerla en práctica, y es difícil también por 
los hábitos feroces de la mayor parte de las especies. 

Ciertos Coleópteros al estado larvario' ó perfecto, y las 
larvas de Nevrópteros atacan en el agua á las larvas de 
mosquitos, pero no las aniquilan.^ 

Otros enemigos de las larvas de los mosquitos . — Por con- 
ducto del Consejo de Salubridad recibimos, en la Sec- 
ción de Biología del Instituto Médico, 7 ejemplares vivos 
de los pececillos llamados Millions ( Girardinus poeciloi- 
des) que se utilizan en las Indias Occidentales para la des- 
trucción de las larvas de los mosquitos, especialmente 
de las del Anopheles. 

En el informe que acompañaba á esta remisión^ se ase- 
gura que los Millions viven muy bien en cautiverio y aun 
en aguas no muy limpias, pudiéndoseles alimentar con 
larvas de mosquitos, piojillos de los árboles ó huevo coci- 
do, lo que pudimos comprobar; observando, empero, que 
son muy sensibles al frío, y tanto que los 7 ejemplares, 
todos hembras, que recibimos, murieron al comenzar el in- 
vierno, á pesar de que estaban en piezas muy abrigadas. 
Devoran las larvas y ninfas del Ctdex quinquefasciatus, 
pero no con tanta voracidad como los pececillos que pu- 



1 El Sr. Dr. F. Altamirauo colectó en Atlapulco, Texcoco, larvas de coleópte- 
ro que atacaban á los mosquitos. Según vimos eran de Dytiscus {Vi. — 1909). 

2 Según Howard, tres larvas de coleópteros Hidrofilideos, en el transcurso de 
una semana, devoraron centenares de larvas de mosquitos, que se pusieron en un va- 
so. Sólodos mosquitos machos y una hembra se escaparon, transformándose. Además 
de las larvas de Hidrofilideos deben contarse aquí las de otros coleópteros (Dytisci- 
dae y Gyrhiidae) y las de algunos Nevrópteros (Howard. The mosquitoes of the U. 
5.. p. 4<)). 

3 Millions and Mosquitoes, by H. A. Bailón, M. Se, Entomologist of the Staff of 
the Imperial Department of Agriculture for the West Indies. N.055, 1908. Barba- 
das. W. I. p.p. 1-16; un grabado muy imperfecto representa una hembra adulta, 
sin detalles. 



222 ANALES DEL INSTITUTO 



luían en las acequias y lagos del valle de México, y que 
son mucho más resistentes al frío, debiendo preferirse álos 
Millions, sobre todo cuando se trate de sanear pantanos 
muy extensos donde la aplicación del petróleo sea muy 
costosa. Entre estos pececillos, que son muy conocidos, 
citaremos dos que tuvimos en observación y que destru- 
yen rápidamente los insectos acuáticos: el Juil (Leucus 
tincella) y el Pescadito (Menidia brasiliensis). Hay otras 
muchas especies y géneros difíciles de identificar y que 
pueden utilizarse para el mismo objeto. 

Entre los insectos acuáticos que se nos r*?mitieron con 
el nombre impropio de larvas de mosquitos, había nume- 
rosos ejemplares del llamado '^v\\^<\.x\x\^w\.^ Mosco para los 
pájaros ( Notonecta , Coriza, Insectos Hemípteros, Heteróp- 
teros) que, según vimos, persiguen á las larvas del culex, 
las sujetan ágilmente con sus patas rapaces y las chupan 
con gran avidez, tomando frecuentemente dos á un tiem- 
po. En unos cuantos minutos dejan libre de mosquitos el 
acuario. Desgraciadamente se atacan unas á otras y mue- 
ren también por diversas causas mal conocidas, nopudien- 
do conservarse mucho tiempo en cautiverio.* 

II. — Medios físicos. 

En el artículo que venimos considerando, el Prof. Cor- 
dero y el subscrito, proponíamos: los discos metálicos un- 
tados con aceite, inmediatos á las lámparas encendidas, 
procedimiento que después he desechado por ser poco efi- 
caz; el aceite, el petróleo y la canalización ó drenaje. Es- 
tos últimos medios se emplean actualmente en todas partes. 

* El Sr. Fernando Altamirano, primer Director del Instituto Médico, hizo obser- 
vaciones y experiencias sobre la vida de los mosquitos y manera de destruirlos, y 
aun dio una conferencia en la cual los expuso, el dia 14 de Agosto de 1908. 

Desgraciadamente no redactó ningún artículo y sólo apuntes se han hallado, y 
entre ellos la lámina adjunta, en la cual está dibujado uno de los enemigos na- 
turales de los «culex» y de sus larvas, considerado por e} Sefior Román Ramírez 
como notonectido. (Nota de la Dirección del Instituto). 




Fi^.t 



Fi^.2. 




Fig.3 



Fig. i=NOTONECTIDO VISTO POR LA PARTE SUPERIOR. 
„ „ . » ÍNFERIOR 
7= , „ „ „ ALGO DE PERFIL 



MÉDICO NACIONAL 223 



III. — Medios químicos. 

«Hemos hecho uso de soluciones acidas, básicas y sa- 
rdinas. (No hemos ensayado aún ciertas plantas veneno- 
«sas que podrían utilizarse para destruir larvas y adultos). 

«Soluciones acidas. — Los ácidos sulfúrico, clorhídrico, ní- 
«trico y fénico, diluidos al milésimo, no obran inmediata- 
«mente, pues las larvas viven en ellos por espacio de al- 
«gunos días. Las soluciones de morfina, estricnina y atro- 
«pina al centesimo, no las matan inmediatamente y son 
«muy costosas. Las soluciones alcalinas obran de un mo- 
«do más activo; la energía de la potasa, la sosa y sobre to- 
«do, el amoníaco, fueron comprobadas en el culex al esta- 
«do larvario. Vive en estas soluciones mucho menos que 
«en las soluciones acidas. La resistencia de las larvas en 
«las soluciones acidas es notable. Entre las soluciones sa- 
«linas mencionaremos las de nitrato de potasa, carbonato 
«y sulfato de la misma base, carbonato y cloruro de sodio, 
«bicloruro de mercurio y otras. La acción de estas sales 
«fué de lo más satisfactoria, sugiriendo la idea de apro- 
«vecharlas en la destrucción de las larvas, notándose que 
«las de mejores resultados son las de base alcalina. 

«Esta observación comprueba la relativa á las bases al 
«estado libre, pero como no sería posible servirse de es- 
«tas, ni de sales producidas por la industria química, se 
«ocurrió la idea de emplear las cenizas de carbón * que 
«no obstante utilizarse en la fabricación de lejías y en otras 
«industrias, se tienen en gran cantidad, y casi siempre, en 
«nuestras habitaciones, siendo materiales de desecho. 

«Se llevó á cabo el experimento en una fuente en que 
«abundaban las larvas de mosquitos. La proporción fué de 

* Este procedimiento, que recomendamos hace 19 años, cuando 110 se había 
vulgarizado el empleo del petróleo, sólo debe aplicarse excepcionalmente en las pi- 
letas y pequeños depósitos, pues resulta dispendioso en las acequias y en otros 
criaderos profundos ó de gran superficie (H.). 



224 ANALES DEL INSTITUTO 



<j:ioo partes de agua para 3 de ceniza. Se observó el efec- 
«to diariamente, notándose la diminución progresiva de 
«las larvas. A los tres días se comprobó la desaparición 
«completa, no sólo desellas sino aun de otros insectos allí 
«contenidos. 

«Por demás sería ponderar las ventajas de esta prác- 
«tica. Sabido es que las cenizas se desechan en la ma- 
«yor parte de nuestras fábricas, arrojándolas á los ba- 
«sureros. 

«Pueden usarse también otras sales alcalinas, por ejem- 
«plo, el tequezquite, tan abundante en el Valle de México. 

«En las costas, en que los mosquitos constituyen una 
«plaga, se podría utilizar el residuo de la evaporación del 
«agua del mar ó ésta, mezclada al agua de los pantanos 
«inmediatos, el nitrato de potasa ó salitre, el cloruro de 
«sodio, etc. 

«El experimento que sigue fué sugerido por la obser- 
«vación de varios mosquitos hembras, adultos. 

«Observamos en tres ocasiones distintas que los zancu- 
«dos hembras se posaban en el pan cubierto de azúcar, en 
«la noche, chupando con avidez aquel alimento y perma- 
«neciendo allí mucho tiempo. Era tal su empeño, que per- 
«dían su timidez habitual, y casi se podía tocarlas sin que 
emprendieran la fuga.* 

«Últimamente encerramos bajo un vaso algunas hem- 
«bras y una poca de azúcar. Vivieron perfectamente nu- 
«triéndose con ella. Su predilección por este alimento era 
«tan grande que, introduciendo un dedo en el vaso, no 
«obstante haberse posado en él lo suficiente para dar- 
«se cuenta de que allí había sangre, que es la substancia de 

* Ya dije que (ioeldi ha podido alimentar al Culex faligans ó quinque/asciatus, 
por mucho tiempo, con agua de azúcar, y con ésta se han conservado los ejempla- 
res que tengo en observación (H.- 1909. )• 



MÉDICO NACIONAL 225 



«que más gustan, según algunos autores, no lo picaron, 
«dando una marcada preferencia al azúcar.' 

«Impregnamos un terrón de ésta en solución de ácido 
«arsenioso al centesimo (licor de Fowler) y lo colocamos 
«bajo una campana que encerraba varios zancudos, 

«Como se deduce de este exprimento, sería económico 
«y factible fijar en una gran superficie, con una materia 
«aglutinante, el azúcar preparada convenientemente con 
«el licor de Fowler ó con cualquiera otra substancia ve- 
«nenosa que proporcione más ventajas. Para conseguir 
«un resultado todavía más favorable, se puede excitar el 
«olfato de estos dípteros por medio de algún principio 
«aromático de su agrado.» 

«Seguramente no presentaría este procedimiento incon- 
«venientes para la salud, pues admitiendo que después de 
«tomar el veneno algunos mosquitos picasen á las perso- 
«nas, la cantidad que inyectaran sería infinitesimal: sabi- 
«do es que el arseniato de potasa se administra al interior 
«á la dosis máxima de o gr. 005.»^ 

Remedios contra los piquetes. — El Dr. E. O. Peck, de 
Morristown, N. J. asegura que la glicerina es un remedio 
soberano contra los piquetes. Tocando el punto picado 
con glicerina, desaparece el dolor en unos cuantos minu- 
tos. El Dr. Carlos A. Nash, de Nueva York, recomienda 
el añil, como remedio de acción instantánea. El álcali es 
empleado generalmente en las casas, con buenos resulta- 
dos. (Howard). 

■ Destrucción de las larvas, según Howard. — Los procedi- 
mientos que este hábil entomologista recomienda, son: 



1 Goeldi no cree que dejen de picar por preferir el azúcar y explica el hecho de 
que se trata por el carácter feroz que muestra esta especie en cautiverio (H. 1909). 

2 En experimentos subsecuentes pude observar que el jarabe de Haplofiton es 
preferible al arsénico, como insecticida. (H. 1909). 



226 ANALES DEL INSTITUTO 



" El petróleo. 



." El drenaje. 

." Los peces (carpas, espinacas). 

." La agitación del agua. 

." Los otros remedios propuestos, como el permanga- 
nato de potasa, la laricita, el alquitrán y sus compuestos, los 
Eucaliptus, son de eficacia dudosa ó tienen graves incon- 
venientes, especialmente la laricita, anilina que proponen 
Celli y Cosagrandi como medio de destrucción de los mos- 
quitos en las recámaras, y que es muy venenosa para el 
hombre. El ácido sulfuroso debe emplearse en los hospi- 
tales y sanatorios, siendo necesario que se sature de este 
gas el departamento que se fumiga, para obtener la des- 
trucción de los insectos. 

La plaga de 7nosquitos e7i la Ciudad de México, e7i el año 
de igoi , por A. L. Herrera. Articulo copiado del Boletín de 
la Comisión de Parasitología Agrícola. Tomo I. Nt'mi. /. 

Destrticción de las la^^vas por medio del petróleo. — Siguien- 
do las indicaciones del Dr. L. O. Howard, se regó petróleo 
refinado en la mayor parte de las acequias y canales de 
la Ciudad de México, organizándose el trabajo de la ma- 
nera siguiente: 

Dos capataces con sus respectivos operarios recorrían 
los lugares invadidos, durante la mayor parte del día, dis- 
tribuyendo el petróleo, mezclado con una parte de agua. 
Cafitidad de petróleo que se regaba en cada acequia. — Co- 
mo es muy difícil en la práctica, medir la extensión su- 
perficial de los canales invadidos por larvas de mosqui- 
to, y pesar ó medir luego la dosis de petróleo que corres- 
ponda, y es, según los americanos, de 30 gramos por ca- 
da cinco metros cuadrados, se regaba el insecticida sin 
hacer exactamente esos cálculos, y los operarios llegaron 
á adquirir la experiencia suficiente para ello. Como los 



MÉDICO NACIONAL 227 



manchones negruzcos formados por las aglomeraciones 
de larvas se extendían más ó menos, era variable la canti- 
dad de petróleo empleada, procurándose que no pasase 
de la dosis de 6o gramos, ó sea dos onzas por cada 6 
ó 7 metros, pues estando mezclado con su volumen de 
agua, serían suficientes los 30 gramos que corresponden 
á esa superficie, según los autores americanos. 

Manera de hacer el riego. — Después de varios ensayos, 
observamos que no se debía aplicar el petróleo por 
medio de un trapo que se ata á la punta de una pértiga, 
por que se impregna bien pronto de agua y no recibe 
ya la proporción indispensable del insecticida. Se necesita 
exprimirlo á menudo, esta operación resulta dilatada y 
aun peligrosa para el operario, por ser, casi siempre infec- 
ta el agua en que viven las larvas del mosquito. (La agi- 
tación del líquido, como medio de destruirlas es, por lo 
mismo, aún más peligrosa). 

Si se vierte el petróleo con una jarra, no se extiende de 
una manera uniforme, sobre todo en los canales que tie- 
nen corriente. 

En cambio, la irrigación por medio de jeringas es muy 
rápida y eficaz. 

Empleamos jeringas de jardinero, pequeñas y con la pi- 
chancha provista de agujeritos, para regar las charcas y 
zanjas de poca anchura, y para las muy amplias, una je- 
ringa de jardinero, grande, que produce un solo chorro y 
lo arroja con fuerza. De esta manera se consigue hacer, im- 
perfectamente, el tratamiento aun desde las azoteas, cuando 
la acequia está encajonada entre las paredes de las casas. 

En los lugares en que las zanjas quedan cubiertas con 
una vegetación flotante de chichicastle (Lemna), es nece- 
saria mayor proporción de petróleo y se impone la limpia 
de los lugares circunscritos en que se hace el riego. Si do- 

29 



22b ANALES DEL INSTITUTO 



minan los tules y espadañas, no constituyen un obstáculo 
tan grande para la distribución del petróleo, como la bien 
conocida planta llamada Lirio acuático ú Oreja de liebre 
( Eichornia crassipes. Ponte deria ceas) que ha sido importa- 
da recientemente para los viveros y que, en dos ó tres 
años ha invadido casi por completo las acequias del Valle 
de México, suplantando en muchos puntos, á todos los ve- 
getales acuáticos aborígenes. 

Esta planta tiene los peciolos excesivamente dilatados, 
formando una especie de flotador muy desarrollado. Pa- 
rece así que el limbo de las hojas está sostenido por un 
mango, largo y dilatado, que no se forma en los ejempla- 
res de esta planta cultivados en tierra. 

En las acequias de las calles del Chopo abunda de tal 
manera la EicJiornia que fué necesario arrancar lo ó 12 
matas de ella, cada cinco metros, para depositar el petró- 
leo en la superficie de líquido así descubierta. 

Al principiar nuestros trabajos, creímos que las larvas 
del mosquito no podrían vivir en las acequias invadidas 
por hojas flotantes. Desgraciadamente no sucede así y es- 
te fué uno de los obstáculos más grandes con que trope- 
zamos, pues en tales condiciones ni se ven fácilmente las 
colonias de larvas, ni es tan eficaz el riego, aunque se du- 
plique la proporción del culícida. 

Para averiguar si había ó no larvas, los operarios se va- 
lían de un procedimiento muy sencillo: sacaban una poca 
de agua, por medio de un vaso atado á unos cordones, y 
lo dejaban caer casi hasta el fondo, extrayéndolo después 
rápidamente, á fin de que algunas larvas saliesen con el 
líquido en caso de existir en éste. 

En los cañaverales formados por el carrizo ( PJiragmi- 
tes, Gramíneas ) , la destrucción de las larvas por medio 
del petróleo es realmente difícil, á menos de que se cor- 



MÉDICO NACIONAL 229 



ten ó arranquen plantas, como se hizo en algunas de las 
calles de la Camelia, ó se gaste una cantidad muy grande 
de culicida, arrojándole con gran fuerza, de manera que 
el chorro pase sobre los carrizos y vaya á caer en los 
puntos inaccesibles, á donde el operario no pueda llegar 
ni por tierra ni por agua. 

En la colonia de Guerrero fué necesario hacer el riego, 
algunas veces, desde las ventanas de las casas á cuya es- 
palda pasa la acequia, ó desde las azoteas, lo que tiene no 
pocos inconvenientes, siendo el mayor de ellos que desde 
esa altura no se distinguen fácilmente las colonias de lar- 
vas. 

Como éstas se aglomeran en la orilla de las acequias, 
formando manchones negruzcos más ó menos alargados, 
á ellos se dirigían de preferencia los chorros de petróleo, 
sin desperdiciarlo en otras partes ó en las aguas que no 
estaban invadidas. Cuando la lluvia es abundante debe re- 
petirse el riego con mucha frecuencia, lo mismo en los ca- 
nales que tienen corriente muy fuerte. 

El sistema americano, que consiste en introducir barri- 
cas llenas de petróleo en las aguas infectadas por el insec- 
to, de manera que el veneno salga poco á poco por peque- 
ños conductos, es absolutamente impracticable en el Valle 
de México, por ser muy costoso y por la circunstancia de 
que en ciertos rumbos deshabitados serían robadas las ba- 
rricas con petróleo. 

Gastos hechos por la Comisión de Parasilotogia, para la 
destrucción de las larvas de niosqintos. 

FECHAS. Cantidad de petróleo. COSTO. 

1901. Mayo 4 20 litros $ 3-30- 

5 20 ,, ,, 3-30- 

A la vuelta 40 litro.s $ 6.60. 



230 



ANALES DEL INSTITUTO 



1 90 I 



I . Mayo 


6 


80 


.. 


16 


40 


.. 


21 


40 


., 


27 


40 


,, 


29 


80 


Junio 


15 


80 


,, 


29 


80 


.. 


.^0 


40 


Julio 


31 


40 


,, 


31 


40 


,, 


31 


80 


Agosto 


I 


• 40 


, , 


I 


80 


,, 


3 


80 


,, 


10 


80 


, , 


10 


80 


,, 


14 


80 


,, 


31 


80 


,, 


31 


80 


Septiembre 


10 


80 


,, 


10 


80 


, , 


10 


80 


,, 


30 


80 


•• 


30 


80 



Total 1,680 litros 



COSTO. 

$ 6.60. 
,, 13-20. 
,, 6.60. 
,. 6.60. 
,, 6.60. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 6.60. 
,. 6.60. 
,, 6.60. 
., 13.20. 
,, 6.60. 
,, 13-20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,. 13-20. 
,,•13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 
,, 13.20. 

$ 277.20. 



Rksumkn: 

Petróleo . .• $> 277.20. 

Peones i35-^9- 

Vigilantes ,. 72.00. 

Envases ,, 2.93. 



$ 488.02. 



MÉDICO NACIONAL 231 



Tratóse de introducir alguna economia en estos gastos, 
empleando el petróleo sin refinar, pero no se extiende en 
el agua, por su gran viscosidad. 

Detalle de los riegos practicados en la Ciudad de México. 
Para evitar los abusos de los peones se les sometió á la 
vigilancia de unos sobrestantes, y los últimos meses seles 
exigía que recogieran certificados de los gendarmes ó de 
los vecinos.* 

Resultados. — Según nuestra propia experiencia y los 
certificados de muchas personas, este año la plaga de mos- 
quitos comenzó tarde y fué disminuyendo á medida que 
se aplicaba el riego de petróleo, para aumentar después 
del 20 de Septiembre, en que se suspendió dicho riego. 

El resultado hubiera sido completo si el público nos hu- 
biera ayudado, como sucede en la Isla de Cuba, donde los 
particulares riegan continuamente el petróleo en sus ace- 
quias, según informes que dio el Sr. Antonio Basilio al 
Agente de la Comisión, Sr. L. de la Barreda. (Véase: Blan- 
chard «Los Moustiques,» p. 581). 

Pero en México, desgraciadamente, nadie nos ha ayu- 
dado y no tenemos noticia de que alguna persona haya 
aplicado el petróleo en las inmediaciones de la Ciudad. 

El Sr. D. Manuel TéllezPizarro,de la Hacienda de Aco- 
zac, Chalco, Estado de México, sí aplicó el insecticida, 
obteniendo la extinción completa de la plaga en aquella re- 
gión. 

Convencidos de que la Comisión de Parasitología sólo 
tiene el deber de indicar los remedios, sin ocuparse en la ta- 
rea mecánica de aplicarlos en grande escala, tarea impo- 

* En el artículo que se publicó en el Boletin de la Comisión de Parasitología, y 
hemos copiado casi textualmente, se encuentra una extensa lista de las calles en que 
fué regado el petróleo y que nos parece inútil repetir, pues la mayor parte de las ace- 
quias que pasaban por esas calles han desaparecido al hacerse el drenaje de la Ciu- 
dad. Nos limitamos á copiar el plano de ésta. (Fig. 42). 



232 ANALES DEL INSTITUTO 



sible, por la multitud de parásitos de diversa especie y 
procedencia que continuamente perjudican al hombre y 
sus cultivos, en inmensas superficies, y obedeciendo á 
las instrucciones de la superioridad, dimos por termina- 
da la enseñanza práctica y objetiva referente á la manera 
de destruir las larvas del mosquito, é hicimos un resu- 
men de nuestras observaciones, acompañándole del pla- 
no de la Ciudad en que estaban señaladas las acequias 
pobladas de larvas, para que dicho resumen siguiera los 
trámites oficiales y se entregase á las autoridades res- 
pectivas. 

Esta enseñanza no pudo haber sido más general, pues 
se repartieron miles de impresos, con un grabado que re- 
presenta la metamorfosis del mosquito. Además, en todos 
los rumbos de la ciudad se hacía el riego del petróleo en 
presencia de los curiosos y transeúntes, recogiendo certi- 
ficados de los gendarmes. Es seguro que una parte de la 
población conoce el tratamiento apropiado para las aguas 
llenas de larvas: la prensa lo ha divulgado extensamente. 
Pero sentimos confesarlo, las personas poco ilustradas du- 
dan de todo lo que no han querido exprimentar por sí 
mismas y jamás se convencerán del origen larvario del 
zancudo y siguen empleando el paliativo de las pastillas 
de crisantema y polvo de estiércol, que sólo aletargan á 
los mosquitos.* 

Centros de propagación de los mosquitos. 

Como puede verse en el plano de la Ciudad de México 
que acompaña á esta nota (Fig. 42), los rumbos donde se 
acumulan las larvas son Guerrero y la Viga, pero abun- 
dan más en aquél que en ésta. 

Al comenzar nuestros trabajos creímos, lo que después 

* Después de escrito este articulo divulgamos el empleo, más eficaz, del polvo de 
crisantema esparcido en las recámaras. 



MÉDICO NACIONAL 233 



se confirmó en la práctica, que los elementos dedicados 
á combatir la plaga, sólo alcanzaban para atacarla en un 
rumbo de la Ciudad, y se principió por el de San Cosme, 
el que más fácilmente pudiéramos someter á nuestra asi- 
dua vigilancia. Durante varios meses un solo operario tra- 
bajó en San Cosme, y no encontrando larvas, sino en muy 
pequeño número, procedimos á combatir la plaga desarro- 
llada en las acequias de Guerrero, donde creemos que es- 
tá el principal foco ó criadero, tanto por el gran número 
de acequias cuanto por las condiciones de sus aguas, riquí- 
simas en materias orgánicas, pues reciben toda clase de 
desechos de las pobres gentes que viven en descuidadas 
y sucias vecindades.* Es tan grande la cantidad de deshe- 
chos, que en las partes de las acequias más anchas flota 
una costra negruzca de grasas y detritus, en donde se as- 
fixian las larvas. 

Estas pululan alrededor de los cadáveres de cerdos y 
perros en completa putrefacción, en los recodos donde se 
vacían los mingitorios, entre los excrementos humanos y 
de animales, los petates y las tablas viejas, que forman una 
confusa aglomeración de objetos flotantes, no siempre fá- 
ciles de definir, por el estado de descomposición en que se 
encuentran. 

Se comprende sin esfuerzo que en tales sitios abunden 
las plantas y animales microscópicos de que se alimentan 
las larvas, y, por otra parte, un medio tan corrompido no 
puede ser propicio á muchos enemigos del mosquito. 

Han recomendado algunos higienistas y parasitólogos, 
que se procure obtener la repoblación de las aguas dulces 
con diversos pescados, que devoran larvas de insectos. 
Pero las observaciones del Dr. Peñafiel y las que nosotros 

* Ya indicamos que las obras del drenaje de la Ciudad hicieron desaparecer es- 
tas acequias de Guerrero, después de 1901. 



234 ANALES DEL INSTITUTO 



hemos podido hacer últimamente, demuestran la imposi- 
bilidad absoluta de que los peces puedan vivir en aguas 
corrompidas ó en acequias que se desecan luego que ce- 
san las lluvias ó que reciben productos cáusticos ó daño- 
sos para los animales superiores. 

Las autoridades, en el caso de que juzguen acertadas 
nuestras apreciaciones, pueden preocuparse más especial- 
mente de estos depósitos, en donde alcanza su mayor des- 
arrollo la plaga de zancudos, pues una vez que desaparez- 
can las aguas más infectas disminuirá mucho el molesto pa- 
rásito.' 

En el barrio de San Cosme, las acequias de aguas lim- 
pias, corrientes ó que reciben agua con jabón, nunca lle- 
gan á alimentar colonias de larvas. 

Hay, en fin, la circunstancia de que las zanjas de la co- 
lonia de Guerrero están contiguas á las Estaciones de los 
Ferrocarriles, en cuyos carros creemos que viajan los mos- 
quitos adultos, pues ya hemos dicho que, según todas las 
probabilidades, nos vienen estos insectos de la parte Sur 
de los Estados Unidos. 

Teoría de la propagación de la plaga en el Valle de Mé- 
xico. Los estudios prácticos emprendidos hasta hoy nos 
permiten formular las siguientes presunciones, á reserva 

de modificarlas más tarde: 

Los mosquitos adultos (Inscules quinquefasciatus, L D. 
N.^^ son transportados al Valle de México por los trenes 
que arriban del Norte, opinión tanto más plausible cuanto 
que esta especie se estableció en la Ciudad, cuando co- 
menzaron á explotarse los Ferrocarriles Nacionales y Cen- 
tral.'' Se ha dicho que el insecto vino de Veracruz, en un 

1 Ha disminuido, en efecto, desde qne se hizo el drenaje en las calles más in- 
ectas de la Ciudad. 

2 Ins: insecto; I, invertebrado; D, díptero; N, nematocero. 

3 Grassi ha capturado Anopheles en los trenes. Según Blanchard ("Les Mous- 



MÉDICO NACIONAL, 235 



cargamento de plátano, afirmación infundada, por muchos 
motivos, sobre todo porque la especie de Veracruz (Ins- 
ctUesfasciatus, I. D. N.)' es muy distinta de la que nos 
ha invadido, según el Dr, Howard. 

Una vez que se abren los furgones ó las ventanillas de 
los carros, sobre todo al fin de la tarde, salen mosquitos 
adultos, preñados ó no, que se dispersan en todas direc- 
ciones, encontrando en las acequias inmediatas de la calle 
de la Camelia, las condiciones más favorables para deso- 
var ó establecerse, diseminándose después por toda la 
Ciudad y Valle de México. 

Si algunas hembras invernan, ayudan á la propagación, 
pero en resumen, considerando la parte práctica del asun- 
to, puede asegurarse que las acequias de aguas corrompi- 
das de Guerrero, la Viga, San Cosme, etc., son los sitios 
más favorables para el desarrollo de la plaga, ya sea á par- 
tir de individuos inmigrantes ó de los que invernan. 

La verdad es que muchas personas han notado, lo mis- 
mo que nosotros, que el zancudo no se extingue de una 
manera absoluta ni en los meses más fríos, encontrándose 
todo el año en ciertos rumbos, en mayor ó menor núme- 
ro.^ En el invierno de 1909-1910, desde principios de 



tiques," p. 73), se puede colectar en los wagones gran número de mosquitos. "En- 
tre los medios de diseminación se debe citar aún los trenes de los ferrocarriles." 
(ibid.) 

1 Hoy se llama Stegomyia calopiis. 

2 Blanchard dice que, en ciertos barrios de París, aparecen repentinamente los 
mosquitos y que esto se debe á cansas accidentales, como el abandono de piletas 
y barricas con agua; pero en la Ciudad de México, en 1885, apareció una verda- 
dera plaga, que se extendió rápidamente y cuyo desarrollo se explica más bien 
por una importación de insectos en los trenes y no por circunstancias locales que 
favorecieran la multiplicación de una especie aborígene de mosquitos. Nos parece 
increíble que después de uno ó dos siglos invadiesen la Ciudad los mosquitos de 
los lagos y canales, esperando para hacerlo hasta el año de 18S5. Además la plaga 
no desapareció al combatirse en algunas partes y se ha extendido á varias pobla- 
ciones del Distrito, especialmente la Villa de Guadalupe y aun á varios Estados 
del Interior de la República (León, Estado de Guanajuato) donde anteriormente no 



236 ANALES DEL INSTITUTO 



Enero de 1910 pudimos encontrar mosquitos para nuestro 
estudio. — En los Estados Unidos los mosquitos invernan 
en las caballerizas, formando racimos suspendidos del 
techo. 

En el artículo del Dr. L. O Howard (Notes 07i the Mos- 
quitoes of the United States, p. 14) encontramos la nota si- 
guiente sobre trmtsporte de mosquitos por los t7'enes. 

«El Estado de New Jersey tiene una mala reputación 
en cuanto á mosquitos. Aunque es indudable que los mos- 
quitos son muy abundantes en casi todas las localidades 
del Estado, esto no significa que tienen mayor número de 
criaderos ó que son más fecundos que en los Estados limí- 
trofes ó en otras partes. Parece, sin embargo, que hay 
un acarreo constante al interior de las tierras, de muchos 
mosquitos procedentes de los pantanos de la costa. Esto 
no quiere decir que sean arrastrados por el viento ó que 
vuelen á grandes distancias. Hay otros medios de trans- 
porte y entre ellos parecen ser muy importantes los trenes. 
Durante las noches del verano muchos de ellos arriban 
procedentes de Weehawken, etc. Muchos de los carros 
contienen centenares de mosquitos y esto lo sé por expe- 
riencia. Así son transportadas cantidades incalculables de 
insectos, de distancias remotas, y al salir de los carros pro- 
crían en lugares donde generalmente son raros ó lo serían 
en condiciones normales, De esta manera aun las estacio- 
nes veraniegas de las montañas reciben su contingente de 
mosquitos de las planicies, y con los progresos de los fe- 
rrocarriles y aumento de carros, este peligro aumenta cons- 

existía. En la ciudad de México nunca se habían usado pabellones en las canias, 
hasta 1885. 

Mi respetable amigo, el Sr. Lie. Don Marcos Ross me dijo que la aparición de 
la plaga fué rápida y que la primera noticia que tuvo acerca de ella le fué comu- 
nicada por una persona de su amistad, que llegó un dia á verle, con la cara hin- 
chada á consecuencia de los piquetes de mosquitos recibidos una noche. (Véanse los 
informes de los Gobernadores). 



MÉDICO NACIONAL 237 



tantemente. Sabemos de un caso relativo á las Montañas 
de Catskill, en Nueva York, donde la infección de una zo- 
na no pudo haberse hecho de otra manera.» 

Los informes que nos han proporcionado los Sres. Go- 
bernadores de Durango y Quéretaro, conprueban nuestra 
opinión, asegurando que la plaga avanza á la vez que las 
líneas de ferrocarril y reaparece cada año en la estación 
propia. 

La especie que tenemos en México {Culex pungens ó 
qtiinquefasciatus) se encuentra en todo el territorio délos 
Estados Unidos, de Nueva Inglaterra á Texas y aun en el 
Sur de California, * así es que parece increíble que no pa- 
se á nestros Estados Fronterizos y de éstos á los del In- 
terior y Centro, ó directamente, de Texas á México. 

(Véase la parte referente á distribución geográfica): 

Distribución de avisos. — A fin de que el vecindario de 
los rumbos invadidos conociese el origen de la plaga y la 
manera de combatirla, se distribuyeron gratuitamente más 
de 10,000 avisos, acompañados de un grabado, que repre- 
sentaba el desarrollo y la metamorfosis del insecto. De- 
cían así: 

Contra los moscos. — Los gusanos ó larvas de estos insec- 
«tos, viven en el agua, y fácilmente se les extermina por 
«medio del petróleo, empleándolo en la proporción de 30 
«gramos (una onza) para cada 5 metros cuadrados de su- 
«perficie, una vez por semana. Las larvas y crisálidas reco- 
«gen una pequeñísima cantidad de petróleoal acercar susór- 
«ganos respiratorios ala superficie del agua, y mueren po- 
«co tiempo después. Este procedimiento ha sido adoptado 
«en los Estados Unidos y en otros países donde abundan 
«los moscos. 

■•■ Howard. I, c, p. 29 



238 ANALES DEL INSTITUTO 



«La Comisión de Parasitología lo está ensayando, lo re- 
«comienda á los particulares, y aconseja que se ponga en 
«práctica en las piletas, charcos, zanjas, estanques abando- 
«nados donde el agua no tiene corriente. Si se observa que 
«este gusano del mosco se desarrolla en los tinacos, fuentes 
«y otros depósitos de agua potable, deberán vaciarse com- 
«pletamente, una vez por semana, no usando en este caso 
«el petróleo.» 

Asombrosa abundancia del insecto en la Colonia de Guerre- 
ro^ — Nos decían á menudo los vecinos, que antes de apli- 
car el petróleo, la multitud de mosquitos era superior á 
toda ponderación, semejando una lluvia al fin de la tarde, 
ó un enjambre que parecía multiplicarse sin cesar. 

En la calle de la Camelia, en una casa á cuya espal- 
da corre la acequia, recogimos tres mil y tantos mos- 
quitos, en un rato, por medio de redes impregnadas con 
petróleo. 

Hemos sabido que en ci jrtas vecindades de cuartos ha- 
bitados por gente pobre, los niños sufren terriblemente y 
llegan á enfermarse de la piel, por el gran número de 
piquetes de mosquitos que les molestan todas las no- 
ches, por espacio de 4 ó 5 meses. 

El insecto, según las investigaciones de la Comisión, pu- 
lula en las aguas corrompidas, y ésta es otra de las razones 
poderosas que aducimos al aconsejar medidas radicales de 
defensa. Es imposible preveer las infecciones que produ- 
cen tan asquerosos animalillos, cuyo origen es de los más 



* En una barrica abandonada, segi'in Lugger, citado por Howard, se encon- 
traron 19,110 mosquitos. En Crimea los soldados rusos duermen dentro de sacos de 
lienzo para preservarse de los mosquitos. Abundan á tal grado en otras partes, 
que los campesinos se entierran á medias cubriéndose la cabeza. En Lapland los 
mosquitos forman enjambres, como nubes de polvo ó nevadas. Howard. Notes on 
the Mosquitoes of the United States, p. 9. Véase la cita de Humboldt, en la nota 
del Dr. Sánchez. 



MÉDICO NACIONAL 239 



inmundos. El Dr. Orvañanos cree qua pueden transmitir 
el tifo.* 

Parásitos de las larvas. — En las larvas que se dejan aban- 
donadas en una copa con agua, suelen fijarse multitud de 
infusorios del género Vorticella, caracterizados por tener 
un pie contráctil. No matan á las larvas y quedan adheri- 
dos á la piel que éstas abandonan á cada muda. 

En varias acequias encontramos ejemplares con otro pa- 
rásito muy importante y quizá nuevo. Se desarrolla so- 
bre la larva y tiene el aspecto de granulaciones esféricas 
que se multiplican rápidamente y la matan en pocos días, 
haciendo que tome una coloración blanquizca. Algunas de 
estas granulaciones se fijan á la crisálida. 

Desgraciadamente los experimentos de infección que en- 
prendimos nos enseñaron que esta enfermedad se transmi- 
te, en grande y en pequeña escala, en los acuarios y en las 
acequias, pero sólo mata á un 50 ó 60 por 100 de las lar- 
vas, dejando vivir las suficientes para que no se observe 
diminución sensible en la plaga. Hemos visto salir infini- 
dad de mosquitos adultos de los acuarios en donde este 
parásito se había desarrollado muy bien. Por tal motivo 
no creemos que pueda considerarse como un medio eficaz 
para combatir dicha plaga, á menos de que por el cultivo 
se le haga más mortífero. 

«No teniendo laboratorio bacteriológico, enviamos mues- 
«trasde las larvasinvadidas ala distinguida micologistaMiss. 
«Flora W. Patterson, del Departamento de Agricultura de 
«Washington, quien informó que hay en ellas un micelio y 
«unos cuerpecillos indeterminados. 

«Pudiera ser que estos parásitos fuesen Esporozoarios ó 
«Coccidias, de los que viven generalmente en el intestino de 

* Según parece, el agente transmisor de esta enfermedad es, normalmente, el 
piojo (Artículos publicados en 1909, en periódicos políticos). 



240 ANALES DEL INSTITUTO 



«los animales y salen con los excrementos. Así se explica- 
«ría que en las acequias infestadas con éstos, abunden las 
«larvas enfermas ó muertas. Fácil es concebir la impor- 
«tancia de los experimentos que pudieran hacerse cultivan- 
«do el insecto en maceraciones de diversos excrementos, 
«de vertebrados é invertebrados, buscando un Esporozoa- 
«rio que atacase á todas las larvas y que tal vez podría 
«diseminarse artificialmente en las costas y tierras calien- 
«tes, á fin de destruir los mosquitos de la malaria y de la 
«fiebre amarilla.» 

Después de publicado este artículo recibimos una carta 
del Dr. L. O. Howard, en la que transcribía un informe de 
algún especialista americano, quien examinó las larvas in- 
vadidas y declaró que el parásito era, en efecto, una Coc- 
cidia de especie nueva y muy interesante. 

«En los huevecillos del mosquito, en el interior délas 
«larvas y de los adultos, existen millares de pequeñísimos 
«infusorios (?) semejantes á los que encontramos en el in- 
«secto llamado Palomilla de San Juan. * Abundan entre el 
«protoplasma de los huevecillos, y pueden obtenerse fá- 
«cilmente exprimiendo la trompa de un mosquito hembra 
«en una pequeña gota de agua. No se sabe si algunas ve- 
«ces, introducidos bajo la piel, al picar el insecto, originen 
«en nuestra especie algún daño ó infección. Son comensa- 
«les del mosquito más bien que parásitos. No lo matan.» 

Estos infusorios pueden confundirse con las granulacio- 
nes pigmentarias, de movimientos brownianos, que abun- 
dan en los insectos y que han sido estudiadas de una ma- 
nera muy imperfecta, según la expresión de Henneguy. 
Basta triturar en agua los ojos de un mosquito, para ob- 
tener millones de estas granulaciones, moviéndose circu- 
larmenLe como infusorios. La distinción entre éstos y aqué- 

* Calotermes castanea. 



MÉDICO NACIONAL 241 



lias en el caso del Cttlex fatigans ó qítinqMefasciatus, es 
difícil y de poca importancia, pues encerrando ejemplares 
del mosquito de que se trata debajo de un mosquitero y 
alimentándoles con agua de azúcar, viven muchos meses, 
á pesar de sus parásitos y huéspedes ó comensales (Expe- 
rimentos y observaciones verificados en Septiembre á No- 
viembre de 1909). 

Destrucción délas larvas pormedio de la cal. — Este procedi- 
miento se ha aplicado y recomendado en todas partes, por 
su gran eficacia y por ser su acción mucho más duradera que la 
del petróleo; pero en el Valle de México es impracticable, 
por el inmenso desarrollo que tienen las acequias, las dis- 
tancias considerables que deben recorrer los operarios en- 
cargados de la destrucción de las larvas, por ser imposible 
que los carros cargados con cal transiten por ciertos lu- 
gares pantanosos y por el costo excesivo de la cal ($18.00 
tonelada). 

Es más económico, además, aplicar un desinfectante 
á superficies liquidas que á volúinenes. El petróleo se ex- 
tiende en la superficie del agua, mientras que la cal debe 
emplearse en la proporción de i para 100 volúmenes de 
líquido. 

Es difícil hacer el cálculo respectivo, en el terreno, con 
la rapidez indispensable, y en todo caso, se gastarían mi- 
les de pesos para alcalinizar una acequia caudalosa. 

Acción del frío sobre los mosquitos. — Se ha visto que 
nuestros visitantes nocturnos disminuyen notablemente en 
el invierno. 

Hicimos algunos experimentos. 

Los mosquitos adultos, colocados en un recipiente en- 
friado, se entumecen con dificultad y aun se les ve andar 
sobre los fragmentos de hielo. Llegan á aletargarse y poco 
después recuperan su actividad, si se eleva la temperatura. 



24á ANALE3S DEL INSTITUTO 



Como están abrigados en el interior de las casas, es na- 
tural que, mientras permanezcan en ellas, resistan al frío, 
pero salen á desovar y entonces quedan expuestos á la in- 
temperie. Además, las larvas, según nuestros experimen- 
tos, á una temperatura de 3 ó 4 grados sobre cero, se pa- 
ralizan y caen el fondo y no pudiendo respirar, absorber 
el aire por medio de su gran tráquea, perecen asfixiadas * 
si el frío se prolonga durante algunas horas. 

Es sabido que el agua de las acequias se enfría mucho 
en el invierno y aun llega á congelarse un poco en la super- 
ficie, en el Valle de México. 

De esta manera se explica la diminución lenta y progre- 
siva de los mosquitos, en los meses de Diciembre á Fe- 
brero. Después van aumentando, muy paulatinamente, pa- 
ra adquirir su pleno desarrollo en Agosto á Noviembre. 

Dudamos de que las lluvias les sean tan favorables co- 
mo se supone, en las cercanías de la Ciudad de México, 
puesto que las acequias de Guerrero y la Viga siempre es- 
tán llenas. Más probable nos parece que las lluvias les fa- 
vorezcan en sus criaderos septentrionales. Sin embargo, 
esta dicusión descansa sobre bases todavía muy inciertas. 
El Dr. Howard dice que estas larvas pueden aletargarse 
en el hielo y después revivir, cuando el descenso de tem- 
peratura es tan grande que provoca la invernación. 

Errores pop2ilares ace7'ca del origen del mosquito. — Se 
cree generalmente que estos insectos se forman y multi- 
plican en los árboles Mancados Chopos, cuyas hojas están 
á menudo dilatadas en la base, á causa de una agalla ó pro- 
ducción patológica debida á un insecto, Pemphigus populi 
triuicata I. He. Ho. que se distingue del mosquito, desde 
luego, porque no pica, por su tamaño, muy pequeño, 

* Goeldi lo ha observado también, en el caso de que no se les deje llegar á la 
superficie del agua, ó no tengan fuerza i)ara acercarse á ésta. 



MÉDICO KACIONAL 243 



por tener cuatro alas y no dos y por otros muchos carac- 
teres bien fáciles de apreciar (Véase la figura 40). 

Se supone también que los albafíales, pantanos y char- 
cos, son focos de dispersión del mosquito, pero ya hemos 
dicho dónde se le encuentra de preferencia y es inútil verter 
petróleo donde se supone que existen las larvas y no se les 
ha visto formando colonias, manchones negruzcos en que 
se agitan como hormigas que están ahogándose en una ta- 
za de miel. 

«Es muy necesario tener presente, que de los focos si- 
«tuados en Guerrero y otros barrios, (en el año de 1901) 
«irradian mosquitos, al fin de la tarde, y después de arre- 
«molinarse á una altura de 15 ó 20 metros, se desbandan y 
«dispersan en todas direcciones, siendo arrastrados por el 
«viento. 

«Casi toda la Ciudad es invadida de esta manera y na- 
«die debe preocuparse por tener cerca de su casa una sola 
«acequia en donde corre el agua, ó de que en esos días pa- 
«sen por allí las obras del drenaje. Es conveniente, sin em- 
«bargo, evitar el desarrollo de las larvas, en las piletas ó 
«depósitos grandes ó pequeños, en las barricas ó cubas 
«que se abandonan algunas veces en los patios ó azoteas.» 

Y debemos repetirlo, los esfuerzos del vecindario serían 
muy fructuosos si convergiesen al exterminio de la plaga 
en los focos en donde se desarrolla. De nada sirvió, sea por 
ejemplo, la petrolización de unas cuantas acequias del ba- 
rrio de San Cosme, colonia inmediata á la de Guerrero, de 
la cual irradian los mosquitos, llegando primero (en 1901) 
alas calles más próximas del Chopo, y extendiéndose lue- 
go hasta las del Naranjo, San Fernando y otras, muy dis- 
tantes del centro de propagación. 

Drenaje. — «Es el único medio radical que, en nuestro 
«concepto, puede y debe aplicarse, para conseguir la ex- 



244 ANALES DEL INSTITUTO 



«tinción absoluta de la plaga de mosquitos, ideal irrealiza- 
«ble si sólo se atiende á otros medios costosos y de apli- 
«cación general difícil. 

«En las calles de Zarco hemos podido ver que la plaga 
«disminuye en las partes donde desaparecen las acequias 
«con motivo de las obras del drenaje, 

«Cualquier otro procedimiento exige gastos muy con- 
«siderables y una constancia á toda prueba. 

«Desgraciadamente, el drenaje del Valle de México, es 
«sumamente difícil, por el sinnúmero de zanjas, acequias 
«y canales, que se extienden y ramifican por todas partes. 
«Se recordará que la Ciudad de México fué establecida en 
«el centro de una región lacustre, y todavía conserva una 
«pequeña parte de su primitivo carácter. 

«Aunque se llegue á realizar el drenaje de la Ciudad de 
«México, quedarán siempre cerca de ella, algunos focos pe- 
«queños en que se desarrolle el mosquito zancudo, y por 
«este motivo creemos muy necesaria la desecación y atie- 
«rre ó relleno definitivo de las zanjas. 

«La experiencia nos enseña, que la aplicación del pe- 
«tróleo en los dos focos principales de la Ciudad de Méxi- 
«co, hace disminuir mucho la plaga, pero sin extinguirla, 
«porque aún quedan otros depósitos de agua en muy di- 
«versas regiones. 

«Destruccic^n de los mosquitos adultos. — «Hemos segui- 
«do ensayando una multitud de procedimientos: humos, 
«vapores, etc., para matar álos mosquitos en el interior de 
«las habitaciones, y todo sin resultado. Los investigadores 
«extranjeros han sufrido igual decepción.* 

«Ya sea porque los mosquitos cierran (?) sus estigmas y 
«no absorben los vapores, ó porque de pronto se entorpe- 
«cen, pero después reviven gracias á una desasimilación 

* Hasta 1901. 



MÉDICO NACIONAL 245 



«rápida, el hecho es que resisten á los venenos más terri- 
«bles. 

«Según el Dr. L. O. Howard, la famosa anilina ó laricita 
«que recomiendan los autores italianos, no pueden gene- 
«ralizarse, pues que al quemarla produce humos muy ve- 
«nenosos. Según Trillat y Legendrela piridina ó quinolei- 
«na, aun á diluciones de i : 200,000, mata al mosquito en 
«menos de 30 minutos, sin perjudicar al hombre.* 

«Hemos ensayado, sin éxito favorable, los humos de las 
«siguientes plantas y substancias: 

«Hierba de la Puebla, Senecio Callicida, Compuestas. 

«Tlaxcapán, Ipomoea Stans, Convolvuláceas. 

«Sanacoche, Microsechium Helleri, Convolvuláceas. 

«Toloache, Datura stramonium, Solanáceas. 

«Belladona, Atropa belladona. 

«Estrofanto, Strophanttis hispidus, Apocináceas. 

«Colorín, Erythrina co7'alloides, Leguminosas. 

«Mata á los mosquitos, pero produce trastornos á las 
personas, sobre todo dolor de cabeza. 

«Cebolleja, Zygademis mexicanus, Liliáceas. 

«i\Iata-gallina, Enphorbia schlechtendali. Euforbiáceas. 

«Bromuro de alcanfor, clorhidrato de amoníaco, solarina, 
«petróleo volatilizado, fenato de sodio, bromuros de pota- 
«sio y alcanfor, esencia de cayeput, agua destilada de cri- 
«santema y de haplofiton. 

«Algunas de estas substancias dan humos que solamen- 
«te aletargan al mosquito ó le matan cuando se hace el 
«experimento en una campana de pequeña capacidad, pe- 
«ro no pudiéndose saturar las habitaciones, el resultado 
«en ellas es negativo. 

Conclusiones, i"" La plaga de mosquitos en la Ciudad 
de México, puede extinguirse completamente el día en 

® «Reviie Scieiitifiqtte,» 15 janvier, 1910, p. 88. 



246 ANALES DEL INSTITUTO 



que desaparezcan todas las acequias de las colonias y ba- 
rrios, y en general, del Valle de México. 

2.^ Se obtendrá igual resultado, haciendo uso del petró- 
leo todos los años, desde el mes de Mayo, aplicándolo 
principalmente en la colonia de Guerrero, y en la parte 
S, E. de la Ciudad, y erogando un gasto de algunos miles 
de pesos. 

Nota adicional. Experimentos con redes impregnadas de 
petróleo. 

Se construyen estas redes muy fácilmente, con alambre 
grueso, que se dobla en forma de círculo y se fija por las 
dos puntas á una caña. A este círculo se adapta una bolsa 
de gasa. El costo de cada red no excede de 25 á 50 cen- 
tavos, según el tamaño de las redes, que deben ser de 30 
á 60 centímetros de diámetro y de una profundidad doble. 

Se les impregna bien de petróleo, para evitar que se esca- 
pe ti los mosquitos tina vez que estén aprisionados dentro de las 
redes. Esta precaución es muy necesaria. 

Se esgrimen las redes al fin de la tarde, á la hora en que 
los mosquitos revolotean dentro délas habitaciones y forman 
enjambres sobre las azoteas. Cada golpe de red da un resul- 
tado efectivo, y pronto se ven en los ángulos posteriores de 
la bolsadegasa, unas masas negruzcas, formadas por la aglo- 
meración de insectos muertos, humedecidos con el petró- 
leo, el cual obra con mucha rapidez, hanciéndoles caer al 
fondo de la red, tan pronto como penetran por la boca de 
ella. El petróleo debe untarse á la gasa, diariamente. 

En cuanto al tamaño de la red, debe ser proporcionado 
al de las piezas, y el de la caña, á la altura de ellas. 

Este procedimiento es aplicable, sobre todo, en los cuar- 
tos de la gente pobre, donde no hay lámparas suspendidas 
ni espejos ni otros objetos delicados que pudieran ser de- 
rribados al esgrimir la red, ó que se mancharían con el 



MÉDICO NACIONAli 247 



petróleo que la impregna (que no debe emplearse en ex- 
ceso). 

Este procedimiento tiene el inconveniente de ser muy 
laborioso y cansado. Pocas personas consienten en dedi- 
carse á este ejercicio todos los días. Además se destruye 
así una gran parte de los mosquitos que hay en cada pie- 
za y no todos. 

Empleando cuatro redes, los operarios dedicados á la 
petrolización de las acequias recogieron una masa enorme 
de mosquitos, que deben ser más de 130,000, á juzgar 
por el cálculo que se hizo, pesando primero 100 insec- 
tos contados cuidadosamente, y después todos los captu- 
rados. 

(Este artículo apareció en el «Boletín de la Comisión de 
Parasitología Agrícola» á fines de 1901, y nuestras con- 
clusiones y muchos detalles relativos al asunto se han mo- 
dificado ulteriormente. Véase la continuación del presen- 
te artículo). 

Acción del Haplophyton cimicidwn sobre los mosquitos de 
la ciudad de México. (Copiado del «Boletín de la Comisión 
de Parasitología Agrícola,» tomo I, núm. 2). 

El Haplophyton ciniicidimi ó Hierba de la Cucaracha, es 
un poderoso sedativo para los insectos, y en efecto, éstos 
y otros invertebrados mueren con iguales síntomas: 

a. Si se les lesionan los ganglios cefálicos. 

b. Si se les decapita. 

c. Si se envenenan con Haplophyton. 

d. Si se envenenan con bromuro de potasio,*jarabe de 
fenalgina ó vapores de fenato de sosa. 

e. Si se envenenan con bromuro de alcanfor. 



* Esta substancia, por su sabor salado, no se presta á las aplicaciones en grande 
escala: pocos insectos la toman. 



24H ANALES DEl. INSTITII'JO 



f. Si se envenenan con ciertas anilinas, amarilla y Rosa 
de Bengala.* 

Los mosquitos mueren con síntomas variables, según la 
dosis que absorben. Las moscas comunes y las moscas de 
la fruta (Trypeta) nunca quedan galvanizadas, como los 
mosquitos, y siempre agonizan en tiempo variable. Si la 
dosis es muy fuerte, el mosquito queda en pie, con el as- 
pecto de un ser vivo y en estado de completa tranquilidad. 
Muchas veces permanece posado en la pared ó suspendido 
del techo. Algunas veces se le encuentra pendiente de una 
pata y casi á punto de caerse. Aun en el caso de que esté 
completamente insensible é inerte, se ve, con el microsco- 
pio, que no han cesado los movimientos respiratorios ab- 
dominales y que se sigue contrayendo su vaso dorsal. El 
número de respiraciones se acelera al princi{)io por faltar 
la acción inhibidora del centro cefálico. En el estado nor- 
mal el número de respiraciones por minuto es de 22 á 26. 

Experimento mini. 20. — Se observa con microscopio un 
mosquito zancudo hembra (núm. i) el día 24 de Octubre, 
alas 12'' m. Se le envenenó con Haplophyton el día 22 en 
la noche. Se ven los movimientos de la sangre en el pri- 
mer anillo abdominal: 37 palpitaciones por minuto. Respi 
raciones por minuto: 70 á 73. Otro ejemplar hembra (nú 
mero 2): 82. 

Un macho (núm. 3): 44 contracciones del vaso dorsal* 
41, 43. Estos tres mosquitos están inertes. 

A las 4'' j). m. del mismo día 24: 

Núm. i: 82 respiraciones. 

Núm. 2: 52 respiraciones, 

* Podrían tal vez aplicarse en grande escala las soluciones azucaradas de anilina; 
pero tienen el grave inconveniente de que todo lo manchan. En cuanto á la anilina 
llamada Laricita, y que, según los autores italianos, mata á los mosquitos, quemán- 
dola en el interior de las habitaciones, no creemos que se generalice, por su mal olor 
y por ser venenosa para el hombre, según Howard. 



MÉDICO NACIONAL 249 



Núm. 3: 32 respiraciones muy débiles, casi impercep- 
tibles. 

Día 25, á las lo^ 30'" a. m.: 

Núm. i: 67 respiraciones; está inerte, apenas reacciona 
al quemarlo. 16 latidos del vaso dorsal. 

Núm. 2: 71 respiraciones. 

Núm. 3: murió. 

Antes de morir, los mosquitos giran sobre sí mismos, 
estando boca arriba y dejando un trazo especial sobre el 
papel ahumado, como espirales formadas por rayitas para- 
lelas, que se deben á la vibración de las puntas de las alas 
sobre el humo. 

Experimento mlm. jo. — Se quema una poca de hierba 
á las 9'' 7'", en una brasa, y se recibe el humo en un bocal 
grande en el cual está aprisionado un mosquito, que no 
muestra excitación alguna y sigue posado en el mismo 
lugar. 

Se aplica el humo, en las mismas condiciones, á una mos- 
ca, á las 9^ 12"'; á las 9^ 13'" cae, se levanta. Vuela. Muere. 

El mosquito cae á las g^ 23'"; el tarso de una pata se 
mueve convulsivamente con mucha regularidad. Reposa 
sobre el dorso y gira sobre el papel ahumado, á las 9*" 30™; 
contracciones del vaso dorsal, 44 por minuto; respiracio- 
nes irregulares, 34. 

Al cabo de cierto tiempo, cuando se ha extinguido por 
completo la acción de los ganglios cefálicos, comienzan las 
moscas á girar y á zumbar, estando boca arriba. La sen- 
sibilidad existe, torpe, pues el calor de una llama que se 
acerca al insecto acelera el movimiento rotativo. Los mos- 
quitos permanecen días enteros en estado de desfalleci- 
miento progresivo; se levantan de pronto y dan unos pa- 
sos; vuelan algunos centímetros y caen de nuevo sobre el 
dorso, nunca sobre el vientre, mostrando una falta absolu- 



250 ANALES DEL INSTITUTO 



ta de fuerzas. Al iniciarse el envenenamiento, se le doblan 
las patas al mosquito y éste reposa sobre el vientre ó se 
arrastra sobre él. Uno de los mosquitos envenenados es- 
tuvo vibrando las alas y zumbando, con el cuerpo inmóvil, 
por espacio de muchos minutos. No hay convulsiones cló- 
nicas ni tónicas, ni movimientos de la trompa. No hay ex- 
pulsión de huevos ni de excrementos, lo que indica una hi- 
postenia intensa del abdomen. 

Los mosquitos envenenados con el bromuro de potasio 
mueven continuamente la trompa, lo que indica que hay 
aún un resto de vida en la cabeza y que no se ha aniquila- 
do la acción del collar esofagiano. 

El bromuro de alcanfor produce un cuadro de síntomas 
idéntico, como se ve en los trazos recogidos sobre papel 
ahumado, según el método de Rafael Dubois. 

El bromuro de alcanfor se aplicó á los mosquitos, en va- 
pores. 

Tolerancia. Adaptación a ciertos venenos. — Los mosqui- 
tos ingieren el jarabe de estrofanto, colorín (Erytlirina co- 
ralloides), toloache ó estramonio, belladona, digital, sana- 
coche ( Mic7'0secliium helleri) y otros venenos. No mueren, 
pero muchas veces presentan síntomas de envenenamiento 
que pronto desaparecen, porque la respiración y la circu- 
lación continúan y el tóxico se elimina. Es casi seguro que 
los principios activos del Haplophyton forman con los al- 
buminoides una combinación ó modificación estable, y por 
este motivo los insectos no se salvan, aunque hayan segui- 
do respirando durante cuatro ó cinco días después de ha- 
ber ingerido el veneno. 

Otros experimentos. — i. Se encerraron doce mosquitos 
debajo de unas copas de vidrio y se puso á su alcance una 
poca de infusión endulzada de hierba de la cucaracha. To- 
dos la tomaron v murieron á la hora ó dos horas. Se reco- 



MÉDICO NACIONAL 251 



g-ieron 30 ó más cadáveres de mosquitos en una pieza de 
la casa núm. 6 de la 4.'' calle del Ciprés, en la cual se puso, 
en el centro, un papel grande untado con la misma prepa- 
ración venenosa. Parece que los mosquitos prefieren los 
líquidos. 

2. Con la hierba de la cucaracha de Cuernavaca (Tra- 
chelospernmm) dilatan mucho en morir ó no mueren. Al 
principio giran sobre sí mismos ó andan de lado. 

4. Un gran número de mosquitos quedan muertos so- 
bre el azúcar envenenado con la misma hierba y solidifi- 
cado. 

7. La infusión aromatizada con esencias de frutas no 
atrae de una manera apreciable á los mosquitos. 

10. Acuden en gran número á los papeles rociados con 
alcohol, vino ó pulque. El Dr. Peñafiel cree que los atrae 
más el vinagre. 

12. Como los síntomas del envenenamiento son iguales 
á los que se producen experimentalmente por lesión de los 
ganglios esofagianos ó por decapitación, y como estos sín- 
tomas se deben á falta de energía nerviosa, se ensayó el 
jarabe de bromuro de potasio. Varios mosquitos y moscas 
lo tomaron á las 2'' 25'" p. m. A las S*" 45'" están boca arri- 
ba, muriéndose. Vibran las alas y mueven á intervalos la 
trompa y las antenas. Un mosquito, á las 8*" 45'", está torpe, 
vacilante; se levanta sobre sus patas, se cae, vuela un poco. 
Otro, hembra, muere a las 2^. 

18. Vapores de bromuro de alcanfor aspirados por una 
mosca y un mosquito encerrados bajo un vaso. A los 30 
minutos están torpes y fácilmente pierden el equilibrio. Se 
arrastran. La mosca gira rápidamente á las 12^ 35*". El 
mosquito está muriéndose. Muere á las \2^ 3 5'"- 

19. Volatilizando un poco de alcanfor ó de ácido salicí- 
lico en una pieza, los mosquitos se ponen en movimiento 

32 



252 ANALES DEL INSTITUTO 



y vuelan en todas direcciones. Después se posan en dife- 
rentes partes. No mueren. Lo mismo sucede si se quema 
una poca de azúcar: procuran salirse. 

20. A diversos ortópteros saltadores se les inyecta sul- 
fato de estricnina (al i por 100) en gotas, para investigar 
si vuelven á la vida y desaparecen los síntomas del enve- 
nenamiento con Haplophyton. Vuelve en parte el poder re- 
flejo, sobre todo en las antenas. 

Movimientos roiato7'ios de ¿os insectos debidos a lesioiies de 
los ganglios cefálicos, á la decapitación ó al envenenamiento 
con el Haplophyton, con el bromuív de potasio y otros seda- 
tivos. 

El año de 1903 publiqué la siguiente nota acerca del mo- 
vimiento rotatorio de los insectos,' y que traduzco aquí por 
ser muy necesaria para fundar la explicación precedente: 

Las interesantes noticias publicadas recientemente por 
los Sres. Rémy Saint-Loup y Schlumberger,^ relativas al 
torneo de los ratones, me recuerdan un fenómeno seme- 
jante que el Sr. Faivre observó en los insectos^ y que yo 
me he propuesto estudiar. 

1 A. L. Herrera. Sur le nwuvement de manége diez les insectes. Bulletiii de la 
Société Zoologique de France. Yol. XVIII, p. 190. — Según el Dr. Rafael Dubois no 
hice sino comprobar sus investigaciones sobre este asunto, empleando el mismo mé- 
todo gráfico. No conocía, en efecto, los trabajos anteriores del citado fisiologista, que 
dio al asunto más importancia de la que merece, pues á cualquiera se le ocurre apli- 
car en estos casos el método gráfico de Marey. 

2 Saint-Loup. Sur le mouvemení de manége chez les Souris. Bull. de la Soc. Zool. 
de France. Vol. XVIII, p. 85, 1893. 

Ch. Schlumberger. Nole sjir les Souris dansantes du Japón. Feuille des Jeunes 
Naturalistes. t^'» 271,110, ler. mai, 1893. — Remarque á propos de la note de M. Sainl- 
Loup. Bull. de la Société Zoologique de France, p. 87, 1893. 

3 E. Faivre. Du cerveau des Dytiques consideré dans ses rapporls avec la loco- 
niolion, Aini. des Sc. Nat. (4) VIH, p. 245, 1857. — Coinples rendtis. Acad. Se. XLIV 
p. 721, 1857. 

A. Milne-Edwards. Rapport sur les eludes sur les fonctions des diverses parlies 
du sysléme nei-veux des Insecles. Revue Scientifique. (2) X, p. 41, 1876. — A. Yersin. 
Recherches sur les fonctions du systéme nerveux dans les animaux articules. Biblio- 
théque Universelle de Genéve, 1857; Bull. de la Soc. Vaudoise des Sc. Nat., vol. 5, 
n.039. — Véase también el estudio de R. Dubois: Elatérides lum,inetix . Bull.de la Soc. 
Zool. de France, iie. année, 1886. 



MÉDICO NACIONAL 253 



Con la punta de una aguja muy fina he producido una 
lesión á muchas moscas caseras y á otros insectos, en los 
ganglios cefálicos, recogiendo el trazo de sus movimientos 
en una hoja de papel cubierta de carbón (humo de alcan- 
for). Después del piquete se observa que el lado enfermo 
se inclina hacia abajo; las patas de ese mismo lado se ex- 
tienden, pero siguen moviéndose; el insecto describe círcu- 
los alrededor de un centro ficticio ó traza espirales prolon- 
gadas. 

Una vez que ha comenzado la rotación, es imposible 
conseguir que el insecto gire en sentido contrario ó camine 
en línea recta. 

Si se le acerca una llama manifiesta haber sentido el ca- 
lor; pero como no puede cambiar de dirección, se quema 
los tarsos, y probablemente se quemaría todo el cuerpo si 
el experimentador no retirase vivamente la llama. 

Si se le excita presentándole un pedazo de ámbar frota- 
do ó substancias olorosas desagradables, ó si se le somete 
á la acción de las corrientes inducidas débiles, ó, en fin, si 
se le hace girar rápidamente en una rueda, no se consigue 
modificar ese estado de desequilibrio. 

La marcha en línea recta de una mosca intacta, no sufre 
alteración aunque se le cubra la cabeza en totalidad ó en 
parte con una capa de barniz opaco. 

Algunas veces el insecto decapitado mantiene sus patas 
inmóviles, y con ayuda de sus alas describe círculos muy 
característicos, que no deben confundirse con los que re- 
sultan de las lesiones unilaterales. Se deben á falta de 
coordinación, por no existir los centros nerviosos ante- 
riores. 

Después de haber estudiado las teorías que se han pro- 
puesto para explicar estos mivimientos, y especialmente 
los que se refieren á fenómenos análogos, que se presentan 



254 ANALES DEL INSTITUTO 



en los mamíferos á consecuencia de la lesión de los pedún- 
culos del cerebelo, me ha parecido que dichas teorías son 
insuficientes y que tal vez contribuiría, en parte, á escla- 
recer la cuestión, publicando los experimentos que si- 
guen: 

Experimentos con el insecto no lesionado. — Se cortan cui- 
dadosamente las tres patas de un mismo lado, sÍ7i dejai' 
fí'aginentos del articulo basilar. En seguida se coloca la mos- 
ca sobre una superficie lisa. El movimiento de torneo que 
se produce entonces tiene los mismos caracteres que el 
provocado por una lesión en los ganglios cefálicos. Este 
resultado se obtiene no sólo en las moscas, sino también 
en otros insectos y aun en los Crustáceos Isópodos (Por- 
cellio niexicanus). Los tarsos no producen entonces líneas 
rectas en el papel, sino curvas, que se observan también 
cuando hay una lesión. Puede hacerse otro experimento: 
se encorva en ángulo obtuso un alfiler delgado y largo; 
después se le fija sobre el pronoto del insecto, de tal ma- 
nera que las dos puntas vengan á frotar sobre el papel 
ahumado, en el cual trazan líneas continuas, en tanto que 
las patas trazan líneas interrumpidas. 

Si en las dos ramas de esta especie de balancín se sus- 
penden pesos igua.les, por ejemplo, bolitas de cera, el in- 
secto no lesionado camina en línea recta. Si el peso es ma- 
yor en uno de los lados, el movimiento rotatorio comienza 
de derecha á izquierda. Si el peso mayor está á la izquier- 
da, al contrario. 

Para impedir el movimiento circular debido á la ampu- 
tación de las patas de un lado, basta que el peso mayor es- 
té del lado opuesto. 

A una mosca se le hace una herida en el lado derecho 
del tórax, de manera que se desprenda un fragmento de la 
cutícula quitinosa: por esta abertura se introduce un cris- 



MÉDICO NACIONAL 255 



talito de brouiuj'o de potasio y se observa su acción atenta- 
mente. De pronto vése que las patas del lado derecho se 
extienden, el cuerpo se inclina y sólo puede moverse cir- 
cularmente ó describiendo espirales. 

El bromuro obra en el acto sobre las regiones inmedia- 
tas al punto de su aplicación, pero su efecto hipostenizan- 
te se generaliza muy pronto.* 

La amputación de las patas de un lado provoca el movi- 
miento rotatorio; sin embargo, la marcha en línea recta ten- 
drá lugar si se levanta el lado enfermo al mismo nivel que 
el sano. Para esto se hace uso de uno ó muchos hilos re- 
sistentes, de una longitud conveniente, y que se pegan 
con dextrina á guisa de patas artificiales. 

Experimentos con el insecto lesionado. — Si por medio 
de dos piquetes sucesivos se produce una lesión bilateral, 
las patas de los dos lados siguen moviéndose, pero no pue- 
den arrastrar al cuerpo: la mosca permanece como j25»(?^rt;rt'ií? 
á la mesa, permítase la expresión, y no produce trazo en el 
papel ahumado. Se apoya sobre los fémures y las tibias 
y no sobre los tarsos; las patas están extendidas y no for- 
man un ángulo en el punto de articulación del fémur con 
la tibia. El cuerpo se inclina, ya de un lado ya del otro, 
sin poder levantarse, porque las patas no tienen la fuerza 
necesaria para sostenerle. Se le levanta con una pinza has- 
ta la altura normal, pero vuelve á hundirse si no se le sos- 
tiene. Un insecto coleóptero {Eleodes aitgusta, vulgarmen- 
te Pinacate) al cual se lesiona en un lado, describe círcu- 
los, de derecha á izquierda. Se le amputan entonces las 
tres patas del lado derecho y se cambia así el sentido de 
la rotación, que se hace entonces de izquierda á derecha. 

Cuando el movimiento de torneo causado por una le- 

® Esta es una prueba de que el Haplophyton obra realmente deprimiendo el sis- 
tema nervioso, pues los insectos envenenados con una dosis pequeña tienden á la 
rotación. 



256 ANALES DEL INSTITUTO 



sión de los ganglios dura sin interrupción algunos minu- 
tos, se coloca sobre la mosca el balancín deque hablamos, 
y el trazo que se obtiene no sufre modificación. Después 
se coloca un peso del lado sano y la marcha se efectúa en 
línea recta. Levantando el lado enfermo se obtiene el mis- 
mo resultado. Si los pesos son iguales en las dos extremi- 
dades del balancín, la rotación continúa. Si el peso ma- 
yor está del lado herido, ó si se han amputado las patas 
de este lado, los círculos trazados sobre el papel son de 
un diámetro menor. 

En cuanto á la acción del bromuro de potasio, de la es- 
tricnina, del curare y de la ergotina, no he podido obtener 
resultados precisos: sería más fácil experimentar con es- 
tas substancias en los animales vertebrados. 

La interpretación de mis experimentos es, en mi con- 
cepto, muy delicada. Preferiría no intentarla desde lue- 
go. Es preciso tener en consideración que si, como se ad- 
mite generalmente, la falta de coordinación de los movi- 
mientos en los Mamíferos, resulta de una lesión de los pe- 
dúnciüos cerebelosos, no se concibe que puedan coordinar 
se {en los insectos), tan pronto como se levanta, por cual- 
quier medio, el lado enfermo, ni que cambie el movimien- 
to de rotación, ó bien que éste sea provocado por el solo 
hecho de la amputación de los miembros de un solo lado. 

¿El bromuro de potasio produce de una manera tan rá- 
pida, la falta de coordinación? 

¿Los hechos citados pueden concillarse con algunas de 
las teorías que suponen la abolición del sentido muscu- 
lar, la tendencia al vértigo ó la influencia de los músculos 
antagonistas? — Me parece que no. El examen de los tra- 
zos y de los resultados de mis experiencias detnuestra que 
la parálisis no es total, que los miembros sanos, durante 
la rotación, pueden aplicarse al punto conveniente. 



MÉDICO NACIONAL 257 



Supong-amos que no hay diminución de la sensibilidad 
ni parálisis, y que se trata solamente de la diminución de 
las fuerzas de los miembros de un lado; éste no podrá 
sostenerse y á cada paso del insecto las patas intactas se- 
rán atraídas hacia adentro por el peso del otro lado del 
cuerpo, qne no encuentra apoyo suficiente. Hay dos fuer- 
zas contrarias: una tiende á lanzar al insecto hacia adelan- 
te, la otra tiende á hacerlo caer para un lado. La resul- 
tante de estas dos fuerzas sigue una dirección intermedia. 

De la misma manera, un clavo de cabeza muy grande 
ó cualquier otro móvil que resbala sobrt un plano inclina- 
do, sigue la línea recta si las condiciones de equilibrio no 
están alteradas continuamente; pero describe círculos ó es- 
pirales si uno de sus lados pesa más que el otro ó no está 
sostenido. 

Amputando de un lado las patas á ciertos insectos acuá- 
ticos (Notonecta, Hemípteros), se les obliga á describir es- 
pirales en el agua sin que puedan nadar en línea recta. Si 
las investigaciones de este género en los mamíferos condu- 
cen á una conclusión idéntica, el hecho de la pérdida de 
las fuerzas en algunas enfermedades del cerebelo, á que 
se refieren Bianchi y Trevisanato,'*' estaría de acuerdo con 
nuestra explicación. 

Por otra parte, se apoyarían singularmente las hipótesis 
de Luys y de Lussana, para los cuales «el cerebelo es el 
origen de la fuerza motriz, de esa fuerza especial que se 
gasta en toda la economía.» 

Conclusiones . — El Haplophyton mata á los invertebrados 
por un debilitamiento progresivo de las funciones de rela- 
ción, de la misma manera que otros sedativos, como los 

* C. Trevisanato. Acceso nel lobo sinisti o del cervelletto, progressivo infiacchi- 
mento di forze. Giornale véneto di Sc. Venezia (2) XVI, p. 595, 1860. — R. Bianchi. 
Report of a case of soflening of the cerebelliim, with partial loss of viiiscidar poitjer 
in the lower extreniilies. «Lancet,» London, I, p. 210, 1855. 



25y ANALES DEL INSTITUTO 



bromuros de potasio y de alcanfor, la fenalgina, los humos 
de fenato de sosa, etc. 

La rotación se debe al sopor de los centros cefálicos de 
la coordinación y de la inhibición, y al debilitamiento de 
los órganos de la locomoción. 

Por tanto, el Haplophytoii debe ser un poderoso sedati- 
vo del sistema nervioso, de importantes aplicaciones tera- 
péuticas, no tóxico para el hombre y los animales superio- 
res á la dosis que éstos podrían ingerir accidentalmente.' 
Por otra parte, de hoy más se debe considerar á los mos- 
quitos y otros ani-males inferiores como útilísimos reacti- 
vos, de gran utilidad en todo laboratorio de fisiología, para 
decidir si tal ó cual substancia es sedativa ó no. 

En fin, se desprende de lo que antecede, que esta clase 
de substancias hipostenizantes tienen importantísimas apli- 
caciones en la parasitología y quizá en la bacteriología. "" 
La acción de las infusiones de Haplopliyton sobre los Ro- 
tíferos é Infusorios nos autoriza para suponer que tal vez 
maten á ciertos microbios. 

Como en la observación citada las pestañas vibrátiles de 
los infusorios se han paralizado muy pronto, y es común 
que sigan vibrando aún después de que ha muerto el ser 
que las lleva (observaciones en ajusticiados), y es seguro que 
sus incesantes oscilaciones se deben á cambios ó corrien- 
tes osmóticas continuas, creo que, en resumen, los princi- 
pios inmediatos del HaplopJiyton matan por retardo de las 
corrientes del protoplasma ó paralización de ellas, debida 
esta acción tal vez á la polimerización de los albuminoides 
ú otra causa quíinica persistente. 

Otilas plantas semejantes á la Hierba de la Cucaracha. 

1 véase más adelante lo que se refiere á las ai)licaciones terapéuticas y á los estu 
dios del Instituto Médico Nacional. 

2 El Sr. D. Rafael Limón Molina nos dice que ha curado á un jierro enfermo de 
roña con baños de infusión de Hapiophylon. 



MÉDICO NACIONAL 259 



— Urechites suberecta, Mull. (EcJiítes stiberecta, L.; Lau- 
bertia urechiies, Griseb.). — Esta planta pertenece á la fami- 
lia de las Apocináceas y crece en Jamaica y en Santo Do- 
mingo. Tiene una altura de i'"33 cuando está enredada en 
otras plantas y sostenida por ellas, y i'" cuando está aislada. 

Composición qtmnica. — De las hojas ha extraído los prin- 
cipios siguientes el Sr. F. Bowrey. (Chem. vSociety. Pharm. 
Journ., 27 August, 1878): 

I." La íLrcquitina (C^^H''''0'''), que cristaliza en prismas de 
cuatro caras, transparentes, incoloros, con 6 por 100 de 
agua de cristalizac¡(5n, de un sabor muy amargo,'' tanto 
que es sensible á una dilución de 'j^ooooJ insolubles en el 
agua y el alcohol diluido; más solubles en el éter, el ben- 
zol, el alcohol amílico; muy solubles en el alcohol caliente, 
el cloroformo, el ácido acético cristalizado. Los ácidos di- 
luidos descomponen la urequitina, como á los glucósidos. 
Con el ácido sulfúrico concentrado se obtiene una solución 
amarilla, que pasa al anaranjado, rojo, malva y púrpura. 
El calor ó la presencia de un cuerpo oxidante hacen cam- 
biar rápidamente estas coloraciones. 

Esta síibstancia es muy tóxica. 

2." La urequitoxina (C'^H-°0^). Esta substancia difiere 
de la anterior en que es más soluble en el agua, el alcohol 
común, el alcohol amílico y el cloroformo; menos soluble 
en el éter y en el benzol. Las reacciones coloridas son las 
mismas. También es un glucósido. Es acre, como la ure- 
quitina, amarga y muy tóxica, pues 5 miligramos en inyec- 
ción hipodérmica bastan para matar á un gato en 16 horas. 

Como residuo de la preparación de la urequitoxina cris- 
talizable se encuentra una urequitoxina amorfa, no obteni- 
da aún pura y cuyas propiedades tóxicas son iguales. 

Mickienwicz ha repetido este estudio («Therapeutic Ga- 

* El extracto de Haplophyton también es muy amargo. 

33 



260 ANALES DEL INSTITUTO 



zette,» Agosto, 1 888, p. 5 1 4) y ha encontrado: i .° Un cuer- 
po de color moreno obscuro, de olor desagradable, de sa- 
bor amargo, fusible y difícilmente pulverizable; insoluble 
en el agua, el cloroformo, el éter, el petróleo, la bencina; 
muy soluble en el alcohol y en el agua que contenga un 
poco de hidrato de sosa. 

Por la ebullición, en presencia de los ácidos diluidos, 
este compuesto produce un olor rancio particular y se des- 
compone, dando azúcar y una substancia resinosa. Es un 
glucósido parecido á la urequitina. 

2." Una resina amarilla de olor de vainilla, sabor amar- 
go, fácilmente fusible. Se puK^eriza, dando un polvo verde. 
Es soluble en el éter, el cloroformo, el alcohol; en parte, en 
el sulfuro de carbono y la sosa cáustica; difícilmente soluble 
en el éter de petróleo; insoluble en el agua. La solución 
alcohólica es acida. Es una resina acida que encierra ázoe. 

Fisiología. — La resina acida, á la dosis de 0,0002 á 
0,0003, es mortal para una rana del peso de 40 gramos,* 
la cual muere y presenta los síntomas siguientes: inercia, 
suspensión de los reflejos, parálisis general, suspensión de 
las contracciones del corazón, tentativas de vómitos. En 
los animales de sangre caliente, las dos substancias obran 
de la misma manera, pero con intensidad diferente. 

En los perros y gatos los síntomas son: vómitos, náu- 
seas, salivación, diarrea, debilidad muscular general, falta 
de coordinación de los movimientos, torpeza, estremecimien- 
tos fibrilares, debilidad del pulso, disnea, y al fin la muerte 
por parálisis del corazón, acompañada de convulsiones. 

A dosis elevada la imierte sobreviene rápidamente , sin es- 
tar acompañada de los síntomas que preceden, aparte de los 
vómitos y de las convulsiones. Al hacer la autopsia no se 
encuentran alteraciones bien marcadas. 

*■ En el original dice 4 (gramos. 



MÉDICO NACIONAL 261 



En inyecciones subcutáneas la dosis mortal de resina 
acida es, para los gatos, de 0,006 á 0,001 por kilo de peso. 
El glucósido, en solución al 2 por 100,000, contrae los va- 
sos de los animales de sangre caliente. 

Las dos materias tóxicas no tienen acción sobre los ner- 
vios y los músculos aislados de la rana. Obran sobre el co- 
razón retardando sus latidos. En las ranas este efecto se 
produce por \k paresia de los ganglios erecto-motores y no 
por irritación del aparato inJiibitorio. En los mamíferos, 
cuyo corazón está aún en relación con el sistema nervioso 
central, los fenómenos son más complicados. Se nota un 
debilitamiento considerable del pulso, que se puede con- 
trarrestar empleando la atropina ó seccionando los neumo- 
gástricos. Depende de la irritación del vago central. Pero 
aún después de la administración de la atropina, las dosis 
elevadas producen el abatimiento del pulso. 

Los vómitos son de origen central, pues se producen ya 
sea que se inyecten las substancias ó que se introduzcan 
por la boca. La gran toxicidad de esas substancias no hace 
prever que puedan recibir aplicaciones terapéuticas (!); 
pero desde el punto de vista toxicológico tienen un gran 
interés. Como lo había dicho Vowinckle, éste es el antídoto 
del curare. 

Usos. — Esta planta ha sido empleada a menudo por los 
negros, en la época de la esclavitud, con fines criminales. 
Determina la muerte, según la dosis empleada, ya sea in- 
mediatamente, ya sea al cabo de algtinas semanas. Usaban 
las hojas, que contienen más de 'I2 por 100 de principios 
activos. (Dujardin-Beaumetz y Egasse. «Les plantes me- 
dicinales,» p. 743). 

Según el Dr. J. Ott esta planta es un poderoso veneno 
cardíaco, que primero aumenta y después deprime la pre- 
sión arterial, ó si la dosis es suficiente, detiene el corazón. 



262 ANALES DEL INSTITUTO 



Estos resultados son iguales á los que obtuvo el Dr. Ralph 
Stockman (Labor. Rep. Royal College of Physicians, Edim- 
burgh, vol. IV, 1892), el cual cree que los dos glucósidos 
son venenos muy activos, que pertenecen al grupo de la 
digital. Según Bowrey las grandes dosis producen en el 
hombre náuseas, vómitos, depresión genej^al, transpiración 
excesiva y algo de debilidad del pulso. Se dice que han 
usado la droga, en Jamaica, en el tratamiento de las inter- 
mitentes y otras fiebres esténicas. La dosis del extracto 
fluido es de 0,13 a 0,65 c. c. («United States Dispensa- 
tory,» 18"' ed., p. 1822). Un Echites, que llaman Kona y 
vive en la costa occidental de África, sirve á los salvajes 
para envenenar sus flechas. 

El Echites scolaris, de las Indias, se emplea para matar 
los gusanos de las heridas. (Mérat. «Matiére Médicale,» 
t. III, p. 51). Esta especie ha sido estudiada cuidadosa- 
mente en los Estados Unidos y en Alemania; tiene muchos 
principios activos. (Véase el «American Journal of Phar- 
macy,» Dec. 1880, p. 620). Hemos ensayado, sin resulta- 
dos, la Tijerilla de Guanajuato (Echites) y la Hierba de la 
Cucaracha de Maravatío ( Trachelospermum) I^' 

La plaga de mosquitos en la ciudad de México combatida 
con las prepaj'acioncs de Hierba de la Cucaracha. (Copiado 
del Boletín de la Comisión de Parasitología Agrícola. To- 
mo I, núm. 2, p. 58). 

Antecedentes de este asunto. — El año de i 885 apareció en 
la capital y en otras partes de la República una plaga de 
mosquitos zancudos, que se renueva cada año y ha sido se- 
ñalada, por primera vez, en erudito y minucioso artículo, 
por el Sr. Dr. D. Jesús Sánchez («La Naturaleza.» Tomo 

■^ Véanse los estudios del Instituto Médico acerca de la comiiosición qtiímica j' 
propiedades fisiolóiíicas del Ha/)lopliylo;i cimiciduni. («Materia Médica Mexicana,» 
4.=' parte, p. 120). 



MÉDICO NACIONAL 263 



VII, p. 232), y acerca de la cual escribimos un artículo en 
«El Estudio,» en colaboración con el Sr. Prof. D. Miguel 
Cordero (i 89c, p. 3 i), proponiendo los jarabes envenenados 
y el examen de las plantas venenosas del país que pudie- 
ran aplicarse á la destrucción de las larvas y de los adultos. 

Origen de la plaga. — Los mosquitos remitidos en 1885 
á los Estados Unidos por el Sr. Dr. A. Peñafiel, fueron 
considerados como especie nueva por el Sr. Willinston, y 
llamados Culex peña fie li; pero los ejemplares de la misma 
plaga enviados después por el Dr. A. Dugés y otras perso- 
nas, han sido identificados por Coquillet como Culex pún- 
geos ó quiuquefasciaíus, el cual ha existido siempre en los 
Estados Unidos, desde Nueva Inglaterra hasta la Califor- 
nia del Sur, y probablemente vino á México en los carros 
de las líneas férreas establecidas por aquella época. Tal es 
la opinión del Ministro de Fomento, Sr. Ingeniero D. Ma- 
nuel Fernández Leal, y ya se ve que está apoyada por los 
hechos. La línea del Ferrocarril Central Mexicano, de Mé- 
xico á Paso del Norte, se inauguró en Mayo de 1884, Y ^^ 
del Nacional, en Noviembre de 1888. 

Cifra anual de generaciones de zancudos. Consecíiencias. 
— Según el Sr. Dr. D. Ernesto Ulrich,' los huevecillos del 
zancudo se desarrollan en 24 horas, la larva en 14 días y la 
ninfa en 3, viviendo el adulto, cuando más, 8 días, en León 
(México).^ 

Siendo, pues, el ciclo de 26 días, en los meses de Junio 
á Noviembre puede haber seis generaciones principales, 
y como las hembras ponen 200 huevecillos, según hemos 
visto (150 según Ulrich),^ resulta lo siguiente: 

1 El zancudo, por Ernesto Ulrich. Revista Médica, t. XI, Abril i." de 1899, nú- 
meros 19 y 20. 

2 Alimentados los mosquitos adultos con agua de azúcar viven varias, semanas. 
Véanse los datos copiados de la obra de Goeldi. Este autor dice que las larvas se des- 
arrollan en 7 á 8 dias; pero el clima de Para es más caliente que el de León. 

3 300 según Goeldi. 



264 ANALES DEL INSTITUTO 



Generaciones. Descendientes. 

I .a generación 200 individuos. 

2.=i » 20,000 hembras. 

3.a » 2.000,000 » 

4.* » 200.000,000 » 

5.* » 20,000.000,000 » 

(Goeldi llega á un número mucho menor: 160.000,000 
á la ^.^ generación). 

Calculando que la población del Distrito Federal sea de 
unos 500,000 habitantes (según el censo de 1900), y en el 
supuesto de que la plaga estuviese igualmente repartida 
en todo el Distrito y que se lograse esa espantosa descen- 
dencia de 100 progenitores, resultaría que para cada habi- 
tante habría, en Noviembre, 31.250,000 mosquitos hem- 
bras ávidos de sangre. 

Felizmente muchísimos no penetran á las habitaciones; 
mueren por una causa ú otra ó no llegan á su completo 
desarrollo. 

Las cifras que preceden son siempre desconsoladoras, 
pues demuestran que bastará un recipiente de algunos me- 
tros cúbicos para que los mosquitos que albergue invadan, 
teóricamente, todo un valle tan grande como el de México, 
y por lo mismo, el envenenamiento de ciertas aguas será, en 
el estado actual de la cuestión, una medida útilísima, pero 
insuficiente por sí sola para acabar con la plaga, tanto más 
cuanto que no es cierto, como se ha dicho, que las larvas 
se desarrollan solamente en las aguas estancadas, en donde 
á veces los álcalis del terreno (tequezquite) pueden aniqui- 
larlas, sino que viven también en las aguas claras, potables; 
en las fuentes, cisternas, manantiales, pozos, que sería im- 
posible saturar de venenos en la mayoría de los casos ó so- 
meter á una vigilancia especial para que se vaciaran fre- 
cuentemente. Hemos recogido miles de larvas en una pi- 



MÉDICO NACIONAL 265 



letá del lavadero de una casa particular y en las zanjas del 
barrio de San Cosme. 

Antes de concluir esta parte diremos que no hay moti- 
vo para rechazar los procedimientos que tienden al exter- 
minio de los mosquitos en el interior de las habitaciones, 
con el pretexto de que es insignificante el número de los 
que mueren comparado con el de los que sobreviven. Ma- 
tar á una hembra equivale á evitar el desarrollo de 200 á 
300 descendientes; matar á 5,000 hembras (como se hizo 
en una casa de la calle del Ciprés por medio de papeles y 
jarabes envenenados), equivale á evitar el nacimiento de 
unos 500,000 descendientes á la primera generación, y de 
trillones de ellos á la sexta. 

Alimentos de los mosquitos en el campo. — No se sabía con 
qué se alimentaban los mosquitos en el estado natural, es- 
pecialmente en lugares pantanosos, en donde, según el Sr, 
Howard, no encuentran animales ni hombres á quienes picar. 

Hemos observado que estos insectos abundan, sobre to- 
do, en las casas con jardín, y la opinión general acusa á las 
plantas de que ejercen una especie de atracción sobre los 
mosquitos. Así es efectivamente, y hemos visto las plantas 
de las casas invadidas durante la noche por gran número de 
aquéllos, machos y hembras, que se pasean sobre las hojas 
y flores, palpándolas con su trompa y chupando las goti- 
tas de líquidos; algunos introducen su chupador entre las 
lígulas de las margaritas, particularmente de las que están 
invadidas por pulgones. Es posible que perforen los tallos 
de las ciperáceas, gramíneas y otros vegetales suculentos 
y azucarados. 

Millares de mosquitos se han envenenado con las prepa- 
raciones azucaradas de Haplophyton, y las buscan y encuen- 
tran, aunque sólo existan al estado de partículas inaprecia- 
bles para nuestros sentidos. 



266 ANALES dp:l instituto 



Según Réaumur los mosquitos se alimentan en el campo 
con el jugo de las plantas. Osten Sacken, autoridad en lo 
que se refiere á estos insectos, dice que probablemente ad- 
quirieron sus piezas bocales perforantes con el objeto de 
chupar el jugo ó el néctar de las plantas. 

Como dice Goeldi, las hembras gustan de la sangre hu- 
mana y la prefieren al azúcar; pero sin embargo, morían en 
gran número sobre los papeles envenenados, como puede 
verse en la lámina. («Boletín de la Comisión de Parasito- 
logía Agrícola,» 1. c). 

Infecciones que pueden producir los mosquitos en el hombre 
y en los animales. 

Varios autores, Nuttall, Laveran, Koch, Ross, han su 
puesto, lo que hoy está plenamente comprobado, que cier- 
tos mosquitos son los agentes de la diseminación del pará- 
sito de Laveran ó sea de la malaria (fríos).' 

Felizmente los Culcx de México hasta ahora no parecen 
tener esta terrible misión, y se acusa solamente á los mos- 
quitos del género Anopheles, cuyas larvas se desarrollan 
sobre todo en las aguas claras y limpiáis, y á otros que no 
es del caso mencionar; pero según Blanchard, autoridad 
reconocida en la materia, todos los mosquitos son sospe- 
chosos para el higienista. 

Las especies de Anopheles son raras en el Valle de Méxi 
co y poco estudiadas todavía.^ Hay multitud de circuns 
tancias que influyen para que el ¡)iquete del zancudo, dice 
el Dr. Ulrich,^ produzca un mal efecto notable en un indivi- 
duo: la predisposición de éste, sus costumbres, acaso tam- 
bién la raza. Hay personas á quienes el piquete ocasiona 
sólo un ligero escozor y deja como huella un i)untito rojo, 

1 V.. Ross. Malaria y mosquitos. «Revista Mc-ciica.» T. XIII, p. 30. 

2 Entre los mosquitos que nos obsequió últimamente el Sr. Dr. A. Dugés, hay 
Anopheles niaciilipennis de Atzcai>otzalco y Xochimilco, Distrito Federal. 

3 El zancudo. «Revista Médica.» T. XIII, p. 30. 



MÉDICO NACIONAL 267 



que desaparece después de pocas horas, en tanto que á 
otras les produce dolores agudos y la formación de una 
verdadera pústula; he visto á dos niños, uno de año y me- 
dio y otro de diez meses, á quienes los numerosos piquetes 
de zancudos les ocasionaron una elevación febril de la tem- 
peratura y la aparición de pequeñas pústulas en algunos de 
los sitios puncionados. Que las costumbres influyan para 
los efectos de la picadura de estos animales, parece pro- 
barlo la comparación de los accidentes que sufren las per- 
sonas habituadas á un lugar infectado, á los que experi- 
mentan aquellas que son picadas por primera vez; del mis- 
mo modo ciertas modificaciones orgánicas adquiridas por 
el género de vida hacen variar el efecto; un campesino de 
epidermis gruesa no siente muchas veces ninguna moles- 
tia, en tanto que una persona de piel fina no resiste el agui- 
jón del insecto sin grandes molestias ó accidentes apre- 
ciables. 

«Los resultados del piquete obedecen generalmente á 
las condiciones mencionadas; poca influencia tiene la pre- 
disposición morbosa de un individuo cuando el zancudo le 
inocula gérmenes patógenos recogidos de los sitios que 
haya frecuentado. Si después de haber estado en contacto 
con materias fecales van á picarle al hombre, le pueden lle- 
var, y le llevan de hecho, elementos sépticos que le ocasio- 
nan efectos serios; si han chupado la sangre de algún ani- 
mal muerto de enfermedad inoculable y después repiten lo 
mismo con el hombre, la pequeña herida que le produzcan 
encerrará gérmenes cuyos efectos estarán en relación con 
su categoría; de la misma manera nos pueden traer nume- 
rosas enfereiedades inoculables por la piel. 

«Desde hace varios años he venido observando multitud 
de casos de pústula maligna ocasionada por el piquete del 
zancudo. Sabido es que nuestros campesinos tratan á los 

34 



268 ANALES DKL INSTITUTO 



animales muertos de piojo con el mayor descuido; aprove- 
chan su piel, y cuando no los sepultan á una profundidad 
despreciable, los abandonan al aire libre, generalmente á 
corta distancia de sus hogares, resultando que muchas ve- 
ces pagan esta ignorancia con su vida. El carbunclo no es 
raro en el ganado de los ranchos de este Distrito (de León) 
y en todos ellos se sigue con los cadáveres la táctica men- 
cionada, resultando una frecuencia relativa de la pústula 
maligna en sus habitantes; pero lo que más me ha llamado 
la atención, y ha sido precisamente la causa que me inclinó 
á hacer este estudio, fué que de los innumerables casos que 
he visto, la mayor parte de ellos han tenido como origen la 
picadura del zancudo; algunos han terminado con la muer- 
te del atacado. Según el Dr. A. Díaz, él mismo fué picado 
en el puño izquierdo por uno de estos insectos, al entrar en 
una casa en cuya calle limpiaban un albañal; las consecuen- 
cias fueron iguales á las que origina una picadura anatómi- 
ca. Un caso semejante le pasó al Lie. B. A., de esta ciudad, 
y yo observé en un hombre del pueblo que otro piquete se 
complicó con erisipela. No hace muchos años que una se- 
ñorita de nuestra sociedad, estando en uno de los paseos 
de la población, sufrió en la frente un piquete de un zancu- 
do, al que mató en el mismo sitio: pocas horas después, en 
el punto picado por el insecto, le aparecieron los primeros 
síntomas de la pústula maligna.» 

También se ha atribuido al mosquito (pero no debe ser 
á esta especie) el contagio del mal del Pinto.* 

Teóricamente todas las enfermedades inoculables pue- 
den tener por vehículo el mosquito. 

Hemos hecho, en efecto, una observación que no deja 
ninguna duda: al examinar á los mosquitos durante la no- 
che, se les ve caminar lentamente, palpando y quizá pro- 

•■■ Orvañanos. Geografía Médica, p. 67. 



MÉDICO NACIONAL 269 



bándolo todo con su trompa y recogiendo infinidad de par- 
tículas con las cerdas que hay en la punta de aquélla y que 
siempre parecen estar sucias, cuando se les ve con una 
lente de gran aumento. Y hay un medio muy sencillo para 
comprobar que pueden infectarse: disponiendo una mezcla 
de polvo muy fino de anilina y azúcar, en diversas partes 
de una pieza y en cantidades casi inapreciables, al día si- 
guiente el 50 por 100 de n^osquitos tienen cubiertas de pol- 
vos coloridos algunas cerdas de la trompa.' 

Procedimientos de destrucción de los mosquitos zancudos. 

Empleo de los litimos de crisantema, peritrey otras substan- 
cias. — Las pastillas ó pebetes que se encuentran en el co- 
mercio, están hechos generalmente con peritre ó crisante- 
ma en pequeña cantidad y polvo de boñiga. Los humos 
que producen aletargan á los mosquitos, pero sólo durante 
algunas horas. Al amanecer vuelven á molestar con sus pi- 
quetes y zumbidos. 

Hace años que se emplean estos pebetes y la plaga no 
disminu3^e, ni había razón para que disminuyese, puesto 
que los humos del peritre aletargan solamente á los insec- 
tos sin llegar á matarlos. Además, estos humos molestan 
á las personas, producen irritación de los ojos y de la gar- 
ganta, y aun fenómenos de intoxicación, por absorción de 
óxido de carbono, cuando se abusa de ellos. En fin, no pue- 
den quemarse cuando hay enfermos, sobre todo si pade- 
cen del aparato respiratorio.^ 

Es verdaderamente lastimosa la situación de los enfer- 
mos graves ó agonizantes, á los cuales no se les puede mo- 
lestar con humos ó pabellones, y que sufren en sus últimos 

1 Sugerimos la idea de que se haga caminar un mosquito sobre placas de gelatina 
esterilizada, que después se lleve á la estufa y someta á una temperatura conveniente; 
su paso quedará indicado por colonias de bacterias. 

2 Se pretende que la irritación producida por estos humos favorece, en los niños, 
el desarrollo de la difteria. 



27o anaj.es del instituto 



momentos los piquetes de un enjambre de mosquitos, que 
no siempre es posible ahuyentar en circunstancias tan fu- 
nestas. 

La aplicación de los lienzos haplofitados no tiene ningún 
inconveniente para el hombre sano ó enfermo. 

Los humos del Haplophyton en un espacio pequeño, en 
una copa ó bocal, matan á los mosquitos; pero son inefica- 
ces en las habitaciones, aun después de tres horas de apli- 
cación en dosis insoportable para el hombre. 

Los otros medios que se han propuesto para la destruc- 
ción de los mosquitos, no han podido llevarse á la práctica 
de una manera completa ni en los Estados Unidos. Tales 
son el drenaje, impracticable en grandes extensiones, la pe- 
trolización, el permanganato de potasio ó la ceniza.* 

En un diario de México se dijo que el Dr. Howard iba á 
intentar la multiplicación artificial de las libélulas, enemi- 
gos naturales del mosquito; pero aquel profesor desmintió 
la noticia en una de sus publicaciones, y fácil es compren- 
der que las libélulas, insectos acuáticos durante su vida lar- 
varia, presentarían en la práctica grandes dificultades para 
su multiplicaci()n en cautiverio. Como no penetran á las 
casas y como tienen numerosos enemigos, este medio de 
combate contra los mosquitos no sería de resultados com- 
pletos. 

El Dr. R. Ross, que ha descubierto la propagación de 
la malaria por el Anopheles, dice que los únicos medios de 
acabar con la plaga son el drenaje, la cal y otros, costosí- 
simos y algunas veces impracticables. 

El mata-mosquito de Wintersmith es un paliativo, un re- 
pelente, con el cual se pretende evitar que los mosquitos 

* Escribíamos estas líneas cuando no se habían perfeccionado los procedimientos 
indicados, aplicándolos á todo costo en la Habana, Veracruz, alrededores de México, 
etc. Véase nuestra traducción del estudio de Howard sobre pérdidas causadas por los 
mosquitos. («Anales del Instituto Médico,» 1909, p. 200-211). 



MÉDICO NACIONAL 2-71 



se acerquen á las personas dormidas; pero produce algunas 
veces irritación intensa de la piel. No se ha generalizado. 

(Véase nuestro estudio sobre aplicación de polvo de cri- 
santema esparcido en las recámaras). 

Distribución de papeles mata-moscos y de HaplopJiyton. — 
Hasta 1900 se habían regalado en las oficinas de la Co- 
misión de Parasitología más de 16,000 papeles mata-mos- 
cos, envenenados con HaplopJiyton, y más de 350 kilos de 
hierba de la cucaracha. Las personas anotadas en una lis- 
ta, que omitimos, firmaron el registro correspondiente ó 
hicieron sus pedidos por escrito. 

Beneficios para el ptlblico. — Es incalculable el número de 
horas de insomnio, así como las molestias y aun las infec- 
ciones, más ó menos graves, que deben haberse evitado 
gracias á los 16,000 papeles culícidas y á los 350 kilos de 
HaplopJiyton que la comisión distribuyó gratuitamente. 
Puede calcularse, por término medio, que en cada papel 
humedecido con pulque ó vinagre, mueren diariamente cin- 
co mosquitos; es decir, que en 2 i días mueren 105, y en el 
total de papeles, en ese tieinpo, 1.260,000, sin contar con 
que también se hace uso del jarabe de la hierba, y que úl- 
timamente se ha aplicado en sábanas, disponiendo una bien 
humedecida en cada pieza. Mil circunstancias influyen en 
que la cifra de víctimas aumente ó disminuya; por ejemplo, 
el nacimiento de nuevas generaciones, las lluvias persis- 
tentes, el grado de humedad de los papeles, el cuidado que 
se tenga con ellos, el hecho de que se recoja solamente 
una parte de los mosquitos que mueren en cada casa. No 
se envenenan todos los que hay en una habitación, pero sí 
la mayor parte. 

En una casa de la colonia de San Cosme, en seis piezas, 
he recogido lo siguiente: 



272 



ANALES DEL INSTITUTO 



Septiemb 


re 2. 


> 


3- 


» 


4- 


» 


5- 


» 


6. 


» 


7- 


» 


8. 


» 


9- 


> 


JO. 


» 


II. 


> 


13- 


» 


14. 


» 


15- 


* 


16. 


» 


17- 


» 


21. 


» 


22. 


» 


23- 


» 


24. 


» 


25- 


» 


28. 


» 


29. 


» 


30. 


Octubre 


2 


» 


3- 


» 


4. 



Papeles secos 112 mosquitos. 

» (cerrando temprano las ventanas). 25 » 

» (llovió ese dia) 88 » 

» 70 » 

Humedecidos con alcohol 159 » 

» algunos, con pulque 151 » 

» todos » » 230 » 

» » » » 152 » 

» » » » 220 » 

» » » » 471 » 

» » » » 72 » 

» » » » 198 » 

» » » » 502 » 

» > » » 157 » 

» » » » 160 » 

» » » » 350 » 

» » » » 385 » 

» » » vinagre 841 » 

» » » » 1 ,004 » 

» » » » 500 » 

» » » » 320 » 

» » » » ' a 1 1 » 

» todos con vinagre y una sábana^ 423 » 

» » » » 750 » 

Cinco sábanas i ,40o » 

» » 1.435 » 

Total 10,386 mosquitos. 



Infoi'me pi'e sentado d la Sociedad Cieiiiijica «A^itonio Ál- 
zate,» en la sesión del dia 7 de Octubre de igoo, acerca de los 
papeles fuata-nioscos. 

«Los que subscriben, comisionados por hi Mesa Directi- 
«va para comprobar la opinión del Sr. Prof. D. Alfonso L. 
«Herrera acerca del efecto de los papeles cubiertos con un 



1 Se puso también una sábana, en la que murieron 50 mosquitos. 

2 En ésta murieron 150 mosquitos. 



MÉDICO NACIONAL ' 273 



«cocimiento endulzado de hierba de la cucaracha (Haplo- 
«phyton cimicidum) , propuestos por la Comisión de Parasi- 
«tología para destruir la plaga de los mosquitos (Inscu- 
«¿es Peñafieli. I. D. N.),* tienen la honra de rendir el infor- 
«me siguiente: 

«Varias han sido las cuestiones que nos hemos propues- 
«to resolver: 

«I."" ¿Prácticamente los dichos papeles matan los insec- 
«tos y principalmente los mosquitos? 

«2.^ ¿Cómo mejorar la preparación de estos papeles? 

«3.'' ¿A qué es debida su acción? 

«4/ ¿Es más conveniente el uso de un papel envenenado 
«que el de uno simplemente adhesivo? 

«5.* Son capaces los papeles de destruir por sí solos la 
«plaga de mosquitos? 

«Respecto á la i."" cuestión, colocamos los papeles en si- 
«tios frecuentados por varios insectos, como mosquitos, 
«moscas y pulgas, notando: i.", que matan á todos estos 
«animales cuando se logra que liben la preparación; 2.", 
«que el efecto es variable con cada uno de ellos, siendo 
«más apreciable en las pulgas que en los mosquitos y en 
«éstos que en las moscas; 3.^ la variabilidad de los efectos 
«no sólo se refiere al número de animales muertos, sino al 
«tiempo que dilatan en morir; observándose en el tiempo 
«la misma gradación que en la cantidad; 4.", el número de 
«víctimas aumenta con el tiempo que permanece el papel 
«en el mismo lugar, como un tercio por cada 24 horas (lo 
«que tal vez dependa de un aumento real en el número de 
«mosquitos); pero su número es siempre muy pequeño 
«respecto al número total de insectos. 

«Esta última consideración nos hizo estudiar la 2.^ cues- 

* Se dijo en otro lugar que el mosquito de la ciudad de México pertenece á otra 
especie. (H.). 



274 ANALES DEL INSTITUTO 



«tión: ¿cómo mejorar la preparación de esos papeles? Al 
«efecto, considerando que la acción de la hierba de la cu- 
«caracha residía en un principio venenoso soluble en el 
«agua, puesto que obra en cocimiento, era natural pensar 
«que los insectos tendrían mayor facilidad de tomar el ve- 
«nenc, estando en un líquido, que tener que disolverlo con 
«sus propios jugos, y con el objeto de comprobarlo, colo- 
«camos, en igualdad de condiciones, papeles secos y hu- 
«medecidos, habiendo confirmado el resultado nuestras 
«suposiciones; es decir, muriendo mayor número de mos- 
«(juitos con los papeles húmedos que con los secos, poco 
«más ó menos en la proporción de i á 4. 

«Considerando, en seguida, que era conveniente agre- 
«gar á los papeles alguna snbst.mcia aromática, que, ade- 
«más del azúcar, atrajera á los mosquitos, y que fuera de- 
«masiado común y barata ])ara hacer su uso práctico, em- 
«pleamos varias, habiendo obtenido excelentes resultados 
«con el puhjue, y mejores aún con el vinagre; siendo con 
«el primero, el aumento chí la mortalidad como de i á 10, 
«V con el segundo como <ie i á 40, con relación al agua. 
«Llegados á este punto en nuestras experiencias, vimos 
«en el perióilico «K\ Imparcial» y en una tarjeta que nos 
«remiti(') el Profesor Herrera, comprobadas nuestras prác- 
« ticas. 

«Pero á pesar de los magníficos resultados obtenidos 
«hasta aquí, sobre todo con la modificación indicada de 
«humedecer los papeles con vinagre, con gran desconsue- 
«lo hemos notado que no mueren, ni con mucho, todos los 
«mosquitos, á pesar del tiempo, ya considerable, en que he- 
«mos tenido constantemente expuestos los papeles; por lo 
«que intentamos otra serie de experiencias: i .°, comparan- 
«do los resultados obtenidos con los papeles envenenados 
«y con los llamados «eléctricos,» que son simplemente ad- 



MEDICO NACIONAL 275 



«hesivos, viendo que éstos son enteram<?nte inútiles, pues 
«si aprisionan con gran facilidad á las moscas, no así á los 
«mosquitos, que, debido tal vez, á la longitud de sus pa- 
«tas, que les permite tener las alas libres y aletear con fa- 
«cilidad, ó á que tienen potencia para hacer mayores es- 
«fuerzos que las moscas, ó á que siendo sus patas más de- 
«licadas se adhieren menos ó, en fin, á que puedan con 
«facilidad desprenderse de ellas, el hecho es que difícil- 
«mente se encuentra uno que otro mosquito pegado en es- 
«tos papeles, al lado de una aglomeración verdadera de 
«cadáveres encontrados sobre los envenenados; 2.°, hacien- 
«do uso de maceraciones de la planta en diversos vehícu- 
«los y encontrando que la maceración alcohólica ó tintura 
«es de las más activas, pero que es menos práctica que la 
«acuosa, tanto por su mayor precio como por su fácil vo- 
«latilidad, y que las maceraciones acuosas, se hacen más 
«activas adicionándolas de un ácido, sobre todo el clorhí- 
«drico ó alguno orgánico, como el cítrico, tártrico ó acéti- 
«co; 3.°, experimentando estas maceraciones, sobre todo 
«la acuosa, en diversos animales, notando que la planta es 
«tanto más activa, cuanto que el animal es más inferior, 
«siendo para los animales superiores, como el conejo, el 
«perro y sobre todo el hombre, enteramente inofensivas, 
«por lo menos á dosis bastante altas que no son ni siquie- 
«ra necesarias para matar á los insectos. 

«Por último, como el tiempo muy corto de que hemos 
«dispuesto, no nos ha permitido hacer un análisis completo 
«de la planta, tratamos de averiguar cuál era su principio 
«venenoso y qué acción fisiológica tenía. En cuanto á lo 
«primero, hemos encontrado un principio, que es, sin du- 
«da, el activo, pues tiene reacción de alcaloide y parece 
«existir en la planta al estado de sal, combinado con un 
«ácido orgánico de naturaleza resinoide; combinación que 



276 ANALES DEL INSTITUTO 



«es soluble en el agua, más en el alcohol y el éter y bas- 
«tante en la rigolina, pero no es volátil. Por lo que respecta 
«á la acción fisiológica, no hemos podido experimentar el 
«principio activo, limitándonos á emplear cocimientos y 
«maceraciones de la planta en diversos vehículos, habiendo 
«encontrado los resultados ya expuestos, que podemos re- 
«sumir diciendo que mata tanto más fácilmente cuanto que 
«el animal sometido á la experiencia es más inferior, sien- 
«do para los superiores, y sobre todo para el hombre, en- 
«teramente inofensivo; limitándonos exclusivamente á estas 
«apreciaciones, etc 

«En resumen, podemos condensar nuestro informe en las 
siguientes 

Conclusiones: 

«I.* Prácticamente, los papeles sometidos al estudio y 
«recomendados por el Prof. A. L. Herrera, matan los in- 
«sectos y entre ellos á los mosquitos. 

«2.* Para hacer más activos los papeles, es conveniente 
«humedecerlos con un líquido aromático y de preferencia 
«alcohólico ó ácido, tanto para atraer más fácilmente á los 
«mosquitos, como para hacer más soluble y, por lo mismo, 
«más activo, el principio venenoso. 

«3.* La planta parece deber sus efectos á un principio 
«alcaloídico, que está combinado con un ácido orgánico, 
«tal vez de naturaleza resinoide, y aunque dicha combina- 
«ción es soluble en el agua, no es volátil, por lo que sólo 
«podrá matar á los mosquitos adultos que liben la prepa- 
«ración. 

«4.* Estos papeles son enteramente inofensivos para los 
«animales superiores, como el conejo, el perro, y sobre 
«todo, el hombre; por consiguiente, proponemos que, pa- 
«ra dar mayor seguridad al público, se le suprima la pala- 
«bra «veneno» y el «evítese que los niños vayan á probarlo.» 



MÉDICO NACIONAL 277 



«5.^ Estos papeles, refiriéndonos á los mosquitos, son 
«muy superiores á los simplemente adhesivos, llama- 
«dos «eléctricos,» que no llegan á aprisionarlos sino difícil- 
«mente. 

«6.^ Aunque no destruyen á las larvas, estos papeles 
«pueden ser útiles, sobre todo si el público los usa con 
«bastante profusión, para minorar la plaga, no para des- 
«truirla.» 

México, Octubre 7 de 1900. — Dr. Ver gara Lope. — Rú- 
brica. — F. Villaseñor. — Rúbrica. 



* 



El Consejo Superior de Salubridad, en la sesión del 14 
de Octubre de igoo, autorizó y recomendó, en los térmi- 
nos más favorables, el uso de los papeles mata-mosquitos. 

Los animales nochirnos y la luz. — En un estudio acerca 
del sueño * dijimos que el reposo de los animales noctur- 
nos durante el día, se relaciona con la acción de la luz. En 
México se ha visto que los murciélagos salen de sus gua- 
ridas durante los eclipses de sol. Los mosquitos comien- 
zan á revolotear dentro de las habitaciones tan pronto co- 
mo se cierran las puertas para interceptar el paso de la 
luz, aunque se haga este experimento al mediodía. Las le- 
chuzas cierran sus ojos si la luz fuerte les baña directamente, 
lo mismo que los gatos. En fin, los invertebrados caverníco- 
los no la soportan. El Proteo de Carniola y un pequeño 

* A Theory of sleep, by A. L. Herrera. Natural Science. August 1S99, p. 137. 
(London). 



278 ANALES DEL INSTITUTO 



insecto coleóptero de las grutas de Ixtapalapa (Niphis ven- 
triciilus), muestran un gran malestar cuando se les pone 
al sol. Ahora bien, los movimientos de un enjambre de 
mosquitos, sus evoluciones en el interior de las casas, sus 
preferencias por tales ó cuales sitios, se deben casi siempre 
á que estos insectos, molestados por la luz, buscan la ma- 
nera de evitarla. Parece á primera vista, que durante el día 
están inmóviles, dormidos, á causa de la fatiga debida al 
ejercicio, al movimiento del enjambre en la noche anterior^ 
V que al caer la tarde entran en actividad porque tal es 
su costumbre y porque á esa hora comienza á aguijonearles 
el hambre. Pues bien, á cualquiera hora del día se consigue 
que se entreguen á sus evoluciones habituales cerrando 
las puertas, y no del todo, para que disminuya la intensi- 
dad de la luz de la pieza. Algunas personas, que duermen 
siesta á las 3 ó 4 p. m., nos dicen que han sido molesta- 
das por los mosquitos, siempre que entrecierran las venta- 
nas de las recámaras. 

Es natural, sin embarg'o, que estos insectos resientan el 
cansancio y necesiten de algún reposo, pero he observado 
que en una pieza constantemente obscura, día y noche, no 
cesan de revolotear una parte de los mosquitos y de acer- 
carse á los lienzos humedecidos con HapLophyton. En este 
caso las costumbres de los insectos no estaban regidas por 
las alternativas normales de luz y obscuridad. 

Es natural, por lo tanto, que los mosquitos prefieran los 
lugares sombríos, los rincones, los excusados, las paredes 
de colores obscuros y los papeles y lienzos negros. De 
aquí se deduce que las preparaciones culícidas deben colo- 
carse en los lugares más obscuros de las habitaciones, pre- 
firiéndose los lienzos de percal ó lona negros, si es posible 
situados en el fondo de cajas ó tubos ahumados, pero que 
tengan la entrada de un diámetro de 20 á 40 centímetros, 



MÉDICO NACIONAL 279 



pues si fueren más pequeños no penetrarían los mosquitos, 
por su timidez.* 

Estos dípteros comienzan á revolotear al fin de la tarde, 
á una hora variable según la estación del año, la nebulosi- 
dad, etc. Los que ya estaban en las habitaciones vuelan 
cerca del techo, produciendo un zumbido intenso, que 
siempre es fuerte aunque se deba solamente á dos ó tres 
mosquitos, lo que hace suponer á algunas personas que es 
muy grande el número de mosquitos que sobreviven en ca- 
da pieza, no obstante el uso de la hierba de la Cucaracha. 

Los mosquitos que estaban posados en las cornisas, en 
las plantas ó cobertizos, forman enjambres sobre las azo- 
teas y en el centro de los patios; pronto se fecundan en el 
aire y huyen hacia las partes obscuras, penetrando por cen- 
tenares en las piezas que á esas horas están iluminadas por 
el sol poniente ó por medio de lámparas, que no parecen 
molestar á los mosquitos tanto como la luz natural. Una 
vez que llega la noche, la mayoría de los insectos tra- 
tan de salir y se aglomeran en las ventanas, impulsados 
también por una excitación sexual. Untando entonces el 
jarabe haplofitado en los vidrios de las ventanas, por den- 
tro y por fuera, se envenenan muchísimos, según observa- 
ciones del Sr. Dr. A. Peñafiel. 

Por igual motivo, acostumbran algunas personas abrir 
las ventanas de las recámaras ya que ha llegado la noche, 
con la esperanza de que salgan algunos de los molestos é 
importunos huéspedes. 

Es necesario recordar que una persona acostumbrada 
á cierto grado de obscuridad, se deslumbra' más ó menos 
cuando pasa á la luz y esto sucede mayormente á los in- 

* Véase la descripción de la trampa para Mosquitos, que se coloca en los lugares 
sombríos de las recámaras. "Indian Plantleí-' s Gazette." January 9, 1909 y "The 
AgricuUure News." Vol. VIII, núm. 190, p. 249. 



280 ANALES DKL INSTITUTO 



sectos nocturnos. Asi se explica que los zancudos tiendan 
á huir de las habitaciones al amanecer, cuando la luz que 
penetra por las rendijas les molesta grandemente. Enton- 
ces también conviene colocar la preparación culicida en 
los vidrios. Así lo ha hecho, con buenos resultados, el Sr. 
Ing. Don Eduardo Martínez Baca. 

Hay quien atribuya la abundancia de mosquitos en el 
interior de las habitaciones, á su preferencia por los luga- 
res de temperatura agradable, pero esta opinión no se ha 
demostrado y creemos que la orientación de los cuartos 
influye más que su temperatura en que sean preferidos 
por los mosquitos. 

El Sr. Dr. Joaquín Rivero y Heras decía, confirmando 
lo que acabamos de indicar y lo que asegura haber obser- 
vado Goeldi, que al fin de la tarde se unen sexualmente los 
mosquitos y por este motivo intentan salir los que están 
en las recámaras; pero ya hemos dicho que la intensidad lu- 
minosa regulariza sus movimientos, con mayor fuerza que 
las excitaciones sexuales ó las exigencias de la alimentación. 

AtracciÓ7i de los mosqtiitos por los cuerpos kiímedos que 
producen olores especiales. — Nos preguntamos por qué los 
mosquitos, especialmente las hembras, acuden con tanta 
insistencia á las personas, sin preferir á las desaseadas. 
Es sabido que la mayoría de los autores atribuyen dicha 
atracción al olor propio de nuestro cuerpo, olor que es 
más fuerte en los individuos del pueblo y, en general, en 
los que no se asean convenientemente. 

El olor propio de la sangre, que varía según los indivi- 
duos, no parece atraer á los mosquitos, pues no se acer- 
can, en gran número, á la sangre fresca colocada en un plato. 
Si el Dr. Ulrich y Goeldi aseguran haberlos alimentado con 
sangre de buey, debe considerarse que han hecho estos ex- 
perimentos en condiciones artificiales, en insectos cautivos. 



MÉDICO NACIONAL 281 



No he conseguido resultados impreg"nando papeles con 
un poco de ácido cáprico ó butírico, los cuales tienen el 
olor del sudor. En cambio, las preparaciones azucaradas 
atraen enérgicamente á los mosquitos, sobre todo, si están 
húmedas. En una sábana seca preparada con 73'¿?/>/¿'//¿j|//í??2, 
mueren, supongamos, 30 insectos, pero si está húmeda, 
este número asciende á 200 ó 300, sin agregar vinagre ó 
pulque. En cambio, una sábana mojada simplemente con 
agua, sin azúcar y sin infusión de aquella planta, no es vi- 
sitada por un número considerable de mosquitos. 

Creo que tanto el olor de nuestro cuerpo como la hume- 
dad que produce, son el cebo que atrae á nuestros diminu- 
tos enemigos, los cuales siempre están hambrientos y se- 
dientos, sobre todo las hembras y después de agitarse en 
sus macabros ejercicios. 

La cantidad de agua que se pierde, solamente por la piel, 
en 2/j. horas, en Europa, es de 635 gramos y debe ascen- 
der á 1,270 gramos en México, á causa de la altitud.* 

Una sábana mojada y extendida, produce una cantidad 
mayor de humedad y sobre ella se posan 200 ó 300 mos- 
quitos, en las condiciones antes mencionadas, y si se tiene 
el cuidado de que siga absorbiendo nuevas cantidades de 
líquido, como la mecha de una lámpara, dará resultados 
aún más satisfactorios y acudirán á ella no solamente los 
mosquitos machos sino también las hembras, aun las que 
están repletas de sangre humana. 

Intentamos, con motivo de estos experimentos, la des- 
trucción de los mosquitos por medio del jarabe de bromu- 
ro de potasio, pues algunos se deciden á tomarlo y mue- 
ren, con síntomas de desfallecimiento progresivo. Este re- 
sultado se consigue encerrándolos bajo un vaso, pero no 
cuando se pone el jarabe en platos ó en lienzos; en las re- 

* Herrera y Vergara Lope. «La vie sur les hauts plateaux,» p. 711. 



282 ANALES DEL INSTITUTO 



cámaras, muy pocos son, en este último caso, los animali- 
llos que prueban el tósigo, ymuv pocos se envenenan; pero 
aumentando las superficies de evaporación y mezclando el 
jarabe de bromuro de potasio con infusión de malvas, lle- 
gan á morir 15 ó 20 culex en cada pieza. 

En resumen: los cuerpos que producen un olor agrada- 
ble para los mosquitos los atraen mejor cuando están muy 
húmedos, quizá porque el vapor de agua arrastra consigo 
las partículas olorosas. 

Destrucción de ¿os mosqtiitos en las Jiabitacio7ies por medio 
del polvo de crisantema. — En vista de f|ue los papeles y lien- 
zos haplohtados no destruyen ó j)aralizan á todos los mos- 
quitos que se encuentran generalmente en las recámaras, 
sin desconocer las ventajas de este procedimiento, que pro- 
porcionó algún descanso á los habitantes de la ciudad de 
México, seguimos ensayando cuanto perfeccionamiento se 
nos ocurrió y aun otros medios de aplicación práctica y 
económica. Entre éstos, el que nos dio mejores resultados 
y hemos adoptado desde hace algunos años en nuestra ca- 
sa, y ha sido adoptado también por multitud de personas, 
y publicado en los boletines del Burean de Entomología de 
Washington, consiste en esparcir en las recámaras el polvo 
de crisantema legítimo. 

Como el procedimiento en cuestión es muy eficaz y has- 
ta hoy el único que tiene aceptación, aparte del paliativo 
de los pabellones y alambrados, creemos conveniente co- 
piar nuestro artículo «El polvo de crisantema y las plantas 
que lo producen,» publicado en 1907 como Circular núm. 
61 de la extinguida Comisión de Parasitología Agrícola. 

Los detalles y recomendaciones que contiene este ar- 
tículo son, ciertamente, necesarios, por tratarse de un me- 
dio de combate eficaz contra una clase de enemigos, los 
mosquitos, ciaya destrucción es más necesaria cada día, en 



MÉDICO NACIONAL 283 



vista de las peligrosas y casi siempre mortales enfermeda- 
des que producen. 

Él polvo de crisantema y las plantas que lo prodticen. — 
El polvo de crisantema es uno de los insecticidas más ge- 
neralizados, y ha sido recomendado con tenacidad por la 
Comisión de Parasitología, cultivadas las plantas que lo 
producen y proclamada la conveniencia de explotarlas en 
gran escala, para que se pueda proporcionar al público un 
producto insecticida puro y más barato que el importado 
del extranjero. 

Historia del pei'itre. — Poco se sabe acerca del descubri- 
miento délas propiedades insecticidas del peritre. El polvo 
ha estado en uso, desde hace muchos años, en las comar- 
cas del Asia, al Sur de las montañas del Cáucaso. Se ven- 
día á precios muy altos por los aborígenes, que guardaban 
cuidadosamente su secreto, hasta principios del siglo pa- 
sado, cuando un mercader americano, Mr. Juntikoff supo 
que este polvo procedía de las cimas floríferas, secas y pul- 
verizadas, de ciertas especies de Pyrethrmn , que crecían 
abundantemente en la región montañosa de lo que hoy día 
se conoce con el nombre de Provincia Rusa de la Trans- 
caucasia. El hijo de Mr. Juntikoff comenzó á preparar en 
grande este artículo de comercio, en 1828, y entonces se 
inició el progreso de esta industria que hoy representa un 
importante papel en la producción y riqueza de aquel país. 

Se conoce menos aún la historia del peritre de Dalma- 
cia [PyretriüJi cinerariaefoliíini), pero, probablemente, es 
muy parecida á la del anterior. Se considera como uno de 
los frutos más valiosos de Dalmacia. 

Muy poco se sabe acerca del cultivo y desarrollo del pe- 
ritre en su país de origen. Parece que el peritre del Cáu- 
caso no es cultivado. 

El Dr. Gustavo Radde, Director del Museo Imperial de 

36 



284 ANALES DKh INSTITUTO 



Historia Natural en Tiflis, Transcaucasia, que es la más 
competente autoridad en la materia, dice que la única es- 
pecie de este género {Pyrethrum roseuni), que produce un 
polvo eficaz, no es cultivada hoy en ninguna parte, pero 
crece al estado silvestre en la zona alpina basal de aquellas 
montañas, á una altitud de 2,000 á 2,666 metros sobre el 
nivel del mar. * 

Respecto al peritre dálmata, se dice que es cultivado, 
pero difícilmente se obtienen noticias sobre este particular, 
y aun peligra la vida del que trata de sorprender los secre- 
tos de los pobladores de aquella región, quienes guardan 
la más completa reserva. 

Sin embargo, hoy se obtienen las semillas de las dos es- 
pecies de peritre en los expendios más acreditados, por 
ejemplo, en la casa de Vilmorin y otras que á su tiempo 
mencionaremos detalladamente. 

T. Mechan, de Germantown, Panamá, Estados Unidos, 
dice que ha tenido una j)lanta. de Pyrethruní roseuin en su 
jardín, durante muchos años, y no ha necesitado cuidados 
especiales. Se acomoda fácilmente á los climas de los Es- 
tados Unidos; Mr. Henderson, de Nueva York, ha cultiva- 
do la misma planta durante diez años, reproduciéndola por 
semillas ó por hijuelos. Ha producido un gran número de 
variedades de diversos colores, del blanco al carmesí, do- 
bles ó simples, muy rústicas. 

Plantas que producen el polvo de crisantema, — (Figs. 45 y 
46). No hay acuerdo entre los botánicos acerca de las es- 
pecies que producen el polvo de crisantema. Copiaremos, 
sin embargo, algunas opiniones, dando los principales ca- 
racteres del género y de algunas de las especies más cono- 
cidas. 

Género Pyrethruin. Gaertn (Fr. II, 430, t. 169) designa 

* La altitud media de la parte central de la República Mexicana es de 2,200 m. 



MÉDICO NACIONAL 285 



con este nombre las especies del género Chrysanthemum y 
Tanacetuni. Decandolle incluye casi todas las especies de 
Pyrethríim entre las Crisantemas. Maxim dice que en este 
género las aquenas están provistas de numerosas estrías y 
no costillas. 

La g'eneralidad de los botánicos convienen en que el gé- 
nero Pyj'ethriDu deriva del n(Mnbre griego de una especie 
de manzanilla y fué separado del género Chrysaiitheimun, 
del cual difiere por las aquenas (frutos) angulosas, provis- 
tas de una corona dentada ó terminadas por un arollo de 
la longitud de las flores. 

Según Planchón y Collin {Les drogíies siviples, 1896, to- 
mo II, p. 44), el peritre del Cáucaso proviene de dos plan- 
tas del mismo género, el Pyreíhrtim roseum M. B. y el Py- 
rethrum car7ieuin M. B., que viven en la región del Cáucíi- 
so. (Fig. 46). 

Descripción: Los capítulos (flores vulgarmente, en rea- 
lidad, inflorescencias) tienen una forma hemisférica y miden 
15 á 20 milímetros de diámetro. El involucro es convexo, 
formado de un gran número de brácteas iml)ricadas, en mu 
chas series, estrechamente lanceoladas, convexas y amari- 
llentas hacia la parte media, con un reborde escarioso, mo- 
reno-negruzco, desgarrado en el vértice. Flores liguladas, 
de color de rosa pálido, de 15 mm, de longitud, reflejadas, 
sobre todo cuando se secan; forman la circunferencia del 
disco, en número de 20. 

Los semiflorones femeninos son recogidos en la base, di- 
latados después y con venas longitudinales, que se dico- 
tomizan de la base al vértice; su borde superior presenta 
tres dientes pequeños. Los florones del disco son amari- 
llentos, muy numerosos, comprimidos unos contra otros. 
Cada florón tiene un cáliz adherente al ovario, que mide ca- 
si la mitad de la longitud del florón. Este cáliz es ángulo- 



286 ANALES DEL INSTITUTO 



SO y lleva una corona membranosa, delgada, denticulada. 
La corola tubulosa, de cinco dientes, encierra las anteras 
inclusas. Generalmente, los capítulos están provisto de un 
pedúnculo bastante largo, fuertemente estriado, hinchado y 
hueco en el vértice. 

El Pyrethrum carneuin M. B. se distingue del anterior 
por sus lengüetas mucho más pálidas, por el color, igual- 
mente más pálido, del borde de las brácteas, por el ovario 
de los florones, más corto que la corola, y por las anteras, 
salientes fuera del tubo. 

Según A. B. Lyons (Plant Ñames, 1900, p. 98, n. 482 b.) 

«Chrysaiitheunmt carneum Weber (P. carne2i??i, Bieber) 
y C. 7'oseiini Bieber. P. rosettni Bieber. Ambas especies 
están refundidas en el «Index Kewensis,» en el C. coccineum 
Willd. — Montañas de Persia y del Cáucaso. Flores, Flores 
pyrethri (roseiv. persici). Pulvis insecticidus persicus; per- 
sian insect-powder, Buhach; en alemán: Persische Bertram- 
blüthen; en francés: Pyréthre du Caucase. (Codex), Chamo- 
mile de Perse; insecticide. (El polvo dálmata de las flores 
del Pyrethrum cÍ7ierariaefolmm Trev., es muy poco acti- 
vo).» (?) 

Según Le Alaout et Decaisne (Flore élhiientaire, p. 135) 
el subgénero Pyrethriim tiene los caracteres siguientes: 

Involucro hemisférico. Receptáculo plano ó convexo. 
Florones de tubo comprimido, alado Aquenas conformes, 
ob-cónicas, desnudas ó coronadas con un reborde membra- 
noso. Florones generalmente amarillos; semiflorones ge- 
neralmente blancos. 

Según Stillé y Maisch (^¿/. S. Dispensatory , i 887,p. i 26 1). 

Pyrethrum {Clirysanthemum) roseíim & P. carneum. Bie- 
berstein. 

Persian Pellitory. Persian Insect Flowers. Camomille de 
Perse; Persische Betramblaumen, 



MÉDICO NACIONAL 287 



«Ambas plantas son resistentes, perennes, parecida á la 
manzanilla, indígenas del Asia Occidental, de Persia á las 
montañas del Cáucaso. Se usan las flores en la forma de 
polvo insecticida. Las inflorescencias tienen 38 milímetros; 
son grandes, de involucro convexo, con margen escarioso, 
receptáculo sólido y desnudo; 24 flores del radio y gran 
número de flores del centro. Las del radio son liguladas, 
nervadas y tridentadas; las del centro, tubulosas y quinqué- 
dentadas. Aquenas de color moreno obscuro, angulosas, 
sin alas, coronadas con un vilano corto (papus), membrano- 
so. £1 Pyrethrum roseuTn tiene las flores color de rosa y 
las anteras inclusas en el tubo de la corola. 

El PyretJirum carnenm tiene las flores del radio púrpu- 
ras y las anteras sobresaliendo del tubo de' la corola. Las 
flores tienen un olor peculiar, no muy fuerte, y un sabor 
acre. Las flores del Pyrethrum cinerariaefolmni, Trévira- 
nus de Dalmacia, poseen propiedades semejantes. * 

Según C. F. Wheeler ( Cyclopedia of Amej'ican Hortictil- 
ture, 1901. N. Q., p. 1468). Pyrethrum: en jardinería signi- 
fica casi siempre Pyrethrum rosezun, hermosa Compuesta, 
perenne y resistente, que florece en la primavera. Su folla- 
je es muy fino y como recortado. Esta planta es muy co- 
nocida en Europa y se cultiva para adornar las orillas de 
los prados. No está muy generalizada en América, aunque 
tiene como cien variedades. Casi todos los peritres que lle- 
van nombres de personas, como Ajax, Ceres, etc., son va- 
riedades de estas especies. Se les encuentra anotadas en los 
catálogos como peritres híbridos ó Pyrethrum. hybridum. 
Aunque el género Pyrethrttm, por mucho tiempo se consi- 
deró como simple sección del género Chrysanthemum, pre- 
domina aún en los catálogos de los jardineros el nombre 
de Pyrethríim y ha sido aceptado como nombre vulgar in- 

•■' Nótese esta contradicción con lo que dice A. B.Lyons, que se acaba de citar. 



288 ANALES DEL INSTITUTO 



glés del Pyrethr7im roseiim y sus variedades, las cuales son 
incluidas por los botánicos en el Chyrsa7itlie7nu7ncocconewn. 

En la obra «Enofler v Prantl's Naturlichen Pflanzenfa- 
milien,» Hoffman establece ocho secciones de Chrysanthe- 
ntU7ii, Entre éstas se distingue la sección PyrethriLm, prin- 
cipalmente, aunque no exclusivamente, porque las plantas 
que comprenden son perennes y tienen aquenasy con 5-10 
costillas. En esta seccicSn Hoffmann incluye las crisante- 
mas de los floricultores (que generalmente son considera- 
das como el producto de C. Indictun por C Sinense); el 
Pyrethrumroseum, el C. LancantJieniuin,&\ C. CalsíWiita,V'AX. 
¿anace ioides; el C. cinerai-iaefolmm y el C. corimbosum; el 
Pyrethrum parthemfolium, var. atircuDí y el C. ti¿iginosu7n. 

Descripciones: Plantas perennes. Hierbas vigorosas, 
tallos generalmente no ramificados; radios blancos ó rojos, 
nunca amarillos. Follaje no glauco; flores algunas veces 
dobles; C/uy^aníherntun coccineiim, Willd. (Pyreihrinn ro- 
seíU)i^ Bieb.; P. hybridutn, Ilert.) 

Glabro; 30 á 60 centímetros de altura; tallo generalmen- 
te no ramificado, rara vez ramificado en la punta; hojas del- 
gadas, verde-obscuro; en los ejemplares secos, moreno- 
obscuro; escamas del involucro con un margen moreno; ra- 
dios blancos ó rojos, y en este caso con las puntas de co- 
lor punzón, carmín, rosa, lila y púrpura, algunas veces 
amarillos, pero nunca lateralmente amarillos. Cáucaso, Per- 
sia. Esta especie es la más importante y variable entre to- 
das las herbáceas. 

Se han dado á conocer unas 600 variedades hortícolas. 
Se cultiva también en California y Francia, para obtener el 
polvo insecticida. 

Follaje, glaíico; flores, nunca dobles. — C. cinerariaefo- 
Híim, Vis. Glauca esbelta, de 30 á 35 centímetros de altu- 
ra; tallos simples, con algunos pelos esparcidos abajo de 



MÉDICO NACIONAL 289 



las flores; hojas largamente pecioladas, sedosas en el en- 
vés, con segmentos distantes; escamas del involucro esca- 
riosas y blanquizcas en la punta. 

Dalmacia, Esta especie es la que principalmente produ- 
ce el polvo insecticida Dálmata. Se cultiva poco como plan- 
ta de ornato. Es común en los jardines botánicos. 

Según la Circular sobre el Peritre, publicada por el De- 
partamento de Agricultura de Washington (Report, 1881 
á 1882, p. 77), ^\ Pyrethruin Willeiuoti,Yy\xQ\\'Á.xúxQ es, pro- 
bablemente, sinónimo de Pyreth^'iini roseuin. No estamos 
de acuerdo: el P. WiUemoti que recibimos de Vilmorin se 
parece más al P. cinerariaefoliíLui. 

La Comisión de Parasitología ha estudiado y distribuido 
dos especies de peritre, recibidas de la casa de Vilmorin, 
de París: el Pyrethruin roseiwi y el Pyrethriiin cinei'ariae- 
foliwii Willenioti. 

Advertejicia imporianie . — Las plantas que producen el 
polvo insecticida son distintas de la margarita, de la hier- 
ba de Santa María y de las Crisantemas ornamentales de 
China. Alguna persona cultivó en grande la hierba de San- 
ta María, creyendo que le produciría polvo insecticida, y, 
naturalmente, fué un polvo inehcaz. En cuanto á las cri- 
santemas cultivadas, de grandes flores, no tienen actividad 
alguna. 

Hemos ensayado, sin resultados, el humo de las flores 
del peritre del país {Syn-erigera maculata. D. G.), proce- 
dente de Oaxaca. 

Cultivo del peritre rosa. — Es fácil cultivar esta planta. Se 
contenta con cualquiera tierra, de jardín, pero absorve mu- 
cho alimento, y, por lo mismo, el terreno debe estar abo- 
nado profundamente y estercolado. 

Florece mejor en lagares un tanto húmedos, pero un ex- 
ceso de humedad la pudre fácihnente. 



290 ANALES DEL INSTITUTO 



Se le propaga por división, en la primavera. Se extrae 
la planta y se le divide en hijuelos que se plantan por se- 
parado en almacigos. Algunas semanas más tarde han re- 
toñado y prendido. 

También puede obtenerse en grande por semillas, que 
se siembran en primavera y dan flores al año siguiente. 
Sin embargo, la semilla no debe sembrarse muy profunda- 
mente, y es bastante delicada, tanto que la Comisión de 
Parasitología, á fin de facilitar el cultivo del peritre, des- 
pués de regalar muchos paquetes de semillas, que no na- 
cían por falta de práctica de aquellas personas que las sem- 
braban, prefería regalar pequeñas plantas, que fácilmente 
prenden y retoñan vigorosamente. Lo esencial en el cultivo 
del peritre es evitar la humedad excesiva: frecuentemente 
se han perdido los plantíos por la acción de las lluvias per- 
sistentes, y este es el motivo por el cual se recomienda ha- 
cer la siembra en terre7ios inclinados, pues la planta tiene un 
tallo corto ó nulo y quedan las hojas tan cerca de la tierra, 
que se pudren frecuentemente. En este caso conviene 
arrancar las hojas alteradas, si el daño no ha sido general. 
Según Villemot, el mejor terreno para el peritre es el 
arenoso y seco. La humedad de los terrenos arcillosos es, 
al contrario, muy perjudicial. La exposición al Sur es la 
más favorable. La siembra debe hacerse en Marzo ó Abril, 
ó en Febrero, si el tiempo lo permite. Después de prepa- 
rar el terreno y sembrar las semillas, se cubren con man- 
tillo y se pasa ligeramente el rodillo. Se deben regar cada 
cinco ó seis días, para facilitar la germinación. A los 30 
ó 40 días nacen, pero esto depende del clima, y en la zona 
tórrida nacen en 8 ó 9 días. 

Método bisado C7i Cnernavaca para el cultivo de la cri- 
santema insecticida, por el Sr. Felipe Rodriguez. — Se cons- 
truyen almacigos planos, en forma paralelográmica, cir- 



MÉDICO NACIONAL 291 



candados por un bordo de i 2 centímetros de altura para 
evitar que se anieguen. La tierra que se emplea para 
la formación de estos almacigos debe estar exenta de 
piedras y terrones, ser rica en humus ó mantillo y bien 
mezclada, á fin de que sea uniforme en su constitución. 
Una vez bien laborados los almácisfos, se les da un riesgo 
ligero con regadera y en seguida se esparce la semilla de 
crisantema á boleo, procurando que la siembra no quede 
muy tupida. Se espolvorea tierra sobre la semilla, valién- 
dose de un ayate como cernidor, hasta formar una capa de 
uno ó dos centímetros de espesor. Una vez efectuada la 
tapa, se humedece ligeramente el almacigo por medio de 
una bomba pulverizadora ó de una regadera de hoja de 
lata que proyecte el agua en chorritos muy finos, para evi- 
tar que se descubra la semilla. 

Después de la siembra se tapan los almacigos con teja- 
manil, destapándolos cada tres ó cuatro días con el fin de 
ver si hay lugares secos y regarlos. A los ocho ó nueve 
días empiezan á brotar las plantitas. Durante dos meses, 
aproximadamente, hay necesidad de conservar tapados los 
almacigos, porque los rayos directos del sol matan á las 
pequeñas plantas; después de este tiempo se quitan las ta- 
paderas, teniendo cuidado de ponerlas cuando amenace 
lluvia ó granizo. 

El trasplante se hace á un terreno sombreado, por cual- 
quiera de los métodos recomendados en agricultura. 

Las labores de conservación consisten en riegos opor- 
tunos, deshierbes y escardas. 

Dónde se pítecien obtener las plantas de crisantema insecti- 
cida. — Las semillas se consiguen en el extranjero, en Cali- 
fornia ó en París. En México pueden pedirse á la casa de 
Ludolfo Sieck, calle de la Palma, México. El kilo de semi- 
lla vale, próximamente, $70 á $100, pero alcanza para cu- 



292 ANALES DEL INSTITUTO 



brir nn gran número de almacigos, por ser esta semilla 
muy pequeña. Según las observaciones del Sr. F. Rodrí- 
guez, encargado por la Comisión de Parasitología de cul- 
tivar la crisantema en Cuernavaca, con un kilo de semilla 
basta para 28 á 30 almacigos de i'"6oxo'"8o, colocados á 
o'"7 5 de distancia, en un terreno de unos 100 m. c. 

Carta del Sr. Dr. José AI. Guijosa. — «Ludolfo Sieck. 
«Calle de la Palma. — México, Junio 4 de 1907. — Sr. Prof. 
«D. Anselmo Meraz, auxiliar de la Comisión de Parasito- 
«lopa Agrícola. Presente. — Muy estimado amigo y señor: 
« — Contesto su grata, fecha 25 del pasado Mayo, relativa 
«á los datos que solicita sobre el Peritre. Importamos la 
«semilla de Peritre Cinerariaefoliwn, únicamente la que 
«nos encarga esa comisión (dos á tres kilos al año). Hasta 
«ahora no hemos vendido un sólo gramo de esa semilla á 
«ningún particular. Del P. roseum no hemos importado 
«nada por no haber sido solicitado. La casa á la que hace- 
«mos nuestros pedidos es la de Vilmorin, Andrieux y Cía., 
«de París (Mégisserie, 4, París). 

«Su precio varía de 100 francos á 150 francos el kilo- 
«gramo, pues hay temporadas en que escasea mucho, de- 
«bido al gran cultivo que hacen de ella en Europa, y como 
«aprovechan los pétalos, no la dejan asemillar. 

«En nuestro catálogo está cotizada á $ico el kilo, pero 
«puede calcularse su precio entre $70 y $100, según la 
«abundancia ó escasez de ella y según los tipos de cambio. 

«No tenemos el menor inconveniente para que ustedes 
«se sirvan anunciar nuestra humilde casa en su importante 
«trabajo, por lo cual anticipadamente doy las gracias, etc. 
« — /. M. Guijosa.» 

Preparación de las plantas para obtener el polvo insecticida. 
— En días serenos se cosecharán las flores (inflorescen- 
cias), cuando estén á punto de abrirse ó cuando se inicie 



MÉDICO NACIONAL, 293 



la fecundación, es decir, que se abran las anteras. Enton- 
ces la parte volátil, que, según parece, es la venenosa, al- 
canza su máximo de actividad y de abundancia. 

Luego que termina la floración se cortan los pedúnculos 
florales ó varitas, que sostienen á las flores, á unos lo cen- 
tímetros del suelo, y pueden utilizarse moliéndolos y mez- 
clándolos con las flores en la proporción de una tercera 
parte de su peso. Se cuidará de no exponer las flores á la 
humedad ó al sol, y menos aún al calor artificial. Se seca- 
rán bajo techo y se les guardará en sacos herméticamente 
cerrados ó en otros envases. En seguida se procederá á 
pulverizar las flores, y mientras más fino sea el polvo ten- 
drá mayor actividad. Conviene hacer la pulverización en 
molinos especiales ó en morteros, si no se necesita mucha 
cantidad de polvo. El mortero deberá estar cubierto con 
cuero. No se puh^erizará á la vez más de 500 grs., para 
evitar que se caliente el polvo, lo que le perjudica bastan- 
te, por volatilizarse entonces una parte del principio vene- 
noso. Se separa la parte más fina con una tela de seda y 
se sigue triturando el resto hasta que llegue al mismo gra- 
do de pulverización. (Fig. 46). 

Actualmente se consiguen, en los expendios de maqui- 
naria, pequeños ó grandes molinos para diversas materias 
vegetales, que pueden aplicarse al caso actual, y que se 
mueven á mano ó con fuerza eléctrica ó vapor. En la Co- 
misión de Parasitología se usó, con buen éxito, el molino 
para nixtamal Ai. 4, que vale $18. 

El polvo de las hojas mata*á los insectos pequeños en- 
cerrados en un frasco; pero es mucho menos activo que el 
polvo de las flores y de los pedúnculos que las sostienen. 
No debe emplearse. 

Composición qíiimica. — Hanoman y Koch (1863) atribu- 
yeron los efectos insecticidas del peritre á un aceite volátil. 



294 ANALES DEL INSTITUTO 



Rother (1878) anunció que había aislado un ácido óleo-re- 
sinoso, persiceina, otra substancia resinosa acida, persire- 
tina, un glucósido soluble, persicina, que produce persire- 
tina cuando se hierve con los ácidos. Atribuye los efectos 
de las flores á la persicina. Semenoff (1876) aseguró haber 
obtenido una substancia volátil, que es probablemente un 
alcaloide, y Jousset de Bellesme (1876) consideró como 
principio activo un alcaloide cristalizable. Osear Textor 
(i 88 1) no encontró aceite volátil ni alcaloide; atribuye la 
acción venenosa á una resina suave, que es extraída por 
medio del benzol, soluble en alcohol y en potasa, precipita- 
ble en seguida por un ácido; mezclada con ácido sulfúrico, 
la precipita el agua. Dal Sie (1879) cree que un ácido vo- 
látil es el principio activo. 

En la Comisión de Parasitología Agrícola, el Sr. Prof. 
Felipe R. Islas hizo algunos experimentos, tratando, según 
nuestras indicaciones, de extraer, por destilación, el princi- 
pio activo del peritre sin resultado, pues el agua destilada 
que se obtuvo no mata á los insectos. 

Teniendo en consideración que, según Carpenter, los in- 
sectos mueren por ingestión del polvo que les cae en la 
boca (?), ensayé otros polvos venenosos de ipecacuana, ja- 
lapa, ruibarbo y peritre romano. El resultado fué entera- 
mente neo-ativo. 






En la obra «Précis de Matiére Medícale,» par L. Plan- 
chón (1906), encontramos los siguientes datos: 

«Análisis. Se ha atribuido la acción del peritre á subs- 
tancias diversas: materia análoga ala trimetilanina (Ilager, 



MÉDICO NACIONAL 295 



1878); alcaloide líquido (Semenoff); alcaloide cristalizado 
(Tousset de Bellesner), 1878). Recientemente se ha indi- 
cado: la cris ante mina, alcaloide; ciertos ácidos (Dal Sie, 
1879); un ácido volátil (ácido piretrotóxico); un glucósido 
-resinoso, etc. Verneau dice que no existe alcaloide en el 
peritre, pero hay divergencia de opiniones en esto. Ro- 
ther (1878) extrajo un ácido óleo-resinoso (Persiceina), un 
glucósido (Persicina), y una substancia acida (Persiretina) 
que consideraba como principio activo. Por ahora es ne- 
cesario atenerse á la esencia contenida en las glándulas y 
á la óleo-resina de los canales secretos. Es verdad que el 
principio activo es volátil y soluble en alcohol. Hay tam- 
bién inulina. 

Acción del polvo de crisantema sobre los animales peqiLC- 
ños y en particular sobre los insectos y alacranes. 

I." Acción sobre los alacranes de Dm^ango. Copiamos 
del «Boletín de la Comisión de Parasitología,» tomo II, 
página 142: 

«Estos perniciosos húspedes (los alacranes de Duran- 
go), determinan, con sus terribles piquetes, la muerte de 
muchos niños, en la Capital del Estado de Durango, y en 
general, en las tierras calientes, no habiéndose aceptado 
el uso del suero de Calmette, que esta Comisión obsequió 
á varias personas, especialmente doctores. '^ 

«Y como el empleo cotidiano de los polvos de Crisan- 
tema para destruir los mosquitos, ahuyenta á los alacra- 
nes que se albergan en los techos y pisos de las habitacio- 
nes bajas, en México, nos ocurrió la idea de aplicar el mis- 
mo insenticida á los ya mencionados alacranes de Duran- 
go, habiendo comprobado que los resultados son casi siem- 
pre satisfactorios y lo deben de ser siempre si se prodiga 

*" Estudios ulteriores comprueban la ineficacia de este suero. «La Terapéutica 
Moderna,» 1910. El Dr. D. Vergara Lope ha preparado otro suero más activo. 



296 ANALES DEL INSTITUTO 



el polvo diariamente, para que Ueg'ue á acumularse en las 
rendijas y rincones, sin perjuicio, por supuesto, del aseo, 
que no llega hasta los recónditos nidos ó guaridas de los 
arácnidos, á donde sí penetra poco á poco el polvo de 
crisantema. 

En ciertos casos convendrá ponerlo en suspensión en 
agua y rociar con ésta los techos y las paredes. 

Dos centigramos de polvo de crisantema de buena cla- 
se, reciente, obra bien pronto sobre el alacrán de Duran- 
go más vigoroso, que se retuerce, con horribles espasmos 
y contracciones, hasta que muere 8 á 15 horas después. 
Raro es que revivan. El humo del polvo quemado solamen- 
te los ahuyenta. 

2 ." lil polvo de po'itre es inofensivo para el Jiombre y los 
animales superiores, cuando está pítro. — Planchón cita, sin 
embargo, dos casos de accidentes observados en el hom- 
bre, pero no mortales. Omite decir si el polvo de crisan- 
tema estaba puro y no tenía cromato de plomo. 

3/' Según los experi??ien¿os de Caj^pluter («American 
Journal of Pharmacy,» May 1879, pág. 246), sise encie- 
rran algunos insectos debajo de una campana de cristal y 
se pone en ella un poco de polvo de peritre, los insectos, 
en sus movimientos, se acercan al polvo y algunas partí- 
culas de éste se pegan en sus cuerpos. Intentan limpiarse 
y arrastran involuntariamente el veneno hasta la boca y en 
seguida pasa al estómago ó buche, produciendo efectos 
tópicos. Una abeja se paraliza en 15 minutos, una avispa 
en ocho, una hormiga en cinco, una pequeña especie de 
palomilla de las hojas (Pyralis), en veinte; la gran mari- 
posa llamada l\ipilio asterias, resistió los efectos de la 
droga durante una hora; pareció aliviarse después, pero al 
fin murió al día sígnente. 

Un gusano {Noctuela), no pareció ser susceptible á la 



MÉDICO NACIONAL 297 



acción del peritre; sus mandíbulas se llenaban de polvo, 
pero éste era expulsado por un vómito de saliva y otras 
secreciones. Después de dos horas podía trepar á una ra- 
mita, pero estaba muy débil y es prol)able que haya muer- 
to más tarde. 

Una mosca se paralizó en lo minutos; un mosquito en 
quince; una pulga, en tres. Un pequeño escarabajo (Dia- 
brotica díLodeciuipíinctata) , se paralizó en 12 minutos; una 
partícula de polvo depositada en las mandíbulas de un 
gran escarabajo (Carabus), le inutilizó en 30 minutos. 
Las chinches (Hemípteros), por causa de la disposición es- 
pecial de su boca (?), especie de trompa, resisten bastante. 
Un insecto del género Coreus resistió dos horas, pero mu- 
rió después. Un caballito del diablo ó libélula, murió en 
una hora. Las arañas sucumben en una hora y quince mi- 
nutos. 

«El aroma del polvo no produce efecto sobre los insec- 
tos que no estén en contacto directo con el mencionado 
polvo, pero si se les pone en la boca se paralizan por com- 
pleto, desde luego las patas del primer par, en seguida las 
del segundo y al fin las del tercero. Algunos insectos vi- 
ven, paralizados así, durante varios días, pero siempre 
mueren cuando reciben en su boca la más insignificante 
cantidad de polvo. Estos experimentos demuestran que 
todos los insectos cuya boca esta descubierta son particu- 
larmente sensibles á la acción del polvo, y no vacilo en re- 
comendarlo contra las polillas de las alfombras.» 

Hemos comprobado el aserto de este autor; encerrando 
varias moscas debajo de una campana, en la cual había 
también gran cantidad de polvo activo de crisantema, en 
un frasco de cristal tapado simplemente con una delgada 
cubierta de algodón absorbente, que, como es sabido, no 
deja pasar los polvos y sí las emanaciones de los cuerpos 



298 ANALES DEL INSTITUTO 



olorosos. Las moscas no murieron ni se entorpecieron, en 
muchas horas, y bastó insuflar un poco del insecticida den- 
tro de la misma campana de vidrio, para que en el acto 
cayesen parídizadas. 

Por el contrario, los polvos de peritre del país. Ipeca- 
cuana, Ruibarbo y Jalapa, no produjeron ningún resulta- 
do, aplicándolos, por contacto, sobre otras moscas, duran- 
te cinco horas. Igualmente las emanaciones de la Ipeca- 
cuana no mataron ningún insecto, después de muchas ho- 
ras de ejercer su acción, bajo una campana de vidrio. 

Así, pues, el polvo de crisantema es el más recomenda- 
ble y eticaz, pues aun cuando no lo ingieran por la boca 
los insectos, se paralizan después de algunas horas. Esto 
se comprobó colocando mariposas y chapulines en tales 
condiciones que sólo su tórax v su abdomen podían estar 
en contacto con el polvo. Las mariposas murieron en seis 
horas y media próximamente, y los chapulines, tal vez por 
su mayor tamaño, sólo se paralizaban á las veinte horas. 
La ingestión por la boca produjo la muerte en otros ejem- 
plares, en menos tiempo. Para evitar que las partículas 
de insecticida penetrasen accidentalmente en la boca de 
los insectos, se les aislaba, por medio de un papel en el 
que se hacía una perforación, para que pasase la cabeza, 
v alrededor del cuello se pegaban tiras de papel engoma- 
do. En seguida se colocaba el papel con el insecto vivo, 
sobre la boca de un frasco que tenía polvo de crisantema, 
y se pegaba en los bordes cuidadosamente. Al sacudir el 
frasco, el insecticida se ponía en contacto con el abdomen 
del chapulín. (Fig. 47). 

Según parece, la resistencia de algunos insectos se de- 
be á la disposición de su aparato respiratorio y no á la de 
su boca. En efecto, cuando los estigmas ó poros respira- 
torios no estén muy abiertos ó tengan medios especiales 



MÉDICO NACIONAL 299 



de defensa contra los polvos, será mucho menos eficaz la 
crisantema, cuyas partículas no podrán penetrar á las trá- 
queas. 

Modo de aplicación del peritre ó crisanteiiia y casos en que 
se aplica coiitra los niosqíiitos. — Se espolvorea en el centro 
de las recámaras, todas las noches, en cantidad de una ó 
dos cucharadas en cada pieza, seg"ún el tamaño de ellas. 
Puede ponerse, sencillamente, en un cartón, soplarse para 
que se esparza hacia arriba, en el centro de la pieza, y 
después sacudir una toalla en todas direcciones, á fin de 
que el polvillo se distribuya debidamente. Pasados algu- 
nos minutos, se asienta y entonces pueden las personas 
penetrar á las recámaras y dormir en ellas, sin inconve- 
niente ni molestia alguna. En caso de que algunos mos- 
quitos importunen aún con sus piquetes, aumentaráse la 
dosis del insecticida. 

Se ha dicho que los polvos pueden hacer explosión, en 
ciertas condiciones mal definidas. 

Donde hay instalación de luz eléctrica, actualmente muy 
generalizada en las principales ciudades de México, no 
existe ese peligro, ni remotamente. 

Por exceso de precaución pueden apagarse las bujías ó 
lámparas que no sean eléctricas, al espolvorear la subs- 
tancia insecticida. Sin embargo, en la Comisión de Para- 
sitología hemos visto que el polvo de que se trata no ar- 
día, en una cámara de fumigación, en cuyo centro se pu- 
so una lámpara de alcohol encendida; el polvo ardía sola- 
mente al contacto de la flama, pero no se propagaba la 
combustión ni había explosiones. . . . 

El polvo quemado y los pebetes ó pastillas de crisante- 
ma quemadas en las piezas, se usan mucho, en todo el 
mundo, para alejar y aletargar á los mosquitos; pero son 
menos eficaces y no matan á estos insectos, teniendo, tam- 
as 



300 ANALES DEL INSTITUTO 



bien, el inconveniente de molestar á las personas, é irritar la 
garganta y los ojos. Las pastillas ó pebetes que se encuen- 
tran en el comercio están hechos con una pequeña parte de 
polvo de crisantema y un exceso de polvos inertes ó estiér- 
col seco, cuyos humos irritan mucho los ojos y la garganta. 

Se aplica también el peritre á las plantas enfermas, en 
irrigaciones, á la dosis de 30 gramos por cada 3 litros de 
agua, preparándolas con 24 horas de anticipación ó des- 
pués de hervir el líquido durante 5 á 10 minutos. 

Precio del polvo de crisantema. — Varía según la clase y 
otras circunstancias. Generalmente vale, en las Drogue- 
rías, de $2.80 á $3.75 el kilo. 

Debe desconfiarse de los polvos insecticidas baratos y 
délos que proporciona el comercio en paquetitos ó sobres, 
á 6 ó 10 centavos. 

Caracteres del polvo de crisa7itema le gi timo. — Debe ma- 
tar á una mosca encerrada debajo de un vaso, á la dosis 
de un gramo; aletargarla en un minuto y matarla en dos ó 
tres minutos. En el caso contrario, ha perdido su eficacia, 
por 110 haberse giiardado en vasija bien tapada, ó contiene 
harina ú otros polvos inertes. 

Según Planchón y CoUin, el polvo de crisantema mues- 
tra los siguientes caracteres microscópicos, que es intere- 
sante conocer bien, por las muchas falsificaciones á que 
está sujeto. (Fig. 46). 

El pedúnculo que sostiene al receptáculo está cubierto 
por una epidermis formada de celdillas poligonales irregu- 
lares (ep.), que lleva estomas, pelos tectores y glándulas. 
Los estómatos están rodeados por tres ó cuatro celdillas, 
siendo una más pequeña que las otras; los pelos tectores 
tienen la forma de naveta (especie de cucharilla en forma 
de navecilla, que se usa para quemar el incienso). Esta cel- 
dilla es larga y está adelgazada en sus dos extremidades. 



MÉDICO NACIONAL 301 



La sostiene un pedúnculo bicelular. La celdilla terminal 
es caduca y en la mayoría de las preparaciones sólo se en- 
cuentra el pedúnculo decapitado (pt). Las glándulas (g"l.) 
son pluricelulares y están formadas de dos series de tres 
celdillas superpuestas. Vistas de frente tienen una forma 
elíptica. Abajo de esta epidermis se observan muchas se- 
ries de celdillas poligonales, alargadas paralelamente al eje 
del pedúnculo. Esta parte de la flor es muy rica en ele- 
mentos vasculares constituidos por vasos rayados (v.) y 
espiro-anillados. Cerca de estos elementos se observan cel- 
dillas bastante anchas, poligonales, de paredes gruesas y 
puntuadas. 

El disco en que descansan los florones y semiflorones 
está constituido por celdillas esclerenquimatosas, poligo- 
nales, de paredes muy gruesas y canaliculadas (se). 

Las brácteas exteriores del involucro (Ir.) están cubier- 
tas por una epidermis de celdillas alargadas paralelamente 
al eje de estas brácteas. 

En los bordes de las brácteas estas celdillas son muy 
irregulares, fusiformes, de paredes delgadas, lisas. Las que 
se acercan á la cresta dorsal tienen la misma forma, pero 
sus paredes son más gruesas y canaliculadas. La epider- 
mis que cubre la cresta dorsal está formada por celdillas 
poligonales, irregulares, que ya no son fusiformes ni tan 
grandes. Está provista de estómatos bastante numerosos. 
En su base las brácteas exteriores están cubiertas por cel- 
dillas mucho más grandes, poligonales, de paredes lisas. 

Las brácteas exteriores (bi.), de aspecto escarioso, están 
cubiertas, en casi toda su superficie, por largas celdillas fi- 
brosas, de paredes muy gruesas y lisas; las celdillas mar- 
ginales son menos largas y sus paredes son delgadas; la 
cara inferior (eb.) está provista de estómatos. Las flores li- 
guladas, rosadas, colocadas en la circunferencia del disco. 



302 ANALES DEL INSTITUTO 



están cubiertas por una epidermis (di.), cuyas celdillas 
son papilosas en la parte superior, sinuosas ó poligonales 
en la parte inferior. 

Las papilas, vistas de perfil, son bastantes prominentes; 
vistas de frente se proyectan con formas variables. La parte 
papilosa de las flores liguladas está desprovista de glán- 
dulas oleíferas; éstas se muestran, sobre todo, en la parte 
de la epidermis que está constituida por celdillas sinuosas 
estriadas. Estas glándulas son semejantes á las del pe- 
dúnculo. En el parénquima (pl.), que está comprendido 
entre las dos epidermis de las flores liguladas, se obser- 
van canales secretores bastante largos, que corren por el 
borde de los elementos vasculares. 

La corola de los semiflorones está cubierta por una epi- 
dermis (el.) formada de celdillas poligonales ó rectangula- 
res ó sinuosas, que presentan estrías muy aparentes. El 
parénquima C()m{)rendido entre las dos epidermis, está for- 
mado de celdillas alargadas. 

La corola de los florones presenta la misma estructura. 
El cáliz está formado de celdillas alargadas, de paredes 
delgadas (pe); muchas de estas celdillas, lo mismo que las 
de la corola, contienen cristales estrellados. 

Las anteras, soldadas, están constituidas por celdillas 
poligonales ó casi cuadradas, dispuestas con bastante re- 
gularidad, en hileras radiales. Estas celdillas tienen pare- 
des bastante gruesas y contienen una materia granulosa 
amarilla. Muestran en sus paredes engruesamientos carac- 
terísticos. 

Los granos de polen (po.) son muy numerosos, arredon- 
dados, con tres poros bien aparentes, erizados, con papi- 
las cónicas. 

El estigma está formado de pequeñas celdillas poligona- 
les y pequeñas papilas cilindricas (sli.). 



MÉDICO NACIONAL 303 



Todas estas partes de la flor se encuentran en el verda- 
dero polvo insecticida, divididas en fragmentos más ó me- 
nos disociados, pero entre ellos se encontrarán siempre de- 
tritus bastante voluminosos para que se puedan distinguir 
las particularidades anatómicas indicadas. 

Falsificaciones. — El polvo de crisantema legítimo de- 
be matar una mosca en poco tiempo, como ya se dijo, y 
esta es la mejor manera de reconocer su eficacia. Desgra- 
ciadamente, en el comercio se encuentran polvos adultera- 
dos con cromato de plomo, substancia que ha sido la causa 
de accidentes y aun muertes. (Véase el importante estudio 
de Haywood: Insecticide Studüs. PyrethriLví poioders con- 
taining poisonous iiietals. U. S. Department of Agricttltu- 
re. 1903). 

La absorción de polvo de cromato de plomo produce 
irritación intensa de la mucosa nasal y aun perforación del 
tabique nasal, ulceraciones en las manos y la nariz, dolores 
y diversos accidentes gastro-intestinales y aun la muerte. 

El vulgo cree que el polvo de color amarillo intenso, es 
el más activo, y para esto se le agrega indebidamente por 
los fabricantes, el cromato de plomo, que es de un color 
amarillo subido. 

Para averiguar, por un medio fácil y rápido, si está adul- 
terado el polvo de que se trata, se le calcina durante 20 ó 
30 minutos en la hoja de un cuchillo, en una lámina metá- 
lica ó en una cápsula de platino. El polvo puro se pone ne- 
gro y después deja un residuo de ceniza completamente blan- 
ca. El qite está adulterado dejaítn residuo aviar illcnto, sobre 
todo, cuando tiene cromato de plomo. 

Importancia económica de la crisantema insecticida. — En 
las droguerías de la Ciudad de México se vendían al año 
40 ó más barricas de este polvo de crisantema. 

Este insecticida es usado en todo el mundo. 



304 



ANALES DEJL INSTITUTO 



Solamente Calfornia, donde se cultiva en gran escala, 
produce al año muchos miles de pesos de crisantema. En 
la lista que sigue se ve claramente cómo ha disminuido la 
importación á California del polvo europeo, gracias al au- 
mento de las cosechas locales: 



Valor de la importación de polvo de crisantema estropeo 
á California. 



Anos 



Importación 



887 $ 129,873 

888 127,913 

889 89,429 

890 46,298 

891 23,698 

892 17,691 

893 15.765 

894 . 16,027 

895 786 

896 2,134 



(«Year-Book U. S. Dep. Agriculture.» 1897, p. 98.) 
En conclusión: El cultivo de las crisantemas insectici- 
das en la República, es conveniente para que se pueda pro- 
porcionar cd público un producto barato y puro, cuyo em- 
pleo sea económico y sin peligro para el hombre. Este 
cultivo podría llevar la riqueza á muchas comarcas y cimen- 
tar una nueva fuente de explotación, de gran importancia. 
Nota. — En alguna publicación agrícola se aseguró que 
la crisantema insecticida pierde su actividad cuando se cul- 
tiva en México, como si nuestro país tuviese condiciones 
nefastas, uniformes, de terreno y clima! Experimentalmen- 
te hemos podido comprobar que las flores del Peritre cul- 
tivado en el invernadero de la Comisión de Parasitología, 



MÉDICO NACIONAL 305 



en Chapultepec, en Cuernavaca ó en Chiapas, tienen la ac- 
tividad de las europeas, una vez reducidas á polvo, y aun 
podría ser que fuesen aquí más venenosas para los insectos, 
porque otras plantas, como la Belladona y la Amapola, son 
más activas cuando se desarrollan en la altiplanicie mexi- 
cana.' 

Anexo. — Polvo insecticida repartido por la Comisión de 
Parasitología desde el año de 1903 á la fecha: 500 kilos 
375 gibamos, importando $921.25, comprado al por ma- 
yor. Una buena cantidad de este polvo fué enviada á Ma- 
zatlán, Sinaloa, á principios de 1903, con motivo de la pes- 
te bubónica que apareció en dicho puerto, para combatir 
las pulgas, que transmiten la enfermedad mencionada. 

El resto fué repartido entre 586 personas, mandándose 
también á varias inspecciones de policía. 

Semilla de crisantema insecticida distribuida desde el 
año de 1903 á 1906: 10 kilos 500 gramos, importando 

^593.25- 

Plantas (cultivadas en el invernadero de la Comisión y 
en un terreno, de Cuernavaca, Morelos) distribuidas desde 
el año de 1905 á la fecha: 150. ^ 

Informe sobre el poder bactericida de la Crisantema. — 
Por el siguiente experimento que se efectuó en el Labora- 
torio de la Comisión de Parasitología, vióse que no tiene 
acción antiséptica, por lo menos sobre algunas bacterias: 

Se preparó un caldo de cultivo peptonizado y adiciona- 
do de polvo de crisantema, en la proporción de un centi- 
gramo de éste por cada centímetro cúbico de caldo ó sea 
al I por 100; se sembró un tubo de cultivo con un micro- 
bio que últimamente se ha estado usando en los Estados 



1 Herrera y Vergara Lope. «La Vie sur les hauts plateaux,» pág. 85. 

2 Todos estos trabajos de propaganda fueron inútiles, por la apatía de los agri- 
cultores. 



306 ANALES DEL INSTITUTO 



Unidos para la destrucción de las ratas. Este germen, ade- 
más de resistir perfectamente á la acción del polvo de Cri- 
santema, se desarrolló más abundantemente en compara- 
ción con la siembra hecha con el m.ismo germen, en idén- 
tico medio de cultivo y sin adición de polvo. El examen 
microscópico mostró que no hubo alteración morfológica 
por la acción de la crisantema. 

Las maceraciones de este polvo tienen acción desorga- 
nizante muy enérgica sobre algunos infusorios y otros ani- 
males microscópicos. — C, Macias. 

* 

San Cristóbal las Casas, Chiapas, Junio 4 de 1907. — 
Sr. Don Alfonso L. Herrera, — Comisión de Parasitología. 
— México. — Muy Sr. mío: Tengo á la vez el gusto y la hon- 
ra de enviarle una flor de la verdadera crisantema. 

Yo creo, señor, que esta es la verdader.i, y que, como 
Ud. me decía en su anterior, la que antes envié nació al 
pie de la que ahora remito. 

Si la que mando á Ud. es, en efecto, la verdadera, con- 
tinuaré cultivándola con esmero, pues ha tomado incre- 
mento. Sin otro particular, queda en espera de sus órde- 
nes, su afectísimo y atto. S. S. — Cristóbal Marthiez. — Rú- 
brica. 

El estudio de las inflorescencias que remitió el infor- 
mante demostró que pertenecía á la Crisantema insentici- 
da ( Pyrethrimi cinerariaefolium). — H. 

Enfertnedades y parásitos. — Después de algunos años 
de cultivo, las crisantemas insecticidas no han sido ataca- 
das en Aléxico por ningún parásito ó enfermedad. En Eu- 
ropa se ha observado que las perjudican las anguílulas, pe- 
ro no sucede así en Cuernavaca, á pesar de que crecen 



MÉDICO NACIONAL 301 



muy cerca de los platanares y cafetales invadidos por las 
mencionadas anguílulas. En el caso de que se marchiten 
las crisantemas, sin causa exterior apreciable, será nece- 
sario buscar las anguílulas, ya sea en cortes histológicos, 
ó en la tierra adherente á las raíces más pequeñas, que se 
dejarán en agua, en una copa cónica, estudiando al otro 
día el sedimento, en el cual se verán las anguílulas movién- 
dose con gran rapidez. 

FILARIOSIS.* 

Historia. — Corresponde al cirujano francés Demarquay, 
el mérito de haber descubierto, en 1863, la Microfilaria 
nocturna, en el líquido lechoso extraído por punción, de 
un hidrocele quiloso, de un joven habanero. En 1866, 
Wucherer descubrió el mismo parásito en Bahía, en la 
orina de un enfermo atacado de quiluria, y no tardó en 
reunir 28 observaciones análogas; Lewis, Salisbury, Cre- 
vaux y Cobbold confirmaron el hecho. En 1872, Lewis hi- 
zo avanzar mucho la cuestión mostrando que la Microfi- 
laria se encuentra, de una manera constante, en la sangre 
de los individuos atacados de quiluria tropical, elefantía- 
sis ó várices linfáticas del escroto. Dio al parásito el nom- 
bre de FiUuHasangtñnis Jiominis. Sin embargo, hasta 1876, 
Bancroft descubrió la Filaría adulta en Brisbane (Austra 
lia), en un abceso linfático del brazo, y por esto se le llama 
Filaria bano'ofti, nombre que le fué dado por Cobbold. 
De entonces acá las observaciones sobre este particular se 
han repetido y se ha vuelto á encontrar el adulto en dife- 
rentes países, por gran número de autores. 

Filaria Bancrofti. (Fig. 50). — Sinoiiiuiia: TricJiina cys- 
tica, Salisbury, i Z6%\ Filaria sang2t,inis Jiominis , Lewis, 1872 

"•■■ Según J. Guiart, Parasitologie, pág. 455. 



308 ANALES DEL INSTITUTO 



J^.s. h. aegyptiaca, Sonsino, 1875; F. dermatemica, Da Sil- 
va Aranjo, 1 87 5 ; /^ Baiicrofti, Cobbold, 1877; F. Wnchere- 
ri,Dd Silva, Lima, 1875; F. sangíiinoleiita, Cobbold, 1878; 
F. sanguinis hominum, Hall, 1885; F. s. h. nocturna, Alan- 
son, 1 89 i; F, cystica, Railliet, 1893; F. Alanson, Huber, 
\d)<^6', Mic7'oJilaria no¿:¿ur7i¿i, l^e Uantec, i goo; F. Powe//t, 
Penel, 1904;/^. Taniguchi, Neveu-Lemaire, 1906. 

Las filarias adultas son Nemátodos filiformes, largos, 
transparentes, de 8 á 10 centímetros de longitud por 100 
á 300 de ancho. Los dos sexos viven juntos, algunas veces 
enrollados entre sí de una manera inextricable. Ocupan 
comúnmente dilataciones linfáticas periféricas. El macho, 
que es el más pequeño, mide unos 4 centímetros de longi- 
tud por 100 /< de diámetro. Muestra una gran tendencia á 
enrollarse, y su cola describe muchas vueltas de espira, 
como un zarcillo de vid. La hembra, mucho más grande, 
mide 8 á 10 centímetros de longitud por 200 á 300 de diá- 
metro. Tiene dos úteros largos y flexuosos que encierran 
huevecillos, en diferentes grados de desarrollo, y embrio- 
nes; la vulva se abre muy cerca de la boca. La hembra es, 
generalmente, vivípara, y sólo en casos raros, probable- 
mente patológicos, puede producir huevos. 

Se encuentra siempre la hembra arriba de los ganglios 
linfáticos (en amont, río arriba), que no pueden atravesar á 
causa de sus dimensiones. Pero los embriones (Fig. 49) á 
que da nacimiento franquean fácilmente estos ganglios y 
ganan los vasos sanguíneos. Sin embargo, nunca se pudo 
haber sospechado que no sean visibles en la sangre, á to- 
das horas. Durante el día permanecen ocultos en los va- 
sos gruesos del tórax y el abdomen, y sólo invaden la cir- 
culación periférica durante la noche. 

Es más exacto decir, en verdad, que invaden la sangre 
periférica no en la noche sino durante el sueño: por conse- 



MÉDICO NACIONAL 309 



cuencia será posible encontrarles en la sangre de un indi- 
viduo que se duerma en el día. También es verdad que 
será más fácil observarles en la tarde, porque invaden la 
sangre hacia las cinco ó seis, para desaparecer hacia las 
ocho ó nueve de la mañana del otro día. En ciertos casos 
son tan numerosos que se ha calculado que la sangre de un 
enfermo puede contener 140,000 embriones. 

La Microfilaria nocturna (Fig. 49) tiene la forma de una 
pequeña anguílula, arredondada adelante, adelgazada atrás, 
de una longitud de 300 ^ próximamente por 7 á 8 yi/ de 
ancho (casi el diámetro de un glóbulo rojo). Cuando se exa- 
mina con microscopio una microfilaria viva, se agita con 
gran actividad y desaloja constantemente á los glóbulos 
que la rodean. Con un fuerte aumento se demuestra que 
este embrión está incluido y soldado á una vaina holgada, 
mucho más larga, que le permite desalojarse hacia ade- 
lante y hacia atrás. Las partes no ocupadas de esta vaina 
están aplastadas y pendientes. 

Etiología. El Dr. Patrik Manson, cuando era médico en 
las aduanas chinas, en Amoy, tuvo la idea de que el 
mosquito podría ser el agente de transmisión de la Micro- 
filaria, por la periodicidad nocturna de los embriones. Dio 
la prueba experimental de que así sucede, desde 1884. — 
Si un mosquito llega á picar á un individuo atacado de fi- 
lariosis, introduce en su estómago, á la vez que la sangre, 
cierto número de embriones. Pero la dilaceración de nu- 
merosos mosquitos, así alimentados, ha demostrado á Man- 
son que los embriones no tardan en abandonar su vaina, y 
atravesando la pared intestinal, llegan á la región de los 
músculos torácicos, alojándose en los intersticios de los ha- 
ces musculares, para esperar allí su transformación en lar- 
vas: esta emigración se hace en 24 horas. La continua- 
ción del desarrollo ha sido estudiada por el Dr. Low. 



3l0 ANALES DEL INSTITUTO 



Hasta el día 17 los embriones quedan acantonados en 
los músculos torácicos. Se juntan entonces en la región 
anterior del protórax y hacia el día 29 franquean el pedún- 
culo céfalo-torácico, como lo ha demostrado Grassi. Se 
acumulan en la cabeza, abajo del exófago y de allí pene- 
tran á la vaina de la trompa, que no es, en suma, sino una 
prolongación de la cavidad cefálica (Fig. 48). 

Cuando este mosquito llegue á {)icar á un individuo sa- 
no, la vaina de la trompa se repliega á medida que la trom- 
pa y los estiletes penetran en la piel (Fig. 48). Pero co- 
mo dicha vaina está llena de larvas, que le dan cierta con- 
sistencia, se pliega difícilmente, y las larvas, así comprimi- 
das, desgarran una delgada membrana, fjue se encuentra 
en la extremidad de la vaina, en la articulación de las dos 
labelas: quedan así libres abajo del piquete, donde les se- 
rá fácil penetrar. Está última observación ha sido hecha 
por Annett y Dutton, después por Noé. Así inoculadas 
por el mosquito en la piel de otro individuo, las larvas 
llegan á los linfáticos y allí alcanzan bien pronto el estado 
adulto. 

El hombre constituye, por tanto, el huésped definitivo 
de la Filaría Bancrofti y el mosquito, su huésped provi- 
sional. Naturalmente se han hecho muchas investigacio- 
nes para saber si en la hhiriosis, como en el paludismo, el 
parásito era transmitido por un niosfjuito. Pero parece 
resultar de estas investigaciones que la mayor parte de 
los mosquitos pueden servir de agentes de inoculación, 
ya sean Ciilex, Steooniyia ó AnopJieles: es muy importan- 
te que, en gran número de casos, el agente de transmisión 
es el Culex pipiens, el mosquito común, que está disemi- 
nado, un poco por doquiera, en la superficie del globo. 

Nota. — No estamos de acuerdo con una afirmación tan 
categórica del Sr. Guiart, pues según varios autores, Low, 



MÉDICO NACIONAL 311 



Vincent, Daruty de Grandpré, F. L. Bancroft, el Cn/exfa- 
tigaiis es el agente de la hlariosis en las Pequeñas Anti- 
llas, Mauricio y Australia. Según Blanchard, el Culex ci- 
tado «se remonta hasta España y Portugal, lo que consti- 
tuye un peligro permanente para el Suroeste de Europa,» 
en lo que respecta á la propagación de la filariosis. — H. 

Sintomatologia. — Los principales síntomas de la filario- 
sis se deben á una obstrucción linfática, por los adultos ó 
los embriones de la filaria (Fig. 51). Los síntomas varían, 
naturalmente, según el tejido ó los órganos en que se ve- 
rifica esta obstrucción. Vamos á estudiar, sucesivamente, 
las principales formas de la enfermedad. 

I." Quiluria. — La afección radica al nivel de los linfáti- 
cos de los órganos urinarios y está caracterizada por la 
emisión de orina como leche. Resulta de la ruptura, en las 
vías urinarias, de uri vaso linfático varicoso. * Se encuen- 
tra en Egipto, ALiuricio, Reunión, India, Brasil, Nuevas 
Hébridas v Haití. 

La quiluria sobreviene, generalmente, por accesos. El 
enfermo experimenta repentinamente dolores en la región 
lumbar, y la orina se pone bien pronto lactescente, aspec- 
to que puede conservar durante meses. De tiempo en tiem- 
po la orina quilosa se tiñe con sangre; toiua entonces un 
color de chocolate en leche. 

Generalmente sólo es turbia la orina en la mañana, pii- 
diendo ser normal el resto del día. El enfermo, atacatlo de 
quiluria, puede conservar el aspecto normal de completa 
salud y no experimentar ninguna perturbación funci(jnal; 
algunas veces; sin embargo, tiene debilidad. 

El principal carácter de la orina quilosa es que se coa- 
gula al cabo de media hora. Para buscar en ella las fila- 

* Los gruesos troncos linfáticos podrán romperse, igualmente, en 1h cavidad peri 
toneal ó en la pleura, de lo cual resultará una ascitis quilosa ó un quilo-tórax. 



3l2 ANALES DEL INSTITUTO 



rias será necesario filtrarla lo más pronto posible y exa- 
minar algunas gotas viscosas que quedan en el fondo del 
filtro. 

2." Hidrocele quilosa ü linfocele. Esta afección se inicia 
generalmente por dilataciones linfáticas de las regiones 
ganglionares y en particular del pliegue de la ingle (Figu- 
ra 51), constituyendo tumores indoloros, de desarrollo len- 
to é insidioso, que exigen cuatro ó seis años para alcanzar 
el volumen de un huevo. Después, las dilataciones vari- 
cosas llegan á los linfáticos del cordón, de los testículos y 
de las bolsas. Estos linfagiomas son indolentes y dan á los 
testículos la sensación de gibosidades de fluctuación dudo- 
sa. Se desarrollan lentamente, pero acompañándose, algu- 
nas veces, de brotes subinflamatorios, comunmente á causa 
de un traumatismo ó de marchas forzadas. A la vez, se 
sienten, en el trayecto del cordón, tumores múltiples, ex- 
cesivamente duros y gibosos, rodando bajo los dedos. Si 
una de estas várices linfáticas llega á romperse entonces 
en la vaginal, resulta un escurrimiento de linfa y la consi- 
guiente linfocele ó hidrocele quilosa. Esta afección se pa- 
rece al hidrocele, pero no es translúcida y se pueden ex- 
traer por punción hasta 200 gramos de un líquido blanco, 
como leche, que contiene microfilarias. 

3." Linfo-escroto. — Esta afección está caracterizada por 
el desarrollo, en la piel del escroto, de várices linfáticas 
(Fig. 54) que se rompen comunmente hacia afuera, produ- 
ciendo una linforragia cutánea, persistente y copiosa. La 
cantidad de linfa que escurre puede ser tan considerable que 
Manson, en uno de sus enfermos, pudo recoger muchos li- 
tros en un solo día. Hasta hoy el linfo escroto sólo se ha 
observado en la India. A causa de la infección posible de 
la región y de las complicaciones que se producen (linfan- 
gitis febril, brote erisipeloide, abceso filariano), el linfo-es- 



MÉDICO NACIONAL 313 



croto constituye comúnmente la primera manifestación de 
la elefantíasis del escroto. 

4.° Elefantiasis. — En el siglo IX, el médico árabe Rha- 
zes dio á la afección el nombre de dah-el-phil (pie de ele- 
fante), que sus comentadores latinos tradujeron por elefan- 
tiasis, término que designaba, en el lenguaje médico de los 
griegos, la lepra nodular. Se cuidará de no confundir la 
elefa7itiasis de los Griegos, ó lepra, con la elefantiasis délos 
árabes, que estudiamos aquí. 

Esta forma cutánea de la filariosis sobreviene, en gene- 
ral, en un período avanzado de la enfermedad. Es una afec- 
ción esencialmente tropical, frecuente en China, las Indias, 
Arabia, Egipto, Senegal, Antillas y toda la América tropi- 
cal. La elefantíasis consiste en una alteración de los linfá- 
ticos, que radica en la piel y la epidermis subcutánea. La 
epidermis es normal, el dermis está en vía de hiperplasia 
conjuntiva, recorrido por vasos linfáticos dilatados. La piel, 
en un corte, adquiere un aspecto lardáceo. Se piensa que 
á causa de la obstrucción linfática, prodúcese, por diape- 
desis, una extravasación de glóbulos blancos, que sufren 
entonces, en los tejidos, una transformación fibrosa hiper- 
trófica. 

Basándose en el hecho de que las microfilarias se obser- 
van rara vez en la sangre de los enfermos atacados de ele- 
fantíasis, algunos autores pretenden que esta afección no 
es absolutamente de naturaleza filariana, sino que resulta 
de una inflamación crónica de la piel, de origen puramente 
estreptocócico. Ahora bien, la filariosis y la elefantíasis 
tienen absolutamente la misma distribución geográfica y 
coexisten casi siempre en un mismo individuo; el linfo-es- 
croto, manifestación filariana indiscutible, conduce común- 
mente á la elefantíasis del escroto; la elefantíasis de las pier- 
nas sigue comúnmente á la extirpación quirúrgica de un 



314 ANALES DEL INSTITUTO 



linfo-escroto; en fin, la elefantíasis se complica, generalmen- 
te, con un abceso filariano. Existen, pues, estrechas rela- 
ciones entre la elefantíasis y la filariosis. Hasta que no se 
demuestre lo contrario, admitimos, por lo tanto, que la ele- 
fantíasis es una hipertrofia de la piel, de origen linfático, 
que se produce, á causa de brotes sucesivos de linfangitis, 
sobre un individuo atacado de filariosis. 

La linfangitis es, er. efecto, una complicación frecuente 
de las diferentes formas de la filariosis. 

La piel y el tejido conjuntivo de la región se inflaman, 
quedan restirados y se establece una fuerte calentura, des- 
pués de un calosfrío violento y prolongado. El acceso [)ue- 
de durar muchos días y se acompaña de cefalalgia, anore- 
xia, comúnmente vómitos y algunas veces delirio; termina, 
casi siempre, por una transpiración abundante. La hincha- 
zón disminuye entonces de una manera gradual, pero sin 
cesar por completo; las partes inflamadas quedan engrosa- 
das de una manera permanente. Esta linfangitis febril ha 
recibido los nombres de linfangitis endémica de los países 
calidos, linfangitis filar iana ó fiebre elefantiásica. Según Du- 
fougéré, que la ha estudiado en la Martinica, es quizá una 
variedad de erisipela debida á un Dij)l()Coco enforma de gra- 
no de café, al que dio el nombre de Diplococcus Ixiipliangi- 
tis ó linfococo. Este microbio toma el Gram y se asocia 
frecuentemente en masa, asemejándose al Tetrageno ó á 
las Sarcinas. Da cultivos en doce horas en caldo y en 24 
horas sobre gelosa ó papa. vSin embargo, existe todavía 
una duda: que no se ha podido reproducir la enfermedad 
por inoculación de cultivos á los animales de los labora- 
torios. 

La linfangitis que sobreviene en un filárico tal vez da 
uor resultado la muerte de las filarías y sus embriones. 
Sus cadáveres quizá se acumulan entonces en los ganglios 



MÉDICO NACIONAL 315 



Ó en los linfáticos, produciendo así una obliteración, délo 
que resultaría un derrame consecutivo de linfa en los teji- 
dos y, por consecuencia, la elefantíasis. La muerte de las 
filarlas y la obstrucción de los ganglios explicarían, á la 
vez, por qué no se encuentran casi nunca las microfilarias 
en la sangre de los elefantíasicos. 

Sea lo que fuere de su origen, la elefantíasis radica ca- 
si siempre al nivel de los miembros inferiores, en ambos 
sexos (Figs. 53 y 56), así como al nivel del escroto en el 
hombre (Figs. 57 y 58); sin embargo, en la mujer, se ob- 
servará frecuentemente al nivel de los grandes labios (Fig. 
56), y de los senos (Fig. 55). 

En 95 por 100 de los casos, la elefantíasis radica al ni- 
vel de la pierna, alcanzando á una ó muchas secciones del 
miembro. Con frecuencia la pierna, considerablemente hi- 
pertrofiada, toma una forma más ó menos cilindrica, que 
le hace comparar á una pata de elefante, de lo cual deri- 
va el nombre que se ha dado á la enfermedad (Fig. 53). 

Cuando está atacado el escroto, las bolsas aumentan 
gradualmente de volumen, y como la tumefacción invade 
gradualmente el forro del pene, al cabo de algún tiempo, 
éste y el escroto constituyen un enorme tumor arredonda- 
do, que se parece más ó menos á una calabaza (Fig. 55), 
en la cual se distingue con dificultad un orificio por donde 
se escapa la orina. No es raro, en los bazares de la India, 
ver en cuclillas ciertos individuos atacados de elefantíasis 
del escroto que se valen de su tumor como de un pupitre 
ó mesa para sus ocupaciones habituales (Fig. 57). De la 
misma manera, en ciertas ciudades del Extremo Oriente, 
se ven enfermos que andan por las calles llevando su es- 
croto sobre una carretilla ó parihuela. Estos tumores pe- 
san comúnmente 15 ó 20 libras, y no es raro encontrar al- 
gunos que pesan 40 á 50 libras. Se cita una elefantíasis del 



316 ANALES DEL INSTITUTO 



escroto que alcanzó el peso de 105 kilos, y eso que el tu- 
mor fué pesado después de la salida de la sangre y de la 
linfa. 

Se ha visto el gran labio de una mujer llegar á una lon- 
gitud de 33 centímetros y una circunferencia de 80; el tu- 
mor descendió hasta las rodillas y pesaba 6 kilos. En fin, 
se han visto senos elefantíasicos (Fig. 55), descender has- 
ta el pubis y aún hasta las rodillas, y pesar hasta 10 kilos. 

Anatomía patológica. — Los síntomas de la filariosis va- 
rían según que las filarias obstruyan los gruesos vasos 
linfáticos ó los linfáticos periféricos. En el primer caso 
resultan enormes tumores, constituidos por paquetes de 
linfáticos varicosos que llenan la parte posterior de la ca- 
vidad abdominal, comprimiendo los ríñones, los uréteres 
y la vejiga (Fig. 52). Después, por propagación, las vári- 
ces linfáticas llegan á los vasos de la ingle y del escroto. 
Cuando este paquete varicoso llega á romperse, sobreviene, 
naturalmente, la quilaria, la ascitis ó la hidrocele quilosa, 
según que el quilo se extiende ó derrama en las vías urina- 
rias, en el peritoneo ó en la vagina. 

DistribiLción geográfica. — El dominio de la filariosis es 
inmenso. Se extiende desde España y al Sur de los Esta- 
dos Unidos hasta Australia y Buenos Aires, dilatando su 
imperio en toda la América Tropical, toda el África y la 
mayor parte del Asia y la Oceanía. Son numerosas las re- 
giones en que ataca á la décima y algunas veces aun á la 
mitad de la población. * 

Tratamiento. — En la mayor parte de los casos, el trata- 
miento deberá limitarse á que el enfermo emigre á Europa, 
ó cualquier otro país en que no exista la filariosis. y que 
se sostenga su estado general por medio de una alimenta- 
ción conveniente, la higiene y la hidroterapia. Sin embar- 

* En México se observan casos de elefantíasis. 



MÉDICO NACIONAL 317 



go, luego que se pueda localizar el sitio verdadero de las 
filarlas adultas, la extirpación quirúrgica constituirá el 
procedimiento preferente, pues constituye también el ver- 
dadero tratamiento en la mayor parte de los casos de ele- 
fantíasis. 

Es difícil tratar la elefantíasis de las piernas. Sin embar- 
go, se podrá recurrir á la banda elástica ó al masaje, y en 
ciertos casos se podrá cortar las masas exuberantes de 
piel, bajo la forma de jirones alargados. En los casos de 
elefantíasis del escroto, se extirpará el tumor, respetando 
los testículos y el pene; se tallarán jirones en la piel sana, y 
se tomará, si es necesario, la piel de los muslos, para recons- 
truir el escroto. Se necesitarán frecuentemente ingertos cu- 
táneos y, sin embargo, á pesar de la importancia de las he- 
ridas, se podrá, con una antisepsia esmerada, reconstituir 
órganos perfectamente presentables y que puedan recobrar 
sus funciones. La elefantíasis de los senos ó de los gran- 
des labios será tratada simplemente por la extirpación. 

Profilaxis.— Coxno la filariosis es transmitida por los 
mosquitos, todas las medidas culicífugas usadas contra el 
paludismo le serán aplicables. Sólo debemos decir que los 
individuos atacados de filariosis constituyen un peligro pa- 
ra sus vecinos y parientes y, por consecuencia, siempre que 
sea posible, se les obligará á dormir bajo mosquiteros ó 
en casas protejidas contra los mosquitos. 

Nota. La tiosinamina ó fibrolisina se ha recomendado 
últimamente para el tratamiento de la elefantíasis, 



318 AMALES DKI. IN.STITUTO 



CONTESTACIONES AL CUESTIONARIO 
SOBRE MOSQUITO 

Advertencia. — En estas contestaciones no se indica la 
especie de mosquitos á que se refieren, y generalmente es- 
tán confundidos el Anofeles, el Estegomia y el Culex. 

Es notable que, en varios informes, se comprueba la 
transmisión de la plaga por los ferrocarriles: en Durango, 
San Juan del Río, Mazatlán, Sinaloa, Tehuacán (H.). 



CUESTIONARIO 

i.^ ¿Existe en alguna ciudad de ese Estado la plaga de 
mosquitos de las habitaciones? 

2.* ¿En qué ciudades y desde cuándo se observa esa pla- 
ga en cada una? 

3/' ¿Su aparición coincidió con la inauguración de algu- 
na línea de ferrocarril? 

4.* ¿Si fué anterior á esa inauguración, cuántos años an- 
tes? 

5.^ Si fué posterior, cuántos años ó meses después? 

6." ¿La plaga se renueva cada año, después de declinar 
el invierno? ¿En qué mes comienza? 

y."" ¿Se tiene noticia de algunas enfermedades produci- 
das ó transmitidas por el piquete de los mosquitos? 

S.'' ¿Se observan en ese Estado casos de elefantíasis de 
los árabes, cuya transmisión se atribuye á los mosquitos? 
¿Hay algunos datos estadísticos acerca de esta enfermedad? 

9.* ¿Qué se ha hecho para combatir la plaga de los mos- 
quitos? 



MÉDICO NACIONAL 319 



República Mexicana, — Secretaría de Gobierno del Es- 
tado de Durango. — Sección de Fomento. — Núm. 5,048. 

Por acuerdo del C. Gobernador tengo la honra de diri- 
girme á Ud., proporcionándole los siguientes datos relati- 
vos ala plaga del mosquito de las habitaciones, de acuerdo 
con el cuestionario que se sirvió proponer: 

I .'' En algunas ciudades de este Estado existe la plaga 
del mosquito en las habitaciones. 

2J^ Las principales poblaciones en que esa plaga se ha 
observado son: Durango, C. Lerdo, C. Gómez Palacio, 
Santiago Papasquiaro, Canatlán, Tepehuanes, Velardeñay 
Cuencamé. 

3.'' Su aparición coincidió con la inauguración de las lí- 
neas de ferrocarril que unen á las poblaciones expresadas. 

4.", S-'" La plaga de que se trata apareció ocho meses 
después de la inauguración de las líneas del ferrocarril ya 
mencionadas. 

ó."" La plaga se renueva cada año al declinar el invier- 
no, y comienza á aparecer en el mes de Abril. 

'] í"" Se dice que el paludismo es transmitido por el pique- 
te de esos mosquitos. 

%.^ No se han observado casos de elefantíasis de los ára- 
bes, cuya transmisión sea atribuida á esos moscos, ni hay 
datos estadísticos acerca de esta enfermedad. 

Q."" Para combatir la plaga de los moscos de que se tra- 
ta, se queman polvos de crisantema en las habitaciones. 

Protesto á Ud. mi atenta y distinguida consideración. — 
Libertad y Constitución. — Durango, Diciembre 31 de 1909. 
— Señor Director del Instituto Médico Nacional. — y."" Bal- 
deras núm. 94. — México, D. F. 



320 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Sabinas. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga del mosquito. 

I.'' Sí existe la plaga de mosquitos á que se refiere esta 
pregunta. 

2.* En toda esta municipalidad. 

3.'' Todo este tiempo ha existido esta plaga antes y des- 
pués de haber pasado por este lugar la línea del Ferroca- 
rril Internacional. 

4.* Se tienen noticias por antiguos vecinos y pobladores 
que hace más de veinticinco años, cuando conocieron esta 
región, ya existía esta plaga. 

5."^ Como la anterior. 

ó."" Se renueva cada año después de declinar el invier- 
no, cuando las lluvias sobrevienen en los meses de Marzo 
á Abril; de no ser así, invariablemente sobreviene la plaga 
de Junio hasta la entrada del invierno, 

'] J" Se ha notado la aparición y exacerbación del «Palu- 
dismo» con la aparición de los mosquitos. 

S."" No se ha tenido conocimiento de casos de elefantía- 
sis de los árabes, más que dos, de la práctica del médico 
municipal, Braulio Montemayor. 

9,' No se ha hecho nada para combatir la plaga. 

Sabinas, Marzo 10 de 19 10. — E. P. M. — B. Montema- 
yor. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — G. Va- 
lorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno, del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de San Juan Sa- 
binas. — Contestación al Cuestionario sobre la plaga del 
mosquito. 



MÉDICO NACIONAL 321 



I."" Sí existe en este Municipio la plaga del mosquito de 
las habitaciones. 

2.'' En todo el Municipio se ha observado dicha plaga, 
sesfuramente desde su fundación. 

S."" Su aparición no ha coincidido con la inauguración 
de ninguna línea dé ferrocarril. 

¿\.^ No tiene relación. 

5.^ No tiene relación. 

G.'' Sí se renueva cada año la plaga, después de declinar 
el invierno, y comienza en los meses de Junio y Julio. 

y."" Se sabe que el mosquito produce la enfermedad de 
los ojos. * 

S." Se observa que en el Vegal y en el Álamo blanco se 
cría el referido mosquito. 

9."" No se ha hecho nada para combatir la plaga. 

San Juan de Sabinas, á i6 de Marzo de 1910. — E. P. 
M. — Ensebio Flores. — Es copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 
1910.-6^. F¿z/¿?rzí>, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — -Municipio de San Buena- 
ventura. — Contestación al Cuestionario sobre la plaga del 
mosquito. 

I."" Sí existe. 

2." En esta Villa, en la Congregación de Santa Gertru- 
dis y haciendas de San Antonio y San Blas. Desde la épo- 
ca de su fundación,por haber sido siempre un terreno pan- 
tanoso. 

3."", 4." y 5'\ Quedan contestadas con la anterior. 

ó.'"" La plagase renueva cada año y empieza por los me- 

* Dudoso. Tal vez se refiere á otra clase de insectos (H). 



322 ANALES DEL INSTITUTO 



ses de Marzo y Abril, exacerbándose en la temporada de 
lluvias; declina en el invierno. 

y."" Según la opinión de los médicos municipales, trans- 
miten el paludismo. 

8.'^ No se ha observado ningún caso de elefantíasis. 

9.'' Mandar cegar los pantanos que se forman inmedia- 
tos á las acequias que conducen el agua p^ra el uso de la 
población. 

San Buenaventura, á 12 de Marzo de 1910. — E. P. M., 
M. Zertuche. — Es copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 19 10, 
G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de General Ze- 
peda. — Contestación al Cuestionario sobre la plaga del 
mosquito. 

I.'' Tanto en la cabecera como en las haciendas y ran- 
chos de este Municipio existe la plaga de mosquitos de las 
habitaciones. 

2.* Siempre ha existido. 

3." No. 

4.* De tiempo inmemorial. 



En Junio. 
7.^ Únicamente el paludismo. 
8."" No se conoce en este Municipio la elefantíasis. 

Nada. 

General Zepeda, Marzo 12 de 19 10. — E. P. M. I., An- 
drés Ramos. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 1910. — 
G. Valorio, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 323 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Torreón. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga del mosquito. 

I."" Sí existe en esta ciudad de Torreón la plaga de los 
mosquitos en las habitaciones. 

2."" En todo este Municipio es conocida esa plaga desde 
tiempo inmemorial. 

3.^ No es posible determinar la época en que apareciera 
dicha plaga. 

4.'' Antes de cruzar esta región los ferrocarriles existía 
ya la plaga de los mosquitos. 

5."" Queda contestada en las anteriores. 

ó."" Cada año aparece la plaga más ó menos temprano, 
según la humedad de las tierras regadas por el Río Nazas; 
comúnmente se hace sentir la plaga desde el mes de Abril, 
haciéndose muy molesta desde el mes de Agosto hasta fi- 
nes de Noviembre. 

7."" Se cree que los mosquitos (conocidos aquí con el 
nombre de «moyotes» ó «zancudos») transmiten frecuente- 
mente el paludismo, cuya enfermedad suele generalizarse. 

8.* En el año de 1908 se dio en esta ciudad un caso de 
elefantíasis en un individuo árabe; y en 1909 ocurrió otro 
caso en una mujer mexicana. No se tienen datos sobre los 
medios de transmisión. 

g.^ Los únicos medios empleados por aquí para hacer 
que la plaga de los mosquitos disminuya, son la desecación 
de charcos ó pantanos y la aplicación de petróleo cuando 
la desecación no es posible. 

Torreón, 11 de Marzo de 1910. — E. J. P., L7íis Ga^^cia 
de Letona. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — G. 
Valorio, secretario. 



324 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de ZciVcLgoza. — Secretaría. — Municipio de Monclova. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga del mosquito. 

i.^ Sí existe en esta ciudad la plaga de mosquitos de las 
habitaciones. 

2.^ Desde tiempo inmemorial se ha observado la plaga 
de referencia. 

3.* No, porque su aparición es desde muchos años an- 
tes de la entrada del ferrocarril. 

4."^ Como se dice en la contestación segunda, desde tiem- 
po inmemorial. 

5." No fué posterior, sino anterior. 

ó.'' Aparece cada año, regularmente después de las llu- 
vias que llega á haber en el año. 

y." No se tiene noticias de enfermedades que se pro- 
duzcan ó transmitan por el piquete del mosquito. 

8."* No se ha observado en este municipio casos de la 
enfermedad á que se refiere esta pregunta; ni hay estadís- 
tica acerca de ello. 

9.* Nada se ha hecho para combatir la plaga de los mos- 
quitos. 

Monclova, 29 de Abril de 19 10. — E. P. M., M. Balles- 
teros. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 1910. — (r. Va- 
lono, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Allende. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga del mosquito. 

I.'* Existe en esta Villa la plaga del moscjuito. 

2." Desde que se fundó esta población. 

3.'' Su aparición no coincidió con la inauguración de nin- 
guna línea de ferrocarriles. 



MÉDICO NACIUNAL 325 



4-^ 

5.^ Se encuentra en ésta el Anofele, causando el palu- 
dismo, en los meses de Julio á Octubre. 
6.^ 

7.^ 

8.^ 

9.^ 

Allende, Abril 29 de 19 10. — E. P. M., Andrés Flores. 
— Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — G. Valorio, 
secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Saltillo — Con- 
testación al Cuestionario sobre la plaga de mosquitos. 

I.'" Existe la plaga de mosquitos en este Municipio, po- 
cos en las habitaciones y en mayor cantidad en los lugares 
húmedos y donde hay vegetación. 

2.'^ Existen los mosquitos en todos los pueblos de este 
Municipio, desde época muy remota, según informes de los 
ancianos á quienes se les ha consultado sobre este parti- 
cular. 

3.^ La aparición de los mosquitos no coincide con la 
aparición de los ferrocarriles; pero probablemente éstos 
han contribuido á aumentar la plaga de mosquitos. 

4.^ Fué anterior á la inauguración de los ferrocarriles, 
pero no hay datos para señalar la fecha en que apareció. 

5-'^ 

ó."" La plaga se renueva cada año después de declinar el 
invierno y coincide con la época de las lluvias y la apari- 
ción del calor. 

"] .^ No se tienen datos precisos para saber qué enferme- 
dades se transmiten por la plaga de mosquitos. 



326 ANALES DEL INSTITUTO 



8.'' No tenemos conocimiento de que haya habido casos 
de elefantíasis de los árabes producida por picadura de los 
mosquitos. 

9.^ Nada se ha hecho hasta hoy para combatir la plaga 
de los mosquitos. 

Saltillo, Abril 30 de 1910. — E. P. AL, Francisco N. 
Ácima. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de igio. — G. 
Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado del Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Cuatro Ciéne- 
gas. — Contestación al Cuestionario sobre la plaga de mos- 
quitos. 

I."" En esta Villa, cabecera de este Municipio, existe la 
plaga de mosquitos de las habitaciones. 

2.' En esta Villa se ha observado esa plaga desde hace 
cuatro años, poco más ó menos. 

3."" La aparición de aquella plaga no coincidió con la 
única línea de ferrocarril que llega á este lugar. 

4.^" La aparición de la plaga no fué anterior á la inau- 
guración. 

5.'' Fué posterior y como diez años después de la inau- 
guración. 

ó.'" La plaga se renueva desde Mayo en adelante, cada 
año, y por toda la temporada de calor. 

7.' No se tiene noticia de algunas enfermedades produ- 
cidas ó transmitidas por el piquete de esos moscos. 

8." Hasta la fecha no se han observado casos de ele- 
fantíasis de los árabes, cuya transmisión se atribuye á aque- 
llos mosquitos, y no hay datos estadísticos acerca de es- 
ta enfermedad. 



MÉDICO NACIONAL 327 



Q."" Para combatir la plaga de los mosquitos, se emplea 
el humo, quemando flor de azufre y estiércol. 

Cuatro Ciénegas, Abril 30 de 1910. — E. P. M. I. — i?. 
Guevara. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — G. 
Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Jiménez. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga del mosquito. 

I."" Sí existe. 

2.^ Existen los mosquitos en toda la Municipalidad, des- 
de tiempo inmemorial. 

3.'' No fiay vía férrea en esta. 

4.^ 

5.^ 

ó.'' Se renueva la plaga cada año, principiando con la 

primavera y terminando con el invierno. 

7.^ No se tiene de ninguna. 

8.^ No se ha dado ningún caso. 

9.^ Nada absolutamente. 

Jiménez, Marzo 17 de 1910. — E. P. M. I. — A. de H. 
Galindo. — Es copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — 
G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 
Municipio de Parras de la Fuente. — Contestación al Cues- 
tionario sobre la plaga de mosquitos. 

i.^ Existen en este Municipio los mosquitos denomina- 



328 ANALES DEI, IXS'IITI"10 



dos vulgarmente «Zancudos» aunque no en cantidad que 
pueda apreciarse como plaga. 

2.* Se observó su aparición en 1887. 

3.* Su aparición coincidió con la inauguración del Fe- 
rrocarril Internacional Mexicano. 

4.* No fué anterior. 

5.^ No fué posterior. 

b.'"" La aparición de los mosquitos es al comenzar las llu- 
vias; en Junio por lo regular, y desaparecen en Octubre, 
al comenzar el Invierno. 

j ^ No se tiene noticias de enfermedades producidas ó 
transmitidas por el piquete de esos moscos. 

8.'' No se han observado casos de elefantíasis de los 
árabes. 

9.'' Como en realidad no hay plaga de los mosquitos, na- 
da se ha hecho para combatirla; pero se procura en esa 
época, lo mismo que en el resto del año, la mejor limpie- 
za en las calles y parajes públicos. 

Parras de la Fuente, á 16 de Marzo de 19 10. — El Pre- 
sidente Municipal Interino. — ^. de Agüero. — Es Copia. — 
Saltillo, 26 de Mayo de 19 10. — G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 
Municipio de Sierra Mojada. — Contestación al Cuestiona- 
rio sobre la plaga de mosquitos. 

i.^ No existe en este Municipio la plaga en referencia, 
pues solamente en el verano se nota, en poca cantidad, la 
existencia de esos mosquitos. 

2.* En ningún punto ni en determinado tiempo se ha 
notado esa plaga. 



MÉDICO NACIONAL 329 

3.^ Ninguna influencia ha tenido la línea del ferrocarril. 

4.^ Se ha notado la aparición de dichos moscos en po- 
ca cantidad, como dejo dicho, del mes de Mayo en adelante. 

5.'' No se ha registrado ningún caso de enfermedad pro- 
ducida por el piquete de esos moscos. 

ó."" No se ha observado caso alguno de elefantíasis de 
los árabes por transmisión de esos mosquitos, ni hay da- 
tos estadísticos acerca de esta enfermedad. 

"] J" Como no se da importancia al número en que apa- 
recen los moscos en referencia, no se ha procurado com- 
batirlos de ningún modo. 

Con lo expuesto creo dejar contestado el cuestionario 
en referencia. 

Sierra Mojada, Marzo 12 de 19 10. — E. P. M. — /. R. 
Taméz Canales. — Es Copia. — Saltillo, 26 de Mayo de 
19 10. — G. Vaiorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Múzquiz, — 
Contestación al Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

I."' En todos los lugares de este Municipio y sobre todo 
donde hay aguas estancadas. 

2.^ Se ionora desde cuándo se ha observado. 
No. 

Fué anterior, pero se ignora cuanto tiempo antes. 
No fué posterior. 

Se renueva cada año en los meses de Mayo y Junio. 
Sí, la conjuntivitis, blefaritis y paludismo. 
8.^ No se han observado casos de elefantíasis de los 
árabes. 

9.^ Oficialmente no se ha hecho nada para combatir es- 



H30 ANALES DKL INSTITUTO 



ta plaga. Algunas casas están provistas con tela de alam- 
bre para evitar la entrada de los mosquitos á las habita- 
ciones. 

IMúzquiz, Mayo 17 de 19 10. — E. P. M. — Jíuin Long M. 
— Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 19 10. — G. Va- 
lorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Porfirio Díaz. 
— Contestación al Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

i.^' Sí. 

2.* En esta ciudad y en las Congregaciones que forman 
esta Municipalidad, cada año, consecutivamente. 

3-^ No. ^ 

4."" Fué anterior, ignorándose cuántos años antes. 

5.'' No fué posterior. 

ó.'' En el mes de Marzo, por lo regular. 

7."" Sí, el paludismo. 

S.'^ No. 

9.* Cegar los pantanos que es de donde provienen los 
mosquitos. 

Ciudad Porfirio Díaz, Coah., Mayo 23 de 1910. — E. P. 
M. — Celso Farias. — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 
1 9 10. — G. Valo^Ho, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Juárez. — 
Contestación al Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

i.^ Sí. 

2.^ Al entrar el verano. 



MÉDICO NACIONAL 331 



3/ Se ignora. 

4.'' Contestada en la anterior. 

5.'' ídem, ídem. 

6.^ Los mosquitos hacen su aparición después de de- 
clinar el invierno, comenzando en el mes de Marzo. 

7.*' No se tiene noticia de que alguna enfermedad ha si- 
do producida ó transmitida por el piquete de esos moscos. 

8.'' No se han observado casos de elefantíasis de los 
árabes. 

9." No se ha llevado á efecto ninguna medida para com- 
batir estos mosquitos, debido á su escaso número. 

Juárez, á 2 de Mayo de 1910. — E. P. M. — Liñs J . Váz- 
quez. — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 1910. — G. 
Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Nadadores. — 
Contestación al Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

I."* Existe en este Municipio la plaga de mosquitos con 
el nombre de «zancudo.» 

2." Siempre se ha observado aquí esa plaga desde la 
fundación del Municipio, por haber sido este lugar muy 
húmedo, y se ignora el origen de la aparición de dicha 
plaga. 

3."' Contestada en la anterior. 

4." Contestada en la respuesta segunda. 

5.*' ídem, ídem. 

ó."" La plaga se renueva cada año, después de declinar 
el invierno, y comienza en este mes. 

y.'' Se cree que la malaria sea originada por el piquete 
del zancudo y sea el transmisor de la fiebre amarilla, aun- 



332 ANALES DEL INSTITUTO 



que aquí no se ha dado ningún caso de esta última en- 
fermedad. 

8/ No se ha observado en este Municipio ningún caso 
de elefantíasis de los árabes, ni hay datos acerca de esta 
enfermedad. 

9.' Raras veces se ha combatido la plaga del zancudo, 
poniendo petróleo á las norias ó depósitos de agua. 

Nadadores, Mayo 4 de 19 10. — E. P. M. — Miguel G. 
Galludo. Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 19 10. — 
G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 
Municipio de Progreso. — Contestación al Cuestionario so- 
bre la plaga de mosquitos. 

I.' En este Municipio existen dos clases de moscos que 
vulgarmente se llaman «zancudo» y «jején.» 

2.'^ Existen en todo el Municipio y se observa esta pla- 
ga cada año, y con más abundancia cuando hay lluvias. 

3."' Se ignora el tiempo de su aparición. 

4.' ídem, ídem. 

5.' ídem, ídem. 

6.' La plaga se renueva cada año, comenzando en Mar- 
zo, y permanece hasta que vuelve el invierno. 

7.* De los piquetes de esos mosquitos resultan come- 
zones, provienen ronchas y se vuelven llagas. 

8." No se han observado casos de elefantíasis de los 
árabes, ni hay ningunos datos estadísticos acerca de esa 
enfermedad. 

g."" Nada se ha hecho para combatir esta plaga, única- 



MÉDICO NACIONAL 333 



mente cuando es muy molesta, de noche, se hace humo 
con estiércol, para poder dormir. 

Progreso, Mayo 23 de 19 10. — E. P. M.\.—Arn2ilfo Cas- 
tro. — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 1910 — G. 
Valoría, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de San Pedro. — 
Contestación al Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

I.'' Sí existe en todo el Municipio el mosquito llamado 
zancudo. 

2.'' En la Villa de San Pedro, y en los ranchos y ha- 
ciendas. 

3.^ No han existido constantemente, y coinciden sus 
apariciones con las avenidas del Nazas y con los riegos de 
los ranchos y haciendas. 

4."" Se tiene noticia de que la plaga de zancudos existe 
desde tiempo inmemorial, esencialmente en la antigua La- 
guna de Parras ó Mayrán. 

5.* Fué anterior. 

6." Sí. Comienza de Abril en adelante. 

'] ^ No se tiene noticia, por falta de estudio previo. 

8." No. 

9.'' Emplear el petróleo y los desinfectantes. 

San Pedro, á 10 de Marzo de 19 10. — E. P. M. — M. 
Viesca y Arizpe. — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 
19 10. — G. Valorio, secretario. 



República Mexicana — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 



334 AMALES DEL INSTITUTO 



Municipio de Nava. — Contestación al Cuestionario sobre 
plaga de mosquitos. 

I."" En esta Municipalidad y en su jurisdicción no exis- 
te más plaga de mosquitos que la que se conoce con el 
nombre vulgar de zancudos y jején. 

2^ Esta plaga, en todas las épocas de la primavera, 
abunda considerablemente, no apareciendo en el invierno, 
y se observa en toda la comprensión de la Municipalidad, 
más en las partes donde existen vertientes y donde se pro- 
paga el agua de regadío. 

3."" Su aparición no es extraña y simpre se ha sentido y 
no coincide con la inauguración de ninguna línea ferro- 
carrilera. 

4." Esta plaga ha sido conocida antes que tocasen las 
vías férreas. 

5.^ No se puede precisar el número de años porque 
desde la fundación de este pueblo se ha dejado sentir la 
expresada plaga de mosquitos. 

6.^ La plaga se renueva cada año, después de terminar 
el invierno, comenzando en el mes de Abril. 

7/ No se tiene más noticias de enfermedades transmiti- 
das por el piquete de esos moscos, que son comunes, más 
que en casos excepcionales, cuando inoculan el virus mal- 
sano de algún animal de los que se mueren en el campo de 
picaduras de víbora de cascabel ó enfermedades contagio- 
sas, y tocan esos cuerpos, y luego producen la picadura, 
que, si no es atendida con oportunidad, es mortal. * 

8."" No se observan casos de elefantíasis y no hay datos 
estadísticos acerca de esta enfermedad. 

()^ Para combatir en las habitaciones la plaga de esos 
mosquitos, se producen humaredas que los ahuyenten. 

* Probablemente se trata de transmisión de fiebre carbonosa y no de ponzoña de 
víbora. (H.) 



MÉDICO NACIONAL 335 



Nava, Marzo 14 de 19 10. — E. P. M. — A. Saldaña. — 
Saltillo, á 26 de Mayo de 1910. — G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 
Municipio de Zaragoza. — Contestación al Cuestionario so- 
bre plaga de mosquitos. 

i.^ Solamente en verano y en muy poca cantidad apa- 
rece el mosquito, vulgarmente llamado «Zancudo.» 

2."" En la cabecera de este Municipio y jurisdicción, ha- 
biéndose observado desde hace como cinco años, en ve- 
rano. 

3." No. 

4.'' Como un año antes, en verano, período lluvioso. 

5.'' No fué posterior. 

ó."" Se renueva cada año, apareciendo en general por los 
meses de Abril á Mayo, después del período lluvioso. 

7." No. 

S.'' No se ha dado ningún caso de elefantíasis, ni se tie- 
ne noticia de que haya datos estadísticos sobre dicha en- 
fermedad. 

9.^ Para ahuyentar los mosquitos y hacer la desinfec- 
ción de las habitaciones, generalmente se emplean humos 
de azufre ó pastas aromáticas. 

Zaragoza, Marzo 15 de 19 10. — E. P. M. — Marcial Vi- 
¿larreaL — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 19 10. — 
G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
a de Zaragoza. — Secretaría. — Sección de Estadística. — 



336 ANALES DEL INSTITUTO 



Municipio de Matamoros de la Laguna. — Contestación al 
Cuestionario sobre plaga de mosquitos. 

I.'' Manifiesto que en verano existen en la población y 
en todas partes. 

2.* Que dicha plaga se ha conservado desde tiempo in- 
memorial, siempre que llueve. 

3.'* Desde antes de la inauguración del Ferrocarril ha- 
bía esa plaga. 

4.* Queda contestada con la segunda. 

5.'' ídem, ídem. 

6.' La plaga se renueva aquí á principios del año, cada 
vez que hay agua. 

7.=^ No. 

8." No hay ningunos datos ni se ha observado la elefan- 
tíasis de los árabes. 

9.^ Termina con las primeras heladas. 

Matamoros de la Laguna, 29 de Marzo de 19 10. — E. P. 
]V1. I. — M. Azuela. — Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 
1 9 10. — G. Valorio, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno del Estado de Coahui- 
la de Zaragoza. — Secretaría. — Municipio de Ciudad Ro- 
mero Rubio. — Contestación al Cuestionario sobre la plaga 
del mosquito. 

I.* Sí existen. 

2.* Hace muchos años; no se puede precisar la fecha. 

3.* No ha coincidido; hace mucho tiempo que existe. 

4.* Fué anterior á la inauguración del Ferrocarril; mu- 
chos años antes. 



MEDICO NACIONAL 



337 



6/ La plaga se renueva cada año, después de declinar 
el invierno, y comienza regularmente en Marzo. 

7.* Se tiene noticia de enfermedades producidas en la 
piel por el piquete de esos moscos, como eczema, irrita- 
ción ó inflamación superficial. 

8.* No se han observado en este Municipio casos de ele- 
fantíasis de los árabes y no hay ningunos datos estadísticos 
acerca de esta enfermedad. 

9"". Como no se han considerado como peligrosas las 
enfermedades transmitidas por estos insectos, nadase ha he- 
cho para combatir la plaga. 

Romero Rubio, Marzo 15 de 19 10. — S. Zertuche. — 
Es Copia. — Saltillo, á 26 de Mayo de 1910. — G.Valo- 
rio, secretario. 



LA PLAGA DE LOS MOSQUITOS 

En la Ciudad de Durango el mosquito ha existido siem- 
pre; su aparición no ha coincidido con la llegada de los fe- 
rrocarriles. " 

Recuerdo muy bien, haber oído decir en mi niñez, allá 
por los años de 1863 y 1864, que el mosquito, «moyote» 
ó «zancudo,» como aquí se le llama, que antiguamente era 
desconocido en Durango, había sido traído por los arrie- 
ros desde la costa del Pacífico, entre cargas de naranjas y 

* No dice el autor de qué especie se trata (H.). 



338 ANALES DEL INSTITUTO 



otras frutas tropicales; esa versión en aquel tiempo era co- 
sa corriente en esta ciudad. 

También recuerdo que ya en ese tiempo causaban gran- 
des molestias con sus picaduras y, como ahora, eran más 
abundantes hacia el Oriente de la Ciudad, donde hay mu- 
chas huertas, y al Poniente donde están los manantiales que 
nos abastecen de agua, junto con los lugares pantanosos 
que lo rodean, llamados «La China.» 

También ha habido «moyotes» hace mucho en el centro 
de la Ciudad. En los años de 1875 7 1876 habitando en la 
calle de San Francisco, hoy 7.^ de aquel nombre, en esta 
Ciudad, me propuse estudiar las metamorfosis del mosqui- 
to ó Culex, las que sólo conocía por lo que había visto 
descripto y dibujado en los libros. 

En un pilón, con agua de muchos días, observé unos 
animalillos que correspondían muy bien con la figura de 
las larvas de mosquito que había visto representados en 
las láminas de mis libros. Pude observar cómo esas larvas 
se cambian en ninfas ó pupas, y éstas, á su vez, en insec- 
tos perfectos ó mosquitos. Esos mosquitos eran entera- 
mente iguales á los que, sobre todo, en las noches, moles- 
taban con sus picaduras á los habitantes de la casa. 

Como hubiera yo observado que en el agua que se ex- 
traía de una «noria» ó pozo inmediato, se encontraban tam- 
bién las larvas del «Zancudo,» acudí á ella cuando se ago- 
taron \cis pnpas que tenía en mi depósito de observaciones. 

En varios cubos que se extrajeron del pozo, encontré 
gran abundancia, no sólo de larvas, sino también de pupas 
con las f{ue surtí mi depósito del pilón, y pude observar, 
cuanto tiempo quise, la curiosa metamorfosis final de esos 
dípteros, presenciando varias veces las peripecias del nau- 
fragio de la navecilla formada con los restos de la pupa en 
que navega el insecto, hasta que sus alas adquieren sufi- 



MEDICO NACIONAL 337 



cíente consistencia para servirle en el vuelo: pude ver salir 
machos y hembras, y observé repetidas veces, flotando so- 
bre el agua, las masas ó agrupaciones de huevecillos, con 
la forma que se representa en los libros. 

Desgraciadamente ni mis pocos conocimientos ni los ele- 
mentos de que disponía me permitieron determinar la es- 
pecie á que pertenecía el mosquito; pero sí puedo decir 
que el insecto perfecto, las larvas y las pupas del que aho- 
ra causa molestias en esta Ciudad, son las mismas que ha- 
bía visto desde 1875. 

En esta vez á más de conocer de vis7c las metamorfosis de 
los Ctdex, me cercioré de que sus larvas y ninfas se desa- 
rrollan y viven en abundancia, no sólo en las aguas super- 
ficiales, sino también en los pozos, á profundidades de 6 y 
8 metros. Después los he encontrado en pozos hasta de 18 
á 2C metros de profundidad. 

Por esa época, de 1875 á 1876, acostumbraba salir por 
los alrededores de la Ciudad á colectar y estudiar plantas, 
especialmente durante la estación de las lluvias. En esta 
estación era molestado siempre por las picaduras de «mo- 
yo tes.» * 

Dos ó tres años después, empecé á viajar por todo el Es- 
tado, y en la estación de lluvias encontré los mosquitos por 
todas partes y los he seguido encontrando después. Han 
sido abundantes siempre, en el bosque de mezquites y hui- 
zaches llamado «monte de la Labor» ó del «Chorro,» así 
Como en el valle de Durango al Oriente de Navacoyán, lu- 
gares que están sujetos á inundación en la época de las llu- 
vias por el desbordamiento de los ríos que los cruzan. 

Antes de la construcción del ferrocarril, es decir antes 
de 1892 no había otro camino de carros rumbo al Noroes- 

* Es probable que se trate de un Culex diurno y en tal caso distinto del quin- 
quefasciatiis, quizá el nigiipes. (H.) 



338 ANALES DEL INSTITUTO 



te que el que atravesaba por ese monte del Chorro. ¡Ay 
del viajero que por el mal estado del camino ó por el des- 
bordamiento del río de la Sauceda, se veía obligado á de- 
tenerse en ese lugar y pasar la noche en él! era terrible- 
mente atormentado por los mosquitos que se abatían por 
millares sobre hombres y acémilas: solóse lograba ahuyen- 
tarlos, siquiera temporalmente, arrojando estiércol de vaca 
ó de caballo sobre las hogueras, para producir mucho hu- 
mo de mal olor. 

Entre los años de 1 88o y 1 884, visité á Lerdo varias ve- 
ces, y de mediados del verano hasta Noviembre encontré 
allí siempre los mosquitos. En aquel lugar se les daba por 
único origen las charcas formadas en el río cuando éste 
dejaba de correr después de las avenidas; ó á las forma- 
das en los campos por la inundación ó «aniego» que se pro- 
ducía en las tierras de labor en su preparación para el cul- 
tivo del año siguiente. Con lo que había observado sobre 
el desarrollo de las larvas y pupas en los pozos de Duran- 
go, hice ver á algunas personas que lo mismo pasaba en 
Lerdo; lo que explicaba que hubiera mosquitos, aun cuan- 
do se estuviera en época de grandes avenidas y no había 
aguas estancadas en el río, ni se hubieran inundado los te- 
rrenos de labor cercanos á Lerdo. 

De 1882 á 1884, hice visitas sucesivas á San Juan de 
Guadalupe, que coincidieron algunas con la época de llu- 
vias. En esa región había mosquitos y nos molestaban por 
las noches en los campamentos establecidos en las cerca- 
nías de la laguna de Mancha ó de los depósitos de agua de 
lluvia, que construyen los habitantes de la localidad y lla- 
man «tanques.» 

Todo esto pasaba cuando los ferrocarriles no habían pe- 
netrado á nuestro Estado, y cuando aún no se construían, 
ó por lo menos no se terminaban las grandes líneas que 



MÉDICO NACIONAL 339 



enlazaron después á la Ciudad de México con los Estados 
Unidos. 

Que últimamente esa plaga parece haber aumentado en 
Durango, no lo niego, pero eso sólo es cierto para las ha- 
bitaciones, especialmente del centro; pues por lo que toca 
á las inmediaciones de la Ciudad, podemos afirmar que no 
hay ahora más de los que antes había. Aun en el centro 
de ella, la abundancia de «zancudos» en el año que acaba 
de pasar no puede compararse con la que hubo en 1 878. 

Ese año ha sido el más abundante de lluvias que he co- 
nocido en el curso de mi vida. Se formaron grandes lagu- 
nas y charcas en varios rumbos de la Ciudad y en muchos 
lugares dentro de ella, durando esas aguas estancadas, des- 
de Junio hasta fines de Octubre. Con ese motivo los mos- 
quitos vinieron á ser tan abundantes que se convirtieron en 
una verdadera plaga. 

En las afueras de la Ciudad, en el Valle de Navacoyán, 
en el monte del Chorro, aun en los «barreales» de San Juan 
de Guadalupe y del vecino Estado de Coahuila se encuen- 
tran los mosquitos en la estación de lluvias, sin que pueda 
decirse que han aumentado; más bien me inclino á creer 
que en el Valle de Durango y en otras localidades han dis- 
minuido, lo que se explica porque también, como me cons- 
ta sin ninguna duda, ha disminuido la cantidad de lluvia 
anual, respecto de la que caía en los años anteriores al 
1881 ó 1882. 

Con lo que he expuesto creo haber dejado sentado que, 
por lo menos en el Estado de Durango, el mosquito ha exis- 
tido antes de la construcción de los ferrocarriles. 

Como dije antes, no llegué á determinarla especie á que 
correspondía el mosquito observado desde 1875, ni á la 
fecha conozco el nombre científico de ese díptero; pero sí 
creo que en las inmediaciones de esta Ciudad, á lo menos 



340 ANALES DEL INSTITUTO 



por el rumbo del Poniente, viven dos especies distintas; 
aun el vulgo distingue bien esas especies, llamando á una 
de ellas «moyotes pintos,» porque en sus patas llevan al- 
ternadas, listas de color claro con otras obscuras; no es 
ésta, sino la de color uniforme, la más común en el centro 
de la Ciudad ó en las habitaciones. 

En esos lugares del Poniente de la Ciudad debe haber 
existido alguna de las especies del Anopheles que transmi- 
ten la fiebre palúdica, porque hacia esa parte han sido en- 
démicas por algunos años tales fiebres, ó «fríos» como vul- 
garmente se les llama entre nosotros; y aun en ciertos años 
han invadido casi toda la ciudad. 

Cuando hace pocos años llegó á mi noticia, que el palu- 
dismo era originado por la picadura de un mosquito, me 
puse con empeño á buscarlo; pero no he encontrado el 
mosquito en el que las hembras tienen los palpos tan lar- 
gos ó casi lan largos como la trompa, que es uno de los ca- 
racteres que he visto en los libros, distingue á los mosqui- 
tos del género Anopheles de los del género Cu/ex; sólo he 
visto hembras de palpos cortos, de la mitad ó menos de la 
mitad de la longitud de la trompa, es decir de Culícidos. 
Las larvas que he visto también en los estanques de «La 
China,» son las mismas que había estudiado desde 1875 y 
1876 y provienen de huevos agrupados en masas en for- 
ma de navecillas; y según las descripciones los huevos de 
los Anopheles son simples ó aislados. 

Esa falta de Anopheles coincide con la desaparición de 
los fríos de la parte Poniente de la Ciudad; hace algunos 
años que no existen allí las fiebres palúdicas. Según lo que 
he podido averiguar con los médicos de más clientela en 
la Ciudad, ya hace varios años que sólo ha habido en ella 
casos aislados de fiebre palúdica; y esos han sido de per- 
sonas que habían contraído la enfermedad en el Mezquital 



MÉDICO NACIONAL 341 



Ó Nombre de Dio?, donde es endémico el paludismo, ó ha- 
bían traído la infección desde la costa del Pacífico. 

El Anopheles transmisor del paludismo y los mosquitos 
comunes ó «moyotes» en el caso dudoso de que estos úl- 
timos procedan en su origen de la vertiente del Pacífico, 
pueden muy fácilmente haber llegado hasta el Valle de Du- 
rango, subiendo desde esa región cálida á lo largo del río 
Mezquital y después por su afluente principal, el río del Tu- 
nal, que cruza dicho valle. 

Nuestro valle, aunque situado sobre la gran meseta al 
Oriente déla Cordillera Occidental de la Sierra Madre, es- 
tá en comunicación directa con las regiones tropicales, por 
la cuenca del río Mezquital, que desemboca en el Pacífico. 



A pesar del temor que me inspira mi insuficiencia, voy 
á permitirme avanzar una explicación sobre el aumento de 
la plaga del mosquito en el centro de la Ciudad; además 
doy tal explicación con las debidas reservas, como que es- 
tá fundada también en coincidencias, y éstas no siempre 
significan que haya la debida relación de causa y efecto 
entre dos fenómenos ó hechos simultáneos. 

Creo que muy bien puede atribuirse la extensión del 
mosquito al centro de las ciudades, á los progresos ó per- 
feccionamiento en el alumbrado público y privado. 

A este respecto y relacionado con la aparición de un in- 
secto antes casi desconocido, voy ácitar un hecho que cons- 
ta á todos los habitantes de esta Ciudad, y el que entiendo 
ha tenido también su igual en la de México. 

En la Ciudad.de Durango, quizá no había tres personas 
que conocieran antes de la introducción del alumbrado 



342 ANALES DEL INSTITUTO 



eléctrico el insecto que se ha llamado después Cucarachón 
de los focos eléctricos, ó simplemente insecto de la luz 
eléctrica y que es un belostoina. 

El alumbrado incandescente se estableció en 1 890: apare- 
cieron entonces aquellos grandes Hemípteros; pero en ca- 
sos tan excepcionales y en tan raro número, que siguieron 
siendo desconocidos para la mayor parte de los habitantes 
de la Ciudad. Por el año de 1899 se instalaron los focos de 
arco y desde luego aparecieron los «cucarachones» ó be- 
lostomas Qr\ gran número; los conoció todo el mundo, y han 
seguido apareciendo todos los años en la estación propi- 
cia ó de verano, al grado de que muchas personas igno- 
rantes creen que su existencia está relacionada íntimamen- 
te con la luz eléctrica. 

Por supuesto que tales insectos han existido siempre en 
el arroyo y aun en las acequias de la Ciudad; pero se ne- 
cesitó de la acción (que no me atrevo á llamar atracción) 
de los grandes focos de arco para producir su aparición 
por las noches, en toda la Ciudad, en derredor de esos 
focos. 

Esa acción de los focos de luz debe de ejercerse segu- 
ramente, también sobre los mosquitos, los que si no son 
insectos exclusivamente nocturnos, sí, no cabe duda, que 
son mucho más activos desde que se pone el sol y más aún 
desde al caer la noche. 

Nunca he visto el apareamiento de los mosquitos ni lo 
ha viste ninguna de las personas á quienes sobre esto he 
preguntado, y sí he visto yo, lo mismo que todos, ese apa- 
reamiento en otros muchos insectos de hábitos diurnos, de 
la clase de los dípteros; la unión de los sexos, es pues, pro- 
bable tenga lugar en la obscuridad, ''' hecho que debe ha- 
cer calificar á estos insectos más bien como nocturnos. 

* Se verifica al fin de la tarde, á la luz del crepúsculo (H.). 



MÉDICO NACIONAL 343 



De hecho vemos á los mosquitos ó «moyotes» acudir en 
gran número á los focos eléctricos; los machos permane- 
cen cerca de esos focos hasta que mueren la mayor parte, 
y las hembras hambrientas se esparcen por las habitacio- 
nes, buscando al hombre y á los animales para saciar su 
apetito. 

Admitiendo esa influencia de la luz artificial sobre la ex- 
tensión de los mosquitos al centro de las ciudades y de las 
habitaciones, muchas veces lejos de las aguas estancadas, 
su lugar propio de habitación, se explican perfectamente 
todas las circunstancias que se relacionan con la supuesta 
reciente aparición de esos molestos huéspedes. 

Hace como unos cincuenta años se estableció en Duran- 
go el alumbrado público, que antes no existía; se usaron 
lámparas estilo Cárcel alimentadas con esencias de tremen- 
tina ó «canhn,» como aquí se le llamaba. La luz de esas 
lámparas era muy superior en intensidad á la bujía ó vela 
de sebo hasta entonces usada en Durango exclusivamente. 
Ese mismo alumbrado se empleó luego en muchas casas, 
y empezaron á utilizárselas lámparas de petróleo. El mos- 
quito empieza á hacerse molesto y se recurre á la explica- 
ción que no merece ni refutarse, de que ha sido importado 
de las costas del Pacífico, por los arrieros. 

El alumbrado de «canfin» en las calles y el de petróleo 
en las casas, sigue en Durango hasta el 1890 en que se 
adopta el eléctrico. Aunque el alumbrado incandescente 
se estableció en 1890 no empezó á generalizarse sino has- 
ta dos ó tres años después, es decir, cuando ya el ferroca- 
rril había tocado esta Ciudad, y es fácil que por esta coin- 
cidencia hayan admitido algunas personas que el mosquito 
vino con el ferrocarril. No recuerdo yo en esa época ha- 
ber observado aumento en los mosquitos, es probable que 
lo hubiera, pero no de un modo notable. También es de 



344 ANALES DEL INSTITUTO 



advertir que el alumbrado eléctrico incandescente, como 
lo hemos tenido en Durango, no ha sido por razón de la 
intensidad de la luz un progreso notable respecto á las an- 
tiguas lámparas Cárcel. 

Vino después, en 1899, la instalación de los focos de ar- 
co, que hasta la fecha han quedado reducidos á sólo la parte 
céntrica de la Ciudad; y dentro de las habitaciones de esa 
parte céntrica es donde, en los años que van corridos de 
este siglo, se han hecho sentir más los mosquitos; pues en 
las afueras, como antes se ha repetido, han existido siempre. 

Recuerdo bien que en Gómez Palacio y en Torreón, en 
los primeros tiempos de esas poblaciones, los mosquitos 
no eran abundantes dentro de las habitaciones; los había 
en las afueras, y varias veces fui molestado por sus pica- 
duras en las salas, ó más bien, cobertizos de espera de sus 
estaciones; sobre todo, en la de Torreón. En esos lugares 
los mosquitos han venido á ser molestos desde hace unos 
doce ó trece años; es decir cuando ya se estableció el alum- 
brado eléctrico y se generalizó su uso. En Torreón, los 
focos de arco se instalaron antes que en Durango. 

Gómez Palacio se fundó dos años después de termina- 
da la línea del Ferrocarril Central; pero hasta uno ó dos 
años después de su fundación no se dio principio á la cons- 
trucción de casas en número de alguna importancia. 

Torreón data de ocho años después de la inauguración 
de la vía del Central. 

Gómez Palacio es una de las poblaciones que se citan en 
la respuesta al cuestionario del Instituto Médico; pero co- 
mo ese lugar es posterior á la venida de los ferrocarriles, 
igualmente que Torreón; loque pase en ellos con respecto 
á mosquitos de nada puede servir en la investigación so- 
bre influencia de esos ferrocarriles en la importación de la 
plaga. 



MÉDICO NACIONAL 345 



También se cita á Velardeña. En los primeros años de 
la vida de ese mineral no había allí mosquitos; pero tam- 
poco había agua donde pudieran desarrollarse; se constru- 
yeron después estanques para depositar el agua extraída 
de las minas, y aparecieron los mosquitos. A poco de cons- 
truida la línea del Ferrocarril Internacional, á la que con 
un ramal se enlazó la población minera, se estableció allí 
el alumbrado eléctrico; en las oficinas y patios de la nego- 
ciación se instalaron los primeros focos eléctricos, de al- 
guna intensidad, que hubo en el Estado: desde entonces se 
nota aumento en el número de mosquitos. 

Se citan, igualmente, á Cuencamé y Santiago Papasquia- 
ro. Respecto al primero, creo ha de haber algún error al 
citarlo: es probable que las noticias que hayan remitido las 
autoridades de ese lugar se refieran á todo el Partido y es- 
pecialmente á Velardeña y Pedriceña, principales pobla- 
ciones de él y situadas sobre el ferrocarril: ni ahora ni an- 
tes, han sido abundantes los mosquitos en Cuencamé, que 
por otra parte está situada á más de doce kilómetros de 
distancia del ferrocarril. 

En cuanto á Santiago Papasquiaro, me consta que ya 
antes de ahora ha habido allí mosquitos. En el año de 
1894, con motivo de un trabajo de canales de regadío, 
permanecí en las inmediaciones de esa Ciudad, desde Mar- 
zo hasta Diciembre, y me cercioré de la existencia de los 
mosquitos, que en ese lugar eran tan abundantes como 
ahora. En la población misma, nunca han sido abundan- 
tes, ni he observado en mis visitas á ella, después de la 
construcción del ramal de Tepehuanes, que hayan aumen- 
tado de un modo notable. Pero también allí, si no hay 
iluminación eléctrica, sí se ha perfeccionado notablemen- 
te el alumbrado, pues en muchas casas de comercio y en 
la plaza principal, se ha establecido el alumbrado de ace- 



346 ANALES DEL INSTITUTO 



tileno ó el incadescente de gasolina y aun el de alcohol, 
todos de una intensidad muy superior al de las pequeñas 
lámparas de petróleo, ó velas, que era lo único que existía 
antes de la llegada del Ferrocarril, ó hace unos diez años. 
A este propósito debo decir, que también en Cuencamé se 
ha adoptado, en parte, el mismo alumbrailo más perfecto 
que he mencionado para Santiago. 



La explicación que he dado sobre la causa de la propa- 
gación del mosquito al centro de las Ciudades, me parece 
más natural, menos extravagante, digámoslo de una vez, 
que la que atribuye tal fenómeno á la introducción de una 
nueva especie venida de los Estados Unidos. Admitiendo, 
como admito yo, que por lo menos en el Estado de Duran- 
go, el mosquito actual es el mismo que desde muchos años 
atrás ha existido en casi toda la extensión de su territorio, 
hay que desechar la hipótesis de la importaci«3n por medio 
de los vagones del Ferrocarril. 

Por supuesto, que para resolver definitivamente la cues- 
tión, sobre todo por lo que respecta al país en general, 
se necesita en primer lugar hacer un estudio detallado, 
para averiguar cuántos y cuáles son las especies de mos- 
quitos que en él habitan; para poder determinar en segui- 
da la que ahora causa molestias en muchas poblaciones, 
aclarando si es una misma especie en todas partes ó hay 
varias; y cuál sea la distribución geográfica de esa espe- 
cie ó especies, para saber si son propias de México ó ha- 
bitan también los países vecinos. 

Para terminar debo exponer que, si se exceptúa á Gó- 
mez Palacio y las Haciendas de la Laguna de ese Muni- 



MÉDICO NACIONAL 347 



cipio, en ninguna otra población de las que nuestro Esta- 
do tiene sobre la gran mesa, son los mosquitos tan abun- 
dantes que pueda decirse constituyan una plaga. Basta el 
uso de los mosquiteros en derredor de los lechos para evi- 
tar In molestia, que por la noche causan esos dípteros: 
ó simplemente abrigarse la cara y las manos durante el 
sueño, que es cuando se esta más expuesto á sus ataques, 
permitiendo nuestro clima tal abrigo, aun en los meses de 
verano. 

Durango, Enero 30 de 19 10. — Car/os Patoni. 

Observaciones. — No es aceptable la teoría del distingui- 
do y estudioso Sr. Patoni, al menos en lo que se refiere a 
la aparición de la plaga en la ciudad de México, en 1885, 
pues el alumbrado eléctrico sistema Brush, se estableció 
en la ciudad desde el i." de Diciembre de 1881. En Julio 
de 1880 se hicieron experimentos con dos focos de arco; 
el I." de Diciembre había 40, entre la estatua de Carlos 
IV y el Zócalo; en 1886 se instalaron 60 focos; en 1890 ha- 
bía 300; en 1898, se contaban 480. En 1900 había más de 
1. 000 focos (según la obra de R. R. Arizpe, «El Alumbra- 
do público en la Ciudad de México.» México, 1900). 

En cambio, la invasión de mosquitos coincidió con la 
inauguración del servicio de trenes entre México y los Es- 
tados Unidos. 

Además, el Cíilex quinqnefasciatus huye de la luz fuerte 
y no es atraído por los focos. — A. L. Herre7^a. 



348 ANALES DEL INSTITUTÍ'6 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Sec- 
ción de Gobernación. 

Con referencia á las atentas cartas de Ud., fechas 1 1 de 
Diciembre de 1909 y 5 del actual, tengo la honra de remi- 
tirle, por acuerdo del señor Gobernador, los datos que se 
sirvió pedirle, relativos á la plaga de mosquitos en el Es- 
tado. 

Protesto a Ud. las seguridades de mi aprecio. 

Libertad y Constitución. Guanajuato, 16 de Agosto de 
19 10. — Nicéfoj'o Guerrero. — Al Sr. Prof. Alfonso L. He- 
rrera. Instituto Médico Nacional, y."" de Balderas, núm. 94. 
México, D. F. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Sec- 
ción de Gobernación. 

Contestación del infrascrito Presidente Municipal al cues- 
tionario propuesto por el Instituto Médico Nacional. 

No existe en todo el Municipio la plaga del mosquito; se 
presentan pocos al declinar el invierno, en el mes de Marzo, 
y desaparecen en Noviembre; su aparición coincidió con la 
llegada del tren en 1882. Como enfermedades producidas 
por su piquete, se encuentran accesos de paludismo; pero 
excepcionalmente se ha podido encontrar el hematozoario 
de Laveran. No existen estadísticas ni disposiciones enca- 
minadas á destruir una plaga que en realidad no existe. 

Guanajuato, 8 de Febrero de 19 10. — Firmado: Francis- 
co Reynoso. — Es copia. — Guanajuato, 2 i de Junio de 19 10. 
— Nicéforo Guerrero. 



MÉDICO NACIONAL 



349 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

i.^ En ning-ún punto de este Municipio existe la plaga 
de mosquitos de las habitaciones. 

2.'' En ning-una parte se observa dicha plaga. 

3.'' Con ninguna. 

4.'' Ningunas. 

5.'' Ningunos. 

ó."" En ninguno, 

y."" De ninguna. 

S^ No se sabe de algún caso de elefantíasis de los ára- 
bes ni se tienen datos estadísticos respecto de esta enfer- 
medad. 

g^ Nada se ha hecho. 

La Luz, 16 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guana- 
juato, 2 1 de Junio de 19 10. — Nicéforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio número 257. 

I."" Sí existe la plaga, 

2."^ En la ciudad, poco tiempo después de haberse inau- 
gurado el Ferrocarril Central. 

3.^ Su aparición, como ya se expresó. 

4.'' Antes de la inauguración no había esa plaga en la 
ciudad. 

5.'"^ Como un año después de la inauguración del Ferro- 
carril Central, 

ó,"" Cada año se renueva en el mes de Abril, 

y,'' Se producen algunas inoculaciones y erisipelas con el 
piquete del mosco, 

S.'" Se ignora si hayan ocurrido tales casos y no hay nin- 
gunos datos. 



350 ANALES DEL INSTITUTO 



9.^ Para combatir esa plaga se hacen fumigaciones de 
pastillas especiales y otras substancias. Se ponen en las 
piezas hojas de higuerilla ó esencia de trementina para 
adormecerlos, ó se cierran las habitaciones antes de que en- 
tre la noche, que es cuando penetran. 

Silao, 31 de Enero de 19 10. — Es copia. — Guanajuato, 9 
de Agosto de 19 10. — Nicéforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Contestaciones á las preguntas sobre la plaga de los 
mosquitos. 

i.^ En todo el Distrito. 

2.^ En todo el Distrito, hará 27 años aproximadamente. 

3.' Su aparición coincidió con la inauguración del Fe- 
rrocarril Central Mexicano. 

4.'^ Con posterioridad, como un año después de la inau- 
guración. 

5.'' Posterior como un año. 

6." Declina en el invierno y se renueva en el mes de Fe- 
brero. 

7.'* No se tiene noticia. 

8." No se conoce ningún caso ni existe dato estadístico 
sobre esta enfermedad. 

9." Se emplea la crisantema en pulverizaciones. 

Romita, 2 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 23 de Junio de 1 9 10. — Nicéforo Guei-rero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Sec- 
ción de Gobernación. — Oficio 1,668. 



MÉDICO NACIONAL 351 



Contestación al cuestionario sobre la plaga de los mos- 
quitos. 

i/ Sí existe en este Distrito la plaga de los mosquitos 
de las habitaciones, en el verano principalmente y en la 
temporada de lluvias. 

2." En esta población, y se han notado desde hace diez 
ó doce años. 

3." Su aparición coincidió con la venida de frutas de tie- 
rra caliente en el ferrocarril.' 

4.^ 

5-'^ 

ó."" La plaga se renueva cada año según queda dicho, 

particularmente cuando hay abundantes lluvias. 

y ^ Se advierte que trasmiten el paludismo.^ 

S."" No se han dado casos en este Municipio de elefan- 
tíasis. 

9." Nada se ha hecho eficazmente para combatir la pla- 
ga: algunas personas cuidan de que no haya depósitos de 
agua ó se cubran éstos con petróleo. 

Irapuato, 3 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 21 de Junio de 19 10. — Niccforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Contestando el interrogatorio propuesto por el Instituto 
Médico Nacional, contenido en su circular relativa de fecha 
28 de Enero próximo pasado, tengo la honra de manifestar 
á Ud., en cuanto á la primera pregunta: que en todo este 
Municipio existe la plaga de mosquitos; ala segunda, que 
en esta ciudad hace como 20 años, poco más ó menos, que 

1 Dudoso. (H.). 

2 Los Anofeles. (H.). 



352 ANALES DEL INSTITUTO 



apareció dicha plaga; á la tercera, cuarta y quinta, que la 
aparición de la plaga de los mosquitos no coincidió exacta- 
mente con la llegada del Ferrocarril Central Mexicano, si- 
no que tuvo lugar como 8 años después; á la sexta, que en 
efecto, la mencionada plaga anualmente se extingue con el 
invierno para reaparecer en el mes de Abril; ala séptima, 
que no se tiene noticia de algunas enfermedades produci- 
das ó transmitidas por el piquete de los moscos; á la octa- 
va, que no se ha dado el caso, en esta ciudad, de que haya 
atacados de elefantíasis de los árabes, ni existen datos esta- 
dísticos acerca de esta enfermedad; y á la novena, que, en 
lo general, nada se ha hecho para combatir la plaga de los 
mosquitos, pero sí en lo particular, (juemando en las habi- 
taciones pastillas «Ouerys.» 

Salamanca, 5 de Abril de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 5 de Julio de 19 10. — Nicéfo7'o Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

i.'^ Que en esta localidad existe la plaga de los mosqui- 
tos. 

2.^ Esta plaga se observa desde el año de 1884, poco 
más ó menos. 

3.* Es de suponerse que sí. 

4.'' No fué antes de la inauguración del Ferrocarril Cen- 
tral. 

^.'^ No puedo precisar el tiempo en que comenzó. 

ó."" En el invierno calma la plaga, pero no puedo asegu- 
rar en qué mes. 

7."" Sólo un caso muy ligero se ha presentado en estos 
últimos días. 

8.* Se ignora. 



MÉDICO NACIONAL 353 



9.^ No se ha puesto ningún obstáculo para exterminarla 
plaga. 

Pueblo Nuevo, 19 de Febrero de 19 10. — Es copia. — 
Guanajuato, 22 de Junio de 1910. — Nicéforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Contestación al cuestionario propuesto por el Instituto 
Médico Nacional relativo á la plaga de mosquitos en las 
habitaciones. 

I.* En esta poblaci(5n y fuera de ella. 

2.^ Queda contestada con la anterior y desde tiempo in- 
memorial. 

3.'' No; pero sí aumentó considerablemente el número 
de dichos insectos desde que se implantó el ferrocarril. 

4.'' Fué anterior; pero no es posible precisar cuántos 
años antes. 

5."" Queda contestada con la anterior. 

6.^ Sí, y en el mes de Marzo. 

7.^ No. 

S."" No, ni hay datos estadísticos acerca de esa enferme- 
dad. 

9." Nada. 

Valle de Santiago, 14 de Abril de 19 10. — Es copia. — 
Guanajuato, 21 de Junio de 19 10. — Nicéforo Gíterrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Sec- 
ción de Gobernación. — Oficio 46. 

En contestación á la atenta nota de Ud. de fecha 28 de 
Enero próximo pasado, en la que se sirve insertar el cues- 

45 



354 ANALES DEL INSTITUTO 



tionario propuesto por el Instituto Médico Nacional, rela- 
tivo á la plaga de mosquitos de las habitaciones, tengo la 
honra de informar áUd. que, según los informes recabados 
por esta Jefatura del señor Dr. José Benedet, no existe en 
este Municipio la plaga del mosquito en las habitaciones, ni 
se han dado casos de elefantíasis ni de otras enfermedades 
transmitidas por el piquete del mosquito. 

Protesto áUd. las seguridades de mi atención y respeto. 

Libertad y Constitución. Jaral, 15 de Febrero de 1910. 
— Es copia. — Guanajuato, 2 i de Junio de 19 10. — Nicéforo 
Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Al margen un sello que dice: — Estado de Guanajuato. — 
Ayuntamiento Constitucional. Abasólo. — Al centro: Re- 
solución al cuestionario sobre los mosquitos. — Primera: Sí. 
Segunda: En Abasólo, hace 32 años. Tercera: Con la del 
ramal de Guadalajara. Cuarta: No fué anterior. Quinta: Sí 
fué posterior. Sexta: Sí, en el mes de Mayo. Séptima: El 
paludismo (el carbón), pústula maligna. Octava: No. No- 
vena: La desecación de los pantanos. 

Abasólo, 23 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guana- 
juato, 21 de Junio de 19 10. — Nicéforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Refiriéndome á la circular de fecha 28 de Enero próxi- 
mo pasado que, por acuerdo del Gobierno, tuvo Ud. á 
bien dirigirme, tengo la honra de comunicarle: que en este 
Municipio no existe la plaga de mosquitos á que alude la 



MÉDICO NACIONAL 355 



citada circular. Hay la procreación del mosco conocido 
vulg-armente con el nombre de zancudo, la cual data de 
tiempo inmemorial, y la plaga se renueva cada año, des- 
pués de declinar el invierno. 

Huaníniaro, Febrero 2 de 19 10. — Es copia. — Guana- 
juato, 21 de Junio de 19 10. — Nicéfoí'O Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — Ofi- 
cio 525. 

I."" Sí existe en esta Ciudad esa plaga. 

2.* En esta población hace, aproximadamente, 15 años. 

3." No. 

4." No fué. 

5.* Fué posterior como 5 años. 

ó."" Se renueva cada año, á partir del mes de Mayo. 

7.'' Ninguna ciertamente. 

S."" No se han sabido casos en este Municipio de elefan- 
tíasis ni hay datos estadísticos acerca de esta enfermedad. 

9." Nada. 

Pénjamo, 8 de Junio de 1910. — Es copia. — Guanajua- 
to, 22 de Junio de 19 10. — Niccforo Guerrero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Contestación al Cuestionario sobre la plaga de mosquitos. 
— Oficio 236, 

i.^ Sí, se denominan moscos de las habitaciones, unos 
de color obscuro, como de 15 mm. de tamaño y vulgar- 
mente llamados moscos del Ferrocarril; en este Municipio 
no los hay, pero en el período de las lluvias abundan unos 



356 AMALES DEL INSTITUTO 



más chicos, de color claro y que les dicen zancudos, y és- 
tos desaparecen en el invierno. 

2.'' En esta población no se ha observ^ado ninguna plaga. 

3.'' No ha aparecido en ningún tiempo. 

4."' No ha habido en el Municipio ninguna inaugura- 
ción de líneas de Ferrocarril. 

5." No ha habido. 

6^ Los zancudos aparecen cada año, en el mes de Julio. 

/.'''• No hay noticias de enfermedades; la elefantíasis de 
los árabes es rara en la Municipalidad y no se le atribuye, 
no habiendo datos estadísticos de ésta. 

9.'' No se ha hecho na<la para destruirlos. 

Cuerámaro, Febrero 2 de 1910.— Es copia. — Guana- 
juato, 22 de Junio de 19 10. — Nicéforo Gucri'cro, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — Ofi- 
cio 31. 
1.=^ Sí. 

2.'' En esta Ciudad, desde el año de 1886. 
3.'' Fué des[)ués. 

4.'^ 

5.'' Fué posterior cuatro años. 

6." En el invierno disminuye, pero no desaparece. 

y.'" No hay noticia. 

8.^" No se sabe de ningún caso. 

9.* Se han cegado algunas acequias que contenían agua 
estancada y se han compuesto varias calles para evitar el 
estancamiento de las aguas pluviales. 

Celaya, i". de Febrero de 1910. — Es copia. — Guana- 
juato, 21 de Junio de 19 10. — Nicéfoi'O Guerrero, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 357 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — Ofi- 
cio número 49. 

I."" Sí, en Apaseo, cabecera del Distrito. 

2.^ En Apaseo, desde el año de 1887. 

3.=^ No. 

¿\.^ Ha sido posterior. 

5."" Según recuerdos, por el año de 1887. 

6." Sí. 

7." No. 

S."^ En este Municipio no los hay, que el médico lo sepa 
al menos. 

9."" Para que no molesten durante el sueño, ponen en 
combustión dentro de las habitaciones peritre ó crisante- 
ma, ya sea en polvo ó en pastillas de las muy conocidas. 

Observación. — La aparición de los mosquitos, como por 
el año de 1887 sobre varias poblaciones del Estado, coin- 
cidió con la distribución en sus respectivas plazas de un 
cargamento de pinas á medio podrir, traídas por el Ferro- 
carril Central Mexicano del rumbo sur. * 

Apaseo, 4 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 21 de Junio de 19 10. — Nicéforo Guerrero, SQcretsirio. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato, 

I."" Sí existe la plaga de mosquitos en esta Villa. 

2.^ Se ha observado la plaga en esta Villa desde hará 
16 años más ó menos, pues antes sólo en el campo los ha- 
bía y puramente en tiempo de aguas. 

3.^ El Ferrocarril Nacional Mexicano se inauguró en 
1884 y aunque después apareció la plaga se atribuye á tal 
inauguración. 

■■■■ No es aceptable esta explicación (H.). 



358 AJSALES DEL INSTIl LTO 



4." Ya se dice que fué posterior y se presume que fué 
13 años después. 

5.* La misma respuesta anterior. 

6.^ Según se ha observado, la plaga se renueva cada 
año, por el mes de Junio, y declina al entrar el invierno. 

7.* Se presume que con el piquete transmiten las fiebres 
palúdicas, aunque esta enfermedad en este Distrito no 
es común. 

8.* No se sabe que haya habido algún caso de elefan- 
tíasis. 

9.* Para combatir la plaga pocas personas ponen petró- 
leo á los pozos en tiempo de aguas, que es cuando no ha- 
cen uso de ellos y la época en que se desarrolla la plaga. 

Chamacuero de Comonfort, 16 de Febrero de 19 10. — 
Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 1910. — Xicéfaro 
Guei'i'ero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado.— Guanajuato. 

I.* Sí existe en este Municipio la plaga de los mosqui- 
tos en las habitaciones. 

2.* En esta población y no se recuerda desde cuándo. 

3.* No coincidió su aparición con la inauguración del 
F. C. N. de México, que es el que pasa á cuatro kilóme- 
tros de este lugar. 

4.* No se recuerda cuántos años antes apareció desde 
la inauguración. 

5.* Contestada con la anterior. 

6.^ La plaga se renueva cada año en el mes de Marzo 
y termina como en Octubre. 

7.* No se tiene noticia de alguna enfermedad. 

8,'' No ha habido casos en este Municipio de elefan- 



MÉDICO NACIONAL 359 



tíasis de los árabes y por lo mismo no hay datos esta- 
dísticos. 

9.^ Muy pocas personas queman pastillas para ese ob- 
jeto ó polvos de flor de crisantema. 

Santa Cruz, 15 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Gua- 
najuato, 9 de Agosto de 19 10. — Nicéforo Gtierrero, se- 
cretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — Ofi- 
cio número 1 141. 

, Refiriéndome al cuestionario propuesto por el Instituto 
Médico Nacional relativo á la plaga de los mosquitos, se- 
gún datos que se han podido adquirir, y de acuerdo con el 
Médico de la localidad, me honro en contestar: á la pri- 
mera pregunta, que sí existen; á la segunda, en ésta y en 
la del Guaje, y su aparici(Sn fué hace 27 años; á la tercera, 
que ésta coincidió con la inauguración del F. C. C. M; á la 
quinta, que fué como unos dos años después de la referi- 
da inauguración; á la sexta, que la plaga se renueva cada 
año, comenzando en el mes de Marzo y Abril; a la sépti- 
ma, que no se tiene noticia de alguna enfermedad produci- 
da por el piquete; á la octava, se tiene noticia de dos en- 
fermos y no hay datos estadísticos; á la novena, que se 
combate con polvo de crisantema. 

Cortázar, 4 de Abril de 19 10 — Es copia. — Guanajuato, 
21 de Junio de 19 10. — Nicéforo Gue7're7'o, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado — Guanajuato. — Ofi- 
cio número 227. 



360 ANALES DEL INSTITUTO 



Rehriéndome á la atenta circular de Ud., fechada el 28 
del mes retropróximo, me es honroso manifestarle que en 
este Distrito de mi cargo no existe ninguna plaga de mos- 
quitos, y por lo cual no se da contestación al cuestionario 
propuesto por el Instituto Médico Nacional. 

Reitero á Ud. mis atenciones. — Libertad y Constitu- 
ción. — Tarimoro, 4 de Enero de 19 10. — Es copia. — Gua- 
najuato, 21 de Junio de 19 10. — Niceforo Guerrei'o, secre- 
tario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Contestación á las preguntas sobre la plaga de los mos- 
quitos. 

I.--' Sí. 

2." Santiago Maravatío y Salvatierra. 

2,:\ No. 

4.'' Ocho lo menos. 

5."" Sin contestación. 

ó.'' Sí, á la salida de las aguas, del mes de Septiembre 
en adelante. 

7."" El paludismo. 

8." No. 

9.' Hasta ahora nada, fuera del aseo de las calles. 

Salvatierra, 11 de Enero de 19 10. — Es copia. — Guana- 
juato, 23 de Junio de 19 10. — Niceforo Guerrero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. 

i.^ No existe plaga de mosquitos en ninguna parte de 
este Municipio, pues aunque hay algunos no es cosa no- 
table. 



MÉDICO NACIONAL 361 



2^ No se ha observado en parte alguna del Municipio 
dicha plaga. 

3." No hay línea de Ferrocarril que toque á este Muni- 
cipio. 

4.* No ha aparecido la plaga. 

5." No ha aparecido la plaga. 

ó." En los meses de Julio á Octubre de cada año es 
cuando existen más los moscos. 

y.'" No se tienen noticias de enfermedades algunas pro- 
ducidas ó transmitidas por el piquete de esos moscos. 

8.^ No se sabe caso alguno en este Municipio de elefan- 
tíasis de los árabes ni hay datos estadísticos acerca de esa 
enfermedad. 

9.^ Los vecinos por las noches, al irse á acostar, procu- 
ran matar ó quemar con la vela los moscos que hay en sus 
habitaciones. 

Santiago Mará vatio, 3 de Febrero de 19 10. — Es copia. 
— Guanajuato, 9 de Agosto de 19 10. — Nicéforo Guerrero, 
secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Sección de Gobernación. — -Contestación al Cuestionario 
sobre la plaga de los mosquitos. 

Tengo la honra de contestar á Ud. su atento oficio, fe- 
cha 28 del pasado Enero, en el que viene inserto el cues- 
tionario propuesto por el Instituto Médico Nacional, refe- 
rente á la plaga de mosquitos de las habitaciones, mani- 
festándole, por vía de informe: que en ninguna población 
de este Municipio existe dicha plaga; tampoco se saben ca- 
sos en este Municipio de elefantíasis de los árabes ni hay 
datos estadísticos de ninguna especie acerca de esta enfer- 

46 



362 ANALES DEL INSTITUTO 



medad, y ninguna línea férrea ha tocado hasta ahora esta 
Municipalidad. 

Yuriria, 7 de Febrero de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 5 de Julio de 19 10. — Niceforo Guer7'e?'o, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 27. 

En debida contestación á la atenta circular de Ud., fe- 
cha 28 de Enero próximo pasado, en la que viene el cue*s- 
tionario que debe contestarse sobre si existe en este Mu- 
nicipio la plaga del mosquito de las habitaciones, tengo la 
honra de manifestar á Ud. que en este Municipio no exis- 
te la plaga de dicho mosquito, pues únicamente hay el que 
aparece año por año, pero no produce ninguna enfermedad. 

Reitero á Ud., con este motivo, las seguridades de mi 
mayor atención. — Libertad y Constitución. — Uriangato, 
12 de Febrero de 1910. — Es copia. — Guanajuato, 21 de 
Junio de 19 10. — Niceforo Guerrero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 23. 

En contestación á su atenta nota del 28 del mes en cur- 
so, manifiesto á Ud. que en la comprensi«')n de este Dis- 
trito es muy raro el mosco de las habitaciones de que en 
dicha circular se trata, los cuales viven sólo durante la es- 
tación de verano. 

Reitero á Ud. las seguridades de mi particular estima- 
ción. — Libertad y Constitución. — Moroleón, 31 de Enero 
de 1910. — Es copia. — Guanajuato, 2 i de Junio de 1910. — 
Niceforo Guerrero, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 363 



Seoretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Acámbaro, Febrero lo de 1910. 

Contestaciones al Cuestionario propuesto á la Sección 
Especial de Estadística de Guanajuato, por el Instituto 
Médico Nacional, relativo á la plaga de los mosquitos en 
cada Municipio del Estado. 

I ^ Sí existe. 

2." En Acámbaro se ha observado principalmente, des- 
de hace como 25 años. 

3.'' La aparición fué como tres años después. 

4." Fué como tres años después. 

5.^ Se renueva cada año, al comenzar la Primavera. 

j ^ El paludismo. 

8.^ No. 

g." La plaga de los mosquitos es combatida en las ha- 
l)itaciones por varios medios, según los recursos de los ve- 
cinos. 

Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 19 10. — N^icéfo- 
ro Gítej^rero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 

I."" Por ahora en todo el Municipio no hay plaga de 
mosquitos en las habitaciones. 

2.''' En este Municipio desde el año de 1882. 

3."" La aparición de la plaga coincidió con la inaugura- 
ción del Ferrocarril Mexicano. 

4.''' No fué anterior á la antes dicha inauguración. 

^."^ No fué posterior. 

6.* La plaga se renueva cada año, después de declinar el 
invierno. Comienza como en el mes de Marzo. 

y.'' No se tiene noticia alguna de que el piquete de esos 
moscos haya producido ó transmitido alguna enfermedad. 

S.'' No se han dado casos de elefantíasis hasta la fecha. 



364 ANALES DEL INSTITUTO 



g."" Ninguna cosa se ha hecho á fin de combatir la plaga 
de los mosquitos. 

Tarandacuao, Febrero 4 de 19 10. — Es copia. — Guana- 
juato, 9 de Agosto de 19 10. — Niceforo Gicerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio 382. 

Contestación al Cuestionario sobre la plaga de mosqui- 
tos. 

I.'' No existe esa plaga. 

2.'' En ninguna población. 

3.'' No coincide. 

4.'' En ninguna época. 

5.^ En ningún tiempo. 

6^ No hay renovación. 

y."* No se tiene ninguna noticia. 

8.* No se sabe de ningún caso ni hay ningunos datos es- 
tadísticos. 

g.*" Nada se ha hecho, puesto que no existe esa plaga. 

Jerécuaro, 4 de Abril de 19 10. — Es copia. — Guanajua- 
to, 21 de Junio de 19 10. — Niceforo Gíierrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio número 3. 

Contestando debidamente la superior nota de Ud., fecha 
28 de Marzo pasado y circular de 28 de Enero también pa- 
sado, tengo la honra de manifestarle que en esta población 
no existe ninguna plaga de mosquitos. 

Al participarlo á Ud. me es grato protestarle mis mayo- 
res respetos. 

Libertad y Constitución. Coroneo, 3 de Abril tle 19 10. 



MÉDICO NACIONAL 365 



— Firmado: C. Morales Alaniz. — Leopoldo J . Pérez, Srio. 
Es copia. Guanajuato, 21 de Junio de 1910. — Nicéforo 
Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Respuesta al Cuestionario sobre la plaga de los mosqui- 
tos. 

i.^ Sí existe en la cabecera del Distrito, León, y en casi 
todas sus congregaciones y haciendas. 

2.^ Ya se dijo en cuáles y desde el año de 1884 á 18S5. 

3.'' Exactamente; el Ferrocarril Central Mexicano, único 
que atraviesa este Distrito, fué inaugurado en 1882 y poco 
después apareció la plaga. Todos los habitantes de la ciu- 
dad atribuyeron, como era natural, la invasión de los des- 
conocidos mosquitos á la llegada del ferrocarril, y aun afir- 
maban que habían sido traídos en cargas de fruta que ve-, 
nían de la costa oriental. 

4.^ Queda contestada esta pregunta, así como la siguien- 
te, con lo expuesto. 

5."" No tiene contestación. 

ó."" La plaga de moscos disminuye considerablemente 
durante el invierno, pero no desaparece por completo. A 
medida que el invierno declina y que se deja sentir el au- 
mento de temperatura propio de la primavera, van aumen- 
tando en número los mosquitos, los que al atardecer entran 
á las habitaciones en apretados enjambres. 

y."" En realidad no, pues apenas alguna vez se ha atribui- 
do al piquete del mosquito la aparición de una pústula ma- 
ligna. Pero la transmisión de esta enfermedad del ganado 
vacuno al hombre se hace más frecuentemente, ya por con- 
tacto directo, ya por intermedio de las moscas. Antes de la 



366 ANALES DEL INSTITUTO 

llegada de los mosquitos ya existía el paludismo en todas 
estas regiones, y aún es muy intenso en algunos distritos 
vecinos (San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, 
Piedra Gorda), mientras que en este Distrito más bien ha ido 
disminuyendo el paludismo, desapareciendo sus formas per- 
niciosas y siendo más y más raras las formas intermitentes. 

8.^ Nunca, en trece años de ejercer en esta ciudad, he 
observado un solo caso de esa enfermedad. Para estar más 
seguro que no existe entre nosotros dicha elefantíasis, so- 
metí estas y otras preguntas de este cuestionario á la So- 
ciedad Familiar de los Médicos de León, en su reunión úl- 
tima, el 31 del pasado Enero, y unánimemente contestaron 
por la negativa. 

g." Ampliando un poco la información relativa á estos 
mosquitos, aunque no haya preguntas á este respecto, ma- 
nifestaré que al principio los piquetes de los mosquitos 
causaban vivísimo escozor en todas las personas, y la pro- 
ducción de pápulas rojizas muy salientes y duras, que tar- 
daban en desaparecer algunos días. En algunas personas 
adultas, pero principalmente en los niños, fué muy frecuen- 
te el que ocasionaran los piquetes, cuando eran numero- 
sos, un verdadero estado febril muy pasajero. Actualmente 
apenas si son percibidos los piquetes de los mosquitos, ó 
zancudos, como aquí se les llama, dejando como única hue- 
lla una pequeñísima papulita roja. ¿Se ha establecido la in- 
muninad al veneno de los mosquitos? ¿ó éstos se han modi- 
ficado con el clima? Una y otra cosa sin duda. 

Con lo expuesto creo contestar las preguntas dirigidas 
por el Instituto. 

Me es honroso quedar su atento y seguro servidor. 

León, Febrero 8 de 19 10. — Firmado: /osé de Jesús Gon- 
zález. — Al C. Presidente Municipal. — Ciudad. 

Es copia. Guanajuato, 23 de Junio de 19 10. — Nicéforo 
Guerrero. 



MÉDI(!0 NACIONAL 367 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 
Contestaciones á las preguntas sobre la plaga de los mos- 
quitos. 
I." Sí. 



•^ En ésta. 
No. 

No se tiene recuerdo. 
Fué anterior. 
.^ Mayo y Junio. 
No. 

No Ningunos. 

Nada. 

San Francisco del Rincón, i6 de Febrero de 19 lo. — Es 
copia. — Guanajuato, 27 de Junio de 19 10. — Niceforo Gue- 
rrero, 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio 633. 

En cumplimiento de lo dispuesto por la atenta circular 
de Ud., relativa á la existencia de moscos de las habitacio- 
nes, tengo el honor de informar á la oficina de su merecido 
cargo, que en este Distrito no existe la plaga de los mosqui- 
tos referidos, y aun cuando anualmente se observan en el 
tiempo de aguas algunos de esos insectos, es en una canti- 
dad tan insignificante que no amerita ser mencionada. 

Renuevo á Ud. las seguridades de mi atenta considera- 
ción y aprecio. 

Libertad y Constitución. Purísima del Rincón, 10 de Ma- 
yo de 1 9 10. — Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 19 10. 
— Niceforo GíLerrero. 



3fi8 ANALES DKL INSTITUTO 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio número 334. 

Contestaciones á las preguntas relativas á la plaga de los 
mosquitos. 

i.^ Sí. 

2."" En esta población y predios rústicos, desde tiempo 
inmemorial. 

3.^ No. 

4.'' No existe ninguna línea de ferrocarril. 

5.'' Véase la respuesta anterior. 

6.* Mayo ó Junio. 

y."" Sí, pústula maligna y ¡)aludismo. 

8.'' Pueden haberse dado casos porque existen personas 
atacadas de ese mal No, 

9.^ Nada. 

Ciudad Manuel Doblado, 7 de Febrero de 19 10. — Es 
copia. — Guanajuato, 22 de Junio de 1910. — Niceforo Gue- 
rrei'o. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio 489. 

Con las contestaciones correspondientes tengo la honra 
de insertar el cuestionario propuesto por el instituto Médi- 
co Nacional, y que se sirvió Ud. transcribirme en su atenta 
comunicación, fecha 28 del último Enero. 

I.'' ¿Existe en alguna población de ese Municipio la pla- 
ga de los mosquitos de las habitaciones? En la ciudad y al- 
gunos ranchos. 

2.' ¿En qué población y desde cuándo se ha observado 
esa plaga en cada una? Desde 1884. 

3.'' ¿Su aparición coincidió con la inauguraci()n de algu- 



MÉDICO NACIONAL 369 



na línea de ferrocarril? Con la del Ferrocarril Nacional 
Mexicano. 

4/ Si fué anterior á esa inauguración, ¿cuántos años an- 
tes? Pocos meses después de inaugurado. 

5.'^ Si fué posterior, ¿cuántos meses ó años después? Dos 
ó tres. 

ó."" ¿La plaga se renueva cada año al declinar el invier- 
no? ¿En qué mes comienza? Disminuye mucho en invierno 
y en Marzo vuelve á aumentar. 

7."" ¿Se tiene noticia de alguna enfermedad producida ó 
transmitida por el piquete de esos moscos? No. 

8." ¿Se saben casos en ese Municipio de elefantíasis de 
los árabes cuya transmisión se atribuye á esos mosquitos? 
No. 

¿Hay algunos datos estadísticos acerca de esa enferme- 
dad? No. 

g."" ¿Qué se ha hecho para combatir la plaga de los mos- 
quitos? Nada. 

Protesto á Ud. las seguridades de mi atenta considera- 
ción. 

Libertad y Constitución. San Miguel de Allende, 8 de 
Abril de 1910. — Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 
1 9 1 o. — Nicéforo Gíierrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio 472. 

Contestando la atenta comunicación de Ud. de fecha 30 
de Marzo próximo pasado, relativa al Cuestionario que se 
sirvió remitirme en circular de fecha 28 de Enero del pre- 
sente año, que trata sobre la plaga de mosquitos, tengo la 
honra de manifestar á Ud. que dicha plaga sí existe en este 

47 



370 ANALES DEL INSTITUTO 



Municipio y coincidió su aparición al inaugurarse la línea 
del Ferrocarril Nacional de México, no teniéndose noticia 
de enfermedades ocasionadas por ellos. En los días de ri- 
guroso invierno disminuye el número, pero no se llegan á 
extinguir, y en los días calurosos y húmedos aumentan mu- 
cho, especialmente después de ponerse el sol. 

Renuevo á Ud. mis protestas de aprecio y distinguida 
consideración. 

Libertad y Constitución. Dolores Hidalgo, 5 de Abril 
deiQío. — Es copia. — Guanajuato, 2 1 de Junio de 1910. — 
Niceforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

Los mosquitos que existen en la localidad son oriundos 
del lugar, aparecen solamente en la época de las aguas, 
viven en el campo ó en las huertas, raras veces se les en- 
cuentra en las casas y por casualidad en las habitaciones. 

La existencia de estos insectos no puede llamarse plaga. 

Tampoco se debe ó coincide con la inauguración de 
línea férrea. 

Comienzan á aparecer en el mes de Junio cuando llueve 
temprano y desaparecen en Septiembre. 

No se conocen casos de enfermedad producida por el pi- 
quete de los mosquitos. 

No existe en este Municipio la elefantíasis de los árabes. 

No se ha procurado extinguir la plaga. 

San Diego de La Unión, 4 de Febrero de igio. — Es 
copia. — Guanajuato, 23 de Junio de 1910. — Niceforo Gue 
rrero. 



MÉDICO NACIONAL 371 



Sfícretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

I."" Existen unos mosquitos llamados vulgarmente zan- 
cudos y en pequeño número. 

2." En este lugar y desde tiempo inmemorial. 

3.", 4.'' y S-"" No, porque esos mosquitos ni aumentaron 
ni disminuyeron con el paso del ferrocarril, que es á 7 kiló- 
metros distante de la población. 

ó."" Aparecen en el verano, abundando en los árboles 
frutales, de donde vienen á las habitaciones. 

7.^ No se ha coinprobado si determinan esos piquetes 
algunas enfermedades. 

8."" No se conoce aquí esa enfermedad. 

g.^ Por la poca molestia que causan nada se ha hecho 
para extinguirlos. 

Ciudad González, 3 de Febrero de 19 10. — Es copia. — 
Guanajuato, 23 de Junio de 19 10. — Niceforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. 

I." En esta población ni en el Municipio de mi cargo 
existe la plaga del mosquito de las habitaciones. 

2.^ La población más cercana á ésta en que se observó 
la plaga fué León, y su aparición data de los años de 1882 
á 1883. 

3.'' En la población á que antes me refiero sí coincidió la 
aparición del mosquito con la llegada del ferrocarril. 

4.'' Como en esta villa no hay ni ha habido vía férrea, no 
puede contestar esta oficina á esta pregunta. 

En cuanto á las preguntas de la 5.* á la 9.* del cuestiona- 
rio, sólo puede manifestar á Ud. la oficina de mi cargo que 
como aquí no existe la referida plaga del mosquito no pue- 
de contestar á ellas. 



372 ANALES DEL INSTITUTO 



Ocampo, 20 de Febrero de 1910. — Es copia. — Guana- 
juato, 21 de Junio de 19 10. — Niccforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. Guanajuato. — Ofi- 
cio 562. 

I.'' Sí existe en todo el Distrito. 

2.'^ En todo el Distrito. 

3.'' Desde que se inauguró el ramal de la Estación de 
Rincón á ésta del Ferrocarril Nacional. 

4-^ 

5.'' Inmediatamente. 

6.' Los hay en todo el año, en menor cantidad en el in- 
vierno. 

7.^' No. 

8.=^ No. 

9.'' Se queman pastillas contra los moscos «Antimous- 
tique.» 

San Luis de La Paz, 2 de Febrero de 19 10. — Es copia. 
— Guanajuato, 9 de Agosto de 19 10. — Niceforo Guerrero. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Contestaciones á las preguntas relativas á la plaga de mos- 
quitos. 

1.=^ No. 

i."" No se ha observado en ninguna época. 

2,.^ No. 

¿j."" No existe esa plaga. 

5.^ No existe esa plaga. 

ó."" No existe esa plaga. 



MÉDICO NACIONAL 373 



7." No. 

8.* No. 

9.* No. Nada, porque no ha existido. 

Ciudad Porfirio Díaz, 9 de Febrero de 1910. — Es copia. 
— Guanajuato, 22 de Junio de 19 10. — Nicéforo Guerrero, 
secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 244. 

Tengo la honra de referirme á la atenta nota de Ud,, fe- 
cha 28 de Enero próximo anterior, manifestándole para el 
conocimiento del Gobierno, que en esta Municipalidad no 
existe la plaga de mosquitos de las habitaciones. 

Protesto á Ud. mi más distinguida y atenta considera- 
ción. — Libertad y Constitución.— Victoria, 2 de Febrero 
de 19 10. — Es copia. — Guanajuato, 20 de Junio de 19 10. — 
Nicéforo Guerrero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
i.^ Sí la hay. 

2.'' En todo el Municipio, y no se tiene memoria entre 
los vecinos de la época en que apareció la plaga. 
6.'' Existe en todo el año. 



-^ No. 



/ 

8.^' No. 
9."^ Nada. 

Xichú, Febrero 3 de 19 10. — Es copia. — Guanajuato, 9 
de Agosto de 19 10. — Nicéforo Gíierrero, secretario. 



374 ANALES DEL INSTITUTO 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 50. 

Tengo la honra de referirme á la circular de esa Secre- 
taría de fecha 28 del mes próximo pasado, de la Sección 
Especial de Estadística, contestando negativamente las pre- 
guntas que contiene. 

Reitero á Ud. mi atenta consideración. — Iturbide, Fe- 
brero 2 de 1910. — Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 
1 9 10. — Nicéforo Gíierrcro, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 30. 

En cumplimiento á su muy atento oficio de 18 del mes 
pasado, le informo á Ud. para que se sirva elevarlo á co- 
nocimiento de quien corresponde, que en este Municipio de 
mi cargo no existe ninguna epidemia de mosquitos: hay la 
contrariedad que esa temperatura es templada y bate casi 
constantemente un aire muy fuerte, el que no deja ni esta- 
blecer ninguna enfermedad de epidemia de ninguna clase. 

Atarjea, 7 de Febrero de 1910. — Es copia. — Guanajua- 
to, 9 de Agosto de 19 10. — Niccforo Giicri'ero, secretario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 8. 

En contestación á la circular procedente de la Secreta- 
ría del Supremo Gobierno del Estado, expedida con fecha 
del mes próximo pasado en la que se ordena se tomen in- 
formes de algún médico para contestar al Cuestionario pro- 
puesto por el Instituto Médico Nacional, en cuyo cuestio- 



MÉDICO NACIONAL 375 



nario se pregunta si existe en este Municipio la plaga de 
mosquitos de las habitaciones, tengo la honra de decir á 
Ud. que en este Municipio no hay ningún médico; pero 
informaré desde luego que aquí no existe ninguna plaga de 
los animalitos referidos, y respecto á las preguntas 2.% 3.% 
4.^, 5/', 6/\ y."", 8^ y g." no se responden por las razones 
que expongo, de no existir en este lugar los mosquitos. 

Lo que tengo la honra de decir a Ud. para su conoci- 
miento. 

Santa Catarina, Febrero 15 de 19 10. — Es copia. — Gua- 
najuato, 21 de Junio de 19 10. — Nicéforo Griei'rero, secre- 
tario. 



Secretaría del Gobierno del Estado. — Guanajuato. — 
Oficio núm. 18. 

Con referencia al cuestionario inscrito en la circular que 
con fecha 28 de Enero próximo pasado dirigió Ud. á esta 
Presidencia Municipal, me honro en contestarle que en es- 
ta localidad y en todo el Municipio no existe ni ha existido 
la plaga de los mosquitos á que dicho Cuestionario se re- 
fiere. Con tal motivo, le reitero a Ud. las seguridades de 
mi consideración y alto respeto. 

Libertad y Constitución. — Tierrablanca, Febrero 18 de 
1910. — Es copia. — Guanajuato, 21 de Junio de 1910. — 
Nicéforo Guerrero, secretario. 



República Mexicana. — Secretaría del Supremo Gobier- 
no del Estado de Jalisco. — Sección \.^ — Número 2641. 

Por acuerdo del C. Gobernador, tengo el honor de acom- 
pañar á Ud., en 33 fojas útiles, las noticias relativas á la 



376 ANALES DEL INSTITUTO 



plaga de mosquitos de las habitaciones, correspondientes 
á este Estado, á que se refiere su atenta nota fechada el 1 1 
de Diciembre de 1909. 

Libertad y Constitución. — Guadalajara, Julio 4 de 1910. 
— Juan L. Loinelí. 



República Mexicana. — Jefatura del ler. Cantón del Es- 
tado dejalisco. — Guadalajara. — Sección i"". — Núm. 6838. 

El Presidente del Ayuntamiento de este lugar, en Ofi- 
cio número 118, me dice: 

«El Ayuntamiento, en sesión de ayer, aprobó un dicta- 
men cuyo contenido es á la letra: — C.C. Conc<ijales: — En 
Oficio que transcribió la Jefatura Política á esta Corpora- 
ción, el Consejo Superior de Salubridad suplica se le con- 
testen algunas preguntas que hace relativas á la existencia 
de la plaga llamada del mosquito, en este Municipio, así 
como las enfermedades que de ellas se originan y la ma- 
nera de combatirlas, etc. — Como de los informes que ha re- 
cabado esta Comisión para contestar el Cuestionario de 
que se trata, aparece que en este Municipio no existe ni 
ha existido lo que propiamente podría llamarse plaga del 
mosquito á que se refiere el Consejo Superior de Salubri- 
dad, no hay, en consecuencia, datos que ministrar sobre 
el asunto, y, por lo mismo, estoy en que se conteste en es- 
ta forma á la Jefatura Política, para conocimiento del refe- 
rido Consejo Superior de Salubridad. — Hago la siguiente 
proposición: -Transcríbase lo anteriormente expuesto, á 
la Jefatura Política, como resultado de su Oficio número 
14,994 de 28 de Diciembre pasado, y para conocimiento 
del Consejo Superior de Salubridad » 

Lo que tengo la honra de insertar á usted para conocí- 



MÉDICO NACIONAL 377 



miento de la Junta Directiva del Consejo Superior de Sa- 
lubridad, como resultado de su Oficio relativo. 

Reitero á usted mi consideración distinguida. — Liber- 
tad y Constitución. — Guadalajara, 30 de Junio de 1910. — 
Nicolás España. — M. D. Nungaí'ay, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del ler. Cantón 
del Estado de Jalisco. — Guadalajara. — Sección i.* — Nú- 
mero 64. 

El C. Subdirector Político de Cuquio, en Oficio núme- 
ro 758, de 30 de Diciembre último, me dice: 

«Contestando á las preguntas del Consejo Superior de 
Salubridad, que se sirve Ud. insertar en su respetable Ofi- 
cio número 14,994 '^^ 1^ Sección i .^ y fecha 28 del co- 
rriente, tengo la honra de informar: 

I."" Sí existen en este Municipio los mosquitos de las ha- 
bitaciones. 

2.'' Coincidió su aparición con la inauguración del Fe- 
rrocarril de esta ciudad (1888) y se atribuye también su 
causa á los pantanos, ó cuando menos los reproducen. 

3.'' En esta población y en los ranchos. 

4.'' Fué contemporánea. 

5.'' Fué contemporánea. 

ó."" Sí y comenzó en Junio. 

7."" No se ha observado que produzca enfermedades, 

8.'' No se ha observado, ni hay ningunos datos. 

g."" Simplemente se queman substancias insecticidas.» 

Lo que me es honroso transcribir á Ud. para su cono- 
cimiento y como resultado de su atenta nota relativa. 

Reitero á Ud. mi atención distinguida. — Libertad y 
Constitución. — Guadalajara, 3 de Enero de 19 10. — Nico- 
lás España. — M. D. NiLiio-aray , secretario. 



378 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. — Jefatura Política del ler. Cantóu 
del Estado de Jalisco. — Guadalajara. — Sección i .^ — Nú- 
mero 63. 

El Subdirector Político de San Pedro, en Oficio núme- 
ro 919, de 30 de Diciembre último, me dice: 

«En respuesta á la muy respetable nota de Ud. girada 
con fecha 28 del presente mes bajo el número 14,994, en 
que se sirve insertarme algunas preguntas formuladas por 
el Consejo Superior de Salubridad, con relación al mos- 
quito de las habitaciones, tengo la honra de informar: que 
la aparición del insecto mencionado, coincidió con la inau- 
guración del Ferrocarril Central Mexicano, poco tiempo 
después, sin poder precisar éste. La plaga se renueva en 
esta Villa y en las poblaciones de su Municipio, cada año, 
al declinar el invierno. Comienza en Abril y alcanza su 
propagación máxima en Julio. Se tiene noticia de que la 
fiebre carbonosa y pústula maligna son transmitidas por 
el piquete de esos moscos. Se han dado casos en esta Ca- 
becera, muy aislados de la elefantíasis. No hay datos es- 
tadísticos acerca de esta enfermedad. Algunas personas 
recurren á las fumigaciones para combatir la plaga.» 

Lo que me es honroso transcribir á Ud. para su conoci- 
miento y como resultado de su atenta nota relativa. 

Reitero á Ud. mi distinguida atención. — Libertad y 
Constitución. — Guadalajara, 3 de Enero de 19 10. — Nico- 
lás España. — M. D. Nu7igaray, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del ler. Cantón 
del Estado de Jalisco. — Guadalajara. — Sección i .'^ Nú- 
mero 405. 



MÉDICO NACIONAL 379 



El C. Subdirector Político de Yahualica, en Oficio nú- 
mero 8, de fecha 5 del actual, me dice: 

«En contestación al atento Oficio de Ud., número 14,994 
fechado el 28 de Diciembre próximo pasado, tengo el ho- 
nor de manifestar á esa Superioridad, que en este Muni- 
cipio no existe plaga de mosquito en las habitaciones.» 

Lo que tengo la honra de transcribir á Ud para su co- 
nocimiento y como resultado de su atento Oficio relativo, 
reiterándole mi consideración distinguida. 

Libertad y Constitución. — Guadalajara, Enero i i de 
1 9 10. — Nicolás España. — M. D. Nwigaray, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del ler Cantón 
del Estado de Jalisco. — Guadalajara. — Sección i .'^ — Nú- 
mero 404. 

El C. Subdirector Político de San Cristóbal de la Ba- 
rranca, en Oficio número 6, de fecha 7 del actual, me dice. 

«En debida respuesta á su Oficio número 14,994, '^^ 28 
de Diciembre próximo pasado, relativo á que se ministren 
datos acerca de la existencia en esta localidad de los mos- 
quitos en las habitaciones, me honro en manifestar á Ud, 
que, en esta población, existe esa plaga de mosquitos co- 
nocida con el nombre de «Zancudos» desde tiempo inme- 
morial, no habiendo coincidido su aparición con inaugura- 
ción alguna de Ferrocarril, sino que su existencia se atri- 
buye á los pantanos que en las orillas de tres ríos que cir- 
cundan la población van quedando separados de las co- 
rrientes y que, por lo mismo, empiezan á entrar en descom- 
posición las aguas que los forman, en cuyo estado se pro- 
ducen esos insectos. — Esta plaga se renueva cada año, des- 
pués de declinar en el invierno, comenzando de Marzo pa 



380 ANALES DEL INSTITUTO 



ra adelante. No se sabe aquí que alguna enfermedad sea 
ocasionada por los piquetes de esos animales y se acos- 
tumbra combatir aquí esa plaga quemando en las habita- 
ciones las flores de una planta llamada «Santa María,» con 
cuyo procedimiento se logra extinguirla un poco. 

Lo que tengo la honra de comunicar á Ud. para su co- 
nocimiento y como resultado de su atento Oficio relativo, 
reiterándole mi consideración distinguida. 

Libertad y Constitución. — Guadalajara, Enero 1 1 de 
19 lO. — Nicolás España. — M. D. Niinoaray, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del Primer Can- 
tón del Estado de Jalisco. — Guadalajara. — Sección i .'^ — 
Número 318. 

El C. Subdirector Político deZapopan, en oficio número 
27, de fecha 4 del actual, me dice lo siguiente: 

«Rindiendo el informe pedido por esa Superioridad, en 
su atento oficio núm. 14,994 de 28 del pasado, tengo la hon- 
ra de manifestar á Ud. que, en este Municipio, solamente 
en el temporal de aguas es cuando se nota el mosquito, pero 
pasando esta estación se retira, sin haberse presentado nin- 
guna enfermedad ocasionada por la picadura del citado mos- 
quito. Igualmente manifiesto á Ud., que hasta la fecha no 
se ha presentado ninguna enfermedad de elefantíasis de los 
árabes.» 

Lo que tengo la honra de trancribir á Ud. para su cono- 
cimiento y como resultado de su atento oficio núm. 518 de 
fecha 24 de Diciembre último, reiterándole mi atención dis- 
tinguida. 

Libertad y Constitución. — Guadalajara, 9 de Enero de 
1 9 10. — Nicolás España. — M. D. Nnnoaray, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 3<Sl 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Directoría 
Política del Departamento de Zapotlanejo. 

I."" En este Departamento existe, tanto en esta Cabecera 
como en la Municipalidad de Juanacatlán. 

2: No. 

3."" Siempre la ha habido en esta Villa (Zapotlanejo) y 
pueblo de Juanacatlán. 

4.'' No se tiene noticia de su aparición. 

5."" La ha habido siempre. 

6."' Sí. Comienza á renovarse en Mayo y Junio. 

7.* No. 

8/ No. 

9.^ Nada. 

Zapotlanejo, Enero 4 de 1910. — E. D. P. — Arcadio Cas- 
tillo. 



República Mexicana. — Subdirectoría Política. — Tala, 
Jalisco. 

I."" Sí existe. 

2.^ No, pues dicha plaga siempre ha existido. 

3.'' Contestada en la anterior pregunta. 

4.^" Contestada. 

5."" Contestada. 

6.' En los meses de Enero, Febrero, Marzo, Abril, Ma- 
yo, Octubre, Noviembre y Diciembre. 

7.-^ Sí. 

8.^ No. 

g.'' Se levantan hogueras en el interior de las habitacio- 
nes y se extinguen con el humo. 

Tala, Enero 4 de 19 10. — E. S. D. P. — Luis G. Vizcaíno. 



3«2 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. — Jefatura Política del 2." Cantón 
de Jalisco, — Lagos. 

I.'' Sí. 

3.'' En todas las del Cantón, y desde el año de 1882, 
año siguiente al de la inauguración del ferrocarril en esta 
Ciudad. 

2J' Sí, con la del Central Mexicano. 

6." Aparece al terminar el invierno, por Abril, aproxi- 
madamente. 

7.=* No. 

8.^ No. 

9.' Se queman unas pastillas que se venden en las bo- 
ticas. — B. Floi'cs. — /. Becerra, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del Tercer Can- 
tón del Estado de Jalisco. — La Barca. 

I." Sí existe el mosquito, conocido vulgarmente con el 
nombre de «Zancudo.» 

2.' No. 

3."* En todo este Municipio, no pudiéndose citar la fe- 
cha de su aparición. 

4.' No se puede precisar, sabiéndose que su aparición 
fué anterior á la inauguración del ferrocarril. 

5.'' No fué posterior. 

6." Se renueva cada año, al declinar el invierno, empe- 
zando, regularmente, en el mes de Febrero. 

7.'^ No se tienen noticias de enfermedades transmitidas 
por el piquete del «Zancudo.» 

S."" No se han observado ningunos casos, ni existen nin- 
gunos datos estadísticos. 



MÉDICO NACIONAL 383 



9.^ Las familias, para combatir la plaga, usan las pasti- 
llas de «Query.» S. Nice. 

La Barca, Abril 8 de 191 o. — Litis Navarrete. 



República Mexicana. — Directoría Política del Departa- 
mento de Tepatitlán de Morelos, Jal. 

En este Departamento no hay plaga de mosquitos de las 
habitaciones, ni tampoco se han dado casos de elefantíasis 
de los árabes, cuya transmisión se atribuye á esos mos- 
quitos. 

Tepatitlán de Morelos, Marzo 22 de 19 10. — El Director 
Político, Emilio J. Quiroz. 



República Mexicana. — Presidencia del Ayuntamiento. — ■ 
Arandas, Jalisco. 

I J^ Sí existe en este Municipio la plaga del zancudo « Cu- 
lex pipiens,» pero en pequeña cantidad. 

2." No. 

3."* La aparición del mosquito data aquí de veinte años, 
aproximadamente. 

4.^^ No. 

5.' No. 

6.'' La plagase renueva cada año durante el estío, para 
disminuir en el invierno, hasta su completa extinción. 

'] !" No se tiene noticia de enfermedades transmitidas 
por el zancudo. 

8.^ En este Municipio se observan muchos casos de ele- 
fantíasis de los árabes, pero en la actualidad han disminui- 
do muy notablemente, desde que se conoce su contagiosi- 



384 ANALES DEL INSTITUTO 



dad; pero se ignora si pueda transmitirse por el mos- 
quito. No hay datos estadísticos acerca de la elefantíasis. 

9/' Para ahuyentar los mosquitos de las habitaciones, y 
que, como antes se dice, son en pequeña cantidad, se hace 
uso de fumigaciones hechas con distintos preparados far- 
macéuticos. 

Arandas, 21 de Marzo de 1910. — E. P. M. — /. M.Mar- 
t'mez. — Fj^ancísco AI. Alvizo, secretario. 



Estado de Jalisco. — Directoría Política de Atotonilco el 
Alto. 

I.'' Sí existen en esta Ciudad los mosquitos de las habi- 
taciones, siendo en mayor abundancia en donde hay cloa- 
cas subterráneas, en los lugares donde hay substancias en 
descomposición, sobre todo en los lugares húmedos. 

2.' Un año después de la llegada del ferrocarril cá esa 
Ciudad, apareció la plaga en este lugar. 

3.'' Como se dice en la pregunta anterior, fué después 
de la llegada de los ferrocarriles. 

4." No fué anterior á la fecha que se indica, 

5.'' Un año después de la llegada de los trenes á esa 
Ciudad, como se indica al contestar la segunda pregunta. 

6." Se renueva cada año, después de declinar en el in 
vierno. Comienza en Enero ó Febrero, siendo en Mayo su 
mayor desarrollo. 

y.'' Ha habido enfermos de pústula maligna, que puede 
ser el modo de transmisión de esta enfermedad. 

S."" Elefantíasicos: existen algunos en esta población y 
bastantes en el Municipio de Arandas, limítrofe con éste; 
pero esta enfermedad es hereditaria y sin la llegada de los 
mosquitos existía en estos puntos desde la más remota an- 



MÉDICO NACIONAL 385 



tigüedad, saltando dos, tres y más generaciones. No hay 
datos estadísticos acerca de esta enfermedad. Para com- 
batir la plaga de los mosquitos en las habitaciones, se que- 
man pastillas antinioiLstiqíLe , sin obtener resultado. 

Atotonilco el Alto, Enero 3 de 1910. — E. D. P. — G.S. 
OcJwa. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Subdirecto- 
ría Política de Ocotlán. 

I."" Existe el mosquito llamado vulgarmente «Zancudo.» 

2." No. 

3.'' En todo este Municipio, no pudiéndose citar la fecha 
de su aparición, por ser muy antigua. 

4.' No se puede precisar; y sólo se sabe que fué muy 
anterior su aparición á la inauguración del ferrocarril, de 
la cual hace 2 i años más ó menos. 

5."" No fué posterior. 

ó."" La plaga se renueva cada año, al declinar el invierno, 
comenzando en el mes de Febrero. 

7.' No se tienen noticias de enfermedades transmitidas 
por el piquete del zancudo. 

8.^ No se ha observado ningún caso de elefantíasis de 
los árabes. 

9." No hay; y nada se ha hecho ni se hace para comba- 
tir la plaga. 

Ocotlán, Enero 5 de 19 10. — E. S. D. P. — Andrés Lo- 
zano. 



República Mexicana. — Subdirectoría Política. — Dego- 
llado, Jal, 



386 ANALES DEL INSTITUTO 

I."" En este Municipio existe la plaga de los mosquitos 
en pequeña escala. 

2.^ Sí. 

T,^ Se ha observado desde el año de 1889. 

4." No. 

5.'' Como unos cuatro ó cinco meses después de inaugu- 
rada la línea del Ferrocarril Central Mexicano á Guadala- 
jara. 

6.'' Declina en el invierno, pero no desaparece por com- 
pleto; comienza, aproximadamente, un mes después del tem- 
poral de aguas. 

7.'^ Se han observado eczemas en algunos casos á con- 
tinuación de la picadura del mosquito. 

8.' No se observan ningunos. 

9."" No se ha aplicado ningún procedimiento [)ara com- 
batir esa plaga. 

Degollado, Febrero 14 de 19 10. — E. S. D P. — Emilio 
D. Saldaña. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Subdirecto- 
ría Política de Tototlán. — Número 791. 

I."" Sí existe en esta población. 

2." Hace poco más de veinte años que comenzó esa pla- 
ga, casi dos años después que se inauguró la división del 
ferrocarril de Irapuato á Guadalajara. 

3.'' No ha lugar. 

4.' y s."" En el mismo caso que la anterior. 

ó."" La plaga se renueva cada año, notándose su renova- 
ción en el mes de Marzo. 

7.'^ La enfermedad del piojo se cree que es transmitida 
por el mosquito. 



MÉDICO NACIONAL 387 



8.^ En esta población no se han dado casos de elefan- 
tíasis producidos por los mosquitos. 

g.'' No existen datos estadísticos, ni se han tomado me- 
didas de ningún género para combatir la plaga. 

Libertad y Constitución. — Tototlán, Diciembre 29 de 
1909. — E. S. D. P. — Aurelio D. Martiíiez. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Jefatura Po- 
lítica del 4." Cantón de Sayula. — Número 240. 

En debida contestación á su atento oficio núm. 521, de 
fecha 24 del mes próximo pasado, tengo el honor de infor- 
mar á Ud., que según los datos rendidos por las autori- 
dades políticas de este Cantón, no existe en el mismo la 
plaga de mosquitos de las habitaciones. 

Protesto á Ud. mi atenta consideración. 

Libertad y Constitución. — Sayula, Enero 31 de 1910. — 
M, González Rubio. — Enrique A. Díaz, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del 5." Cantón 
del Estado de Jalisco. — Ameca. — Núm. 539. 

I.'' Existe en esta Ciudad la plaga de mosquitos llama- 
da comunmente de zancudos. 

2.'' Se ignora desde cuándo apareció, pero antes de la 
llegada del ferrocarril en esta ciudad, la había sólo en la tem- 
porada de aguas, y desde la llegada del ferrocarril la hay 
en todo el año. 

3.^ Los presentes datos se refieren sólo á esta ciudad: 
en los demás lugares del Cantón se dice que no existe la 
plaga de que se trata, 



388 ANALES DBL INSTITUTO 



4.'' No se tiene noticia de su principio. 

5.^ No fué posterior á la llegada del ferrocarril. 

6.' La plaga se renueva y aumenta cada año, comenzan- 
do en el mes de Junio. 

"] .^ Es opinión muy admitida que transmite las enferme- 
dades del «piojo» y el paludismo. 

8.'^ No se observan casos de elefantíasis de los árabes. 

9.'' Desecar los pantanos y procurar el aseo, son las me- 
didas empleadas para desterrar esa plaga. 

Reitero á Ud. las seguridades de mi atenta considera- 
ción. 

Libertad y Constitución. — Ameca, Junio 3 de 19 10. — 
E. Martin del Campo. — P. M. Pérez, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del 6." Cantón 
de Autlán. — Núm. 646. 

I.' En todas las poblaciones existe. 

2.'' No hay líneas foráneas en el Cantón. 

3.' La plaga se conoce desde tiempo inmemorial. 

4-'' y S-'' Quedan contestadas. 

6.'' Sí, y comienza en el mes de Marzo. 

y."" Se sabe que transmiten las enfermedades palúdicas, 
pero esto no está comprobado en el C.mtón. 

S.'' No se sabe y no hay datos estadísticos acerca de tal 
enfermedad. 

9.'^ Para combatir la plaga no se ha hecho nada; algunas 
personas queman en las piezas, de noche y para evitar las 
picaduras de esos insectos, substancias insecticidas, ó pul- 
verizan polvos de crisantema. 

Reitero á Ud. las seguridades de mi consideración. 

Libertad y Constitución. — Autlán, Abril 3 de 1910. — 
E- J. P. — /. IV. Topete. — M. U. Yáñez, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 389 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Jefatura Po- 
lítica de Chápala. — 7." Cantón. — Núm. 143. 

Tengo el honor de remitir á Ud. los informes del Can- 
tón de mi mando, relativos á la plaga del mosquito, mani- 
festando á Ud., con respecto á Jocotepec, que no existe esa 
plaga. 

Reitero á Ud. mi atenta consideración. 

Libertad}' Constitución. — Chápala, Enero 21 de 19 10. — 
El Jefe Político, L^uiano Q. Gallai'do. — Pci-cz Osegucra, 
secretario. 



República Mexicana. —Estado de Jalisco. — Jefatura Po- 
lítica de Chápala, — 7." Cantón. 

Informe rendido á la Secretaría del Consejo Superior de 
Salubridad, relativo á la plaga del mosquito. 

I ."" Sí existe. 

2.^ Se ignora. 

3.'' En Chápala, desde el año de 1903, en que empezó á 
aparecer en el lago la planta del lirio acuático. 

4.=^ No. 

5.^' No. 

6." Sí, en los meses de Abril y Mayo. 

7.'' No. 

8.^ No. 

9.' Nada. 

Chaj)ala, Enero 21 de 1910. — El Jefe Poh'tico, Luciano 
J . Gallai'do. — Pérez Oseg7iera, secretario. 

Este informe se refiere por lo que respecta al Zancudo, 
pues el otro mosco que se llama «bobo» y el cual es ino- 
fensivo, aparece desde tiempo inmemorial. 



390 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. —Subdirectoría Política. — Tlajo- 
mulco, Jal. — Núm. 44. 
i.^ Sí la hay. 

Sí coincidió con la línea del ferrocarril. 
En todo el Departamento. 
Fué en el año de 1888. 
Un año después del 88. 

Sí se renueva, en los meses de Mayo y Junio. 
Sí se tiene. 
Sí se han observado. 
Nada. 

Lo digo á Ud. en debida respuesta á su citada Circular. 
Protesto á Üd. mi atenta consideración y respeto. 
Libertad y Constitución. — Tlajocomulco; Enero 17 de 
1 9 10. — E, S. D. P. — Juan J. Ifidaloo. 



Ayuntamiento Constitucional. — Ixtlahuacán de los Mem- 
brillos. 

En la hacienda de la Capilla y en el rancho de la Caña- 
da hay un mosquito denominado vulgarmente Barrilillo. 

Su aparición no coincidió con la llegada del ferrocarril, 
pues dicha plaga existe desde tiempo inmemorial. 

La expresada plaga se renueva cada año, en el mes de 
Febrero, después de declinar el invierno. 

No se tiene noticia de alguna enfermedad producida por 
el piquete de esos moscos. 

No se conoce en esta Municipalidad la elefantíasis. 

Ningún medio se pone en práctica para combatir la pla- 
ga de los mosquitos. 

Ixtlahuacán de los Membrillos, Diciembre 28 de 1909. 
E- P. M. — Eídogio Her7'era. — MartÍ7i P. Riiiz, secretario. 



MÉDICO NACIONAL 391 



República Mexicana Estado de Jalisco. — Jefatura Po- 
lítica del 8.° Cantón. — Colotlán. — Núm. 52. 

Haciendo referencia á su superior oficio núm. 525, gi- 
rado con fecha 24 del próximo pasado Diciembre, honró- 
me informar a Ud. para conocimiento de ese R. Consejo, 
que según las noticias que esta Jefatura ha recibido de las 
autoridades políticas de su dependencia, no existe ni ha 
sido conocida la plaga de los mosquitos de las habitacio- 
nes á que se contrae dicha nota, en toda la comprensión 
de este Cantón, de mi inmediato mando. 

Reitero á Ud. las seguridades de mi distinguida consi- 
deración y respeto. 

Libertad y Constitución Colotlán, Febrero i."de 19 10. 

— E. J. P. — Vidal Gómez. — Elfego Romero, secretario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del 9." Cantón. 
Ciudad Guzmán. — Núm. 1,433. 

En debida contestación al atento oficio de esa Secreta- 
ría, núm. 526, de 24 del actual, tengo la honra de manifes- 
tar á Ud. que, en las poblaciones de este Cantón, no existe 
la plaga de mosquitos de las habitaciones. 

Protesto á Ud. mi atenta consideración y respeto. 

Libertad y Constitución. — C. Guzmán, Diciembre 27 de 
1909. — E. J. P. — Isidro Godines. — José Brizuela, SQcre^- 
tario. 



República Mexicana. — Jefatura Política del 10." Cantón, 
de Mascota, Jal. 

i.^ La plaga de mosquitos de las habitaciones existe en 
todo el Municipio. 



392 ANALES DEL INSTITUTO 



2.^ Se conoce desde tiempo inmemorial, no coincidiendo 
su aparición con ninguna línea de ferrocarril, por no haber 
en este Municipio. 

3.'^ Como queda dicho, en todo el Municipio, sin poder- 
se apreciar el tiempo de su aparición, 

6.'' La plaga se renueva anualmente, pasando el invier- 
no, apareciendo en el mes de Junio y desapareciendo en el 
de Noviembre. 

7.'' Ningunas noticias se tienen de enfermedades trans- 
mitidas por el piquete de esos moscos. 

8.'* No se ha observado ningún caso de elefantíasis de los 
árabes. 

Q.'' No se han tomado ningunas medidas para destruir 
la plaga de los mosquitos. 

Mascota, Enero 26 de 19 10. — Pascual 7). Granillo. — 
/. M. Arreóla, secretario. 



República Mexicana. — Gobierno Político Municipal de 
Guachinango. — Núm. 18. 

I.' La plaga de los mosquitos de las habitaciones, ape- 
nas es conocida en esta comprensión, en donde hay muy 
pocos en la estación de las lluvias. 

2.^ Su aparición no ha coincidido con ninguna inaugu- 
ración de ferrocarril. 

3.'^ Se conoce ese mosquito desde tiempo inmemorial, 
pero en muy poca cantidad. 

4.'^ Se conoce que esa plaga se renueva cada año, por- 
que en el invierno, la primavera y estío, termina por com- 
pleto, y vuelve á aparecer de Junio á Julio. 

5.'' No se tiene noticia de enfermedades producidas ó 
transmitidas por los piquetes de esos mosquitos. 



MÉDICO NACIONAL. 393 



6."' No se han observado casos de elefantíasis de los ára- 
bes transmitidos por esos mosquitos, y no hay, por lo mis- 
mo, datos estadísticos de esa enfermedad. 

7.^ Nada se ha hecho en este lugar para combatir esa 
plaga del mosquito, por no haberse considerado de peligro 
alguno. 

Me honro en comunicarlo á Ud. como resultado de su 
citada comunicación. 

Libertad y Constitución. — Guachinango, Enero lo de 
19 10. — E. P. M. — José M. Ponce. — A. Langarica, secre- 
tario. 



República Mexicana. — Directoría Política. — Talpa, lo." 
Cantón, Jal. 

I."" Sí existe la plaga del mosquito de las habitaciones 
en todo el Departamento, 

2.^ Su aparición no coincidió con apertura de línea fe- 
rroviaria, pues no hay ninguna en todo el Departamento; 
la plaga se conoce desde tiempo inmemorial. 

3.'' En todas las poblaciones y demás lugares del De- 
partamento, sin poderse precisar la época de su aparición. 

ó."" La plaga se renueva cada año después de declinar 
el invierno, comenzando en el mes de Junio y terminando 
en el de Noviembre. 

7.^ No se tienen noticias de enfermedades transmitidas 
por el piquete de esos moscos. 

8."^ No se tiene conocimiento de casos de elefantíasis 
de los árabes, cuya transmisión se atribuya á la plaga de los 
mosquitos, ni datos estadísticos de tal enfermedad. 

9.^ Ninguna medida se ha tomado para combatir la pla- 
ga de los mosquitos. 

Talpa, Enero 4 de 19 10. — E. D. P. — E. Zepecia B. 



394 ANALES DEL INSTITUTO 



República Mexicana. — Jefatura Política del 1 1." Cantón 
de Teocaltiche, Jal. — Núm. 252. 

Tengo el honor de contestar las preguntas insertas en su 
oficio núm. 528, de 24 del actual. 

I.* Casi en todo el Cantón existe la plaga de mosquitos 
de las habitaciones. 

2.^ Su aparición no coincidió con la inauguración de la 
línea del ferrocarril. 

3.* Generalmente, se ha observado en todo el Cantón y 
al mismo tiempo. 

4.'' Fué anterior á la inauguración del ferrocarril, y no 
se sabe cuántos años. 

5.^ 

6.* La plaga se renueva cada año después de declinar el 

invierno, en el mes de Abril. 

'j ^ No se tienen noticias de enfermedades producidas ni 
transmitidas por esos insectos. 

8.'' En este Cantón no se ha observado caso alguno de 
elefantíasis de los árabes, cuya transmisión sea atribuida al 
piquete de dichos moscos. 

9.* No se ha hecho nada para combatir dicha plaga. 

Reitero á Ud. las seguridades de mi distinguida consi- 
deración. 

Libertad y Constitución. — Teoacaltiche, Diciembre 31 
de 1909. — E. J. P. — /. E. Sepiilvcda. — Benjanún A. Ro- 
bles, secretario. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Jefatura Po- 
lítica del 12." Cantón. — Ahualulco de Mercado. — Núme- 
ro 244. 

Tengo la honra de acompañar á Ud., con la presente, el 
cuestionario debidamente contestado, relativo á la plaga de 



MÉDICO NACIONAL 395 



mosquitos, correspondiente á esta Ciudad y Etzatlán, y los 
municipios de San Marcos y Teuchitlán manifiestan no ser 
conocida esa plaga en aquellos lugares. 

Así dejo cumplimentado el oficio de Ud. núm. 529 de 
24 de Diciembre próximo pasado. 

Reitero á Ud. mi atenta consideración. 

Libertad y Constitución. — Ahualulco de Mercado, Mar- 
zo 2 de 19 10. — E. J. P. — /. E. Sepiilveda. — S. R. Cainpi- 
llo, secretario. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Ayuntamien- 
to Constitucional. — Ahualulco de Mercado, 

Contestación al Cuestionario sobre la plaga de los mos- 
quitos. 

I."" En esta Ciudad no existe esa plaga. 

2." No. 

3.'' No se ha observado. 

4.^ Contestada con la anterior. 

5.'' Igual á la anterior. 

6.^ Iprual á la anterior. 

7." No. 

8.^ No, ni existen datos estadísticos. 

9.* Nada. 

Ahualulco de Mercado, Febrero 11 de 19 10. — El Co- 
misionado de Estadística, /. Chávez Guzmán. 



República Mexicana. — Estado de Jalisco. — Gobierno 
Político Municipal de Etzatlán. 
i.^ Existe en este Municipio. 

2.^ No. 



396 ANALES DEL INSTITUTO 



3/ En esta Villa y hace de 1 5 á 19 años aproximada- 
mente. 

4.* Fué anterior de nueve á diez años. 

5.'' Queda ya contestada con la anterior. 

6.^ Existe todo el año, aumentándose al comenzar el tem- 
poral de aguas y disminuyendo en el invierno. 

7." No. 

8.' No, ni existen datos estadísticos. 

g."" Nada. 

Etzatlán, Enero 13 de 19 10. — E. P. M. — C. Romo. 



Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo. — Se- 
cretaría. — Sección 3.'' — Número 2387. 

El Ciudadano Presidente del Consejo Superior de Salu- 
bridad del Estado, en Oficio número 394, fechado ayer, 
dice á esta Secretaría: 

«Tengo la honra de remitir á usted insertas en el pre- 
sente Oficio, las contestaciones que este Consejo acordó 
se den á las preguntas contenidas en el cuestionario que, 
relativo á la plaga de mosquitos en las habitaciones, en- 
vió á esa Superioridad el Instituto Médico Nacional. — i'' 
¿Existe en alguna Ciudad de ese Estado la plaga de los 
mosquitos de las habitaciones? Sí. — 2." ;En qué Ciudades 
y desde cuándo se ha observado esa plaga en cada una 
de ellas? De las ochenta Municipalidades que hay en el 
Estado, en la mayor parte de ellas existe la plaga de los 
mosquitos desde tiempo inmemorial; en las de Uruapan y 
Maravatío la hay pero no reviste el carácter de plaga; en 
la de Taretan apareció hará quince años, en la de Tacám- 
baro veinte, en la de Los Reyes diez, en la de Quiroga 
diez, en la de Cotija nueve, en la de Jungapeo tres, en la 



MÉDICO NACIONAL 397 



Tenencia de Las Cañas, de la Municipalidad de Arteaga, 
cinco, en la de La Piedad veintiuno, y en la Ciudad de Za- 
mora aumentó hace trece años con el establecimiento de 
la luz eléctrica. * En las demás Municipalidades como son: 
Jiquilpan, Irimbo, Taximaroa, Huaniqueo, Parangarícuti- 
ro, Tlazazalca, Numarán, Tingüindín, Chilchota, Santa 
Clara, Angangueo,Senglio, Panindícuaro, Tingambato,Tla- 
pujahua, Cherén, Zináparo, Perinbán, Tangancícuaro y 
Penjamillo, no la hay. — S-" (i^^-i aparición coincidió con la 
inaguración de alguna línea ferrocarrilera? De; los Munici- 
pios tocados por alguna vía férrea ó cercanos á ella, sólo 
en el de Cotija se notó la aparición de los mosquitos al 
inaugurarse el ferrocarril de Los Reyes á Yurécuaro, y en 
el Municipio de este último nombre se notó aumento de 
dicha plaga. En la Ciudad de Zamora, coma ya se ha di- 
cho, se notó también aumento hace trece años con el esta- 
blecimiento de la luz eléctrica. — 4.'' Si fué anterior á esa 
inauguración ¿cuántos años antes? En lo general se ignora 
y únicamente se sabe que en Taretan apareció seis años 
antes, en Cotija diez y en La Piedad dieciocho meses. — 
5.^ Si fué posterior ¿cuántos años ó meses después? En el 
Municipio de Yurécuaro aumentó la plaga un año después 
y dieciocho meses en La Piedad; en los demás se ignora. 
— ó."" ¿La plaga se renueva cada año después de declinar 
el invierno? Por lo general comienza en el mes de Junio 
y termina al empezar el invierno. — y." ¿Se tiene noticia 
de algunas enfermedades producidas ó transmitidas por el 
piquete de esos moscos? El paludismo. En La Huacana, 
Apatzingán, Tuzantla, Coalcomán y Arteaga, le atribuyen 
el mal del pinto y en otros Municipios la pústula maligna. 
— S.^ ¿Se observan casos en ese Estado de elefantíasis de 
los árabes cuya transmisión se atribuye á esos mosquitos? 

* Dudoso. (H). 



398 ANALES DEL INSTITUTO 



¿Hay algunos datos estadísticos acerca de esta enferme- 
dad? En Tacámbaro, Cotija, Aguililla y La Piedad, se dan 
pocos casos de elefantíasis, pero no creen que sea debido 
á los mosquitos y no han cuidado de llevar estadística al- 
guna. — 9.* (íQué se ha hecho para combatir la plaga de 
los mosquitos? Usar las pastillas de crisantema. «Lo que 
tengo la honra de transcribir á usted en debida respuesta 
á su respetable Oficio de 5 de Enero del presente año.» 

Lo que, por acuerdo del Ciudadano Gobernador, tengo 
la honra de insertar á usted, para su conocimiento y en de- 
bida contestación á su atenta nota, fecha 30 de Diciem- 
bre del año próximo pasado, protestándole mi atenta y dis- 
tinguida consideración. 

Independencia y Libertad. — Morelia, Mayo 19 de 19 10. 
—Por orden del señor Secretario, el Oficial Mayor, Ma- 
nuel G. Real. 



República Mexicana.-— Gobierno del Estado de Nuevo 
León. — Secretaría. — Sección 3.'' — Gobernación y Guerra. 
— Consejo Superior de Salubridad de Nuevo León, Mon- 
terrey. 

Contestación al Cuestionario que el Sr. Prof. Alfonso 
L. Herrera, del Instituto Médico Nacional, envió en carta 
al Sr. Gobernador del Estado, y este señor al Consejo de 
Salubridad, por conducto de la Secretaría de Gobierno: 

i.^ La plaga de mosquitos de las habitaciones existe en 
muchas poblaciones del Estado. 

2.^ Esta plaga se observa desde tiempos que no pueden 
precisarse, en Monterrey, Cadereita Jiménez, Montemore- 
los. Linares, Villa de Santiago, Allende, Gral. Terán, Dr. 
Cos, Marín, Dr. González, Cerralvo, Lampazos, Villalda- 



MÉDICO NACIONAL 399 



ma, Bustamante, y en los Pueblos y Congregaciones com- 
prendidas entre esos lugares. 

3.^ Aun antes de la existencia de los ferrocarriles había 
mosquitos en el Estado, y los hay en lugares en que no 
hay ferrocarril. 

4.'' No hay datos para contestar esta pregunta. 

^.'^ No fué posterior. 

6.' La plaga se renueva cada año después de declinar 
en el invierno, aparece con los primeros calores, pero la 
vida activa comienza realmente en Abril. 

y ^ Sí, se cree fundadamente que la fiebre amarilla y las 
fiebres palúdicas se transmiten por los mosquitos. 

8.^ No hay elefantíasis de los árabes en el Estado, y 
por consiguiente no hay datos estadísticos sobre esa en- 
fermedad. 

9.* Se han mandado tapar las norias, los tinacos y de- 
más depósitos de agua, desecar las charcas y pantanos y 
petrolizar aquellos depósitos de aguas tranquilas que no 
pueden ser desecados. 

Monterrey, 22 de Diciembre de 1909. — (firmado) A. Ca- 
rrillo, (firmado) A. Fernández, Srio. — Es copia. — Monte- 
rrey, 25 de Diciembre de 1909. — S. Roel. 



Secretaría General del Departamento Ejecutivo. — Esta- 
do de Puebla. — Sección de Beneficencia é Higiene. — Nú- 
mero 357. — Al C. Director del Instituto Médico Nacional. 
— (7.'' de Balderas número 94.) — México. 

Puebla de Zaragoza, Febrero 15 de 19 10. 

Los Médicos Expertos del Estado, refiriéndose al Cues- 
tionario que se sirvió Ud. insertar en nota de fecha 1 1 de 



400 ANALES DEL INSTITUTO 



Diciembre del año próximo anterior, dicen, respectiva- 
mente, lo que sigue: 

AcATLAN. «Primera. En la Ciudad de Acallan y todo 
el Distrito, existe el mosco. Segunda. Es inmemorial el 
tiempo que se ha observado esa plaga. Tercera. No ha 
coincidido con la inauguración de ninguna línea férrea, 
pues ésta nunca ha llegado por estos rumbos. Sexta. La 
plaga no se renueva, siempre existe, en el invierno decre- 
ce algo y se acentúa más en los meses de Junio y Julio y 
Agosto. Séptima. Excepto el paludismo, que se atribuye 
al piquete del mosco, no se conoce otra enfermedad. Oc- 
tava. Nunca se ha observado ningún caso de elefantíasis, 
ni existen ningunos datos estadísticos acerca de esa enfer- 
medad. Novena. No se ha hecho nada para combatir la 
plaga.» 

Alatriste. «Se recibió en esta Oficina el Oficio de Ud., 
fecha 20 del que cursa, número 5, en el (jue se transcribe 
la nota del Instituto Médico Nacional de México, é infor- 
mado de su contenido, manifestó: no tener conocimiento 
alguno de que exista y haya existido en otras épocas pla- 
ga alguna de mosquitos en las poblaciones de este Distri- 
to, ni observarse tampoco en él un sólo caso de elefantía- 
sis de los árabes.» 

Atlixco. «a la primera pregunta contesto manifestan- 
do: que en esta ciudad existe la plaga de los mosquitos de 
las habitaciones. A la segunda: en esta ciudad se observó 
la plaga hace diez y seis años próximamente, de una ma- 
nera marcada. A la tercera: Su aparición coincidió con la 
inauguración de la línea del Ferrocarril Interoceánico á 
Izúcar de Matamoros, aumentando notablemente desde 
que dicha línea se prolongó hasta Tlancualpican, Cuarta y 
y quinta quedan contestadas en lo anterior. A la sexta: la 
plaga se renueva cada año, después del invierno; general- 



MÉDICO NACIONAL 401 



mente en Marzo. A la séptima: la enfermedad transmitida 
por el mosquito es el paludismo en distintas formas, el 
cual ha aumentado notablemente de año en año. A la oc- 
tava: no se han observado casos de elefantíasis de los ára- 
bes. No hay datos estadísticos. A la novena: No se han 
tomado medidas de ninguna especie para combatir dicha 
plaga, salvo el uso de polvos insecticidas que algunas fa- 
milias adoptan para librarse en algo de las molestias que 
el mosquito proporciona.» 

CnALCHicoMULA. «Eu contcstación á la Circular número 
5 de esa Superioridad, tengo la honra de informar que en 
las poblaciones de este Distrito no hay mosquitos en las 
habitaciones.» 

CiiiAurLA. «Según los datos recogidos respecto á la ca- 
becera y pueblos pertenecientes á este Distrito y por lo 
que me consta desde el tiempo de mi permanencia en él, 
las plagas de mosquitos nunca se han visto ni la existencia 
de tales insectos ha influido en las manifestaciones del pa- 
ludismo lo mismo que en su génesis, así como tampoco se 
ha dado caso alguno de elefantíasis de los árabes ni de 
otras enfermedades, hasta hoy, que hayan sido transmiti- 
das por dicho medio.» 

Cholula. «He tomado todo empeño en recoger los da- 
tos relativos á las preguntas que contiene y se me ha di- 
cho lo siguiente: Primera: existe en esta ciudad la plaga 
de los mosquitos de las habitaciones, notándose que en 
mucho han disminuido, estos dos últimos años. Segunda: 
Se ha observado esta plaga de siete años á esta parte. Ter- 
cera. Su aparición no coincidió con la inauguración de la 
línea del ferrocarril. Cuarta. No fué anterior á su inaugu- 
ración. Quinta. Fué posterior; bastantes años después; 
ignoro el número preciso. Sexta. Sí se renueva, notando 
se diminución en estos dos últimos años. Séptima. No se 

51 



402 ANALES DEL INSTITUTO 



tiene noticia de enfermedades producidas ó transmitidas 
por el piquete de esos moscos. Octava. No se observan 
casos de elefantíasis de los árabes y no hay datos estadís- 
ticos acerca de esta enfermedad. Novena. Nadase ha he- 
cho para combatir esta plaga.» 

HuAUCHiNANGO. «Tcngo la honra de manifestar á esa 
Superioridad, que, por los informes que han ministrado 
los Médicos residentes desde hace muchos años en esta 
ciudad, las nueve preguntas áque se refiere la nota del Ins- 
tituto Médico Nacional de México, transcripta por la Su- 
perioridad, número 5, fecha 20 del actual, quedan contes- 
tadas negativamente.» 

HuEjOTZiNGo. «A la primera pregunta diré: fjue los 
mosquitos los hay en todas partes del Distrito, en los cam- 
pos y principalmente en los alfalfales, penetrando uno que 
otro alas habitaciones cercanas en donde causan poca mo- 
lestia. 

No hay quien dé noticia sobre la época de su aparición 
ni circunstancias que á ello concurrieron, ni si fué antes ó 
después del paso del Ferrocarril Interoceánico. En esta 
contestación van insertas las cuatro siguientes á las pre- 
guntas respectivas. — La plaga aparece en verano, desapa- 
reciendo al declinar el otoño, y no se tiene noticia de que 
el piquete de los mosquitos produzca ni transmita ningu- 
nas enfermedades, pues lo único que suele pro'ducir es al- 
gunas pápulas y tumefacción en las personas de cutis deli- 
cado, afecciones que ceden fácilmente á la aplicación de 
remedios sencillos. — No se conoce por aquí ni he oído ha- 
blar de ningún caso de elefantíasis de los árabes ni tampo- 
co délos griegos, y por lo mismo no hay sobre ello ningu- 
nos datos estadísticos. — Y como las molestias que causan 
los mosquitos son tan insignificantes, no sé yo, que se ha- 
ya hecho nada para combatirlos.» 



MÉDICO NACIONAL 403 



Matamoros. «Existe una verdadera plaga de mosqui- 
tos en estos lugares, se ha observado en todos los pueblos 
pertenecientes á este Distrito; su aparición no coincidió 
con la inauguración de ninguna línea ferrocarrilera; según 
opinión reinante en estas comarcas, data de más de 30 
años; la plaga se renueva cada año después de declinar el 
invierno; comienza generalmente en los principios de los 
meses de Marzo ó Abril; no se tiene noticia alguna de en- 
fermedades producidas ó transmitidas por el piquete de 
los moscos; no se han observado casos de elefantíasis de 
los árabes; no se han puesto en práctica medidas para 
combatir la plaga.» 

Puebla. I. Esa plaga existe en muchas poblaciones del 
Estado y aun en la Capital. — TI. De una manera general 
puede decirse que los mosquitos han existido siempre en 
todas las poblaciones de la tierra caliente del Estado; y 
por lo mismo predominan en los distritos del sur, Atlixco, 
Matamoros, Acatlán, Chiautla y aun Tehuacán. En la sie- 
rra del norte hay muchos lugares cálidos, principalmente 
en los límites con el Estado de Veracruz, y es probable 
que también allí se obsérvenlos insectos mencionados. En 
esta Ciudad existen los mosquitos bajo la forma de plaga, 
sólo de algún tiempo á esta parte. — III. Inmediatamente 
después de inaugurada la línea del Ferrocarril Interoceá- 
nico que va al Sur, tocando Atlixco, Matamoros, etc., co- 
menzó á importarse á esta Ciudad fruta en gran escala y 
entonces hizo su aparición la plaga de los mosquitos. '"^ En 
esa época se hizo en la falda del cerro de Guadalupe una 
plantación de chopos y se observó que en esos árboles 
anidaron los mosquitos '"^ en gran cantidad y después se es- 
parcieron por toda la población. — IV. Antes de la inau- 

* Simple coincidencia. (H). 

* No son mosquitos, sino Pulgones (Peniphigus.) (H). 



404 ANALES DEL INSTITUTO 



guración mencionada no había plaga de mosquitos en Pue- 
bla. — V. Ya se dijo que tan pronto como se puso al servi- 
cio del público la línea de Atlixco, etc., se observó la pla- 
ga. — VI. Se renueva cada año y comienza á la entrada de 
la primavera. — VIL Acerca de ese punto, no se tienen no- 
ticias. — VIII. La elefantíasis es casi desconocida en el Es- 
tado. — IX. No hay medidas encaminadas á combatir esa 
plaga. 

San Juan de los Llanos. Primera. Siendo, como es es- 
te Distrito, una tierra fría, no hay mosquitos. — Segunda. 
Como no existe esa plaga no se han hecho observacio- 
nes. — Tercera. No tiene caso la pregunta. — Cuarta. No 
tiene caso. — Quinta. No tiene caso. — Sexta. No tiene ca- 
so. — Séptima. No habiendo plaga, no hay caso. — Octava. 
No se dan casos y por lo mismo no hay datos estadísticos. 
— Novena. No tiene caso la pregunta. 

Tecali. «En contestación al Oficio de Ud., número 250, 
fechado el 2 del presente mes, digo: que no contesto á las 
preguntas que se hacen en el Cuestionario de la Circular 
número 5, del 20 de Diciembre del año pasado, por no 
existir en este Distrito la plaga de mosquitos.» 

Tecamaciialco. «En contestación á su Oficio número 5, 
tengo la honra de manifestar á Ud. que, en este Distrito, fe- 
lizmente, no existe la plaga de «mosquitos de las habita- 
ciones» y que de tres años á esta parte sólo de un caso 
de «Elefantíasis de los árabes» he conocido, el que fué ad- 
quirido en tierra caliente.» 

Tehuacan. En esta ciudad de Tehuacán se observa la 
plaga de los mosquitos durante los meses del verano y pa- 
rece coincide con el transporte de fruta de Córdoba y Ori- 
zaba, * que se hace por medio de bestias de carga, siendo 
muy poca la que se transporta por ferrocarril, el ferroca- 

* No es aceptable que los mosquitos se importen por este medio. (H). 



MÉDICO NACIONAL 405 



rril de Esperanza que hace muchos años existe. Debe ad- 
vertirse que no es una gran plaga, pues como es este un 
clima seco y sin pantanos, no se desarrollan las larvas del 
mosquito. Se dan muy pocos casos de paludismo, que 
atribuyo á la presencia de estos mosquitos. 

En el Distrito de Tehuacán no se ha observado duran- 
te los diez años que tengo de radicar en él, ningún caso de 
elefantíasis de los árabes, por lo que creo que esta enfer- 
medad no existe en esta región.» 

Tepeaca. «Digo á la primera pregunta: que aquí no 
existe plaga de dichos moscos, ni ha existido. A la segun- 
da: hasta la fecha, según mis investigaciones, en ninguna 
población de mi Distrito ha existido plaga semejante. A la 
tercera: que hace como diez y seis años, al pasar el ferro- 
carril para Oaxaca, se observó que algunos mosquitos emi- 
graron, pero jamás han prosperado, porque son arrastra- 
dos por los vientos que en este lugar son fuertes. A la 
cuarta: la aparición de dichos moscos concuerda con la pa- 
sada del referido ferrocarril. A la quinta: no fué posterior, 
sino coincidió con la pasada del ferrocarril. A la sexta: que 
como no hay plaga, no se renuevan dichos mosquitos. A 
la séptima: diré que no he tenido noticia de enfermedad 
producida ó transmitida por el piquete de dichos insectos. 
A la octava: no tengo datos sobre elefantíasis de los ára- 
bes por el piquete del mosquito en el Estado en que ejer- 
zo. A la novena: como no ha existido plaga de los moscos 
en el Distrito en que ejerzo, nada se ha hecho para com- 
batirlos.» 

Tepexi. «a la primera: No se nota desarrollo de los di- 
chos mosquitos en las poblaciones de este Distrito, al gra- 
do de no ser sensible si existe declinación en el invier- 
no. A la segunda: En ninguna. A la tercera: No ha pasa- 
do en mi época inauguración de alguna línea férrea. A la 



406 ANALES DEL INSTITUTO 



cuarta y quinta: No existe dato. La sexta: Ya está contes- 
tada. La séptima: No se tiene noticia. La octava: No he 
observado casos de elefantíasis de los árabes de ninguna 
especie. No hay datos estadísticos referentes á esta enfer- 
medad. A la novena: No se ha hecho nada para los pocos 
moscos que muy de tarde en tarde se observan. 

Anteriormente en otro Estado observé esta plaga y vi 
que no tuvo la misma intensidad en todos los años y sí se 
notó que la primera vez que se observó fué cuando esta- 
ban en construcción de una vía férrea, lo cual pudiera ex- 
plicarse por la transmisión de esa plaga en unos años y en 
otros no.» 

Tétela. «En este lugar, no existe la plaga de mosqui- 
tos de las habitaciones; pero en la sierra de este Distrito, 
existe seguramente el Anopheles que inocula al hombre el 
hematozoario de Laveran, causa del paludismo. No ha si- 
do importado, pues es un medio propio para su desarro- 
llo. La plaga se renueva cada año, pero raras veces ad- 
quiere grandes proporciones, como sucedió en Totutla, en 
los meses de Junio á Septiembre. Ahora bien, hablando 
propiamente, la plaga del mosquito de México, no parece 
existir en el Distrito.» 

Teziutlan. «En el Distrito de Teziutlán, la plaga délos 
mosquitos de las habitaciones, solamente existe en los 
Municipios de Hueytamalco y San José Acateno; no en- 
contrándose en los tres restantes: Xiutefelco, Chignautla y 
Teziutlán, pudiéndose indicar que hace muchos años que 
existe dicha plaga, sin poder afirmar una fecha precisa. — 
Como ambos Municipios no tienen fáciles vías de comuni- 
cación, mucho menos férreas, se deduce que no existe la 
coincidencia á que se refiere la 3.'' pregunta del Cuestiona- 
rio, y quedan asimismo contestadas, negativamente, la 
cuarta y quinta preguntas. Por lo que se relaciona con la 



MÉDICO NACIONAL 407 



sexta pregunta, puede afirmarse que se ha observado que 
dicha plaga se renueva cada año después de declinar en 
el invierno; comenzando por los meses de Marzo, Abril y 
Mayo. No teniéndose noticia de alguna enfermedad pro- 
ducida ó transmitida por el piquete de esos moscos ni 
tampoco se ha observado en este Distrito la elefantíasis de 
los árabes; no habiendo datos estadísticos acerca de esa 
enfermedad.» 

Tlatlauqui. «Tengo la honra de decir á Ud., en con- 
testación á su atento Oficio número 5, en que por acuer- 
do del señor Terrés, Director del Instituto Nacional de 
México, se me hacen preguntas sóbrela plaga de los mos- 
quitos, que no hay en esta localidad ni sus inmediaciones 
dicha plaga.» 

Zacapoaxtla. «Primero. No existe la plaga de los mos- 
quitos de las habitaciones ni en la cabecera del Distrito ni 
en las de las Municipalidades. — Segundo. Que las contes- 
taciones á las preguntas 2.", 3.'', 4.% 5.^, 6.^ y y."", son ne- 
gativas. — Tercero. Que no se observan casos de elefantía- 
sis délos árabes ni en la cabecera del Distrito ni en las Mu- 
nicipalidades, ni existen tampoco datos estadísticos acer- 
ca de esta enfermedad, y Cuarto. Que la contestación á la 
pregunta 9.^ es igualmente negativa.» 

Zacatlán. «Que en esta Ciudad, en ninguna época del 
año, aparecen los mosquitos de las habitaciones y por lo 
que respecta á los Municipios foráneos de este Distrito, 
según los informes que he podido obtener, puedo decir 
que tampoco existen y sólo en los lugares limítrofes con 
el estado de Veracruz y en los pueblos ribereños se en- 
cuentran unos llamados vulgarmente zancudos, que son 
moscos del campo, * los cuales aparecen con más abun- 
dancia en las épocas de lluvias.» 

» Tipiila ■? (H). 



408 ANALES DEL INSTITUTO 



Reitero á Ud. mi atenta consideración. — A. M. Fer 
nández. 



Gobierno del Estado Libre y Soberano de Querétaro 
Arteaga. — Secretaría. — Sección i.'' — Número 7515. 

En contestación á la atenta nota de Ud., fechada el 20 
de Diciembre último, dirigida al Sr. Gobernador del Es- 
tado, por su acuerdo, tengo la honra de contestar al inte- 
rrogatorio incluido en la misma, obsequiando así el acuer- 
do del Sr. Director del Instituto Médico Nacional, al cual 
Ud. se refiere. 

i.^ La plaga de mosquitos de las habitaciones existe en 
esta ciudad y la de San Juan del Río. 

2.* Dicha plaga se observa desde el año d(; 1884, fecha 
en que se estableció la línea del ferrocarril Central de Mé- 
xico á Paso del Norte. 

3.'' Yá está contestada en la anterior 

4.'' Lo mismo que la anterior. 

5/* Lo mismo que la anterior. 

6.'' Dicha plaga se renueva cada año al comenzar el in- 
vierno, en los meses de Abril y siguientes. 

7.'' No se tiene noticia de algunas enfermedades produ- 
cidas ó transmitidas por el piquete de los mosquitos. 

S.'' Tampoco se tiene noticia de que haya casos de ele- 
fantíasis producida por los mismos mosquitos. 

g.'' Cada año se mandan poner lámparas poderosas de 
petróleo en las compuertas principales de las acequias, * 
que es donde se ha observado que existe la propagación 
de los mosquitos, los que con dicho procedimiento, que se 
continúa durante el año, se consigue que mueran á milla- 

* Me parece dudosa la eficacia de este procedimiento. (H.) 



MÉDICO NACIONAL 409 



res, habiéndose observado que el año de 1909 disminuyó 
notoriamente la cantidad de dichos mosquitos. 

Lo que tengo la honra de comunicar Ud., en cumpli- 
miento de lo acordado por el Sr. Gobernador, protestán- 
dole las seguridades de mi distinguida consideración. 

Libertad y Constitución. — Querétaro, 7 de Enero de 
1 9 10. — /. V. Marroquin, secretario, 

Al C. Profesor Alfonso L. Herrera. — México. 



Correspondencia particular del Gobernador del Estado 
de Sinaloa. 

Culiacán, 17 de Enero de 19 10. — Señor Profesor Al- 
fonso L. Herrera. — México. 
Muy señor mío: 

Tengo el gusto de acompañar á Ud. las contestaciones 
que los médicos del Estado á quienes el Gobierno de mi 
cargo consultó sobre el asunto de los mosquitos de las ha- 
bitaciones, á que se refiere su atenta, fecha 17 de Diciem- 
bre último, han dado al cuestionario formulado para el caso 
por Ud. 

Esperando que los datos contenidos en ellas le sean de 
utilidad para el importante estudio que se propone hacer, 
me es grato subscribirme su afmo. atto. y S. S. — Diego 
Redo. 



Dr. Pedro M. Berber, Editor Propietario de «El Pro- 
gresista,» Semanario Independiente. — Rosario, Sinaloa. 

Respuesta al Cuestionario sobre la plaga de los mosqui- 
tos de las habitaciones: 

I.* Generalmente las diversas clases de Zancudo, ó mos- 

52 



410 ANALES DEL INSTITUTO 



quitos de las habitaciones, nunca faltan en las poblaciones 
de las costas. 

2.* En la mayor parte de las poblaciones del Distrito, 
sobre todo, en las que están próximas á las marismas, es- 
teros, charcas ó aguas estancadas, ó situadas sobre las már- 
o^enes ó riberas de algún río, la plaga de los mosquitos 
abunda. 

3.'', 4.* y 5.^ Siendo que la plaga de los mosquitos délas 
habitaciones es constante en los climas cálidos, húmedos ó 
pantanosos, su aparición en estos rumbos data de tiempo 
inmemorial. 

6.^ La plaga de los mosquitos aumenta en el mes de Ju- 
lio, disminuyendo, regularmente, por los meses de Octu- 
bre y Noviembre; pero no desaparece del todo, pues en 
las poblaciones inmediatas alas marismas, el zancudo blanco 
( Anopheles Pichis), á la vez que resiste á los fríos del in- 
vierno, contribuye al incremento del paludismo. 

7.'' Está demostrado que el zancudo ó mosquito (sobre 
todo el Anopheles Claviger, que es el que abunda por es- 
tos rumbos) transmite la malaria; pues es constante habi- 
tador de los terrenos maláricos ó húmedos. Además, he 
podido observar que el piquete del mosquito contribuye 
mucho al desarrollo de las enfermedades parasitarias de la 
piel, especialmente en personas de temperamento linfático 
y con marcada predisposición al herpetismo. Así como tam- 
bién he visto que á consecuencia de las picaduras de los 
mosquitos, se han formado abcesos ó flegmones que ha sido 
preciso operar. Se cree que tal circunstancia se debe áque 
el mosco puede haber picado antes á algún animal ponzo- 
ñoso, ó el cadáver de algún animal de tantos como mueren 
en el campo. Quizá no carezca de razón esta teoría. 

8."" En quince años que tengo de ser domiciliario del Ro- 
sario, no ha venido á mi práctica ningún caso verdadero de 



MÉDICO NACIONAL 411 



elefantíasis de los árabes, ni tengo noticia de ningún caso 
acaecido antes. 

g.^ Nada sé que se haya hecho oficialmente hasta la fe- 
cha para combatir la plaga de los mosquitos. Sin embar- 
go, en lo particular, para impedir ó destruir el desarrollo 
de las larvas, se usa con buen resultado el petróleo y el sul- 
fato de cobre, especialmente en los pozos negros ó letrinas. 

Resumen. El mosquito de las habitaciones es constante 
en esta parte de las costas del Pacífico, y constituye ver- 
dadera plaga en el verano, calmando en el invierno. Con- 
tribuye eficazmente al desarrollo de la malaria y al incre- 
mento de las enfermedades parasitarias de la piel. 

El mejor modo de combatir la plaga de los mosquitos de 
las habitaciones, será destruir las larvas, impidiendo su des- 
arrollo. 

Rosario, Enero 2 de 19 10. — V7\ P. M. Berber. 



Cuestionario sobre la plaga de los mosquitos de las ha- 
bitaciones. 

i.^ Sí. 

2.^ En Mazatlán,hace algún tiempo, sin poder fijar fecha. 

3.^ Se aumentó considerablemente á la llegada del fe- 
rrocarril Sur-Pacífico. 

4.^ No es posible indicar la época de su aparición. 

5.* La respuesta anterior. 

ó.'" Diré bien si digo que aumenta en los meses de Ene- 
ro, Agosto y Diciembre. Comienza, en lo general, en No- 
viembre. 

7.^ Sí, se cree que transmite la Ecrena ó Eczema y aun 
la pústula maligna. 

S."" De elefantíasis de los árabes se observan casos ais- 



412 ANALES DEL INSTITUTO 



lados en ambos sexos, sin atribuirse al piquete del mosco. 
Entiendo que no se ha llevado estadística respecto de la 
elefantíasis arábica. 

9.* Se hacen fumigaciones, verdaderas humaredas, que- 
mando diversas substancias con el fin de zahumar y desin- 
fectar las habitaciones, para que á la vez que huyan los 
moscos mueran las larvas. * Usar de mucha limpieza, no 
acumular basuras y evitar la formación de charcos ó agua 
represa que produzca humedad más ó menos constante. 

Dr, P. G. Bíistamante . — Localidad. 



Cuestionario sobre la plaga de los mosquitos de las ha- 
bitaciones. 

i.^ Sí. 

2."" En la mayor parte de poblaciones cercanas ala costa, 
y por lo que respecta á Culiacán, desde hace más de vein- 
tiocho años. 

3.* No, pues cuando se inauguró el ferrocarril de Al- 
tata á Culiacán, en 1883, ya se conocían en esta Ciudad 
los mosquitos. Sí, hubo un aumento marcado desde la in- 
troducción á la Ciudad de agua potable, y el estableci- 
miento de caños de desagüe, por cierto mal construidos y 
pecando contra las más elementales reglas de higiene. No 
poco han contribuido también para el desarrollo de la pla- 
ga, las antiguas norias (pozos), los escusados de sótano y 
el riego poco cuidadoso de muchos jardines interiores de 
las casas. 

4.'' Podría precisarlo. 

5.^ Ya está explicado. 

6.* Declina al comenzar el invierno, que es muy corto, 

* Dudoso ó mal explicado (H.). 



MÉDICO NACIONAL 413 



pero sin desaparecer de una manera absoluta, para volver 
á aumentar notablemente de Julio en adelante. 

'] .^ Nada seguro podría afirmarse, aunque es muy pro- 
bable que, aparte de la malaria, transmitan algunas otras 
enfermedades, pues no es muy raro encontrar entre los an- 
tecedentes de algunos padecimientos de la piel, la referen- 
cia de haber comenzado por un piquete de mosco, pero 
esto sin precisión. 

8."" Sí, no son raros; nada menos andan actualmente en 
esta ciudad tres elefantíacos. No se conoce estadística al- 
guna, pero yo debo de haber visto cerca de veinte casos 
en veintinueve años que llevo de residencia en esta Ciudad. 

9.* Desecación de aguas estancadas, cegamiento de no- 
rias, substitución de escusados de sótano por comunes in- 
gleses; fumigaciones de azufre, de crisantema, pulveriza- 
ciones de kreso y depósito de petróleo en la superficie de 
aguas estancadas, pero todo esto de manera muy limitada 
é imperfecta. — R. L. Paliza. 

Sin indicación de localidad. 



Cuestionario sobre la plaga de los mosquitos de las habi- 
taciones. 

La plaga de los mosquitos de las habitaciones existe en 
Mazatlán desde tiempo inmemorial, independientemente del 
tráfico ferrocarrilero. * Es constante en todas las estacio- 
nes, pero aumenta en el verano y en el otoño, especialmen- 
te en este último, después de la cesación de las lluvias. 

Se cree que los mosquitos propagan el paludismo, pero 
no hay pruebas locales sobre el particular, a pesar de que 
en el otoño se dan casos más numerosos de esa enferme- 

■*" Contradicción con el informe del Dr. G. Bustamante. 



414 ANALES DEI. INSTITUTO 



dad. Aunque en Mazatlán existe la elefantíasis de los ára- 
bes, no se atribuye su transmisión á los mosquitos. 

Nada se ha hecho para combatir la plaga. 

Enero 2 de 1909. — M. Carvajal. — Sin indicación de lo- 
calidad. 



Cuestionario sobre la plaga de los mosquitos de las ha 
bitaciones. 
i.^ Sí. 

2.* Siempre, en todo el Distrito. 
3." No. 
4-^ 

5.^ 

6.^ Es constante, y sólo se recrudece en los meses de 
Julio, Agosto y Septiembre. 

y.'' El paludismo. 

8." No. 

9.* Regar petróleo en las aguas estancadas, cuando los 
propietarios lo han permitido. 

Fuerte, 31 de Diciembre de 1909. — Dr. H. Vallin. 



Contestación al Cuestionario sobre la plaga de los mos- 
quitos de las habitaciones. 

I.* Sí, existe en este Distrito la plaga de los mosquitos 
de las habitaciones. 

2.* En esta Ciudad y en el pueblo de Guasave. En esta 
localidad desde hace siete años y en Guasave desde hará 
veinte años. 

3.* Su aparición coincidió, la de esta localidad, con la 
inauguración del ferrocarril de Topolobampo al Fuerte; 



MÉDICO NACIONAL 415 



pero desde un año á dos antes, es decir, desde que estaba 
en construcción, se comenzaron á observar, aunque no de 
una manera tan marcada y en tan gran cantidad como cuan- 
do ya se puso en tráfico la línea. 

En el pueblo de Guasave, la aparición de los moscos 
coincidió con la apertura de pozos de agua potable que se 
hicieron en las casas. 

4.* Como ya dije, se observaron en esta localidad, desde 
unos dos años antes, es decir, desde que estaba en cons- 
trucción la vía. 

5.* Fué anterior. 

6.^ Sí se renueva la plaga, aunque no todos los años, y 
se hace más intensa en Junio. 

7.^ La aparición de los mosquitos ha coincidido siempre 
con la aparición de la malaria. 

S." En esta localidad hará como quince años que no veo 
casos de elefantíasis de los árabes, y no hay datos estadís- 
ticos. 

9.* Hasta hoy nada se ha hecho para destruir los mos- 
quitos; algunas personas que tienen malaria en sü casa, 
aun entre la gente pobre, siempre que pueden dejarla casa 
y como desde que ya no hay tráfico disminuye la humedad 
y con ella los mosquitos; cuando vuelven las personas ya 
pueden estar exentos de la malaria, pero en la generalidad 
de los casos la plaga termina por sí misma. 

Sinaloa, Diciembre 31 de 1909. — Lins G. de la Torre. 



Respuestas al Cuestionario adjunto, sobre la plaga de 
mosquitos de las habitaciones en la Ciudad de Culiacán. 

I.'' En la Ciudad de Culiacán existe la plaga de mosqui- 
tos, y suponemos que la designación «de las habitaciones» 



416 ANALES DEL INSTITUTO 



no será una expresión genérica para significar determinada 
clase de mosquitos, toda vez que aquí, como en el resto 
del Distrito y en el Estado entero tenemos en las habita- 
ciones muchas variedades de los géneros Culex y A710- 
feles. 

2." Esta plaga, según referencias de antiguos vecinos y 
datos suministrados por el Sr. Dr. Ramón Ponce de León, 
decano de los médicos de la localidad, apareció en el año 
de 1874, y desde entonces ha ido en aumento, teniendo 
una exacerbación en el año de 1887 á 1888, época de la 
introducción del agua potable á la Ciudad. La mala cos- 
tumbre que existe en muchas casas de conservar el agua 
en depósitos abiertos, en donde no se renueva por varios 
días, hace dar un contingente de importancia en el criade- 
ro de larvas de mosquitos. 

3.* No puede referirse la aparición de la plaga á coin- 
cidencia en la inauguración de las líneas de ferrocarril, pues 
que muchos años antes ya existía. Lo que sí puede afir- 
marse es que los baches que en tiempo de lluvias se for- 
man á los lados de las líneas férreas, donde se han hecho 
excavaciones para formar el terraplén de las mismas, con- 
tribuyen en grande escala á la cría y aumento de mos- 
quitos. 

4.^ La plaga apareció trece años antes de los trabajos 
de la línea del Ferrocarril Occidental de Culiacán á Altata; 
y se dijo entonces que con la traída del archivo del Go- 
bierno del puerto deMazatlán á Culiacán, á donde se trans- 
ladó la capital (1874), vinieron las plagas de mosquitos, * 
de ratas y de otras calamidades que no se conocían. 

S'"" 

6.^ La plaga existe casi permanentemente, para declinar 
en el invierno. Su aparición la hace en los meses de ma- 

* Inaceptable (H.)- 



MÉDICO NACIONAL 417 



yor calor, de Mayo á Septiembre; y aun en invierno, si hay 
algún día caluroso, los mosquitos dan muestras claras de 
su presencia. Esos meses calurosos del año son también 
los correspondientes al aumento de las fiebres palustres, 
que son endémicas en la localidad. 

y.'' Sí. La observación nos lleva á comprobar la trans- 
misión de la malaria por los piquetes de mosquitos de las 
habitaciones, así como la producción de estados inflama- 
torios diversos desde el más ligero hasta la formación de 
abcesos, flegmones y aun la «pústula maligna,» que siguen 
al piquete del mosquito, el que en ocasiones es matado 
en el sitio mismo donde ha introducido su lanceta. 

8." Muchos casos hay de elefantíasis, cuya causa etioló- 
gica sería difícil de determinar, en razón de que la enfer- 
medad aparece, las más de las veces, muchísimo tiempo 
después del contagio. Aquí, donde tantos mosquitos hay, 
y casi á diario, los habitantes son picados por ellos; no du- 
damos que sean los vectores de muchos padecimientos, y 
aun podría incluirse en éstos el «Mal de San Lázaro,» en- 
fermedad que aumenta considerablemente en esta ciudad, 
no sólo entre la gente menesterosa, sino en la clase aco- 
modada, en donde se ven con frecuencia brotes, y en don- 
de es tan difícil, por consideraciones sociales, llevar á la 
práctica la higiene y el aislamiento del paciente. Lugares 
hay en esta ciudad que forman núcleos de donde vienen 
más tarde nuevas víctimas de la terrible lepra, ya sea en 
el mismo hogar del foco ó en las habitaciones vecinas, sien- 
do de notar que muchas de las personas contagiadas ni se 
tratan ni visitan, ni se descubre medio alguno directo de 
contaminación; * lo que hace pensar, con justicia, que el 



*• En efecto, es muy probable que el mosquito transmita la lepra, depositan- 
do sus deyecciones sobre la ¡)iel, pero se atribuye más generalmente ese contagio 
á los acarianos llamados Demodex (H.). 



418 ANALES DEL INSTITUTO 



mosquito pudiera ser el intermediario. En muchos de los 
casos observados no ha habido antecedente hereditario á 
que atribuir el contagio. 

g.'' Nada de importancia. 

Culiacán^ Diciembre 31 de 1909. — C. Henuindez León. 



San Ignacio, Enero 3 de 1910. 

Señor Diego Redo, Gobernador del Estado de Sinaloa, 
Culiacán. 

Muy señor mío: 

Tengo el honor de acompañar á Ud. la contestación á 
las preguntas del Cuestionario relativo á la plaga del mos- 
quito, que el Sr. Prof. Alfonso L. Herrera ha solicitado de 
ese Gobierno. 

Aprovecho esta oportunidad para hacerle presente las 
manifestaciones de mi consideración más distinguida. 

Su afmo. y S. S. — Juan Andrade. 

Contestación al Cuestionario sobre la plaga de los mos- 
quitos de las habitaciones. 

I.'' La plaga de los mosquitos de las habitaciones exis- 
te en la Cabecera de este Distrito, así como en los demás 
pueblos del mismo. 

2.'^ Se ha observado esa plaga, en esta Cabecera, según 
opinión de vecinos autorizados, desde hace veinticinco 
años, cuando se hacía aquí el acopio del palo Brasil que la 
casa de Hernández Mendia, de Mazatlán, exportaba para 
Europa, embarcándolo en las barras. 

3.^* Su aparición coincidió con el acopio de madera an- 
tes dicha, que lo traía de los bosques en donde el mosqui- 



MÉDICO NACIONAL 419 



to existe en grande abundancia y desde tiempo inmemo- 
rial. * 

4.'* No ha habido línea de ferrocarril. 

5.^ Lo mismo que la anterior. 

6.' La plaga se renueva cada año, después de declinar 
el invierno, y empieza en el mes de Marzo. 

y."" No se tienen noticias de enfermedades producidas ó 
transmitidas por el piquete de esos moscos, exceptuando 
ligeras manifestaciones de la piel, de forma escamosa. 

8." No se han observado en esta Cabecera y, que yo sepa, 
en el Distrito, casos de elefantíasis de los árabes y ningu- 
nos datos hay sobre esta enfermedad. 

g.'' Nada se ha hecho para combatir la plaga de los mos- 
*quitos. 

San Ignacio, Enero 3 de 1909. — Juan Andrade. 



A. Hernández Mejía, Médico Cirujano de la Facultad de 
México. 

Contestación á las preguntas del Cuestionario adjunto. 

I."" En esta localidad existen los mosquitos de las habi- 
taciones, siendo poco numerosos. 

2.'' He interrogado á varios nativos de este mineral, en- 
tre los que hay algunos que cuentan más de sesenta años 
de edad y afirman que sus padres ya les hablaban de la 
existencia positiva de los mosquitos en este lugar. 

3." No existe ferrocarril en este mineral. 

4.^... 

5/.... 

6.* El número de mosquitos disminuye considerable- 
mente en invierno, sin que desaparezcan por completo; 

* Explicación dudosa (H.). 



420 ANALES DEL INSTITUTO 



aumentan prooresivamente en los meses de Marzo, Abril, 
i\ía3'o y Junio, para alcanzar su máximum en los de Julio, 
A«"osto, Septiembre y Octubre; comienzan á disminuir en 
Noviembre y se encuentran en menor número en Diciem- 
bre, Enero y Febrero. Actualmente, que el termómetro 
centígrado marca 9'^, los mosquitos casi han desaparecido. 

7."* El paludismo es transmitido por el mosquito de este 
lugar. 

8." Durante mi estancia en esta localidad, que es de dos 
años diez meses, no he observado caso alguno de elefan- 
tíasis de los árabes. No existen datos estadísticos acerca 
de esta enfermedad. 

y.'' No se ha tomado ninguna medida encaminada á la 
destrucción de los mosquitos en este mineral. 

Sin indic.ición de localidad. 





FIGURA I. 



CuLex qtiiDquefasciatus [C. pungens], según Howard. 
Aiiil)a la liemlira, abajo el macho. Detalles de las escamas, á la iz- 
quierda; á la derecha, de las uñas; abajo, de la armadura genital. 



^<? I icos 



fin.ee/ í>ac<i/ 




/ de Uj 
^ ñas 



Pin ce le s 

{o r^ cieos 



rd/es ^^1 
loliub-(iors.7les. 



Pfi» \jt€ íiiteral. 

Tttío reí- 
'■' f>iratofiO. 



}l3di citaras 



''óince/es 
'dor safes. 



FIGURA 2. 



Diagrama de una larva de mosquito (Culex salinaruis) , con los nombres 
de sus diversas parles á que se refiere la clave de Mr. Harrison G. Dyar. 




FIGURA 3. 



Mosquito de la Ciudad de México (Cu/ex quinguefasciatus). Hembra, 
muy amplificada. Microfotogiafia original. 




FIGURA 4. 
Culex qni?iquefasciaiui, 9 según Howatd, 




FIGURA 5. 
Cabeza de Culex fatigans [C. anxifer), según Coquerel 




FIGURA 6. 

Escamas del borde de las alas del Mosquito de la Ciudad de México 
(Culex fatigan s ó quinquefasciatus). 

Microfotop:i'afia original. Objetivo núm. 7, de Véiick. 



'■-^- 




FIGURA 7. 

Larvas jóvenes del Mosquito de la Ciudad de México (Ciilex fatigans 
ó quinquefasciatus), según L. O. Hovvard. "The Insect Book," p. 105. 
Muy amplificadas. 




FIGURA 8. 



A la izquierda, larva adulta; á la derecha, ninfa ó pupa y su extre- 
midad caudal, del Mosquito de la Ciudad de México (Culex fatigans ó 
quinquefasciatus), según L. O. Howard. ''The Insect Book," p. io6. 
Muy amplificadas. 




FIGURAS 9 y lo. 

Hueveras y fiagnientos de Inieveras de Oilex fatigans ó quinguefas- 
ciafus, vistas con poco aumento. Es instructiva, particularmente, la vista 
lateral déla huevera grande, á la dereclia (fig-. 9), (]ue muestra la orien- 
tación radial de los liuevos. 




FIGURA II. 

Nueve hueveras de Culex fatigans ó quinquefasciatus, vistas por en- 
cima, con aumento un poco mayor. Las cuatro del lado izquierdo son 
recientes, las otras cinco de la derecha muestran, por las tapitas periféri- 
cas, que las larvas ya salieron de las respectivas cápsulas ovulares. (Se- 
gún Goeidi). 




FIGURA 12. 



Grupo (le huevos de Cu/ex fatigans ó quinquefasciatus, vistos con 
aunieiito niítyor que en la figiira ii, bastante avanzados en su desarrollo. 
En la parte arredondada de algunos se ve claramente un apéndice en for- 
ma de taza, cuya función es problemática. 




FIGURA I 



Dos luievos del mismo grupo. Fotografía hecha con aumento bas- 
tante fuerte; posición lateral. El punto obscuro en el lado anterior indica 
el ojo de la larva, el estrecliamiento atrás del primer quinto, el límite en- 
tre el tórax y el abdomen, siendo muy aparente la segmentación de éste. 




FIGURA i-i. 

Parte de una huevera de Cnlex fatigans ó quiíiqiicfasciatKS, vista per- 
pendicularmente, por encima; aspecto microscópico; aumento dél)il. Se 
puso sobre un porta-objetos, naturaliueiite sin cubre-oi)jetos. Los circu- 
ios obscuros son los huevos, ios espacios claros, los intersticios. Es muy 
notable la regularidad geométrica de la colocación de los huevos. 




FIGURA 15. 

Punta de una huevera fresca. Aspecto microscópico. .Se ven clara- 
mente las burbujas claras en las puntas delgadas de cada huevo. 




FIGURA 1 6. 

Parte de una huevera, vista de lado, con el mismo auniento que la 
figura anterior. Se ven las burbujas pequeñas, transparentes, en la punta 
delgada. 




FIGURA 17. 

Parte del polo más delgado de un huevo, para mostrar la estructura 
especial de la película ovular. En el lado derecho se ve la granulación 
finísima característica del liuevo del Culex fatigniis ó qiiinquefasciatus. 




FIGURA iS. 

Aspecto de la misma granulación, vista en la periferia. Aumento 
muy fuerte. 




FIGURA 19. 

Apéndice en forma de taza, aislado del polo grueso de un huevo, 
visto por encima, con fuerte aumento. Muestra una granulación orientada 
en el sentido radial, produciéndose así una figura semejante á la del sol. 
Según Goeldi. 



FIGURA 20. 



Huevecillos de Culcx fatigans ó qninquefasciatus, extraídos del ab- 
domen. Microfotografía original. Objetivo de 3 pulgadas, de Bausch & 
Lomb. Aumento: 43 diámetros. 



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FIGURA 2 1. FIGURA 22. 

Larva joven de Culex fatigans ó Larva de un día de edad, nmer- 

quinquefasciatus ,á^w\\(\.\?iá&^á'AÚ, ta hacía algún tiempo y teñida con 

vista con reo;ular aumento, inmedia- solución de fucsina, coloración que 

tamente después de muerta. Nótese no dio el resultado apetecido, pues 

el sifón respiratorio anal bastante se ve mejor la estructura interna en 

comprimido y las antenas compri- la larva viva, 
midas. 






FIGURA 23. FIGURA 24. 

Tres larvas un poco crecidas, Dos larvas de la misma edad que 

vistas con poco aumento, en una las anteriores y en las mismas cir- 
gota de agua. Fotografía. cunstancias. Fueron alimentadas 

con carmín para hacer resaltar el tu- 
bo digestivo. Obérvese que el sifón 
respiratorio está muy comprimido. 





FIGURA 25. FIGURA 26. 

Larva crecida, casi adulta, vista Dibujo de lu parte terminal del 

con poco aumento. Antenas más cuerpo de la misma larva. En el 

comprimidas que las cerdas rotato- segmento anal vénse, junto á los 4 

rías del aparato bucal; sifón respi- foliólos branquiales, solamente 4 

ratorio comprimido, foliólos tra- cerdas y no se nota el pincel anal 

queales pequeños. ulterior. 













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FIGURA 27. 
Dibujo semi-esquemático ile los contornos de una larva j,oven de 
Culex fatigans ó quiíiqtiefasciatus. A un lado, una de las antenas, más 
amplificada. Según Goeldi. 



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FIGURA 28. 

Dibujo de los contornos de la cabeza de nna larva adclta de Oilex 
fatigaiis ó quinqiiefasciatus. A un lado se ve la antena izquierda, algo más 
amplificada. Nótese el haz, más desarrollado, de cerdas plumosas, com- 
parándolo con una antena de larva recién nacida. 




FIGURA 29. 

Placa labial (mentiim) de larva de Culcx fatigans ó quinqucfasciatits . 
Fotografía. Muy aumentada. 




FIGURA 30. 

Dibujo de la parte aboral de la misma larva, menos amplificada. 
Nótese la presencia de un haz ó pincel anal muy aparente. 




FIGURA 31. 

Parte posterior de una larva adulta de Culex fatigans ó qiiinqiiefas- 
ciatus, algo aumentada. En Se vése el área ocupada por las escamas del 
pectén del 8." segmento; en Sp obsérvanse las espinas longitudinales del 
sifón respiratorio. Según Goeldi. 




FIGURA 32. 




FIGURA V.. 



Antena de una larva adulta de Dibujo Iiecho con cámara clara, 

Culex fafigaiis ó quinquefasciatus. de algunas escamas aisladas del pec- 

Muy aumentada. Según una foto- ten, del 8/' segmento (Se). Muy 

grafía. amplificadas. Larva adulta. 




FIGURA 34. 



FIGURA 35. 



Dibujo hecho con cámara clara, Pupa (crisálida) de Culex fati- 

de algunas espinas del sifón {Sp). gaiis ó quinquefasciatus, vista de 
Larva adulta. perfil. Aumento débil. Nótese la for- 

ma comprimida del tubo ó corneta 
respiratoria del tórax. 



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FIGURA 36. 

Parte anal de una crisálida, vista por encima, con aumento más fuerte. 
Obsérvese el aspecto característico de los grandes remos que sirven de 
timón. 




FIGURA 37. 

Aspecto general del aparato genital exterior del Culex fatigans {^) ó 
qtiinqiiefasciatus, situado en la parte posterior del cuerpo, Muy amplifi- 
cado. (Según Goeldi). 




FIGURA 38. 



Larva de un insecto díptero (7'a)ivpns), acuática, de color rojo, que 
no debe confundirse con las del mosquito, aunque se encuentre con ellas. 
Microfotografia original. 




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FIGURA 39. 

Corte longitudinal de Cidex qninqnefasciatns. Muestra la colocación 
de los hueveciilos en el abdomen. X 43 diámetros. Coloración con car- 
mín acético. Original. 




FIGURA 40. 



Hoja de Chopo con una agalla en el peciolo, producida por pequeños 
insectos (Pemphigus populi-trnncata), que el vulgo confunde con los 
mosquitos. 

Copiada del "Boletín de la Comisión de Parasitología Agrícola." 
Tom. I, núm. 7. 







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FIGURA 41. 

Desarrollo de un mosquito. 

Larva. Crisálida ó pupa. Imago ó adulto saliendo de su pupa. Hem- 
bra adulta. Macho. 

Copiada del "Boletín de la Comisión de Parasitología Agrícola." 
Tomo I, núm, 7. 



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FIGURA 43- 



Cabeza y trompa de mosquito, maceradas en hipoclorito de sosa. 
Aumento: 43 diámetros. Microfotografía original. 








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FIGURA 44- 

Peritre rosado (Pyrethrum roseiim). Produce el polvo insecticida del 
comercio, 




FIGURA 45- 



Crisantema ó peritre (Pyrethrum cinerariacfolmm). Produce el polvq 
insecticida del comercio. Dibujo original, 




FIGURA 46. 



POLVO INSECTICIDA. 

ep Epidermis del pedúnculo, pt Pelo tector. p't' Pelo decapitado. 
gl Glándulas oleíferas, v vasos rayados del pedúnculo, se Células escle- 
rosas del disco, br Brácteas del involucro, bi Brácteas interiores, eb Cara 
inferior de una bráctea. ^Epidermis de los semiflorones. df Papilas de 
los semiflorones. /^ Parénquima de ¡os semiflorones. ¿"5^ Canal secretor. 
pe Parénquima del cáliz, a Tejido de las anteras, st Células del estilo. 
sti Estigma, pb Parénquima de las brácteas. po Granos de polen. Muy 
amplificados. Según Planchón y Collin. 




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FIGURA 47. 



El polvo de crisantema mata á los insectos, penetrando sus emana- 
ciones por los poros respiratorios ó estigmas y no por la boca. 




FIGURA 48. 



Mosquito en vías de picar. Este esquema tiene por objeto hacer com- 
prender la estructura del Mosquito, así como la etiología del paludismo 
y de la filariosis. e, estómago; g, vaina de la trompa, plegándose durante 
el piquete y llena de embriones de filaría; ni, músculos torácicos con em- 
briones de filaría; /, trompa rígida, con los estiletes. (Según Guiart). 




FIGURA 49- 
Embrión de filaiia noctiinui. (Según Manson) 



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FIGURA 50. 

Filarla Baiicrofti. 
A, Maclio. B, Hembra. Tamaño del natural. (Según Magalhae.s) 







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FIGURA 51. 
Ectasia de los vasos linfáticos del pliegue de la ingle. (Según Lancereaiix) 




FIGURA 52. 
Sistema linfático abdominal dilatado. (Según Lancereaux) 




FIGURA 53. 
Elefantíasis del miembro inferior izquierdo. (Seg^ún Gaucher). 




FIGURA 54. 
Linfo-escroto. (Según Guiart) 




FIGURA 55. 
Elefantíasis del pene y del seno. (Según Dufougéré) 





FIGURA 56. 
Elefantiíisi-s del muslo, la pierna y la vnlva. 




FIGURA 57. 
Elefantíasis del escroto. (Se<íún Godard). 



FLORIPONDIO. 




Datura arbórea, Lmn. 



Mat Méd Mexicana. 



FLORIPONDIO. 




Datura cornígera, Hook 



MÉDICO NACIONAL 421 



EL FLORIPONDIO* 

Datura arbórea, Linn. 



El floripondio, por sus blancas y enormes flores, es un 
arbusto bien conocido, que abunda en los jardines públi- 
cos y privados, y hasta en algunas casas que carecen de 
jardín lo cultivan en g"randes macetas y en barriles. 

Es medicamento vulgar para combatir los dolores, es- 
pecialmente los cólicos intestinales, y fué objeto de un es- 
tudio presentado en la cátedra de Terapéutica por el en- 
tonces alumno, Sr. Juan Saldaña, quien creyó que existía 
en la planta un alcaloide especial, al cual llamó floripondina. 

En las obras de que disponemos, aparece que el prime- 
ro que escribió acerca de esta planta, fué el Padre José 
de Acosta, que estuvo encargado, en el Perú, de la Provin- 
cia de los Jesuítas, de 1571 á 1587. En su obra titulada 
«Historia Natural y Moral de las Indias, etc., etc.,» cuya 
VI edición (Madrid, 1792) hemos consultado, en el tomo 
I, págs. 251-252, dice lo siguiente:*. . . . aunque hay al- 
«gunas de excelente olor, como es las que da un árbol que 
«algunos llaman Floripondio, que no da fruto ninguno, si- 
«no solamente flores, y éstas son grandes, mayores que 

* El Diccionario de la Academia supone que las radicales de esta palabra son 
fios floris, flor y pondas, peso. 



422 ANALES DEL INSTITUTO 



«azucenas, y á modo de campanillas, todas blancas, y den- 
«tro unos hilos como el azucena, y en todo el año no cesa 
«de estar echando estas flores, cuyo olor es á maravilla 
«delicado y suave, especialmente en el frescor de la maña- 
«na. Por cosa digna de estar en los jardines reales la en- 
«vió el Virrey Don Francisco de Toledo al Rey Don Feli- 
«pe nuestro Señor.» 

Posteriormente el padre jesuíta Bernabé Cobo, en su 
«Historia del Nuevo Mundo,» escrita en 1653, y que per- 
maneció inédita hasta 1890, dedicó al floripondio el capí- 
tulo XXXVI del libro V (tomo I, p. 481); el cual capítulo, 
por su corta extensión y porque contiene un dato impor- 
tante parala Geografía Botánica, reproducimos en seguida. 

«En esta ciudad de Lima llamamos Florípondio a cier- 
«ta flor y el mismo nombre damos á la mata que produce, 
«que es un arbolillo del grandor de un pequeño ciruelo; 
«y en otras partes crece más. Echa las ramas esparcidas 
«á los lados, sin subir derechas, y así la mata no es muy 
«copada; su hoja, en la figura y tamaño, es semejante á 
«la del llantén; es vellosa y algo áspera. Su fruto es sola- 
«mente flores, y es cosa maravillosa, y que no hallamos en 
«otra planta, que todo el año va echando flores en tanta 
«abundancia, que siempre está cubierta dellas; porque 
«unas se alcanzan á otras, de manera que, por muchas 
«que cojan della cada día, nunca se agotan, naciendo 
«luego otras muchas nuevas. Es esta flor la mayor de 
«cuantas producen los árboles y matas, hermosísima á la 
«vista, blanca y de hechura de campanilla; tiene un p¿ilmo 
«de largo, y el remate ó boca de gran ruedo, de la cual 
«salen cinco puntas retorcidas para afuera; el cuello ó ca- 
«ñón es largo medio palmo.» 

«Suélense poner estas flores en los candeleros y dentro 
«dellas las velas, de suerte que sirven de candilejas pa- 



MÉDICO NACIONAL 423 



«ra adornar los altares y las mesas. Tienen un olor tan 
«agudo y penetrante, que más es para de lejos que para 
«percibirse de cerca; porque una sola flor de estas que es- 
«té en un aposento, huele tanto, que causa enfado y aun 
«suele dar dolor de cabeza á los que están dentro del. 
«Los españoles debieron traer esta planta de alguna pro- 
«vincia de estas Indias á esta de Lima, porque los naturales 
«della no le saben el nombre, y todos, españoles é indios, 
«la llaman Floripondio y flor de campanilla. No ha 
«muchos años que desde esta ciudad de Lima llevó esta 
«planta á México un caballero conocido mío. Sus hojas 
«son provechosas para curar quebraduras, mojadas y pues- 
«tas calientes en forma de emplasto sobre la rotura.» 

Sigue en orden cronológico la muy importante obra 
del R. P. Luis Feuillée, titulada «Journal des observa- 
«tions physiques, matematiques et botaniques, faites par 
«l'ordre du Rei sur les cotes orientales de l'Amérique 
«méridionale et dans leslndes Occidentales, despuis 1707 
«I 7 i 2,» la que en el tomo II, pág. 761, impreso en 17 14, 
trae la descripción del arbusto de que tratamos, que el 
autor observó en diversos lugares de Chile, descripción 
ilustrada con la lámina XLVI, de ejecución bastante regu- 
lar; y concluye relatando los usos del floripondio, en la for- 
ma siguiente: «On se sert des feuilles de floripondio pour 
«avancer la supuration des tumeurs, ainsi qu'on fait du 
«levain; elles son adoucissantes, tré?s emoUientes, &, reso- 
«lutives. Elles remollissent lesfibresqui sont troptendues, 
«rétablissent leurs ressorts, fent cesser les douleurs, &, 
«de quelque nature que soient les tumeurs, en ressent 
«bientot un bon effet de ce remede.» 

A fines del mismo siglo XVIII, el ¡lustre jesuíta mexica- 
no Francisco). Clavijero, después de la expulsión de Amé- 
rica de la Compañía de Jesús (1767), publicó en Italia su 



42J: ANALES DEL INSTITUTO 



«Historia antigua de México,» la cual tiene un apéndice 
destinado á enumerar los productos naturales de la tierra; 
y en un párrafo de él, dedicado á las «plantas apreciables 
por sus flores,» menciona en primer lugar el floripondio, 
del que hace breve descripción sin mencionar aplicaciones 
especiales. 

Por los datos transcritos se ve comprobada la o[)inión 
del «Index Kewensis,» que el floripondio ó, mejor dicho, 
la Datura arbórea Linn, es originaria déla América Aus- 
tral, y que cultivada primeramente en el Perú y en Chile, 
fué enviada á la Nueva España en época remota, como 
también lo fué á los jardines Reales de Madrid. 

Como la mencionada especie de Datura, con el transcur- 
so de más de tres siglos, se ha naturalizado ) vive en ple- 
no vigor en las variables temperaturas déla Mesa Central, 
y aún más en lugares de temperatura más uniforme y algo 
más alta, como Jalapa, Orizaba, Querétaro, etc,, los colec- 
tores y los descriptores, la han creído y enumerado como 
especie indígena de México. 

Tanto el Padre Acosta como el Padre Cobo, aseveran 
fjue el floripondio no produce fruto, sino solamente flores; 
pero este es un error de observación en los lugares en que 
ellos observaron la planta viva; porque arrancando las flo- 
res para usos de ornato, y no quedando en el árbol el pis- 
tilo, no podía efectuar su evolución para fructificar y ma- 
durar dando semillas. Precisamente en esos lugares es 
donde el floripondio da fruto, y lo comprueba no solamen- 
te la descripción y la lámina de la obra del Padre Feuillée, 
sino también la amplia descripción y el excelente dibujo 
iluminado que de la flor y el fruto trae la «Priora Peru- 
viana et Chilensis, etc,» de Ruiz y Pavón, botánicos espa- 
ñoles que estuvieron mucho tiempo en aquellos países de 
Sud- América (1778 — 1788). 



MÉDICO NACIONAL 425 



En México y en otros lugares próximos, sí es cierto que 
nunca se ha visto fructificar la planta de que tratamos, pues 
aun conservando las flores sobre el arbusto y dejándolas 
marchitar en el mismo lugar en que brotaron, no se ha lle- 
gado á ver maduro el fruto; y la abundante propagación 
que existe del floripondio se hace por estacas que prenden 
fácilmente. 

Se atribuye este hecho á la influencia de la temperatura 
en el Valle de México, que además de ser bastante varia- 
ble, siempre es inferior á la de los lugares del Perú y del 
Chile, donde vive el floripondio, los cuales lugares, por lo 
general, son de poca altitud; y las calorías que en nuestro 
Valle recibe el arbusto no son suficientes para hacer ma- 
durar el pistilo. 

Por los años de 1 890 á i 892, el Profesor D. Alfonso He- 
rrera trajo de Querétaro, como cosa curiosa, un fruto que 
él mismo colectó en algún floripondio que halló en los ba- 
ños de Paté; pero nosotros no hemos logrado ver ninguno, 
ni adquirir noticia de que en nuestro país se haya obser- 
vado por otra persona. 

Botánica. — La Datura arbórea, Linn. está colocada en 
su género en una sección denominada Bríiguiansia que 
comprende las especies que son arbóreas y tienen sus flo- 
res colgantes. Esas especies, además de la mencionada, 
son la D. suaveolens, Humb. et Bonpland; la D. sanguí- 
nea, Ruiz et Pav.; y la D. cornígera, Hook. 

Excluyendo por su colora la D. sanguínea, las otras tres 
especies tienen la corola blanca y grande, y son tan pare- 
cidas, que se confunden y se han confundido por los horti- 
cultores, aumentando indebidamente las especies enume- 
radas y los sinónimos. 

Según las descripciones de la Monografía de las Sola- 
náceas, deDunal, en el Prodromus-Candolleamis,\^T).ZQ^- 



426 ANALES DBL INSTITUTO 



NiGERA difiere esencialmente de la D. arbórea, en que el 
extremo agudo del cáliz espatáceo se separa del tubo de la 
corola, formando una especie de cuerno; en tanto que en 
la segunda especie descansa tendido sobre la corola; y am- 
bas se distinguen por su cáliz espatáceo (hendido longitu- 
dinalmente) del cáliz 5- dentado de la D. suaveolens. 

Tal vez no haya en rigor más de una sola especie, la D. 
ARBÓREA que es la más antiguamente establecida; siendo las 
otras dos, variedades de la primera, obtenidas por el cul- 
tivo ó por influencia de circunstancias locales; pero la falta 
absoluta de numerosas observaciones y, sobre todo, la de 
no tener reunidas á la vez las tres especies mencionadas 
en el mismo lugar, para poder compararlas minuciosamen- 
te, no nos permite apoyar esa hipótesis, que no sería ex- 
clusivamente nuestra ni nueva, pues Kunth y otros botá- 
nicos han dudado sobre si la D. suaveolens no sería una 
variedad de la D. arbórea. 

En el curso de nuestros trabajos solamente una vez se 
nos trajo por el colector del Instituto, una rama con flo- 
res, que pudo atribuirse á la D. cornígera; no obstante que, 
según la « Biologia Centrali-Americana,» la especie existe 
en el Valle de México. 

Después, y constantemente, no hemos observado sino 
ejemplares de la D. arbórea, y nunca hemos visto ni en Her- 
bario un solo ejemplar de la 1). suaveolens. 

Por lo expuesto, ha parecido conveniente dar en este 
estudio la descripción de la D. arbórea, que es la que con 
mayor frecuencia, si no exclusivam«inte, se ha estado es- 
tudiando en el Instituto; y acompañar las dos descripcio- 
nes de las otras especies mencionadas, para que se conoz- 
can las diferencias que les atribuyen los autores; así se po- 
drá decidir, observando en distintas localidades del país 
los floripondios, si realmente esas diferencias específicas 



MÉDICO NACIONAL 427 



son constantes y ameritan la separación de las tres espe- 
cies; ó son caracteres inconstantes y variables, y dependen 
de causas que harán considerar como variedades á la D. 
cornígera y á la D. suaveolens, de la D. arbórea. 

I. Datura arbórea, Linn. Sp. Pl., p. 256; Ruiz et Pav. 
Fl. Peruv. t. 128; DC. Prodr. XIII, i, p. 544. 

.S. C. Brugmansia candida, Pers. Ench. I, p. 216. 

S. V. Floripondio, Campanilla y Almizclillo; Floripon- 
dio blanco del Perú; Trómbita. 

Arbusto de 2 3 y hasta 5 metros de altura; frondoso, con 
el tronco casi siempre único; erguido, rollizo, grueso y ra- 
moso. Ramos cilindricos, extendidos, salpicados de lente- 
jillas. 

Hojas sencillas, enteras, alternas, á veces geminadas, 
siendo una de ellas tres veces más pequeña que la otra; 
oval-lanceoladas, oblongas ú ovadas; algunas sinuoso-an- 
guladas; limbo hasta de 35-40 cms. largo y 16-20 ancho. 
Peciolos rollizos, curvos, inclinados, de 8-10 y 12 cms. de 
longitud. 

Flores solitarias, colgantes y muy grandes; exhalando 
de día un olor desagradable que en la noche es almizcla- 
do. Pedúnculos rollizos de 5 ó más centímetros, inserta- 
dos en las dicotomías ó en las axilas; encorvados y uni- 
floros. 

Cáliz herbáceo, tubuloso, espatáceo, hendido longitudi- 
nalmente hasta la mitad; recorrido por 5 nervios salientes 
que se reúnen en su extremidad aguda. 

Corola grande, á veces doble y triple, hasta de 25-30 
cms.; embudada, blanca, con el tubo algo verdoso en la 
parte inferior; limbo amplio, extendido, con 5 lacinias lar- 
gas, agudas y encorvadas, en las que terminan desvane- 
ciéndose 3 nervios, que más abajo son verdosos y salien- 
tes y que se pierden en el fondo del tubo. 



428 ANALES DEL rNSTITUTO 



Estambres, 5; inclusos, de 17-20 cms. de largo; con los 
filamentos soldados al tubo corolino en sus dos tercios in- 
feriores, en los que son planos y salientes; ensanchándose 
al desprenderse para ser alesnados y libres en el tercio 
superior, en la base del cual y en la porción ensanchada 
existen pelos cortos y transparentes; siendo lampiña la úl- 
tima parte que sostiene las anteras basi-fijas, largas, linea- 
les, con lóculos paralelos dehiscentes á lo largo. 

Pistilo de igual longitud que los estambres; ovario sésil, 
2-locular, 5-angular en su base y parte media y casi cónico 
en la superior, que sostiene un estilo terminal, filiforme, de 
15 cms. de longitud, con estigma 2-lamelado. 

Óvulos numerosos dispuestos sobre placentas axiles. 
Pericarpio oblongo, inerme; semillas pardas, trígono- 
truncadas y deprimidas. 

2. Datura cornígera, Ilook. Bot. Mag. t. 4,252; DC. 
Prodr. XIIl, i, p. 689. 
S. V. Floripondio. 

Arbusto pubescente de cerca de i metro de altura; las 
ramas tiernas, lo mismo que cada parte de la planta, están 
cubiertas de blando vello. 

Hojas aglomeradas principalmente en la extremidad de 
los ramos; ovadas, pecioladas, acuminadas, enteras ó sinuo- 
sas ó angulosas. 

Flores con pedúnculos axilares, unifloros, encorvados 
hacia abajo quedando pendiente la flor. 

Cáliz espatáceo, largo, estrecho, cilindrico, lateralmente 
hendido en una extensión mayor que las tres cuartas par- 
tes de su longitud; con cinco costillas salientes, y estre- 
chándose gradualmente en punta entera, larga, subulada, 
extendida ó encorvada, casi tan larga como el tubo de la 
corola. 

Corola amplia, embudada; blanca ó color de crema, es- 



MÉDICO NACIONAL 429 



triada, con el limbo extendido y 5-lobada; lóbulos termina- 
dos por una punta larga, alesnada, extendida ó encorvada. 

Estambres inclusos, insertados encima de la parte estre- 
cha del tubo; filamentos alesnados, inferiormente vellosos; 
anteras lineal-oblongas. 

Ovario ovado, lampiño, insertado sobre un disco carno- 
so; estilo tan largo como el tubo; estigma capitado. 

3. Datura suAVEOLENS,Humb. etBonpl. exWilld. Enum. 
Pl. Hort. Berol., p. 227; DC. Prodr. XIII, i, pp. 545 et 
690. 

S. V. Floripondio blanco de México; almizclillo de Mé- 
xico (Colmeiro), Trompeta del juicio. 

Tallo arbóreo, grueso y ramoso, poco velloso. 

Hojas pecioladas, ovado oblongas y agudas, enteras, de 
15-30 cms. de largo y de 7-10 cms. de ancho, con la base 
desigual, apenas pubescentes, y lo mismo los peciolos. 

Flores grandes, blancas, colgantes, de 24-30 cms. de 
largo; pedicelos de 2-4 cms., inclinados. 

Cáliz inflado, anguloso, lampiño, casi 5-dentado é igua- 
lando la mitad de la corola. 

Corola embudada, tubo plegado, limbo con 5 lacinias 
cortas. 

Estambres con filamentos blancos adheridos al tubo de 
la corola, pubescentes en la porción soldada, y con la ex- 
tremidad libre y lampiña; anteras coherentes, lineales, de 
3-4 cms. de largo, comprimidas, casi extrorsas. 

Ovario ovado-oblongo, verde, lampiño, 2-locular, hen- 
chido de óvulos. 



COMPOSICTON química DE LAS HOJAS. 

Las hojas de floripondio contienen los principios inme- 
diatos siofuientes: 



430 ANALES DEL INSTITUTO 



Tanto por ciento 

Resina 4.72 

Grasa, clorofila y caucho 2.08 

Acido tánico 1.30 

Glucosa 1. 00 

Principios gomosos. ... 9-70 

Dextrina y sus análogos 2.20 

Celulosa y leñosa 53-34 

Sales minerales 15.80 

Atropina 0.02 

Agua higroscópica 98.40 

Agotando las hojas sucesivamente por los diversos di- 
solventes neutros, se obtienen extractos que contienen los 
principios inmediatos siguientes: 

El extracto de éter de petróleo contiene grasa fluida, 
resina ncjitra, materia alcalóidica, clorofila, cancho y aceite 
esencial. 

El de éter sulfúrico contiene la misma grasa y resina del 
extracto de éter de petróleo, ácido tánico y clorofila. 

El extracto alcohólico contiene glucosa, resina neutra, 
tanino, casi la totalidad del principio alcalóidico y clorofila. 

El extracto acuoso q.ox\\\^ví^ principios gomosos, dextrina 
y sus análogos, glucosa y sales minerales. 

De todos estos extractos, el más activo es el alcohólico, 
que contiene casi la totalidad del principio alcalóidico. 



COMPOSICIÓN química DE LAS FLORES. 

Tanto por ciento 

Grasa y caucho 1.82 

Resina acida 1,82 

Acido tánico o. 16 

Glucosa 8.09 

Alcaloide .... 0.012 

Principios gomosos 10.96 



MÉDICO NACIONAL. 431 



Tanto por ciento 

Análogos á la dextrina 2.50 

Celulosa y leñosa 63.67 

Agua y principios no dosificados 10.968 

La composición de los diversos extractos, obtenidos ago- 
tando el polvo de las flores, sucesivamente, con los disol- 
ventes neutros, es muy semejante á la de los extractos ob- 
tenidos con las hojas, y el más activo es también el alco- 
hólico. 

La composición de la raíz es muy semejante á la de las 
hojas y flores, con la diferencia de que la raíz contiene una 
gran cantidad de cera vegetal y más tanino. La cantidad 
de alcaloide contenida en esta parte de la planta es tam- 
bién un poco mayor, pues se encuentra en la corteza en la 
proporción de 0.025%, siendo la madera de la raíz la que 
contiene menor cantidad de alcaloide, 0.008%. 

El alcaloide contenido en las diversas partes de la plan- 
ta, es la Atropina. 

Extracción del alcaloide. — Para extraer el principio 
activo del floripondio, se pueden seguir cualesquiera délos 
métodos indicados por los diversos autores para extraer la 
atropina de las hojas ó de la raíz de belladona; pero como 
el floripondio contiene atropina en pequeña cantidad, se 
hace muy difícil su extracción, pues una gran catidad se 
pierde, debido á que queda íntimamente mezclada á las re- 
sinas y glucosa, sin poderla separar por ninguno de los di- 
solventes neutros. 

El método que da mejores resultados y produce mayor 
rendimiento es el que consiste en agotar el polvo fino de 
las hojas ó de la raíz por alcohol á 60°; la solución así ob- 
tenida se evapora hasta sequedad, para obtener un extracto 
que se agota por alcohol á 96°, el cual deja sin disolver 
gran cantidad de principios pécticos; la solución alcohólica 



432 ANALES DEL INSTITUTO 



se evapora de nuevo hasta sequedad, se agota por el agua 
en B. de M., se filtra, se concentra, se acidula ligeramente 
con sulfúrico y se precipita con el rectivo de Bouchardat; 
se deja depositar el precipitado y se lava con agua destilada, 
para quitar el exceso de reactivo; en un mortero se divide 
bien el precipitado en más cantidad de agua, se pone todo 
en un vaso y se agrega zinc granulado, agitando frecuente- 
mente, para que se descomponga el precipitado, dando lu- 
gar á que el alcaloide se disuelva en el agua en estado de 
yoduro acompañado de yoduro de zinc y de potasio. Se fil- 
tra y la solución acuosa se trata por un carbonato alcalino, 
que precipita el zinc en estado de carbonato, el cual se se- 
para por filtración. El líquido filtrado, que debe presentar 
reacción alcalina, se agita con cloroformo, tantas veces cuan- 
tas sea necesario para separar todo el alcaloide. Las solu- 
ciones clorofórmicas se lavan con agua destilada hasta que 
no presenten reacción alcalina, y se secan en seguida con 
cloruro de calcio; se filtran después de 24 horas y se des- 
tila el cloroformo, secando perfectamente el residuo, que 
es de alcaloide, por una corriente de aire seco. Se disuel- 
ve este residuo en agua ligeramente acidulada con sulfú- 
rico; se agita la solución con éter puro, que disuelve mate- 
rias grasas y colorantes; se separa el éter y se calienta la 
solución en B. de AI. para quitar toda huella de este disol- 
vente; se alcaliza con amoníaco la solución acuosa y se 
agita de nuevo con cloroformo, hasta agotarla completa- 
mente. Con las soluciones clorofórmicas se sigue la misma 
práctica que con las anteriores, hasta secar el residuo por 
la corriente de aire. Este residuo se disuelve en éter puro 
y la solución concentrada se deja evaporar espontáneamen- 
te, con lo cual se forman cristales casi incoloros, en forma 
de agujas sedosas. 

Caracteres del alcaloide. — Cristaliza en agujas sedo- 



MÉDICO NACIONAL 433 



sas de forma prismática, incoloras, de sabor acre y 
amargo. 

Las soluciones alcohólicas dejan por evaporación un re- 
siduo amorfo; el líquido alcohólico adicionado de cinco á 
seis volúmenes de agua, da lugar á la formación de agujas 
incoloras y transparentes. 

Calentado en un tubo de ensaye, se funde y da un líqui- 
do incoloro, que cristaliza de nuevo por enfriamiento. 

Es poco soluble en el agua, muy soluble en alcohol, en 
cloroformo y en alcohol amílico; menos soluble en éter y 
bencina; casi insoluble en éter de petróleo. 

Acusa reacción alcalina con el papel de tornasol y la fe- 
nolftaleína. 

A una temperatura elevada, se volatiliza en parte y se 
descompone, produciendo olor aromático que participa del 
de la flor de San Juan y del de la esencia de almendras 
amargas. 

Cuando se evaporan algunas gotas de ácido nítrico hu- 
meante, teniendo en solución una partícula del alcaloide, se 
obtiene un residuo amarillento, que por adición de unas go- 
tas de solución alcohólica de potasa, desarrolla color vio- 
leta. 

Calentando una pequeña cantidad de alcaloide con ácido 
sulfúrico concentrado, hasta que se obscurezca la mezcla, 
y agregando con precaución un volumen igual de agua, se 
desprenden vapores con olor de aldeída salicílica, y dejan- 
do caer en esta última mezcla una partícula de permanga- 
nato ó de bicromato alcalino, el olor antes mencionado se 
cambia por el de almendras amargas. 

Una solución del alcaloide en el ácido acético diluido, 
da precipitados con los reactivos siguientes: 

El ácido acético hace nacer un precipitado blanco sucio. 

El cloruro de oro da precipitado amarillo. 

55 



434 ANALES DEL INSTITUTO 



El cloruro de platina da precipitado amarillo sucio. 

El ácido pícrico da también precipitado amarillo. 

El yoduro de potasio yodurado es el reactivo más sen- 
sible de este alcaloide, pues aun en soluciones muy dilui- 
das se obtienen precipitados. 

El reactivo de Mayer produce también abundantes pre- 
cipitados, pero es menos sensible que el anterior. 

Se combina con los ácidos para formar sales, la mayor 
parte cristalizadas. 

El sulfato cristaliza en agujas finas reunidas en vilano. 

Todos estos caracteres autorizan á creer que el alcaloi- 
de del floripondio es atropina. 

ACCIÓN FISIOLÓGICA. 

Jugo. 

El jugo de la planta, extraído por expresión, fué minis- 
trado en distintas dosis, por el tubo digestivo, á varios 
animales y se notó lo siguiente: 

En las palomas, 5 ce. de jugo por í^ramo, de animal, que 
correspondían á 360 de planta, produjeron por lo general 
dos ó tres vómitos y una ó dos evacuaciones alvinas. 

En los perros, con 25 ce. de jugo, en animales de 6 ki- 
los próximamente, no se observaron síntomas ningunos. 
Elevando la dosis á 50 ce., es decir, 21 gramos de planta 
por kilo de animal, se produjeron vómitos, que acaso re- 
sultaron de la cantidad y no de la calidad de la droga. 

Extractos. 

Los extractos alcohólicos y acuosos de la planta, en do- 
sis de un gramo, produjeron vómitos y evacuaciones á las 



MÉDICO NACIONAL 435 



palomas, y no se mostraron tóxicas ni en dosis de dos 
gramos por kilo de animal. 

En los perros, en inyección intravenosa, á razón de 0.43 
por kilo, no se presentaron fenómenos marcados; por la 
vía hipodérmica, en dosis dobles de las anteriores, no se 
advirtió otro resultado que signo marcado de dolor en el 
punto picado y evacuaciones gástricas pocas horas des- 
pués; por la vía gástrica se dieron cantidades de 2.32 por 
kilo, las cuales fueron vomitadas generalmente en parte, y 
como á los 10 minutos dilataron las pupilas. Dosis mayor 
de 16 gramos (4.40 por kilo) no son tóxicas en estos ani- 
males. 

Comparando en los propios perros la acción de estas 
preparaciones con las congéneres de belladona, estramo- 
nio y yerbamora, no se hallaron diferencias respecto á su 
acción sobre los mismos animales, á pesar de que los au- 
tores aseguran que el extracto de belladona, por ejemplo, 
en dosis de 8 gramos, mata un perro de ocho kilos, en 
cuatro horas. 

No se puede inferir del efecto tóxico del floripondio ú 
otra solanea en los animales, lo que será en el hombre, 
porque, como hemos visto, las distintas especies de ani- 
males, son muy resistentes á estos venenos. La paloma, 
por ejemplo, que pesa por término medio, de 360 á 400 
gramos, necesita 5 centigramos de sulfato de atropina 
(0.12 por kilo) para ser envenenada; el cuy pesa por tér- 
mino medio, de 500 á 600 gramos y necesita 30 centi- 
gramos de sulfato de atropina para morir. Así es que ha- 
ciendo el cálculo de lo que un hombre de 65 kilos nece- 
sitaría para ser envenenado con sulfato de atropina, resul- 
tan 39 gramos: cantidad enormemente mayor de la real y 
positivamente tóxica. 

Los conejos son más resistentes todavía que el cuy. 



436 ANALES DEL INSTITUTO 



Menos aceptable resultaría la comparación si, en lugar 
de hacer nuestro cálculo para los principios activos, los re- 
firiésemos á las plantas ó á sus extractos. 



Acción sobre las pupilas. 

Numerosas experiencias probaron la acción midriática 
del extracto de floripondio sobre los animales, y varias se 
hicieron en el hombre, entre ellas las siguientes, practica- 
das por los señores Eduardo Armendáriz y José Ramos. 

Everardo Miranda, mozo de la Sección de Química In- 
dustrial del Instituto, fué sujetado á examen oftalmométri- 
co, eskiascópico, oftalmoscópico y funcional, antes y des- 
pués de experimentar la substancia de que nos ocupamos. 
Resultó de ellos, que Everardo Miranda tiene los ojos fi- 
siológicamente emétropes. 



Febrero i 8. 

O. D. V.— I. O. L V. — I. (de lejos). 
O. D. V. — I. O. L V. -I. (de cerca). 

No hay asiigmalismo corneal ni total. 

O. D. R.= oo O. I. R. = co 

O. D. P. =o'"'".o9. O. I. P=o"""ioo. 

Valor refrin.ííente de las córneas==4o D. en todos los meridianos. 

Diámetro de ambas pupilas=o.oo6. 

Amplitud de la acomodación de ios ojos, calculada según la fórmu- 
la A=b — K (en el caso de k^o, puesto que R^ co y por consiguiente 
A.=P. 

A. calculada en dioptrías oo:§ii = .ii. D. 



MÉDICO NACIONAL 437 



Febrero 19. 

Después del examen que antecede, se aplicó el alca- 
loide impuro en el ojo izquierdo: dos gotas de una solu- 
ción al 2% X 10 ce. de agua y se repitieron los exáme- 
nes, resultando: 

Diámetro de la pupila derecha =o.'"'Oo6. 

Diámetro de la pupila izquierda=o.'"oo8. 

T. en el ojo derecho normal. 

T. en el ojo izqierdo^= i. 

V. de lejos: O.D.= i. 

V. de cerca: O. D. puede ver áo."'-3o el número i de la escala del 
sistema Snellen-Monoyer; O. I. = i. 

V. de cerca O. I. sólo puede ver el número 2. 

R. O. D. = ao R. O. I. = 00 

P. O. D.= 0.09; P. O. I. = o. '"13. 

Se necesita 3.50 D. para acercar P. del ojo izquierdo á 0.09 y lia- 
cer posible que el sujeto vea con ese ojo el número i de la escala citada. 

A. en O. D. lo mismo que el día anterior =11.11. D. 

A. en O. I. = 7. 68. D. 

A. ha disminuido 3.42. D lo que explica la necesidad de la lente 
correctora. 

Febrero 20. 

Abertura de la pupila dereclia =:o.oo6. 
Abertura de la pupila izquierda=o.oo75. 
T. O. D. normal; T. O. I. normal. 
V. de lejos O. D. = i; V. de lejos, O. I. = i. 

V. de cerca O. D. ve hasta el número i; O. I. no alcanza á ver el 
número i. 

R. O. D.=:co R. O. I. = 00 

P. O. D.=o.o8; P. O. 1=0,11. Se necesita una lente de + 3 D. 

A. O. D. = i2.5o D.; A. O. I. =9.09 D. 

A. queda disminuida en O. I. 3.41 D. con relación al O. D. 

Febrero 22. 

Pupila derecha:^ o.'" 0045. 
Pupila izquierda=: o.'" 0060. 



438 ANALES DEL INSTITUTO 



T. O. D. normal. T. O. I., normal. 
V. de lejos O. D.= i; O. I. = i. 

V de cerca O. D. lee el número i; O. I. lee el número i. 
R. O. D=oo ; R. O. l.=co 

P. O D.= 0.65.; P. O. 1 = 0.70. Se necesita una lente de+i. D. 
A. O. D. = r5.38. A. O I. 14.28. A está disminuida en O. I. 
1. 10 D. en relación á O. D. 



Febrero 23. 

Pupila derecha. =0.0040; pupila izquierda. = 0.0045. 
T. O. D. normal; T. O. 1. normal. 

V de lejos O. D. = i; O. I. = i. 

V de cerca O. D. = i; O. I.= 00. 

P. O. D. =0.060.; P. O. I. =0.065. Se necesita una lente de -|- 1 D. 
A. O. D. = i6.66; A, O. I.= i5.38. A está disminuida en O. I. 
1.28 D. con relación á O. D. 



Febrero 24. 

Pupila derecha=o.oo5o; pupila izquierda=o.oo55. 
T. O. D. normal; T. O. I. normal. 

V de lejos O. D. = i; O. I. = i. 

V de cerca O. D. = i; O. I.= i. 
R. O. D.= oo R. O. I.= co 

P. O. D. =0.0050.; P. O. I. =0.055. No necesitó lente. 
A. O. D.==i8.i8 D.; A. O. I. = i8 D. se vé que no iiay disminu- 
ción apreciable de A. en O, I. 



Febrero 2 



>' 



Las des pupilas iguales (0.006) y contráctiles. Tensión 
normal en ambos ojos. V. de lejos y de cerca iguales. 

Ha pasado por completo la acción midriática así como 
la ciclopégica é hipertónica. Nunca hubo inyección ocu- 
lar. No causó ardor la aplicación del midriático, ni otras 



MÉDICO NACIONAL. 439 



molestias, con excepción de las debidas á las midriasis y 
ciclopegia. 

Así, pues, la substancia activa del floripondio ha produ- 
cido en éste y otros individuos del Hospital General, los 
efectos de la atropina. Midriasis, como fenómeno local, 
porque se observa únicamente en el ojo en que se aplicó 
el principio activo impuro de floripondio, en la solución á 
o. 02 X! lO' parálisis de la acomodación, porque vimos que 
en los primeros días fué necesario adaptar una lente de 
corrección de 3.50 dioptrías para acercar el punto próxi- 
mo del ojo en que se aplicó la substancia á 0.09, para ha- 
cer posible que el individuo vea con ese ojo el número i 
de la escala; aumentó la tensión intraocular porque fué 
igual á I en el ojo afectado por el floripondio; persistió la 
dilatación pupilar, porque vimos que había diferencia de 
diámetro en ambas pupilas, todavía á los seis días; y hubo 
diplopía, porque Everardo nos dijo que al siguiente día 
veía los objetos dobles, lo que indica que hubo, como con 
la atropina, paresia del motor ocular común. Además, se 
comprobó el cambio de las curvaturas de los medios trans- 
parentes del ojo. 

De las experiencias practicadas podemos inferir: 

I." — Que el principio activo impuro de floripondio dila- 
ta la pupila aplicando en el ojo dos gotas de solución acuo- 
sa á 0.2 )k( 10. 

2." — Que la dilatación comienza á los i 5 ó 20 minutos 
de aplicada dicha solución. 

3."' — Que sólo se verifica la dilatación en el ojo en que 
se pone el referido floripondio, en la dosis indicada. 

4." — Que la midriasis llega á su máximo en 24 horas y 
no desaparece sino á los 5 días. 

5." — Que se observa aumento de la tensión intraocular 
y perturbación de la acomodación del cristalino. 



440 ANALES DEL INSTITUTO 



6." — Que la solución, tal como ha sido instilada, no cau- 
sa ardor ni irritación en las conjuntivas. 

Estos mismos fenómenos se observan con los extractos 
en soluciones de dos centigramos por centímetro cúbico 
de agua, notándose solamente que la duración de la mi- 
driasis es menos persistente (24 horas). 

Las experiencias comparativas entre el principio del flo- 
ripondio y los midriáticos conocidos: atropina, escopola- 
mina, duboisina y homatropina, hacen creer que el princi- 
pio activo del floripondio es semejante en todo á la atro- 
pina, escopolamina y daturiiia, respecto á su poder mi- 
driático; pero se diferencia de la homatropina en que ésta 
produce efecto midriático menos duradero. 

No se hicieron experiencias semejantes cuando ya se 
obtuvo puro el alcaloide y se identificó como atropina, 
por juzgarlas innecesarias. 

Acción sobre i-a respiración. 

Numerosas experiencias sobre esta fnnci(')n demostra- 
ron, por los trazos neumo.gráficos, que el floripondio, co- 
mo la atropina, no tiene influencia en dosis de uno á dos 
miligramos por kilo de aniíual, sobre la res[>iración nor- 
mal del perro. 

Acción sobre el pulso. 

Tanto el principio activo impuro de floripondio como la 
atropina, tienen acción muy marcada sobre el número de 
pulsaciones. Inyectados por el tejido celular, en dosis de 
más de un centigramo, en perros de 5 á 8 kilos de peso, 
produjo tal aceleración del pulso arterial, que no pudo con- 



MÉDICO NACIONAL 441 



tarse el número mentalmente. Fué preciso disminuir estas 
dosis á un centigramo ó menos, para que en animales cuyo 
pulso era de 120 pulsaciones por minuto, en el estado nor- 
mal, subieran á 150 por las inyecciones de sulfato de atro- 
pina ó del principio activo del floripondio. 

La acción vasoconstrictora se vio muy claramente en 
los vasos de la membrana interdigital de la rana, los cua- 
les, abarcando un espacio comprendido entre 8 y 20 divi- 
siones del micrómetro ocular, antes de aplicar el principio 
activo del floripondio, redujeron su diámetro á 5 y 14 di- 
visiones del mismo micrómetro, después de la aplicación 
de dicho principio. 

La acción analgésica se obtuvo con la atropina en solu- 
ción al milésimo, experimentado en ranas. El extracto de 
floripondio no produjo tal efecto en soluciones al i, 2, 3, 
4 7 5 por ciento, que se aplicaron bañando con ellas la re- 
gión en que se iba á experimentar. Se produjo analgesia 
ligera con soluciones al 10% del referido extracto. 



TERAPÉUTICA. 

La experimentación en personas enfermas ha compro- 
bado la semejanza de acción al floripondio y la belladona; 
pero se ha creído advertir algunas particularidades. 

Por lo común se requieren dosis dobles ó triples de 
preparaciones de floripondio, para lograr efectos iguales á 
los de la belladona. 

Administrado por la boca parece tener relativamente 
más efecto que la belladona sobre el extreñimiento, con la 
salvedad anotada antes respecto á la dosis. 

Las modificaciones del pulso son inconstantes y mucho 
menos manifiestas que en los animales: el aumento de fre- 



442 ANALES DEL INSTITUTO MÉDICO NACIONAL 



cuencia ha sido más común con dosis cortas (menos de 
o' I 5 de ext. blando) y lo contrario parece ocurrir en las 
altas (o'20 y más del citado extracto). 

Puede prescribirse el floripondio tratando de satisfacer 
las propias indicaciones que con el beleño y la belladona. 

Dosis: Se han administrado, sin perjuicio, hasta o'30 de 
extracto blando y i.oo de fluido, en una vez; y en el día 
se han propinado 0*30 del primero y 3.00 del segundo. 




índice de autores del tomo XI. 



PÁGS. 

Altámirano Fernando. — Datos acerca de las plantas fibrosas 

de México. — Informe rendido al Sr Ministro de Fomento.. 9 

Arguelles Anacleto. — Tratado de la fiebre epidémica ó endé- 
mica remitente pútrida, petequial y contagiosa, observada 
en esta Capital. (Publicado en 1811 y ahora por segunda 
vez) 57 

Castañares Adolfo P. — Medidas Físico-Químicas 75 

Herrera Alfonso L. — El Mosquito de la Ciudad de México... 163 

Instituto Médico Nacional.— La Candelilla 155 

,, ,, ,, El Floripondio 421 

Loaeza Antonio A. — Consideraciones acerca de las datos de 
mortalidad recogidos en la Ciudad de Guadalupe Hidalgo, 
D. F., por la Sección 5.'"^ del Instituto 79 

Noriega Juan Manuel. — Nuevo procedimiento para dosificar 
el ácido clorhídrico del jugo gástrico, en sus diversos es- 
tados 3 

Noriega Juan Manuel.— Dosificación del cloruro de sodio en 

la orina, cuando en la misma existen bromuros ó yoduros. 77- 




FE DE ERRATAS DEL TOMO XI. 



PAGINA 


LÍNKA. 


DICE' 


DHBE decir: 


76 


26 


Pn = 583.3 


Po = 588.3 


164 


20 


anfineústica 


anfiineústica, 


165 


penúltima 


piinges 


pungens 


186 


I 


eespecies 


especies 


191 


25 


3„,m 


5™'" : 


194 


5 


evidente 


evidentemente 


200 


6 


tanto más 


tanto ó más 


210 


penúltima 


En 


Es 


212 


II 


forma 


fauna 


214 


12 


entomoforeos 


entomoftoreos 


229 


27 


Parasilotogia 


Parasitología 


234 


32 


ectas 


fectas 


237 


13 


nestros 


nuestros 


255 


26 


augusta 


augusta 


285 


10 


aroUo 


arilo 


285 


16 


46 


44 á 46 


287 


I 


parecida 


parecidas 


288 


2 


cocco7ieum 


coccineum 


288 


7 


y con 


, con 


288 


13 


parihcmfoliuvi 


parthenifoliuvi 


294 


28 


Irimelilanina 


trimetilamina 


295 


2 T 


oussel de Bellesner 


Jousset de Bellesi 


295 


II 


secretos 


secretorios 


295 


29 


insenlicida 


insecticida 


296 


19 


Carpluter 


Carpenter 


296 


27 


tópicos 


tóxicos 


315 


10 


figs. 57 y 58 


figs- 57 y 55- 


316 


18 


quilaria 


quiluria 


337 


Está repetí' 


do este número y el 


338 en la pagin; 




pliego 


43- 




347 


5 


In 


la 


378 


I 


cantón 


cantón 


378 


19 


aislodos' 


aislados 


380 


23 1 


ninguna enfermedad 


i ningún caso 


394 


24 


Teoacaltiche 


Teocaltiche 


412 


10 


Localidad 


¿Localidad? 


4í5 


21 


dejar 


dejan 



York Botanical Carden übrai 



3 5 



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